Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2009.

FERNANDO BELTRÁN: TRES POEMAS DE AMOR

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Han sido varias las personas que me han hablado mucho y bien de Fernando Beltrán. No era la primera vez; antes ya lo había hecho Pepito de Librería Antígona y compré un delicioso libro suyo de mujeres: ‘Mujeres encontradas’ (Sins Entido). Con motivo de su estancia en Zaragoza, volvió a hablarme de él Nacho Escuín, Julia Millán y Pepito de nuevo, que me dijo que había conseguido ejemplares de un delicioso libro suyo: ‘Amor ciego’ (Huerga & Fierro), que era la crónica de una historia de amor especial. Y además volví a comprar el delicioso libro de las mujeres que le editó Jesús Moreno: un ejercicio deslumbrante de prosa lírica y de retrato muy imaginativo.

 

‘Amor ciego’ es un libro realmente sugerente. De ésos que dan envidia: envidia por la calidad del texto, por su alada imaginación e inventiva y por no estar viviendo una pasión auroral así, con esa vehemencia, con esa dialéctica de la mente y el cuerpo. Copio aquí tres poemas. La ilustración es un collage de Isabel Fernández Echeverría de su muestra 'El extraño viaje'.

 

AMAR ES ESTE ERROR IMPRESCINDIBLE

para poder vivir,

esta forma distinta de sentir la lluvia

cuando llega el otoño

y la saliva

de los parques más tristes

habla sólo al oído de los locs,

de los cuerdos de atar,

de este poema

empapado de sed,

muerto de amor y frío,

acantilado al borde un abismo

que antes nunca escribí

 

TREINTA Y SEIS

treinta y siete,

treinta y ocho veces

te morderé los pies

hasta saber la horma de tu boca,

la fiebre que ayer tuve

y la distancia

de puntillas

que va del hueso al fruto,

del corazón a la lengua,

de la raíz al vértigo terrible

y el granizo

de tu piel y mis nubes

arruinando las uvas

de este mes de septiembre

 

SI ME QUITO EL AMOR

desnuda me quedas,

no me pidas que rompa tus vestidos

ahora que llega el frío,

búscame en los armarios de tus calles,

en la ciudad sin ley de mis tres manos,

la derecha, la izquierda, la que te ama,

los pasillos y el tren donde una noche

descolgaré por fin tu gabardina

porque llegó el invierno,

la estación de las perchas,

los ojales más grandes del deseo

y mi cuerpo abrochándose a la espera

de esos días de lluvia que te pones

bajo la falda a veces

01/03/2009 10:24 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 5 comentarios.

LAS BOTAS DE TACOS DE ALUMINIO DE JORGE

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Aloma, sin saber que su hermano Jorge estrenaba botas nuevas, le hizo esta foto. Me la envió de madrugada. Y aquí está.

01/03/2009 10:27 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Deportistas No hay comentarios. Comentar.

CARLOS MANZANO Y M. A. SARTO EXPONE EN VERACRUZ

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El escritor y fotógrafo Carlos Manzano me envía la siguiente nota y una foto de Marco Antonio Sarto:

 

Estimado Antón:

 

Te escribo para informarte de que el próximo viernes 6 de marzo, a las 20:00 horas, tendrá lugar en la Fototeca “Juan Malpica Mimendi” de Veracruz (México) la inauguración de la exposición titulada “SEIS MIRADAS. Colectiva fotográfica española”, en la que, entre otros autores, tomaremos parte dos fotógrafos aragoneses: Marco Antonio Sarto y yo mismo. Marco Antonio Sarto mostrará diversas imágenes pertenecientes a su trabajo “India, de norte a sur”, y yo expondré algunas de las que configuran la serie “Mujeres”. Junto a nosotros dos, exponen también los fotógrafos Antona, Francisco Ortiz, Juan Bautista Morán y Rafa Sámano. La muestra está comisariada por Graciela Barrera en colaboración con el director de la fototeca de Veracruz, Carlos Cano.

 

Te adjunto imagen del cartel de exposición y una fotografía de Marco Antonio Sarto. Asimismo, al final de este texto he añadido las direcciones de los blogs y las páginas web de los fotógrafos que tomamos parte en dicha muestra.

 

Un abrazo.

 

Carlos Manzano

 

––

 

Rafa Sámano de la Serna
http://www.rafasamano.com/
 
Juan Bautista Morán
http://juanbamoran.mifotoblog.com/
http://cantodeespumas.blogspot.com/
 

Antona
http://www.antonafotografias.com//
 
Francisco Ortíz
http://francisco-ortiz-fotografia.blogspot.com/
http://novelanegraycinenegro.blogspot.com/
http://francisco-ortiz.blogspot.com/
 
Marco Antonio Sarto
http://es.geocities.com/marco_sarto/


Carlos Manzano
http://www.carlosmanzano.net/


 

01/03/2009 18:25 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Fotógrafos Hay 1 comentario.

LA QUERENCIA, CON GONSO, DE GIRA POR PARÍS

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Gonzalo Alonso es uno de los grandes músicos de Zaragoza. Un artista en el sentido más amplio del término. En los últimos años, se ha inclinado por el flamenco y ha fundado, con un amplio elenco de amigos, el grupo La Querencia. Recibo esta nota de la gira del grupo por París. Suerte. La foto la he tomado de envozalta. 

 

El flamenco fusión de La Querencia, a la conquista de París

Pasión y arte se conjugan con maestría y el público se embruja con la puesta en escena de La Querencia, grupo aragonés de flamenco fusión que, tras el éxito logrado recientemente en Toulouse, carga las maletas de ilusión renovada para su próxima actuación. Será en París este fin de semana, donde ofrecerán su espectáculo que combina el flamenco con otras disciplinas. El resultado: magia sobre un escenario.

 

Zaragoza, 3 de marzo de 2009

 

Toulouse les recibió con aplausos y éxito de público y ahora París se prepara para absorber su arte sobre un escenario. La Querencia, proyecto musical aragonés de nuevo flamenco, viajará este viernes y sábado a la capital del Sena para que los franceses disfruten, degusten y sueñen con su espectáculo de fusión. En él se mezcla baile y música y ofrecen composiciones propias a medio camino entre el flamenco clásico y la música de cámara. Interpretan tarantas, tangos, tanguillos, bulerías y rumbas con una instrumentación singular (dos guitarras españolas, piano, viola, flauta travesera, percusión, bajo eléctrico y dos cantaores), consiguiendo así unos ambientes sonoros elegantes y un personal estilo musical. París es su próximo destino y, por el momento, la expectación es máxima. “Tenemos concretadas entrevistas en medios locales parisinos y han salido noticias previas a la actuación”, subraya el ex cantante del grupo Días de vino y rosas, Gonzalo Alonso.

 

Este triunfo ha sido refrendado recientemente en su actuación de Toulouse. “Además de porque los franceses son muy sensibles a la música flamenca, fue un gran éxito porque el espectáculo ofrece una mezcla de ambientes más melódicos, con momentos de mucha fuerza combinados con el baile. Ha sido una experiencia muy enriquecedora”, añade el artista.

 

Una bailaora aporta la sensualidad y la fuerza del genuino baile flamenco. Se trata de un espectáculo apto para todos los públicos, detallista y enérgico y que no deja indiferente, puesto que la música de La Querencia tiene personalidad propia dentro del rico mundo del flamenco fusión.

Este proyecto se ha consolidado como una de las apuestas más sólidas del nuevo flamenco en Aragón. El hecho de contar con músicos que provienen de diferentes lugares geográficos y estilos favorece la creación de La Querencia. “Lo mágico es el aporte de cada uno, el encuentro. Nuestra música no es parecida a casi nada, es una música viva, no tiene rasgos de otras músicas”, señala el guitarrista Paquito de la Serrana.

Asimismo, tal y como indica Gonzalo Alonso, “el flamenco es una música tan rica que acepta muchas posibilidades de fusión, con música brasileña, con el jazz, con clásica… pero sin perder el respecto al flamenco cabal. Creo que es saludable que el flamenco se fusione con otras músicas para luego nutrirse de ellas”, añade.

 

EL DISCO

 

Inmersos en las actuaciones en directo, La Querencia dispone actualmente de poco tiempo para dedicar a la grabación de su disco. Pero es un proyecto en marcha y que pretenden presentar a finales de este año. “Queremos grabar el espectáculo que tenemos montado, es difícil porque siempre tenemos directos…”, se lamenta Gonzalo.

 

No obstante, la idea es que el propio directo enriquezca el disco y, por eso, la idea es grabarlo en directo, “si no en estricto directo, sí gran parte. Hay una magia que se pierde en el estudio, porque nuestra música es muy visceral y pasional. La música en directo nos suena muy espontánea, depende de cómo está el cantaor, te hace un giro melódico que te hace tocar de otra manera”, resalta Alonso.

 

LOS COMPONENTES

 

La Querencia se nutre de la maestría de diferentes músicos. “No hay una música que sea un patrón en la que se apoyen los demás, sino que cada uno aporta lo suyo y tiene su momento”, resume el guitarrista Paquito de la Serrana. Esta formación se compone de varios artistas que incorporan su raza y su carisma en cada interpretación: Gonzalo Alonso y Paquito de la Serrana comparten arte con la bailaora Nuria Cazorla; José de Pasaia (cantaor y compositor); Toñín Gabarre (al cante); Miguel Zarazaga (viola); David Jiménez (percusión); Simón Fernández (flauta travesera) y Guillermo Mata (bajo eléctrico).

03/03/2009 10:54 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Músicos No hay comentarios. Comentar.

JUAN BELMONTE, EL TORERO ILUSTRADO*

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No es exacto decir que Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1944) sea un olvidado. Ha sido glosado y reivindicado por autores tan diferentes como César González-Ruano, Félix de Azúa, Javier Marías y Andrés Trapiello. O por el zaragozano Ignacio Martínez de Pisón, que lo ha incorporado con dos textos a los relatos de la antología 'Partes de guerra' (RBA, 2009). Desde hace algunos años, se suele decir que su biografía 'Juan Belmonte, matador de toros' (1935), que rescata ahora Libros del Asteroide, 17 años después de la reedición de Alianza Editorial, es una de las mejores que se han escrito en las letras españolas en todo el siglo XX. Ese libro nació de una sugerente experiencia: Chaves Nogales era un formidable reportero, hijo de periodista, y en los años 30 quiso realizar para 'Ahora' un conjunto de textos que arrancaban de esta pregunta: "¿Recuerda usted cómo era la vida en España en los principios de siglo?".

Una de las celebridades a las que consultó fue al gran matador Juan Belmonte (1892-1962), un hombre que se había hecho a sí mismo, y se quedó hechizado por la riqueza pintoresca de sus recuerdos. Manuel Chaves Nogales publicó a lo largo de 25 entregas, entre junio y diciembre de 1935, en 'Estampa', el fruto de sus conversaciones, el recuento de un sinfín de experiencias, en las que Belmonte, en primera persona, narraba su vida. Su vida, sus pensamientos, sus zozobras, y contaba, como si fuera un pícaro o superviviente del hambre, del miedo y de la muerte, una auténtica novela de la realidad, una falsa autobiografía, un texto brillante que posee hondura, rasgos de ficción, ritmo, un texto que rezuma modernidad. La pieza, de poderosa escritura, es una confesión, es una biografía novelada, sin duda, y es un autorretrato donde conviven el periodismo y la penetración psicológica propia de la novela.

El libro es pródigo en anécdotas, en detalles chocantes, en revelaciones, pero Chaves huye de lo sensacional y de lo episódico, y construye un poderoso friso de vida y de humanidad.

Manuel Chaves Nogales, que aspiró la fragancia de las prensas y las linotipias desde que tenía catorce años, dijo que su oficio consistía en "andar y contar la vida". Entre él y Belmonte se produjo ese milagro químico de la comunicación y la confianza. Y así, el periodista y novelista adoptó la voz del matador. Belmonte cuenta la hambruna familiar, la diversa y miserable suerte de sus hermanos, evoca a su padre quincallero, y cuenta cómo, desoyendo los ruegos familiares, se fue inclinando hacia las capeas y jugándose la vida a la luz de la luna en el campo. Dentro de esa existencia rebosante de patetismo, en la que ni siquiera resalta su valor taurino, siempre controvertido por otra parte, cobra especial importancia su amigo Calderón, que es como el hombre que siempre le estimula, que cree en él, que le empuja y le busca corridas. La narración, digna de la mejor picaresca, insiste en la forja de un destino ante un sinfín de adversidades.

Llanto por Joselito el Gallo

Nadie confiaba en exceso en él. Viajaba de tren en tren, y anduvo de aquí para allá, zascandileando, para convertirse en matador. Antes de tomar la alternativa de torero, vivió una importante pasión con una mujer casada, a la que le dedica hermosas y románticas páginas, y luego triunfó ya en Valencia y Sevilla. Poco después, este lector voraz sería saludado en las tertulias de grandes personajes como Sebastián Miranda, Pérez de Ayala, Julio Antonio, Romero de Torres o Ramón M. del Valle-Inclán. Este, cuando empezaron a llegar sus primeros éxitos de novillero, le dijo: "Juanito, no te hace falta más que morir en la plaza". Belmonte respondió con humor: "Se hará lo que se pueda". Encauzado hacia el triunfo, pasó por distintos períodos: en 1915 sintió la tentación de suicidarse y tenía una pistola encima de la mesilla de noche, vivió una rivalidad dura con Joselito el Gallo, a quien le tenía un enorme cariño y respeto, y cuando le dijeron que lo había matado un toro, en 1920, no se lo podía creer. "Lloré como no he llorado nunca en la vida", dice.

