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UNA MARINO EN EL NAUFRAGIO DEL URQUIOLA

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EL MARINO QUE NO PERDIÓ LA GRACIA DEL MAR 

Víctor Gracia naufragó en el petrolero Urquiola el 12 de mayo de 1976 en el puerto de A Coruña

 Aragón también es tierra de marinos: Martín Cortés, Pedro Porter y Casanate, Félix de Azara o, entre otros, aquel “Divino calvo” que era como un héroe en la calle Pradilla de Zaragoza, a finales de los 50 y principios de los 60. Aquel hombre dejaba un reguero de fábulas por donde iba: en la peluquería, en las verdulerías, en los bares del barrio. Y varios jóvenes de la zona, atraídos por el halo del navegante y por sus historias de puertos del Mediterráneo y del Norte de Europa, decidieron seguir sus pasos. Los chavales oían hablar de los burdeles de Rotterdam y se quedaban estupefactos. La alegría y la vida estaban allá lejos, tras el desierto, después de cruzar el corazón del mar. “Me hice marino por él. Primero se marchó un compañero a estudiar Náutica a Barcelona, y yo, que era hijo único, me fui a Portugalete porque la Escuela estaba entre Portugalete y Santurce, y teníamos allí una familia amiga. Recuerdo que el Divino Calvo, como le llamábamos, organizaba sus tertulias los fines de semanas en la peluquería y nos quedábamos todos boquiabiertos con sus aventuras”, dice Víctor Gracia. Víctor Gracia ingresó en la Escuela de Náutica, donde estudió para oficial de agregado. Permaneció dos años en tierra y realizó otros dos años de navegaciones en el mar. “Allí me casé y anduve un poco escondido, porque no quería irme a la mili. En 1969 ya era profesional y me incorporé como alumno en prácticas al Monte Urquiola, que era un navío mixto: transportaba 8.000 toneladas de tomate, plátano o pepino y, además, a 60 pasajeros que viajaban en primera clase en camarotes de caoba. Un día se nos juntaron los tomates o los plátanos con los pepinos, y aquello fue un auténtico desastre: todo sabía a pepino. El barco tenía un aire decadente. Era lo que se llama un buque motor (un ‘bm’) y hacía la ruta Vigo, Tenerife y Las Palmas, Liverpool, una travesía de unos quince días”.
Víctor Gracia Royo, que había nacido en la calle Cádiz en 1949, permaneció en el barco 60 días. Por entonces, verificó que la leyenda del Divino Calvo se extendía por los siete mares, y conoció también a un personaje que fue determinante en su vida y en esta historia: Francisco Rodríguez Castelo, de apodo “Paquito el alemán”. El mar y las montañas de olasComo aquéllos eran tiempos en que se demandaban marinos, un día recibió una llamada de la naviera Eco que le ofrecía un puesto en el Eco Luisa. Y se embarcó el primero de mayo de 1973. Aquel barco se había especializado en la ruta del vino: Cádiz, Oporto, Brighton. Era capaz de transportar alrededor de 1.200 toneladas de vino y coñac, pero también chirucas y latas de mandarina en almíbar muy apreciadas lejos de España. Navegando en esa embarcación, que arribaba mucho a Cartagena y a Cádiz, aprendió las primeras faenas del pícaro: comprobó que se practicaba el contrabando de tabaco, “que venían a recoger las propias furgonetas de la Guardia Civil, ha oído bien”, e incluso televisores en color. El día que recibió sus primeras cinco mil pesetas (30 euros de ahora) de ganancias, entendió que aquello iba en serio. “Estuve seis meses navegando y recuerdo esa estancia como una gran experiencia. Realicé algunos de los viajes más raros de mi vida y recuerdo algunas anécdotas inesperadas: el mismo día que mataron a Salvador Allende detuvieron a unos de mis compañeros bajo la acusación de robo, y todo porque había cambiado novelas de Marcial Lafuente Estefanía por plátanos en Trípoli. Hubo de intervenir el cónsul y todo”.
