Antón Castro



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24/07/2008

PEPE OTAL Y SUS MARIONETAS: RECUERDO Y HOMENAJE

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El dia 25 de julio se cumple el primer aniversario de la muerte del creador de títeresa y marionetas Pepe Otal, que murió en Cerdeña después de representar La Divina Comedia de Dante Alighieri. A modo de homenaje, y con motivo de la conmemoración, se reabre el taller de marionetas en el que Pepe vivía y trabajaba para que continúe con actividad artística, cultural, como lugar de encuentro y formación en torno al teatro de títeres. El centro está situado en la calle La guardia 11. Metro Liceu, de Barcelona.

Pepe Otal, aparte de tener raíces aragonesas (su padre era de Jaca), desarrolló diversas etapas de su vida en Aragón y concretamente en Zaragoza. Realizó sus estudios en la escuela de ingenieros de Zaragoza y fue boxeador aficionado en la categoría de los pesos pluma, la categoría en la que triunfó José Legra, "el puma de Baracoa". Durante los últimos siete años convivió con la titiritera Helena Millán, y participó en un sinfín de proyectos artísticos culturales y festivos de Zaragoza y colaboró con entrega y absoluta generosidad con la compañía Los Títeres de la Tía Helena de modo permanente. Ese mismo día, en el acto que se inicia a las 21 horas del viernes 25 de julio, se presenta la asociación cultural Casa Taller de marionetas de Pepe Otal.

[*El grueso de estos datos han sido facilitados por Helena Millán, cómplice del teatro y del amor de Pepe Otal durante los últimos siete años de su vida. Foto: Pepe Otal trabajando con las marionetas de la obra "Don Giovanni".]

24/07/2008 00:50 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Temas aragoneses. No hay comentarios. Comentar.

23/07/2008

EL SASTRE QUE ENAMORÓ A FAYE DUNAWAY

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[Alguien me ha recordado este artículo dedicado a mi amigo Joaquín, el sastre y alguacil de La Iglesuela del Cid. Releo el texto, que publiqué por vez primera en julio de 2007, y lo traigo aquí de nuevo porque me produce mucha ternura y siempre siento por lo menos una leve nostalgia de los años en La Iglesuela del Cid y del Maestrazgo. Allí, con mis hijos, con la gente, con los amigos que llegaban, pasé espléndidos momentos. Y Joaquín siempre andaba por allí de apacible anfitrión. La foto corresponde a Faye Dunaway en la película Bonnie and Clyde.]

 

 

En el invierno de 1994 nos fuimos a vivir a La Iglesuela del Cid. Yo iba de mi ocupación más constante: marido de la médica. Rápidamente me enamoré del pueblo, habitado por poco más de 500 personas. Y allí, en ese lugar del mundo donde alguien dijo que palpitan los cielos más bellos del mundo, vivía Joaquín, el pregonero, el funcionario humilde del ayuntamiento, el conversador de taberna, el sastre oculto. Pronto nos hicimos amigos y supe de él algunas cosas: sus tentativas de amoríos, sin fortuna; alguna que otra visita a los burdeles en las carretera de Castellón o, lo que lo convirtió en un héroe ante mis ojos, su condición de hermano, y casi padre y a la vez hijo, de dos hermanas gemelas y ciegas. Una ya se había muerto hacía algún tiempo, y la otra finaría poco después de nuestra partida en 1999. Joaquín me invitó un día a su casa, que me pareció más bien oscura, y me enseñó su gabinete de sastre: era un cuarto reducido, con mesa, colgadores para la ropa, varas de medir, cintas, tijeras, tizas. Tuve la sensación de que acababa de penetrar en el cuarto del brujo sigiloso, del brujo postergado que la población desconoce. No recuerdo con exactitud si tenía patrones, pero sí había hecho trajes, tenía una modesta clientela que le pedía que le recogiese los pantalones, que le ensanchase una costura, que recortase una manga, y él todo lo hacía con prudencia. No quería que nadie supiese que aquella ocupación, una vez que había obtenido un modesto puesto en el ayuntamiento, le seguía dando algo de dinero para ir trampeando. “No digas nada a nadie, que yo cobro por agricultura”.

Desde ese día, Joaquín me ganó para siempre. Era mi amigo, casi un cómplice. Y me contaba todo, aquello que sentía que podía ser revelado y compartido sólo con una persona más. Me explicaba alguna historia de su hermana, que cocinaba para él, que dominaba la casa desde las tinieblas. Mientras, Joaquín hacía su veintena larga de paradas y anunciaba aquello de: “Para general conocimiento se hace saber que se venden pescadillas, mejillones y calamar en Casa Maruja”, o anunciaba que había venido el vendedor de lencería de Castellón, o el frutero de Cinqtorres. Joaquín tuvo un hermoso gesto, del que siempre le gustaba acordarse, pero no por soberbia sino para afirmar su cariño para la familia de la “tía medica”. En el verano de 1995 se nos quemó el Seat Ibiza rojo que teníamos en el centro de la plaza; había que comprar o cambiar de coche de inmediato, y como éramos tantos, se nos pasó por la cabeza adquirir una Nissan Serena.


