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01/05/2008
ALESSANDRO BARICCO, EL BÁRBARO

Reconozco que le tenía un inmenso cariño al escritor italiano Alessandro Baricco (1958). Me gustaban sus novelas, sus textos posmodernos, sus relatos llenos de historias más o menos inquietantes como “Seda”, un relato que tiene algo de largo poema en prosa, “Océano mar”. Me gustaba su pasión por los boxeadores. Veía las películas basadas en sus libros. Siempre me ha parecido un tipo muy listo. El otro día oí, casi embobado, su pregón en Barcelona. Hace algún tiempo, le escribí para invitarle a aquel ciclo de conferencias que organizó Heraldo de Aragón con motivo de su 110 aniversario. Le expliqué todo, le conté quienes venían: Cees Nooteboom, su paisano Ferdinando Scianna, el narrador Javier Sierra, que había dado un auténtico pelotazo en Italia. Baricco, que imparte unos estupendos talleres literarios (igual que hace Félix Romeo alrededor de España y del mundo: ahora está en Bogotá), jamás me contestó, aunque escribió a su editor en España, Jorge Herralde, y le preguntó por el periódico y por el tipo español que le ofrecía casi 2.000 euros por trasladarse a Zaragoza. Hace algunos meses, Félix Romeo, que es traductor de italiano, me habló de su libro “Los bárbaros”: acababa de leer en lengua original en uno de sus viajes a Italia, a Milán tal vez, ese lugar donde nunca he estado y donde tengo un doble de Muxía. Mi hijo Daniel, que hoy redactaba en Madrid una pequeña historia del Dos de mayo para el programa de Pepa Bueno, se quedó fascinado de inmediato con algunos de los textos de Los bárbaros. Y en su blog ha copiado la nota sobre fútbol que pongo aquí y que, por cierto, también cita el autor de Amarillo en su prólogo al libro colectivo Cuentos a patadas. Historias del Real Zaragoza (Fundación Real Zaragoza, 2008).
He sido entrenador de fútbol con trece años en Arteixo; era tan petulante o inconsciente que le explicaba al compañero portero cómo paraba el gran Amadeo Carrizo de River: acababa de aprenderme de memoria una entrevista suya aparecida en As Color. Fui más tarde entrenador en Urrea de Gaén, durante casi cuatro años; llegué a entrenar hasta tres conjuntos. Lo volví a ser en La Iglesuela del Cid, y luego en Garrapinillos, donde es posible que vuelva a entrenar al equipo de juveniles en la campaña que viene. Así que este texto no podía dejarme indiferente.
[Alessandro Baricco escribe en Los bárbaros (Anagrama, 2008):
“Cuando empecé a jugar con la pelota eran los años sesenta y todavía no existían Moggi ni Sky. Era el único que no tenía botas de fútbol (no éramos pobres, pero éramos católicos de izquierdas), por lo que jugaba con las botas de montaña atadas en el tobillo: por eso, y según una lógica imperiosa, los mayores decidieron que tenía que jugar en la defensa. En esa época tenía yo la idea de que la vida era un deber que tenía que cumplirse, no una fiesta que había que inventar, y por eso durante años me ceñí a esa indicación categórica, creciendo con la mentalidad de un defensor y ascendiendo en las categorías futbolísticas llevando en la espalda el número 3. Era, en esa época, un número carente de poesía, si bien aludía a una disciplina enérgica e imperturbable. Se correspondía más o menos con la idea, imperfecta, que me había hecho de mí mismo.
En ese fútbol, el defensor defendía. Era un tipo de juego en el que si uno llevaba en la espalda el número 3, podía jugar decenas de partidos sin traspasar nunca la línea del centro del campo. No era necesario. Si el balón estaba allí, tú esperabas aquí, y te tomabas un respiro. El asunto te proporcionaba una extraña percepción del partido. Yo, durante años, he visto a mi equipo marcando goles lejanos y vagamente misteriosos: era algo que ocurría allí al fondo, en una parte del campo que no conocía y que, a mis ojos de defensa lateral, reproducía el aura legendaria de una localidad balnearia, más allá de las montañas: montañas y gambas. Cuando marcaban un gol, allá en el fondo se abrazaban, esto lo recuerdo bien. Durante años vi cómo se abrazaban, desde lejos. De vez en cuando incluso me dio por recorrer todo el campo para unirme a ellos, y abrazarme yo también, pero la cosa no salía muy bien: uno siempre llegaba un poco tarde, cuando la parte más desinhibida del asunto ya había terminado: y era como emborracharse cuando los demás están volviendo a casa”.]
*P.D. Iba con el Barcelona en su eliminatoria con el Manchester (quería que Rïjkaard se despidiese por la puerta grande) y cayó el Barça. Iba con el Liverpool ante el Chelsea, y cayó también. Voy con Manchester en la final de Moscú, así que ya se puede deducir el resultado. Ganará el Chelsea, un equipo que yo amaba de niño cuando se enfrentaba al Real Madrid de los 60 / 70 y tenía en sus filas a Charlie Cooke y Peter Osgood.
J. GAVASA, F. LALANA, A. PRADA: HOY EN BORRADORES

Hoy, Borradores recibe en el estudio al grupo Eraje, una banda de folk-fussion, que interpretará dos temas de su último disco: “Extravagante”, grabado en 2007.
Acuden al plató el periodista y editor Juan Gavasa, responsable del sello Pirineum que acaba de editar “Los años convulsos. El fotógrafo Alfonso y la Sublevación de Jaca (1923-1936)”, que ha preparado el historiador Juan José Oña. El libro es realmente espectacular y recupera un espléndido material gráfico de este gran reportero madrileño, vinculado a la dictadura de Primo de Rivera, las ejecuciones de Galán y García Hernández y la proclamación de la II República. Y también visitará Borradores el escritor Fernando Lalana, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, que acaba de publicar el libro “1808. Los cañones de Zaragoza” (Alfaguara), escrito al alimón con José María Almárcegui.
Borradores ofrece una extensa entrevista con Amancio Prada, que acaba de publicar dos discos: uno sobre San Juan de la Cruz, grabado en la iglesia de los Jerónimos, y “Vida de Artista”, su homenaje particular al cantautor y compositor francés Leo Ferré; emite un reportaje sobre “Cosas del Surrealismo”, la gran exposición de diseño, moda, publicidad y arte surrealista que se expone en el Museo Guggenheim de Bilbao patrocinada por el BBV. Y, entre otras cosas, conversa con la actriz Lola Dueñas, acerca de su trayectoria y de sus colaboraciones con Nacho García Velilla, Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar.
VIAJE AL MAR Y A LA ORIHUELA DEL POETA

Tengo un virus que está intentando desarmarme el ordenador.
Voy a estar fuera unos días. Me voy a Alicante con Carmen y con Sara. A Alicante y a Orihuela, el pueblo de Miguel Hernández. Mi cuñada Isabel, la veterinaria, nos ha dicho que hay que ir al mar. Por eso os dejo aquí una refrescante imagen de la fotógrafa Gina Wildwood.
Que haya mucha felicidad para todos.
*La escritora Patricia Esteban Erlés tiene en su libro de relatos Manderley en venta (Tropo. Zaragoza, 2008; 140 páginas) un estupendo relato que se titula "De culos y manzanas".
P.D. Al final no he ido a Orihuela. Me he quedado aquí, al sol y enrunado de papeles. Esta mañana, tras despertarme, leí un libro-disco de Chili Valverde con textos y canciones de Juan Ramón Jiménez dedicados a su madre. Y aquí, en la pared, se ve una leyenda que pone Puerto Rico, donde vivió mucho tiempo el poeta y su esposa Zenobia Camprubí Aymar.
ANA LÓBEZ EXPONE EN SINS ENTIDO

Esta mañana me ha escrito una de mis ilustradoras favoritas (ya sé que son unas cuantas: el corazón y el gusto tienen cabida para mucha gente como el cielo da cabida a muchos pájaros), Ana Lóbez, que va a exponer en Madrid, en la sala Sins Entido del diseñador, editor y productor cultural Jesús Moreno, natural de Huesca.
Ana Lóbez, que participó en la exposición del Real Zaragoza y que ha ilustrado dos libros con Daniel Nesquens, está especialmente contenta: han hecho la tarjeta de invitación con una de sus obras.
VÍCTOR CON LUNA Y SUS PERROS

Anda por aquí David Barreriros intentando extirparme los virus. Tomo el ordenador de Jorge y Diego y visita la quinta de Víctor Juan Borroy, y encuentro esta estampa bucólica de jinete que descansa y piensa: "Tengo que pasar la segadora, antes de que el Real Zaragoza le gane al Deportivo".
02/05/2008
MARIANO GISTAÍN SE TOMA UN RESPIRO

Carta de Mariano Gistaín a sus lectores, amigos y amiguitos:
[Mañana,1 de mayo, ya no saldrá la columna de ‘La ciudad de las gaviotas’, con lo que cesa mi colaboración en El Periódico de Aragón.
No tengo un motivo especial para dejarlo, es más una sensación: llevo demasiados años haciendo lo mismo y me apetece cambiar.
Esta es la nota que he puesto al final de la columna de hoy:
El columnista abandona esta actividad y se despide de sus lectores, así como de los compañeros y amigos de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, agradeciéndoles la atención y la amabilidad que le han dispensado. Tienen su casa en gistain.net. Hasta siempre.]
Mariano colgó la noticia ayer, pero como he tenido algún problema con un virus no lo he podido ver. Mariano Gistaín es el periodista que he admirado constantemente, desde que leí un artículo suyo del concierto de Los Rolling Stones en el Vicente Calderón. Luego coincidimos en "El día de Aragón", de 1987 a 1990, y posteriormente estuvimos juntos casi una década en "El periódico de Aragón", que echó a andar el 20 de octubre de 1990. Mariano empezó al principio en labores de diseño, tras haber etado varios meses en Barcelona con personajes involdidables como Mario Santinoli o Antonio Franco, entre otros. Mariano, que ha recobrado la ilusión y el amor de la mano de María Clau, es uno de los pioneros de la blogosfera en Aragón.Siempre he dicho que si fuera rico, a Mariano lo tendría cerca de mí para oír sus ideas y sus ocurrencias.
*Esta espléndida fotografía en blanco y negro corresponde a Fernando García Mongay, biógrafo de Manuel Camo, director del Congreso de Periodismo Digital de Huesca, apasionado de los periodistas y sus libros (Jon Lee Anderson, Arcadi Espada, Villanueva Chang, Mathews, y tantos otros), y hombre de acción permanente. Y además uno de los mejores amigos del genio incesante de Barbastro.
HISTORIA DE ROCKY GRACIANO Y PIER ANGELI

Una de las cosas que más me gustan es sentarme en el sofá y ver películas clásicas con mis hijos. Eso lo hacía mucho con Daniel y Aloma, y de vez en cuando vuelvo a hacerlo con Diegoy Jorge, 17 y 15 años. También lo hacemos, de cuando en cuando, ante un partido de fútbol: lo haremos, al menos con Jorge, ante el Zaragoza-Depor. Ayer, a media tarde, ponían una de esas películas que siempre me han impactado: “Marcado por el odio” (1956), de Robert Wise, interpretada por Paul Newman y Pier Angeli, y también, entre otros, por un jovencísimo Sal Mineo, un adolescente enfermo del arroyo de mirada melancólica.
Es la durísima historia de Rocky Graciano, el campeón mundial de los pesos medios, que fue un niño de la calle, acabó en la cárcel, y luego fue un desertor del ejército. Finalmente, en medio de constantes desventuras, logró algo que parecía imposible: ganó el campeonato del mundo de los medios ante Tony Zale, en la segunda pelea de las tres que llegaron a disputar. En la primera y en la tercera ganó Zale. Nacido en 1922 y fallecido en 1990, Thomas Rocco Barbella, hijo de un estibador italiano que quiso ser boxeador y acabó vencido por el alcohol, llegó a pelear con quien consideró el mejor boxeador de todos los tiempos: Sugar Ray Robinson. Perdió y no tardaría en retirarse. Acabó sus días como actor.
La película cuenta todo eso. Y el drama personal del padre: quiso ser púgil, pero su mujer le recomendó lo contrario y se convirtió en un hombre frustrado. Pier Angeli, que fue la enamorada de James Dean, hace un gran papel. Y Paul Newman, que había debutado en 1954 también con Pier Angeli, está impresionante. Hay momentos en que recuerda al propio Dean y hace pensar en el Robert de Niro de “Toro salvaje”, la película de Martin Scorsese. Ambos héroes (o antihéroes) se parecen bastante: físicamente, en su carácter, en su forma de boxear, en el odio que sienten por el mundo porque en el fondo no se soportan a sí mismos. Los dos son películas de grandes demoliciones: relatos de la destrucción de dos hombres. Todo iba bien hasta que Diego, el más enigmático de la casa, se levantó y nos dejó a Jorge y a mí ante el televisor. Jorge, al ver al actor que encarnaba a Tony Zale: “Pero, hombre, ¿quién se va a creer que ése sea el campeón? Si parece un abuelo”
Les conté que esa película parecía tener algún maleficio. Sal Mineo no tardaría en morir de manera violenta y Pier Angeli, tras casarse y separarse y perder a su famoso novio Dean, falleció a los 39 años de una sobredosis de barbitúricos.
*La foto es de Pier Angeli.
ACASO UN MICROCUENTO, ACASO UN POEMA

Quiero a dos hombres. O tal vez no les quiero: creo que en el fondo me desprecio a mí misma. Si no, ¿cómo se explica mi amor? Uno es anciano, maloliente y cretino. El otro, lenguaraz y lascivo. Ninguno de los dos me ama. Aquél me desnuda con los ojos, me llena de saliva y me muerde en el cuello con una caricia agónica. Éste me besuquea, me arrastra hacia la fronda y me invade de palomas de rabia. Sólo me desean. Atraviesan los valles y las veredas por la carne prieta de mis muslos, por el olor acre y musgoso de mis axilas y por mi forma de estremecerme cuando lloro, o cuando la noche enciende su rumor de cigarras y de lechuzas. Y si se encuentran, se matan. Pero no me aman: les molesta mi silencio, la seda de mi cabello oscuro, los pájaros de escarcha que aletean en mi ombligo. Sólo tienen sed, hambre, afán de un cuerpo bello y ajeno donde vencerse. Y yo me resigno. ¿A quién va a importarle mi pena, el temblor de mis ojos tras la tormenta, la soledad de mi casa donde la pasión no tiene heridas ni retratos? Yo tampoco les quiero. O a lo mejor les quiero. Sólo así se comprende esta desazón loca: esta forma de deshacerme en alacranes de escozor mientras les espero.
*Éste es un retrato de una jovencísima Barbara Stanwyck.
LA MEDIDA DE MI MADRE: POEMA DE BEGOÑA ABAD

LA MEDIDA DE MI MADRE
No sé si lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde podemos querernos.
[La editorial Olifante, con sede ahora en Litago, cerca de la nieve del Moncayo y de los misterios becquerianos de Veruela, acaba de publicar el poemario La medida de mi madre, de la escritora burgalesa Begoña Abad, que residió en la Casa del Poeta de Trasmoz en junio de 2007. El volumen lleva un prólogo de Antonio Orihuela y una solapa de la poeta gallega Olga Novo, que subraya “la arrolladora fuerza de la comunicación, de la ternura y de la autoafirmación”. El próximo domingo es el día de la madre; la mía, Carmen de Castro, acaba de cumplir 80 años; la madre de mis hijos, Carmen Gascón, cumplirá 50. Por eso he elegido este precioso y directo poema de Begoña Abad.]
EL ÁLBUM DEL DEGOLLADO

Para Fernando Valls y Gemma Pellicer
Una de las historias más espeluznantes que he oído nunca y que creía como verdaderas, rotundamente verdaderas, me la contó María de Carballido, una mujer viuda, madre de dos hijos, con la que me dejaba mi madre alguna vez. Me daba maizena y papas de maíz. Y me alimentaba de historias terribles como ésta. Al lado de su casa, y muy cerca de la nuestra, estaba el Bosque de Malvís, la fraga de Malvís, que quiere decir bosque variado en árboles, arbustos y umbrías frondosas. Aquel también lo era, y era, además, un lugar inquietante, con su luz tamizada, sus helechos arborescentes, sus gigantescos eucaliptos y sus estratégicas umbrías. Allí decían que el viento se convertía en un pájaro inmenso cuando caía la noche. Nos parecía un lugar infinito, sin demarcar, con grutas, covachas de animales y presencias casi monstruosas. Aquel era el límite a la incertidumbre. Rara vez nos internábamos allí. Había un momento en que María de Carballido sentía la necesidad de hablar de ese bosque.
Me decía, entonces, que allí, al atardecer, un día sí y otro también, aparecía una mujer hermosísima que llevaba un espejo y una navaja barbera. Con el espejo provocaba reflejos que llamaban la atención de los cazadores y de los leñadores. Había un momento en que éstos percibían su presencia, se acercaban y se quedaban estupefactos. Era una mujer rabiosamente bonita que los convocaba a su lado. Poseía aura y olía como la salvia y la menta. Y ellos se acercaban tanto y tan confiadamente que ella extraía su navaja barbera y los degollaba.
Aquella historia resultaba completamente absurda e inverosímil, yo me daba cuenta. Cuando empecé a tranquilizarme, y a hacer gestos de incredulidad o de no tener miedo, María de Carballido me mostró una prueba irrefutable: un día fue a su cuarto y me trajo el retrato de su marido. “Sé lo que te cuento. Mi marido murió así, qué desgracia, y tan cerca de casa. Nunca nos atrevimos a recuperar su cuerpo. Se habrá quedado ahí a merced de los buitres”. Lo más sorprendente es que tenía un álbum de fotos de su esposo al que le había puesto este título a prueba de niños impresionables: “José. El álbum del degollado”.
*La fotografía de este bosque casi encantado pertenece al fotógrafo Sebas Navarrete, excelente creador de atmósferas que nos hacen pensar en José Verón Gormaz.
OTRO POEMA DE BEGOÑA ABAD

¿Qué deseas?, me habló el desierto
de candentes arenas.
“Ver el rostro del amado junto al mío”,
respondí sin voz.
Un invisible dedo dibujó
en las dunas naranjas,
un único rostro,
el rostro doliente de toda la humanidad.
Supe entonces que era la ola del mar.
*De La medida de mi madre (Olifante /CAI /Gobierno de Aragón, 2008), el poemario de la poeta burgalesa Begoña Abad. La foto corresponde a una de las modelos más famosas del mundo, de las más bellas y de las mejor pagadas, según se ha publicado hoy por doquier: la brasileña Gisele Bundchen.
PARA UN PÚBLICO MENOR, POR ADOLFO AYUSO

La voz, el gesto, la magia y los hilos Anda por ahí, con los cabellos revueltos y rizosos, un oscense que se llama Adolfo Ayuso (1956). Se ha acostumbrado a mirar el mundo de la cultura de manera peculiar: es capaz de interesarse por el circo, la magia, por los secretos del rastro, o por la escritura de Witold Gombrowicz, aquel polaco que no hizo migas con Borges, y de Bohumil Hrabal, aquel escritor checo que un día, octogenario ya, se subió a una azotea y decidió echarse a volar en pos de una paloma. Este Adolfo Ayuso, que anda por ahí como un personaje de Cortázar y que tiene un refugio en Anzánigo, es el máximo experto en teatro infantil y de títeres y marionetas en Aragón. Es escritor y un observador puntilloso, un diletante de las historias menudas, un buceador allá donde hay eco y temblor más allá del olvido, criaturas cuya vida, tantos años después, siguen pendiendo de un hilo. Adolfo Ayuso es autor de libros de narrativa como “El besugo y la soprano”, “La caja” y “Fugas”, y fundó y codirigió la revista “La expedición” durante diez números. Ha estrenado, entre otros textos, “Cristóbal contra el ladrón de sueños” y “Cabaret Contratiempo”. O sea, estamos ante un oscense laborioso y empecinado que acaba de presentar “Para un público menor. Teatro y espectáculo infantil en Aragón (1950-2005”, editado por el Centro Dramático de Aragón, que Javier Brun. Adolfo Ayuso ha necesitado más de un lustro y de 500 páginas para recoger medio siglo de teatro infantil. El libro responde a dos ideas: definir, fijar o acotar, y plasmar “la evolución de la escena para niñas y para niños en Aragón”, y lado reconocer a un grupo de profesionales y soñadores, de titiriteros o marionetistas de la legua, o de carretera y manta casi, que han hecho del teatro infantil una forma de vida, una continua aventura de creación, representación, seducción y sueño. Adolfo advierte que no quiere ser éste un libro “gracioso, amable y didáctico”. En realidad, no es gracioso, pero sí es amable y didáctico, apasionado y exhaustivo. Responde al prisma y a la mirada de alguien que ha indagado mucho, que ha pasado horas y horas en las hemerotecas, que ha conversado con las gentes que han hecho el teatro y que ha hurgado en los archivos de las compañías. El escritor orienta su investigación en dos tramos: la historia del teatro infantil en España, donde nos recuerda que el niño, considerado como tal, “aparece” en el siglo XIX, donde dice que Carmen de Burgos “Colombine” (pionera del periodismo de mujer y amante durante años de Ramón Gómez de la Serna, que impartió una conferencia en Huesca, invitado por Ramón Acín) sugirió a Benavente que escribiera para niños, donde habla de Apel.les Mestres, Lorca y Adrià Gual, entre otros. Luego analiza la presencia de ese teatro para pequeños, y su variedad de géneros, en la educación, en las fiestas y en la cultura. Nos dice quiénes eran sus autores y sus críticos. Adolfo Ayuso habla del circo y de la magia: recuerda al payaso como Marcelino Orbés Casanova, descubierto por el periodista Mariano García en estas mismas páginas de HERALDO en una serie excepcional, y recuerda al mago José Florences Gil. La segunda parte, la más extensa, es una cronología prolija y comentaba de espectáculos y compañías y directores. Aquí, de nuevo, la presencia oscense es abundante: se habla de La Tartana de Huesca de Miguel Abós; de Los Titiriteros de Binéfar, ese grupo que recorre ya 33 años de la historia del teatro en Aragón y en España y en el mundo; de Taraneya de Binéfar; de Trapalanda, que nació en Aineto; de Los Títeres de Rafa (Rafael Ayerbe); de Teresa la Bruixeta o incluso de Caradura Teatro, que fundaron Damián Torrijos (luego creador de Galadriel y hoy reputado narrador) y el “periodista digital” Fernando García Mongay, autor de la pieza de títeres, “Historia de Ramoncillo”. El libro de Adolfo Ayuso hace justicia a todos aquellos que soñaron y que intentan transformar el mundo, a los seres humanos y a sí mismos con la palabra, el gesto o el hilo. *Este artículo ha aparecido hoy en las páginas de Heraldo de Huesca, de ahí el sesgo oscense que tiene, lo cual no quiere decir que Adolfo Ayuso se olvide de los grandes proyectos ni espectáculos ni grupos ni creadores de Zaragoza (Festival de Títeres y Marionetas, Arbolé, Teatro de la Medianoche, Mariano Cariñena...), y de Aragón en general. Ayuso ha realizado un trabajo honesto, caudaloso, lleno de lucidez y sin un gramo de pereza. Éste es un libro modélico. Para un público menor. Teatro y espectáculo infantil en Aragón (1950-2005). Adolfo Ayuso Roy. Diseño: Fernando Lasheras; Portada: Jesús Cisneros. Centro Dramático de Aragón. Zaragoza, 2008. 522 páginas. Fotografía de una niña que sueña de Alec Soth.
03/05/2008
PEPE MELERO VISITA EL CÍRCULO DE BELLAS ARTES