Víctor Gracia desea explicar los secretos del mar: cómo se vive en los barcos, qué siente un marinero cuando el mar se encabrita o cuando se avanza por un océano tranquilo, sembrado de islas. “El día que empecé a aburrirme del mar, lo dejé. He tenido miedo muchas veces. Ese mismo día, también me dije: ‘Ya no tengo edad y me sobra el dinero’. Tengo el recuerdo espantoso de una noche en la cual el oleaje era realmente impresionante, el mar se convirtió de inmediato en una montaña de olas infranqueables. Te sientes perdido. De golpe, te das cuenta de que el barco no responde aunque pese 10.000 toneladas, que las sillas no se aguantaban de pie. También recuerdo las noches del Índico, en el canal de Mozambique y Madagascar: una noche tranquila, el mar fosforescente. Todo era ideal: la calma, la temperatura, el ambiente en las islas, el plenilunio. A veces consigues una sensación semejante en la montaña, pero no es tan perfecta. El mar es inigualable”. Víctor Gracia aprovechaba ése y otros viajes para desembarcar en Nueva Orleáns, para ver aquel ambiente musical y vitalista, asomarse al Mississippi, “donde cumplí mis primeros 30 años”, y escuchar jazz.
En octubre de 1973, Víctor Gracia sintió melancolía de su joven esposa y desembarcó en Francia. Como no había hecho el servicio militar y era reclamado por aquí y por allá, lo atraparon y lo obligaron a cumplir con la patria: cumplió con sus obligaciones por un espacio de 18 meses en El Ferrol y en Santander; estaba asignado en la fragata Legazpi, “pero en realidad sólo navegué cinco días. En cambio, me convertí en el secretario del comandante”.El 20 de abril de 1975, separado ya de su primera mujer, se dejó tentar por un barco de Santander, el Baitin, de 2.200 toneladas, en el que iba a Liverpool y Rotterdam, pero también a Durban y a Mozambique. Abandonó ese barco porque quería asistir a la agonía de Franco en España, y se desplazó a Madrid, nada más ni nada menos que a la casa de un joven comunista que quiso destrozar y quemar su archivo el día que murió el general. Entonces, Víctor no intuía que estaba a punto de iniciar la gran aventura de su vida: el 28 de diciembre de 1975, se embarcó en el Urquiola de la Naviera Artola en La Coruña.
El viaje fatídico del “Urquiola”
“El ‘Urquiola’ era grande, muy grande, pero no era exactamente un superpetrolero, como tantas veces se ha dicho. Tenía un peso muerto de 110.000 toneladas, consumía 40 toneladas al día de fuel y efectuaba una ruta única: la del transporte de crudo desde Arabia Saudí a la refinería de La Coruña, a Petrolíber. Cada viaje duraba 34 días de ida y 34 de vuelta, y a eso había que sumarle entre 24 y 30 horas de carga y otras 48 o 72 de descarga”. El petrolero Urquiola había sido construido en Astilleros Españoles, en Sestao, y había sido botado el dos de junio de 1973. Sólo realizaba aquel trayecto, y lo había efectuado 16 veces. De eslora total (largo) medía 276 metros, y de manga (ancho), 39 metros. La tripulación estaba compuesta por 38 hombres y cumplía órdenes de Francisco Rodríguez Castelo, “Paquito el alemán”. “Era un gallego rubio, de ojos azules, de La Coruña. Se había casado algo tarde y tenía dos niñas. Creo que acababa de cumplir los 42 años. Tenía un aire de alemán insobornable y rígido, pero era un pedazo de pan. Era el único que se ponía el traje y los galones cuando llegábamos a puerto. También venía con nosotros, como segundo de a bordo, Arturo “el Legionario”, un tipo de Calatayud que había vivido en Vitoria y acusó las muertes de una manifestación que hubo por aquellos días”. Víctor Gracia recuerda que no se produjo ningún incidente reseñable tras 68 días de navegación. 
