Antón Castro



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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.

JESÚS MARCHAMALO: ÉXITO CON FUNDAMENTO, PURO TALENTO

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No conozco personalmente, todavía, a Jesús Marhamalo, lo sigo en sus libros y en sus espléndidos artículos en "ABCD Cultural". Hace algunos meses, en Siruela, publicaba un excelente libro de retratos e historias de autores españoles e hispanoamericanos, una mirada intensa y original sobre el escritor y su obra: "39 escritores y medio", con ilustraciones de Damián Flores. Ambos trabajaron casi tres años y medio en el proyecto. Ahora, acaba de enviar a algunos amigos la noticia de la aparición de la tercera edición de su libro. Si  no lo  conocéis, os encantará. Es  un volumen erudito, depurado, con gran sentido del humor, riguroso e imaginativo. Cada retrato es un cuento o un manojo de cuentos y encrucijadas en una única narración.

 Cuelgo aquí, otra vez, uno  de mis fragmentos favoritos del libro: el retrato de Juan  Rulfo, titulado "Rulfo callado":

 

[...Pero hay que reconocer en la vida del joven Rulfo una marcada presencia de la fatalidad, de la tragedia. Así, una noche, cuando tenía cinco años, le despertaron para decirle que su padre había muerto; un vecino le había disparado por la espalda por no dejar pastar su ganado. También a su tío José lo mataron en la calle; otro tío suyo, Jesús, murió ahogado en un naufragio; su tío Rubén cayó mortalmente herido en una balacera. Y el abuelo, colgado de los pulgares a la entrada de la hacienda, perdió los dedos y ya nunca pudo cargarle en los brazos. (...) Su madre no hacía más que taparle los ojos para que no viera a los cristeros colgar a los terratenientes, y a los soldados fusilar a los revolucionarios".

"Cuentan que una vez se le acercó un admirador que quería que le firmara un libro. Y plantado ante él, la mirada embelesada, le dijo: 'Tiene usted que escribir más libros, don Juan'. A lo que Rulfo respondió: '¿Más libros? Si ya tengo dos'. Y ahí anduvo el resto de su vida contando lo de la llamita, lo de la musa, o lo del tío Celerino, que murió, ya saben".] 

 

 

02/09/2007 08:14 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ANTONIO PÉREZ MORTE: VITA BEATA

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[Antonio Pérez Morte, el poeta de Sabiñánigo, el soñador de estrellas de Zuera, el biógrafo de Odón de Buen, intenta zafarse de la ansiedad y de un nuevo amago de depresión. Joseph Roth dijo que “vivir es lo más difícil”, y también lo más apasionante. Amigo de sus amigos, poeta en pie, viajero de blogs, acaba de escribir esa nota que bien podría titularse, al modo de Jaime Gil de Biedma, “Vita beata”. La copio y la cuelgo aquí. Seguro que ya la habéis visto. Desde hace algunos días, uno de mis placeres más sencillos es acercarme a la higuera y coger una, dos, tres brevas. Creo que yo no estoy deprimido ni tampoco melancólico, pero me emocionan las palabras y la lucha de Antonio. He aquí sus palabras:]

Esta noche he vuelto a mirar las estrellas al lado de mis hijos y he contemplado con Juan algunos archivos relajantes, que me envían mis amigos a través de la red.

He vuelto a estremecerme con los hondos poemas que José Antonio Labordeta cuelga estos últimos días en las páginas de su blog. Me he tomado un helado de chocolate amargo en la terraza. He escuchado de nuevo, como un adolescente, a Cecilia y a Brel. He telefoneado a mi madre, a Elba... Me he tomado un Roibós. He hecho mis ejercicios de respiración diafragmática lenta y un poco de relajación.


He leído a Petisme y el último mensaje de Gabriel. ¡He recibido, también, dos avisos de la puta ansiedad, sin citarme con ella! Al final he conseguido engañarla, y aunque se acueste a mi lado no me va a conquistar. ¡Me salvarán esas cosas, grandes y pequeñas! ¡Esas cuatro o cinco cosas que aún valen la pena!

02/09/2007 08:38 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

LEZAMA,PIÑERA Y VICEVERSA, POR JESÚS MARCHAMALO

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[Le he escrito esta mañana a Jesús Marchamalo y le he pedido uno de los capítulos de su libro “39 escritores y medio” (Siruela). Y Jesús muy amablemente elige por mí este texto maravilloso sobre José Lezama Lima y Virgilio Piñera, para el que encuentro no la ilustración de Damián Flores, sino esta curiosa foto de la página web www.culturaliteraria.cu/autor/virgilio_pinnera] 

LEZAMA, PIÑERA Y VICEVERSA

Jesús Marchamalo  

Llama la atención que dos personas tan iguales puedan ser al tiempo tan diferentes, como si uno fuera la imagen misma del otro, pero reflejada en un espejo deformante. Negativo y foto, moneda y troquel: Lezama carnívoro, Piñera vegetariano; Lezama fumador de puros, Piñera de cigarrillos; Lezama, traje y corbata, Piñera, camisa de manga corta; Lezama, barroco, Piñera marginal.

Lezama, gordo, fofo, panzudo y desorbitado, tenía un pelo negro lleno de brillos como una sotana usada; Piñera no, era tan flaco que ni siquiera dejaba huellas en la arena de la playa. Lezama acumulaba en su casa centenares de libros, metidos en vitrinas, en estanterías, amontonados en la mesa de su despacho; Piñera no, los leía y después los regalaba, o los prestaba sabiendo que no los iban a devolver, y nada en su casa hacía pensar que se tratara de un escritor. Lezama vivió siempre en el mismo piso de la calle Trocadero, un primero con balcón a la calle que era una embajada de sí mismo, el lugar donde recibía a los jóvenes poetas que le llamaban maestro, y donde lo visitaban los escritores que llegaban a La Habana. Piñera vivió en decenas de casas, que más que casas eran en realidad habitaciones, chamizos, cuartos de los que se mudaba de un día para otro, arrastrando escasamente un hatillo de ropa, una vajilla mínima y una vieja máquina de escribir que andaba luego rodando por los rincones, como abandonada. No, no se parecían: Lezama era Lezama para todos, menos para su madre, que siempre le llamó Joselín –allí grueso y enorme-, mientras que a Piñera todo el mundo le llamaba Virgilio, menos la policía. Hasta su común homosexualidad les hacía diferentes, porque a uno le gustaban los amores angelicales, a Lezama, y a otro los rudos campesinos de la zafra, los descargadores de músculos sudorosos, a Virgilio, que duraban en su cama lo justo para el placer.

Así que acumularon bilis, con el tiempo, miradas recelosas, adjetivos punzantes, y un día se pelearon. Habían estado los dos, al parecer, en el Lyceum and Lawn Tennis Club (sin comentarios) y allí saltó la chispa de la desavenencia, de modo que acabaron en la calle. El enorme Lezama, y el pequeño Virgilio, como David y Goliat, amenazándose con partirse la cara, o la nariz, con ponerse un ojo morado, romperse un brazo o molerse a palos. Hasta que Virgilio saltó un seto, y se introdujo en un cercano jardín, desde donde comenzó a tirar piedras a Lezama, que le señalaba amenazante con su dedo regordete probablemente anillado. Y aquello fue un listado de amenazas: “Virgilio, te voy a pegar”, y de guijarros que rebotaban en la acera, y que Lezama esquivaba con pequeños, ridículos saltitos que los niños jaleaban al grito de “¡Gordo! ¡Gordo!”, que era de las peores cosas que se le podían llamar. No se hablaron durante años. Uno se volvió, rojo de ira, a casa, y el otro, tal vez arrepentido, a la Argentina. 

Años después, Lezama escribió una inmensa novela que hay que transitar con serpa y botella de oxígeno, como las cumbres nevadas del Himalaya. Paradiso, una fiesta de palabras –adjetivos y adverbios- que surgen en torrente, enganchándose unas a otras como las cerezas. Se cuenta que escribía a última hora de la tarde, o de madrugada, cuando el asma le impedía dormir, en su despacho caótico lleno de libros, y fotos y tabaqueras, justo al lado de la cocina, porque le gustaba trabajar con el olor cercano de la comida, cada vez más prisionero de su gordura, del tabaco, del cansancio y las canas.