Joaquín vino a casa al día siguiente de aquel incidente que sucedió en fiestas –el alcalde José Miguel Cruz se portó admirablemente: trajo el extintor de su coche y lo vació por completo- y me dijo: “En las eras tengo aparcado mi Renault Clío. Lo coges y lo usas como si fuera tuyo porque tuyo es mientras te haga falta”. Entonces yo trabajaba en “El Periódico de Aragón”, hacía la sección “En primer plano”, entrevistas de doble página los domingos, y bajaba mucho a Zaragoza y Teruel. Usé su coche. En apenas dos semanas, doblé los kilómetros que él había hecho en dos años: no llegaban ni a los dos mil, y le devolví el coche con seis mil. El día anterior a que nos entregasen la furgoneta, vine a Zaragoza a entrevistar o a presentar a alguien; de regreso, cuando dejaba atrás el pantano de Calanda, cerca ya de Mas de las Matas, salió a la calzada una cabra montés y le di un golpe. Un golpe impresionante que provocó un importante bollo en el coche. Bajé de inmediato, miré, rastreé un poco la calzada a ver si veía al animal. Ni rastro. Seguí conduciendo. Acababa de darme cuenta de que tendría que explicarle a Joaquín lo que me había ocurrido. Mostró ese gesto de sorpresa, pero no de reproche, y la prueba real es que jamás quiso que le pagase la pequeña avería: 50 ó 60.000 pesetas. Bueno, en realidad, ahora no me acuerdo bien de lo que ocurrió; sí sé que fuimos juntos al mecánico y que lo solventamos.

Al volver hacia La Iglesuela del Cid desde Villafranca me dijo: “No te preocupes, alguna vez tendría que llevarse un golpe. El coche ahí está, si tu mujer se lleva el otro a Cantavieja para las guardias, tú ya sabes donde está mi garaje de las eras”. Aquel gesto suyo lo hacía sentirme cerca de mí, mejor persona, mejor amigo de veras, porque yo no tardé en meterlo en un cuento de “Los seres imposibles” (Destino, 1998) y además junto a uno de los seres que más quiero en este mundo: una muchacha que aspira a ser actriz y que se llama Aloma, y que ya ha publicado su primera novela: París Tres. A él también le gustaba y me lo decía siempre: “Mi socia está muy guapa”.


El momento más memorable, más literario, que recuerdo de Joaquín se produjo durante el rodaje de “En brazos de la mujer madura” de Manuel Lombardero, que llevó al pueblo a Faye Dunaway. El obispo de Teruel Antonio Algora se había negado a que se rodase en la ermita del Cid, y se produjo una revuelta curiosa. El primer día de grabación con la actriz, Joaquín estaba al quite. Vio la roulotte de Faye Dunaway, ella le sonrió, y se produjo un instante de atropellamiento. Joaquín llevaba las inmensas llaves de las dependencias municipales, quizá de la Casa Matutano, hoy Parador de la Iglesuela del Cid. Y en un instante de ofuscación del rodaje, superado por los gritos, las luces, el ajetreo de técnicos, etc., no se le ocurrió otra cosa que darle la llave a Faye Dunaway.


Me lo contó un par de veces, y la segunda, como si ya fuera consciente de la extravagancia de su gesto, me dijo: “Ella la cogió, la levantó en el aire y sonrió. Pensó que le estaba dando las llaves del pueblo”. Ella, creía Joaquín, había sido receptiva con su actitud, y la prueba es que en los dos o tres días que estuvo en el pueblo, estirándose la piel con toallas heladas de Casa Amada antes de entrar al set, siempre que lo veía decía: “My friend, mi alcalde”. Añadió Joaquín que “si no fuera por el inglés, aún podríamos haber festejado”. Joaquín no distinguió nunca del todo que aquel inglés era un actor, casado en la ficción con la actriz, pero no su amante ni su marido.

Vi a Joaquín hace algo más de un año en las jamonerías de Alejandro Centelles, con su bata, con las inmensas ganas de hacer cosas y contarme historias. Y de recordarme que un día una reina de Hollywood –la señora de “Bonnie and Clyde” o “Chinatown”, nada menos- le había sonreído y al hacerlo le recordaba que de él recibió las llaves del Maestrazgo, ese lugar donde el silencio habla, ese lugar del que acaba de irse para siempre Joaquín, el contador de historias, el seductor indomable, el pregonero, mi sastre inolvidable, el hombre bueno que quiso ser mi tío de América bajo el cielo más hermoso del mundo y me prestó su Renault Clío granate…

 

23/07/2008 22:38 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

BIENVENIDA: PRIMEROS RETRATOS DE PABLO ARTAL CAMPOS

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Rafael Artal, forofo zaragocista y empleado entusiasta en el Centro del Libro de Aragón, me ha escrito (en realidad ha escrito a muchos amigos: no voy a hacerme aquí el chulito), y me ha dicho que su hijo, suyo y de Carmen Campos, una morena que parece huida de una formidable película italiana, ya ha dado su primer paseo por el Fernando el Católico. En un bar de esa zona, se reunió con sus abuelos Ángel y Mayte, y oyó los primeros piropos.

 

El archivo de esta foto de Pablo tenía un nombre curioso: Derviche. ¿Habrá alguna razón para que se haya guardado este retrato con ese nombre? ¿Será poeta, será místico, será un narrador de historias hasta el fin de la noche?

 

El martes que viene veré a mi amigo Carlos Bogdanich y le preguntaré si hay algún indicio especial…

23/07/2008 22:21 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

PRAGA: UN POEMA DE GUSTAVO PEAGUDA

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[Onte estiven en Huesca pola tarde e cheguei ben entrada a madrugada. Perto das dúas da mañá. Non puiden pendurar aquí este poema que me envía o noso amigo en Compostela Gustavo Peaguda: poeta e abogado e camiñante polas rúas ateigadas de paxaros e de camelias en sombra. A foto, tomada en Praga este mesmo mes de Santiago, fíxoa María. Simplemente María, sospeito que o seu doce amor; ao final teño que retirar esta toma porque escangalla a páxina. As miñas excusas para María e Gustavo. Milan Svoboda é un músico checo. Di textualmente Gustavo:]

Nas pasadas vacacions os meus pes camiñaron polas ruas de Praga. Facía mais de once anos que non visitaba a cidade. Na miña libreta, que tiña na sua primeira folla unha cita de John Banville “hai tantas Pragas como miradas”, anotei:


 

SPRING SONG

 

E cando chegamos a Praga

aínda unha interminable fila de coches

pasaba pola ponte.