Antes ya había escrito: "El Juan Belmonte de aquel tiempo era una creación mítica de sus paisanos". Participó en giras, se casó en México, eludió y asumió la fama como pudo, con entereza y dignidad, y ganó mucho dinero que le sirvió para mejorar la situación de sus hermanos y para adquirir un cortijo con parrales, 'La Capitana', con el que pudo cumplir un viejo sueño: convertirse en ganadero. Cuando llegó la II República, padeció en carne propia la revuelta y las amenazas contra sus propiedades, que tenían algo de rasgo decisivo en la construcción de su personalidad: eran la modesta ostentación de alguien que se había hecho a sí mismo, que quiso callejear, montar a caballo y huir del pánico a la muerte.

En 1962, 18 años después de la muerte de Manuel Chaves Nogales en Londres en 1944 a consecuencia de una peritonitis, se suicidó de un disparo de pistola, probablemente herido de angustia por un amor tardío, otro "avasallador enamoramiento". Pero esa es otra historia.

 

 

04/03/2009 19:57 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

T. AGUSTÍN, DERQUI, LOS CÁLAMO, HOTEL... EN BORRADORES

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Borradores rinde homenaje a la creación e investigación de mujer esta noche, a las 0.15 de la noche. Ofrece una entrevista con la poetisa turolense, afincada en Madrid, Teresa Agustín, que habla de su libro ‘Dos pasillos’ (Huerga & Fierro), donde evoca la figura de su padre, que se asoma al abismo de la enfermedad, y la ilusión de una hija, que es un asidero contra las tinieblas y la llegada de un invierno metafórico y más bien terrible. Cristina Fernández Cubas, ganadora del premio Cálamo, explica las claves de su libro ‘Todos los cuentos’ (Tusquets): habla de su infancia de cuentos y de miedo, de sus primeros libros, del ángulo del horror y del eco de algunos cuentistas como Poe, Maupassant o Vila-Matas, entre otros. El otro galardonado de este premio fue el danés Knud Romer, autor de la novela ‘Quien parpadea teme a la muerte’ (Minúscula), en la que cuenta la historia de su madre, la historia de una familia y de la presencia de los nazis en su país.

 

Visitan el plató la profesora e investigadora Isabel Carabantes, que acaba de publicar la edición de ‘Todos los cuentos’ (Larumbe. Prensas Universitarias de Zaragoza) del narrador aragonés Manuel Derqui (La Habana, 1921-Aragüés del Puerto, 1973), que redactó más de 120 relatos y varias novelas, entre ellas ‘Meterra’ (1974). Sofía Sánchez y Jesús Pedro Lorente, historiadores del arte, comentan una monografía sobre el escultor Eleuterio Blasco Ferrer, cuya obra pictórica y escultórica fue donada al pueblo turolense de Molinos, y analizan el libro y la exposición ‘Zaragoza vista por artistas aragoneses’ (1808-2008). Se proyectan sendos reportajes con imágenes de Blasco Ferrer y de la iconografía de Zaragoza interpretada por los pintores.

 

Además, entre otros asuntos, Borradores visita, en el CDAN de Huesca, la exposición cinematográfica ‘Los tiempos de un lugar’, en la que participan nueve artistas de todo el mundo con sorprendentes proyectos que se sitúan en Gales, en Gran Salto de Estados Unidos o en un campo de concentración nazi.

 

El grupo Hotel presenta su disco ‘La suite de Stela Marc’ en el plató e interpreta dos temas: ‘Muescas en la pared’ y ‘Problemas’. Jaime Lasaosa y Jesús Pérez narran la trayectoria y los proyectos de este grupo de rock clásico que también apuesta por los sonidos del glam y tiene en David Bowie a uno de sus maestros.

*En esta foto, realizada en Córdoba, vemos a Manuel Derqui realizando una instantánea. El cazador cazado..

05/03/2009 14:06 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

PATRICK MODIANO RETRATADO POR OLIVIER ROLLER

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El visitante de este blog ya conoce a Olivier Soller, un inquietante fotógrafo francés. Busco alguno de sus retratos de escritores y me encuentro con este, entre otros, de Patrick Modiano, que se ha convertido en los últimos años en uno de mis escritores predilectos. Sus novelas me resultan fascinantes. Una de las novelas que más me han gustado en los últimos tiempos es ‘Un pedigrí’: breve, intensa, descarnada, asombrosa en su sencillez y en su forma de mirar.

05/03/2009 18:02 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

RETRATO DE ATARDECIDA DE ANA Y SARA

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Aloma Simpé se ha pasado esta tarde por casa, y cuando caía la noche, cerca de la piscina, en el jardín tomó estas fotos a Ana y a Sara. Llovía suavemente y ha dejado de sonar para siempre el rumor de los pinos.

06/03/2009 01:32 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Fotógrafos Hay 1 comentario.

ANA Y SARA: RETRATO DE SOMBRA, NOCHE Y FRÍO

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 Misterio: Ana y Sara en medio de la noche y del frío. Al final de la sombra se vislumbran algunas luces. Lejos de la escena, tiembla un avión.

06/03/2009 01:37 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

EL MUSEO JUAN CABRÉ CELEBRA SUS DIEZ AÑOS

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“DÍA DE LA MUJER. 10 AÑOS EN EL MUSEO JUAN CABRÉ (1998-2008)”

Del 7 al 29 de marzo de 2009

Inauguración: 7 de marzo a las 20,00 h. en la Sala de Exposiciones

(A Gema Noguera y Elsa Arana, in memoriam)

Desde 1998 el Museo Juan Cabré de Calaceite (Teruel) comienza su temporada de exposiciones hacia el 8 de marzo cuando celebra el “Día Internacional de la Mujer” con una exposición en colaboración con la Asociación de Mujeres y Consumidores “Kalat-Zeyd”. Siempre han expuesto artistas vinculados a las Comarcas del Matarraña y Bajo Aragón. Hemos cumplido 10 años desarrollando esta actividad, cuyo objetivo es implicar en el desarrollo y promoción de este centro al colectivo artístico de la zona y a la vez, darles a conocer en su propio ámbito natural. A lo largo de esta década y gracias a la generosidad y altruismo de estos artistas este Museo ha recopilado obra de cada uno de ellos, por lo que en 2009 este centro quiere agradecer y reconocer el apoyo que nos han prestado durante este tiempo y creemos que  la mejor manera es montando una exposición colectiva con obra de todos ellos.

La exposición reúne las obras donadas en su día por cada artista junto a otra obra más actual a elección de cada uno de ellos. Los artistas representados por orden cronológico de exposición realizada son: Gema Noguera (recientemente fallecida), Dominique Goffard, Esther Galdon, Maite Samperi, Miguel Ángel Laguéns, Marian Tijm, David Catalán, Merche Zagalá, Tomás Saura y Laia Vaquer. Con todos ellos y a lo largo del tiempo además de la relación profesional nos han unido la amistad y la ilusión por trabajar para acercar y dar a conocer el arte contemporáneo que se realiza en nuestro territorio al público en general.

Con esta exposición queremos agradecer a tod@s su esfuerzo y colaboración.

*La nota está remitida por el Museo Juan Cabré de Calaceite. Ayer mismo me ocurrió algo muy bonito y emocionante: Ana y Mamen Gil me regalaron un cuadro de Gema Noguera, un óleo precioso que tiene mucho que ver con el Árbol de la Vida que se ramifica y se esparce por el mundo con sus mensajes: en palabras, en fronda, en los labios del viento. Este es un cuadro de Gema Noguera, no el mío. Me emociona pensar en esta mujer que trabajó tanto por sí misma, por sus hijos, por su relación familiar, por la comarca y por su pintura. Construyó un paraíso entre nosotros, pero nunca le pareció lo suficientemente acogedor.

 

06/03/2009 01:52 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas No hay comentarios. Comentar.

DIEGO PISÓN: PASIÓN Y LEYENDA DEL REAL ZARAGOZA

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Hace algún tiempo que había oído hablar del estupendo blog de Diego Pisón, el hijo menor de Ignacio Martínez de Pisón, un forofo absoluto del Real Zaragoza. Un forofo en la línea dura y doliente, como su padre, Pepe Melero, Rodolfo Notivol, Félix Romeo, José María Serrano, esos zaragocistas de toda la vida que aspiran a la felicidad absoluta de un título de Liga y del retorno inmediato a Primera División. En http://diegopison.blogia.com comprobamos día a día esa pasión por el club en el que su abuelo, Luis Belló, dictó sus mejores lecciones como centrocampista, donde era el medio de seda, y más tarde como entrenador, al lograr dos títulos, los dos primeros títulos del Real Zaragoza, con ‘los Magníficos’. El blog es realmente estupendo: Diego es un jovencísimo estudiante de la ESO en Barcelona donde viven sus padres, María José Belló, e Ignacio Martínez de Pisón, que publicará próximamente en Seix Barral una compilación de sus relatos: ‘El aeropuerto de Funchal’. Hay algo que siempre me ha llamado la atención de Diego Pisón, desde muy pequeño: su bondad, su dulzura, su candor, parece un niño siempre feliz, bien consigo mismo y con su entorno. Un dulce. (La foto del interior Songo-o, hijo del arquero del Deportivo Jacques Songo-o, está tomada del blog de Diego Pisón).

 

CRÓNICA DEL 1-4 DEL MURCIA-ZARAGOZA

Por Diego PISÓN

Una gran victoria la cuajada por el Real Zaragoza esta tarde en la Nueva Condomina. Todos hicieron un buen partido, menos Pulido y Pignol. Rubén Pulido hizo un error defensivo y eso le costó el único gol en contra del partido al Real Zaragoza. Pignol, en cambio, hizo otro error defensivo pero sin apenas importancia. Los goles fueron en el 19 de Ewerthon de penalti, en el 44 de Montoro en contra, en el 52 de Ayala, en el 78 de Zapater y en el 79 de Arizmendi. Con el gol de Zapater ya se supo que el Real Zaragoza iba a ganar pero tan sólo un minuto más tarde, Javier Arizmendi marcó el cuarto gol del partido a favor de los maños. El conjunto de Marcelino García Toral salió al partido a ganar y eso se notó. En el minuto 3, ya habían hecho dos jugadas de peligro para los murcianos. Ponzio volvió al once titular y consiguió un buen disparo al larguero de la portería de Elia, como en los viejos tiempos. Marcelino hizo un invento peligroso en la segunda parte cambiando a Ewerthon por Chus Herrero, un cambio claramente defensivo. Zapater había empezado el partido de lateral y por lo tanto podía colocarse como centrocampista y dejar a Chus Herrero como lateral. Sólo faltaba un delantero, que con adelantar un poco a Ander Herrera ya estaría suplido. De hecho, a partir de ese cambio de táctica en el que se quedaban con sólo un punta que era Arizmendi y un mediapunta que era Ander Herrera.

Webs oficiales Real Zaragoza y Real Murcia.

 

 

06/03/2009 08:59 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Real Zaragoza No hay comentarios. Comentar.

FLEUR JAEGGY, SEGÚN F. COMPANY Y J. RODRÍGUEZ

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He empezado a leer el último libro de la escritora argentina, afincada en Cataluña desde hace años, Flavia Company: ‘Con la soga al cuello’ (Páginas de Espuma), donde hay cuentos espléndidos. Leo en su blog, fcompany.blogspot.com, una nota acerca de un libro muy querido: ‘Los hermosos años del castigo’ de Fleur Jaeggy.

 

"Y en el espejo sus ojos cristalinos, impregnados de fe, concisos como un epitafio": es una de las fantásticas frases de este pequeño gran librito.

Esa concisión de epitafio, mezclada con la profundidad de una mirada inteligente, da su carácter a la narrativa de Fleur Jaeggy. Una autora excepcional. Nacida en Zurich y educada en alemán, escribe sin embargo en italiano -razón por la cual pude yo gozar traduciendo su "El temor del cielo", relatos publicados hace años, también por Tusquets.

Cómo leer a Fleur Jaeggy, pues, en mi opinión:

-En primer lugar, siéntese. No la lea de pie, por ejemplo en el metro, o mientras espera un autobús. No. Siéntese y, a ser posible, con comodidad. Necesitará usted apoyarse, en algunos momentos, para pensar con parsimonia en lo que acaba de leer.

-Intente rodearse de silencio. Quite la música de fondo, apague el móvil, descuelgue el teléfono, desconecte si puede el timbre de su casa. Jaeggy pide recogimiento y concentración. Interrumpir su lectura -este libro tiene sólo 118 páginas de letra grande- sería absurdo.

-Olvídese de todo lo que ha leído y de todo lo que va a leer. Jaeggy es distinta. Tiene su mundo y lo muestra a su manera.

-Procure visualizar lo que lee. La sensualidad de Jaeggy es de escándalo, y contrasta sobremanera con su prosa escueta y desnuda.