Piñera, no. Cuando lo detuvieron, tras la Revolución, un día que iba por la playa vestido con unos pantalones cortos, chanclas y camiseta, pidió a la policía, muerto de miedo, que le dejaran cambiarse. Lo acusaron de atentado contra la moral, entre otras cosas. Y ahí anduvo, ingrávido, refugiado, escondido, oculto y recóndito, asustado y pálido hasta casi su muerte. Los últimos años sólo fue una sombra incolora de sí mismo. Cuando un periodista visitó la casa del amigo que lo había acogido, y lo entrevió, el dueño lo señaló con disimulado afecto, y dijo: “Ése fue Virgilio Piñera”. Legó para la historia de la literatura un verso: “La maldita circunstancia del agua por todas partes, me obliga a sentarme en la mesa del café”, y otros cuatro libros más. Tal vez cinco.    

02/09/2007 18:01 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

TRES PARTIDOS FELICES DE VÍCTOR Y GUILLERMO

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[Víctor Juan Borroy, pedagogo y profesor, es un apasionado del Real Zaragoza. Le ha contagiado su entusiasmo a su hijo Guillermo, que tiene una portería en el jardín. Y ahora ambos se contagian y se ilusionan  en un diálogo recíproco de fervor por el Real Zaragoza. Anoche, Guillermo y Víctor fueron al partido contra el Racing de Santander y contaron con José Luis Melero, el consejero de Peñas y de la afición en general, como anfitrión. Víctor ha escrito un cuento sobre su vivencia del Real Zaragoza, y ayer decidió trasvasar esa vivencia también al candor de su hijo Guillermo, emocionado como tan bellamente se cuenta aquí. El propio Víctor Juan, imagino, haría de fotógrafo; ya se sabe que este zaragozano recriado en Caspe vale para todo: para investigar sobre pedagogos republicanos, recuperar la caja de música de Ramón Acín, escribir de amor con un fondo de metaficción, coordinar la revista “Rolde” o dirigir el Museo Pedagógico de Aragón. He aquí el texto que puede leerse en su espléndido blog, en su espléndida  página web. Es bonito tener padres (y grandes amigos: Melero es un viejo maestro de la amistad) que te contagien esta ilusión que se expande. Qué pena luego que los jugadores no respondan... Eso sí, Guillermo, viene a sugerir aquello de “una mala noche la tiene cualquiera”. Algo muy especial debe tener el fútbol para conmover así, como conmueve al niño Guillermo...]  

Tres veces felices 

Cada uno vive su vida como puede y disfruta o padece a su manera, tal y como le enseñaron a hacerlo o del modo que supo conquistar. Cada uno interpreta las situaciones como sabe, como le conviene o como le parece. Eso me ocurrió el jueves pasado en Castellón, en la ceremonia previa a la incineración de Palmira Plá. El cura -un gran profesional- citaba al padre Martín Descalzo, a Santa Teresa e incluso a Unamuno, al Unamuno que le pareció bien citar. Mientras el cura hacía su trabajo yo pensaba que ya no recibiría más correos de doña Palmira, pero que tuve el enorme privilegio de recibirlos alguna vez. Mientras el cura se enredaba en la vida eterna, yo me repetía ¡¡Víva Paco Ponzán!!, ¡¡Viva Paco Ponzán!! y me imaginaba a Palmira Plá en la pista de coches chocantes, a la niña que salió de Teruel en un tren de mercancías y que se enamoró en Caspe de un hombre que no le convenía nada. Solemos enamorarnos de quienes menos nos convienen, pero si ahora escribiera de amores me alejaría de lo que hoy quiero contar.

Hoy solo quería decir que ayer los abonados Guillermo y Víctor fueron por primera vez a la vieja Romareda ["Si me quieres escribir -canta La ronda de Boltaña en Avispas en el viento- ya sabes mi paradero, en la vieja Romareda, primera línea de fuego"]. Fuimos muy felices, tres veces felices en los tres partidos que vivimos en una noche ideal de luna llena. Durante el primer partido, el consejero José Luis Melero nos llevó al palco, pisamos el césped de la Romareda, saludamos a Matuzalem, nos cruzamos con Miguel Pardeza y Pedro Herrera. Salimos por el túnel de vestuarios. "Mira, Guillermo, por aquí salieron antes que tú el gran José Luis Violeta, el portero Yarza, Arrúa o Nayim. Pepe sentó a Guillermo en el banquillo del Zaragoza: "Desde aquí dirigirá Víctor Fernández al equipo". Luego nos dijeron que si queríamos que Guillermo se hiciera una fotografía con los jugadores que volviéramos minutos antes de empezar el partido. Pepe nos acompañó a nuestras localidades. Nos despedimos. "Anda, Guiller, dame un beso". Esperamos a que se hicieran las 21:45 para volver al túnel de vestuarios. Mientras Guillermo se hacía la foto en el campo, vi salir a todo el equipo: Juan Morgado, que no se sentó en el banquillo, pero parecía absolutamente recuperado, Oliveira, Aimar, Zapater, Ayala, Diogo, Milito...

El segundo partido fue el partido íntimo, personal, cómplice, de mi hijo y yo. Los bocadillos de tortilla de patata, los prismáticos, los botellines de agua, los nervios porque no marcábamos, el verle gritar "fuera, fuera", cuando todo el mundo gritaba, que Guillermo se pusiera de pie, que se le arrasaran los ojicos cuando el Santander metió un gol bobo, o cómo me abrazó cuando Oliveira empató el partido...

El tercer partido es el del 1-1 que ustedes vieron. Al final Guillermo hacía una lectura favorable y generosa con el Zaragoza: si el árbitro no hubiera sido tan malo, si el portero no hubiera tenido tanta suerte, si nos hubiera favorecido algún rechace... "Me ha gustado mucho el partido". Ese fue su resumen antes de que cambiara la camiseta del Zaragoza por el pijama y se desplomara en su cama.  

*El forofo Guillermo Juan y el consejero de Peñas y de la afición en general  Pepe Melero. Los sueños se cumplen.

02/09/2007 20:40 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

LA REINA VELOZ DE OSAKA

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No he podido comentar aquí los Mundiales de Atletismo de Osaka, pero los he seguido siempre que he podido. Ha habido muchas sorpresas y espléndidos campeones: Labat, en 1.500 y 5.000; Gay logró tres medallas de oro,  en 100, 200 y 4x100, y ha despejado las incógnitas sobre su rivalidad con Asafa Powell; Blanka Vlasic ganó en altura y se sitúa cerca del récord de la bella y larga Stefka Kostadinova (con lo cerquita que anduvo también mi adoraba Kajsa Bergquist, que no logró medallas siquiera: he perdido la forma, víctima  de  la ansiedad); pero la reina de Osaka ha sido la siempre bella gacela Allysson Felix, que ganó los 200, el 4x100 y el 4x400. El equipo  norteamericano, en general, ha brillado a gran altura.  ¡Qué se puede decir de Wariner! Y me ha encantado la gran carrera de Mayte Martínez, que le supuso la medalla de bronce en los 800 metros lisos. Es una espléndida competidora.

03/09/2007 16:10 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

VILA-MATAS VUELVE AL CUENTO

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Ha vuelto Enrique Vila-Matas a los relatos con “Exploradores del abismo” (Anagrama, 2007, 288 páginas), un libro estupendo que resume su trayectoria, su mirada, la convivencia entre ficción y realidad. El libro está emparentado con “Hijos sin hijos” y “Suicidios ejemplares”, y con el mundo que ha ido acotando en libros como “El viaje vertical”, “Lejos de Veracruz” o “El mal de Montano”. Enrique Vila-Matas concibe piezas protagonizadas por seres cuya vida está pendiente de un hilo o colgada en un extraño territorio de sueños. Gente de aquí y de allá, gente que viaja, gente a la que un narrador (que a veces parece el propio Vila-Matas; Enrique usa con gran eficacia la primera persona) encuentra en distintas ciudades (París, Praga, Cartagena, Barcelona, Ronda). Hay piezas extraordinarias, una de las más perturbadoras es “Porque ella no lo pidió”, casi una novelita en torno a una inquietante mujer llamada Sophie Calle y a una novela inventada, “El viaje de Rita Malú”. Dos de mis favoritas son “Un tedio magnífico” y “Vida de poeta”, el retrato de un poeta provinciano y arcaico de Ronda, obsesionado con Rilke.