José Luis Melero Rivas (Zaragoza, 1956) una referencia inexcusable para quienes amamos los libros. Él los ama con locura: se entrega a ellos con una pasión renovada, con placer, con una dedicación absoluta. Pepe Melero vive una historia de amor de casi cuarenta años con los libros. Yo lo conocí en 1987 en El Ángel Azul, recuerdo que me regaló la historia de Aragón que acababa de publicar con motivo del nacimiento de su hija Iguácel, y desde entonces no he hecho más que aprender de él. Leer para contarlo. Memorias de un bibliófilo aragonés (BArC) ha sido una primera confirmación pública de su sabiduría, de su modo de vivir junto a los libros y a los autores y a los editores. Su casa es un paraíso con libros: los mima, los cuida, los acaricia como un enamorado irreductible, les cambia la piel, los encuaderna para la inmortalidad. Siempre escribe con su caligrafía casi gótica cuando ha adquirido cada volumen, y luego anota a lápiz qué ha descubierto, qué página o qué personaje le han conmovido. Es prácticamente imposible citar un título de libros aragoneses del que no sepa algo: lo normal es que cuenta detalles del autor, del editor, del impresor, y que haya redactado algunas curiosidades.
Si aquel volumen era un viaje y una autobiografía de un hombre con los libros, Los Libros de la Guerra –el volumen que presentará este jueves ocho, a las 19.30, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, bajo la coordinación del incansable José Luis Gracia Mosteo- no lo es menos: es una autobiografía de un lector fascinado por la historia y por la Guerra Civil. El libro de Pepe, publicado por Rolde, arranca con tres textos que se escapan un poco del contexto elegido, entre 1936 y 1949. Son las memorias del párroco mosén Jesús Arnal, “Por qué fui secretario de Durruti”, que se publicó por primera vez en Tárrega en 1972, y que gira en torno al anarquista Justo Bueno de Munébrega; 556 Brigada Mixta de Avel.lí Artís Gener, que se publicó en México en 1945, y Yo fui asesinado por los rojos de Jesús Pascual Aguilar, el hombre que había nacido en Alcorisa y que tenía parientes en Molinos cuya peripecia se parecía mucho a la de Rafael Sánchez-Mazas; de hecho salió ileso de idéntica ejecución en El Collell el 30 de enero de 1939. El libro, del que les habló a Pepe Melero y a Félix Romeo David Trueba, está muy vinculado con el proyecto literario y cinematográfico de Soldados de Salamina.
A continuación, Pepe Melero ordena 128 libros publicados a lo largo de trece años, redactados por aragoneses o vinculados con Aragón. La selección comentada es un auténtico tratado de erudición: Pepe comenta los libros, los ha leído a fondo, lo ha vivido con intensidad, ha extirpado notas pintorescas de asesinatos masivos, de mutilaciones terribles como la del obispo de Barbastro, de conspiraciones, de actos de una crueldad casi insoportable y también de instantes llenos de ternura y humanidad. Estos comentarios, esta glosa pormenorizada de libros y asuntos, están repletos de información, de detalles de la vida aragonesa, de personajes de vida casi oculta que aquí irrumpen con mucha fuerza. Por aquí desfilan Calvo Sotelo, que estudió Derecho en Zaragoza, los periodistas Alardo Prats o José Gabriel o Benjamín Bentura, el Obispo Polanco o Rey D’Harcourt, Ramón Acín y Sol Monrás, el extravagante Adolfo Capella (“uno de los aragoneses más extravagantes y estrafalarios de todos los tiempos”, dice), el tenor republicano Carlos Lizondo, que fue fusilado en Zaragoza cantando “Adiós a la vida” de “Tosca”, por poner algunos ejemplos. En el libro, con bella portada de Pepe Cerdá, hay muchos más, como la tierna y humanísima historia del periodista de Franco El Tebib Arrumi.
Es un libro extraordinario, de erudición constante, de un gran contador de historias, de una gran finura intelectual. Hay horror por ambos bandos, hay historias conmovedoras, hay desmesura y surrealismo. No puede dejar indiferente a nadie. Y parece casi inconcebible que algo tan específico como una bibliografía pueda convertirse en un manual de narrativa, en una enciclopedia de seres y cuentos, y por supuesto paisajes y batallas. Es difícil encontrar en el panorama aragonés de hoy, y creo que en el español (habría que citar a García Martín, Andrés Trapiello, Jesús Marchamalo, José María Guelbenzu, Félix Romeo…), a un intelectual, a un lector, a un loco por los libros como Pepe Melero, tan entretenido, tan brillante, tan proclive a la divulgación. Ante sus trabajos, ante su conocimiento, uno se zambulle y dice: “Voy a aprender, voy a soñar, voy a disfrutar”.
Los libros de la Guerra. Bibliografía comentada de la Guerra Civil en Aragón (1936-1949). José Luis Melero Rivas. Rolde. Zaragoza, 2006.
-La presentación será en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el jueves 8 de mayo a las 19.30 horas. Coordina el acto el escritor y profesor José Luis Gracia Mosteo. Además, Gracia Mosteo también presentará al autor oscenseÓscar Sipán, en concreto su libro Leyendario (Tropo Editores).
HISTORIA DE LA CORTESANA LAIS, POR CARLOS FISAS

Suelo comprar los monográficos de la revista Muy Historia. El último está dedicado a la I Guerra Mundial. Y el anterior a Curiosidades de la historia. Esta mañana, tras levantarme, abrí la revista por unas páginas donde se entrevista al divulgador Carlos Fisas, que acaba de cumplir 89 años. Fisas acepta complacido algunos dardos de desdén de los catedráticos y profesores y titulares del ramo: unos lo llaman “portera” y otros lo acusan de manejan el mismo sentido de la historia que el que manejan las revistas del corazón sobre la actualidad, algo que él reivindique: “Tampoco me desagrada esa comparación. ¿Se imagina el caudal de datos que tendría un historiador a su disposición?”. Y para muestra un botón: cuenta la patética historia de Isabel II y Francisco de Asís, “Paquita” en la intimidad.
Pero la historia que me ha llamado la atención ha sido ésta. Y la transcribo literalmente:
HISTORIA DE LA CORTESANA LAIS
Lais podría ser considerada la segunda gran cortesana de Grecia tras Aspasia. Lais nació en Corinto y fue trasladada a Corinto como esclava y descubierta por un pintor que la adquirió como modelo. Una vez logró ser liberada, se fue a vivir a Atenas, donde la contrató el anciano artista Mirón, creador del famoso Discóbolo. La primera vez que la contempló desnuda, Miró quedó aturdido por la belleza de Lais. De inmediato le ofreció una fortuna a cambio de que pasase una noche con él. Ella observó la raída túnica del anciano, sus canas y sus arrugas, y acto seguido se fue sin siquiera responderle. Al día siguiente, el excitado Mirón se afeitó la barba, se aplicó colorete en las mejillas, se perfumó su nueva túnica escarlata y salió para buscar a la joven modelo. La encontró y le dijo que la amaba. Ella le miró con detenimiento y comentó divertida: “Mi querido amigo, me estás pidiendo lo que ayer negué a tu padre”.
[*Fragmento de la entrevista de Fernando Cohnen a Carlos Fisas (Barcelona, 1919)] en la revista Muy Historia. Número 16. 2008. 100 páginas. ]
*La foto es de Filipe Manuel Librodo.
CARILDA OLIVER LABRA, DE MATANZAS

[En el verano de 1997, de la mano de Luis Felipe Alegre y el Silbo Vulnerado, entre otras compañías, estuve en Cuba. También iba el escritor Adolfo Ayuso, entre otros. Por entonces, los dos habíamos leído la poesía de Carilda Oliver Labra; a Adolfo, creo recordar, le gustaba mucho aquella mujer desenvuelta y libre que vivía en Matanzas. No llegamos a verla, aunque preguntamos por ella. Poco tiempo después vi una extraordinaria foto que le hizo Pepe Navarro en su bella casa despoblada de muebles e hirviente de tiempo y memoria. Una casa de madera, sombría, que parecía el cascote de un barco tras el naufragio. Mañana, en el suplemento XL Semanal el siempre sorprendente Carlos Herrera glosa a Carilda Oliver y dice que él tampoco la vio, aunque llamó a su casa en Matanzas. Recuerda uno de sus sonetos, que reproduzco aquí; yo añado otra pieza donde Carilda recuerda su pasión por los jóvenes, tan joven ella siempre, tan sensual, tan ardiente como el mar de Trocadero.]
HACE UN AÑO QUE BUSCO LA FORMA DE MI AMADO...
Hace un año que busco la forma de mi amado.
Él era joven, bueno, un poco mal hablado
aunque puso una fiesta en cada palabrota.
Entera la sonrisa, el alma casi rota.
Los ojos con la magia lumínica del rayo,
la boca como jueves romántico de mayo.
Iba desnudo y diáfano por gracia de su piel;
suave, con esa única caricia de laurel.
Tenía una manera de amar gentes y trinos
y le colgaban versos, ternuras y caminos.
Se sabe que era humilde. Se sabe que era pobre.
Maestro de las fraguas, artesano del cobre.
Gastaba los insomnios limando alguna espada.
(Quizás quiso con ellas atravesar la nada).
Comía sueños, frutas, neblinas, girasoles.
Guardado estuvo el miedo ahí en sus caracoles.
Me hizo una pulsera de plata: esta serpiente
que llevo aquí en el brazo como una huella ardiente
de aquel que era rebelde, nocturno, tan distinto,
con máscara de broma, pariente del jacinto.
Leía extraños libros. (Se le oye cuando canta
y exprime soledades aún en su garganta).
Fue huérfano de todo. Nació ya siendo hombre.
Mi amante, mi marido. Naufragio fue su nombre.
Vivir sólo quería, mas nunca tuvo suerte.
Se equivocó de vaso y se bebió la muerte.
TE MANDO AHORA A QUE LO OLVIDES TODO...
Te mando ahora a que lo olvides todo:
aquel seno de nata y de ternura,
aquel seno empinándose de un modo
que te pudo servir de tierra dura;
aquel muslo obediente pero fiero,
que venía de sierpes milenarias;
aquel muslo de carne y de me muero
convocado en las tardes solitarias;
aquel gesto de echarme en la locura;
aquel viaje al amor, de mi cintura;
aquel gusto en la piel a lirio extraño,
aquel nombre pequeño bajo el nombre,
aquel pecado de volverte un hombre
en el vicio feliz de hacerme daño.
JESÚS MARCHAMALO Y JAIME SABINES

Jesús Marchamalo, ese estudioso incansable de libros y de creadores, reedita uno de sus libros más conocidos. Abajo,
cuelgo un poema Los amorosos del escritor mexicano Jaime Sabines.
LOS AMOROSOS
Jaime Sabines (Chiapas México, 1926-1999)
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
04/05/2008
EL ZARAGOZA, AYUDADO POR SU AFICIÓN, GANÓ

Gran partido del Real Zaragoza en La Romareda ante un serio Deportivo. El equipo de Manolo Villanova fabricó varias, bastantes ocasiones, pero el balón no acababa de entrar. Al final, cuando moría el partido y la esperanza, Aouate no acertó a despejar una falta, el balón llegó a Sergio García en la misma línea de fondo, éste tocó lo justo hacia la bota de Ayala, y el central argentino empujó a la red. El defensa no pudo contener las lágrimas, igual que muchísimos aficionados.
Unos segundos después, el colegiado Teixeira pitaba el final. El camino de la salvación sigue siendo arduo, pero anoche no se podía fallar ante el mejor conjunto de la segunda vuelta, concentrado al máximo y con despliegue (Filipe y De Guzmán fueron sus mejores hombres), y no se falló: aunque fuese casi en el último segundo. El sueño de la permanencia se multiplica: “Zaragoza no se rinde” fue un lema ideal y probablemente algo más que una premonición.
P.D. Pepe Melero me ha llamado este mediodía y me ha dicho que de la tensión y de la intensidad y del nerviosismo no había podido dormir. Con el viento del alba, se levantó y salió a la calle, camino del rastro...
PREMIO PARA AURORA CHARLO EN LAGO DE COMO

La acuarelista Aurora Charlo envía esta nota:
Queridos amigos-as:
Tengo el gusto de comunicaros que durante mi estancia en el 1º Festival Internacional de la Acuarela acaecido en Bellagio (Lago de Como) me ha sido concedido el 1º premio de pintura al aire libre, por lo que seré portada del libro que se va a editar de dicho evento.
[NOTA DE UNA EXPOSICIÓN DE AURORA CHARLO
El diccionario define acuarela como “pintura sobre papel o cartón con colores diluidos en agua”. La acuarela es la escritura del agua sobre el papel. Aurora Charla ha convertido esa técnica en algo más que una disciplina artística. Es su reino compartido. Es el espacio de ensoñación y trabajo donde se zambulle, disfruta, se arriesga e investiga. Aurora Charlo ha creado su método, una estética, una forma de vivir la acuarela: posee una técnica deslumbrante, ese oficio que aúna habilidad, inspiración e intensidad. Va y viene, como su mano, como ese pie que se atreve a internarse en el corazón del bosque o en las tortuosas veredas de las montañas, a su capricho: desenvuelta, con una alegría que arrolla, con una fogosidad que se alimenta de candor, sed de aventura y voluntad de ser en el agua, en la mancha, en el puro arte de la sugerencia donde el propio color del papel es pintura y texto, es textura y arrebato.
Recordamos la espléndida muestra de Aurora Charlo de hace más de un lustro en el Museo Pablo Serrano. Entonces, con opulencia creadora, con ambición poética, Aurora Charlo mostró sus innumerables recursos, su relación con los materiales, su empeño en negar, o discutir al menos, las supuestas limitaciones de la acuarela. Aquella exposición tenía el pulso y la pulsión del arte contemporáneo: usaba grandes formatos, empleaba el tachismo y el raspado, se acercaba a la abstracción presentida y al tumulto formal, siempre sin perder la elegancia, el arte de la sugerencia, la invención de atmósferas. Aurora Charlo expone ahora en la galería Salduba una colección heterogénea: paisajes, sobre todo paisajes, y dentro de ellos una pequeña serie de marinas con barquero o pescador, algunos retratos, que siempre son emblemas o metáforas de asuntos como la sabiduría o la astucia. Y expone también paisajes urbanos: uno, casi constructivista, acaso cubista en su intención y en su matizado descontrol, de la ciudad de Bilbao, y otro de unos reflejos en el puerto de Soller. En ambos, Aurora Charlo se suelta la mano y el agua, se emborracha de sensaciones y de atropellos, avanza y explora nuevos caminos. La mansedumbre máxima, la isla en calma, la obtiene en la pieza “Playa”: una destilación cromática de suavidades oníricas donde dialogan la arena, el agua y el celaje con alguien que llega entre gaviotas.
En los paisajes, hay distintas series: una de ellas se titula “En las cumbres”, y en ellas se percibe la destreza absoluta, el gusto por el detalle, la exactitud y la limpidez. También, encendiendo un poco más sus habituales colores fríos, pinta el interior del bosque y obtiene dos obras magníficas con “El pozo azul” y “Curso de agua”, piezas vinculadas al gusto por los torrentes y cascadas que se despeñan en el barranco o en la vaguada. He aquí una exposición trabajada de luces y gestos, un reinterpretación de la naturaleza como materia de contemplación, como espejo de alguien que se busca y se encuentra, y se transmuta en la hermosa caligrafía del agua y sus tintas.
*Este texto se publicó en Artes & Letras, en las páginas de arte.]
POR LA LECTURA, CONTRA EL CANON*

*[El escritor, profesor, traductor y crítico literario José Giménez Corbatón publica hoy este artículo en Diario de Teruel, donde colabora asiduamente. José presentaba el pasado martes su extensa novela Licantropía (Huerga & Fierro), centrada en el escritor francés Petrus Borel, narración de la que ya hemos dado cuenta otro día. Es autor de libros como El fragor del agua, Tampoco esta vez dirían nada, La fábrica de huesos o, entre otros, El hongo de Durero.]
POR LA LECTURA, CONTRA EL CANON
Por José Giménez Corbatón
Se puede leer estos días en Internet un inteligente artículo del escritor José Luis Sampedro titulado “Por la lectura”. Lo escribe contra la intención de la SGAE de hacer pagar a las bibliotecas, siguiendo no sé qué directrices europeas, un canon de 20 céntimos por cada libro que presten al usuario. El dinero iría a parar al autor o autores del volumen. Sampedro evoca la figura de un Maestro Nacional de Aranjuez que, en 1931, ya a punto de jubilarse, creó una biblioteca en su escuela, con libros propios y donaciones, abriéndola incluso los sábados. Gracias a esa iniciativa, muchos niños y adultos –el hoy escritor formaba parte de los primeros- conocieron a los clásicos, desde Dickens hasta Karl May.
Sampedro describe también otra experiencia insólita de animación a la lectura, la de la biblioteca de atención al paciente de un hospital valenciano, iniciativa que ha merecido el premio del gremio de libreros. A continuación se pregunta que, si en la vida se paga a cambio de obtener algo o por ser objeto de una sanción, ¿qué obtiene una biblioteca pública si el libro ya ha sido pagado a sus artífices? ¿O es que hay que sancionar el acto de impulsar a leer? ¿Y los autores? ¿No han cobrado ya sus derechos cuando la biblioteca ha comprado el libro? ¿No puede ocurrir que alguien acabe comprando un libro que ha leído en una biblioteca porque el libro le ha gustado y quiere que le acompañe el resto de sus días, sirviendo así el préstamo bibliotecario de publicidad para el autor? ¿Acaso vende menos el autor que es leído en una biblioteca que uno cuyos libros no solicita nunca nadie en préstamo?
Añado yo: ¿gana menos un autor de best-seller porque algunos lectores tomen prestados sus libros? Y, si prestamos los libros de nuestra propia biblioteca privada a amigos y familiares, ¿estamos delinquiendo a ojos de la SGAE?
Por desgracia me temo que este tipo de medidas encuentre apoyo en muchos escritores deseosos de vivir tan sólo de la pluma, olvidando que en España son muy pocos los que lo consiguen, y que dicha especie –repito, muy escasa- lo hace a costa de unas determinadas condiciones, a saber, multiplicando sus actividades supuestamente literarias en mil campos que no son el de la elaboración estricta de su obra, o zambulléndose en lo mediático sin sonrojo alguno. España es un país donde una buena parte de la “celebridad literaria” –sí, entre comillas, pues no me gustaría que se confundiera la labor lenta y callada del creador con otras salsas de preparación rápida- la alcanzan sujetos televisivos que se fingen letraheridos, o supuestos letraheridos que se convierten en sujetos televisivos. Y mi temor se debe a que la SGAE no es la única en ocuparse de esos órdagos. Me han pasado hace poco una revista editada por una asociación de escritores aragonesa –revista subvencionada por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de nuestra Comunidad- en la que se hace publicidad informativa de CEDRO, una entidad encargada de cobrar derechos reprográficos a mayor alimento de autores y editores. Allí se dice que la entidad cuenta con más de once mil autores y más de mil editores. No me extraña que haya tantos libros que apenas lleguen a las mesas de novedades de las librerías.
Por supuesto que me uno a la proclama de José Luis Sampedro en contra de la cuota sobre el préstamo bibliotecario. Pero quiero añadir que me parece un freno a la lectura tan grave como el que él menciona el hecho de no poder hacerse –legalmente- una simple fotocopia de un libro o de un periódico. Contaré sólo dos casos que he vivido en mis propias carnes. Hace poco apareció en el diario de mayor tirada en el ámbito nacional una magnífica historieta de Andrés Barzi –de su serie semanal Tres en uno. En ella se animaba, con mucha gracia, a leer a los clásicos –Kafka, Homero, Cervantes o Shakespeare- antes que a los autores de best-seller –con mención expresa al tufo templario y otros adláteres. Me pareció que valía la pena disfrutarla y comentarla con mis alumnos de literatura en el Instituto de Secundaria donde trabajo. También pensé que si la reproducía en el propio centro, donde sólo tenemos fotocopiadora en blanco y negro -¡faltaría más!-, la historieta perdería atractivo. Así que me fui a una tienda de reprografía dispuesto a sacudirme el bolsillo con tal de pasar un buen rato con mis chicos. Pues bien, imposible: una amable señorita con bata blanca me dijo que el periódico tenía copyright, algo así, entendí yo, como un cinturón de castidad, a juzgar por el tono del que se sirvió la señorita para frenar mis impulsos. Mujer, le dije, cómo no va a tenerlo si es el periódico más famoso del país. Pero una canita al aire no hace mal a nadie. Ni hablar, me respondió y miró hacia otro lado. Casi hizo que me sintiera sucio. Mis chicos se quedaron con Barzi en blanco y negro, aunque hice pasar el original de mesa en mesa, como un fruto prohibido.
Hace ya unos años, me invitaron a dar una charla a alumnos universitarios: tenía que hacer comentario de textos de uno de los relatos de mi último libro. Intenté no quedar como un memo y preparármelo a fondo –eso de comentar un texto de uno mismo me parecía un reto complicado. Decidí que lo mejor era fotocopiarme las páginas del libro que contenían el relato para poder subrayar palabras con colorines, escribir en los márgenes, apuntarme toda clase de cosas y de ocurrencias que me ayudaran a mantener un discurso más o menos fluido e ingenioso sobre lo que había querido hacer o decir con aquel cuento que había escrito un par o tres de años atrás. ¡Otra vez imposible! De nada me sirvió enseñar mi carné de identidad, intentar poner la misma cara que en la foto de la contraportada, para que se viera que era yo, y que me daba igual pagar por reproducirme a mí mismo, y que no quería que nadie me devolviera un porcentaje de mi propio desembolso, oiga, que no me chivaré ni a la SGAE ni a CEDRO ni al sursum corda. No hubo manera humana. Me tuvo que hacer las fotocopias el conserje de mi instituto, que me miró como si me estuviera volviendo chaveta dado mi interés repentino en reproducirme a mí mismo.
Creo que, si de verdad queremos fomentar la lectura, no tenemos que ponerle zancadillas a la difusión del libro, sea cual sea el soporte. Al escritor debe satisfacerle que le lean, incluso si le leen gratis. Quizá la clave está –ya lo he apuntado antes- en que el escritor no viva en primer lugar de su escritura, sino de otra cosa. Sólo entonces escribirá por una necesidad ineludible y desprovista de intereses espurios, y disfrutará compartiendo con los lectores el resultado de su catarsis creadora. Cobrar por ese trabajo es, por supuesto, importante –todo trabajo merece esa dignidad-, pero no lo primordial. Se supone que al verdadero escritor le mueven, ante todo, otros motivos de mayor aliento que el pecuniario.
*La foto es de Curtis Moffat.
GRANDES FOTÓGRAFAS: BETTINA RHEIMS / 1

Una de las fotógrafas más interesantes de la actualidad es la francesa Bettiha Rheims, nacida en 1952. Su trabajo gira en torno al cuerpo femenino, al desnudo, explícito o sugerido. Ha expuesto en medio mundo y ya ha sido objeto de retrospectivas. Es una excelente retratista (ha fotografiado a Madonna, con gran éxito, pero también a Jacques Chirac), y una de sus mejores series es Chambre close. Cuelgo aquí dos fotos suyas: una de Blanca Li, espléndida y sugerente, de 2005, y otra más clásica de Charlotte Rampling, datada en 1985. Corresponden a la parte menos escandalosa o provocadora de su trabajo.
Comienza aquí una nueva serie de Mujeres fotógrafas.
BETTINA RHEIMS / 2

La fotografía anunciada de Charlotte Rampling, una actriz que conmovió a los espectadores en Portero de noche de Liliana Cavani. Aunque esta es una foto en blanco y negro, es una excelente fotógrafa en color y su obra ha suscitado y suscita grandes polémicas.
05/05/2008
BETTINA RHEIMS / Y 3