-Si puede, léase algunos fragmentos en voz alta. Va a disfrutarlos. (Si puede, sobre todo, léala en italiano, claro).

-No tenga prisa. La brevedad de Jaeggy es producto de un gran esfuerzo de síntesis. Nuestra lectura debe desplegar lo que ella tan bien ha enrollado. Hay que tomarse tiempo. Masticar, paladear, ingerir, rumiar.

-Para acabar: si no conocía a Fleur Jaeggy hasta ahora y la lee a causa de este post, sepa que me estará eternamente agradecido/a. :)

"Los hermosos años del castigo" es una nouvelle, ese género tan adecuado para los tiempos veloces que corren, y trata de las fronteras: las que separan la cordura de la locura, la belleza del horror, el cautiverio de la entrega, la crueldad de la rigidez. Esas fronteras, las más difuminadas, las menos ciertas, las de la duda. Una joya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Busco más cosas y encuentro este precioso y lúcido texto de mi admirado Julián Rodríguez, escritor y director del sello Periférica.

   

 

BREVE DICCIONARIO JAEGGY

 

Fleur Jaeggy nació en Zurich en 1940, vivió en París y en Roma, y posteriormente se instaló en Milán. En España han sido publicados cuatro de sus seis libros: El ángel de la guarda (1974), que su autora se ha propuesto no reeditar más; el fundamental Los hermosos años del castigo (1991), sobre su vida en un internado suizo; el volumen de relatos El temor del cielo (1998), que la convirtió definitivamente en una "autora de culto"; y la novela Proleterka (2001), quizá su libro más popular, y que obtuvo el Premio Viareggio.
    En los habituales recuentos de su biobibliografía nunca deja de citarse que su marido y editor (en Adelphi) son la misma persona: el ensayista Roberto Calasso.



Comienzo
Hay un cuento estremecedor de Fleur Jaeggy, incluido en El temor del cielo, que se titula "Sin destino". Puede resumirse en una frase: una madre muy joven, Marie Anne, aborrece a su hija, que es todavía una niña. Todo lo que sucederá en el cuento brota de ese verbo: aborrecer. Podría decirse que una sola palabra genera todo el relato, "es" todo el relato.


Así sucede siempre en los libros de Fleur Jaeggy. El comienzo de cada texto encierra el texto entero. Desde Il dito in bocca (1968), donde la autora parece reescribir algunas proposiciones del Tractatus de Wittgenstein, hasta Proleterka, que comienza de este modo: "Han pasado muchos años y esta mañana siento un deseo repentino: quisiera tener las cenizas de mi padre". Fue Patricia Highsmith la que dijo que en el principio de todo buen libro debe haber más misterio que en su final.



Crueldad
No está de más ese nombre, Highsmith, al lado del de Fleur Jaeggy. ¿Correspondencia aventurada? No, la crueldad las empareja. Se ha dicho de Fleur Jaeggy que es "el escritor italiano más cruel". Una crueldad que nace tal vez de Henry James (con quien la comparó Joseph Brodsky, que también citaba a Conrad y a Jane Austen), y para la que se necesita que la escritura sea de buril (no por menos tópico el símil, menos exacto) y la perspectiva de telescopio.

El buril procura el detalle, el típico "detalle Fleur Jaeggy", y la perspectiva telescópica tanto la distancia (cerca y lejos a la vez) como el escepticismo (de "skeptomai", que significa observar).

Estilo
El estilo de esta autora que fue modelo fotográfica antes que escritora parece identificarse bien precisamente con algunos de los rasgos necesarios para esa profesión (no la de escritora): laconismo, sobriedad, estatismo. Pero no son sólo éstas las apreciaciones que se hacen del estilo de Fleur Jaeggy. Es habitual leer que sus palabras son (más tópicos) "como diamantes", "como cristales", "como piedras esmaltadas". Por su dureza, por su belleza, por su precisión.

Identidad
En los libros de Fleur Jaeggy hay sobre todo una identidad de clase, de una burguesía crecida entre el luteranismo y el calvinismo, con objetos que alcanzan una importancia esencial como referentes vitales (un piano Steinway es en Proleterka representación de la madre). Identidad construida tanto por modelos literarios heterodoxos (Eckart, Robert Walser, Ingeborg Bachmann) como ortodoxos (Annemarie Schwarzenbach, Franz Werfel). Identidad construida, pues, como un puzzle, en narraciones que oscilan a lo largo del relato (como en Proleterka) entre la primera y la tercera persona, y que podemos ligar a dos libros también alejados del mainstream literario y traducidos precisamente por Fleur Jaeggy: las Vidas imaginarias de Marcel Schwob y Los últimos días de Enmanuel Kant de Thomas de Quincey, otros dos visionarios.



Lugar
Se ha dicho antes: las novelas de Fleur Jaeggy son eminentemente estáticas. El movimiento es una anécdota. Los auténticos viajes de sus libros, tildados muchas veces de "novelas metafísicas", son cambios en la conciencia, viajes interiores. Sus verdaderos lugares son sólo literarios. Y entre ellos no sólo Grecia, Venecia o Zurich, sino, sobre todo, ese otro "lugar" literario por excelencia: la adolescencia.

 

 

06/03/2009 09:29 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 4 comentarios.

'LA LECCIÓN': CUENTO DE SENDER EN 'PARTES DE GUERRA'

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Ignacio Martínez de Pisón es el compilador del libro colectivo ‘Partes de guerra’ (RBA, 2009), que está dando mucho que hablar y mucho más que leer. Este cuento es de Ramón José Sender, el narrador de Chalamera, el autor de ‘Crónica del alba’: “La lección apareció el 18 de julio de 1938 en Voz de Madrid, la revista que Sender dirigía en aquel instante en París. Actualmente, Pisón tiene dos libros excelentes y muy frescos en las librerías: ‘Las palabras justas’ (Xordica) y la novela ‘Dientes de leche’ (Seix Barral).

 

        

LA LECCIÓN

 

 

Por Ramón José SENDER

El capitán Hurtado era el único oficial profesional que teníamos en Peguerinos en 1936. No acababa de salir de su asombro ante las milicias. Veía que las virtudes civiles daban un excelente resultado en el campo de batalla, y eso debía de contradecir los principios de su ciencia militar. Tenía un gran respeto por la combatividad y el valor de los milicianos, pero no comprendía políticamente la democracia, y a los que querían hablarle de las libertades populares les contestaba con un gesto impaciente:

         -Para cuatro días que uno va a vivir dejadme en paz con vuestras tonterías.

         Los milicianos se reían y movían lentamente la cabeza. Pero la disposición de Hurtado para el trabajo de guerra al lado de unos hombres cuya ideología no comprendía les era simpática a todos.

-Con vosotros –solía decir Hurtado a los milicianos- se puede ir a todas partes.

Eso les halagaba.

Aquel día Hurtado llamó a cinco hombres elegidos entre los más decididos. Cuatro muchachos y un viejo. Éste era tipógrafo. Entre los otros había un ingeniero industrial, un metalúrgico y dos albañiles. El tipógrafo protestaba siempre porque no tenía tiempo para nada. Desde hacía tres días trataba en vano de leer un discurso del líder sindical de su organización, que había sido publicado en folleto y que llevaba consigo todo sucio y arrugado.

Cuando acudieron a la pequeña casa de madera que había a la salida del pueblo, el capitán no había llegado aún y le esperaron más de media hora. El tipógrafo sacó de la cartuchera el folleto y se puso a leer. Por fin apareció el capitán, acompañado de un sargento telegrafista que solía manejar un heliógrafo. Ese sargento, aunque mostraba un gran entusiasmo por las ideologías políticas de los milicianos con quienes hablaba en cada caso, no tenía la simpatía de nadie. Veían en él algo servil que a nadie convencía. Era corriente oír hablar de él con reservas.

Antes de sentarse hizo un largo aparte con el sargento. Cuando éste se fue dijo a los milicianos que les había llamado para exponerles un plan de penetración y acción en el campo enemigo. Era muy arriesgado y reclamaba la mayor atención. La derrota sufrida el día anterior por el enemigo había forzado a Mola a organizar su campo seriamente para la resistencia. El enemigo estaba muy bien fortificado, había establecido una línea regular y contaba con abundantes refuerzos. Debían de tener patrullas de reconocimiento, con los restos de la caballería mora que lograron salvarse el día anterior. Los milicianos escuchaban impacientes. Hubieran querido asimilar en un instante los conocimientos de aquel hombre. Pero cada cual pensaba que, si Hurtado sabía siempre las condiciones en que se encontraba el enemigo y en un combate conocía el momento y el lugar del contraataque, eso se debía a sus seis años de academia. Ese nombre –Academia- tenía una fuerza y un prestigio abrumador.

-No es necesario el fusil para estos servicios –explicaba Hurtado-. Son mejores las bombas de mano. Tres de vosotros llevaréis también un pico. Los otros dos, una pala. Cada uno, un rollo de cuerda de cinco o seis metros.

Después de una pausa en la que el capitán pareció muy preocupado por las hebillas de su alta bota de cuero, aunque se veía que pensaba en otra cosa, continuó:

-La penetración en el campo enemigo tiene por objeto producir la sorpresa y la desorientación. Para eso hay que saber evitar los puestos de observación, y esto se consigue estudiando bien el itinerario y escogiendo también la hora en relación con la posición del sol o de la luna. El itinerario, flanqueando el viejo camino de resineros...

De nuevo se interrumpió para vigilar la hebilla que no quería dejarse atar. Cuando parecía dispuesto a reanudar la lección, llegó de nuevo el sargento telegrafista. El capitán se levantó y salió fuera. Parecía muy distraído. El tipógrafo sacó su folleto y se puso a leer. El joven ingeniero industrial pensó que no estaba bien salir a hablar aparte con el telegrafista, pero quizá los profesionales daban un gran valor al secreto militar, y eso no podía parecerle mal.

Hurtado volvió a entrar y dijo que tenía que salir para un servicio urgente. La lección la daría al atardecer y la penetración de la patrulla sería antes del alba, al día siguiente. Había tiempo. Todavía se detuvo para advertir que si antes de la media noche no se habían podido reunir de nuevo, los milicianos debían ir a buscarle al Estado mayor o donde estuviera. El tipógrafo guardó su folleto en la cartuchera y contempló extrañado al capitán.

“Es raro –pensó-. Parece un hombre diferente. Se mueve, se sienta, se levanta, habla como si le dolieran la cabeza o las muelas.”

La patrulla iba y venía por el campamento esperando la hora de la reunión. Los cinco milicianos habían quedado libres de servicio aquel día y el tipógrafo seguía leyendo el folleto, algunos de cuyos párrafos había subrayado cuidadosamente con lápiz. Después del bombardeo de la aviación enemiga, hacia las cuatro de la tarde hubo bastante calma. El silencio del frente era horadado a veces por el fuego mecánico de las ametralladoras. A veces, también, cantaba un gallo en un corral próximo, lo que según el joven ingeniero era una provocación intolerable a su estómago.

Hurtado salió al atardecer, con el sargento, hacia las avanzadas. El cabo de intendencia lo vio ir y venir indeciso. Llegó a los primeros puestos del ala derecha y advirtió a los centinelas que tuvieran cuidado al disparar porque iba a reconocer el “terreno de nadie”. Los centinelas lo vieron salir asombrados. “Con hombres tan valientes y tan inteligentes –se dijeron también- se puede ir a todas partes.” Hurtado y el telegrafista avanzaron con grandes precauciones en dirección a una casita abandonada, de cuyas ruinas salía humo. Luego los centinelas los perdieron de vista, pero en los relevos se transmitían la consigna: “Cuidado al disparar, que el capitán Hurtado anda por ahí.” Era ya medianoche y no había vuelto aún.

A la una de la madrugada el tipógrafo reunió a los demás compañeros y les recordó que el capitán les había dicho que después de medianoche debían buscarlo donde estuviera. Antes del amanecer había que realizar el servicio, y para eso necesitaban conocer las instrucciones completas. Ya de acuerdo, se enteraron por el cabo de intendencia y el sargento de la segunda compañía del batallón Fernando de Rosa del camino tomado por el capitán. Con el fusil en bandolera, la bayoneta colgada al costado y media docena de bombas de mano, llegaron los cinco a las avanzadas. Los centinelas les indicaron el lugar por donde Hurtado había desaparecido. La patrulla buscaba entre las sombras, que a veces esclarecía una luna tímida. Con la obsesión de un servicio que había que hacer “antes de la madrugada”, recordaban sus palabras: “Si a las doce no nos hemos reunido, buscadme.” Y los cinco siguieron avanzando cautelosamente en la noche.

Antes de llegar a la casita en ruinas sintieron a su izquiera una ametralladora. En la noche, los disparos eran estrellas rojas de una simetría perfecta. Se arrojaron al suelo y siguieron avanzando. Volvieron a detenerse poco después porque oyeron voces humanas. No comprendían las palabras, pero reconocían el acento atiplado de los moros. El tipógrafo y otros dos avanzaron y los demás quedaron esperando con los fusiles preparados. Pocos minutos después vieron un grupo de caballos sin jinetes atados entre sí. Como las voces se habían alejado y durante más de media hora no vieron a nadie, siguieron avanzando.