 

A vida non é mais que un ir e vir de coches

unhos versos soltos de Holan,

os teus bicos de doce morneza

e as notas de Spring Song

que fuxen do piano de Svoboda.

 

 

23/07/2008 12:13 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ARTE AFRICANO Y LA COLECCIÓN BESCÓS EN EL PABELLÓN DE TELEFÓNICA

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El Pabellón Telefónica de las Artes de Expo 2008 presenta mañana su muestra dedicada al arte africano. La colección Alejandro Bescós (que reside en su preciosa casa de Movera, con un bello museo incorporado repleto de una y mil figuras), la vanguardia de Casa África y la escultura contemporánea y tradicional de Guinea Ecuatorial se unen en esta exposición sobre la cultura y la vida en el continente africano.

 

 

Guinea Ecuatorial representa el grueso de la muestra con una colección de escultura contemporánea y tradicional del país, que une tradición con un atrevido ensayo de arte contemporáneo local.

 

La Colección Bescós, también presente con diferentes piezas en el Pabellón de África Subsahariana de Expo 2008, mostrará este continente a través de once piezas de primer orden mundial. Objetos de Gabón, Camerún, Nigeria, Congo, Zaire, Tanzania y Costa de Marfil componen la idea de Alejandro Bescós para mostrar la cultura subsahariana sobre lo sagrado, lo espiritual o lo social. Alejandro Bescós es autor de “Una voz en África”, un libro de sus memorias y viajes por el continente africano que publicó Edhasa en 2004 y que tiene 432 páginas. Un familiar muy directo de Alejandro Bescós falleció en un accidente de aviación, y ese tema inspira el argumento de la espléndida novela infantil y juvenil de Ana Alcolea: “El medallón perdido” (Anaya, 2001).

 

Por su parte, Casa África brinda la oportunidad de conocer de primera mano el proyecto “Africalls?”. Un proyecto audiovisual en el que siete jóvenes artistas del continente ahondan de manera intimista en su contexto urbano y profesional.  

 

Esta muestra, la tercera que se lleva a cabo en el Pabellón Telefónica de las Artes en un mes, permanecerá en Expo 2008 hasta el próximo 30 de julio. La muestra se presenta mañana en el Centro Internacional de Prensa, a las 11.30, y contará con la presencia de Sandra Bescón, representante de Alejandro Bescós, y Ricardo Martínez, director general de Casa África.

 

*Este texto se basa en la nota de prensa de Expo 2008, al que he añadido algunas notas personales sobre los Bescós y Ana Alcolea. Ana y Alejandro me enseñaron el impresionante museo de Movera, donde hay piezas de todos los países, de todos los materiales, de casi todas las épocas y de un sinfín de religiones, tribus y rituales.

*Esta bella foto de familia en África pertenece a los fondos de flickr. 

 

23/07/2008 11:34 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

JOSEMA CARRASCO: ILUSTRACIONES PARA ROLDE

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En el último número de la revista Rolde, Josema Carrasco ilustra a tres jóvenes poetas de Aragón: Brenda Ascoz, Carmen Ruiz y Almudena Vidorreta. Esta ilustración corresponde a los excelentes poemas de Carmen Ruiz, que trabaja estos meses en el departamento de Prensa del Pabellón de Aragón y está entusiasmada con la sinfonía audiovisual de Saura, la música de Roque Baños y con ese espacio casi campestre, entre ríos, que tiene algo de nocturna pradera de San Isidro, soñada por Goya. A lo largo de esta semana, hablaré de la revista, donde Daniel Gascón rinde un homenaje a José Luis Violeta y a sus botas, con ilustraciones de Chema Lera.

23/07/2008 11:03 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

KOLDOBIKA: EL ÁRBOL-NIÑO DE MIREN Y LUISMA DE IRÚN

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Miren Etxebarria y Luisma Moreno, dos de los emprendedores directores del Ateneo Kabigorri de Irún, acaban de ser papás del niño Koldobika. Miren, madre del adolescente Julen, define con esta precisión a su nuevo vástago: “Koldobika nació el 1 de julio y peso 3 kilos 780 gramos y midió 51 centímetros”. Miren y Luisma tienen grandes amigos en Aragón, entre ellos Ángel Petisme y Antonio Ibáñez. Solían venir a los Encuentros Literarios de Albarracín, les encantaba el clima humano, el paisaje y las noches de música. Los conocí en su Ateneo, rodeados de amigos en torno a Luis Buñuel, y lo pasamos maravillosamente bien. Recuerdo aquella estancia con un cariño infinito. Antonio Ibáñez habló de Miguel Labordeta y Ángel Petisme dio un estupendo concierto.

 

23/07/2008 10:46 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

22/07/2008

EL AGUA VIAJA EN BARCOS DE PAPEL

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Cita: “Simplemente un río, oscuridad que fluye entre luciérnagas”. Matsuo Basho. Poeta japonés, 1644-1694.