Vila-Matas es tan original y tan lúcido que tiene intuiciones maravillosas, de lunático de las letras. Así empieza “La modestia”: “Llevo muchos años ejerciendo de espía casual en el autobús de la línea 24 que sube por calle Mayor de Gracia, en Barcelona”. Y lo que viene luego no desmerece. Se cuenta el relato de un cazador de frases que oye esto: “Un bulbul es un ruiseñor persa, pensé que lo sabías”.

*La foto es de Jean-Louis Bertini.

04/09/2007 07:33 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 6 comentarios.

MARIA CALLAS EN VENECIA

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[Estuve sólo una vez en Venecia, en 1990, y me perdí bajo la lluvia camino de Maestre. No fue lluvia, fue un auténtico vendaval. Entré en varios bares, la noche se había puesto imposible. En una de las librerías de viejo acababa de comprar un espléndido libro de Maria Callas. Tres años antes, había ganado el premio de Periodismo Álvaro Cunqueiro de  “El Correo Gallego” con un artículo que se titulaba: “María Callas: aquella voz que estremeció el siglo”. Luego me enteré de que la maestra de canto de Callas era Elvira de Hidalgo, una aragonesa de Valderrobres. Sonia R. Fides, poeta y viajera, ha visitado Venecia y ha dejado este texto en su blog.] 

Volver a Venecia ha sido guay, sobre todo porque de manera inesperada me encontré con una retrospectiva que el Casino le hacía a mi venerada María Callas bajo el nombre "L'incontro, la magia: María Callas e Venezia". Fue fascinante sentir la cercanía de algunos de sus trajes, sus joyas, sus partituras y una carta que le envió al execrable Onassis y que yo a pesar de estar expuesta no leí por respeto a María. Trajes como el de "Tosca", "El Barbero de Sevilla", y el traje rojo que se apoderó de su voz en Tokio o el chic de sus turbantes y su letra, con cuerpo y con dolor, nos saludaron amablemente desde las vitrinas que las contenían. Fue estupendo recordarla viva ahora que el día 16 de septiembre se cumplirán 30 años de su muerte. Este año, si Dios quiere, ese mismo día pasaré por delante de su casa de París y pensaré que sigue viva y que habla con la ciudad, como tantas otras veces, abrigada por la solidaridad de sus visillos blancos de seda. Este año será, afortunadamente, un continuo homenaje a la DIVA y una suerte para los que la admiramos, discos imposible de encontrar volverán a pisar las calles, Dvd's con sus mejores actuaciones volverán a impresionarnos, etc... Este 2007 será una fiesta, porque María Callas, no se acabará nunca. 

04/09/2007 09:12 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 10 comentarios.

MÚSICA ZÍNGARA Y POESÍA DEL MUNDO, EN BORRADORES MAÑANA

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El programa Borradores recibe mañana al grupo Che y Moche, que cumple diez años y participa este fin de semana en la Feria de Teatro de Tárrega. Intervienen el director de la compañía, actor y músico Joaquín Murillo, y los intérpretes Teresa Polyvka (violín), Eugenio Arnao (percusión) y Kike Lera (guitarra y voz); tocan dos piezas, una danza zíngara y otra ucraniana, muy festivas, de su espectáculo Oua Umplute (Huevo relleno), con el que acuden a Tárrega. Murillo y Polyvka cuentan la trayectoria de la compañía que prepara una nueva versión de “Metrópolis”, en colaboración con la orquesta Enigma del Auditorio. Además, acuden al plató los fotógrafos Ángel Carrera, comisario de la muestra “Nudos”, que se expone en las salas del IV Espacio, y Filomena Moreno. Y el periodista y escritor Ricardo Vázquez-Prada habla de su último libro: “Cuarto y mitad y otros cuentos” (Huerga & Fierro), en el que relata algunos sueños terribles, un inventario de pesadillas. A Vázquez-Prada, cronista taurino de Heraldo de Aragón durante años, le acaban de traducir al francés su novela La cuadrilla. 

Además, se ofrece  un reportaje  del Festival Internacional de Poesía de Veruela, que se celebró el pasado fin de semana en homenaje a Antonio Machado y su llegada al Moncayo hace un siglo; distintos poetas del mundo recitan en castellano (Forega, Miguel ángel Ortiz), gallego (Juan Abeleira), catalán (David Castillo), turco (Alime Hume), esloveno (Brane Mozetic), italiano (Alessandro Agostinelli), francés (André Riviere) poemas del  poeta sevillano y poemas propios... Y hablan, entre otros, Amalia Iglesias y Hermindo Medal  Se inaugura una nueva sección sobre la lectura y las actividades en las Bibliotecas Públicas: se ofrece un reportaje de la Biblioteca “Lázaro Carreter” de Torrero; la bibliotecaria Eva Puyó recomienda algunos libros y también los lectores habituales del centro, y el programa se completa con un homenaje al escritor Paco Umbral, cronista de la Transición, escritor fundamental de las letras españolas, que acaba de fallecer.

*Che y Moche en "Oua Umplute": Eugenio Arnao, Teresa Polyvka, Joaquín Murillo y Kike Lera.

05/09/2007 08:34 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

JAN VAN EDEN: EL OBSERVADOR ANTE EL CAOS

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Jan van Eden se ha empeñado en no perder el paraíso. Quizá porque en el fondo lo lleva dentro, en su propio apellido, en ese Eden o edén que le confiere carácter. Desde muy joven, desde los tiempos en que estudiaba Matemáticas, Ciencias Naturales y Geología, Jan van Eden ya se sentía pintor, y ya garabateaba papeles y lienzos en secreto, en los tiempos muertos que a uno le dispensa a la vida. Antes de iniciar su particular vuelta al mundo, Jan Van Eden viajó a Galicia, a Asturias y a los Pirineos aragoneses. En Huesca, cuando quería ser un pájaro libre con un verso de enamorar en los labios, conoció a Pepa Santolaria. Y con ella iba a recorrer África, América Latina, Oriente Próximo, distintos lugares del mundo, e iba a fortalecer su vocación de pintor. Del amor, de la convivencia y de los viajes, nació una forma de vivir desde la pintura. Las casas siempre estaban presididas por cuadros; en las mudanzas, río arriba o monte abajo, siempre había un rollo de óleos: el diario de la creación, las imágenes alucinadas de la pasión de pintar en cualquier lugar de la tierra, la urgencia de expresarse mientras rugen los tigres o se agitan las lianas en la noche.

Jan van Eden se educó, en el tramo inicial de su formación autodidacta, a la sombra de los grandes maestros expresionistas como Kirchner, Baselitz, Grosz, Max Beckmann, Otto Dix y Oscar Kokoschka, entre otros. Todos ellos tenían como característica el expresionismo figurativo, la realidad atrapada de forma grotesca, con la lucidez desesperada de quien mira y ve dolor, miseria, espanto y muerte. De esa atracción le sale a Jan van Eden una obra turbadora, llena de desgarro y de demonios interiores. Y de ahí, podría decirse que pasa a un periodo de rebeldía y compromiso social que presenta una iconografía semejante, e igualmente tempestuosa, a la de Antonio Saura. El pintor reside en Amsterdam y en Sabayés; en esa morada-paraíso que se abre a una infinita vaguada de La Hoya de Huesca tiene cuadros suyos de gran personalidad, cuadros de sesgo brutal en negros y gris, pero el visitante poco advertido puede pensar que son de Saura. Son las afinidades electivas del creador holandés, y acaso sus bromas.