-Cuando encontremos a Hurtado –decía el tipógrafo-, va a ser muy tarde.

Otro miliciano afirmaba y añadía que, por si ese retraso no bastaba, todavía sería preciso volver al campamento a equiparse como el capitán había dicho. La última palabra que le habían oído, con la cual quedaba inconclusa una frase de un valor inapreciable era: “el itinerario junto al camino viejo de resineros...”. Había que conocer esa frase entera; había que escuchar sus instrucciones antes de penetrar en el campo enemigo si querían hacer un buen trabajo.

-Entrar en el campo enemigo –se decían- no es tarea para el primer miliciano que llega.

En el fondo de un hoyo de obús encontraron al telegrafista. Se quejaba débilmente y parecía haber perdido el conocimiento. Estaba herido en la cabeza y en el pecho. Tenía también una mano ensangrentada. Pero a veces indicaba con esa misma mano una dirección y reía vagamente. Quizás no se reía, pero la boca ancha y hundida bajo las narices daba esa impresión. En la mano izquierda le faltaba el dedo anular. Los que habían dudado del telegrafista se sentían ahora avergonzados. Con la mano ensangrentada seguía señalando el camino de Hurtado en las sombras. Pero no conseguía hablar. Como se negaba a ser evacuado le dieron agua y lo dejaron allí. Siguieron adelante. El tipógrafo dijo que los moros habían cortado el dedo anular al telegrafista para robarle la alianza de oro. Antes de terminar estas palabras llegaron dos obuses del 7,5. Un balín hirió al ingenieron en el brazo. Se oyó una blasfemia y el herido quedó rezagado buscando algo con que atarse el brazo por encima de la herida.

Pero seguían avanzando. Rebasaron dos nidos de ametralladoras, perdieron algún tiempo tratando de reconocer en la obscuridad –la luna se había ocultado de nuevo- por el tacto las facciones de un muerto. Llevaba bigote y, por lo tanto, no podía ser Hurtado. Y siguieron.

Por fin, momentos antes del amanecer, estuvieron ante Hurtado. Pero aquél era otro campamento. Quizá correspondiera al sector de Las Navas. Hurtado abrió unos ojos enormes, de asombro. Su extrañeza era como una serie de preguntas tan claras que no hacía falta formularlas.

-Dijo usted que le buscáramos –explicaban los milicianos.

Hurtado, con la voz temblorosa, mirando los fusiles, preguntaba:

-¿Yo? ¿Para qué?

Estaba tan desconcertado que no acertaba a llevarse el cigarrillo a los labios.

-Para que nos diga cómo hay que penetrar en el campo rebelde.

Hurtado había perdido la mirada juvenil y franca que tenía en Peguerinos. Los milicianos creían que estaba disgustado porque no llevaban las bombas ni los rollos de cuerda. El tipógrafo advirtió:

-Luego iremos a dejar los fusiles y a equiparnos como usted nos dijo, pero quisiéramos que terminara de darnos sus instrucciones para entrar en el campo enemigo.

Fuera comenzaba a amanecer. A la luz del día era ya visible la bandera traidora de Franco. El capitán desapareció y los milicianos quedaron recordando las palabras con las que había interrumpido su lección: “la penetración en el campo enemigo, junto al camino viejo de resineros...”. No era tan fácil entrar en el campo enemigo. Sólo un oficial con seis años de academia militar podía pretender organizar un servicio tan difícil. Se sentaron todos en semicírculo. El ingeniero apretó un poco más la venda del brazo, sirviéndose de los dientes y de la mano libre. Habían dejado una silla en el centro, para Hurtado.

Éste volvió, pero venían con él dos oficiales acompañados de más de quince soldados, quienes desarmaron a los milicianos y los condujeron a una zanja. Dijeron al joven ingeniero:

-Salta ahí dentro y así nos evitas tener que arrastrar luego tu cuerpo.

Dispararon sobre él y allí quedó, encogido, en el fondo. Ordenaron al tipógrafo que cogiera una paletada de cal de un pequeño montón que había al lado y la echara al muerto. El tipógrafo contestó en silencio mostrando sus manos atadas. Lo desataron. Cogió la pala y miró a su alrededor. Hurtado no estaba. Volvió a dejarla caer, salvó de un brinco una pequeña cerca de piedra y corrió, corrió, corrió. A sus espaldas oyó varias descargas de fusil. Las pistolas sonaban también como botellitas a las que se les quita de pronto un corcho muy ajustado. Sintió en las piernas los golpes de unas ramas de arbusto que no existían y en la boca un líquido caliente y salado.

Pudo llegar a Peguerinos. Allí estaba yo. Me contó todo esto mientras el médico se preparaba para hacerle una transfusión de sangre. Después sacó su folleto sindical del bolsillo y se puso a leerlo.

 

 

 

NOTA DE IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN

PARA ‘PARTES DE GUERRA’

 

Anarquista en su juventud y próximo al comunismo desde 1933, Ramón J. Sender (Chalamera, Huesca, 1901 – San Diego, California, 1982) combatió como capitán en el 5º Regimiento a las órdenes del comunista Enrique Líster, quien, treinta años después, le acusaría de haber desertado tras la ofensiva de Seseña del 29 de octubre de 1936, acusación definitivamente rebatida por la profesora Donatella Pini. Su alejamiento del comunismo se precipitó tras la persecución en junio de 1937 del POUM, algunos de cuyos dirigentes eran amigos suyos. Pero los acontecimientos que más le marcaron fueron dos viles asesinatos a manos de elementos del franquismo local: el de su hermano Manuel en Huesca (ciudad de la que había sido alcalde durante la República) y el de su mujer, Amparo Barayón, en Zamora. Este asesinato sería investigado por su hijo, Ramón Sender Barayón (que a la sazón tenía dos años), para escribir el estremecedor libro Muerte en Zamora (1990). No es, pues, de extrañar que la Guerra Civil esté muy presente en la obra de Sender, tanto en el reportaje Contraataque (1938) y la muy celebrada novela Réquiem por un campesino español (1953) como en diversos textos de carácter autobiográfico y en algunos relatos nunca recogidos en libro. Uno de ellos es “La lección”, que se publicó el 18 de julio de 1938 en Voz de Madrid, la revista que el propio Sender dirigía entonces en París.

(Esta ilustración es de Giulio di Sturco. Me ha gustado; no tiene nada que ver con este texto).

 

 

06/03/2009 16:38 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

POEMAS DE SOL ACÍN

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Hace algo más de veinte años, justo en el centenario del nacimiento de Ramón Acín Aquilué (1888-1936), su hija menor Sol Acín habló de la historia de sus padres y de su propia historia personal, levemente, con un pudor especial. Habló de su madre Conchita Monrás, pianista y tenista en la Huesca de principios de siglo, de su hermana Katia y de sus pequeñas cosas: había estudiado en Madrid, se había casado con el realizador Klaus Lindemann, que grabó algunos conciertos de Herbert von Karajan, alumbró dos hijos, Sergio y Ana, y trabajaba en la Universidad Laboral como profesora de francés. A Sol le apasionaban los libros, la belleza y el silencio. En 1979, publicó en Ámbito Literario el poemario ‘Hacia ese cielo oscuro’, que fue como una cristalización de experiencias, de emociones labradas en soledad y entre los recuerdos. Hace muy pocos meses, con la inestimable ayuda del videorealizador Emilio Casanova, se inauguró en la red la Fundación Katia y Ramón Acín; que ya está trabajando en una gran exposición retrospectiva para las salas de la Diputación de Huesca de grabados de Katia, esa mujer excepcional que una vez jubilada de la enseñanza realizó Bellas Artes y acabó reencontrándose con el magisterio de su padre, ejecutado en agosto de 1936, en el arte. Estos días, se anuncia que han aparecido algunos poemas de Sol Acín, que ésta le envió entre 1950 y 1955 a María Kusche, una historiadora del arte que reside en Málaga y que ha desarrollado su carrera en Friburgo y Bonn, con la que había coincidido en la Residencia de Señoritas de Fortuny, fundada por María de Maeztu. Los poemas forman parte de una valiosa correspondencia que acentúa aún más el perfil literario de Sol Acín, siempre sigilosa, vulnerable, impregnada de sensibilidad, de hondura y de dolor. 

*Las mujeres de Ramón Acín: en el centro, su esposa Conchita Monrás; a la izquierda Katia y a la derecha Sol, con un lazo blanco. Esta fotografía siempre me emociona. Katia y Sol me han contado maravillas y dramas terribles de su familia. Mil disculpas a los que visitais este blog con cierta frecuencia: no tengo internet en casa, Telefónica no acierta a explicarse lo que pasa, y llevo más de una semana sin internet en casa. Mil gracias por las visitas. Abrazos.

10/03/2009 01:19 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Temas aragoneses Hay 3 comentarios.

'AEROPUERTO DE FUNCHAL' DE MARTÍNEZ DE PISÓN

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Sigo sin Internet en casa. Un amable experto se está volviendo loco. No sabe lo que ocurre, no saber por qué de pronto, tras dos años de normalidad, más o menos, ahora se cae Internet en todas partes. Esta mañana ha cambiado hasta el cable exterior de conexión. Y nada. Hace ya varios días que le había pedido a Ignacio Martínez de Pisón un cuento de su nuevo libro, ‘Aeropuerto de Funchal’ (Seix Barral), una selección de sus mejores cuentos. Están, por supuesto, los mejores: ‘Siempre hay un perro al acecho’, ‘El filo de unos ojos’ y ‘Foto de familia’. Y entre ellos también está este ‘Aeropuerto de Funchal’ que da título a un volumen que celebra 25 años de su primer volumen de relatos: ‘Alguien te observa en secreto’.

 

 

AEROPUERTO DE FUNCHAL

 

Por Ignacio MARTÍNEZ DE PISÓN

La última noticia que tuvo de Frank fue una postal enviada desde Madeira. De eso hacía cuatro años, y en realidad aquella postal no parecía que le estuviera destinada. Con una firma ilegible y un texto anodino (muchos saludos y recuerdos, alguna pregunta del tipo ¿qué tal vosotros?), la dirección que figuraba en su mitad derecha era la suya, la de Elena, pero los destinatarios no eran ni ella ni Carlos, su marido, sino una familia apellidada Pajarito. Había sido precisamente Carlos quien, de vuelta del despacho, la había sacado del buzón, y mientras se la enseñaba no había podido evitar un comentario chistoso: “¿Cómo puede ser que alguien se apellide Pajarito? Yo en su caso me lo cambiaría por Pajarraco: impone más respeto.” Ella contuvo por un instante la respiración y pensó en Frank. Pajarito, parajito mío. Ése era el apelativo cariñoso que Frank solía dedicarle en la intimidad, y Elena estuvo segura de que su antiguo amante había recurrido a esa clave privada para hacerle saber que en aquella lejana isla portuguesa seguía pensando en ella.

  Pero desde entonces habían pasado cuatro años, y ahora Carlos y Elena estaban en un Airbus 319 de la compañía portuguesa Tap que se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Funchal. La idea del viaje había sido de él. Hacía mucho tiempo que no viajaban solos, y dos días antes Carlos había aparecido por la tienda de antigüedades de ella agitando como un abanico los billetes de avión: “Ya puedes ir haciendo la maleta. Nos vamos.” Había visto el anuncio en el escaparate de una agencia de viajes y no había podido resistirse a la tentación de hacer una locura. Ésas fueron sus palabras, hacer una locura, y Elena hubo de reconocer que también ella lo necesitaba, que la estimulaba la simple perspectiva de romper con la rutina y olvidarse por unos días de clientes y compromisos. Sólo al llegar al aeropuerto de Lisboa, donde debían conectar con el vuelo a la isla, había sentido una primera punzada de decepción: el suyo era el típico viaje organizado, y el resto del grupo estaba formado por matrimonios de jubilados y señoras mayores con aspecto de viudas. Tal detalle acaso habría resultado trivial si el suyo no hubiera sido, como de hecho era, un matrimonio ciertamente descompensado. Ella, con cuarenta años recién cumplidos, se consideraba aún una mujer joven y bonita, y los catorce años y dos meses que Carlos le llevaba le acercaban de forma irremediable a todos esos compañeros de viaje, que parecían no tener otra cosa de qué hablar que no fueran médicos, operaciones y achaques de la edad.

  En el autobús que les recogió en el aeropuerto le pareció evidente que el trato que aquellos hombres y mujeres les dispensaban no era igualitario. Se dirigían a Carlos con una rara familiaridad, como si desde el principio hubieran dado por supuesta su integración en el grupo, y reservaban para ella una gentileza algo distante y cautelosa. Luego, en el vestíbulo del hotel (el Carlton, uno de los mejores de la isla), uno de esos carcamales se le acercó para comentarle con un guiño cómplice que la última noche estaba prevista una fiesta con karaoke, y lo que hasta entonces había sido sólo fastidio dejó paso a una poderosa sensación de disgusto. ¡Una treintena de viejos emborrachándose y dando gritos ante un micrófono! ¿A eso era a lo que Carlos llamaba hacer una locura?