  

[Expoagua participa en la publicación de cien libros sobre el desarrollo sostenible, aunque la oferta es mucho más amplia y más variada. Aquí se ofrece una pequeña selección]

  

Hace unos días, Roque Gistau decía que, entre catálogos, estudios, monografías y otros volúmenes de diversa orientación, la sociedad Expoagua 2008 que preside participará en la edición de alrededor de 100 títulos. Y a ellos se suman otras propuestas que han aparecido al calor de la Expo y de otro hecho incuestionable: 2008 es el año universal del agua. La gran escritora india Arundhati Roy define esa molécula esencial compuesta de oxígeno e hidrógeno como “el máximo bien común” en “El libro del agua” (Debate. Coordinación de Félix Romeo), en el que participan expertos como la citada Roy, Francisco García Olmedo, Pedro Arrojo, Habib Ayeb, Miguel Solanes y Andrei Jouravlev. En él se analizan la pesadilla del cambio climático, la contaminación, la desertización, las inundaciones e incluso la invisibilidad, social y real, del agua.

Paralelo a este libro, hay que recomendar otro fundamental: “H20. Una biografía del agua” (Turner) de Philip Ball, que estudia en profundidad la historia científica, social y política, el presente y las perspectivas de futuro de este elemento que se halla en los tres estados, el sólido, líquido y gaseoso, “irregularmente distribuido por el mundo”, y que tiene la facultad de resultar casi ubicuo e imprescindible porque la vida comienza en el agua. El agua, pese a resultar incolora, ha sido calificada como “el oro azul”. Vicente Pinilla es el coordinador de otra miscelánea de carácter generalista, redactada por historiadores: “Gestión y usos del agua en la cuenca del Ebro en el siglo XX” (Prensas Universitarias de Zaragoza. 768 páginas), que pone el dedo sobre unas cuantas llagas y vuelve a mirar con recelo el fantasma del trasvase. Rolde de Estudios Aragoneses, bajo la coordinación de Pilar Bernad, publica “La cultura del agua en Aragón. Usos tradicionales”, en el que quince autores analizan el agua en la cultura inmaterial (leyendas, arte, literatura…), la comunicación y el transporte, la agricultura y la ganadería, y el eco del agua en la industrialización. Es un volumen de una gran riqueza visual, lleno de erudición y de sorpresas.

En cierto modo, por la vastedad de asuntos, guarda alguna semejanza con otro excelente trabajo de autor que ya lleva algún tiempo en el mercado: “Zaragoza. Dos milenios de agua” (Acualis) de Carlos Blázquez, una edición que cuenta, entre otras muchas cosas, ese milagro inadvertido en el tiempo que consiste en poder abrir un grifo todo los días. “El agua desborda la imaginación y a la investigación –escribe Joaquín Araújo en el espectacular “Agua” (Lunwerg)-. No sabemos apenas nada de su decisiva participación en la casi totalidad de las combinaciones biológicas que dan sentido, forma y continuidad a nuestro mundo viviente”. Este libro en inglés y en español, de fotografías deslumbrantes de autores de todo el mundo, se define por la originalidad de sus capítulos (la condición líquida; las edades del agua, el lápiz del tiempo; el elixir de la eterna juventud; el agua emboscada; aguas heridas…) y, sobre todo, por la irresistible belleza de las imágenes. Es un libro reivindicativo que abriga versos como éste de Jorge Guillén: “¡Ah! Reveladora // El agua de un éxtasis // A mi sed arroja la eternidad. // ¡Bebe!”.

Dentro de este apartado, no podemos olvidar otros dos libros, ampliamente comentados en estas páginas: “Hábitat” (Mira Editores) de Kike Calvo y “El manuscrito retornado a Zaragoza” (Ayto. de Zaragoza) de Félix Bernad y Daniel Marcos, con textos de J. J. Arenas, J. A. Belloch, R. J. Campo, Túa Blesa y de Paco Vallés, que sale al encuentro del célebre libro de Potocki con frases como ésta: “Allí dirijo mis pasos, hacia esa ciudad nueva y desconocida que centellea en la noche y parece esperarme, fascinante e incierta como un sueño”. Kike Calvo es el autor de las fotografías, y de los pies de fotos, de “Aragón, agua y futuro”, un completo estudio sobre este “país de agua” que va mucho más allá de un cuidadoso, brillante y colectivo catálogo del Pabellón de Aragón. “Álbum visual del agua” (Bruño), concebido y realizado por René Metller, está pensado para niños de todas las edades: permite seguir el curso de un río en la mudanza de las estaciones y conocer paisajes marinos y ribereños, y su flora y fauna, mediante unos dibujos espléndidos que explican los lagos, los estanques, los estuarios, los ríos, los manantiales y el mar.

         Las monografías sobre el Ebro no podían faltar y no faltan. “El Ebro va. Fluye derecho como un río. (…) El Ebro es un río directo. (…) A ese Ebro, al que tanto se le exige, no le sobra, pues, ni una gota de agua”, dice Ramón Folch en el pórtico de “Ebro. El río y la vida” (Lunwerg / Ibercaja), un volumen colectivo en el que escriben José Ramón Marcuello, el biógrafo por excelencia del río, Francisco Pellicer y un conjunto de autores que glosan cada uno el paso del Ebro por cada comunidad autónoma. Xurxo Lobato ha sido el cazador de luces de su cauce. José Luis Gutiérrez y Joaquín Araújo redactan las páginas de “El Ebro. Los caudales de una cuenca” (Lunwerg), que cuenta con extraordinarias fotos de Ángel Araújo. Los tres, paso a paso, realizan una peregrinación río arriba y desentrañan su historia y esa naturaleza diversa a la que hacen compañía. Araújo subraya que en Aragón el curso del río se vuelve “más relajado y lento, se llena de islas con forma de media luna, que recuerdan a meandros desmantelados”.