Una de las fotos del proyecto Chambre close, realizado entre 1991 y 1993. Después realizó el proyecto religioso y místico I. N. R. I., que era una interpretación moderna de la vida de Cristo, y un celebrado reportaje sobre Shanghai.
En el Diccionario de fotógrafos del siglo XX, donde se recuerda que Bettina Rheims fue modelo cuando empezaba, se recoge este texto que explica a la perfección el mundo de esta fotógrafa francesa, que retrató mejor que nadie a Catherine Deneuve.
“Sin importarle el punto de vista bajo el que se miran sus imágenes, Bettina Rheims no tiene en cuenta en sus trabajos esos tabúes que nuestras sociedades occidentales parecen levantar cada vez en mayor medida: por ejemplo, androginia, identidad sexual o exhibicionismo (…) Cuenta con una técnica extraordinaria y recuerda en cierto modo a las fotos de Robert Mapplethorpe o Newton, cuyo sentido más profundo ha sabido captar, como resulta evidente. En sus trabajos no hace ninguna concesión. (…) Además, sondea las fronteras de lo kitsch e indaga en nuestro concepto de lo vulgar. Este trabajo apasionado y polémico de una mujer contiene una agradable porción de serena provocación. (…) Los trabajos de Bettina Rheims son y seguirán siendo desconcertantes, lo cual no debería ser el menor de sus méritos”.
*A la par de esta serie Chambre close, realizó otra Les Espionnes. Ella también hizo portadas de discos y el cartel de la película de François Truffaut: Vivement dimanche, interpretada por Jean-Louis Tritignant y Fanny Ardant, probablemente más bella que nunca en aquel blanco y negro que rendía homenaje a Alfred Hitchcock.
GRANDES FOTÓGRAFAS: FLORENCE HENRI / 1

Florence Henri (Nueva York, 1893-Bellival, 1982) es pintora y fotógrafa que se formó en París y en la Bauhaus de Dessau. En Roma conoció a los futuristas, Marinetti, entre ellos. Estudió música en Roma y Berlín, y asistió, a partir de 1924, a las clases de Fernand Léger y Amadeo Ozenfant. Asistió a clases de Moholy-Nagy, Kandinski y Klee. Se especializó en el retrato fotográfico, aunque también trabajó en moda y en publicidad. Intervino en exposiciones de vanguardia. Pasó la II Guerra Mundial en París y fue redescubierta en 1974. Se especializó en el retrato, en el cual experimentó con nuevas perspectivas y detalles muy poco frecuentes.
*Un retrato de 1930.
FLORENCE HENRI / 2

En los años 30, Florence Henri realizó un conjunto de retratos a mujeres modernas, como éste a Margarete Schall, a la que conoció cuando viajó a la Bauhaus. Modelo ocasional y pintora, Margarete Schall vivió en París un tiempo con Florence Henri.
CARTAS A MAMÁ*

Mi madre cumplía hace unos días 80 años. Mi madre: Carmen de Castro, hija de soltera allá en el pazo agrícola de Viñán (Arteixo-A Coruña), un lugar casi mágico que poseía manzanos y abejas, cerezas e higueras, a la sombra de una inmensa colina donde se decía que se habían encontrado huevos de oro. Cuando yo era niño, mi padre se marchó al extranjero, como el protagonista de la película de Carlos Iglesias. Nunca escribió tantas cartas como entonces. Leíamos sus epístolas como quien lee los cuentos de un aparecido en medio de la tormenta. Ante las llamas del hogar, mi madre se deshacía en lágrimas, que le empañaban los sentidos y le impedían leer aquellas frases que hablaban de los jardines en que trabajaba mi padre, de su condición de barbero de sábado, de peón de albañil, de cocinero improvisado. Una vecina, con alma de rapsoda y cintura de bailarina, leía las cartas, y decía con melancolía: “Si esto no es amor…” Mi madre llevaba la vaca al prado, trabajaba en las fincas a jornal, discutía con los hombres el precio de los terneros y, casi todos los sábados, me llevaba a ver “Sesión de noche”. Debíamos atravesar un campo de maíz, y el viento agitaba los tallos con un filoso rumor de espanto. Yo había pasado miedo en la taberna, volvía a pasarlo al volver a casa y seguía, tiritando, desvelado hasta que mi madre decía: “Cierra esos ojos de caballo grande, y descansa. ¿Qué diría tu padre?” Hace treinta años me fui de casa. Mi madre lloró, muda de palabras y asombro. Hace pocos meses sufrió un amago de infarto y perdió movilidad en una pierna. Resumió así su infortunio: “Ya nunca seré la misma. Me he hecho mayor”.
*Julio Cortázar ha sido uno de los escritores decisivos de mi vida, al final de la adolescencia y cuando llegué a Zaragoza. A mis hijos Daniel y Aloma les contaba cuentos de Cortázar en los montes de Javalambre, allá en Teruel. Uno de aquellos cuentos se titulaba, creo recordar, “Carta de una señorita de París”; otro: “Cartas a mamá”, o “Cartas de mamá”, no recuerdo con exactitud. Este texto apareció ayer en Heraldo de Aragón. La foto es de Virxilio Vieitez.
06/05/2008
HISTORIA DE ODETTE ELINA

La judía Odette Elina (1910) estuvo en Auschwitz entre 1944 y 1945. Fue arrestada por la GESTAPO y enviada posteriormente a un campo de concentración. Escribió un conjunto de textos estremecedores sobre esa desoladora experiencia. Fue liberada por los rusos y ocupó una importante porción de su vida en contar lo que había visto. Periférica, el sello de Julián Rodríguez y de la encantadora Paca Flores, excelente fotógrafa, publica estos días el libro Sin flores ni coronas, el testimonio de aquellos días.
Es un libro mestizo: hay novelas, cuento corto, autobiografía. Copio aquí un texto:
MARIE
Se burlaban de ella porque tenía barba.
A pesar de su dulzura y de su pasividad, no lograba causar le menor simpatía. Nadie parecía darse cuenta de su existencia.
Aquella proscrita entre los poscritos me conmovía. Le dije que se viniera a dormir con nosotros.
Y cuándo le pregunté qué había sido en la vida respondió, simplemente: “Era sirvienta”.
*La foto corresponde a un sugerente archivo fotográfico de norteamericanos.
ANNE CARSON: UN POEMA

UN POEMA CADA DÍA / 1
CORPS
In sex (he told her) the mind evaporates and suddenly
the body is there,
just the body with its reaches.
He was more or less repulsive to himself,
the little satin parts especially.
Her alone at a midgnight table in the zala, leaning over the manuscript with her shortsighted eyes, shadow of her bent arm huge on the wall.
CUERPO
En el sexo (le dijo a ella) la mente se evapora y de repente
ahí está el cuerpo,
sólo el cuerpo con sus límites.
Se encontraba a sí mismo más o menos repulsivo,
en especial las pequeñas partes satinadas.
Ella, sola a medianoche en una mesa de la zala, inclinándose sobre el manuscrito con ojos miopes, y en el muro la sombra enorme de su brazo doblado.
Anne Carson es una escritora canadiense, nacida en 1950 en Toronto. Ya había publicado en España, entre otros textos, La belleza del marido (Lumen. Traducción de Ana Becciu), que llevaba por subtítulo “un ensayo narrativo en 29 tangos” y que fue galardonado con el premio de poesía T. S. Eliot. Pre-Textos publica su libro de poesía Hombres en sus horas libres, Men in the Off Hours (2000), un volumen extraordinario, complejo y variado, con una creación constante de monólogos dramáticos, casi una historia del mundo a su modo. La impecable edición de Pre-Textos ha sido traducida por Jordi Doce.
*La escritora Anne Carson.
UN CLÁSICO DE LA PINTURA: DOMINGO SANZ AZCONA

[Estos días expone en Albarracín, Teruel, el pintor tudelano, afincado en Zaragoza desde los cinco años, Domingo Sanz Azcona. Se trata de un creador que ha seguido su propio camino, aunque ha estado inmerso en las corrientes de su tiempo y coincidió y convivió con el grupo de Santiago Lagunas. El crítico de arte, artista (dicen de él que es el envés visible del misterioso Gonzalo Bujeda) y periodista Luis García Bandrés es el comisario de la muestra que supone la recuperación de su obra. A él le corresponde este texto sobre el pintor, que se encuentra espléndidamente. He aquí la prueba: hace un instante, García Bandrés me decía que acababan de quedar para tomar café.]
DOMINGO SANZ AZCONA: UNA AVENTURA VITAL
Tras la desaparición de los mecenas y con las iglesias llenas de tallas y pinturas -hace siglos- ha sido duro dedicarse al arte. Falta de formación e información en unos casos; competencia excesiva en cantidad y calidad; escasas ventas a causa de precios elevados y desconocimiento… Todo ha provocado que el ser pintor se convierta en una aventura con un objetivo difícil de alcanzar.
La España de la post guerra –años 40- no era el mejor escenario para ponerse delante de un caballete, apostar y avanzar. Ni la economía, ni el momento ideológico daban mucho de sí. Zaragoza, recuperándose de la contienda, no era una excepción. Había un interés en restañar heridas con olvidos y avanzando muy lentamente, incluso con retrocesos, debido a todo tipo de circunstancias.
Domingo Sanz Azcona nació en Tudela, (24-VIII-1927). A los 5 años su familia se traslada a Zaragoza. Su padre era un importador de máquinas industriales de coser, a lo que Domingo se dedicó para vivir y seguir pintando, fuese como fuese. Acudió a la Escuela de Artes, -donde es discípulo de Félix Burriel y Torres Clavera-, copista en el museo, miembro del Estudio Goya, apuntes del natural… Fue montañero, socio de Helios… Así fueron alimentándose técnica y asuntos. Muchos históricos como Marín Bagüés o Fermín Aguayo están en la primera fila de sus “colegas” de antaño. Le animaron a seguir. Tomó parte en las primeras exposiciones de la Escuela Zaragoza junto a Lagunas, Laguardia y Aguayo. De estos años, finales de los 40, comienzo de los 50, conserva una serie de óleos dentro de la disciplina del grupo y participando dentro de la abstracción más absoluta. Pero Sanz Azcona, abandona ese momento por considerarlo artificial y “muy poco sincero” para él. Así vuelve a la figuración –paisaje y desnudo serán sus dos grandes asuntos- hasta que, en la actualidad, tras un proceso continúo, llega y se sitúa en las vanguardias actuales, a sus 82 años.
Domingo Sanz Azcona es un ejemplo excepcional de cómo, en silencio, ser pintor y no “morir” en el intento. Su pintura ha descrito una evolución constante pese a todos y a todo. En ello sigue. Vivo. 80 años. Esta es su primera exposición individual.
Luís J. García Bandrés
*Autorretrato del artista.
GRANDES FOTÓGRAFAS. CLAUDE CAHUN / 1

Claude Cahun (Nantes, 1894-Jersey, 1954) es un caso excepcional entre las fotógrafas. Convirtió a su propio cuerpo en el objeto de sus fotografías: fue la exploradora incansable y obsesiva de sus continuos disfraces, la retratista de una máscara infinita. Nació en el seño de una familia de la alta burguesía intelectual: era sobrina del gran escritor Marcel Schwob, el autor de Vidas imaginarias o El libro de Monelle, su padre y su abuelo estuvieron vinculados con Le Phare de la Loire, más que vinculados: fueron directores, y un tío suyo fue bibliotecario y un tipo cultísimo. Ella estudió en Oxford y luego en La Sorbonne. Le apasionaba el surrealismo, el dadaísmo, el culto a los objetos.
Frecuentó a Adrienne Monnier y Sylvia Beach, a Henri Michaux y a Robert Desnos, colaboró con multitud de artículos en Le Mercure de France, y en 1925 publicó siete relatos de la serie Heroínas, donde mostraba diversas formas del autorretrato que tantas veces se haría: la mujer cándida, la apasionada, la mujer sádica, la andrógina, la doliente, la idólatra, la mujer lesbiana, la mujer desenfada y libre, la mujer transgresora, la actriz perpetua. Escribió relatos y teatro, aunque ha pasado a la historia como fotógrafa de mil y un disfraces. Su obra es como un diario en marcha, como una indagación en el cuerpo y en el alma de una mujer que pugna con su identidad a cualquier hora, una mujer con cara de pájaro. Estuvo vinculada al Partido Comunista francés.
El amor de su vida fue su hermanastra Suzanne Malherbe, que era hija de la segunda esposa de su padre. Suzanne fue escritora y diseñadora gráfica. Vivieron juntas durante muchos años. En 1937, decidieron abandonar París y se trasladaron a la isla de Jersey, en Inglaterra. Esa zona fue tomada por los nazis durante la II Guerra Mundial, Claude se unió a la resistencia, y fue capturada. Fue arrestada y condenada a muerte, pero se salvó in extremis cuando fue liberada la isla en 1945. Dicen que jamás se recuperó de aquella experiencia. Regresó a su casa con su compañera Suzanne Marlherbe y murió en 1954, a los 60 años de edad. Algún tiempo después, comenzaba el mito Claude Cahun.
Por cierto, eligió el nombre de Claude porque en francés es un nombre ambiguo. En realidad, ella se llamaba Lucy Schwob, y eligió el apellido en homenaje a su tío, León Cahun, bibliotecario de la Mazarine.
CLAUDE CAHUN / 2

En esta foto posa con Marcel Moore, que no era otro que el seudónimo de su enamorada Suzanne Malherbe.
NOTA DE WIKIPEDIA, QUE ALUDE A ESTE RETRATO:
En 1909 conoció a Claude Cahun, con quien formaría pareja sentimental y artística con el pseudónimo de Marcel Moore. Su madre se casó en 1917 con el padre de Claude Cahun.
Realizó las ilustraciones de Vida y visiones (1919) y las diez planchas de collages de Confesiones mal avenidas (1930) a partir de las fotografías de su compañera. Ésta la fotografiaría con frecuencia, y es de destacar el retrato de 1928, en el que la presenta en un espejo como reflejo de su autorretrato. Juntas se instalaron en la isla de Jersey y las dos fueron detenidas por los nazis durante la ocupación.
GRANDES FOTÓGRAFAS. BERENICE ABBOT / 1

Mañana hablaré un poco de una extraordinaria fotógrafa, Berenice Abbot, que se formó en Estados Unidos, como asistente de Man Ray. También conoció a Eugene Atget. Desarrolló una obra personalísima, que mezcla el fotorreportaje, la foto de atmósferas, las grandes visiones del paisaje urbano y el retrato. Dando vueltas por ahí, encontré este emocionante retrato del pintor Edward Hopper. Está fechado en 1948. No volveré al blog hasta la madrugada, por eso quiero compartir esta maravillosa pieza.
07/05/2008
HOMENAJE, HOY, A JOSÉ ANTONIO ROMÁN LEDO

Esta tarde, a las 19.00, en el salón del Trono del Palacio de Sástago de la Diputación de Zaragoza, se presenta el libro Ducha Escocesa. Román Ledo In Memoriam (Certeza. Colección Cantela), un volumen que ha coordinado Francisco Javier Aguirre en el que 25 autores rinden homenaje al escritor y gestor cultural José Antonio Román Ledo, nacido en Huesca en 1943 y fallecido hace ahora un año, en 2007. Se anota en la contaportada: “Cada uno de los 25 autores participantes ha intentado reproducir su voz y fundirla con la propia en un ejercicio de complicidad movido por la admiración y el afecto. El caleidoscopio resultante intenta aproximarse, de algún modo, a la inteligencia, la intuición, la sutileza, la inspiración, el temple y el dominio del lenguaje que caracterizaron al amigo ausente”.
La lista de participantes es, por este orden (deliberadamente inverso): Fernando Villacampa, José Verón Gormaz, Ricardo Vázquez-Prada, Luis del Val, José de Uña y Zugasti, Míchel Suñén, Santiago Román Ledo, José María Serrano, Angélica Morales, José Ángel Monteagudo, Joaquín Mateo Blanco, Feliciano Llanas Vázquez, José Luis Gracia Mosteo, Julia Emperador, Amadeo Cobas, Antón Castro, Miguel Carcasona, María Pilar Teresa de Jesús Callizo Jiménez, Joaquín Callabed, Luis Bazán Aguerri, Javier Barreiro, José María Barceló Esquís, Carmen Bandrés, José Luis de Arce y Francisco Javier Aguirre.
Cuelgo aquí mi homenaje.
*Presentación de Ducha Escocesa. Salón del Trono del Palacio de Sástago. Plaza de España / Coso. A las 19.00.
CUATRO CITAS CON EL ESCRIBIDOR INSACIABLE
1
¿Cuándo conoces a alguien?
Había visto en varias ocasiones al escribidor. Incluso había leído un libro suyo en un tiempo en que yo escribía mucho de ciclismo: La serpiente multicolor. Es probable que hablásemos un día que íbamos a recordar los dos para siempre: la mañana en que Bulbuente decidió ponerle una calle a Julio Alejandro Castro Cardús, el poeta del mar que había regresado al páramo, a la sombra del Moncayo desde donde olía el océano y sus flores de sal. Aquella mañana hubo de todo: conversaciones, confidencias, un copioso anecdotario de esto y de aquello. A la hora de comer, Julio Alejandro, el contador de historias, el inquilino de todas las aventuras y viajes, acarició la botella de vino y dijo: “Román, ¡cuántas historias podría contarte de las botellas de los náufragos!”.
Algún tiempo después, durante sucesivos veranos, se veían, concertaban una cita cerca de la Cruz de Bécquer, en una mesa del velador del restaurante de “La Corza Blanca”, y allí hablaban y hablaban sin prisa. Cuando habían pasado dos o tres horas de cháchara, o quizá más, Julio se arrebujaba en su poncho, lo miraba y le decía: “Román, Román Ledo. Eres insaciable”.
2
Más tarde volví a verlo en su lugar de trabajo. Intentaba compaginar su dedicación al circuito de las Artes Escénicas con la pulsión irrefrenable del escritor. Te acercabas y si no estaba departiendo sobre tal o cual concierto, sobre una función en Biota, en Erla y en Uncastillo, la pantalla de su ordenador parecía un mar de palabras. Siempre estaba llena, de extremo a extremo, con una letra justificada. Y además, había un detalle que no se me pasó inadvertido la tercera o cuarta vez: tenía muchos vocablos subrayados. Al principio pensé que eran erratas en su borrador inicial de trabajo; pensé que necesitaba escribir tan rápido como pensaba y así, redactando deprisa deprisa, no perdía las intuiciones. Román Ledo era un escritor intuitivo. Alguna vez le preguntaba. Siempre escribía para un concurso, para un libro. Siempre escribía para sí mismo, con pura delectación, como un veneno necesario. Hacía de todo: poemas, le gustaban los sonetos y los romances, cuentos, notas de viajes, aforismos y narraciones más o menos extensas.
Al cabo del tiempo, quise saber por qué le subrayaba tantas palabras el editor. Contestó: “Soy un investigador del lenguaje y el sistema se ha olvidado de las palabras que a mí me interesan. Me siento un desplazado: soy hijo de Quevedo”.
3
Un día, el escribidor incansable me dijo que debíamos vernos. Que era urgente. Andaba en un proyecto y quería contármelo. Nos vimos. Y estaba con un punto de recelo, como si se temiese una zancadilla, un desaire. Me lo dijo: “Estoy escribiendo la biografía de Julio Alejandro, y sé que tú también querrías hacerlo”. Había escrito del guionista de Buñuel, habíamos conversado mucho, en Veruela, ante el escritor adolescente Daniel Gascón, pero yo nunca me planteé en serio escribir una biografía de Julio. Román ya la tenía muy avanzada, ya había encontrado suculentos materiales familiares. Me dijo: “Espero que no te parezca mal: tú también has llegado del mar y desde el mar llegó él a mi vida. Y los dos sois Castro, y probablemente parientes, aunque no lo sabéis”.
No le quise decir que Julio me decía algunas veces: “A veces te veo como el hijo que nunca he tenido. Como el sobrino entrañable que nunca he podido tener”. Y que a veces me gritaba, desde el otro lado del hilo: “Te quiero, cabrón”. Sospechaba que tras tantas conversaciones en Veruela, con el fantasma de Bécquer al acecho, también se lo decía a él con la misma expresividad, con idéntico desenfreno: “Román, Román Ledo: Te quiero, cabrón”.
4
Me lo encontré otro día, herido ya de dolor, y lleno de proyectos nuevamente. Si algo definía a Román Ledo eran los proyectos: siempre andaba con uno debajo del brazo o en la pantalla del ordenador. Me preguntó qué hacía. “Acabo de escribir un artículo sobre algunos escritores oscenses”, contesté. Y al decirlo, me quedé de piedra: él también era oscense, se había educado en el parque, había oído cuentos maravillosos entre la floresta, y no aparecía en mi inventario. Me disculpé. “No te preocupes –agregó-. Te daré motivos para que escribas de mí”.
Tenía razón. Poco después publicó sus últimos libros. Y me contó que se había embarcado en una titánica tarea: quería escribir un Decamerón o Las Mil y una noches de cuentos de Aragón y del mundo. Lo iba hacer a su manera: con un estilo peculiar, a veces deliberadamente rezagado, con ironía, humor somarda y una inclinación al delirio.
Ahora me pregunto. ¿Llorará de pena y de inanición su ordenador? Hay soledades y amores perdidos de los que no te recuperas nunca.
BERENICE ABBOTT, POR MAN RAY

Man Ray fue fundamental en la carrera de Berenice Abbott. Con él aprendió la técnica fotográfica, conocimiento que experimentó luego con el estudio de la obra de Eugéne Atget. Cuando éste falleció en 1927, su legado pasó a manos de Berenice Abbott, que lo cedió al MOMA a principios de los 60. En la década de los 40 y 50 se centró en la publicación de libros, y durante años trabajó en un proyecto sobre una inmensa carretera norteamericana, la carretera número 1: la que va desde Florida a Maine. Sus visiones arquitectónicas son realmente espectaculares; en el fondo, Abbott quiso trasladar la estética, la pulsión y la voluntad totalizadora de Atget, a propósito de París, a su ciudad Nueva Cork. Murió en Maine en 1891. Tenía 93 años.
Este retrato de Berenice Abbott pertenece a Man Ray, que poco después también sería el maestro de Lee Miller.
BERENICE ABBOTT / Y 3

En una ocasión le preguntaron a la fotógrafa de Nueva York de noche o de Escenas americanas cómo sería su fotografía favorita. Y ella respondió: “Supongamos que cogemos miles de negativos y hacemos un gigantesco montaje: una fotografía fragmentada que contuviera la elegancia, la pobreza, las curiosidades, los monumentos, los rostros tristes, los triunfantes, el poder, la ironía, la fuerza, la decadencia, el pasado, el presente, el futuro de una ciudad... Ésa sería mi fotografía favorita”.
08/05/2008
FOTOS DE DANIELA EDBURG/1

Daniela Edburg es una fotógrafa mexicana nacida en diciembre de 1975. Licenciada en Artes Visuales, ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas. Parece obsesionarle el tema de la muerte: ha realizado una espectacular serie sobre suicidios, y otra, “Cómo para morirse”, que lleva este epígrafe: muerte por tostador, muerte por nutela, muerte por champú, muerte por plátanos, donde parece bromear e ironizar sobre ese instante fatal, a la que vez que reflexiona acerca de cómo la muerte, imprevista, irrumpe en lo cotidiano.
Daniela Edburg ya ha expuesto en España, de manera virtual en la Casa de América, y algunas de sus fotos han aparecido en revistas como Yo dona.
DANIELA EDBURG / 2

Otro retrato de mujer moribunda de Daniela Edburg.
EL SURREALISMO EN EL GUGGENHEIM