“No parábamos hasta llegar al Golfo Pérsico para cargar y al puerto de La Coruña para descargar. Sí hacíamos una pequeña trampa en la vuelta: nos deteníamos en Tenerife y, así, entrábamos en la bahía gallega como si aquel fuera un transporte nacional”.El marino aragonés, que obtuvo la licencia de capitán en 1985, había concertado una cita con una novia madrileña, y sólo esperaba llegar a tierra para verla. Antes había que vaciar las 107.676 toneladas métricas de crudo. Todo discurría con absoluta normalidad. “Algunos ya nos habíamos duchado y todo. El Urquiola estaba equipado con camarotes individuales y con duchas. En La Coruña hacía, con el alba, un tiempo espléndido, el mar estaba tendido, había olas largas de calma chicha. Recuerdo que subí al puente a las ocho, que le dije algo al capitán, algo de la chica que me esperaba, Pilar era su nombre. Entrábamos perfectamente enfilados, pero de repente uno de los dos timoneles dijo: ‘Don Francisco, que no gobierna el barco’. No sólo no gobernaba, sino que había tocado fondo y dejaba una negra mancha de crudo”.Víctor Gracia dice que no recuerda todos los detalles. Han pasado 30 años exactos. Me enseña el relato del accidente que hizo de la tragedia el Sindicato Libre de la Marina Mercante, en cuya fundación participó: “Urquiola, la verdad de una catástrofe”.
“El Urquiola ha tocado fondo. De sus planchas desgarradas surge el maldito oro negro que, además de contaminar, es sucio, viscoso y se ve a simple vista. El buque recibe orden de la Comandancia de alejarse cien millas mar adentro llevándose su sucio cargamento. Orden recibida con una celeridad en verdad digna de mejor suerte. Celeridad que no es eficacia, sino precipitación, desconocimientos, incompetencia. En la maniobra de huida, el Urquiola vuelve a tocar fondo, ahora de forma definitiva. La mancha de petróleo, insignificante tras la primera tocada, se extiende con rapidez”.La tripulación abandona el barco. Toda, salvo el capitán y el práctico del puerto. Mientras Víctor pregunta por su amor, le dicen que el hotel donde lo esperaba se quemó hace un mes. Y casi en ese mismo instante, se oye una explosión que conmueve La Coruña. Una nube inmensa y negra oscurece el cielo de las ensenadas. Más tarde, mientras el crudo se extiende hacia Betanzos y Ares y entinta la costa, Víctor Gracia sabrá que el práctico apareció completamente tiznado pero vivo, y que Francisco Rodríguez Castelo, que apenas sabía nadar, apareció ahogado en otra playa algunos días después. Gaston Bachelard escribió una vez: “El héroe del mar es el héroe de la muerte”. Paquito el alemán se comportó como un héroe. Aquello hizo correr ríos de tinta, hubo juicios y polémicas, pero al final se vio que había habido un encadenamiento de errores de la Comandancia de Marina y del Instituto Oceanográfico, que les llevaron a perder el juicio. El Urquiola, sólo parecía ser el principio: luego vendrían el Mar Egeo, el Cason y el Prestige. 
EL HONOR DEL CAPITÁN 
“Me parece que este barco ha muerto”, se dijo aquella mañana del 12 de mayo de 1976 en Seixo Blanco. Apareció un remolcador y la tripulación abandonó el Urquiola “de manera ordenada y sin histeria. La historia de la tragedia es fascinante: al final gracias al abogado Ruiz Soroa, se comprobó que había sido un error del Estado por no advertir la existencia de la roca aguzada que se levantaba dejando sólo once metros para navegar, entre ella y la superficie, cuando nosotros necesitábamos 19. Y además porque se tomaron mal demasiadas decisiones”. Sin embargo, uno de los detalles más conmovedores fue la defensa que se hizo del capitán, que había entrado varias veces en esas aguas y con idéntica carga, y que se comportó con un coraje extraordinario. Se quedó hasta el final, hasta que se desmandó el fuego. “El sindicato logró restituirle el honor a Francisco Rodríguez Castelo, su buen nombre, y no sólo eso. Tras mucho batallar, su viuda y sus hijas acabaron recibiendo una indemnización de diez millones de pesetas de entonces”, 60.000 euros de hoy. “Recuerdo a su mujer y a sus hijas. La recuerdo a ella, rubia, diciendo: ‘Ay, mi Paquiño, ay mi Paquiño’. A mí aquello me marcó mucho también. Le cogí miedo al avión. Le cogí mucho miedo al avión. No es un chiste”.
19/05/2006 14:42 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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gravatar.comAutor: Monsieur George