Pedro Cases es el autor de “Elo Ebro. Viaje por el camino del agua” (Península), un libro que es un viaje, una aventura, un reportaje y la constatación de que el Ebro atraviesa una naturaleza exuberante de bosques y valles y cortados, de páramos y huertas, y va dibujando un ecosistema incomparable y un laberinto de seres y de vidas cruzadas. Otro volumen totalizador es “Atlas de los ríos de Aragón” (Prames) de Javier del Valle, Alfredo Ollero y Miguel Sánchez. Prames ha rescatado y ampliado la edición de “Navateros”, el estupendo trabajo de Severino Pallaruelo. El proyecto “Ranillas. Una intervención escultórica” (Anento), de Miguel Ángel Arrudi y Fernando Bayo, es un libro-CD donde se cuenta la historia de un sueño y su realización. Además de distintos textos, se ha incluido un vídeo de doce minutos que analiza el proceso.

 

Singulares, ilustrados y alegóricos

 

[Bestiarios, relatos, catálogos y experiencias iniciáticas que firman García Rodero, Cortázar, Kafka o Teresa Ramón]

 

No nos cabrían aquí tantos proyectos singulares como germinan a diario, pero sí querríamos destacar algunos singulares. “Razón y sed” (DPZ) es el catálogo de la homónima exposición que se exhibe en el Palacio de Sástago y es el documento visual y literario de cinco fotógrafos (Castro Prieto, Díaz Burgos, Paco Gómez, Martí Llorens, Ana Müller; Chema Madoz es el creador de la foto empleada como imagen de la muestra) y un escritor (Andrés Trapiello) que se asoman a “la corriente infinita”. El resultado es una indagación en el universo del agua en España, en blanco y negro, con todos sus matices, incluso los más dramáticos. “María Lionza. La diosa de los ojos de agua” (Comunidad de Madrid) nace de una experiencia realizada en Venezuela en torno a un mito emparentado con el vudú, la magia y lo sagrado. Cristina García Rodero obtiene impactantes imágenes sobre la posesión, la alucinación y un lenguaje iniciático donde intervienen el cuerpo, la mirada, el paisaje y el paganismo. Álvaro Leiva captó en “Río” (Expoagua) cinco ríos del mundo: el Níger, el Ganges, el Mississipi, el Amazona y el Mekong; Luis Pancorbo es el autor de los textos. José Javier Gallardo es el director de la revista “Z Arquitectura”, que ha dedicado cuatro entregas a la Expo; en el último número doble, 11-12, el fotógrafo catalán Enric Duch culmina “una historia cuyo protagonista es la imagen de lo imaginado”. Aunque no es estrictamente sobre el agua, la Institución Fernando el Católico ha editado en edición facsímil, sin demasiada fortuna en la fidelidad hay que decir, el “Libro de Oro. Exposición Hispano-Francesa de Zaragoza 1908”.

Entre los libros de ficción destaca el “Leyendario. Criaturas de agua” (Tropo) de Óscar Sipán y Óscar Sanmartín Vargas, que es una creación literatura y visual en torno a la convulsa Zaragoza de los años 20, en la que se mezclan los bestiarios, la realidad y la pura imaginación. Laberinto de las artes -que ya publicó el volumen colectivo “Cuentos de agua”, un concurso nacional que ganó Leticia Martín- ha iniciado una colección de libros ilustrados que tienen el agua y sus criaturas como protagonistas. Riki Blanco ha ilustrado un clásico de Kafka, “El silencio de las sirenas”; Elena Odriozola se ha enfrentado a un poema de amor y lluvia: “Aplastamiento de las gotas” de Julio Cortázar. Y Elisa Arguilé le ha puesto imágenes a un relato dramático: “Náufragos”, la historia de dos seres a los que el mar zarandea una y otra vez.

De ficción debe catalogarse el volumen “Omardé, señor del agua”, un largo poema alegórico de Teresa Ramón con ilustraciones. Las palabras proponen un espacio y un tiempo inciertos, y el conjunto tiene algo de fábula medieval, de alucinación, de grito contra la sequía.

 

Perfume de fantasía para niños

 

En las últimas semanas se han multiplicado los libros para niños con un fondo de agua. Inti Ansa es la ilustradora de “Agua imaginada. Tratado de las criaturas sumergidas” (puerto NORTE-SUR), un conjunto de mitos, figuras, sueños y relatos que redactan Carmen Luisa Mayoral y Álvaro de Andrés. Luigi Maleaba publicaba en Gadir un delicioso libro: “El agua del mar”, un relato cotidiano que tiene un salobre perfume de fantasía. Rocío Marrtínez es la autora del texto y las ilustraciones de “La historia del Rainbow warrior” (Kalandraka), la odisea de un bardo dedicado a navegar por los mares del mundo para salvar ballenas. “Willi en Zaragoza. El gran enigma” (Apila), de Raquel Garrido, Edu Flores y Ramón Aguirre, propone un recorrido por Zaragoza y sus lugares emblemáticos en busca de un tesoro ¿líquido? Y “Fabo, el duende el canal” (Navarro & Navarro), de Pilar Herrandis, es una narración sobre una criatura de luz que observa el manso caminar de la corriente y explica cuánto sucedió en ella.

 

*Estos textos aparecían el sábado a doble página en Heraldo de Aragón. El fotógrafo de la foto es el gran Martin Munkacsi. 