El surrealismo fue uno de los movimientos decisivos del siglo XX. Nació de una extraña fusión de las ideas de Marx y de las teorías del subconsciente de Freud; Guillaume Apollinaire utilizó por primera vez el vocablo en 1917. En 1924, Andre Breton leyó el Primer Manifiesto Surrealista: el código de una estética que impregnaría todos los ámbitos de la vida y de la cultura, y que sería el faro de creación, libertad y delirio de las vanguardias. Breton creía, con Pierre Reverdy, que “La imagen es una creación pura del espíritu”.
El Museo Guggenheim de Bilbao ha organizado una exposición, Cosas del Surrealismo, patrocinada por el BBVA, de unos 250 objetos de colecciones públicas y privadas que documentan la relación del surrealismo con el diseño y las artes decorativas. La muestra explora la vinculación con el teatro, los interiores, la moda, cine, la pintura, la arquitectura y la publicidad. La nómica surrealista abarca a figuras fundamentales como Miró, Dalí, Man Ray, René Magritte, Giorgio de Chirico, Elsa Schiaparelli, Isamu Noguchi, Max Ernst, Yves Tanguy, Alexander Calder, Óscar Domínguez, el cineasta Luis Buñuel, etc.
“Cosas del surrealismo” los incorpora a casi todos: Salvador Dalí fue a la postre su figura más importante: lo mismo concebía un sofá con los labios de Mae West, o un apartamento con su rostro, que realizaba joyas y broches, o diseñaba un teléfono afrodisíaco con una langosta. De Chirico desarrolló el vestuario para “El Baile”; Man Ray fotografía la carreta de Oscar Domínguez con una elegante mujer encima; René Magritte fundía la realidad y el sueño como nadie y creaba continuos juegos de espejos. Noguchi realizaba insólitas mesas de ajedrez; Meret Oppenheim era capaz del alzar otra mesa de bronce y madera tallada sobre pies de pollo; Elsa Schiaparelli era una espléndida diseñadora de moda y podía colaborar con Jean Cocteau; Yves Tanguy trasladaba la estética de sus lienzos a un par de broches…
Las obras reflejan la penetración del surrealismo en la vida diaria. Y revelan también las tensiones que se dieron en el movimiento por la imparable comercialización de su estética visual, marcada por la imaginación, la sensualidad, el desorden de los sueños y la mezcla de belleza y sorpresa.
*La creadora y musa Meret Oppenheim vista por Man Ray.
VIAJE A MADRID

[Voy a estar unas horas en Madrid, desde el mediodía hasta las 9.30 de la noche, cuando salga el último AVE. Quiero ver algunas cosas: especialmente las exposiciones de Horacio Coppola, la de Lina Vila en la galería Valverde y la de Modigliani, si no ha concluido. Goya se quedará para otra vez con más tiempo. Copio aquí una entrevista de Lucía Merle, una visita-entrevista al maestro argentino, ya centenario. No me da tiempo a editar la entrevista ahora. Y quiero acudir a la presentación de "Los libros de la Guerra" de Pepe Melero y de "Leyendario" de Óscar Sipán en el Círculo de Bellas Artes, a las 19.30 horas.]
La cita fué el sabado 29 de Julio [2007], 12.30 en su departamento de la calle Esmeralda. El 31 de Julio Horacio cumple 100 años.
Coppola se levantó temprano para recibirnos, es que a él le gusta dormir hasta tarde. “Siempre se acostaba muy tarde”, nos cuenta su hijastro Carlos; ya sea porque se quedaba trabajando con sus fotos o porque se juntaba con amigos.
Entramos al departamento y lo primero que ví fué un perchero con sus sombreros colgados. Nos atiende en su sillón que esta en el living. Miro el lugar: hay un piano grande, un escritorio, una televisión, las paredes estan cubiertas de bibliotecas. El techo todavía esta atravezado por unos alambres que, según él, los utilizaba para colgar telones y hacer sus fotografías. Detrás de su sillón un gran armario blanco guarda todo su archivo fotográfico y sus cámaras: desde su última Leica hasta su primera cámara filmadora con la que realizó el documental de la construcción del obelisco.
Empezamos a mirar sus libros y él nos interrumpe para decirnos que recuerda cada una de las fotografías que tomó. Le pregunté si esperaba el “momento preciso” para fotografiar y me respondió: “A veces, las cosas estan ahí, otras hay que esperarlas. Sólo hay que saber mirar”.
Seguimos mirando sus fotos, sus contactos minuciosamente ordenados en unas carpetas. Me sorprende que a sus cien años, Horacio tiene una vista perfecta, ve cada detalle y no necesita anteojos ni siquiera para leer.
Me contó que le gustaba caminar por la ciudad: “yo nunca fuí un hombre de café, me gustaba la calle, siempre fuí un miron”. Me habló de sus caminatas por la Av. Corrientes hasta Chacarita, muchas veces acompañado por su amigo Borges.
Horacio no habla mucho, le gusta observarnos; sobre todo esta pendiente de mi camara y de las fotos que le voy tomando. Cada tanto se detiene en alguna fotografia y recuerda la fecha en la que fue tomada.
*La foto es de Cindy Sherman.
En un momento de la entrevista le pregunto si prefiere hacerse las fotos en el sillón en el que se encontraba sentado. Y me dijo muy seriamente que no, que yo decidia dónde hacerle la foto. Asi que nos levantamos y fuimos hasta la ventana que estaba cubierta por una cortina blanca. Hice varias tomas y de pronto; él agarró la cortina, la corrio y dejó entrar la luz perfecta para fotografiarlo mejor.
La entrevista esta terminando, antes de finalizarla le pregunto si le queda algo por fotografiar de la ciudad, y me contesta que no, que ya fotografió todo lo que le sorprendia de Buenos Aires.
09/05/2008
HOY, A LAS 2.05, BORRADORES

El fotoperiodista Gervasio Sánchez es uno de los invitados del programa cultural Borradores. Galardonado recientemente con el premio Ortega y Gasset por una de sus fotos de la serie “Vidas minadas”, el cronista de guerra habla de sus viajes a los países de los grandes conflictos (Bosnia, Sarajevo, Sierra Leona, Tanzania, Camboya, Iraq Latinoamérica…), de su modo de entender el periodismo, de su compromiso con los desheredados de la tierra, del Gobierno español y la venta de armas, y de un proyecto en marcha como “Vidas minadas”, que ha desarrollado a lo largo de una década.
Además, las jóvenes escritoras Sylvia Solé y Patricia Esteban Erlés visitan por vez primera un plató de televisión. Solé es autora del poemario “Diacronía del miedo” (Prensas Universitarias de Zaragoza), un libro sobre una forma de vivir peligrosa y apasionadamente alrededor del amor y del deseo, de las noches de búsqueda en el bar, de las drogas y de la enfermedad. Patricia publica su primer libro de relatos, “Manderley ha vuelto”, que gira en torno al amor, al sexo y al fetichismo, a las mansiones más o menos sombrías, a las inquietantes muñecas de porcelana y a los secretos de los desvanes.
Borradores visitan tres exposiciones: la del artista germano Bechtold, en su “Encuentro con Moneo” en el CDAN, una colección de piezas de carácter minimalista y geométrico; la de “Vidas privadas” en las salas de la Diputación de Huesca, una colectiva de 21 artistas que se reunieron en Ipiés en el 2006 y han realizado sugerentes proyectos en todas las disciplinas plásticas, desde la fotografía, el vídeo, la pintura, el dibujo, el grabado… Y, por último, se ofrece un reportaje con el escultor Paco Puyuelo, un artista que maneja todo tipo de materiales y que alterna su trabajo en París, donde reside la mayor parte del año, con el taller de su pueblo: Peralta de Alcofuea.
La actuación musical corresponde al grupo mod, en la línea de The Who, The Sheperd bush: el arbusto del pastor.
*Borradores se emite la madrugada del jueves al viernes, a las 2.05. El fútbol retrasa la emisión. Mañana habrá redifusión. A partir de ahora, el programa pasará de las 23.35 de las tres últimas semanas a un horario que rondará la una de la mañana. Ésta es la foto de la serie de Vidas minadas por la que Gervasio Sánchez recibió el premio Ortega y Gasset que le fue entregado en Madrid el pasado miércoles.
LA MEJOR OUKA LEELE EN EL MUSEO DEL TRAJE

He estado en el Museo del Traje, con el joven poeta Juan Marqués, que prepara su tesis doctoral en la Residencia de Estudiantes. Vimos la impresionante exposición de Bárbara Allende, Oula Leele: Inédita, que recoge más de 60 fotos desde mediados los años 70 hasta ahora misma. Son fotos en blanco y negro y en color. La capacidad de trabajo de Ouka Leele es increíble. La muestra revela a una artista sensible, con un don poético increíble, capaz de moverse con gran comodidad en todos los géneros: el retrato, el bodegón, la creación de atmósferas, la representación onírica y la puesta en escena, la instantánea generacional próxima a “la movida madrileña”, e incluso el reportaje social. El montaje es magnífico y hay piezas extraordinarias, de elevado nivel artístico. Lo que más me ha impresionado ha sido el blanco y negro, y la contención de su cromatismo pictórico.
Copio aquí una frase de Bárbara Allende: “Me encanta la creación, me encanta el arte y me da igual quien lo haga. Esta muestra representa la vuelta al círculo de la vida. Volver al mismo sitio, con las mismas personas, pero mejor”.
*Autorretrato de Ouka Leele.
GRANDES FOTÓGRAFAS: OUKA LEELE / 2

Andaba por allí cuando vi en uno de los vídeos a la actriz oscense Itziar Miranda, a la que conocí de niña, en Estadilla, en casa de su padre, el doctor de cuerpos y almas Javier Miranda.
Esta foto de la serie de El principito, con Itziar Miranda, está en la muestra. Representa ese ideal onírico de la fotógrafa madrileña.
Dice Ouka Leele: “En la muestra hay muchos juegos visuales y han surgido muchas sorpresas que se pueden contemplar a lo largo del recorrido, con fotografías desde que tenía diecisiete años. Con cámaras de andar por casa, con los medios más sencillos, o con las más sofisticadas, en cada una he buscado su propio lenguaje”.
DAVID MARQUETA, HOY DE ESTRENO

IRENE BAILO
Carta a los amigos de Paco Bailo y Carmen Carramiñana:
[Queridas amigas, estimados amigos, Paco y Carmen, como padre y madre de la criatura Irene Bailo Carramiñana os comunicamos que el próximo lunes día 12, a las 20:30 h. en el Palacio Montcada de Fraga se proyectará su documental: Entre actos. Y alguna otra sorpresa con la que esperamos nos sorprenda la joven.
En este momento está en Madrid, participando en Documenta.
Y el miércoles nos comunicó que el documental también ha sido seleccionado para participar en el Festival de Cine de Huesca.
Algunas ya lo sabéis, Entre actos es su Proyecto Final de Carrera. Se vio en el Festival de Cine de Mujeres de Huesca y en Ballobar, también con motivo de las Jornadas del Día de la Mujer.
Os remitimos a la página de Documenta para tener más datos.
http://www.documentamadrid.com]
DAVID MARQUETA CONDUCIRÁ
“LA VIDA SIGUE IGUAL”
“La vida sigue igual” es el nuevo magacín de Aragón Televisión. La cadena autonómica estrenará el espacio, con contenido 100% aragonés, el próximo lunes 12 de mayo en horario de prime time, a las 21:45 horas. Producido por Chip Audiovisual, el nuevo programa será presentado por el conocido periodista David Marqueta. Los aragoneses, la nostalgia y la música son los ingredientes principales del nuevo programa. [Nota de María José Mozota, jefa de prensa de CARTV].
MANUEL FOREGA
Presentación de
Ademenos
de Manuel M. Forega
Intervienen: además del autor, Ana Muñoz (poeta y crítico) y Trinidad Ruiz Marcellán (editora)
Lectura de textos, con proyección de DVD
FNAC Plaza de España
20,00 horas, 15 de Mayo de 2008
MARIO DE LOS SANTOS
Mario de los Santos, escritor y editor de Tropo (con Óscar Sipán, Amadeo Cobas y Óscar Sanmartín Vargas, responsable del diseño, ilustraciones y elección de tipografías) presentará el próximo viernes 16, a las 19.30, en la FNAC, su nueva novela: Cuando tu rostro era niebla, que publican Victoria Pico y Fernando Jiménez Ocaña en su sello Onagro, con portada de Óscar Sanmartín. Lo acompañarán Victoria Pico y Óscar Sipán.
RAÚL HERRERO Y FERNÁNDEZ MOLINA
El próximo viernes 16 de mayo de 2008 a las 19:30 h., Raúl Herrero realizará el cuarto recital-ceremonia por el 10º aniversario de la editorial Libros del Innombrable. En esta ocasión, el acto , además, rendirá homenaje al poeta Antonio Fernández Molina. El acto se celebrará en Alagón (Zaragoza), en el Centro Cívico que ostenta el nombre Antonio Fernández Molina, en memoria del admirado poeta y pintor, ubicado en C/ Las damas.
El acto lo ha organizado la Librería Texto.
PAULA ORTIZ
Escribe Paula Ortiz a sus amigos:
[Os envío invitación para el ESTRENO DEL CORTOMETRAJE ’EL HUECO DE TRISTÁN BOJ’, nuestra última producción.
Tendrá lugar el próximo sábado 17 de Mayo a las 12 horas en el Cine Cervantes.
Nos gustaría mucho contar con vuestra presencia.]
El corto, de exquisita factura técnica y una cuidadísima fotografía, cuenta una mágica historia de amor con títeres, que acciona la gran Helena Millán. Entre otros autores, intervienen Alex Angulo y el niño Jorge Rodríguez.
*Retrato del siempre divertido y seductor David Marqueta, conductor del nuevo programa La vida sigue igual de Aragón Televisión Iré cambiando las fotos día tras día, cuando coincidan con las presentaciones e iré suprimiendo los actos ya caducados.
PECES DE MADRID, UN POEMA DE MARINA DE MIGUEL

PECES EN MADRID
Somos jarrones rotos en el acuario del tiempo
Peces de cerámica que nadan contra las manecillas del reloj
Ocultos en pompas de jabón, ideamos sombras que se escurren por el desagüe antes de aprender a volar
Anudados en la melena, los recuerdos son espuma de mar con la que arañar la orilla del olvido.
Se arrugará la memoria, toda hoja de ruta tiene capítulos que hacen llorar.
Tan sólo escamas de cebolla con las que proteger a un corazón con goteras en el alma.
Igual que este Madrid.
Charcos en los zapatos, la vida cabalga a lomos de un nenúfar que sueña con echar raíces.
Con las manos entrelazadas construimos presas para detener esta corriente de sal y miel.
Sin sabernos náufragos en el torbellino donde reposan los años tras el largo viaje.
No hay que temer la tormenta, ya se atisban las nubes bordadas con el algodón de la esperanza que han de regar el nuevo día.
Pronto lloverá sobre Madrid.
Marina de Miguel Arrivi
12/03/08
[Conocí durante la presentación de Golpes de mar (Destino, 2006) a la periodista y poeta Marina de Miguel, que era la corresponsal de La voz de Galicia en Madrid. Ayer estuve en la capital de España, bajo la levísima lluvia, entre taxis y metros; de vuelta a casa, me encuentro con ese poema que me remite Marina. Un poema sobre Madrid que adivina la llegada de la lluvia.]
*La foto es de una gran fotógrafa: Cindy Sherman, otra artista prodigiosa en torno al autorretrato y a la búsqueda incesante de la identidad y sus máscaras.
GOLPES DE MAR, HOY EN CHODES, A LAS 20.00

Esta tarde, se inicia, a las 20.00 en Chodes, un curioso proyecto literario organizado por la comarca de Valdejalón: Valdejalón en torno a un libro. Distintos escritores van a hablar con los lectores, curiosos e interesados de la zona.
La primera sesión tiene lugar esta tarde, como digo, y la Consejera de cultura, Patrimonio y Bibliotecas de la comarca, Anabel Langarita Serrano, me ha invitado para hablar de Golpes de mar (Destino, 2006), el libro de mi vida como escritor: el primero que redacté, en gallego, y el penúltimo hasta ahora, un libro que empezó a trabarse en 1980, cuando era camarero en el Bingo Napolitano y estaba a punto de ser padre. Ha conocido tres publicaciones, tres obras en marcha: Mitologías (Institución Fernando el Católico. 1984. Cuatro cuentos), Vida e morte das baleas (Xerais, 1997, once cuentos en gallego) y, por fin, Golpes de mar (16 cuentos, y versión definitiva del proyecto, con ocho textos nuevos redactados directamente en castellano). Ha sido un proyecto-obsesión de veinte años.
Un autobús pasará por distintos puntos de la comarca, inicia su recorrido en La Muela, pasa por Ricla, Épila y La Almunia de Doña Godina, entre otros lugares, y concluye en Chodes.
CALENDARIO:
- ANTÓN CASTRO. Viernes 9 de mayo
LIBRO: “Golpes de Mar” (Destino)
Localidad : CHODES
- CRISTINA GRANDE. Viernes 4 de julio
LIBRO: “Naturaleza infiel” (RBA)
Localidad: ÉPILA
- AGUSTÍN SANCHEZ VIDAL. Viernes 12 de mayo
LIBRO: “Nudo de Sangre” ( Espasa)
Localidad: LA ALMUNIA DE DOÑA GODINA
- ÁNGELA LABORDETA. Viernes, 7 de noviembre
LIBRO: “Sin hablar con nadie” (Xordica)
Localidad: LA MUELA
ANABEL LANGARITA:
“La cultura tiene en la lectura su pilar básico. Esto es así porque trasmite ideas, opiniones y sentimientos de los seres humanos.
También, porque la lectura sigue siendo hoy el principal sustento del desarrollo de la personalidad, de la capacitación, de la convivencia y el crecimiento individual y social de la persona.
Somos muchos los implicados en esta responsabilidad: padres, educadores. Pero también lo son las Administraciones y las Instituciones. Creemos en la unión de fuerzas para desarrollar esta responsabilidad de aproximar la lectura a cualquier persona independientemente de la raza, edad, religión, sexo u otras particularidades personales.
Por ello, tenemos el deber de contribuir con actividades de animación a la lectura de forma divertida, amena y participativa”.
- OBJETIVOS DEL PROYECTO
- Fomentar la lectura.
- Descubrir nuestra literatura.
- Conocer personalmente a los autores de los libros y charlar e intercambiar impresiones con ellos acerca de sus obras literarias.
- Hacer amigos y compartir con gentes de nuestra comarca el gusto por la lectura.
*Foto de Chodes de José Verón Gormaz durante el rodaje de Requiem por un campesino español, película de Francesc Betriu que se proyectará el domingo en el pabellón de Chodes con la presencia de José Antonio Labordeta y de la actriz Ana Gracia. Esa película se rodó entre Chodes, Arándiga y Embid de la Ribera.
ADIÓS A DON MAURICIO POLO

Acabo de enterarme: ha fallecido Mauricio Polo, el padre de la catedrática y buena amiga Yolanda Polo, que estuvo ayer en Madrid por cuestiones de trabajo y por el placer de oír hablar de libros a su marido José Luis Melero. Y ya de paso se rió con Óscar Sipán.
Mauricio Polo, que llevaba algún tiempo enfermo y había sido durante años contable, será enterrado mañana por la mañana en Torrero. Un abrazo infinito desde aquí para Yolanda y su familia: Pepe, Jorge e Iguácel, y todos los demás.
*POSDATA DE HOY SÁBADO: Mauricio Polo será enterrado en el cementerio de Torrero hoy sábado a las 10.30 de la mañana. Por si alguien aún le diera tiempo.
Su yerno Pepe Melero lo despidió con enorme afecto y con un arabesco final de complicidad: don Mauricio Polo era un seguidor apacible del Real Zaragoza; por eso, dijo Pepe, desde el otro lado del mundo y de las sombras removerá los designios divinos y del azar para que el Real Zaragoza venza mañana al Real Madrid y eluda el descenso.
Esta estupenda foto de inspiración japonesa es de Steen Doessing.
10/05/2008
PACO BRINES: UNA ANÉCDOTA

[El pasado jueves, en compañía del joven poeta y estudioso Juan Marqués, comí en la Residencia de Estudiantes. Conocí a la escritora Nere Basabe y a la violinista zaragozana Alma Olite. En la mesa de al lado comían Alfonso Alegre Heitzman, uno de los grandes expertos en Juan Ramón Jiménez, el poeta Luis Muñoz y otro poeta, al que admiro desde hace muchos años: Paco Brines, autor de uno de mis poemarios favoritos: El otoño de las rosas. A Brines lo entrevisté hace años y le dedicamos una portada del suplemento Imán con una extraordinaria fotografía de Rogelio Allepuz. Me habría encantado saludarlo, pero me lo impidió el pudor. Curiosamente, he encontrado esta bella historia que contó hace algunos años Carlos Bousoño.]
Un buen día, se le ocurrió a alguien del grupo entretenernos con las extrañas experiencias de esa tabla supuestamente espiritista llamada «ouija». Casi todos éramos escépticos, pero el hecho es que la ficha se movía en el tablero señalando letras que finalmente formaban frases coherentes. Pudimos comprobar que allí no había trampa alguna. Y además ocurría que el aparato respondía coherentemente también incluso a preguntas puramente mentales. Por ejemplo: pregunté yo, sin comunicárselo a nadie de los que allí estaban, la fecha de un determinado acontecimiento. Pues bien: la respuesta fue, en efecto, «una fecha». Advierto que yo no ponía la mano en la ficha sino que lo hacían mis amigos, que, como digo, ignoraban el contenido de la interrogación propuesta del modo dicho.
Hubo alguna sesión memorable: recuerdo que un día Paco Brines dormía la siesta en un diván al fondo de la sala. Yo tomaba nota de las letras señaladas por la ficha, sin poner la mano en ésta. Creo que los participantes en el juego eran José Olivio Jiménez, Claudio Rodríguez, Ruth y Fernando Delgado. Apareció una «energía» (llamémosla así) que dijo llamarse Juan Bano (así: con b). Yo hice un chiste malo sobre las faltas de ortografía en el Más Allá. El caso es que la tal energía, tras decir su nombre, aseguró ser tío de Paco Brines y que había nacido en tal fecha y muerto en tal otra. Despertamos a Paco y le explicamos lo ocurrido. Al oír que su supuesto tío se llamaba en la «ouija» Juan Bano, exclamó, sorprendidísimo: «Sí, mi tío Juan Bañó». Como el tablero era norteamericano no tenía ñ, y, claro está, carecía asimismo de posibles acentos: Bañó se convertía así en Bano. No recordaba Paco las fechas de nacimiento y muerte de Juan Bañó, pero llamó a su madre por teléfono y ella confirmó lo dicho por la tabla espiritista: las fechas eran exactas. Estupefacción de todos.
*La foto es de Paco Gómez.
DESPEDIDA BAJO LA LLUVIA Y UN RUEGO...