Jan van Eden, aunque no se dedicase solo a pintar, era un virtuoso: exploraba técnicas y formas, se acercaba al informalismo y al arrebato gestual, usaba el color como quien usa un latigazo o una detonación. Afinando aún más su coherencia, apuntó hacia otro asunto: la crítica del poder, la sátira y la denuncia de su fatuidad. De ahí que los cuadros ofreciesen rostros levemente desfigurados, borrosos, quizá despersonalizados. Sin duda, ése es el periodo en que Jans se aproxima más al mundo de Francis Bacon: en la cara de sus personajes parece haber un único ojo, un ojo de cíclope, que domina la escena, y parece existir un ser atormentado y agresivo que tiene algo de depredador o de monstruo que nos vigila y que nos desafía.
La pintura de van Eden ha destacado siempre por su versatilidad. Por su sentido del color. Por la facilidad del dibujo. Cuando quiere ser temperamental o avasallador, lo es. Cuando quiere emplear el esquematismo, esas heridas cromáticas que alancean el cuadro, la superposición de planos, lo hace. Cuando quiere ser constructivista o cubista, desarrolla esas estéticas con enorme inventiva. Todo ello se percibe en un repaso a su obra, a su mundo variado y a la vez sugerente que ofrece desnudos de mujer, elaboradas formas monstruosas, líderes o ejecutivos en interiores desapacibles, bestiarios (panteras, tigres, Evas modernas) o criaturas más o menos voluptuosas que están inscritas entre moles de edificios con su inquietante perfil de pájaro...

La evolución de Jan van Eden es incesante. Disfruta con su trabajo. No se conforma. Y se compromete con la actitud de un cronista desde el lienzo, de un observador ante el caos. Sus últimos trabajos son una interpretación sobre aspectos de la realidad: la moda, las relaciones entre los seres humanos, el poder de la belleza y del erotismo, la injusticia, el capitalismo y, sobre todo, las guerras, y algunos de sus derivados, espeluznantes antes y después de cualquier contienda, como el terrorismo. Jan Van Eden siempre fue un pintor de denuncia: de denuncias íntimas, de torturas del alma, de llanto y desubicación existencial. Y de denuncias externas, de toma de posición, alguien que agita conciencias con la pintura, con la mancha, con la artesanía del trazo.

Esta muestra es una evidencia. Y tal vez puede interpretarse como otra toma de postura desde el realismo y desde otro tratamiento del color. En estas piezas, las figuras, no precisamente felices, surgen desde una especie de masa homogénea cromática, desde planos de color casi lisos, y a veces, premeditadamente indefinidas, apenas se ven. Exigen ser miradas, piden ser vistas, reclaman ser adivinadas. Cabría decir también que en este trabajo, Jan van Eden es más narrativo: una vez vistos, podemos seguir a sus personajes, podemos verlos avanzar, imaginarnos a donde van, imaginarnos a quién van a ofrecer su desnudo y sus senos esas mujeres que pasan. El uso del tríptico muestra esta intención, esta necesidad de contar desde la untuosidad del lienzo.

El pintor considera que no vivimos en el mejor de los mundos posibles, y que por aquí y por allá hay ciudadanos en naufragio, heridos por la ira, por la sinrazón, por el estupor. Pensemos en sus series sobre el atentado de las Torres Gemelas y sus posteriores y terribles consecuencias; quizá dé a entender el pintor que no debemos descartar una relación entre los diversos polvorines de Oriente (podría colegirse de algunos cuadros una vindicación de los palestinos) y la intervención de fuerzas extranjeras con esa abominable reacción que ha despertado al mundo con una brutalidad inconcebible. El observador ante el caos que es Jan van Eden se sirve de dos elementos fundamentales: la fotografía, que en algún caso es el soporte o la matriz de sus figuras, la realidad transfigurada, y el dibujo, persistente y muy logrado.

Jan van Eden es un artista maduro, reflexivo, que cree en el arte como vehículo de transformación del mundo. Como clamor contra los desmanes y los atropellos. Y es un artista de pulsiones que trabaja con constancia y deleite. Quizá por ello, cuando las luces se suavizan en el crepúsculo de las montañas, se asoma al precipicio y respira. Respira. Mira los vencejos. Sabe que para encontrar un paraíso fuera, tan exultante como ése, hay que alimentar un paraíso dentro: en el nombre, en la sangre, en la intención.

El observador ante el caos. Texto del Catálogo. Mañana, a las 19:30 horas, en la Fundación Alcort de Binéfar se inaugura la exposición de este artista holandés, casado con la galerista Pepa Santolaria y vinculado con Aragón desde los años 60.

05/09/2007 08:51 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

BREVAS

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Sé que voy a tener un día especialmente agitado. Luis Grañena ha terminado el cuento del Real Zaragoza para chicos, cuyo texto ha escrito Daniel Nesquens. Entrará de inmediato en la imprenta. Conversaré hoy con el pintor Miguel Torrubia. Iniciamos la edición de una baraja del Real Zaragoza con cuatro equipos, diseñada por cuatro estudiantes de la Escuela Superior de Diseño de Aragón, de especialidad Diseño Gráfico, José Antonio Pérez, David Mazagatos, Ana Mestre y Jorge López Chocarro, bajo la coordinación de Isabel Biscarri. 

Me  he levantado a las siete, releí el cuento “La Modestia” de Enrique Vila-Matas, di de  comer a los gatos (Cati, Rufus y Laki, creo que éstos son sus nombres) y a la perra Noa, descolgué la ropa del tendedor y me acerqué a la higuera. Primero cogí tres brevas, luego otras tres. Me las he comido con auténtico placer. Y así empiezo el día. Con brevas.

06/09/2007 08:48 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

ANGEL PETISME PROPONE UN HIMNO DE ESPAÑA

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HIMNO DE ESPAÑA

CAPRICHO  ESPAÑOL (Himno oficioso de exaltación de la amistad y buen rollito, ¿vale?)

Visca Espanya, alcemos los cubatas
cara y culo al sol
que hace musha caló.
Gloria a la patria de Otegui y Carod,
si nos quedan dos polvos como dice Al Gore.

Gora España, charanga y pandereta,
reserva cañí
que hiela el corazón.
¡Ole tus tetas y tu sexo en flor,
que vaya Labordeta a Eurovisión!

¡Cheers Spain!, playas y chiringuito,
paella mental
y siesta de orinal.
Gloria al esfuerzo de Alonso, Gasol,
Nadal, Lorenzo y Alberto Contador…

Hurra España, patria de Mortadelo
y de Filemón,
reino del maletín,
toros de Osborne en el horizonte,
¡mandad a Paquirrín a isla Perejil!

Ea España, tierra de cayucos
y de promisión,
con más FAES que fe.
Viva el futuro, Solbes, Zetapé
que llegan con mil euros a final de mes.

Arsa España, burbuja inmobiliaria,
los lunes al sol,
el jueves aprehensión.
Gloria al soborno y a la corrupción,
si nos quedan dos polvos, let’s fuck now, my love.

Una España, vuelva usted mañana
o pasado mejor,
ladrillo, circo y pan.
Dios, patria bárbara y Rey,
la banca gana siempre y Murphy es la ley.

Grande España, de fútbol y de cañas,
web en construcción,
tres días de apagón.
Riego tu piel de oro y carmín
con Cariñeña y esperma andalusí.

Libre España, folletín por entregas
de guerra y amor,
suspiro de alcanfor.
Balsa de piedra, capricho español,
emoción sin letra, patriotas sin voz.

Arriba España, al centro y pa dentro,
hijos del botellón,
del Viagra y del reloj.
Volarán peces y saldrá el sol
la noche que acordemos ser una nación.

ANGEL PETISME
(Publicado en el semanario Tiempo el 24 de agosto de 2007)

06/09/2007 23:52 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

JOAQUÍN CARBONELL EN LA NACIÓN DE BUENOS AIRES

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De mujeres, política, fútbol, usos y costumbres hablan las canciones del aragonés Joaquín Carbonell. Será por eso que, años atrás, al tomar contacto con su obra, Adrián Korol (conductor y humorista, el de los hermanos Korol, claro) le dijo, tajante: "Tu público natural está en Buenos Aires". El, claro, le hizo caso y fue amor a primera vista. En su primera visita a Buenos Aires compuso un tema ("Ven al Tortoni"); en la segunda, la discográfica Random le editó su álbum más reciente, "La tos del trompetista", y en ésta, la tercera, aborda una minigira: hoy, en Chacarerean Theatre, mañana en el Teatro Argentino de La Plata y pasado mañana en Rosario.

Amigo y compañero de juergas de otro Joaquín, Sabina, aragonés hasta la médula, fanático del Zaragoza, periodista y amante de la obra de Georges Brassens, Carbonell se distingue por sus historias cantadas provistas de buen humor e ironía. ¿Cantautor? "Me defino como

cantautor porque no encuentro otra palabra -aduce Carbonell-. Cantautor no es solamente el que hace sus canciones, sino también el que tiene cierta actitud ante la sociedad".