 

22/07/2008 09:28 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

VIDA DE MANOLO. MANUEL GARCÍA MAYA EN EL BONANZA

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Vida de

Manolo

 

El Bonanza fue el primer café literario que conocí en mi vida. Sería a principios de los 80: me dejaba caer por Refugio 4, solo o con algún amigo, y me sentaba a ver. Aquellas paredes con óleos, carteles, fotografías y objetos trasladaban a un ámbito ideal de creación y de bohemia. Y allí siempre, como el oráculo en su santuario, estaba Manuel. Manuel García Maya, el camarero de vida secreta, el hombre ilustrado que tenía algo de enciclopedia viviente. Igual te hacía una tortilla de atún, que era mi debilidad, que un cóctel refinado o explosivo. Igual recitaba a Nietzsche que a Cioran, y evocaba la figura de Franz Kafka, tan enfermizo como genial. Aquel espacio -como luego sucedería con El Emir, El Levante o La Factoría- se convirtió en ese lugar ajeno donde te gusta recibir y conversar. Manuel García Maya también ponía una extraña banda sonora a las tertulias: Schömberg, Mahler, Eric Satie y su música de lluvia, un concierto barroco, pródigo en órgano, de Bach. A Manuel García Maya le apasionaba la vida, y uno de sus arrabales predilectos que es el arte: en él hallaba la prolongación de su taberna. Manolo –inmortalizado por Manuel Lampre en un libro, por Jesús Lou y Eduardo Laborda en dos cortos- hacía collages, trazaba las gruesas líneas de un rostro con los colores de la bandera republicana, sugería unas opulentas nalgas o jugaba con un derroche visual y orgánico de pintura a la manera de Pollock o de De Kooning. Ahora, a ese hombre de acción, al gobernador de los sueños etílicos y amorosos, podemos verlo en el Torreón Fortea, donde se exhiben sus casi 50 años de creación, aventura y rebeldía entre amigos.

*La fotografía es de Hans Namuth y retrata a Jackson Pollock en plena acción, en 1950. La huella de Pollock en Manolo es clara. No tengo una foto de Manolo ni de sus obras.

22/07/2008 09:06 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

21/07/2008

VICENTE CAZCARRA, POR JAVIER DELGADO

[La revista y librería Cazarabet, que dirige Javier Díaz desde Mas de las Matas, recomienda el último libro de Javier Delgado Echevarría, poeta, narrador, bibliotecario y expero en arte y botánica:  El héroe agotado, su reflexión sobre el traductor y político Vicente Cazcarra. Copio aquí la nota promocional de un libro en el que Javier ha puesto mucho cariño y que le había dato también para una novela que, por ahora, ha decidido interrumpir. El libro de Javier ha cosechado elogios, pero también algunas críticas de compañeros del viejo aparato del PCE. El libro se vende al precio de tres euros.]

Vicente Cazcarra Cremallé (Zaragoza, 1935 – Madrid 1998)

De familia de profundas raíces obreras, Vicente Cazcarra fue marino mercante. En 1956 se incorporó al PCE. De 1961 a 1967 pasó seis años en la prisión de Burgos (de una condena de diecisiete), durante los cuales luchó valientemente por la dignidad de los presos. Secretario General del Partido Comunista de Aragón de 1969  a 1979, fue también miembro del Comité Central y del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España de 1972 a 1982.  Posteriormente, traductor de varios idiomas, especialmente del ruso (Bajtin, Bulgákov, Malkanin, Platónov…). Fue comentarista en diversos medios, entre ellos El País, El Independiente y El Mundo. En 1996 fue elegido presidente de la Asociación Española de Traductores. Vicepresidente de la Fundación Dolores Ibárruri, organizó los actos de celebración de su centenario. Autor del "Manifiesto para Aragón", de 1972, y destacado protagonista de la Transición. Autor de un estremecedor relato autobiográfico (su paso por comisaría en la Barcelona de 1961) “Era la hora tercia” (UnaLuna, 2000).

 

Javier Delgado Echeverría (Zaragoza, 1953)

Bibliotecario y escritor, ha dedicado algunas de sus obras al rescate de la memoria de las luchas contra la dictadura franquista: “Memoria vencida” (Lumen, 1992), “Recuerdo Rojo sobre fondo azul. Luchas obreras en Zaragoza, 1940-1975”, en colaboración con Manuel Gil (Mira, 1995), “Uno de los nuestros. Memorias de un joven comunista, Zaragoza 1969-1979” (Biblioteca Aragonesa de Cultura, 2002). Camarada y amigo de Vicente Cazcarra, juntos redactaron “Aragón. El regionalismo de los comunistas” (Guara, 1977).  

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“Tus camaradas te reciben con alborozo, quieren que te pongas al frente y que dirijas una organización que han tratado de mantener unida y activa desde las entrañas mismas de la guerra civil. Han caído varias veces, se han perdido algunos hombres, pero siempre se ha conseguido remontar el vuelo, alcanzar nuevas metas, afianzar el Partido en tajos y fábricas, hacerse oír. Los siguientes años van a ser de vértigo. Una incesante actividad tejiendo la trama de vuestro  tapiz rojo por toda la región. Viejos campesinos de pueblos lejanos vuelven a reunirse, jóvenes obreros toman el testigo y en la universidad crece un grupo de activistas que proclaman a los cuatro vientos que el futuro del mundo es el socialismo y que Franco tiene que caer, tiene que caer, tiene que caer.”