  En la habitación, ya a solas, mantuvieron una breve discusión. “No seas tan seca, mujer. Hemos venido a pasarlo bien”, le dijo él, y ella ni siquiera se molestó en disimular su irritación: “¿De veras crees que con gente como ésa es posible pasarlo bien?” Carlos, acostumbrado a sus arranques de mal humor, esperó pacientemente a que se desahogara, y al final dijo: “No hace falta que vayamos con ellos a todas partes.”

  Y es verdad que al día siguiente sólo coincidieron con los demás a la hora del desayuno, algo casi inevitable, y a la de la cena. El resto del tiempo lo pasaron solos. Visitaron la catedral, el puerto, la plaza del Ayuntamiento, un par de museos de escaso interés, tres o cuatro palacios recientemente restaurados. Pasearon entre los árboles exóticos de un parque, cada uno de ellos con un cartelito que indicaba su país de procedencia, y también por los jardines del que debía de ser el palacio del Gobernador, con vistosas fuentes, bustos de próceres locales y miradores que se asomaban al Atlántico. Recorrieron asimismo las calles del centro de la ciudad, entre las tiendas de ropa y de souvenirs, entre las cafeterías con terraza y los restaurantes para turistas, y Elena, silenciosa, no podía dejar de pensar en Frank, que cuatro años antes había tenido que pasar por esos mismos lugares y que quizá se había detenido ante los mismos escaparates y había admirado esos mismos árboles de tronco inmenso y frutos como salchichas. De vez en cuando la asaltaba la misma fantasía, la fantasía de que Frank seguía en la isla y le salía al paso en uno de esos jardines o una de esas calles. Frank, el viajero impenitente que sólo leía a Bruce Chatwin, el joven eterno que vivía como si el futuro no existiera, el vitalista que no obedecía más que a sus impulsos, el aventurero sin hogar y sin familia... Frank. ¿Alguna vez alguien así se habría instalado en una isla como Madeira, especie de inmenso geriátrico enclavado en mitad del Atlántico? Era absurdo, y Elena lo sabía. Lo más probable era que Frank, músico de profesión, hubiera llegado a aquel sitio con alguna de las orquestas que ocasionalmente le contrataban y que su estancia allí no hubiera superado las dos o tres semanas, quizá ni siquiera eso. ¿Dónde estaría ahora? ¿En qué rincón del planeta? Estuviera donde estuviera, hacía tiempo que debía de haberse olvidado de aquella isla y del contacto que desde allí había tratado de establecer con su ex amante a través de una postal en clave. Para Elena, en cambio, los nombres de Frank y Madeira habían quedado definitivamente asociados desde entonces, y el simple hecho de encontrarse en ese lugar avivaba una inequívoca sensación de proximidad con respecto a él. ¿Cómo habría sido el reencuentro? ¿Qué saludos habrían intercambiado? ¿Se habrían dicho “hola, pajarita”, “hola, pajarito”, como en aquella época? Resultaba agradable dejarse llevar por esas ensoñaciones, y lo único malo era que éstas se desvanecían al menor contacto con la realidad. Una realidad que en aquellos momentos se materializaba en la persona de Carlos, ese intruso en sus fantasías, ese visitante inoportuno. Volvió de repente la vista hacia él y se descubrió odiándole, odiándole con todas sus fuerzas, y el suyo no era un odio momentáneo o circunstancial sino un odio que hundía sus raíces en lo más profundo de sí misma, en cierta mañana de hace más de cuatro años en que tuvo que elegir entre la estabilidad sin pasión y la felicidad sin futuro.

  El tercer día estaba programada una subida a la iglesia de Santa María do Monte, y Carlos, razonable como siempre, dijo que no tenía sentido que fueran por su cuenta, dado que todos aquellos gastos estaban incluidos y que, de todas formas, era lo único de Funchal que les quedaba por ver. “Nos los estaríamos encontrando sin parar”, comentó en alusión a sus compañeros de viaje.

  El autobús les esperaba ante la estatua de la emperatriz Sissí, con la que varios de aquellos viejos, infatigables, insistían en hacerse fotos, y, después de un recorrido por calles ya conocidas de la ciudad, les dejó en la cola del teleférico. Cada una de las cabinas tenía capacidad para seis personas. A ellos les tocó compartirla con cuatro señoras del grupo. Una de ellas, la más parlanchina, se pasó un buen rato diciendo que Carlos era igualito, pero igualito, a un hermano suyo que acababa de casarse por tercera vez. Carlos se sintió o fingió sentirse halagado por la comparación y, mientras la mujer contaba la historia de su hermano, que había empezado de la nada y ahora tenía una planta de galvanizados que daba trabajo a más de treinta personas, Elena buscó alivio en la vista aérea de los tejados de la ciudad.

  Unos cuantos minutos de conversación y la certeza de poseer algo en común, aunque sea algo tan frágil como eso, una supuesta semejanza física con quién sabe quién, pueden en determinadas circunstancias bastar para improvisar breves alianzas. Eso es lo que, a ojos de Elena, ocurrió entre su marido y esas señoras, que, una vez concluido el trayecto en funicular, parecían haberse vuelto inseparables. Visitaron juntos el Jardín Botánico, y juntos compraron bordados en la Quinta do Monte y se fotografiaron en las escaleras de la iglesia, y en realidad Elena no estaba segura de preferir la compañía única de su marido. El grupo sólo se deshizo cuando llegó la hora de montarse en los llamados carros do monte, y eso porque en cada uno de aquellos pintorescos vehículos no cabían más de dos pasajeros. La guía turística, citando a Hemingway, lo había anunciado como la parte más excitante de la excursión: una bajada de cuatro kilómetros metidos en unos grandes cestos de mimbre, una especie de trineos sin patines que se deslizaban por una carretera empinada y sinuosa. La fila de carros aguardaba a los turistas al pie de las escaleras de la iglesia. Cuando les llegó el turno a ellos, Elena observó la gastada tapicería del asiento y se colocó junto a su marido. Aquello inspiraba cualquier cosa menos seguridad. El descenso se inició cuando los dos carreiros, unos hombres de aspecto desnutrido, con camisa y pantalón blancos y sombreros de paja, empujaron su carro cuesta abajo. Apenas unos segundos después habían alcanzado ya una velocidad considerable. Los carreiros iban detrás, subidos al estribo, y en las curvas más cerradas y los cruces de carreteras saltaban a la calzada y giraban o frenaban tirando de una cuerda que llevaban enrollada en la muñeca. De vez en cuando paraban y con unos trapos deshilachados engrasaban los bajos del carro, y entonces los escasos automóviles que les seguían aprovechaban para adelantarles. Elena no sintió el peligro hasta que llegaron al cruce y por el lado izquierdo apareció la motocicleta. Uno de los carreiros saltó a destiempo y sólo consiguió frenar cuando ya ellos dos habían empezado a gritar: “¡Cuidado!” El incidente al final quedó en nada, el carro dando una vuelta completa sobre su propio eje, la moto derrapando interminablemente en su intento por esquivarles, pero Elena se llevó un buen susto y, con la voz entrecortada, dominada aún por la excitación, se volvió hacia su marido y no pudo evitar exclamar: “¡No lo aguanto más! ¡Tenemos que separarnos!” Carlos la miró sin decir nada. El motorista siguió su camino y ellos reanudaron el descenso. Cuando por fin bajaron del carro, él dijo: “Estabas nerviosa.” Y ella repitió: “Tenemos que separarnos.”

  Pasaron el resto del día en el hotel. Carlos se mostraba esquivo, taciturno. Tampoco Elena tenía muchas ganas de hablar. Cenaron en la misma mesa que las mujeres del teleférico. Luego volvieron a la habitación, y Carlos dijo nada más: “No puedes hacerme esto. Sería incapaz de vivir sin ti. Me mataría.” Ella no contestó. Había dicho lo que había dicho sin pensar, pero ahora le parecía que esas palabras fortuitas habían revelado sus deseos más profundos y genuinos. “Dime que no me vas a abandonar”, insistió él, “dímelo”. Elena bajó la cabeza y se metió en el cuarto de baño.

  El día siguiente era el último antes del viaje de vuelta. Estaba previsto que visitaran un pequeño puerto pesquero llamado Calheta y que cruzaran la isla por Paúl da Serra y que recorrieran el norte de la isla, con paradas en la antigua capital, Sao Vicente, y otros pueblos de interés turístico. Elena, sin embargo, dijo que no se encontraba bien y que prefería quedarse a descansar en el hotel. Carlos no insistió. Le dedicó un vago gesto de despedida y salió de la habitación.

  Permaneció acostada hasta más tarde de las diez. Bajó a la cafetería cuando ya había concluido el horario de desayunos, pero no le importó. Salió del hotel en busca de una terraza donde tomar un café y se descubrió recorriendo las mismas calles, los mismos jardines y parques que dos días antes, pero ahora a solas, sin su marido. Podía pues entregarse libremente a sus fantasías y evocaciones, y con una sonrisa en los labios recordó la noche en que Frank y ella se conocieron, en el hotel en que se celebraba la fiesta de clausura del Salón de Anticuarios. Frank era uno de los músicos de la orquesta, y Elena no pudo apartar la vista de él desde que coincidieron en las puertas giratorias de la entrada. Lo demás fue sencillo, una copa juntos, el mismo taxi, el intercambio de números de teléfono, y mientras se despedían ella tuvo la rara certeza de que ya no podría renunciar a él. De que pensaría en Frank a la mañana siguiente, y seguiría pensando en él a la otra y a la otra. Sí, lo suyo por Frank había sido auténtica pasión, un sentimiento que no recordaba desde hacía muchos años y para el que creía haber quedado inhabilitada con el paso del tiempo. ¿Volvería a experimentar lo mismo si ahora se reencontraran? La figura de su marido había desaparecido hasta de su imaginación. Elena se veía a sí misma como una mujer separada, libre, y de golpe se preguntó qué pasos habría de dar para localizar a Frank. ¿Mantendría contacto con aquel amigo suyo, el dueño del bar en el que solían citarse? Y aquellos músicos con los que habían estado en alguna ocasión, ¿tendrían alguna idea de su paradero? Se imaginaba otra vez entre los fuertes brazos de Frank, y en su interior volvía a percibir la misma zozobra placentera que la había atenazado la noche de su primer encuentro íntimo.

  Comió en el restaurante del hotel y después del postre aceptó probar la copita de puncha que el camarero le ofreció. Las primeras noticias llegaron algo más tarde: uno de los turistas del grupo se había despeñado por uno de los barrancos del interior de la isla. Aún no se sabía si era hombre o mujer ni si estaba muerto o sólo herido, pero ella recordó las palabras de su marido (“Sería incapaz de vivir sin ti. Me mataría.”) y empezó a temer que se tratara de él, de Carlos. El gerente del hotel hizo varias llamadas telefónicas, y poco a poco los temores de Elena se fueron confirmando. Sí, era un hombre. Y, sí, parecía ser que había muerto. “¡Carlos!”, exclamó, llevándose las manos a la cara. El gerente intentó tranquilizarla y le dijo que tal vez hubiera un error y que, en todo caso, la identidad del accidentado seguía siendo un misterio. Elena negó con la cabeza y dijo: “Es mi marido. Estoy segura.” Ignoraba cómo podían ser los montes y paisajes de esa parte de Madeira y, sin embargo, la imagen de Carlos alejándose del autobús y de los otros turistas y arrojándose a un precipicio como quien salta a una piscina se le representaba con la nitidez de una película que en ese momento estuviera proyectándose ante sus ojos. “Será mejor que suba a su habitación. La mantendré informada”, dijo el gerente con expresión afligida, pero ella prefirió no moverse de allí, de aquel despacho al que la policía se había comprometido a llamar en cuanto dispusiera de nuevas noticias. “Agua, necesito beber agua”, pidió poco después. El hombre la dejó un momento a solas y Elena prorrumpió en un llanto desesperado, incontenible. ¡Con lo que se habían querido, y ahora él estaba muerto! Recordó su sonrisa amplia y su mirada serena. Recordó también la voz temblorosa y casi infantil con la que, quince años atrás, cuando ella era todavía una jovencita y él ya un hombre hecho y derecho, le había declarado su amor. Los recuerdos se agolpaban, y eran siempre recuerdos de sus años de dicha y plenitud, de la época en la que ninguno de los dos podía concebir la vida sin el otro. El brevísimo noviazgo, el viaje a Egipto, el arreglo de la casa que ambos habían considerado definitiva, los veranos en aquel hotelito mallorquín que disponía de una playa casi privada... Muerto Carlos, era como si todos aquellos recuerdos en los que él aparecía dejaran de ser recuerdos para convertirse en pura invención, como si ese tiempo feliz nunca hubiera llegado a existir. ¿Y Frank? No había vuelto a pensar en él desde las primeras noticias sobre lo ocurrido y, cuando lo hizo, ya nada era lo mismo. Ahora el intruso en sus sentimientos, el visitante inoportuno, era él, su ex amante. Qué injusta había sido al comparar a su marido con la intangible figura de Frank, un ser que pertenecía más al orden del deseo que al de la realidad, criatura más idealizada que ideal, sin otro tamaño que el de sus propias fantasías, y por eso mismo rival poco menos que imbatible para Carlos. ¡Ay, qué culpable se sentía por haberse dejado arrullar por tan tramposas ensoñaciones! “¿Quiere otro vaso de agua?”, le preguntaba de vez en cuando el gerente, respetuoso siempre de su dolor de viuda.