[Víctor Juan Borroy, a quien he visto esta mañana fugazmente en Torrero, escribe como quien hace manufacturas del alma. Escribe desde la emoción, desde la pasión por la vida, desde la intensidad y un afecto tan limpio y sereno que rara vez parece desmesurado. Estuvo en el entierro de don Mauricio Polo y oyó esa especie de plegaria final, digna de figurar en el récord Guinnes, de su entrañable amigo y cómplice Pepe Melero. Así ha glosado el instante más emocionante del funeral, el momento en que el palabrista sentimental y consejero de peñas reunió a su suegro, a la Virgen del Pilar y al Real Zaragoza. Copio aquí su texto, que Víctor Juan dedica a Yolanda Polo.]
Sábado, 12 h.
[ Para Yolanda ]
Venimos del entierro de Mauricio Polo, el padre de Yolanda. Cuando el cura ha terminado su trabajo, Pepe Melero nos ha hablado desde el púlpito de explicar los evangelios para agradecer la presencia de todos y para decirnos que su suegro era un hombre bueno, que nunca le había visto enfadado, que había dedicado su vida a hacer felices a su mujer, a su hija, a sus nietos y todas las personas que tuvo cerca. Nos ha dicho que Mauricio Polo era creyente, que era devoto de la Virgen del Pilar y por eso iba a ver a la virgen todos los días. "Seguro que mañana -ha concluido Pepe- le pide a la Virgen del Pilar que nos eche una manica con el Madrid".
Cuando yo me muera quiero dos cosas. La primera es fácil. La segunda imposible. Pero no me conformo con querer sólo lo posible. Quiero que me entierren un día que llueva, como llueve hoy sobre Zaragoza y quiero tener un yerno -o nuero, como decimos aquí- como Pepe Melero que me apondere como él ha aponderado a su suegro.
*Esta foto la he tomado del siguiente dominio: http://zaragoza-feerica.mforos.com
CON MONTXO ARMENDÁRIZ Y CIA EN LA ALMUNIA

Se quedó una de esas tardes terribles de aguacero y neblina. Una de esas tardes que apetece tumbarse a oír la melodía de la lluvia, el latigazo del viento, el temblor de la higuera. Pero había que ir a La Almunia de Doña Godina a la XIII Jornadas de Cine: se le rendía homenaje a uno de los cineastas más serios e inspirado del país, a un hombre que ha sabido contar muy bien el universo rural y sus transformaciones a través de películas como Tasio, Secretos del corazón, Silencio roto y Obaba, entre otras: Montxo Armendáriz.
Me gusta conducir: soy un coleccionista visual de paisajes, pero temía el agua de la autovía y la neblina insoportable en la cuesta de La Muela. Habíamos quedado en el hotel restaurante La Bodega: allí estaban, entre otros, el siempre imprescindible Luis Alegre, generador de amistades, su amiga Katia Aznar, José María Pemán, director de las Jornadas, la periodista Raquel Viejo, y todos los invitados: Montos Armendáriz y Puy Oria, seis películas juntos y 18 años de amor, Bárbara Lenni, la joven Lourdes que le daba unidad a Obaba, María Vázquez, la gallega chispeante, alegre y pícara que debutó con Silencio roto, Álvaro de Luna, contertulio del Gijón y estupendo actor, y su mujer Carmen, entre otros. Y también estaban, claro, Tereza Lázaro, realizadora de Borradores, y Juan, el estupendo operador de cámara.
Montxo Armendáriz habló del cine que le interesaba: un cine de sentimientos y emociones, donde el actor encarna a un personaje que parece verdadero, directo, un cine comprometido que se preocupa por el misterio, los secretos de familia, el peso del pasado, un cine que bebe en las fuentes del neorrealismo italiano, en concreto en la obra de Roberto Rossellini. Puesto a elegir tres películas que le hubiesen marcado la vida, eligió El hombre tranquilo de John Ford, El cazador de Akira Kurosawa (mientras a un amigo suyo le llevó a dejar el cine, dijo “nunca lograré nada así”; a Montxo, le incitó todavía más a hacer cine) y Roma, cittá aperta de Rossellini. Montxo habló de sus películas, de la deuda que tienen siempre con la realidad, de Tasio, del nacimiento de Secretos del corazón, que nació casi de una tormenta de ideas entre varios amigos, y recordó una frase preciosa que le dijo alguien al entrar en el cine de La Almunia: “Señor Armendáriz, ¿usted no quiere forrarse con su cine, no?”
Álvaro de Luna es ya un veterano de 73 años que vivió una experiencia maravillosa durante el rodaje de Silencio roto: se encontró, dijo, con un director meticuloso que trabajaba muy cerca de los actores, un director repleto de humanidad y de complicidad. Y recordó a Rafael Azcona, al que conoció en Italia, subrayó que lo veía pequeño, por humilde y ausente de afectación, aunque era grandísimo, un genio, recordó sus muchos días en el café Gijón y dijo que la tele le había dado popularidad y le había permitido adquirir oficio. Oficio. Respecto a las series de televisión, lo mismo dijo la gallega de Vigo María Vázquez, una de esas actrices a las que los directores emplean para el drama, cuando ella tiene un talento cómico increíble, una inclinación a la risa y a la alegría. Es una de esas mujeres que despiden vitalidad por los ojos. María Vázquez debutó en el cine con Armendáriz y hace poco participó en Mataharis, la película de Iciar Bollaín que hacía guiños a Zaragoza y al Real Zaragoza, a la que definió como una magnífica y exigente directora que se preocupa mucho por los actores. Por cierto, María Vázquez se confiesa admiradora de Carmen Maura, Pilar López de Ayala y, entre las foráneas, de Meryl Streep.
Bárbara Lennie nació en España, tiene antepasados irlandeses y en su familia hay desaparecidos durante la dictadura militar argentina. Es una actriz que no oculta sus miedos, la incertidumbre de ser otra y muchas, al menos antes de meterse en el set, pero ya tiene un importante bagaje profesional: ha trabajado varias películas, entre ellas Obaba, donde es Lourdes, esa joven documentalista que da unidad al conjunto de los relatos. Bárbara Lennie no podía olvidar su debú en Más pena que Gloria, de Víctor García León, autor del guión con Jonás Trueba, su compañero, ni tampoco eludió un proyecto en el que está trabajando: sueña empezar en septiembre u octubre la película Todas las canciones hablan de mí, basada en un guión de Jonás Trueba y Daniel Gascón. Bárbara también prepara un montaje teatral de varios cuentos de Raymond Carver, y la experiencia televisiva en Cuenta atrás la valora en su justa medida: como una forma vertiginosa de aprender y de trabajar y como una sólida manera de sobrevivir.
También vi un instante a Carlos Grassa Toro y Carolina Mejía, la actriz de Medellín: ambos se han retirado a Chodes y han instalado allí un paraíso de creación, descanso y orden minucioso de libros, revistas y estupendas fotos, entre otras muchas cosas. Y a Roberto, que tiene alma de naturalista y de incansable lector. Y a José Luis Anchelergues y a algunos lectores de Golpes de mar. E incluso algunos visitantes de este blog: una amable señora me dijo que le gustaban mucho las fotos, y que su marido, aficionado a la fotografía, era un gran seguidor.
Volví a casa hacia las ocho. Se había despejado la niebla y había cesado la lluvia. Daba gusto avanzar por la carretera. Daba gusto contemplar el celaje, los campos de manzanos, las lomas, los molinos de viento, que esta tarde eran realmente sugerentes. Tenían algo de aspas irreales en un atardecer de espejismo o de bonanza tras el diluvio. Por el camino, oí a un roquero vasco: en Radio 3 un comentarista decía que su disco On, de rocanrol en eusquera, con violín, era extraordinario. Definió al músico como arisco de aspecto, pero muy sensible por dentro. Ponderó especialmente una canción titulada Llega la luz, que sonó con fuerza y poesía.
Al llegar a casa, los dos faroles de la entrada ya estaban encendidos. La casa, tras la lluvia, tenía algo de inquietante paisaje de película. Los perras Noa y Zara enredaban en el porche.
*Bárbara Lennie Lourdes en Obaba. A Montxo Armendáriz, entre otras cosas, le regalaron dos cosas: una llamada desde Madrid de María Botto, que recordó el rodaje de Silencio roto. Y una gigantesco plato de Muel que llevaba en el centro un gran lagarto verdoso.
UNA FOTO CON MISTERIO DE JUAN LUCAS

[Encuentro por casualidad esta foto del fotógrafo Juan Lucas, que titula La despedida. La India, 1999, y la dejo aquí, tan sugerente, tan bella, y copio una nota sobre el autor, que concursó con esta instantánea en el certamen Caminos de hierro.]
Juan Lucas nació en Valencia y actualmente estudia Periodismo y Artes de la Imagen en Madrid. Su primera actividad profesional se dirigió hacia la radio, para pasar posteriormente al cine, donde ha colaborado, entre otros, con Montxo Armendáriz, Iván Zulueta, Félix Rotaeta y Paco Lucio. Además ha realizado diversos cortometrajes. En 1990 funda Diverdi, distribuidora y productora discográfica de música clásica. Desde 1999 se dedica profesionalmente a la fotografía.
11/05/2008
FOTO DE FAMILIA CON ENTRENADOR

Hace algunas semanas, en Los Portadores de Sueños, Luis Alegre, Daniel Gascón y Pep Guardiola presentaban la espléndida y voluminosa novela de David Trueba, Saber perder (Anagrama), que ha cosechado magníficas críticas en todas partes, hasta el severo (y minucioso intérprete de sintaxis, vocabulario y puntos y comas) Ricardo Senabre le ha bendecido por extenso. Entonces, nadie sabía que Guardiola –el jugador que usaba el cerebro y un tiralíneas, el cuatro que sabía abrir el compás- podría ser ya entrenador del Barcelona. Guardiola es un hombre de suerte: empieza por la cúspide, donde soñaría cualquier entrenador bregado de la tierra. Donde sueña José Mourinho, por ejemplo.
Esta foto fue realizada, con su Nikon D-80, por David Barreiros, operador de cámara y realizador de cortos.
ENTREVISTA CON RAÚL ARTIGOT*

RAÚL ARTIGOT (Zaragoza, 1936). Director de cine, guionista, iluminador, productor, autor teatral y fotógrafo. Ha trabajado mucho en TVE, y ha dirigido tres películas: “El monte de las brujas” (1972), “Cabo de vara” (1977) y 1984, “Bajo en nicotina” (1984). Esta tarde, a las 18 horas, con José Antonio Labordeta y otros presenta la película Réquiem por un campesino español en Chodes.
-Señor Artigot, no crea que sabemos demasiadas cosas de usted.
-Nací en Zaragoza en febrero de 1936. En realidad, yo tenía que haber nacido en Cantabria. Mi madre era asturiana y mi padre aragonés de pura cepa, y él se empeñó en que yo naciese en Zaragoza. Mi madre tenía una vértebra rota, pues fue igual. Vinieron por aquellas carreteras estrechas, llenas de curvas, y con aquellos coches. O sea que el parto debió ser algo terrible.
-¿Y fue un niño de cines como Borau, Castellón o Artero?
-Sí, claro. Fui al cine todo lo que pude. Al Fuenclara, al Frontón Cinema, al Iris Park. Nos daban una peseta y te las arreglabas. Mi infancia transcurrió en Zaragoza, pero luego me fui a Asturias y me decanté por la fotografía porque mi padre tenía un laboratorio fotográfico. Colgué mis estudios de Ciencias Físicas.
-No sería por mucho tiempo esa dedicación. En 1960 ingresó en la Escuela de Cine...
-Entonces se llamaba Instituto de Experiencias Cinematográficas. Estaban ya allí José Luis Borau y Saura como profesores. Y Berlanga y José Aguayo, que fue mi profesor de fotografía y me enseñó muchas cosas.
-En 1964 acabó y empezó a fotografiar.
-En realidad no acabé entonces, pero yo tenía unas ganas de trabajar enormes. Tras hacer una película de prácticas con Santiago Sanmiguel, me salió un trabajo para un película infantil. Como aún no tenía el título –me lo dieron al año siguiente-, me firmó un policía, Fernando Ruiz del Rio, y pude hacer mi primera película. Ya tenía mucha experiencia en foto fija, me apetecía hacer fotografía en movimiento, que es el cine. Eso era lo que me interesaba.
-Le interesaba tanto que hizo usted, entre mil cosas, porno.
-Porno duro y porno blando, con Jesús Franco y con realizadores italianos. Y le diré que me gustaba más el de antes. Estaba mejor hecho: había por lo menos un guión.
-Pero también hizo muchas películas del destape español, y en concreto con Mariano Ozores: “El liguero mágico”, “El erótico enamorado”, “Yo inventé a Roque III...”, “Todos al suelo”...
-Hice películas con todo el mundo casi. Ahora estoy escribiendo una revisión sobre ese tipo de cine. Aquí ha ocurrido una cosa verdaderamente trágica: la crítica española. Aquellas eran películas coyunturales. Mariano Ozores, por ejemplo, leía las noticias del periódico y se le ocurrían películas. Y en tres meses las hacía, sin más. Luego venía la crítica y las destrozaba sin compasión. Ferozmente. Incluso a los actores, que eran cojonudos. Los ponían a parir, y luego esa misma crítica se comportaba de modo lacayo con espantosas películas norteamericanas.
-¿De qué críticos habla, por ejemplo?
-Pues de Pedro Crespo. Siempre recuerdo una anécdota muy curiosa: a Alfredo Landa, que es el mejor actor español y ya lo era entonces, siempre lo ponía fatal y solía decir: “¿Quién es el crítico ése? En cuanto me lo presentan le voy a dar dos leches bien dadas”. La crítica española me ha parecido siempre nefasta.
-También ha trabajado con aragoneses: con Artero, con Alejo Lorén.
-Con Antonio Artero me llevaba estupendamente, estábamos siempre juntos. Y con Alejo Lorén hice en 1979 “Esta tierra”, un documental extenso. Es un buen muchacho, le tengo mucho cariño y lamento que no haya hecho más cine.
-También ha participado usted en series de éxito como “La plaza del diamante” (1982) en TVE.
-Esa serie tiene una curiosa historia. Participé en ella casi de milagro. Eran ya los tiempos de las autonomías. Gracias a una estratagema de Francesc Betriu, que hizo creer a todos que yo era catalán, pude hacerla. Fue una serie muy preparada: realicé el “story board”, participé en las localizaciones durante varios meses. Todo estaba muy planificado, Betriu odia las cosas mecánicas, y me encomendó todo ese trabajo mientras él se preocupaba de la puesta en escena y de la dirección de actores. Tuvo una gran intuición con la actriz, Silvia Munt, una bailarina, que lo bordó.
-También hizo otra serie que no tuvo tanto éxito: “El mayorazgo de Labraz”.
–Sí, estaba basada en la novela de Pío Baroja y la dirigió su sobrino Pío Caro Baroja. La hicimos a conciencia y elegimos paisajes aragoneses: rodamos durante tres meses en Albarracín; y bastante tiempo en Borja, en Tarazona y en Veruela. Pero era una novela bastante difícil, poco atractiva en el fondo.
-Bueno, y volvió a rodar con su amigo Francesc Betriu “Réquien por un campesino español” (1985) de Sender.
-Era una novela que quería hacer todo el mundo. Un día Betriu recibió la llamada de alguien que le dijo que tenía los derechos. Me llamó y le dije que fuese de inmediato a un abogado a ver si era verdad y que le diese una señal. Así la compramos. Yo fui guionista con Betriu y productor. E hice la adaptación a imágenes y me encargué de las localizaciones. Fuimos a Chalamera y Alcolea de Cinca, pero acabamos viendo que se ajustaban mejor los paisajes de Arándiga y Chodes.
-¿Cómo valora la película?
-Creo que es una película digna, seria, bien hecha. Pero con ella pasó lo que suele ocurrir en España: los críticos extranjeros la pusieron bien, le dedicaron críticas en Estados Unidos, pero en España nada. Recuerdo que tuvimos un lío con ella. Quisimos titularla tan sólo “Réquiem por un campesino”, pero Pilar Miró se puso hecha una fiera. Nos acusó de catalanistas y hubo que titularla como la había titulado Sender: “Réquiem por un campesino español”. Esa película es de TV-3 y lo que ha hecho con ella es infame. Tenía una luz muy bonita y sale completamente oscura.
-¿Cómo nos explicaría su manera de entender la fotografía en el cine?
-La verdad, no lo sé. He intentado hacer las cosas bien...
-¿Cómo bien? Manuel Rotellar decía que la suya era “una luz lujuriosa, una luz erótica”, y varias actrices le han dicho: “Artigot: es usted el fotógrafo que siempre saca a las actrices guapas”.
-Rotellar me quería mucho. Desde que él se murió nadie me había entrevistado en Aragón.
--Hablemos de las películas que dirigió. Por ejemplo, de la primera: “El monte de las brujas”.
-Tuve muy mala suerte con el productor y con la censura. A raíz de un desagradable incidente por un desnudo no se llegó a estrenar en España, aunque sí se estrenó en Estados Unidos.
-¿Y “Cabo de vara” (1977), que acaba de pasarse en la muestra “Travesía”?
-Es una obra basada en la novela homónima de Tomás Salvador. Fui a verlo a Barcelona, hablamos, conducía endiabladamente y estaba sordo. Logramos entendernos y rodé la historia de unos presos en Ceuta a finales del siglo XIX. La cautividad de los hombres es algo que me preocupa mucho. Y conté con un actor estupendo que empezaba, Santiago Ramos, con Ramiro Oliveros y con muchos famosos del cine español.
-¿Qué nos dice de “Bajo en nicotina” (1984), a la que algunos han asociado a la nueva comedia madrileña?
-Qué disparate. Es una película trágica basada en la novela de Pérez Marinero. Es una novela despiadada, que carece de moral, una exhibición de cinismo. Yo había pensado para los papeles principales en José Sacristán y Charo López. Sacristán no estaba de acuerdo con el guión, con ese personaje frío, desmedidamente egoísta que acaba matando a los vecinos que le molestan. Yo creo que va por una línea próxima a Fassbinder de cine cruel y despiadado.
-¿Qué le parece eso de que repongan sus películas?
-Me parece estupendo. Aragón es la comunidad española con más cineastas, desde los Jimeno y Segundo de Chomón hasta nuestros días. ¿No le parece? Ahora ya estoy retirado: preparo mis memorias y escribo novela negra. Ando a la busca de editor.
VIDA Y PARADOJAS DE SHANGHAI

Virginia Tabuenca, responsable del Escaparate Cultural de la DPZ y enamorada absoluta de las publicaciones aragonesas, tiene un hermano que se ha casado en Shanghai. Me envía algunas fotos y me sugiere que suba una al blog.
Además, dice esto:
[“Shanghai me tiene fascinada. El año pasado la pateé más a fondo que este, pero aún así me ha vuelto a sorprender. Por mucho que mire, no encuentro nada de esa China misteriosa y ancestral que cautiva a algunos amigos. Lo que percibo yo es una vitalidad desbordante, casi tanto como la actividad económica, la aceleración con la que crecen los rascacielos o cambian las costumbres. Escuece ver las condiciones de trabajo en las obras, por ejemplo, donde familias enteras duermen por turnos en casetas de uralita de las que aquí sirven para poco más que dejar la ropa y el botijo. Y, en cambio, por la calle te topas con grupos de personas mayores practicando ballet clásico o intercambiando entre risas fotos y currículos de los hijos para ver si les encuentran pareja.”]
12/05/2008
MONTXO ARMENDÁRIZ, POR JESÚS MACIPE

El pasado sábado, Montxo Armendáriz recibió un homenaje en las XIII Jornadas de Cine de la Almunia. El fotógrafo Jesús Macipe le tomó esta estupenda fotografía. Luego se proyectó su película Obaba, interpretada por Bárbara Lenni, Pilar López de Ayala y Juan Diego Botto, entre otros.
GRANDES FOTÓGRAFAS: AMY ARBUS / 1

Amy Arbus, hija de Diane Arbus, es una excelente fotógrafa. A veces parece seguir la línea de turbación y escalofrío de su madre. Le interesan las tribus urbanas, los niños, el ballet, la vida en las calles. Una de sus series más célebres es On the street. También ha realizado cuidados retratos como éste.
EL MAESTRO QUE SÓLO USA UN ZAPATO

[Pilar Ciutad ha ganado el premio a la mejor noticia que convoca el periódico digital Zaragozame con este precioso texto sobre el muralista nicaragüense Roberto Loaisiga. El galardón, dotado con 600 euros, se entrega esta tarde en el World Trade Center. Con su gentileza habitual, Mariano Gistaín me explica cómo puedo copiar el texto y aquí está.]
¿Por qué sólo tienes un zapato? Eso era lo que más sorprendía a los pequeños del Colegio Lucien Briet de Zaragoza la primera vez que vieron a Roberto Loaisiga subido al andamio para transformar la fachada oeste de este colegio en un paraíso de colores, naturaleza y vida. Roberto, pintor y muralista nicaragüense ganó el concurso de pintura mural convocado por este colegio. El objetivo inicial de embellecer esta pared, maltratada por botes anónimos que la llenaban de “firmas” indescifrables, ha sido ampliamente superado. No sólo en lo que toca a la parte artística sino porque la obra se ha convertido en una lección de la vida y el entusiasmo que despliega Roberto a pesar de estar aquejado de una grave enfermedad. Lección también de amistad y de capacidad para convocar al grupo de amigos que en el fin de semana vinieron desde lejos para dar un empujón a la base del dibujo, eso sí, bajo la estricta dirección del artista que ahora debe emplearse a fondo en matizar colores, formas y detalles.
En realidad la realización del mural es también todo un tratado de sociología, para constatarlo basta con apostarse un rato junto a Roberto de paso que le echamos una mano alcanzándole pinceles, colores, … y seremos testigos de cómo no hay vecino de este barrio del Picarral de Zaragoza que no deje de expresar un comentario de admiración ante su obra a la vez que hace votos para que sea respetada. Al final el mural va a reflejar todo aquello en lo que Roberto cree, convirtiéndose en patrimonio de todos, cultura popular total. Por supuesto él es el autor que nos grita sus anhelos de un mundo en armonía para todos los niños y niñas sin distinción pero también esa pintura es de todos los vecinos que le siguen a pie de calle y desde los balcones, de los padres y madres del colegio que hacen turno para relevarse en el apoyo logístico que sus condiciones físicas precisan, de Doña Zoila, su madre, vigilante y temerosa de su salud y, cómo no, de los más pequeños del colegio que no son conscientes de la categoría de las enseñanzas de este maestro que sólo usa un zapato.
FRANK SINATRA, A LOS DIEZ AÑOS DE SU MUERTE