 

21/07/2008 20:28 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

ADA SALAS: UN POEMA DE AMOR

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Hace algunos años, en un viaje a Madrid, conocí a un joven y admirable poeta, Ada Salas, que acababa de ganar el premio Hiperión con el libro Variaciones en blanco (1994). Era amiga del poeta y traductor madrileño Juan Abeleira, nacido en Venezuela y hoy afincado en Galicia y transmutado en Xoán Abeleira. Poco después publicó dos estupendos poemarios: La sed y Lugar de la derrota, ambos en Hiperión. El otro día estuve en la librería de Jesús Munárriz, y compré su último libro, que está dedicado a su madre: Esto no es el silencio. Uno de los poemas que más me ha gustado es éste:

 

NO CONOZCO unos ojos más limpios

que los tuyos. Estás en ellos

y a la vez están

las cosas que tú ves

como las ves: el pájaro

no el vuelo. Y siempre te sorprendes

si te digo

las cosas que se dicen

los que aman. Me miras

y me enseñas

que el cuerpo del amor

-como tus ojos-

no precisa

palabras. Que es

-como tus ojos-

 

transparente.

 

De Esto no es el silencio. Ada Salas. Hiperión: XV Premio de Poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina”. Madrid, 2008. 78 páginas. [La foto es del suizo Paul Senn y está tomada en España en 1935.]

 

21/07/2008 18:23 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

PAULA PASCUAL: UNA ARTISTA EN EL REINO UNIDO

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Hace unos días, me encontré con Ángel Pascual y con su mujer Elvira. Me dijeron que iban a ir al Reino Unido a ver a su hija Paula, que tiene un blog muy interesante: www.paulapascual.com, donde cuelga sus trabajos artísticos, centrados en el diseño y en la ilustración. Le pedí a Ángel que me mandase alguna obra suya, y aquí está esta obra que mezcla diseño, fotografía y tipografía, entre otras cosas.

21/07/2008 16:30 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

RETRATO DE VICENTE, CON MOTIVO DE UNA FOTO

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Vicente ha recorrido medio mundo. Él es el caminante apacible de casi todos países: se ha bañado en cien ríos, ha copiado cielos inolvidables, ha oído las lenguas del planeta, se ha asomado a los monasterios donde el silencio es perfecto con su voz de atardecida. Es el pasajero interior que ha explorado el alma de los hombres y, sobre todo, su  propio corazón alanceado de plenitud. Ha pintado lo que veía, lo que soñaba, lo que brotaba de su intuición de poeta zen o de amanuense sufí. Desde hace bastantes meses vive cerca de la torre mudéjar de Utebo: pugna con la enfermedad y el olvido, se abandona al dulce amor de Ana, sonríe, alimenta sus poemas y sus delirios. Conversa. Cuando se alza la mañana o se desvanece el último sol de la tarde se asoma a la terraza y observa. Mira los pájaros de fuego, el cauce del río, encañonado entre peñascos, mira los juncos y los cañaverales. Y lentamente, como quien esboza una sonrisa cómplice con el mundo, acumula imágenes, palabras, aforismos: se empapa de vida, de sensaciones, de olores. Luego, se reclina en un sofá, a la sombra de sus cuadros, protegido por esos austeros paraísos de recogimiento y concentración, y sueña que pinta, sueña que sueña, sueña que vuelve a recorrer todos los pasos del camino. Y entorna levemente los ojos. Cuando los abre, se encuentra ante el ordenador, ante esa pantalla infinita que llena de signos, de sustantivos, de ríos y de espejos de luz que le devuelven su rostro y la memoria de su infinita odisea en medio de la tempestad.

 

[Hace unos días, en la gran plaza que da a su casa, estuve con Vicente y con Ana. Ambos coincidíamos en la camisola granate. Hoy, Vicente me ha mandado estas dos fotos que ha tomado con tanto cariño su mujer Ana Marquina.]

21/07/2008 14:30 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

CRÓNICAS DE LA EXPO / 6. LA DAMA DEL ROCK TEMBLÓ

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Patti Smith reunió a 8.100 personas en el Anfiteatro 43 anoche. Empezó un tanto fría, tocando las canciones más oscuras de su repertorio, empezó como si no estuviese cómoda ni con el escenario –azotado por un más que leve viento que presagia tormenta-, ni el sonido ni el ambiente, aunque siempre estuvo cercana. Recorría ambos lugares del escenario, saludaba a la gente, y poco a poco se fue entonando para culminar un estupendo concierto, especialmente en su último tramo. “Because the night” marcó un momento de especial intensidad. Ahí empezaba el clímax: la carrera vertiginosa hacia el estallido final. Luego, con otro tema de Nirvana, y composiciones suyas más duras, más punk, sedujo por completo al auditorio. Eran muchos los que decían que habían asistido a un concierto inolvidable, entre ellos el músico y compositor oscense Juanjo Javierre. Decía: “La conozco, he oído todos sus discos, he seguido su música, pero este concierto ha sido extraordinario”.