  Luego alguien anunció que el autobús acababa de llegar, y Elena se encontró de golpe en el vestíbulo, viendo entrar turistas de ojos llorosos y expresión descompuesta. Una de las señoras del teleférico se echó en sus brazos y ahogó un sollozo. “Ha sido horrible”, repetía, “horrible.” Por encima del hombro de aquella mujer vio aparecer la figura de Carlos. Llevaba una gorra con el dibujo de un pez espada, y la nariz, como siempre que le daba el sol, se le había empezado a pelar. Se saludaron con un beso en la mejilla y Carlos dijo: “Con lo simpático que era ese hombre... No paraba de hacer planes para el karaoke de esta noche.” Elena asintió muy despacio y, mientras lo hacía, notó cómo un rencor antiguo renacía en su interior, renovado, intacto.

 


 

 

 

 

 

10/03/2009 14:17 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

JANE BIRKIN: UN RETRATO DE ALOMA RODRÍGUEZ

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Estuve el pasado miércoles en el espléndido concierto de Jane Birkin. Me pareció una maravilla de ritmo, de encanto, de belleza, de elegancia y de dominio de la voz, con atmósferas de serena melancolía que evocaban a Serge Gainsbourg. Aloma Rodríguez la retrató así en el hotel La Romareda.

10/03/2009 15:17 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas Hay 3 comentarios.

SEMINARIO: DISCURSOS NARRATIVOS DE LA TRANSICIÓN

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SEMINARIO

LOS DISCURSOS NARRATIVOS DE

LA TRANSICIÓN

Universidad de Zaragoza

Institución Fernando el Católico

(18-20 de marzo de 2009)

DIRECTORES

JOSÉ LUIS CALVO CARILLA

MARÍA ÁNGELES NAVAL LÓPEZ

2

La Transición española ha despertado un interés siempre renovado como uno de los acontecimientos históricos más importantes del pasado siglo. Lo fue también desde una perspectiva internacional por cuanto, como es bien conocido, el paso de la dictadura franquista a la democracia coincidía en el tiempo con las transiciones de Grecia y de Portugal y preludiaba los de cambios políticos de distintas naciones hispanoamericanas y luego en la Europa del Este. Hoy, atravesado ya el umbral del siglo XXI, sigue estando de constante actualidad como objeto recurrente de investigaciones, debates políticos, aniversarios, biografías, etc.

La riqueza y la complejidad de este momento histórico han sido fuente de diferentes discursos narrativos, desde la recuperación del yo reprimido —en forma de una creciente actividad confesional y memorialística— hasta los relatos de las víctimas, salidas de la noche de la Guerra Civil, de los campos de concentración o de las cárceles

de Franco.

Tampoco los novelistas podían permanecer ajenos al cúmulo de fenómenos que se dieron cita durante la Transición. Se hicieron eco del día a día, levantaron acta de los sobresaltos políticos y sociológicos y se aplicaron a buscar, ya que no a un “pueblo perdido”, sí a un lector individual ávido de entretenimiento o, simplemente, desorientado… Incluso algunas novelas recientes siguen todavía marcadas por la memoria de aquellos días.

El Seminario “Los discursos narrativos de la Transición” va a abordar muchas de las proyecciones narrativas de aquel momento histórico. Para ello contará con la presencia de prestigiosos especialistas quienes, desde sus diferentes perspectivas, proporcionarán en sus conferencias atractivas visiones críticas sobre los temas propuestos.

El Seminario “Los discursos narrativos de la Transición” tendrá lugar durante las tardes de los días 18, 19 y 20 de marzo y está abierto a profesores y estudiantes y a todo el público interesado.

 

PROGRAMA

Miércoles 18 de marzo

16,45. h.

Recepción de asistentes

Palabras inaugurales de D. Carlos Forcadell, Director de la Institución “Fernando el

Católico”.

17.0h.

Jordi Gracia (Universidad Autónoma de Barcelona)

La recuperación de la memoria individual en la Transición.

18.30 h.

Ramón Buckley (Universidad de Siracusa).

“La doble Transición”.

20 h.

Julián Casanova (Universidad de Zaragoza)

"Recuerdos e interpretaciones de la guerra civil y de la dictadura"

3

Jueves 19 de marzo

17.00 h.

Mesa redonda: El fin del estado de excepción en la literatura española

Moderadora:

María Ángeles Naval (Universidad de Zaragoza).

Participantes: Carlos Forcadell (Director de la Institución “Fernando el Católico”,

Universidad de Zaragoza), José-Carlos Mainer (Universidad de Zaragoza), Salvador

Clotas (Fundación “Pablo Iglesias) y Santos Sanz Villanueva (Universidad

Complutense).

18.30 h.

Manuel Rico Rego (Escritor)

La Transición en la novela de hoy

20 h.

Santos Sanz Villanueva (Universidad Complutense)

Los relatos de la Transición

Viernes 20 de marzo

18h.

Carme Riera (Universidad Autónoma de Barcelona)

La Transición en mis novelas.

19.30 h.

Salvador Clotas (Director de la Fundación “Pablo Iglesias”).

"La literatura española en 1970. Revisión 30 años después"

21h

Clausura del Seminario.

EVALUACIÓN DEL CURSO

Para la evaluación positiva del Seminario se considerarán necesarias las siguientes condiciones:

1. La asistencia a un mínimo del ochenta y cinco por ciento de los actos académicos programados

(ponencias, coloquios y mesa redonda) dará derecho a la obtención de un Diploma de asistencia

expedido por la Institución “Fernando el Católico”.

2. La asistencia a un mínimo del ochenta y cinco por ciento de los actos académicos programados

(ponencias, coloquios y mesa redonda) y la superación de la prueba de evaluación, permitirá obtener

un Diploma de la actividad con explicitación de reconocimiento académico oficial (un crédito de

libre elección), en el que constará la calificación correspondiente.

3. Tendrán derecho a la evaluación aquellos estudiantes que presenten un trabajo general sobre cada una

de las sesiones a las que hayan asistido (5 como mínimo). Estos trabajos tendrán las siguientes

características:

4. Se exigirá un resumen individual en el que se recogerán los aspectos más relevantes de cada sesión.

Se valorará positivamente la inclusión de reflexiones personales sobre los temas abordados, al menos

en alguna de las ponencias. Cada resumen deberá tener una extensión mínima de 2 páginas. En el

mismo se hará constar la firma, el nombre y los dos apellidos de la persona matriculada, así como el

título de la sesión sobre la que versa el trabajo.

5. La entrega de los trabajos deberá realizarse en la Secretaría del Departamento de Filología Española

*Isabel Carabantes, la estudiosa de Manuel Derqui, me envía esta nota y me pide difusión. Aquí está el Seminario. La foto es de uno de los grandes fotógrafos de la Transición: Alberto García-Alix, un gran narrador visual. Un poeta del lado oscuro.

 

10/03/2009 23:51 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

RÚJULA, BARDAJÍ, BASELGA..., MAÑANA EN BORRADORES

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Mañana jueves 12 de marzo, a las 0.15, Borradores, ofrecerá el siguiente menú:

 

Actuación en directo: el grupo La señal de Flint, que acaba de estrenar el álbum ‘Algo original’.

 

Acudirán al plató Pedro Rújula, editor del mariscal Suchet, del cronista Faustino Casamayor y del pintor y militar Louis François Lejeune. Rújula, experto en el siglo XIX y en trazos del siglo XX, es a la vez editor de la revista ‘Jerónimo Zurita’ de la Institución Fernando el Católico; hablará especialmente del libro del pintor y militar Lejeune, ‘    Los Sitios de Zaragoza’, que escribió en 1840. El otro entrevistado en el estudio será el escritor y periodista Rafael Bardají, que acaba de publicar la historia de ‘El Ribagorzano’, el periódico de Graus tan vinculado a Joaquín Costa que ha estado saliendo durante un siglo y que contó, en los años 80, con Marcelino Iglesias entre sus colaboradores.

 

El programa, además, ofrecerá reportajes con el estudioso de los Sitios José Luis Cintora, que acaba de publicar un libro de Charles Richard Vaughan, ‘El caballero inglés’, que se titula ‘Narrativa de Los Sitios de Zaragoza’; una entrevista con el pianista Miguel Baselga, experto en la obra de Albéniz, de Manuel de Falla y apasionado del vals. Y también se presentará el sello canario Artemisa, que explica su trayectoria, su apuesta por clásicos de narrativa y ensayo, autores de hoy, y rinde un homenaje a Julio Cortázar.

 

Ana Catalá Roca visita en su estudio a la estudiosa y escritora María Pilar Martínez Barca, que acaba de editar la ‘Poesía completa’ de Manuel Pinillos y presentará el 31 de marzo su último poemario: ‘La manzana o el vértigo’ (Libros del Innombrable, 2009), un libro de trasfondo místico, amatorio y a la vez misterioso.

 

11/03/2009 23:49 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

'DESDE EL AGUA', MAÑANA JUEVES EN CÁLAMO

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12 de marzo, jueves, en Cálamo San Francisco a las 20 h.

Presentación del libro de poemas "Desde el agua" de Laura Gómez Palma, publicado por Legado Ediciones.

Junto a la autora, intervendrán Octavio Gómez Millán y Gabriel Sopeña.

LAURA GÓMEZ PALMA nació en Buenos Aires en 1970. Comenzó a estudiar música a los 14 años. Poco tiempo después esta actividad se convertiría en su profesión. Como músico, formó parte de los grupos argentinos Man Ray, Las Chicas y Suéter. En España, ha colaborado con artistas como Amaral y Coque Malla (con quien ha participado recientemente en la grabación de su útimo disco) entre otros. Desde el año 2007 es bajista de Loquillo. A pesar de escribir desde la adolescencia y haberse estrenado como letrista para canciones, su actividad poética comienza en 2005 con la publicación de Llamarse abril, (Madrid, Ediciones Vitruvio). Recientemente ha publicado desde el agua (Madrid, Legados, 2008) y forma parte del grupo de poetas que aparecerán en La República de la Imaginación, libro colectivo publicado próximamante por Legados. Reside en España desde 1997 y es autora del blog DESDE EL AGUA: http://www.lauragomezpalma.blogspot.com

11/03/2009 23:55 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

'VAIVÉN', UN CUENTO DE MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

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                                                                                                                                                                                                                                                              Le pido a Miguel Ángel Muñoz, autor de 'El síndrome de Chejov’, uno de sus relatos de su próximo libro. Miguel Ángel  vendrá al Congreso de Periodismo Digital de Huesca el próximo viernes. Vendrá a hablar de su blog con Juan Cruz. Yo haré de moderador.

VAIVÉN                                                                                                                                               

 

 

     Para todos los lectores del blog

 

 

 