¿Sabemos de veras quién fue el comunicador por excelencia, aquel italiano más bien bajito y rencoroso que enamoró al mundo con sus canciones y con el magnetismo lírico y belicoso de sus ojos azules? ¿Sabemos en verdad quién fue Frank Sinatra? La respuesta, tras tantas páginas dedicadas a su muerte, debiera ser necesariamente afirmativa: conocemos ya vida y milagros del intérprete de Strangers in the night. J. Randy Taraborrelli conoce aún más vida y milagros del cantante y los ha expuesto en una voluminosa biografía donde está todo: el hombre y su obra, sus múltiples paradojas, una existencia al desnudo, en la que no se obvian los aspectos más escabrosos. Su promiscuidad, su áspero y voluble carácter --una de sus frases favoritas era "no intentes hacerme cambiar"--, su crueldad, su romanticismo constante (quien lo vivió más de cerca parece haber sido Mia Farrow: ella curó al sátiro vencido de sus males de impotencia y eyaculación precoz), su relación con la mafia, que la hubo tanto con Lucky Luciano como con Sam Giancana o con el modesto ex--boxeador de barrio Hank Sanicola, o la conmovedora ternura que era capaz de manifestar hacia una mujer como Marilyn Monroe: le interesó como pasatiempo sexual en ocasiones, pero antes la acogió en su casa y la consoló como un hermano de su separación de Joe di Maggio. Muchos días después, Marilyn solía pasear desnuda por la casa, se encontraron al alba ante la nevera y pasó lo que cabe imaginarse, pero le inspiró buenos sentimientos y barajó casarse con ella para que fuese respetada de una vez por todos, incluso por los Kennedy.
Nació Frank Sinatra en los bajos fondos de Hoboken (New Jersey) en 1915. Sus padres habían sido engañados por unos impresos que habían llegado a Italia anunciando el paraíso, nada les hizo imaginar que tendrían que luchar duramente por sobrevivir. Marty, su padre, había sido un boxeador profesional, solitario y tímido, que anduvo de aquí para allá arrastrando un tos cargante, que apoyó a los contrabandistas de licores en los tiempos de La ley seca y que abrió una taberna. Igual que su hijo --Sinatra adoraba a su progenitor--, fue un hombre escindido: dulce e irascible a la vez, alcohólico y atrevido. Se fugó con su novia Dolly Geravente, ante la oposición de sus futuros suegros. Se casaron por lo civil y luego, ante la bendición de sus respectivas familias, pasaron por la vicaría. Dolly era una mujer con agallas y siempre mantuvo una relación especial con su hijo. No soportaba que ninguna otra mujer lo maltratase o lo considerase "una basura", y esa sensación la tuvo ante la fuerza y el agrio genio de Ava Gardner. Llegó a ser candidata a alcaldesa, practicó abortos clandestinos que le trajeron algún desprecio y regañó y protegió hasta el fin a su vulnerable hijo.
¿Cómo era en realidad el niño Frankie? Taraborrelli anota diversas versiones. Para unos era "el niño más tranquilo del mundo", y otros le aplicaban esta frase: "cuando lo cabreas, jamás olvida". Es cierto, Sinatra fue rencoroso toda su vida, incluso si él había sido el agresor, como han recordado Lana Turner con quien tendría una relación fugaz que se resumiría en "Sexo. Sexo. Sexo", o Lauren Bacall. Tenía su orgullo: lo llamaban Cara marcada porque siempre andaba metido en peleas. No resistía el menor insulto, macarroni por ejemplo, y no le importaba enzarzarse en una gresca, de la que nunca salía bien parado. Era caprichoso y colérico. O estaban con él o contra él. Desde muy joven, sintió una gran afición a la radio, y Bing Crosby y Russ Columbo fueron sus cantantes favoritos.
Pronto se iba a revelar como un gallito. Abandonó los estudios ante la desaprobación de su padre, que quiso infundirle la idea del sacrificio y lo llamó por primera vez "perdedor". Aquello fue un acicate y un insulto intencionado que hirió al joven, que trabajó sucesivamente en los astilleros, en las cámaras de refrigeración de los cargueros y como camarero. A la vez demostraba una habilidad innata para las conquistas: intimaba con las chicas en el callejón trasero. Aquí el autor no teme ser morboso y no excluye detalles más bien íntimos: el generoso tamaño del pene y su resistencia durante el acto sexual. "Puede hacerlo durante horas y horas", confesó Ava Gardner. Una de sus primeras amantes, Nancy Venturi fue así de explícita: "Estaba muy orgulloso de su miembro. Solía balancearlo en el aire y llamarlo Gran Frankie. No todo se reducía al tamaño de su pene... Era mucho más que eso".
A la par iniciaba su carrera como músico en la radio, en fiestas o en clubs de carretera, y en 1939 hizo su debut con la banda de Harry James. Ya entonces, cuando era un don nadie, se consideraba el mejor cantante del momento. Algo que empezó a demostrar de veras al ingresar en la orquesta del rudo y genial Tommy Dorsey. Los miembros de la banda cuchicheaban de aquel tipo tan engreído, que tenía verdadera obsesión por la limpieza, hasta el punto de que lo llamaba Lady Macbeth. Sinatra firmó un contrato leonino por el cual debería pagarle por vida a Dorsey el 43% de sus ganancias. El cantante anunciaba "que iba a ser la estrella más grande del país". Su primera mujer Nancy Barbato le ayudaba a su manera, la había seducido a la luz de la luna cantándole canciones con el ukalele. Con Dorsey aprendió muchas cosas y logró convertirse en un número uno: aprendió a respirar disimuladamente por la comisura de los labios y a aprovechar la violenta respiración para transmitir angustia o emoción. Además empezó a manejar el micrófono destilando erotismo y miraba con sus ojos penetrantes y azules a alguien, que parecía caer fulminado de amor. Tenía las mujeres que quería: Toni Francke, la citada Lana Turner, Laura Lee Luango, que le transmitió una gonorrea. Y luego Ava Gardner, que fue su gran amor y su pesadilla constante. La historia de ambos tiene mucho de tragedia: dos caracteres fuertes, egoístas, veleidosos en el amor, crueles e irresistibles. Cuando la vio por primera vez, en 1945, dijo Sinata: "Voy a casarme con este bombón". Lo hizo, se amaron y se odiaron, se engañaron (Ava con John Farrow, padre de Mia, con Mario Cabré y con Dominguín, entre otros), y se reencontraron años después cuando Ava estaba prisionera del alcohol y de un energúmeno insoportable que destrozaba "al animal más bello del mundo" a mamporros. A mediados de los años 50, Sinatra lo padeció todo: adicción al alcohol y las drogas, tentativas de suicidio y un éxito inesperado en medio de una gran crisis musical: la película De aquí a la eternidad.
El libro registra un poderoso anecdotario que no podemos resumir aquí. Sí querríamos traer otro episodio impresionante: la relación entre Lauren Bacall y Sinatra. Ella llevaba once años de felicidad con Bogart, uno de los hombres que más idolatraba el cantante. La admiración era mutua, pero cuando Bogie contrajo el cáncer, Sinatra y La flaca mantuvieron una romance muy ardoroso y secreto. Bogart estaba incapacitado para el sexo. En 1957 murió Bogart y un día Lauren Bacall reveló su secreto, cosa que le molestó profundamente a su amante y ya novio oficial y la dejó para siempre. "Me sentí morir. Mi humillación fue indescriptible", confesaría Betty años después.
Hay muchas más cosas: las orgías con Dean, Sammy Davis y cantidad de mujeres, los contactos con Kennedy --Giancana intentó chantajear al presidente, que yacía hasta con tres mujeres a la vez, y se sirvió de Sinatra--, el encuentro con Mia Farrow, sus películas de cine (El hombre del brazo de oro o Papa Joey, en las que coincidió con otra de sus amantes: Kim Novak) y la paz final con Barbara Marx. En medio, y eso ha sido lo más importante, sus canciones, el modo de interpretarlas, la hermosura de su dicción, el mensaje. Una vez dijo: "Sólo me interesan las letras".
Un escritor resumió esta existencia envidiable, con luces y sombras, así: "Frank Sinatra es tan imposible de analizar como la electricidad".
*Frank Sinatra y el gran amor de su vida Ava Gardner. Un amor tan real como imposible.
GRASSA TORO, CAROLINA, LA CALA Y CHODES

Hace algunos años Carlos Grassa Toro se instaló en la convulsa ciudad de Bogotá. Allí impartía clases, escribía, se carteaba con sus amigos patafísicos y soñaba con un refugio que le recordase al paraíso. Un día encontró una casa en Chodes, cerca de la feraz vega del Jalón, y empezó a repararla: quería crear un espacio de trabajo, de sueño, de encuentro, y así nació la Fundación la Cala, que posee una espléndida biblioteca, una pequeña sala de exposiciones, y vistas hacia un ondulado mar de montañas y de nieblas. Carlos reside allí con la actriz de Medellín Carolina Mejía. En tres años, han convertido Chodes en un foco de creación y de tertulia. Saborean el buen vino, las olivas negras y la fruta, y ya han atraído a artistas como Isidro Ferrer, Pep Carrió, como Nicolás Sánchez, que expone ahora sus máscaras, y a más de 2.500 personas. Carlos y Carolina se han hecho amigos del herrero Jesús, de los naturalistas, de la gente corriente que pasa. El viernes, de la mano de Anabel Langarita, una de esas mujeres que rezuman sensibilidad y pasión por la cultura, en Chodes se iniciaba el proyecto “Valdejalón en torno a un libro”: las bibliotecas adquieren ejemplares de un volumen concreto, los paisanos lo leen y acuden luego, en un autobús que va de sitio en sitio, a una cita con el escritor. El salón de actos de Chodes está entre higueras, olivos y melocotoneros, y mira hacia la fábrica de cementos del padre de Manuel Derqui, autor de “Meterra”. Grassa Toro dice que a veces avanza por la vega hacia ese lugar como quien parte al encuentro de la literatura o penetra en la exuberante y olvidada belleza del paisaje…
*Uno de los libros de Carlos Grassa Toro, La sequía (Gobierno de Aragón), ilustrado por Diego Fermín. Este texto apareció ayer en Heraldo de Aragón.
LA GRAN NOCHE DE CHRISTIAN PERIBÁÑEZ

El pasado sábado, en la Campana de los Perdidos de José Ángel Rodicio, Rodo (el mejor rapsoda que haya existido nunca de Manuel Curros Enríquez), la poeta Carmen Ruiz Fleta recitó algunos de sus últimos poemas. Estuvo acompañada de muchos amigos: su propia hermana, la poeta y clarinetista Ana Muñoz Manzana, el poeta y antólogo Octavio Gómez Milián, y Christian Peribáñez, responsable de las páginas de televisión de Heraldo, editor ocasional del Muévete (que coordina Ana Usieto), magnífico jugador de baloncesto y escritor más o menos secreto. A Christian, que es un tipo encantador, de altura interminable, lo conocen en la redacción de Heraldo como Giacometti.
13/05/2008
TRES POEMAS DE MARTA LÓPEZ VILAR

PARÁPONO
(QUEJA)
Me envuelve la voz de lo que nunca dije,
ese destierro fértil de las cosas perdidas
que embadurna mis ojos con la sal de los mares
que nunca navegué para encontrarte.
LA SIBILA
¿Habrá otro nombre para el lugar
donde no hay recuerdo tuyo?
Eugénio de Andrade
-¿Habrá otro nombre para un lugar vacío,
para la sombra cayendo en las ciudades,
para el vino derramado, para el corazón
latiendo en mi memoria?
-Será un lugar desnudo, cerrado
por el tiempo, donde el invierno
florece anónimo y mezclado
entre tus manos.
-¿Habrá otro nombre para su recuerdo,
para la nieve iluminada cada tarde?
-Será tu muerte, tu pérdida dormida sobre el frío,
la palabra esperada imitando tu alimento,
el desierto, los surcos de su voz,
su compañía.
MARESIA
Me quedo aquí, hermosa y alegre como me hiciste,
esperando que regreses del mar
y con tu olor me traigas tu presencia y tu comienzo,
tu principio sin fin que me conmueve.
MARTA LÓPEZ VILAR
(LA PALABRA ESPERADA. MADRID, HIPERIÓN)
Marta López Vilar (Madrid, 1978) es licenciada en Filología Hispánica, prepara su tesis doctoral y trabaja como profesora en la Universidad de Alcalá de Henares. Por el libro De sombras y sombreros olvidados obtuvo el premio “Blas de Otero” de poesía (Madrid, Amargord, 2007) y con La palabra esperada el premio “Arte Joven de Poesía” (Madrid, Hiperión, 2008). Como traductora de literatura ha realizado la edición del libro Dos viajes al más allá (Madrid, ELR, 2005). Es autora de artículos y reseñas de su especialidad en revistas como “Clarín” o “Cuadernos Cervantes”. Está incluida en varias antologías.
*La foto es de Gerald Bloncourt y está fechada en París en 1955.
FERNANDO SANMARTÍN: AL AMOR DE YORGOS

Fernando Sanmartín (Zaragoza, 1959) es un escritor de libros delgados, emotivos, transidos de metáforas y de una emoción intensa que se disuelve en la boca como un azucarillo o como un bombón de licor. Fernando Sanmartín es un escritor de diarios, un coleccionista de sensaciones, un viajero permanente y, también, un ciclista secreto y un patinador sobre hielo. Autor de libros especiales como Los ojos del domador, Hacia la tormenta , Apuntes de París y La infancia y sus cómplices, acaba de llegar a las librerías otro libro suyo más que particular: un diario del desgarro, del dolor de vivir, de la esperanza, de la perplejidad. Se trata de un libro contenido y doliente que tiene algo de travesía íntima, de cuaderno de la desesperación: un niño Jorge, Yorgos, su hijo de cuatro años (hijo de Fernando y de Mari Mar: "un niño al que le diagnosticaron, antes de cumplir cuatro años, una leucemia"), pugna con una enfermedad terrible y lo hace como quien se pierde en un bosque y busca sombra, solaz y oxígeno y claridad que le devuelvan al campo abierto, bajo un cielo diáfano de porvenir.
Fernando cuenta los días del hospital, los juegos, los delirios, lo que imaginaba: todo aquello que le permitía mantenerse en pie contra el destino que se adivinaba fatal. El niño Yorgos era el caballista muy enfermo en el bosque, la materia de la angustia y de la felicidad, y Fernando lo miraba desolado y sonámbulo, lo quería ciegamente, y nos cuenta esta aventura con la ayuda, las llamadas, el cariño de desconocidos y conocidos como sus amigos más íntimos: Félix Romeo, Pepe Melero, Santiago Gascón, Ismael Grasa, Miguel Mena (“…no es hombre de escaparate. Ha conocido el alambre”), José Carlos Llop, que lo llaman, que le escriben, y le ayudan a creer, a labrar el futuro, a abrirse camino a dentelladas entre la incertidumbre. El libros se llama Heridas causadas por tres rinocerontes, lo publica Xordica, y lleva la portada de Yorgos, ya curado, ya hechizado por el fútbol, por el mar de ternuras oceánicas de Mari Mar y por la lánguida belleza de las sirenas.
El libro de Fernando es un amasijo de fragmentos: una novela lírica, un diario de noche o de fatigados días y preguntas, es una colección de cuentos y meditaciones, un breviario de textos en prosa que tienen algo de faro y socavón a la vez.
Copio aquí dos fragmentos, la mirada del poeta abierto en canal por lo que más duele: el cuchillo del hijo que llora en la alta noche del insomnio.
LAVO LAS MANOS DE YORGOS. Lavo sus manos llenas de arcilla porque esta tarde ha hecho figuras con arcillas. Sus manos son transparentes. El niño enfermo también deslumbra. El niño enfermo se deja lavar las manos. Y yo derramo el jabón para que la arcilla de sus dedos se vaya por el desagüe. Por ese desagüe donde yo no soy arcilla para desaparecer.
EL ALMA. Yo no quiero salvar mi alma. Sólo quiero salvar a un niño enfermo. La vida es un tablao flamenco. Pero también es una falsificación. Hay quienes jamás lo descubren. Pero no me importa el alma. Porque el alma es una ventana que puede cerrarse. No me interesa el alma. Sólo me interesa el calendario. Aunque no sepa en qué día me encuentro.
*La foto es de Gerald Bloncourt.
EL EBRO, FOREGA, ALFONSO, VILAS, PAULA ORTIZ...

PEDRO CASES
Mañana miércoles, a las 20 horas, en la librería Cálamo, el economista y viajero Pedro Cases (Zaragoza, 1955) presenta su libro El Ebro. Viaje por el camino del agua, que ha publicado Península. Pedro ha trabajado en El País, en Cinco días, en Negocios, y desde hace algunos años se dedica a realizar reportajes de viajes.
El libro es como la novela del viajero que recorre todos los núcleos de población y distribuye su viaje en tres partes: “Infancia”, “Frustración” y “Lágrimas”. Por cierto, Lunwerg e Ibercaja publicaban hace poco un libro de “El Ebro”, con fotos de Zurzo Lobato y textos de distintos escritores y periodistas, y Lunwerg, otra vez, publica un estuche con otro libro del Ebro.
Pedro Cases selecciona esta frase de Paul Bowles:
“¿Qué es un libro de viajes? Yo diría que es un relato de lo que le ocurre a una persona en determinado lugar, y nada más que eso”.
MARCOS ANA
Este jueves, 15 de mayo, a las 19'30 h. en el Salón del trono del Palacio de Sástago (Coso, 44) presentación del libro Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida, de Marcos Ana, editado por Umbriel-Tabla Rasa.
Organizan: Diputación Provincial de Zaragoza, Fundación Progea, Espíritu del Sur y Librería Cálamo.
Fernando Macarro Castillo, Marcos Ana, nació en Alconada (Salamanca) en 1920. Desde la adolescencia, en plena Guerra Civil, se entregó al ideal comunista, lo que le costó pasar toda su juventud en las cárceles franquistas, hasta que salió, en 1961. Marcos Ana ha reflejado en este libro los recuerdos de su vida.
MANUEL FOREGA
Presentación de
Ademenos
de Manuel M. Forega
Intervienen: además del autor, Ana Muñoz (poeta y crítico) y Trinidad Ruiz Marcellán (editora)
Lectura de textos, con proyección de DVD
FNAC Plaza de España
20,00 horas, 15 de Mayo de 2008
LOS AÑOS CONVULSOS DE ALFONSO
Con JUAN JOSÉ OÑA Y JUAN GAVASA
[Escribe Juan Gavasa en su blog:
El próximo viernes 16 de mayo a las 19.30 horas presentaremos en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza (Pº Independencia) el libro "Los años convulsos" del historiador Juan José Oña. Ya os he informado sobradamente de la publicación de este hermoso volumen en el que recuperamos la figura del fotógrafo madrileño Alfonso, que cubrió como enviado especial de los diarios La Voz y El Sol la sublevación republicana de los capitanes Galán y García Hernández en diciembre de 1930 en Jaca. Hace dos semanas Antón Castro dedicó en su programa "Borradores" (Aragón TV), un amplio espacio al libro y abrió la entrevista con un excelente montaje de la realizadora oscense Yolanda Liesa, en el que se recrea con las fotografías de Alfonso y consigue transmitir toda la intensidad y turbulencia de aquellas históricas jornadas. Son dos minutos que resumen a la perfección lo que es el libro, no son necesarias más explicaciones. Nos vemos el viernes. (La entrevista se puede ver en la página de Juan Gavasa. Yo no sé incorporar vídeos).]
MARIO DE LOS SANTOS
Mario de los Santos, escritor y editor de Tropo (con Óscar Sipán, Amadeo Cobas y Óscar Sanmartín Vargas, responsable del diseño, ilustraciones y elección de tipografías) presentará el próximo viernes 16, a las 19.30, en la FNAC, su nueva novela: Cuando tu rostro era niebla, que publican Victoria Pico y Fernando Jiménez Ocaña en su sello Onagro, con portada de Óscar Sanmartín. Lo acompañarán Victoria Pico y Óscar Sipán.
RAÚL HERRERO Y FERNÁNDEZ MOLINA
El próximo viernes 16 de mayo de 2008 a las 19:30 h., Raúl Herrero realizará el cuarto recital-ceremonia por el 10º aniversario de la editorial Libros del Innombrable. En esta ocasión, el acto , además, rendirá homenaje al poeta Antonio Fernández Molina. El acto se celebrará en Alagón (Zaragoza), en el Centro Cívico que ostenta el nombre Antonio Fernández Molina, en memoria del admirado poeta y pintor, ubicado en C/ Las damas.
El acto lo ha organizado la Librería Texto.
MANUEL VILAS
El narrador y poeta Manuel Vilas presenta el viernes, en la librería Cálamo, a las 20.00 horas, su nuevo poemario: Calor, premio Fray Luis de León, que ha publicado Visor. Se trata de un libro muy personal del autor de Resurrección: él mismo se convierte en protagonista y sujeto poético del volumen: él, sus coches, los recuerdos de la mili (y del amigo que se suicidó), las meditaciones sobre la ciudad y la política, los monólogos dramáticos, llenos de ironía y transgresión, especialmente el del falso enamorado. El libro forma un corpus inequívoco con los libros de Manuel Vilas que giran en torno a Zeta: el propio Zeta, Magia, España, todos ellos publicados en DVD, el sello del estupendo poeta Sergio Gaspar (aún recordamos las páginas contenidas de Abn Razin) y el citado Resurrección (Visor).
En la presentación, Manuel Vilas estará acompañado por otros dos poetas: Octavio Gómez Milián, que ha seleccionado a las siete poetas de Parque de atracciones, y Jesús Jiménez, que ha cosechado un importante éxito, de exquisitos lectores y de crítica, con Fundido en negro (DVD).
JULIÁN RODRÍGUEZ
El escritor extremeño y editor de Periférica Julián Rodríguez presenta el viernes, a las 20 horas, su nuevo libro en Antígona, la librería de Pepito Fernández y Julia Millán, que están a punto de celebrar dos décadas de su establecimiento: Cautivos (Mondadori) un volumen misceláneo y abierto, de esto y de aquello, de autobiografía, de viajes, de reflexiones sobre la escritura.
No os puedo decir mucho más del libro porque aún no lo he recibido.
PAULA ORTIZ
Escribe Paula Ortiz a sus amigos:
[Os envío invitación para el ESTRENO DEL CORTOMETRAJE ’EL HUECO DE TRISTÁN BOJ’, nuestra última producción.
Tendrá lugar el próximo sábado 17 de Mayo a las 12 horas en el Cine Cervantes.
Nos gustaría mucho contar con vuestra presencia.]
El corto, de exquisita factura técnica y una cuidadísima fotografía, cuenta una mágica historia de amor con títeres, que acciona la gran Helena Millán. Entre otros autores, intervienen Alex Angulo y el niño Jorge Rodríguez.
*El Ebro, en 1935, a su paso por Reinosa.
MARIANO MONREAL: UN POEMA DEL DEBUTANTE

Mariano Monreal es un joven poeta aragonés al que no conozco, pero me ha hecho llegar su libro En primavera con nostalgia de ti, que ha publicado en edición de autor. Es un libro que rezuma sensibilidad y buen gusto, placer y dolor, sensualidad y lirismo, y tiene siempre como una ráfaga de realismo mágico o de presencias inesperadas que ayudan a creer un clima personalísimo en sus versos.
Copio aquí un poema del debutante:
Nuevamente
el mar. La mar
brava, la mar inmensa
resonaba desde el interior
más profundo de la tierra.
Color canela, esa playa,
la playa de los vientos,
de las visiones claras.
En aquel tiempo,
se oyó un delicioso violín
que volaba. No, no, producía
sonidos, músicas lánguidas,
precisas; cuando ya moría el día
su oscuridad, también inmensa,
cayó en su agua, en sus colores,
las olas claras que ya te conocían.
La noche, sí, la noche del martes,
fue la de la risa,
la del violín
y las olas blancas,
cuando tú ya te ibas.
*La foto es de Eric Kellerman.
GONZALO, SEGUNDO HIJO DE JUAN ROYO

Escribe el economista y experto en cómics, Juan Royo, que ha sido padre por segunda vez:
Queridos amigos: Os cuento que mi segundo hijo, Gonzalo Royo, que nació este viernes a las 23.12, ya está en casa, se porta fenomenal y come igual de bien. Su mamá, Marta, también está cansada pero muy contenta. Su hermano Miguel, me informan, es futbolista del "Británico".
Juan envía un par de fotos de su hijo. He aquí una de ellas: un primer plano.
MIGUEL ÁNGEL YUSTA: DOS POEMAS

Chimeneas de París
Las chimeneas de París se parecen a órganos de humo.
Se yerguen sobre los tejados musgosos, con su gorrito de chino pobre.
Aparecen en grupos, numerosos, juntas, paralelas, hermanadas
¿Se contarán los chismes de las cocinas?
Siempre me ha intrigado su procedencia
y su manera de trepar por los muros de los viejos, eternos inmuebles
tan antiguos que ya han visto dos guerras mundiales
y alguna más...
(Espero que no vean la tercera y no por caerse de viejos).
Me gustan esas casas con escaleras de madera,
corredores de madera.
Antes de la última reforma tenían váteres en los pasillos,
colectivos,
porteras malhumoradas
como las que inmortalizara aquel Autant-Lara
en su arriesgada Travesía de París
con Bourvil, Gavin y los nazis.
Las chimeneas se tranquilizaron cuando llegaron los americanos
con sus botas de goma.
No podían dormir, acostumbradas al tacón de clavos de los nazis.
A las patrullas de los nazis.
A los gatos que huían de los nazis.
Ahora es el tráfico quien las desvela
y se enmohecen
y algunas mueren abatidas por el viento o por la edad.
Su hueco queda en el muro con una marca negra,
epitafio de la chimenea,
epitafio de un París que yo amé mucho.
Miro las chimeneas y se me ahoga el alma en nostalgia.
("Teoría de luz". 2008)
Cada mañana derramas miradas sobre mi piel.
Es como lluvia que devuelve la vida a mis sentidos
aletargados en la oscuridad de la noche.
Si no estuvieras ahí, te inventaría
como un ángel tendido en el lecho sagrado
donde se funden esperanzas y deseos.
O como un árbol frondoso que cobijase mi soledad
y llenara de sombras de olvido el pasado.
Abro los ojos para llenarlos de luz de los tuyos.
Al instante, los cierro para abrazarte
y contemplar tu alma resplandeciente de amor...
*Foto de Gerald Bloncourt. París, 1957.
14/05/2008
MARCOS ANA, POR SOFÍA MORO