La muy difundida caricatura del cantautor enojado, siempre con el dedo en alto, no es la que se ajusta a Carbonell. "En los años 70 el cantautor tenía una actitud muy belicosa porque estábamos luchando contra una dictadura, pero no tiene sentido seguir en ese carro. Hay muchas fórmulas, pero, sobre todo, creo que hay que tener una actitud diferente de la de los que se dedican a la música comercial."

Desacartonada, la actitud del músico, escritor y periodista aragonés se permite, entre otras cosas, disentir con Ismael Serrano y Pedro Guerra. "Los veo muy serios, con poco sentido del humor. Creo que el humor, la ironía y el sarcasmo son armas fantásticas. Lo quiero mucho a Ismael, pero le diría que se relaje un poco. Lo mismo a Pedro. ¡Parecen mis padres!"

La tos del trompetista , su único disco editado en la Argentina, es el álbum más reciente de la segunda etapa musical del cantante y compositor, que se presentará aquí con el guitarrista francés Philippe Charlot y con el trío local Voladores. Es que hay un primer período que finalizó a comienzos de los 80 y un segundo que nació más de diez años después. "Con la llegada de la democracia a España la gente salió de ese oscuro túnel y se lo quería pasar bien, entonces los cantautores no teníamos sitio adónde ir. Y en esta actividad nunca hay que ser patético e imponerle nada a la gente. Entonces decidí dedicarme más al periodismo. En 1993 me invitaron a cantar en varios bares y tres años más tarde tuve la oportunidad de grabar un disco dedicado a Brassens, en el que canta Sabina. Y bueno, el panorama había cambiado para mí, en el sentido de que ya no se consumía un solo tipo de música."

-Cantás canciones de Brassens en castellano y buena parte de tu música está influida por él.
-Se puede decir que soy el más francés de los cantantes españoles, junto con Javier Crae [Krahe]. Brassens es un compositor muy desconocido en España y en general todos los franceses son bastante desconocidos por la globalización que nos ha traído la colonización norteamericana. De lo francés me gustan el ritmo y el swing, que no están metidos en nuestros genes. Es algo que nos une a Sabina, por eso grabé "El gorila" con él.

 -Jacques Brel tiene mejor prensa. ¿No?
-¡Claro! A Georges Brassens lo citan todos los intelectuales, pero ninguno lo escucha.
Por Sebastián Espósito
De la Redacción de LA NACION

 *La foto del cantante de Alloza esde Miguel Acevedo Riu.

07/09/2007 08:17 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

EDWARD QUINN: FOTOS CON GLAMOUR

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Hace días que quería comprar un excepcional libro de fotos: “Riviera Cocktail” de Edward Quinn, un espléndido trabajo vinculado con el Festival de Cine de Cannes, especialmente, en el que también salen escritores como Georges Simenon,  pongamos por caso. Compré una edición de relativo lance en los hermanos Vidal: si vale en torno a 60 euros, lo compré por 36, lo cual tampoco está nada mal. El libro es como una anuncio del glamour y de la pasión por la vida. Hay mujeres bellísimas y turbadoras (Sofía Loren, Silvana Mangano, Brigitte Bardot, una casi constante Grace Kelly, Jayne Mansfield, Kim Novak), muchas de  ellas en traje en aquellos sugerentes trajes de baño que resultan más excitantes y camps que cualquier desnudo.

Por supuesto que hay actores y directores, por haber incluso en uno de tantos coches como  abundan hay una instantánea donde se ve a Churchill fumando y Maria Callas, en el asiento delantero, se gira para mirarlo.
  

08/09/2007 22:23 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

EDWARD QUINN: RETRATO DE BRIGITTE BARDOT

20070908222552-quinnbardotp054-courting01-00.jpgLa belleza indomable e ingenua de Brigitte Bardot.
08/09/2007 22:25 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

LOS PORTADORES DE SUEÑOS: ARTE Y LIBROS

20070909015255-expo-20ortiz-20albero-20i.jpgPor uno de esos despistes  mayúsculos e injustificados no aparece aquí una de mis  páginas favoritas de libros: la de Eva y Félix, los libreros de Los Portadores de Sueños: www.losportadoresdesueños.com.

En su preciosa y mínima galería del chaise longue, que ya se ha vuelto famoso, exhiben estos días al poeta, dramaturgo y artista Miguel Ángel Ortiz Albero.
09/09/2007 01:52 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

RETRATO DE PAREJA CON SOFÁ Y LIBROS

20070909020250-eva-y-felix.jpgEl famoso chaise longue que apareció en “El País”: Eva y Félix posan como la pareja de moda en vísperas de la Expo.

Si esto no es amor y coquetería...
09/09/2007 02:02 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

PEPE CERDÁ, PETÓN Y PRIMO DE RIVERA*

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[El pasado viernes, día 7 de septiembre, me encontré en la plaza de San Francisco  con Pepe Cerdá, que había queado con José Antonio Martín Otín, más conocido por Petón. Era un día importante para Pepe, pero no dijo nada. Sí tuve un bello gesto hacia su gran amigo: fue a la librería Cálamo a comprar su libro “Pintor, pinta y calla”, hizo una precioso retrato de un futbolista en juego y lo firmó. Petón se quedó admirado. Ajeno por completo al aniversario de Pepe, hacía unos cuantos días que no leía su blog, le felicito ahora desde aquí, con dos días de retraso.]

Otro año más

Por Pepe Cerdá (Buñales, Huesca, 7-09-1961)

Hoy es mi cumpleaños. Tal día como hoy hace cuarenta y seis años dicen que nací en un pueblo de Huesca llamado Buñales. Parce ser que llegué al mundo allí por casualidad porque vi la primera luz con solo siete meses de gestación y pillé a mi madre desprevenida que estaba pasando unos días con la suya, mi abuela, que vivía en ese pueblo con mis tíos.Tengo la impresión de no haber hecho gran cosa en esta vida, al tiempo que, cuando paso revista a las cosas que me han pasado, constato que la tengo bastante completita, que no hay huecos de tedio significativos. El problema es que de mí vida me acuerdo, pero no sé dónde está, ni me vale ahora de gran cosa.Lo dicho, que hoy es mi cumpleaños.  

[Lo que son las cosas: hoy publico en mi columna dominical de Heraldo una nota sobre la cita azarosa de Pepe Cerdá, José Antonio Martín Otín, Petón, y un servidor que iba camino de La Romareda, a celebrar los 50 años de la inauguración del campo y la gran tarde de David Generelo. Éste es el texto de Heraldo:]  

El que cuenta el fútbol  


Quizá sea cierto en ocasiones que donde mejor se está es fuera de casa. Una tarde como la del viernes, aparecían en la plaza de San Francisco el pintor Pepe Cerdá y el periodista y ensayista José Antonio Martín Otín, más conocido como Petón. Ex futbolista del Huesca y representante de jugadores, Petón es un magnífico narrador oral a la vieja usanza. Se recrea, sabe crear atmósferas, y maneja hechos y personajes en abundancia. Acaba de iniciar una sección en “El larguero” de los jueves, a la una de la mañana: “El fútbol tiene música”. La inició con la historia del Barcelona de Guayaquil, de su goleador el “negro” Spencer (que también brilló en Peñarol de Montevideo) y del misionero español Bazurco, que no podía jugar en domingo pero que marcó goles determinantes en sábados. Petón clavó su relato sin un anacoluto o un temblor. Pero lo que deslumbra de él son otras cosas: es un gran conocedor de pintores como Ponce de León, de periodistas y narradores como Rafael García Serrano, al que considera un maestro de la prosa costumbrista en prensa, es lector entusiasta de Dionisio Ridruejo, y es investigador y biógrafo. En 2005 publicó “El hombre al que Kipling dijo sí” (El gallo de marzo), una biografía de José Antonio Primo de Rivera donde revela la pasión del político español por Elizabeth Asquith, la Princesa Bibesco, amante también de John Maynard Keynnes, y la fascinación que experimentó por Azaña. Luego, marchó a La Romareda y se sentó cerca del ex jugador Pedro Herrera. Algo más arriba, el vertiginoso extremo Ramón Vila, “más rápido que Gento”, recordaba que él había marcado el primer gol de ese campo 50 años atrás.