Enhorabuena por el relato. He tenido la sensación que estaba releyendo otra vez "Lord Jim", de Conrad. ¿Por qué no se lanza a escribir esas historias sobre el mar, los viajes, el honor, las mujeres?

Fecha: 19/05/2006 20:36.


gravatar.comAutor: A. C.

Gracias, querido amigo. Voy a intentar hacerle caso. Un abrazo. Antón

Fecha: 19/05/2006 21:07.


gravatar.comAutor: ac

La piedra que rasgó el "Urquiola", la "Aguja del Urquiola", como se llamó después no figuraba en las cartas de navegación. Todos los que entrabamos en Coruña sabiamos de ella y a veces la detectabamos en las sondas que, entonces, no tenían la precisión que aportan ahora. Pese a los avisos previos, pese al "Urquiola", tuvieron que producirse más desgracias, desde la del "Aegean sea" a la del "Prestige" para que la volasen y no volviese a causar los pesares que causó.
Volarla cuando el "Urquiola" creo recordar que era cosa de cinco millones de pesetas, treinta mil euros de hoy. Pese a ello tuvo que darse el "Prestige" para que la volasen. Digo tuvo porque tengo entendido que ahora sí la volaron (trescientos mil euros, parece que fue el coste de la operación) y que pese a todos los pesares continuó sin aparecer en las cartas. Lo único que faltaría es que apareciese ahora.
El trabajo sobre Victor Gracia es espléndido. enhorabuena por el y gracias de nuevo por el blog.

Fecha: 20/05/2006 16:13.


gravatar.comAutor: A. C.

¿Ibas también en aquel barco? ¿Eres un navegante del "Urquiola" o de otros petroleros? Gracias, muy amable por tu visita y por tus comentarios.

Fecha: 20/05/2006 16:37.


gravatar.comAutor: ac

No. No iba en el "Urquiola", ni navegué en petroleros. Lo hice en otros. Saudiña, que cante o cuco e que chova luz.

Fecha: 20/05/2006 17:01.


gravatar.comAutor: Andrés Joven Rivero

Me ha gustado la descripción que haces. Es realmente así. para mi El Urquiola siempre formará parte de la historia de mi vida. En ese Petrolero hice mis prácticas de Alumno de Radio, desde Noviembre de 1.973 hasta Abril de 1.974. Fueron dos Viajes al Golfo Pérsico. El primero a Dubai (Al Fateh), y el segundo a Rastanura (Arabia Saudita). Conocí personalmente a D. Francisco Rodriguez Castelo, y también a su esposa Isabel. Entonces navegaba de primer Oficial. El Capitan de entonces era D. Homero Zárate Maruri, una persona entrañable, y natural de Las Arenas (Vizcaya). El Oficial Radio, D. Manuel Macías, y el Jefe de Máquinas D. Guillermo Basaña, natural de Sopelana. Había dos agregados de Puente y el que suscribe de Radio. para mi fué extraordinario formar parte de la primera tripulación del Urquiola. También recuerdo al Contramaestre Maceiras, una persona muy buena, y muy buen profesional. Despues del urquiola, pasé a cumplir con los deberes patrios, y después a navegar en Barcos extranjeros hasta el año 1.987 que me quedé en tierra en las Estaciones costeras de AranjuezRadio(Madrid), Barcelona y Valencia. En estos momentos estoy en situación de prejubilado. Un saludo y hasta pronto. Andrés

Fecha: 15/08/2007 19:39.


gravatar.comAutor: OC 203 T.S. Mª 1º Unid Asalt

D. Luis Pedruelo Zabal Cdt de la fragata (73-74) nunca tuvo a ningun marino de "secretario"

Fecha: 23/03/2008 21:08.


gravatar.comAutor: CENTRAL LIBRERA

Para aquellas personas que estén interesadas en el tema de los petroleros españoles, las compañías navieras, etc:
Acabamos de conseguir una cantidad de ejemplares de un libro que trata de ambos temas: LA ESTELA DEL PETRÓLEO, de Juan Carlos Díaz Lorenzo. Libro muy difícil de encontrar. Más información en:
http://www.centrallibrera.com/EXISTENCIAS/NAVAL/LA%20ESTELA%20DEL%20PETROLEO.htm

Fecha: 02/07/2008 11:29.


gravatar.comAutor: Karmelo Miguel Bengoechea

Como bien indicais alguno este buque pasara a ser parte de nosotros ya que tenemos algo que nos une a el yo tengo 42 años y traabajo en el astillero que le vio nacer y recuerdo gratamente como mi padre me ha contado la historia de los comienzos de este gran buque ya que el fue el encargado por parte del astillero "La Naval Sestao" (C.N.N. La Naval en la actualidad)en ir de garantia en el y como bien dice Andres Joven Rivero la tripulacion era una gran familia, gracias por vuestros comentarios e historias personales.
Leioa Bizkaia 06-10-2008

Fecha: 06/10/2008 20:22.


gravatar.comAutor: antonio

yo navege en el hermano gemelo el bt- irache de la naviera artola de bilbaoen el año 1974 de engrasador y sali en dos ocsiones del puerto petroliver de la coruña me gustaria cambiar impresiones co alguien que navegase en aquellos tiempos por el bt- irache gracias

Fecha: 18/10/2008 18:41.