Le tengo un gran cariño a la fotógrafa Sofía Moro, que publicó el deslumbrante libro Ellos y nosotros, sobre los combatientes de la guerra civil de un lado y de otro, y publica ahora Defensores. El testimonio obstinado. 30 historias de activistas por los Derechos Humanos, otra magnífica colección de retratos de gente que se juega la vida y el desvelo por un ideal de solidaridad y justicia. El volumen, que mezcla como el anterior (aunque aquí los textos no son suyos), el perfil y las fotos de Sofía Moro, que lo dice todo. Si en Ellos y nosotros usaba el blanco y negro, aquí ha empleado un color sobrio: impacta la fuerza de los ojos, sobre todo.
Sofía Moro realizó en Ellos y nosotros un retrato de Marcos Ana. Mañana, el poeta, que se pasó años en la cárcel, presenta sus memorias en el salón del trono del Palacio de Sástago.
LIBRO DE CAVIA, MAÑANA EN EL PATIO DE LA INFANTA

"SOBAQUILLO" O EL CRONISTA ILUSTRADO
Mariano de Cavia fue comparado con Mariano José de Larra, "Fígaro", y elogiado con absoluta sinceridad por Azorín, Vicente Blasco Ibáñez, que "llegó a definirse como su mejor amigo", Leopoldo Alas "Clarín" y Miguel de Unamuno. El autor de Del sentimiento trágico de la vida, resaltó en más de una ocasión su dignidad y su independencia, la pureza de su empeño de periodista, su inteligente desdén de las glorias humanas. Mariano de Cavia fue un tipo bastante pintoresco por su audacia y su comportamiento, por su calculada toma de distancia de las vanidades literarias y por el uso casi humorístico de seudónimos. Cuando impartía lecciones de gramática firmaba como "Un Chico del Instituto"; desde la barrera, en los toros, era "Sobaquillo", pero otros nombres suyos fueron "Hababuc Humbugman", "Patricio Buenafé", "Armando Avivecia", "Isidro Abroñigal" o "Lope Egusquiza".
Nació en Zaragoza, en la calle Manifestación, en 1865 y se educó en Carrión de los Condes (Palencia). Regresó a su ciudad con 15 años e inició la carrera de Derecho. El periodismo debía llevarlo en la sangre: colaboró en todos los medios de la ciudad ("Revista de Aragón", "Diario Zaragoza", "Diario de Avisos"), llegó a fundar una publicación humorística; cuando había probado su pericia, su buen estilo literario y una incisiva mirada sobre la política, que no abandonó nunca, fue tentado desde Madrid. En diversos medios de la capital --"El liberal" al principio, "El imparcial" durante casi una década y "El sol", desde 1917 hasta su muerte en 1920-- desplegó una intensa actividad como comentarista político, como cronista de urgencia que redactaba a vuela pluma con finura y contundencia, con ese sarcasmo que convivía con la malicia y el candor, y como crítico taurino, oculto bajo el seudónimo "Sobaquillo", como ya se ha dicho. Sus artículos aparecieron en libros como "Azotes y galeras" (1891), "Salpicón" (1892) o en el volumen taurino "De pitón a pitón" (1893). De carácter póstumo son "Grageas" (1921), "Fija y da esplendor" (1922), "Chácharas", (1923). Entre otros trabajos, es autor de "Cuentos de guerrilla" (1897), que definió literalmente como "olla de cuentos". "Mi único deseo, al verlos metidos en faena, es que no se diga de ninguno de ellos que le salió el tiro por la culata", escribió.
Su lucidez y la enorme capacidad de trabajo que poseía --aplacada un tanto bajo un barniz de escepticismo o atemperada bajo un talante liberal, rebosante siempre de erudición y conocimiento de lenguas-- hicieron de él uno de los periodistas más importantes de Madrid. Quizá el más reconocido. Y una prueba de ello es que algunos trabajos de su sección "Plato del día" fueron trasladados al teatro con enorme éxito. Su perfil también se antojaba atractivo: exhibía un vestuario atildado, casi de dandy, vivía en un hotel, no procuraba la fama (solía comentar con un menosprecio teatral: "Dejen vivir") y había sido uno de los primeros intelectuales que había puesto una casa a su inmensa biblioteca. Dicen de él que poseía una portentosa memoria, que sabía los chismes y las anécdotas de medio mundo y que los contaba como nadie. Lucía una formidable cultura humanística y un ingenio a prueba de bomba, que se mezclaba con la imaginación y la osadía. Una de las mejores pruebas lo fue su artículo de 1891 en "El Liberal": "La catástrofe de anoche. España está de luto. Incendio del Museo de Pinturas", en el cual narraba un incendio imaginario del Museo del Prado, que era una denuncia de sus débiles sistemas de seguridad y que ocasionó un enorme impacto social que obligó a revisar los métocos contra incendio.
Por otra parte, Mariano de Cavia ocultaba un fracaso de amor: se enamoró de la joven Pilar Alvira, mantuvieron un fogoso noviazgo, hasta que se entrometió la familia de la joven. En la dolorosa separación, dicen los biógrafos, se prometieron lealtad eterna: ambos, presos de melancolía, conservaron la soltería hasta el fin de sus días.
Tal era su prestigio que en 1916 le llovieron los honores: el rey Alfonso XIII le entregó la gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII, Zaragoza se acordó de que era uno de sus hijos más ilustres y la Real Academia Española le concedió el sillón A. En ese momento, apenas rebasado el medio siglo, Mariano de Cavia ya padecía los síntomas de la parálisis que acabaría con su vida. Entre eso, y su individualismo, y quizá su pereza final, eludió el ingreso: no llegó a incorporarse a la docta institución por la que tanto había hecho erigiéndose en defensor del castellano con su buena prosa, con su búsqueda de los matices y de la precisión, y con sus artículos constantes en defensa del idioma. Enrique Pardo Canalís, en el prólogo a su libro "Mariano de Cavia. Antología" (IFC, 1980), señala: "La defensa del idioma por Cavia, casticista de excepción, rebasa estrictamente los límites de una campaña, pues podemos decir que fue constante preocupación de su actividad periodística o, si se quiere mejor, la campaña de toda su vida". Curiosamente, aragonés acérrimo (y a veces instalado en exceso pero con absoluta sinceridad en los tópicos: el Pilar, la jota, los Sitios, los héroes de la Independencia, la Zaragoza baturra), había previsto hablar del "lenguaje aragonés" en su discurso de ingreso, no en vano, sus textos están llenos de usos, giros y palabras de su tierra.
En 1917, dio otro paso decisivo en su trayectoria. Muchos lo consideraban "la joya exquisita de la prensa española" porque lo mismo escribía de Velázquez, que de Zorrilla, Gayarre, Campoamor, Pablo Sarasate, Rubén Darío, Verdaguer, Marcelino de Unceta, o prologaba con brillantez un libro de Eusebio Blasco. Se incorporó a "El Sol", que sería su última publicación y, en sentido figurado, su tumba. Falleció en 1920, envuelto en un halo de prestigio y de profesionalidad irrefutable, inmóvil y doliente. Una de sus últimas fotos en vida ha dado la vuelta a los libros: se le ve en un evocador vehículo en el balneario de Alhama de Aragón. El alcalde y doctor Ricardo Horno Alcorta -padre de otro futuro alcalde de la ciudad, Mariano Horno Liria, y de dos ilustrados como el médico Ricardo y el periodista Luis Horno Lirica-, trajo su cuerpo a Zaragoza y lo expuso en la Facultad de Medicina para que recibiese el último homenaje de su gente, antes de ser enterrado en Torrero y antes de que Zaragoza, "la siempre adorada Zaragoza", "su madre Zaragoza", le erigiese un busto de José Bueno. Zaragoza siempre estuvo en su corazón y con ella muchos aragoneses como Baltasar Gracián, que tanto le había influido en su estilo y en su socarronería, Joaquín Costa, o Francisco de Goya, al cual le dedicó páginas espléndidas, igual que hizo cuando cerraron el Pilar, tras unos incidentes en julio de 1901, o cuando advierte que "La jota se muere".
Uno de los aspectos más celebrados de su trayectoria fueron sus crónicas taurinas. En recuerdo de su figura y de su pasión por la fiesta, un grupo de personas muy heterogéneas de Zaragoza -con Ricardo Lafuente a la cabeza- fundó la Asociación Cultural Mariano de Cavia, cuyo empeño es la defensa de la tauromaquia y de la cultura en un sentido amplio del término y la vindicación de la figura del periodista y escritor, para el cual solicitan una calle, la calle que perdió a mediados de los años 80. Pero también proyectan la reedición de sus obras, poco a poco, habida cuenta de que en las bibliotecas públicas aragonesas Cavia brilla más bien por su ausencia, y sus libros están descatalogados o resultan inencontrables. De ahí que ahora inicien esta trayectoria de recuperación del periodista con la edición facsímil de uno de los libros que más amó: "De pitón a pitón", una selección de una treintena de "crónicas cornamentales" de Sobaquillo, que publicó Fernando Fé en 1893.
¿Qué es de "Pitón a pitón" exactamente? De entrada, habría que decir que es una maravillosa lección de periodismo taurino, imaginativo e impresionista, vibrante y subjetivo, que se acompaña de bonitas ilustraciones de Ángel Pons. En el jocoso texto, "Mis memorias íntimas" de 1889, dice: "Lo único que me permitiré decir -para aclarar la vista a algunos- es que no soy escritor taurino propiamente dicho, sino un guisandero que da más importancia a la salsa que a los caracoles". Se llamaría a engaño quien pensase que "De pitón a pitón" contiene críticas taurinas; son más bien textos de esto y de aquello, un tanto cosmpolitas casi siempre ("el cosmopolitismo lo invade todo, y hasta en materias toreras se echa de ver su influjo", escribe en el prólogo), en los que Cavia narra desde historias de toreros -su favorito era Lagartijo, e inventó el término taurino "media lagartija", también admiró a Frascuelo-, como la peripecia del diestro español que se bate a espada con un mexicano, redacta cartas burlescas a amigos, o glosa las que recibe. Saluda la aparición de libros como "La escuela de tauromaquia y el toero moderno" de su paisano Pascual Millán, y ofrece visiones tamizadas con su bisturí crítico: "El toreo, como todas las instituciones sociales, está atravesando un período de transición. Nadie sabe adonde vamos a parar... En esto de parar, lo único averiguado es que no hay un solo torero que pare los pies. Y como los pies son tan esenciales y fundamentales en la 'forma poética', de ahí que no sea fácil saber dónde aprieta el zapato a nuestros lidiadores". Y además, "Sobaquillo" bromea una y otra vez con su creador Mariano de Cavia, al que llama "mi inseparable amigo, compañero, y aun creo que pariente". Estamos ante una recopilación muy original que hace honor a un hombre inteligente y lúcido, que nunca renunció ni al desparpajo ni a la ironía, porque pensaba como Luis Buñuel que un día sin risa es un día perdido y que la mejor manera de explicar las cosas y la vida es mediante la socarronería, que es otro manera de llamar al humor en Aragón.
15/05/2008
1985: UN POEMA DE CALOR DE MANUEL VILAS

1985
El 24 de diciembre de 1985 Manuel Vilas estaba de guardia en el Cuartel del Regimiento de Infantería de Barbastro, en donde cumplía el servicio militar. La guardia nocturna se conocía con el nombre de “refuerzo”. Vilas era cabo y por tanto su cometido en los refuerzos consistía en distribuir a los soldados por las garitas y después regresar al cuerpo de guardia. Miguel Fernández Díaz, un soldado de reemplazo, al que Vilas había dejado a las 22 horas en la garita número 4 (la más alejada del cuerpo de guardia) eligió ese momento para pegarse un tiro en la boca. Normalmente, Vilas ya no se acuerda de esto, porque fue hace muchos años. Normalmente, Vilas ya no se acuerda de nada, y tampoco sabe muy bien por qué se olvidan las cosas (imagina que porque las cosas se deshacen en medio de la memoria). Recuerda Vilas que se quedó mirando las salpicaduras en el techo de la garita, iluminadas por la luz de una linterna. Recuerda los expertos comentarios del capitán de guardia sobre la trayectoria de la bala, las conjeturas sobre el boquete que se abrió en la cabeza de Fernández Díaz. Era una bala de Cetme, que convirtió el juvenil orden cerebral de Fernández Díaz en un caos sanguinolento y acabado.
Piensa Vilas en lo que Miguel Fernández Díaz se ha perdido a lo largo de estos últimos 22 años. Piensa Vilas que tal vez vivió esos 22 años en las 22 milésimas de segundo que le costó a la bala desatar el nudo caliente de la carne. Vilas se ve a sí mismo como un radiante turista en el pasado. Al día siguiente, es decir, el día de Navidad, vino el padre de Miguel Fernández. A su madre no consiguieron encontrarla. No había móviles entonces. Nadie sabía dónde estaba. El padre vino porque alguien le pagó el viaje en autobús. Seis horas de autobús. Llevaba una bufanda.
No había móviles entonces, ningún sitio adonde llamar.
Claro que fui el último ser humano que vio vivo a Miguel Fernández Díaz. En alguna instancia celestial tendrá sentido el hasta luego que me dedicó con una dulce sonrisa impropia de aquella noche oscura.
Un honor, sin duda, aquella sonrisa.
Un gran honor.
Pues, naturalmente, tanto Miguel Fernández Díaz como Manuel Vilas Vidal fueron hombres de honor.
Y el honor es la vida.
¿Sabes?, tengo la extraña sensación de que fui yo el que cayó esa noche en medio de las miles de balas del enemigo, en medio de las ráfagas luminosas en el cielo de las playas de Normandía, en medio de la metralla suprema, en medio de los obuses de aquella artillería fantasmal en la noche caliente de nuestra juventud, y sé que no pudiste hacer nada por mí, pese a que te jugaste la vida por mí, y el enemigo cantaba canciones de gloria.
Bah, tío, estás loco, turismo y memoria, turista en tu propia memoria. Pero ese chico, ese chico no tuvo suerte, y ese chico era bueno, y yo tampoco tuve suerte y da igual. Ok, eso es todo, da igual. Debe de ser eso lo que me está matando. Porque es verdad que algo me está matando.
Calor. Manuel Vilas. Visor: Premio Fray Luis de León. Madrid, 2008. La estupenda foto es de Richard Aujard.
CARMEN PARÍS, ELEFTHERIA E INMA SHARA: BORRADORES

CARMEN PARÍS, ELEFTHERIA ARVANITAKI E INMA SHARA, entre otros
Carmen París interpreta esta noche, hacia la una de la madrugada, en Borradores dos canciones de su nuevo disco InCubando: “El caramelo” y “Cosas in-solitas”. La intérprete y compositora habla de su estancia de cuatro meses en Cuba, de la presencia de la jota, de la canción que canta de José Martí y de sus próximos conciertos en el Teatro del Mercado y en la Expo, en este caso concreto el 20 de junio. Borradores, además, ofrece dos extensos reportajes con la cantante griega Eleftheria Arvanitaki, que acaba de actuar en el Teatro Principal y ha presentado su último disco, “En el borde de los ojos”, donde adapta la canción “El universo sobre mí” del grupo Amaral.
Borradores también conversa en el Auditorio de Zaragoza con la directora de orquesta, la alavesa Inma Shara, que habla de su pasión por la música, de su aprendizaje junto a Zubin Mehta, de su admiración por Herbert von Karajan, del que se cumple ahora el centenario de su nacimiento, y de su relación con la orquesta. El tercer reportaje, en esta noche dedicada casi por completo a la creación de mujer, está centrado en la muestra de cerámica “Gota a gota” de Juan Antonio Jiménez.
Los otros invitados al plató de Borradores son la escritora Sagrario Martínez, autora de “Relatos de pasos perdidos” y “Cumbres bochornosas”, libros que analizan la vida en las montañas y la relación entre la ciudad y el campo, y dos jóvenes poetas: Octavio Gómez Milián, antólogo del volumen “Parque de atracciones”, para el que ha seleccionado a siete autoras, entre ellas la turolense Ana Muñoz, que habla de sus inicios, del influjo de la música en su obra y de la admiración que siente por Fernando Pessoa.
TRES POEMAS DE BILL COLLINS

TRES POEMAS DE NAVEGANDO A SOLAS POR LA HABITACIÓN, DE BILLY COLLINS, TRADUCIDOS POR EDUARDO MOGA
INTRODUCCIÓN A LA POESÍA
Les pido que cojan un poema
y lo sostengan al trasluz,
como una diapositiva de colores,
o que peguen la oreja a su colmena.
Les digo que suelten un ratón en el poema
y que lo vean buscar la salida,
o que entren en la habitación del poema
y palpen las paredes en busca del interruptor.
Quiero que hagan esquí acuático
en la superficie del poema
y saluden al nombre del poeta que está en la orilla.
Pero lo que quieren hacer
es amarrar al poema a una silla
y torturarlo hasta que confiese.
Empiezan dándole con una manguera,
para averiguar lo que quiere decir en realidad.
PIN-UP
La lobreguez del garaje local no es tan densa
como para no distinguir el calendario de pin-ups
dibujadas que cuelga de la pared, encima de un banco de herramientas.
Te zumban los oídos con el martilleo
del mecánico en el tubo de escape,
y, cuando te acercas a mirar, adviertes que la de este mes
no es la que empuja el cortacésped, con un
sombrero de paja, unos escasísimos pantaloncitos azules
y la blusa anudada justo debajo del pecho.
Como tampoco la que lleva una gorra de almirante e, inclinada
hacia adelante, apoya las manos en un pilar del muelle
y observa por encima de las anclas diminutas que luce en los hombros.
No, estamos en marzo, el mes de los vendavales.
Muy apropiadamente, es la que pasea al perro
por una acera de la ciudad en un día ventoso.
Una mano está ocupada en evitar que el viento le vuele el sombrero
y con la otra sujeta la correa del perrito,
así que, claro, ya no le queda ninguna para bajarse
la falda que se le levanta y se le lía a la cintura,
dejando al descubierto unas piernas largas, con medias, y, sí, el secreto
aparato del liguero. Huelga decir que,
con la confusión creada por el viento y la excitación del perro,
la correa se le ha enrollado con varias vueltas
en los tobillos, lo que le da un aire de impotencia
y desamparo, al que colaboran también
los tacones imposibles con los que se menea.
Te encantaría acudir a su rescate,
coger al perrillo en los brazos,
desenrollar la correa, infundirle seguridad de nuevo
y recibir su insondable gratitud, pero
el mecánico te llama para que compruebes
algo debajo del coche. Al parecer, se ha
encontrado con un problema y el trabajo va a
salir más caro de lo que te había dicho y tardar
mucho más de lo que había pensado.
Bien, qué le vamos a hacer, te oyes decir,
y luego vuelves a tu sitio junto al banco de trabajo,
sabiendo que, cuando el martilleo se reanude,
levantarás muy despacio la hoja del calendario,
lo suficiente como para vislumbrar lo que
te reserva el futuro: ah,
el paraguas de topos rojos de abril y su
palma extendida tímidamente bajo la lluvia.
LEYENDO UNA ANTOLOGÍA DE POESÍA CHINA DE LA DINASTÍA SUNG, ME PARO A ADMIRAR LA EXTENSIÓN Y CLARIDAD DE SUS TÍTULOS
Estos poetas no parecen esconder
nada en sus anchas mangas;
descubren sus cartas muy pronto,
diciéndonos antes del primer verso
si el tiempo está húmedo o seco,
si es de noche o de día, en qué estación se desarrolla el poema,
y hasta cuánto ha bebido el protagonista.
Quizá sea otoño y esté mirando a un gorrión.
Quizá nieve en un pueblo de hermoso nombre.
«Contemplando peonías en el Templo de la Buena Fortuna
una tarde nublada» se titula uno de Sun Tung Po.
«Sacando agua del río y preparando el té»
es otro, o simplemente
«En una barca, despierto, de noche»
Y Lu Yu ya es el colmo:
«En una barca, una noche de verano,
oí el canto de un ave acuática.
Sonaba muy triste y parecía decir:
Mi compañera es cruel. Conmovido, escribí este poema».
No hay aquí tornos de hierro que franquear
como en otros títulos: «Vórtice en la cuerda»,
«El cuerno de la neurosis» y cosas así.
No son un felpudo de entrada con confusas y desconcertantes leyendas.
En su lugar, «Salgo a pasear un domingo por la mañana,
al canto de los pájaros y al son de la cascada»
es una cortina bordada de pedrería que me acaricia los hombros.
Y «Diez días de lluvia primaveral me han recluido en casa»
es un criado que me acompaña hasta la estancia
en la que un poeta de barba fina,
sentado en una estera, con una jarra de vino,
musita algo sobre las nubes y el viento frío,
sobre la enfermedad y la pérdida de los amigos.
Qué fácil me ha puesto entrar aquí,
sentarme en un rincón,
cruzar las piernas como él, y escuchar.
*Navegando a solas. Bill Collins. Edición bilingüe de Eduardo Moga. DVD. Barcelona. 2007
16/05/2008
CLAES ANDERSSON: DOS POEMAS DE AMOR

[Ese traductor incansable que es Francisco J. Uriz, traductor y poeta, siempre nos descubre poetas nórdicos. Poetas que pueden ser psiquiatras, pianistas de jazz, futbolistas más o menos quiméricos, políticos, y sabe Dios cuántas cosas más. Ahora le ha tocado el turno a Claes Andersson del que publica una selección de su lírica bajo el título Los estragos del tiempo (Cosmopética; Córdoba, 2008), un libro bellamente diseñado y enriquecido con algunas fotografías. Claes Andersson, según Uriz, encarna todo eso, pero además es novelista, dramaturgo y autor de un libreto de ópera y, con otros, un escritor satírico para cabarés literarios, para radio y televisión. Selecciono aquí un par de poemas, poemas de amor. ]
En la guerra y en el amor todo está permitido incluso lo que está permitido en la guerra.
Muestra un poco de ternura a los que has torturado en tu amor a tu amor.
Por lo menos bésalos.
Besa la carne, besa los huesos, besa las uñas, el pelo y los órganos sexuales, besa los anillos de boda.
Enciende velas junto a las tumbas abiertas.
Canta. Reza. Loa el amor eterno.
Escribe poemas sobre reconciliación y perdón.
Miente. Loa. Miente.
Escribe también poemas sobre las almas abandonadas que vagan solitarias.
Si tienes aún algo que añadir, calla.
Yo amaba a Birgitta con los cuerpos cavernosos de mi alma.
Ella también me amaba, pero no al mismo tiempo.
Se fue a Perú, vio a Jesús y devino su hija, ahora atiende a los niños sin hogar.
Si pudiera vivir mi vida de nuevo volvería a hacer todo igual, especialmente con Birgitta.
Estar en la popa y ver desaparecer los años como remolinos, sueños, espuma.
Preguntado por la influencia de la Revolución francesa en la historia, Chou-En-Lai contestó: demasiado pronto para opinar.
Sólo los muertos saben lo que va a pasar después, pero ellos no dirán nada hasta que hayamos muerto.
Uno se imagina muchas cosas, también esas que ya han sucedido.
*Una foto que pertenece a una colección de arte erótico del siglo XIX. Private Collection: A History of Erotic Photography 1850 to 1940. Danny Moynihan.
JUAN ÁNGEL JURISTO PUBLICA SU SEGUNDA NOVELA