*Uno de los mejores y más famosos cuadros de Alfonso Ponce de León: "El accidente" (1936). Parece un cuadro premonitorio.    

09/09/2007 17:38 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

CARTA DE ELIZABETH HERNÁNDEZ DESDE HUESCA

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[Esa mujer estupenda que es Elizabeth Hernández, Liz, poeta y dinamizadora cultural, escribe esta bella carta a un puñado de amigos, entre los que me encuentro. Siempre me ha parecido una mujer encantadora, emprendedora, de una rara e intensa humanidad. De una  dulzura inteligente. Por  eso cuelgo  aquí esta nota, que la define mucho mejor que sabría hacer yo.]  

Hola:

Como ya sabrán algunos, desde el 9 de julio trabajo para el Ayuntamiento de Huesca. Soy la responsable del Gabinete de Imagen. Esto es una cosa para celebrar porque estoy contenta y creo que puedo hacerlo muy bien. Es un trabajo de dedicación exclusiva, eso quiere decir que no puedo trabajar en otra empresa. Mi horario es flexible, lo que significa que tengo horario fijo de 8:30 a 14:30 y el resto del tiempo depende de mis ocupaciones diarias. Regularmente trabajo también por las tardes.

También cambiarán mis cosas en Aveletra. El próximo jueves 13 de septiembre, renunciaré a mi puesto de Presidenta de la Asociación Aveletra. Estaré en la junta directiva, pero no al frente. Creo que es lo mejor para nuestra asociación. El que otra persona esté al frente puede beneficiarnos a todos y todas, pues desde otro sitio estaré apoyando a las actividades que se realicen. Es una decisión que afecta a toda mi vida, pues saben de sobra lo importante que es para mi el que ahora Huesca cuente con una vida literaria propia y activa. Gracias a todo el movimiento generado  por personas como ustedes que me apoyaron en los últimos años.

Estamos realizando más proyectos y espero que en la nueva etapa de Aveletra se continue igual o mejor.
En la nueva etapa de Aveletra, además de ver si por fin sacamos la ANTOLOGÍA DE LOS MARTES LITERARIOS, estamos realizando una  antología del Taller de Poesía que organiza la Asociación Aveletra desde hace 5 años.Proyectos que comenzaron como una idea están siendo paridos en estos momentos en que dejo la asociación como presidenta. Ahora sólo seré la Presidenta Fundadora y vocal, seguramente. Ya les contaré lo que decidamos en la reunión de socios y socias.

Aunque he tardado en escribirles para contarles sobre mi nuevo puesto, y a veces pareciera que no los recuerdo, quiero que sepan que agradezco TODO EL APOYO y LA AMISTAD que siempre me han brindado en todo lo que les he propuesto e invitado. Gracias de corazón.

Bueno, a fin de esta semana les enviaré un correo con la información de cómo queda la nueva JUNTA DIRECTIVA de Aveletra y el nuevo correo para las actividades que tengan que ver con la asociación.

Espero seguir recibiendo sus invitaciones a título personal como escritora y amiga, y sobre todo, contar con su amistad como siempre contarán con la mía.

Es una nueva etapa que estoy viviendo, gracias a Dios con mucho entusiasmo, y en la que espero seguir creciendo ayudando y dando amor a la gente que me rodea.

Gracias por estar conmigo.
Con cariño, Liz  

12/09/2007 01:26 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

BORRADORES: CALACEITE, REFUGIO DE ARTISTAS

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El programa Borradores dedica mañana un programa monográfico a Calaceite, esa villa del Matarraña que se convirtió desde finales de los 60 en refugio de artistas. La pianista Sira Hernández, formada en Italia y residente varios meses al año en la villa del Matarraña, toca dos temas de su último disco: “Albéniz antes de Albéniz”. Sira es admiradora de Maria Joao Pires y Sviotslav Richter, entre otros. Además, visitan el  plató el  cineasta, guionista, narrador y poeta Emilio Ruiz Barrachina, que hablará de su libro “Tinta y piedra”, que narra la historia cultural de la localidad y la llegada de los escritores del “boom” (García Márquez, Vargas Llosa, Bryce Echenique, JorgeEdwards), arrastrados por el novelista chileno José Donoso. Emilio Ruiz permaneció cinco días en la población y accedió a casi todos sus secretos, que plasmó en un libro y en un DVD. Además, es autor del documental “El mar deja de moverse”, sobre la muerte de Lorca, y publicó el volumen “Le ordeno a usted que me quiera”, el relato de un amor que tuvo el general Franco, de jovencísimo, con una muchacha de Zaragoza, y habla de todo ello y de su proyecto sobre Orson Welles en España. El tercer invitado es el narrador Juan José Flores, con vivienda en Calaceite, que habla de dos de sus libros: las novelas “En el umbral” y “Todas las primaveras”.

Borradores ofrece un extenso reportaje con artistas, escritores y músicos (desde Fernando Navarro o Natacha Seseña a Pilar Gómez Bedate, entre otros) sobre su vida en Calaceite, y visita el Museo Cabré, donde Carmen Portolés explica la trayectoria del arqueólogo, fotógrafo y pintor, y José Picó define su pintura. Además, Borradores ofrece otros dos reportajes: uno sobre la antológica de Romá Vallés en el castillo de Valderrobres y otro sobre la ceramista Emilia Carbó, fascinada por los pájaros.
 Borradores inicia el sorteo de libros y discos entre todos aquellos que contesten a una sencilla pregunta sobre el contenido del programa. Se ofrecerán tres ejemplares de “Tinta y piedra” de Emilio Ruiz Barrachina y tres álbumes de “Albéniz antes de Albéniz” de la pianista Sira Hernández. La pregunta se formula hacia  el final,  se mandan las respuestas a borradores@aragontelevision.es, y se procede al sorteo.

 *Emilio  Ruiz Barrachina con la presentadora Pilar Socorro. Hemos sacado la foto de su página web.

12/09/2007 09:57 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 11 comentarios.

MIGUEL BOSÉ, CONFIDENCIAS EN "EL RESERVADO"

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[Luis Alegre continúa con su lección de periodismo en las distancias cortas en el programa “El reservado”, sin lugar a dudas el más visto en Youtube, y uno de los grandes escaparates de Aragón Televisión, una de las mejores publicidades de la cadena. Y lo hace con una entrevista a Miguel Bosé, un personaje tan sinuoso como sencillo y encantador. Lo conocí en Fuentespalda, en Torre del Visco, durante el rodaje de “Libertarias” y guardo un gran recuerdo de aquel crepúsculo sobre la fronda y los montes. Andaban por allí Aloma Rodríguez, que estrena novela “París 3” (Xordica), Ariadna Gil, David Trueba e incluso Victoria Abril, que abrió levemente su cuarto en desorden y con un gran piano. Copio aquí el texto de Luis Alegre, esa embajada de cariño y de de chistes. El lunes, de nuevo, se avecina un escalofrío. Luis Alegre y José Luis Campos forman una pareja incontestable: van de éxito en éxito. Campos logró que todos los medios de comunicación celebrasen los 75 años de la vendimia de Cariñena...] 

“El reservado”, el programa que dirige y presenta Luis Alegre, comienza su nueva temporada con una larga entrevista con el músico, cantante y actor Miguel Bosé. La entrevista se emitirá en dos entregas, la primera el lunes 17 de septiembre y la segunda el lunes 24. A lo largo de la conversación, Miguel Bosé charla en un tono muy poco habitual sobre muchos aspectos de su vida íntima y profesional. Bosé habla sobre la relación con sus padres y con los ilustres amigos de sus padres, sobre los encuentros y desencuentros con su padre –el torero Luis Miguel Dominguín-, sobre su pasión por el fútbol y su escasa afición a los toros, sobre su amor por los animales o su vocación infantil por el mar.

También recuerda el explosivo comienzo de su carrera y el compromiso que ha presidido su trabajo; reflexiona sobre el peso del mito de sus padres y sobre el peso de su propio mito; sobre su juventud y el descubrimiento de su lado oscuro; sobre cómo ha vivido los rumores y falsedades que se han vertido sobre él durante toda su carrera -incluida aquella ocasión en la que se extendió la "noticia" de que se estaba muriendo de sida-, o sobre su deseo de adoptar un hijo.