gravatar.comAutor: Andrés

karmelo Buenos días: En el viaje inaugural del Urquiola/EGEY desde La coruña hasta Dubai, embarcó un garantía con el que me llevaba muy bien. No me digas que era tu Padre. Aparte, conocía muy bien a mi primo hermano Julián Rivero Blanco, muy amigo de tu padre, y también garantía de la Naval, que precisamente iba a ir de garantía abordo del Urquiola, pero al final fué tu padre. tengo una foto de la botadura del urquiola en Sestao, por si te apetece tenerla. Mi dirección de correo: ea2ajb@gmail.com

Un saludo Andrés Joven Rivero

Fecha: 04/11/2008 15:46.


gravatar.comAutor: jose uis

ha leido tu comentario y casi estoy emocionado, yo estube en FRAGATA LEGAZPI, des junio del 66 hasta julio de 1968.
un abrazo

Fecha: 20/02/2009 11:04.


gravatar.comAutor: Julian

Yo tambien navegue en el Irache, en el Ondiz, en el Iranzu y en el Tavira. De hecho mi primer embarque en el Irache fue en Huelva el 5 de Febrero del 77, mi primer viaje para cargar en Karg Island y completar en Dar Island, para descargar en Petroliber, recuerdo al capiatan (el asturiano), y a macha gente buena de Artola

Fecha: 28/04/2009 12:53.


gravatar.comAutor: Eloy

Encontré este artículo buscando en internet a Victor Gracia..... amigo y compañero durante muchos años en Naviera Artola.

Al día siguiente del desastre llegábamos con el Aralar a Vigo, podeis imaginaros la emoción que nos embargó.

Y.... una puntualización a un comentario, esa aguja y otras no cartografiadas se volaron tras el "asunto" del Aegean Sea, el Prestige JAMÁS entro en zona protegida.... ver mis artículos "Puertos de refugio" y "Puertos de refugio ¿Para que?".
Alguien puede ponerme en contacto con Victor, lo agradecería mucho.

Saludos

E. Barrios

Fecha: 09/09/2010 10:58.


gravatar.comAutor: campa33

El domingo pasado vi en la gallega un relato del urquiola, mi sorpresa fue al sacar unas fotos de los tripulantes alli estaba mi abuelo CARLOS RODRIGUEZ ROCHA lo reconoci al momento no tengo muchos recuerdos de el ya que fallecio al tener yo 2 años, pero creci co la historia de que trabajaba y estaba el dia del desastre, hoy por hoy se un poco mas del petrolero y pude localizar las fotos gracias al relato (mas arriba) tengo mas imformacion para contar a mis hijos

Fecha: 25/11/2010 22:32.


gravatar.comAutor: charlie

me gusta pero no das demasiada información
solo kontas los sentimientos

Fecha: 27/03/2011 18:00.


gravatar.comAutor: charlie

creo que ai que ser mas concisos,especificar mas...

Fecha: 27/03/2011 18:02.


gravatar.comAutor: edmundo

mi padre ramon palacio diaz de greñu navego en el urkiola de piloto o primer oficial.cuando ocurrio, el se disponia a embarcar despues de sus vacaciones.un saludo

Fecha: 28/07/2011 19:22.


gravatar.comAutor: Txema

Yo hice mis practicas de alumno en los buques en el Iranzu y en Tavira donde coincidi con Arturo el legionario y Victor " el maño" siendo estos los oficiales con los que hice mis practicas.
Recuerdo el buen ambiente que habia y el ambiente liberal de Victor asi como de su entonces pareja Carmen.
Me hacia gracia entonces el miedo de el a volar asi como ilusion el oirle contar sus experiencias no solo por lo del Urquiola que ya conocia por mi padre el suceso ya que estaba esperando en el puerto para embarcar ese fatidico dia.
Por desgracia Victor nos ha dejado para desarrollar nuevas singladuras por otros lares, pero su recuerdo quedara en todos los que le conocimos y a los que ilusiono con el mar.

Fecha: 11/10/2011 15:38.


gravatar.comAutor: Luis

Hoy he tomado café con el comandante que pilotaba el helicoptero que fue al rescate de los tripulantes del Baitin, y he notado en su relato la impotencia del ser humano ante las adversidades metereologicas. Que El Señor los tenga en su gloria a ellos y a todos los que mueren bajo las garras de ese gigante que es LA MAR. Luis stinsonvolar@yahoo.es

Fecha: 16/01/2012 01:02.


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