Me hace mucha ilusión recibir libros dedicados. Conocí hace años a Juan Ángel Juristo en un premio Planeta: pertenecía al círculo de críticos como José Carlón, Javier Goñi o Juan Manuel González. Lo leía mucho en los tiempos en que era un comprador y lector compulsivo de la revista El urogallo. De él he leído su edición de Bryce Echenique, un volumen con una selección de sus críticas en diversos medios y su primera novela, Detrás del sol. Juan Ángel me hace llegar su novela El hilo de las marionetas (Trama), que es una novela río de múltiples personajes y múltiples voces que residen y malviven en el barrio del Refugio, que intentan huir del abismo y de las llamaradas del infierno. Lo hacen como pueden, en un abrasador verano, con las historias, con el sexo, con los sueños. Andan de aquí para allá empapuzados de miseria, en el filoso envés del olvido y la miseria.
Juristo me envía su novela. Nos conocimos en una comida hace un par de años en Madrid, en unas jornadas sobre la crítica que organizó el Círculo de Lectores. La gran Lola Ferreira fue nuestra anfitriona: aquel día hablamos de todo, de escritores, de anécdotas madrileñas, de editores, de libros. Sospecho que él ya no se acordaba de aquel encuentro. Recuerdo a Juristo como un hombre apacible, de vuelta de muchas cosas, dispuesto a difrutar leyendo y a disfrutar, aún más, contando sus historias: dándole vida a estos personajes (Simone, Renán, doña Francisca, Antonio…) cuya vida se alimenta de fábulas, de secretos, de delirios y de las palabras que el autor esparce en el viento con una exactitud sensual.
*Me ha gustado mucho este retrato de época de la joven actriz Bárbara Goenaga.
SE QUERÍAN, DE VICENTE ALEIXANDRE

Para Mariano Gistaín y María Clau.
Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.
Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.
Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.
Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente sólo.
Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.
Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.
Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.
Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.
[El miércoles y el jueves me encontré con Mariano Gistaín y María Clau: felices, de la mano, con una sonrisa infinita. Y pensé en este poema, que es uno de mis favoritos: este “Se querían” de Vicente Aleixandre, del libro La destrucción o el amor. Y lo cuelgo aquí de nuevo en homenaje a su visible e intenso amor. Pura alegría.]
*La foto es de Gerald Bloncourt y está tomada en Bretaña en 1969.
MARIANO GISTAÍN: PALABRAS QUE ALEGRAN EL MUNDO*

Palabras que alegran el mundo
Hacía días que quería dedicarle un artículo a Mariano Gistaín (Barbastro, 1958), ese periodista y escritor que alegraba las mañanas del mundo con su columna “La ciudad de las gaviotas” en “El Periódico de Aragón”, antes lo había hecho en “El día de Aragón”. Se ha tomado un período de descanso tras 25 años de oficio ininterrumpido, por necesidad de renovarse, no por enfermedad ni cosa parecida. O si acaso por el reverso del dolor: el amor. Día tras día, con su mirada entre lúdica, tierna y satírica, Mariano Gistaín observaba este territorio de otro modo, sin odio alguno, sin resentimiento, lanzaba el dardo donde dolía por la vía del humor, y siempre proponía soluciones más o menos divertidas, poco ceremoniosas, anticonvencionales. Lo hacía, y seguirá haciéndolo, con un lenguaje que se renovaba a diario, un lenguaje que se reinventaba y se ensanchaba como una puesta de sol, con palabras-maleta, con audacia, con desparpajo.
Mariano Gistaín ha sido probablemente el mejor creador de palabras que ha tenido el periodismo de Aragón desde Mariano de Cavia: el más libre y heterodoxo, el heredero de Umbral, Gómez de la Serna y Ruano, el hombre campechano y sonriente que respira el alma y la exactitud del idioma. Premio Blasillo del Congreso de Periodismo Digital de Huesca, creo que es ése su único galardón, Mariano Gistaín es y ha sido un periodista fundamental: atrapa las noticias al vuelo aunque no haga información, y las cuenta y las desmenuza con somardería, con ingenio, con inteligencia y con un asombroso conocimiento del alma humana. A Mariano Gistaín, además de los grandes empeños de este pequeño país de polvo, viento, niebla y sol (el trasvase, Gran Scala, la Expo, la modernidad...), siempre le han interesado las pequeñas cosas: los ciudadanos anónimos, el mobiliario urbano, el atardecer con nubes camino de Babastro o sobre Montearagón, las historias menudas de la vida, el vértigo del Vero que suena cerca de su casa familiar y del cuarto de la sastrería donde jugaba al fútbol con su padre y escribía poemas a los Argensola.
Jamás nadie le ha visto enfurruñado ni dejarse envenenar por cualquier variedad del odio, del rencor o de la malasangre: el ciudadano Gistaín, el columnista Gistaín, sin darse ninguna importancia, nos ha contado la vida, la ha analizado, se ha fijado en los pequeños gestos de lo ínfimo, y a todo le ha dado la vuelta como un calcetín con un inefable poso de ternura y de alegría. En un tiempo en que algunos periodistas quieren ser más influyentes y poderosos, casi como un poder paralelo y maniqueísta en la sombra, Mariano Gistaín abrazó el periodismo humilde: el de tantos y tantos profesionales que se sienten amanuenses de lo que ocurre, un puente de reflexión y creación, de lucidez y de pasión entre la noticia y el lector.
Mariano Gistaín ha sido, y lo es a diario en su nuevo proyecto zaragozame.com, un pionero de las nuevas tecnologías. Lo fue en “El Día”, cuando llegaban los ordenadores McIntosh: se le veía embrujado por los nuevos sistemas y teclados, pensando en multiplicar la información y en mejorar diseños. Se le veía feliz, casi lujurioso ante el porvenir que se abría ante sus ojos. Siempre ha amado la noticia con absoluto fervor, y ha acabado creando un periódico digital de actualización compulsiva de noticias. Ha sido un precursor de los portales de internet, un creador de páginas web, ha publicado una novela en la red y ha creado una de las páginas más visitadas: Texto casi diario (www.gistain.net). Mariano Gistaín acude todos los años al Congreso de Periodismo Digital de Huesca, y lo hace siempre con nuevos sueños, con un torrente de ideas, con su humor surrealista y zumbón, desternillante y genial. Es tan poco afectado o presuntuoso que podría sentir aquí que se está hablando de otro, de un homónimo al que no conoce de nada. El columnista está convencido de que, aunque solo sea por una vez, se ha quedado corto.
*Este artículo ha aparecido publicado hoy en las páginas de opinión de Heraldo de Huesca. La foto es de Fernando García Mongay y está tomada en el café del Arte, al lado del Casino de Huesca.
CON XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ

DÍA DAS LETRAS GALEGAS:
HOMENAJE A XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ
[Mañana se celebra el Día das Letras Galegas y se rinde homenaje a un hombre bueno y generoso, a un intelectual marcado por su curiosidad, su sensibilidad y su compromiso con la cultura de Galicia: Xosé María Álvarez Blázquez, poeta y narrador, ensayista, y un editor impagable, entre otros rasgos. Encuentro esta crónica de Terra y la cuelgo aquí. Ya lo he contado muchas veces: Álvarez Blázquez, al que nunca conocí, fue un hombre fundamental en mi vida: le debo el descubrimiento de libros como la poesía y la prosa de Lois Amado Carballo, uno de mis poetas más amados de Galicia, le debo el deslumbramiento que me produjo A fronteira infinda de Celso Emilio Ferreiro, sus cuentos del exilio, y le debo muy especialmente un libro que me acompañó y me acompaña constantemente: Escolma de Poesía Medieval, que es una joya, un antología de la lírica galaico portuguesa y un estudio muy particularizado de grandes poetas como Airas Nunes, Mendiño, Pero Meogo, Paio Gomes Chariño, Xohán Airas y tantos y tantos otros. Cuando vine a Zaragoza, encontré en Hesperia muchos libros de O Moucho, y jamás recordaré cuánto me impresionó aquel verso que decía: “Lémbrome ben, miña nena // daquelas noites de vran, // ti contabas as estrelas, / eu contaba as areas do chan”. Nadie ha contado tan bien un coito bajo las estrellas.
Años después, me hice un gran amigo de su hijo Pepe Cáccamo y recuerdo muchos días, paseando por la playa, por Vigo o por Zaragoza, conversando en torno al padre, al maestro, al poeta de Roseira do seu mencer . Xosé Luis Axeitos fue un buen amigo en mis años en la Universidad Laboral de A Coruña, lo encontré casi un cuarto de siglo más tarde en Vigo; Darío Xohán Cabana también fue un buen amigo: pasamos muy buenos momentos en Corcubión, con Amelia su mujer, y sus hijos. Hicimos juntos un curso de Biblioteconomía, pero ya no nos hemos vuelto a ver jamás. Por entonces, como un amanuense, traducía a Petrarca y a Dante y reconstruía el gallego línea a línea, palabra a palabra. Desde aquí le envío un abrazo a la familia Álvarez Cáccamo (a Pepe, a Celso, a Alfonso, a Berta, a Beatriz, la nadadora de plata de los versos de Pepe Cáccamo…) y les deseo un gran día en memoria del padre.]
CRÓNICA DE TERRA
El académico numerario y directivo del archivo bibliotecario de la Real Academia Galega (RAG), Xosé Luis Axeitos, erigió hoy como clave en el homenajeado de este año por la RAG en el Día das Letras Galegas, Xosé María Álvarez Blázquez, la tradición familiar galleguista que pasó de generación en generación.
En concreto, se trasladó desde la generación de Emilio Álvarez Giménez, que nació en Puebla de Sanabria pero que se vivió en Pontevedra --donde murió-- y destacó su influencia en Xosé María Álvarez Blázquez como punto de partida de su implicación con la cultura gallega.
Álvarez Blázquez fue desterrado a Oreses tras ser reclutado, en un primer momento, para las fuerzas militares de las que estaba exento por sus problemas de visión. Sin embargo, Axeitos reveló que fue llamado después de que el 'vendaval de la Guerra Civil' acabase con la vida de su padre, lo cual 'afectó a todos los hermanos', sobre todo a los mayores.
En torno a los años '50 funda, junto con Viñas Cortegoso, la editorial Monterrey que editó libros de unas 50 páginas en formatos 'muy cuidados' prestando atención a las ilustraciones y a los grabados. En este punto, Axeitos hizo hincapié en la colección de libritos de 'O Moucho', de la que se llegaron a editar 'medio millón de ejemplares' en una época en la que no era nada habitual.
Darío Xohán Cabana, que mañana será uno de los tres académicos que disertará sobre la biografía y obra de Álvarez Blázquez, autor de un trabajo sobre vida y obra del homenajeado, comenta que llegó (Álvarez Blázquez) a editar 200 libros en gallego entre los años 67 y 75.
No en vano, la labor editora de Álvarez Blázquez, que también fundó Castrelos (ya con un título más vigués) será una de las facetas principales que centrarán los discursos de los honores a su figura.
Sin embargo, Axeitos emplaza a no olvidar otros campos que cultivó, como fue la poesía, la novela, el ensayo (con colaboraciones en periódicos y revistas) y la faceta arqueológica, por la que entró en contacto a través de sus amigos que pertenecían a la Xeración Nós, como Antón Fraguas, Xaquín Lorenzo Xocas o Bouza-Brey.
'En Vigo pasó los años fundamentales de su vida', remarcó el académico de la lengua. Allí, se casó y tuvo a sus cinco hijos, y de esa ciudad se convirtió en 'su cronista'. Si Manuel Murguía se transformó en el cronista de Galicia, ese mismo papel se lo ganó Álvarez Blázquez en la ciudad olívica con lo que conlleva, aseguró Axeitos y precisó: 'su conocimiento histórico y del presente'.
Precisamente, en esa ciudad será homenajeado Álvarez Blázquez y en la casa en la que vivió será descubierta una placa en su honor, en el número 180 de la calle Gran Vía. Axeitos justificó todo tipo de actos homenaje a quien, en definitiva, 'fue uno de los grandes intelectuales y un gran responsable de la cultura gallega'.
FUNDACIÓN ÁLVAREZ BLÁZQUEZ
En cuanto a la petición de los hijos de Álvarez Blázquez de crear una fundación con el nombre de su padre con el legado, Xosé Luis Axeitos consideró un acto de 'gran gratitud' por parte de su familia su voluntad de poner en disposición de la sociedad la herencia cultural.
Así, abogó por que un poder económico sensible debería tomar en cuenta esta petición y tener un 'mínimo de sensibilidad' hacia ella, tras la demostración de 'generosidad' de los familiares, que debe ser 'aplaudido'.
ACTOS DE MAÑANA
En los actos de mañana está previsto que a las 12.30 horas el presidente de la RAC, Xosé Luis Barreiro, y los académicos Xosé Luis Méndez Ferrín y Darío Xohán Cabana inicien sus intervención en el salón de actos de la Casa Consistorial, a donde acudirán numerosas autoridades aunque en esta ocasión.
*La alameda de Vigo.
No estará el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, ni la secretaria xeral de Política Lingüística, Marisol López, que se encontrarán de viaje oficial y celebrarán el Día das Letras en el exterior.
A las 17.00 horas se descubrirá la placa de homenaje en la vivienda de Álvarez Blázquez en la que intervendrá su hijo Alfonso Álvarez Cáccamo, después de que su hermano Xosé María declinase pronunciar el discurso por problemas de salud.
17/05/2008
HOY, A LAS 12, ESTRENO DE PAULA ORTIZ

Escribe Paula Ortiz a sus amigos:
[Os envío invitación para el ESTRENO DEL CORTOMETRAJE ’EL HUECO DE TRISTÁN BOJ’, nuestra última producción. Tendrá lugar el hoy sábado 17 de Mayo, a las 12 horas en el Cine Cervantes.
Nos gustaría mucho contar con vuestra presencia.]
El corto, de exquisita factura técnica y una cuidadísima fotografía, cuenta una mágica historia de amor con títeres, que acciona la gran Helena Millán. Entre otros, intervienen Alex Angulo y el niño, ahora adolescente, Jorge Rodríguez, que además es mi cuarto hijo, hermano de Daniel, Aloma, Diego y Sara. Es su segunda colaboración con Paula Ortiz. Había intervenido en Fotos de familia.
ANA LÓBEZ, EN SINS ENTIDO

Desde el pasado ocho de mayo, la artista aragonesa Ana Lóbez, pintora e ilustradora, expone en la sala Sins Entido del oscense Jesús Moreno, responsable del montaje de muchas exposiciones como las de Lastanosa o, dentro de unos días, la de Goya e Italia, que comisaria Joan Sureda.
Ana Lóbez (Zaragoza, 1977) posee una magia especial: tiene a veces un aire naïf, un acusado sentido del color y una facilidad increíble para crear figuras. Son famosos sus estuches de tiras, esas cajitas con sus dibujos, con o sin texto, que resultan muy sugerentes, de una gran belleza plástica. El último se titula Dichos chinos, que también tiene algo de marcador de páginas apaisados. Ana Lóbez ha ilustrado dos libros con narraciones de Daniel Nesquens: Noel, el león que no sabía rugir y Un regalo de cumpleaños.
Junto a ella exponen importantes ilustradores del país: Pablo Auladell, Eneko, Chiara Fiatti, Max, Das Pastoras, Santiago Sequeiros y Ángel Sesma.
La exposición, que quiere festejar el III aniversario de la librería y galería de la calle Válgame Dios, 6 (y no es broma), permanecerá abierta hasta el 28 de junio.
18/05/2008
DIEGO Y JORGE: ADIÓS A LA LIGA

Diego Rodríguez, el mediocampista del Garrapinillos de juveniles, ha jugado esta mañana el último partido de esta Liga. Los locales vencieron a Pina de Ebro por 3-2, a los que les faltaba uno. Ese partido fue la despedida de Rodrigo, de Mario Martín, de Luisito Salas (no ha tenido suerte en todo el año: hoy le han mandado al banco antes de que se iniciase la segunda parte). El partido fue vibrante, con un juego irregular, y un marcador incierto. Se adelantó el Garrapinillos, empató cuando finalizaba la primera parte el Pina, se adelantó luego, y finalmente remontó, con más empuje que juego, el Garrapinillos. Diego hizo un buen partido y disparó un balón al larguero.
Jorge celebró ayer la despedida de la temporada con su equipo. El Utebo de Rafael Blasco ganó la Liga en su categoría, en cadetes. Tenía un espléndido equipo. Jorge no pudo jugar los últimos partidos debido a una lesión en la planta del pie izquierdo. Pese a esas ausencias, fue una de sus mejores temporadas: marcó trece tantos. Diego, que juega en una posición distinta, sólo marcó uno, aunque se hartó de chutar y de realizar asistencias.
A ver si el Real Zaragoza nos sorprende esta tarde, y cumple con su deber: vence.
RETRATO DE POETA CON DONA

Retrato do poeta Xosé María Álvarez Blázquez coa súa María Luisa Caccamo Freibén, de paseo. Tiveron seis fillos: María Luisa, coñecida por Colorín, morta noviña, Xosé María, Alfonso, Celso, Helena y Berta. Todos artistas: escritores como Celso, Xosé María e Alfonso; actrices como Helena; pintoras como Berta.
ARTE ESPAÑOL EN PALERMO-1957-2007

[Acaba de inaugurarse en Palermo la muestra España. Arte español, 1957-2007, en la que participan numerosos artistas, entre ellos Fermín Aguayo. Y Antonio López, Ramón Masats y Eduardo Arroyo, de quienes he redactado una nota. Me entero por esta nota que mi homónimo Antón Castro, el profesor y experto en arte nacido en Muxía que antes fue X. Antón Castro (el autor de As mazás de Yoko Ono), ha dejado el Instituto Cervantes de Milán. Siempre había soñado un encuentro de dobles en la ciudad, pero yo creo que es mejor así: quizá nunca nos encontremos, y siempre se producirán esos equívocos sin importancia que vivimos a menudo. Me habría encantado verlo en Milán, tan lejos de casa, para decirle que en mi último libro Golpes de mar un cuento sucedía en su Muxía natal. Durante la confección de esa exposición, el comisario Demetrio Paparoni me enviaba todos los emails con los agobios, las tensiones, los desencuentros. Nunca dije nada: siempre me quedó la duda si iban dirigidos a él o a mí. Y cuando se iban a firmar los textos me pidió mi nombre completo para que no se confundiera con el de Antón Castro de Milán. Le dije que yo era Antón Rodríguez Castro (cuando empezaba a escribir en gallego fui Antón R. Castro) y que así sólo me conocía mi madre, Camilo José Cela y Guillermo Fatás, el director de Heraldo de Aragón. ]
CRÓNICA DE SUSANA GAVIÑA / ABC
La ciudad de Palermo fue ayer el frío escenario, no precisamente por las temperaturas, que superaban los 25 grados, del primer encuentro oficial entre el ministro de Cultura, César Antonio Molina, y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, después de que ésta destituyera, hace varias semanas, a algunos de los hombres de confianza nombrados por Molina durante su etapa al frente del Cervantes. La cita era importante: la inauguración de la exposición «España. Arte español 1957-2007», que reúne un centenar obras de setenta artistas (Picasso, Dalí, Miró, Barceló, Millares, Tàpies, Saura, Calvo, Iglesias, y Muñoz , entre otros), de los últimos cincuenta años.
Organizada por el Instituto Cervantes, en colaboración con el gobierno de la Provincia Regionale di Palermo, la muestra, que ha contado con un presupuesto de más de 400.000 euros y que sirve para reabrir el Palazzo Sant’elia, está distribuida en cinco apartados: Quijotismo trágico, Misticismo pagano, Existencialismo barroco, Tenebrismo hispánico y Abstracción simbólico formal. «Nada mejor que el arte para expresar la civilización de un país y de un pueblo», afirmó el comisario de la exposición, Demetrio Paparoni, que considera que estos apartados reflejan «los matices comunes que hacen de este pueblo una unidad indivisible». Entre los agradecimientos, se refirió al hasta hace unos días director del Cervantes de Milán, Antón Castro, de quien partió la idea de este proyecto, y a Xosé Luis García Canido (presente ayer en la inauguración), que la puso en marcha. Canido fue el director de Cultura del Cervantes hasta hace poco más de un mes, cuando fue destituido por Caffarel.
Ésta, por su parte, mostró su satisfacción al «ser la promotora de esta exposición, la más grande y con mayor representación que se ha hecho sobre el arte español del último medio siglo en el exterior». Para Caffarel, actos como éste contribuyen «al fortalecimiento del papel institucional del Cervantes respecto de la difusión de la cultura y la lengua española». Subrayó, además, que lecturas como la realizada por Paparoni «evidencian una sociedad española moderna, en la vanguardia, tanto desde el punto de vista sociológico como cultural».
Por su parte, César Antonio Molina destacó que, «observando las obras de esta exposición se puede ver cómo España mira al futuro sin olvidarse del pasado. No sólo del siglo XVII y el barroco, sino de los albores del XVIII. Es un retrato de reflejos y semejanzas entre Sicilia y España España. Es un deber de los artistas y la política revitalizar la memoria de lo que somos».
*La foto de Ramón Masats que se expone en Palermo.
ZARAGOZA: ADIÓS, CON LÁGRIMAS, A PRIMERA DIVISIÓN...

19.58. Domingo
Mallorca-Zaragoza 1-0. Gol de Güiza.
Acaba de terminar la primera parte del Mallorca-Zaragoza. En este instante, estamos en Segunda: Güiza, ayudado de un golpe de suerte, marcó el gol que campea en el marcador. El Real Zaragoza ha generado ocasiones, ha tenido momentos (sobre todo al final) de buen juego, ha provocado algunas ocasiones y estamos viendo al mejor y al más sacrificado Aimar de la temporada. Pero hay que anticiparse más, dominar el centro del campo, jugar con un pcoo más de afán y disparar: cada disparo bajo los tres palos es, hoy más que nunca, bajo la lluvia, una ocasión manifiesta de gol. Tal como están las cosas, en el descanso, hasta un empate le sería útil al Real Zaragoza, pero no valen las buenas intenciones. Hay que marcar hasta con el culo.
La desesperación de Manolo Villanova y su cabreo lo dicen todo. Se pregunta una y otra vez por qué ni siquiera se sabe lanzar bien las faltas en busca de una cabeza. En este instante, la desesperación es obvia, aunque también hay espacio para la esperanza: el equipo posee el balón, lo mantiene, se va hacia arriba y busca el gol. Pongamos la mano en el corazón para que no nos estalle…
Domingo, 21.10
Mallorca 3- Zaragoza 2
(Goleadores de la segunda mitad: Webó, Tuni, y Oliveira de nuevo)
Y al final no pudo ser, a pesar de que igualó Ricardo Oliveira tras una jugada bien hilvanada y un preciso centro de Gabi. Poco después, César tomó una decisión precipitada e intentó sacar el balón jugado: lo envió a los pies, poco habilidosos, de Sergio Fernández, y éste acabó perdiendo el balón en un segundo envite con Varela. Éste centró y Webó mandó el balón a la escuadra. El Real Zaragoza siguió peleando sin demasiadas ideas y sin mucha fuerza, todo hay que decirlo. Cuando empezaba a morir el partido, Óscar, en una jugada de ataque, tomó una decisión desdichada (o desdichado fue su pase), y le arrebataron un balón idóneo para el contragolpe. Marcó Tuni. Ahora, las lágrimas, la rabia y la tristeza se adueñaron de todos, de toda la afición –en Mallorca, en Zaragoza, en Aragón, en cualquier- que pensaba y voceaba, con un rictus de desolación, “el Zaragoza no se rinde”. Ricardo Oliveira volvió a marcar pero sólo faltaban 50 segundos. Y ya no hubo tiempo para más.
El Real Zaragoza había caído en Segunda, en el año en que celebró su 75 aniversario, en el año que Zaragoza y Aragón celebran la Expo y el bicentenario de Los Sitios, en el año en que tenía un equipo espléndido, en el año en que no se dio ni una a derechas, en el año en que tuvimos una defensa de frambuesa ( y un equipo global sin arrestos), en el año en que no nos servía D’Alessandro (ese tipo arisco y de mal genio que siempre quería el balón y que siempre quería ganar), en el año turbulento en que no se acertó con los entrenadores…
Ahora, llega lo más duro: asimilar este varapalo terrible, y organizar un equipo con sensatez, con visión de futuro, un equipo que devuelva al Real Zaragoza, y a su inmensa y abatida afición, a donde tienen que estar: en Primera Divisón, donde han conquistado sus nueve títulos oficiales.