Richard Ford era gran amigo de Carver, y compartían largas jornadas de caza. Así aprendió el viejo y astuto cuentista alcohólico a seguir la pista, a quedar al acecho, y conoció a la perfección, durante los numerosos fines de semana que compartieron,  la geometría de la espalda del joven amigo escritor. Prefería que Ford abriera el camino, y seguir su buen olfato, para encontrar los animales sin demasiado esfuerzo. Carver se sentía cansado; la rodilla derecha comenzaba a fallarle, y procuraba que el otro no advirtiera sus gestos contrariados de dolor cuando atacaba las cuestas. Siempre supo que aquel tipo escuálido y ágil, al que habían echado de su trabajo como cronista deportivo, había escrito una novela maravillosa, El periodista deportivo, que le haría famoso. Tenía la seguridad de que llegaría lejos y le emocionaba pensar en que pudiera adoptar el papel de discípulo agradecido que preserva y difunde el legado de su maestro. Pero Rock Springs, el manuscrito que Richard Ford le había entregado unos días antes y cuya lectura apasionada le había obligado a leerlo cuanto antes, como si temiera morirse de un traicionero ataque al corazón antes de acabarlo, era una colección de cuentos. Cuando lo terminó, de madrugada, sintió necesidad de emborracharse. Emocionado pero también enrabietado, se bebió una botella de whisky. Estaba bien escribir novelas. Eso siempre estaba bien. Pero si Ford quería ser su amigo, su auténtico amigo, no debería meterse en su territorio, los cuentos, y mucho menos de esa manera altiva e insultante. Escribiendo una obra maestra. Por ello, Carver pasó el día de caza escrutando sus gestos y hablando muy poco, sin atreverse a reconocerle que ese libro era digno de él, su maestro.Al final de la tarde, cuando estaban a punto de darse por vencidos, apareció el gran ciervo que llevaban buscando desde el amanecer. Unos cazadores de la zona habían hablado con Richard Ford del animal, escurridizo y enérgico, por cuya cabeza se hacían apuestas cada vez más elevadas. Ford le hizo a Carver un gesto con la mano en alto, exigiéndole silencio, y el silencio se hizo. Disparó sin dudarlo, y se relajó, con la tranquilidad del que ha hecho su trabajo a la perfección. Carver no fue capaz de reaccionar. Ni siquiera consiguió moverse cuando Richard Ford subió la ligera pendiente y llegó hasta el ciervo derribado y acarició su frente caliente con las manos ríspidas de antiguo escritor de insulsas crónicas de béisbol, y desde allí arriba le llamó para que lo acompañara en la celebración del ejemplar cazado. Carver no habría sido capaz de disparar. Estaba paralizado. Una hora después, tras atar el animal a la furgoneta y antes de que Ford accionara la llave del contacto, Carver le dijo, con su voz rugosa y áspera como la ginebra, que había terminado de leer su libro. Ford le preguntó: «¿Qué te ha parecido?». Carver le confesó que era una maravilla. Muy bueno, casi tanto como Catedral. «No digas tonterías, Ray. Sabes perfectamente lo que pienso de Catedral. Nunca lo alcanzaré.» Carver insistió y le dijo que no se preocupase. Aún le quedaba mucho tiempo por delante y pensaba devolverle el golpe. El próximo libro de cuentos que escribiría sería su mejor obra y pondría el listón muy alto a Ford, para que le costase superarle una vez más. «¡Has empezado a escribir de nuevo, ¡qué bien!», se alegró Richard Ford. «No, no te emociones, en realidad aún no he hecho nada, pero empiezo a tener ideas.» «Cuéntame», lo animó, con la furgoneta bajando las primeras cuestas. Antes de que Carver supiera qué decirle, oyeron un fuerte ruido detrás. Carver se volvió. El brusco vaivén de la furgoneta había hecho que la cabeza del ciervo se soltara del nudo que la agarraba, con cuidado para no estropearla como trofeo, y la dobló hacia abajo, golpeando con el rápido movimiento el cristal de la parte de atrás de la cabina y dibujando una insólita postura de abandono, de paz, con la lengua colgando como un anfibio viscoso que habitase el interior del ciervo y hubiese muerto con él. En los ojos del animal había una expresión que Carver intentó definir: no era rabia, ni rebelión, ni por supuesto conciencia del final. Más bien recordaba al arrepentimiento que los niños muestran después de cometer una maldad, como si el animal fuese consciente de haber dado un paso en falso, de haber cometido un error fatal, después de tantas escaramuzas, de haber jugado al escondite durante varios años con las armas de los cazadores, y eso le hubiera conducido hasta aquella furgoneta que le transportaba con brusquedad sobre la grava y los socavones, hacia el pueblo, donde su cuerpo, troceado para carne y adorno, terminaría por desaparecer. Richard Ford insistió. «¿Qué idea te ronda la cabeza?» Carver miró por la ventanilla, y contempló la visión móvil del boscaje. Le respondió como si la idea fuese vieja, como si hubiese meditado mucho en ella. Le mintió por primera vez desde que se conocían. «He pensado mucho estos días en Chéjov, en su final. ¿Crees que el día que murió había flores en su habitación?»

*Esta foto de Eva Mendes corresponde a la agencia Reuters.

 

12/03/2009 00:05 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

ANA MARÍA NAVALES HA FALLECIDO ESTA NOCHE

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Anoche, poco después de salir de ‘Heraldo’, donde estuve preparando una entrevista con Enric Juliana y otra con Pilar Martínez Barca, recibí un par de llamadas: una de Mariano Banzo, el gran periodista de sucesos y ahora el encargado de efemérides, y varias de Mariano Gállego, jefe de cierre. No me di cuenta. Esta mañana, mi hijo Diego, cuando se iba a la Universidad, me ha llamado para decirme que acababan de anunciar en la radio aque Ana María Navales se había muerto anoche en Borja. El entierro es esta tarde, en la iglesia de Santa María, a las cinco y media de la tarde. Me quedo de piedra. Sabía que estaba mal; Julio José Ordovás y Mariano Banzo me tenían al corriente. He entrevistado a Ana María Navales por extenso en varias ocasiones; en el libro ‘Veneno en la boca’ (Xordica, 1994) hay un texto muy amplio sobre su trayectoria. Lo primero que encuentro es esta nota sobre su poesía. Narradora, ensayista, poeta, dinamizadora cultural desde numerosos frentes, profesora, le rindo aquí este homenaje inicial.

 

¿Por qué este título tan sugerente: “Travesía del viento” (Calambur)?
El viento es aquí metáfora de la vida, una vida agitada, llena de acontecimientos que unas veces te permiten navegar a favor y otras en contra de ese viento, cuando las  circunstancias son difíciles.


El libro comprende 28 años de poesía, ocho poemarios...
He publicado más libros de poemas  de los que aparecen en “Travesía...”. Ya en una primera antología de mi obra poética eliminé por completo los tres primeros títulos. Este libro puede considerarse mi obra casi completa, la que hoy salvaría de los cientos de poemas escritos, lo que no quiere decir que si, dentro de unos años, algún editor me propusiera un proyecto semejante no siguiera rechazando aún más versos y, sin duda, añadiría nuevos poemas. En mi poética digo, de la mano de Peter Handke, “cuán voluminosos son ya un par de buenos versos”. Espero que esto se quede también en metáfora.


Jesús Ferrer Sola la sitúa en medio del amplio espacio que hay entre Juan Ramón y Machado.  ¿Le resulta cómodo, explícito, lo suficientemente abarcador ese lugar?

No es mala compañía para andar por el mundo poético, pero es un espacio amplio en el que caben muchos autores.


“Travesía del viento” también tiene algo de inventario. ¿Qué balance hace de su trayectoria?

Tendría que escribir una tesis doctoral. Sólo puedo decirle que, acaso, a lo largo del tiempo, siguen constantes la ironía, un sensible intelectualismo, una dominada subjetividad y, más allá de un aparente desarraigo en soledad, la poesía es para mí un camino de integración con los seres y las cosas. Podemos añadir vitalismo, intimismo, despegue de un heterodoxo surrealismo que quizá se advierta al principio de mi trayectoria.


¿Es la poesía un fuego secreto, título de su primer poemario?
Es algo incontrolable, ante lo que no cabe plantearse trucos, carpintería literaria. En el terreno de la lírica, el arrebato, el instinto, la metafísica, son acaso más evidentes que en cualquier otro género literario.


¿Qué lugar ocupan la propia biografía y la experiencia en su obra? ¿Y la imaginación?

Aparecen el escritor y sus fantasmas, como dijeran Sábato y Vargas Llosa facilitándonos el descenso a la zona oscura de nuestro espíritu. ¿La imaginación? En este caso el descenso es al magma donde conviven lo real y lo imaginario, de donde emanan los seres que pueblan nuestros mundos de ficción.


¿La poesía es también una forma de rebeldía? Dice: “Y escribo para ver que no me humillo…”

Siempre he sido rebelde. Y me he sentido una persona libre. Tanto en la poesía como en la prosa, es decir en la vida.


También existe en usted una mirada espiritual, una conexión con el misterio.

La realidad es tan compleja que a veces tenemos que recurrir al misterio para reflejarnos más exactamente. Lo espiritual, la mitología, lo fantástico acuden a nuestro auxilio para suplir la incapacidad del realismo.


Intimidad, imaginación, rebeldía. ¿Y el amor?

No seríamos poetas, ni personas, sin el equipaje del amor. Eso nos distingue de los demás seres, por eso el odio, la crueldad, la maldad nos rebajan tanto en nuestra condición humana.


Dice el prologuista que intenta crear un léxico innovador. ¿Es cierto?
Absolutamente. El lenguaje, con su continuo mal uso, sufre un desgaste que le lleva a veces a no querer decir nada, incluso a decir lo contrario de lo que debería expresar. La labor del creador es purificar el lenguaje de toda carga espúrea, devolverle su sentido originario, reinventarlo o inventarlo cuando la palabra necesaria no se encuentra o no responde ya a lo que queremos de ella.


¿Sigue teniendo proyección social la poesía?

La poesía, la lírica, siempre es algo íntimo. Cuando alcanza alguna incidencia social es que fallan los canales propios de lo social, y entonces se convierte en un sustituto, en un recurso.

(*Ana María Navales acaba de publicar en Calambur su poesía completa: ’Travesía del viento. (Poesía 1978-2005)’. Calambur, 2006. 64 páginas. Este texto se publicó en ‘Heraldo de Aragón’ en 2006. Ana María Navales fallecía anoche en Borja, me llamó Mariano Banzo -el gran redactor de sucesos y un enamorado absoluto de los idiomas- un poco después de la medianoche, pero no me percaté. Mariano Gállego me intentó localizar mientras conducía hacia Garrapinillos. Le mando desde aquí un abrazo y mi consuelo a su marido Juan Domínguez Lasierra, periodista y escritor, y los numerosos amigos de la pareja. Ana María Navales fundó proyectos como ’Albaida’, la sección de Creación Literaria, y  fue codirectora de la revista ’Turia’ durante casi 25 años. Le interesó mucho la escritura de mujer, le dedicó una novela a la pintora Julieta Always de Barbastro, y su pasión más constante fue Virginia Woolf y el fascinante círculo de Bloomsbury, al que le dedicó varios libros, entre ellos una de sus obras maestras: ’Cuentos de Bloomsbury’.)

BIOGRAFÍA LITERARIA

ANA MARIA NAVALES  nació en Zaragoza en cuya Universidad se doctoró en Filosofía y Letras y fue profesora de Literatura Hispanoamericana. Beca  March y del Ministerio de Cultura. Fundó la revista de poesía Albaida. Es directora de la revista cultural Turia, y Jefe de la Sección de Creación Literaria del Instituto de Estudios Turolenses. El gobierno de Aragón le concedió en 2001 el primer Premio del Día de  las Letras Aragonesas. Entre sus libros de poesía se encuentran Del fuego secreto (premio San Jorge), Mester de amor (accésit del Adonais), Nueva, vieja estancia (premio José Luis Hidalgo), Los labios de la luna, Los espejos de la palabra, Hallarás otro mar, Mar de fondo (1978-1998), Escrito en el silencio (1999) ,  Contro le parole ( Contra las palabras), edic. bilingüe español-italiano de Emilio Coco (Bari, 2000), Quel luengo albeggiari , 200, Write the Life (edic trilingüe inglés-español-búlgaro, Sofía, 2002 y Lo que la vida oculta (Málaga, 2004).Como narradora ha publicado  libros de  relatos como Cuentos de Bloomsbury (Edhasa,1991; Calambur 1999, Calambur 2003), traducido al búlgaro, francés y al inglés; Zacarías, rey (El fantasma de la glorieta, 1992); Tres mujeres (Huerga&Fierro, 1995) Cuentos de las dos orillas (Prames, 2001) y las novelas El regreso de Julieta Always (Bruguera, 1981), La tarde de las gaviotas (Unali, 1981), El Laberinto del quetzal, premio Antonio Camuñas 1984 ( Hiperión, 1985;  Calima, l998) y La amante del mandarín (Sial, 2002). Su libro anterior La lady y su abanico.  Acercamiento a la literatura femenina del S. XX. (De Virginia Woolf a Mary McCarthy) (Sial Ediciones, 2000),  obtuvo el  Premio Sial de Ensayo 2000. Premiada en certámenes nacionales e internacionales, traducida a numerosos idiomas, ha sido incluida en diversas antologías poéticas y, entre otras, en las antologías de narrativa española: Cuento español contemporáneo (Cátedra, Letras Hispánicas, 1993); Son cuentos. Antología del relato breve español. 1975-1993. (Espasa-Calpe, Austral, 1993), y Cuentos de este siglo. 30 narradoras españolas  contemporáneas (Lumen, Femenino Lumen, 1995). Participa en el volumen colectivo Escritores ante el espejo. Estudio de la creatividad literaria (Lumen, Palabra Crítica, 1997). Ha sido la escritora española invitada al congreso de la literatura femenina hispánica celebrado en Marruecos, Toronto (Canadá),  del 2000 y al de Guadalajara (México) 2004.

 

*Este texto, cuya última actualización corresponde a noviembre de 2004, figura en la biografía literaria de la página web de Ana María Navales: www.anamarianavales.com.

**Esta foto de Ana María Navales se la tomó su marido Juan Domínguez Lasierra, y era una de las que más le gustaban.

 

 

 

12/03/2009 10:24 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 2 comentarios.

ANA MARÍA NAVALES. A PROPÓSITO DE LA NOVELA / 2

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*Recupero aquí dos entrevistas con Ana María Navales: uno con motivo de la publicación ‘La amante del mandarín’ (Sial, 2002), y otra con motivo de la publicación ‘Mujeres de palabra. De Virginia Woolf a Nadine Gordimer’ (Sial, 2006).

 

I

Diálogo a propósito de la publicación de su última novela: ‘La amante del mandarín’ (Sial, 2002), que acaba siendo una reflexión general sobre la novela.

 

-¿Por qué ha tardado en publicar 18 años una nueva novela?

-Las razones son de muchas clases. Pero no se puede olvidar que no sólo me dedico a la novela sino a otros géneros, y que he publicado en este tiempo ensayos, libros de relatos y de poemas. Se estaban haciendo, a la vez, reediciones de la novela “El laberinto del quetzal” y de “Cuentos de Bloosmbury”,  y soy partidaria, además,  de dar a los libros  un respiro para que sigan su trayectoria.

 

-¿Es “La amante del mandarín” hija de un exorcismo personal y de un laborioso proceso de creación artística?