También cuenta sus inquietudes sociales, desliza observaciones alrededor de la calidad de los políticos actuales o refiere anécdotas de sus giras o impresiones sobre amigos como Víctor Manuel, Ana Belén o Rocío Jurado.
 En sus próximos programas, “El reservado” contará con la presencia de la actriz Blanca Portillo y el músico y cantante Antonio Carmona.

“El reservado" se emite el lunes 17 a las 00:00 horas. 

15/09/2007 11:03 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

PASCUAL ESTRADA AZNAR: UNA VIDA LITERARIA Y UN AMOR

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  Pascual Estrada Aznar era un completo desconocido entre nosotros. En España, en Aragón o en Zaragoza. Sabían de su existencia en Fuendejalón, donde pasó imborrables periodos en su niñez, sus familiares (su hermana Maribel, su primo José Aranda Aznar, su vieja amiga Naty Casanova, a quien le enviaba sus escasos libros dedicados;  fue ella quien nos puso en contacto con su figura), pero su biografía y su trayectoria literaria han pasado inadvertidas entre nosotros. Incluso un viaje por Internet apenas revela datos de Estrada Aznar, a pesar de que publicó dos libros en Monte Ávila y era asiduo colaborador de “El diario de Caracas”, donde inició una autobiografía que interrumpió, y “El magazine español”, en el cual entre 1997 y 1998 redactó unas memorias de todo un poco: de su condición de escritor, de su trabajo de impresor, de su éxodo en 1955, de su pasión por el lenguaje.

Cuando lleva varias entregas de artículos, narra la vida de un joven Galter, nacido en Zaragoza, recriado en Madrid y finalmente emigrado a Venezuela, a Caracas, adonde se había ido su padre. Está claro que este Galter, Galtercico a veces, es algo más que un “alter ego”: es el propio Pascual Estrada que llevaba el puñal de la soledad y del desamor en el centro del pecho.         

Pascual Estrada nació en Zaragoza en 1932. Se sentía afín con aquellos que decían y asumían: “Cuanto más de su aldea, más del mundo”. Cuanto más de Zaragoza y sus callejas, del entorno del Pilar (presumía de recordar al carnicero, al bodeguero, a los seres inadvertidos), más de Venezuela, del universo, de la antigua Grecia, que tanto le gustaba. En uno de sus textos, dice: “Querría tener dinero como para vivir seis meses en Aragón y seis en Caracas”. Esta frase establece el costal de su perpetua contradicción. José Aranda, a quien admiraba como escritor Pascual (hasta tal punto que glosó sus libros en Caracas), dice que su primo era “un hombre desdoblado, inclinado a la soledad e incapaz de venderse. Echaba mucho de menos Aragón. Tenía vocación y a ella se debía. Fue desinteresado y desprendido, estúpido, en el buen sentido del término, quiero decir que se sentía reconfortado como escritor. La palabra era su terapia. Los libros jamás le dieron ningún dinero”. Esa escisión se revela, desde muy pronto, en pequeños detalles: cuenta que sentía nostalgia de las migas aragonesas y que salía a comprar “pan duro y sebo de cordero en Caracas” para hacerlas. Pero los motivos de ese extrañamiento esencial –Pascual perseguía el enigma de su propia identidad mediante el lenguaje- son más abundantes: los recuerdos de su infancia, los paseos por la ciudad, el Ebro, Goya, una atmósfera concreta, los ponientes entre las viñas en Fuendejalón y un amor que le perturbó durante muchos años. A esta herida sentimental le dedicó varios artículos y describe la belleza y el sentido de la libertad de su amada que llevaba escrito en el jersey la palabra N.
         

Debió ser un niño peculiar, abrazado a los libros en su “pequeña mesa de pino”. Era hijo de un militar que volvió pronto de la Guerra Civil, y el ambiente familiar era “conservador y muy religioso”. Quizá por ello, entre otras razones, dijo: “Soy un desclasado”, y agregó que se sentía hermano de los trotamundos Eneas y Odiseo. Estudió en Maristas y desde muy joven debió experimentar la fascinación por la escritura. Escribió en “El magazine español”: “El lenguaje es el juego –dramático juego- que a mí me atrae. Soy, además, verbalista o verbófilo”. Y agregó en otro lugar: “El ejercicio regocijante, ingenuo, con los instrumentos a mi mano, juntar palabras, ordenarlas, estructurarlas, relacionarlas... Era una fiesta. (...) Mi afición más destacada es la lectura-escritura y coincide con la práctica de mi trabajo cotidiano”.
         

Nos hemos adelantado a su futuro oficio: será impresor. Ya en Madrid, como adolescente, estudió en Maristas. De vez en cuando regresaba a Zaragoza o Fuendejalón y se sentía fascinado por la sabiduría popular de su tío Emiliano Gómez Aznar, que se dedicaba al cuidado de árboles, pero además afilaba y contaba historias maravillosas. De aquel paisaje iba a recordar para siempre los vientos helados, la ondulación de las viñas, los hielos, los celajes. Y quizá sus primeros amores. Pronto, viviría uno de los episodios amorosos que le perseguirían, durante casi toda la vida, como “un fantasma en el aire y en el alma”. De vez en cuando, retrata el clima que se vivía en su casa y dice que “no se podían oír emisoras rojas”. Él, al margen de la poesía, quiso ser maestro, pero se encontró con la oposición familiar. Debieron sugerirle que “un Estrada debería ser otra cosa que maestro muerto de hambre en una aldea”, y le encauzaron hacia el Derecho. “Aunque pronto se sintió agobiado y acabó marchándose”, dice José Aranda. Él mismo anuncia que aquella vida no era la suya y aprovechó, si seguimos su biografía, que su padre había desaparecido en el Caribe para seguir sus pasos. Embarcó en Barcelona en 1955, pero llevaba un compromiso de matrimonio con la que iba a ser su primera esposa: María del Rosario. Su progenitor debió de ir a buscarle con un Pontiac azul oscuro y le ayudó al principio, en otras cosas a conseguir su primera casa. María del Rosario, al cabo de un mes, le recordó sus palabras y viajó a su lado. Le daría dos hijos. De un posterior matrimonio, Pascual tendría otros dos.
         

En Caracas hizo de todo: dio clases, debido a su buena formación humanística, en el colegio Jesús Obrero de los Frailes de Catia; fue vendedor de máquinas de contabilidad y al final logró un puesto en un banco. Intuyó que podía ser simpático con los clientes y entró a solicitar un empleo con éxito. El trabajo le duró un tiempo (confiesa: “Vivía sin poder sentarme en paz”), hasta que se cruzó con el señor Mas y Mas que le enseñó los secretos de la linotipia y la composición, que iba a ser su oficio definitivo. La literatura, los libros y el conocimiento serían el norte que le guiasen. Asentado, aunque viviendo con más estrechez que opulencia ( “carecía de un auténtico sentido práctico”, afirma José Aranda), empezó a desarrollar su obra literaria compuesta por cinco libros: “Pie en el barro” (Editores Mexicanos Unidos, 1963), de poesía; y cuatro volúmenes de narrativa: el experimental “Parvum Speculum”, que contiene un modesto ejercicio tipográfico suyo, una alianza entre texto y disposición gráfica; “Rostro desvanecido memoria” (E. Expediente, Caracas, 1973), que refleja un claro eco de Samuel Beckett; “Orión en el Meridiano” (Monte Ávila, Caracas, 1975), volumen que José Aranda considera el mejor de los suyos o “el que más me gusta a mí”; y “Regreso a Ítaca” (Monte Ávila, Caracas, 1979). Pero además ha dejado otros textos inéditos: reflexiones, juegos lingüísticos, poemas sueltos, fragmentos de memorias o de autobiografía, como los que venimos glosando. Frecuentó los periódicos, tuvo amistades importantes como Rómulo Gállegos, “del que hablaba con admiración”, García Bacca y el ministro de Educación José Ramón Medina, “con quien tuvo una relación muy directa. Le pulía los discursos. Se los pasaba en bruto y le decía: ‘Métele pluma’. Hizo de negro”, recuerda José Aranda.
         