 

A mí me conmovió su personalidad, su fuerza, la seguridad que tiene en sí misma, la calidad tan personal de su voz, mejor cuanto más ruge, aunque a mí me gustó especialmente una balada final, cuyo nombre no recuerdo, que me pareció fantástica: un elogio de la voz, del canto, del rock and roll. Me gustó sus banda: poderosa, con recursos, ejercitada en los duros sonidos. Patti Smith, con su vena mística, con su inclinación al recitado de sus propios versos, es una auténtica y oscura dama del rock. Un trallazo de sonidos que excitan, que llaman a la rebeldía, al grito. Yeahh, Yeahh…

21/07/2008 12:42 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

20/07/2008

FURACÁN PATTI SMITH. Artigo de XOÁN ABELEIRA

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Quen saben da miña infatuation con Patti Smith (principiando polo meu amigo Héctor Fernández, se cadra o mellor fotógrafo de arquitectura que temos arestora en Galiza) lembráronse de min istes días, cando o xornal Libération nomeou esa poeta-en-tódolos-sensos redactora xefe, por un día, da súa célebre revista. Moita xente, non só eu, andou pendente da súa boca esta semana. Da súa boca e da súa man. Na portada da magazine aparecían istes lemas seus en inglés: "Podemos transformar o mundo. Podemos transformar as Terras. Revolución! A xente ten o poder." Dous detalles encantáronme: un, que escribise as Terras (the Earths), non A Terra. E o outro, claro, que pedise a Revolución -coma aquí só sabe pedila o mozo Díaz Pardo- ós seus noventa e un anos.

Na entrevista que lle fixeron, Smith di cousas igual de emocionantes. Cando lle preguntan se segue a crer iso de que a xente ten o poder, afirma: "Sempre o crerei. Ás veces, non o empregamos por medo, por cansazo ou porque non acreditamos na súa eficacia. Mais a voz da xente é o único que mete medo ós gobernos e ás empresas. A nosa mor arma é a nosa voz colectiva." O rock continúa a ser político? "O rock é político de seu. Se elixín o rock´a´roll coma medio de expresión non foi pra devir unha estrela, nin rica e famosa, senón pra dicir cousas importantes, cousas que esperten. Hai pouca xente que lea poesía, olle fotos ou debuxos. Pero hai moita que escoita música. Eu non coido que o rock poda cambiar o mundo por si só, mais si o poder da xente."


Xa saberán que a propia Smith está a expoñer as súas fotos e os seus debuxos en París, "un soño da adolescencia que vén de cumprirse". Pero quizais non saiban que, no que vai de ano, apareceu e vai aparecer moito material dela e sobre ela. Todo ben interesante, e todo ben accesible, vía Internet. A publicación do fermoso catálogo da exposición (Land 250) coincide coa dun set de tres libros (Trois): un contén as fotos de esculturas célebres que Smith realizou ó longo de tres décadas; outro homenaxea Rimbaud e a súa vila, Charleville; e outro abrangue textos, fotos e debuxos insólitos. Tamén alí, en Francia, vén de aparecer unha nova tradución da súa primeira etapa poética (Corps de plane: écrits 1970-1979) e outra, máis fermosa aínda cá edición orixinal, d´O mar de coral, as prosas poéticas que escribiu en honra de Robert Mapplethorpe. Que muller esta, non é? Sesenta anos, e sen parar! Non me estraña que ela mesma se defina coma unha grande traballadora. E iso sen nomear o resto dos proxectos que puxo e ten en marcha.


Denantes das devanditas xoias, publicáronse, en inglés, dous libros que analizan a importancia de Horses, a obra/revelación de Smith, na historia do rock (Break it Up, de Mark Paytress, e Patti Smith´s Horses, de Philip Shaw) e un DVD (Patti Smith under review) no que varios críticos, músicos e productores desentrañan, disco a disco, canción a canción, toda a súa carreira musical ata o de agora. No primeiro libro, vén unha cita dun crítico dos setenta, Charles Shaar Murray, que, por si soa, xustifica a existencia distes estudos: "Patti Smith pode xerar máis intensidade co só xesto dunha man que a maioría dos intérpretes de rock con toda unha actuación." Igualmente, na película, Jack Douglas, o produtor do seu segundo álbum, Radio Ethiopia, conta unha anécdota que resume o xacer da visionaria. Durante a gravación desa obra que, daquela, foi moi incomprendida pero que o tempo xa se encargou de pór onde cómpre, Smith adoitaba tenderse no chan, ás escuras, e improvisar canda a súa banda. Coma un John Coltrane transmutado en xamán. De feito, a canción que dá título ó álbum, a máis longa que se fixera ata entón, é iso, unha arrepiante improvisación de dez minutos e tres segundos; un fermoso delirio psicodélico. Pois ben. Todas as noites, logo de gravar ou regravar algún dos temas, Smith e os seus ían tralos pasos de Rimbaud por Abisinia (o tema de fondo da canción), mais nin ela nin o produtor estaban contentos co que saía. Ata que un día... Un furacán devastador azoutou a costa leste dos Estados Unidos. Nas radios, na televisión aconsellaban arreo non saír á rúa, e moito menos en coche. A banda e o produtor decidiran, daquela, agardar a que pasase o perigo. Pero, á noitiña, no peor momento da Furia, Douglas recibiu unha chamada de Smith: "Esta noite é a noite. Non o notas?" Douglas vivía a unha hora en coche do estudo, e o que Patti propoñía era poñer en risco as súas vidas, enfrontando un vento de máis de cen millas por hora. "Patti -dixo Douglas-- aí fóra hai un terrible furacán!" "Exacto -retrucou ela-. Xusto o que precisabamos." "E tiña razón -engade Douglas-. Aquilo foi algo milagroso. Incrible. Estar alí, aquela noite, a crearen coma tolos namentres o vento tentaba furar as paredes..." E todo unicamente por nada. Por acadar un intre de Beleza.

 

**O poeta galego Xoán Abeleira –está a rematar a súa versión das poesías completas de Silvia Plath- publicou este artigo o pasado 31 de marzo de 2008 en La Opinión de A Coruña. Unha hora antes do concerto de Patti Smith pendúroo aquí cun autorretrato desta muller difícil.

 

 

 

20/07/2008 21:58 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 1 comentario.


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