Regresó varias veces a Aragón. En algunos de sus textos recuerda al director de orquesta Dimitri Berberoff, con sus cabellos al viento y su agitada batuta en el Teatro Principal. Alaba a Goya, La Aljafería, Los Bañales, a Ramón y Cajal, pero no es capaz de sentirse feliz. Escribe: “Volvía a Zaragoza a llorar”. Lágrimas heladas. Falleció en 2001 y nunca, a pesar de que recompuso su existencia, de que dejó hijos a los que adoraba, tuvo la sensación de tener un lugar en el mundo ni en la literatura. Además, e insistimos en ello porque él lo hace, una y otra vez “el fantasma antiguo de la muchacha de la N en el pecho surgía porfiado en ensoñaciones”.  

*La foto es de Caracas de noche. Allí vivió este escritor e impresor nacido en Fuendejalón.

16/09/2007 09:36 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

EDGAR ALLAN POE, EN SUS CUENTOS

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  Charles Baudelaire dijo en una ocasión, pensando en Edgar Allan Poe: “Existen destinos fatales”. Baudelaire y a Stephane Mallarmé tuvieron el acierto y la intuición de traducir y promocionar al autor en Europa, de tal modo que casi era más famoso aquí que en su propio país a pesar de que su existencia estaba rodeada de una leyenda trágica. Poe nació en Boston en enero de 1809 y murió en octubre de 1849, en medio de una jornada electoral, completamente ebrio, con esta frase entre los labios: “Que Dios ayude a mi pobre alma”. Casi puede decirse que Poe no tuvo un momento de respiro. De temperamento romántico, exacerbado, inclinado a la locura, a la neurosis y a un montón de pesadillas que no le dejaban dormir, vivió rodeado de espectros, de apariciones, de sentimientos oscuros que poblaron su excitable cerebro. Fue un hombre de increíble encanto: ya desde niño, con sus ricitos de oro y una inteligencia casi apabullante, seducía a todo el mundo.         

Hijo de pobres actores ambulantes, que alternaban “
Macbeth” y “Hamlet” con piezas sentimentales y comedias musicales, se quedó huérfano a los dos años. Entonces aparecieron en sus días, John y Frances Allan, que durante algún tiempo le dieron una infancia casi dichosa. John Allan era un comerciante escocés que se hizo cargo del desvalido muchacho y lo llevó a su casa, una morada sureña y a menudo espeluznante. El niño, dotado desde  muy joven para la literatura, creció entre nodrizas negras y criados esclavos que le contaban a cualquier hora viejas leyendas de aparecidos, relatos sobrenaturales o incluso narraciones de viajes o visitas a los cementerios. La presencia de cadáveres era tan constante en la adolescencia de Poe como los seres humanos. Es decir, se crió en medio de fábulas de terror, pero no sólo eso, el ámbito cultivado de los Allan le permitió acceder a las novelas “góticas” y a un conocimiento enciclopédico. Con sus nuevos padres, pasó cinco años en Escocia y Londres, atmósferas que son perfiladas en uno de sus cuentos más perturbadores, “William Wilson”, y en 1820, regresaron a Estados Unidos. Ingresó en la Universidad de Virginia, pero su vida disoluta –de juego, de alcohol, de constante libertinaje- acabaría enfrentándolo con su padre. Ingresó en West Point y casi a la vez vivió su primera historia de amor con Helen, una mujer mayor que él que se volvió loca y falleció demasiado pronto. Se sospecha que Poe iba a visitarla a su tumba a altas horas de la madrugada. Tampoco hizo carrera como militar y pronto se inclinó hacia la literatura. En 1827 publicó su primer poemario, “Tamerlán y otros poemas”. Jamás abandonaría la poesía, y de hecho su vena lírica caracterizará toda su producción: los extraordinarios cuentos, su única novela “Narración de Arthur Gordon Pym”, a la que incorpora el canibalismo, e incluso su narración o poema cosmogónico “Eureka”, con el cual pensaba que iba a lograr la inmortalidad.         

Edgar Allan Poe conquistó la inmortalidad de otro modo: con sus narraciones cortas, que fue publicando en revistas y periódicos, y a las que luego les daba forma de libro. Hace algunos años, Alianza Editorial publicaba en dos volúmenes los “Cuentos completos” de Edgar Allan Poe en la traducción canónica, magnífica, de Julio Cortázar. Hace no demasiados meses Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores reeditaba ese trabajo bajo el título de “Todos los cuentos” (481 y 448 páginas), con ilustraciones de Joan-Pere Viladecans (Barcelona, 1948). Podría decirse que en el primer tomo están las obras maestras, las grandes piezas de Poe, las más sombrías e inquietantes, aquellas que le han hecho famoso por su complejidad temática y su riqueza fenomenológica (locura, neurosis, necrofilia, pasiones terribles, muerte más poderosa que la vida, crueldad, sadismo, romanticismo fúnebre...), y en el segundo están los cuentos más grotescos y humorísticos, pero también aquellos donde propone una modesta glosa a “Las mil y una noches”, como “El cuento mil y dos de Scheherezade”, o los cuentos abiertamente líricos, de una poesía más blanda, como pueden ser “El alce” o “La isla del hada”. También figuran en este segundo libro piezas como “Conversación con una momia”, “El hombre de negocios” o “La esfinge”, fábulas que las propias notas finales de los cuentos consideran su producción secundaria. O menos perfecta que las piezas del primer volumen.
         

Centrémonos pues en el tomo que abre el estuche. En él figuran la mayoría de las piezas verdaderamente magistrales de Poe, un escritor que poseía una deslumbrante erudición porque había asimilado lecturas de todo tipo: ficción, filosofía, esoterismo o ciencia. Parecía saber de todo y contarlo con un procedimiento indirecto que luego también utilizará Borges, aunque al autor argentino Poe le parecía un escritor enfático y efectista del que rescata su cuento más límpido: “La verdad sobre el caso del señor Valdemar”, el único de los suyos que incorporó a su “Antología de la literatura fantástica”. En efecto, esta es una historia portentosa: el relato de un hombre que ha sido objeto de hipnosis y que vive y habla más allá de la muerte. Este primer volumen se abre con el cuento ya citado, “William Wilson”, uno de los más autobiográficos, la historia del doble y del crápula, y debemos recordar aquí que el tema del doble le interesará mucho a escritores como el citado Borges o Stevenson. “El pozo y el péndulo” transcurre en Toledo y es un descenso a los infiernos de la Inquisición. “
Manuscrito hallado en una botella” emplea un artificio que ya había usado Cervantes y que empleará años después el propio Cortázar en “Manuscrito encontrado en un bolsillo”. “El gato negro” señala otro instante de la crueldad y de la obsesión que enturbiaban el sentido de Poe, donde el sadismo alcanza un brillo terrible. “El retrato oval” es una narración, en poco más de dos hojas, de una precisión conmovedora: puro horror y paradoja. La pasión del pintor es tanta y también su sentido de irrealidad que no se percata de que la pintura –igual que sugerirá Oscar Wilde en “El retrato de Dorian Gray”- al cuajarse de vida y belleza aniquila la beldad de la musa, el candor y la entrega de la enamorada. Quizá sea una de los más redondos cuentos de género de Poe, de admirable concisión.  

También figuran aquí relatos como “El corazón delator”, “El tonel de amontillado” (una de las piezas preferidas por Stevenson y auténtico paradigma del denominado “tono Poe”), “El demonio de la perversidad” o “El entierro prematuro”, cuentos de constante violencia y desquiciamiento donde se habla de seres heridos por la neurosis en algún lugar del cerebro. “Un descenso al Maelström” es una pieza inspirada en algunos momentos de su adolescencia y emparentado con “Gordon Pym”; el rodar del remolino que todo lo arrastra y los minuciosos datos científicos de la pieza están tomados de la “Enciclopedia Británica”. Hay otras piezas de una recrofilia casi insoportable, puras pesadillas, transmigración de almas, estados de locura, e incluso atmósferas incestuosas como la de “La caída de la casa Usher”, para muchos –entre ellos para Roger Corman- el mejor cuento de Poe, aunque él prefería “Ligeia”, que era un paso más allá, hacia lo siniestro y la resurrección, de “Morella”. Con “Berenice” intentó sugerir la vida idílica y a la par miserable que llevó con su “tercera madre” Mrs Clemm y con la hija de ésta y esposa de Edgar, Virginia Clemm, con la cual se casó cuando ella tenía trece años y él 25. Los cuentos de “las mujeres” (“Ligeia”, “Eleo