-La literatura es siempre, de manera más o menos intensa, un exorcismo personal, y en lo personal entra también lo personal-literario, y desde luego, para mí, toda obra literaria es un laborioso proceso de creación artística, donde laborioso no es únicamente una cuestión física, que exija tiempo y concentración, sino un proceso que reclama toda tu energía vital y psíquica. No entiendo la literatura de otra manera.

 

-Uno de los temas esenciales del libro es el universo convulso de un colegio chino. ¿Qué lugar ha ocupado la enseñanza en su vida y cómo valora su experiencia como profesota?

-Durante muchos años la enseñanza formó parte de mi vida y siempre digo que lo mejor de esa experiencia fueron los alumnos. Intenté llevar al aula mi creatividad, desterrar la memoria rutinaria, fomentar una visión crítica y razonada en el alumno. Yo enseñaba literatura y, a la vez, aprendía de los estudiantes cómo iba evolucionando la vida y trataba de no quedarme anclada en ningún momento. Valoro esa experiencia como una de las que han marcado sustancialmente mi vida, que me han hecho lo que soy. Junto a la literatura, ha ocupado un lugar de primera fila.

 

-¿Cuál cree que es la huella que ha dejado en sus alumnos?

-Menos olvido, habrá de todo, supongo, porque siempre te enfrentas a un colectivo dispar y la huella no siempre podrá ser la más positiva, la que el profesor siempre desea y persigue. Yo he sido una profesora exigente y eso no es cómodo para algunos. Pero muchos alumnos y padres siguen siendo amigos, lo que para mí es una enorme satisfacción.

 

 

-La novela es también el relato de una decepción. ¿Qué le ha defraudado del mundo de la enseñanza, cuáles son los errores educativos?

-Habría que contestar con otro libro, esta vez no de ficción.  Nunca lo escribiré, pero entre los errores de la enseñanza actual hay que señalar la inútil y despilfarradora burocracia, el nivel cada vez más bajo de los contenidos educativos, perseguir el aprobado y no el aprendizaje –y en esto también tienen culpa los padres-, enseñar de un modo arcaico materias que  no siempre conectan con los intereses del alumno, porque en realidad no son interesantes para el aprendizaje de verdad, el de la vida, etc. Este  es el fondo de decepción que puede rastrearse en mi novela, aunque no sea propiamente un relato sobre el mundo educativo.

 

5.- La novela también cuenta la historia de una mujer que quiere escribir una novela sobre su colegio e indaga entre alumnos y compañeros. ¿Por qué ha elegido ese artificio narrativo? ¿Ha querido también reflexionar sobre la imposibilidad de escribir?

-Para intensificar que todo el contenido es ficción.  No creo que la reflexión sea sobre la imposibilidad de escribir, sino sobre el esfuerzo, la dificultad que entraña el intentar escribir bien, hoy que parece que “todo vale” y que cualquier simpleza se eleva a la categoría de arte.

 

6.-Escribe: “En la escritura debes ser impúdico, y hay que golpearse las heridas hasta sangrar por ellas”. ¿Es ésta su visión de la literatura?

-Es mucho más compleja. Pero si no escribes en carne viva, sale algo superficial, sin apenas interés.

 

7.-Dice un personaje: “La novela debe ser algo vivo, un texto nacido para enamorar”. ¿Es esto una reivindicación del género en un momento en que se insiste tanto en su muerte?

-No creo en la muerte de la novela, aunque sí crea que desde el “Ulises”, de Joyce,  la novela es otra cosa de lo que nos dicen los manuales. Tampoco creo en esa otra muerte, más coyuntural e inmediata, por culpa de algunos autores que se han dejado arrastrar por el marketing más salvaje y por no sé qué insanos deseos de popularidad, sin preocuparse de la calidad de su escritura. El lector es inteligente y sabe distinguir entre los productos de consumo y la  novela escrita con voluntad de estilo, que transmita, entre otras muchas cosas, una empatía moral con los personajes, lo que llamamos vida, y no se quede en simples fuegos de artificio. Esta novela siempre estará viva, a pesar de sus sepultureros.

 

8.- Da la sensación de que ha querido componer una alegoría sobre la educación.

-Lo de la enseñanza es el hilo conductor de una novela que habla de conductas humanas, de cambios sociales, del mundo de los jóvenes que, a veces, no comprendemos bien, de cómo construyen o destruyen su vida. Habla hasta del manicomio, porque a veces el mundo parece haber perdido sus faros de sensatez. La novela es una alegoría de la vida misma, pero no habla expresamente del fracaso de la enseñanza sino acaso de la necesidad urgente de una evolución, de un cambio en la metodología, no de una nueva reforma nacida en algún despacho, que de estas ya ha habido muchas, todas igual de inútiles, porque parten más de teorías que de la experiencia en el aula..

 

9.-¿Qué dificultades le generó vincular el texto con la cultura china?

-Esta fue la parte más fácil, porque tampoco he pretendido hacer un tratado de cultura china. Todo lo chino del libro hay que tomárselo como un juego, como un artificio inocente y pícaro.

 

10.- La novela también ofrece un retrato generacional, de alumnos y profesores desencantados, que viven entre el odio y la amargura.

-Yo no hablaría de odio y amargura, aunque también sean sentimientos muy reales, que se producen con más frecuencia de la deseada. Yo hablaría, sí, de desencanto. Este sentimiento sí está muy generalizado en el mundo de la docencia.

 

12.-Usted habla de asombro, originalidad, sugerencia, belleza, emoción y misterio. ¿Es eso lo que pretende transmitir en sus textos y en concreto en este libro?

-Esos conceptos son los que deberían transmitirse, entre otras muchas sensaciones, con una buena novela. No sé lo que sugerirá esta, escrita con ironía. Acaso me haya quedado sólo con el asombro y la emoción...¡quién lo sabe!  Los lectores son los que descubren estas cuestiones.

 

13.-Escritora de la lentitud, de la inspiración, del estilo, escritora que persigue la trascendencia. ¿Se siente definida así?

-Toda definición se queda estrecha. En todo caso yo no diría de lentitud,  sino reflexiva. 

 

14.- ¿Qué le parece la polvareda literaria que ha levantado lo que se ha dado en llamar, con bastante ironía y algún enojo, el “canon Ordovás”, aparecido en la revista literaria “Rolde”?

-Una polvareda, como usted la llama, absurda, pero ¡qué más da que aparezcas o no en ese “retrato de familia” y, si estás en la foto, que no sea con tu mejor sonrisa! Si Ordovás hubiera dejado claro que era “su canon”, o sea la relación de autores y libros preferidos (se puede amar incluso por los defectos), que aquello era su mirada subjetiva al entorno literario, nadie hubiera tenido nada que objetar a unas preferencias personales. Es el título el que acaso induce a engaño.

*La foto es de Miss Aniela.

12/03/2009 13:45 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

ANA MARÍA NAVALES, SOBRE 'MUJERES DE PALABRA' / 3

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En 2006, en la editorial Sial, Ana María Navales, publicó ’Mujeres de palabra: de Virginia Woolf a Nadine Gordimer’. Ésta fue la entrevisté que publiqué sobre este libro. Las respuestas fueron algo más largas, pero no las encuentro. Así apareció en 'Heraldo de Aragón'. Esta fotografía de su admirada Virginia Woolf está fechada en 1902. Virginia estuvo de luna de miel en Zaragoza, un episodio que Ana María Navales narró en varias ocasiones.

1-La escritura de mujer es uno de sus temas más queridos. De entrada, ¿existe alguna diferencia importante entre la escritura de la mujer y la de hombre?

-La escritura es un hecho individual o, al menos, la creativa tiene que serlo, si no carecería de todo interés literario.  Así que esa diferencia tiene la importancia que se derive de la originalidad propia del escritor, sea hombre o mujer.

 

2.-En el prólogo se insiste en que la mujer busca “lo más profundo del ser”, o también “la naturaleza de la mente humana”, como decía Brenan de Virginia Woolf. ¿Podría hablarse de eso que se ha dado en llamar una mirada de mujer?

- No tanto de la mujer  sino de la mirada de Virginia Wolf en concreto, después de que se despegara de la novela tradicional cuando advirtió que no le interesaban las acciones, el mundo externo, sino “el ser” íntimo de los personajes y supo que el pensamiento es simultáneo y el lenguaje sucesivo.

 

 3.- Por lo general, todas las mujeres a las que estudia en “Mujeres de palabra” se debaten entre el deseo de emancipación, el dolor y una incapacidad para asumir su condición, para situarse en la sociedad en que viven…

--Ese es el destino de casi todo ser humano, acentuado en el caso de la mujer que aspira a ser independiente, libre y sacar a flote su verdadera personalidad.

 

 

4.- Virginia Wolf es un personaje complejo y casi un paradigma de desdicha. ¿Qué cree que la impulsó al suicidio?

-No pudo luchar contra una nueva depresión.  Perdió las palabras. ¿Quién lo sabe?

 

5.-Cuentas su visita a Zaragoza, en un segundo viaje a España, cuando tenía 30 años. Y habla de lluvia y de truenos. ¿Qué significado tiene esa visita?

-Estaba de paso en su viaje de luna de miel por España,  que también transcurrió por Inglaterra.  Quizá la tormenta real fue una metáfora de la tormenta interior que sería, en más de una ocasión, su matrimonio.

 

6.-Jean Rhys parece convertirse en escritora a su pesar y además estaba siempre rodeada de gente y siempre sola. ¿Cómo se explican tantas paradojas?

-Eligió la escritura como medio de vida porque había escritores en su círculo de amistades y además tenía talento para ello. No es difícil sentirse solo entre mucha gente, sobre todo si se tiene una personalidad compleja.

 

7.-Djuna Barnes asume una frase de Peggy Guggenheim: “Me desvivía por los artistas; lo peor del caso es que los detestaba”. ¿No hay ahí, implícita, una semilla de desdicha ya?

-Y ¿quién es verdaderamente feliz?

 

8.-El caso de esta autora norteamericana es paradójico: su padre era promiscuo, su abuela pudo inclinarla al sexo incestuoso y fue casi violada con consentimiento paterno. ¿Qué relación existe entre la biografía y la escritura?

- No sólo Djuna sino, en general,  todas las escritoras de las que me ocupo en “Mujeres de palabra” no se sintieron cómodas en su condición personal y social. Son mujeres inconformistas y la escritura en ellas es el reflejo de sus vidas.  Es este inconformismo el que las une en el libro y por eso han sido elegidas y sobre todo porque representan una forma de estar en la vida y en la literatura con la que en muchos casos me identifico.

 

 9.-Anaïs Nin fue un ejemplo de independencia y rebeldía: fue la escritora de la propia sexualidad, y sin embargo no logró que el éxito le aliviase del vacío.

-Y ¿qué es el éxito? Ya dijo Borges que la gloria-que sería un éxito con mayúsculas-es una forma del olvido.

 

10.-Analiza usted varios casos de parejas: pienso en Silvia Plath y Ted Hughes, Iris Murdoch y John Bayley, Carrington y Stracchey. ¿Pueden establecerse algunas consecuencias generales de dependencia, de protección, de rivalidad?

-De dependencia en Silvia Plath, de protección en Iris Murdoch, principalmente en sus últimos años cuando enfermó de alzheimer, de amor por encima de lo humano en Carrington.  Nunca de rivalidad. 

11.-La “chica lista” Dorothy Parker fue incapaz de hallar un instante de paz. ¿Cómo debemos entender su situación, su acidez, su infelicidad?

-Como un intento de superar con sentido del humor, negro, con ironía y talento la desgracia. Ella quería ser otro Hemingway.  No lo consiguió.  Desafió al mundo y se atormentó a sí misma.  Suya es la frase “¡Díos mío, no permitas nunca que escriba como una mujer!”

 

12.-Nadine Gordimer, a la postre, parece la única mujer feliz. Es como si el compromiso le mitigase el dolor propio, esa inclinación a la autodestrucción de las demás…

12.-Acaso esta sea la verdadera “chica lista”, aunque ha tenido que superar problemas personales, como todos. Desde el exterior da la imagen de una mujer serena que vive en una casa agradable con jardín y perro. Pero tal vez no sea así...

12/03/2009 15:02 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 2 comentarios.

HUESCA: UNA CITA CON LOS BLOGS LITERARIOS

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Mañana, a las 12.30, en el X Congreso de Periodismo Digital, compartiré mesa con dos grandes profesionales del mundo de los blogs, de la literatura y del periodismo: con José Andrés Rojo, que reemplaza a Juan Cruz, que sufrió ayer un leve ataque de estrés y de ansiedad, y con Miguel Ángel Muñoz, autor de un excelente libro, ‘El síndrome Chejov’, que ya se ha convertido en un visitado blog dedicado a los relatos, al periodismo cultural y a la entrevista con género magnífico. José Andrés Rojo es periodista, biógrafo e historiador, y es, sobre todo, un hombre inquieto que disfruta lo mismo con Tarsila de Amaral que con la belleza de Kate Winslet o con la novela rescatada, y lujuriosa, de Guillermo Cabrera Infante.

 

Cuelgo aquí esta estupenda foto: una de las más hermosas que he visto en mucho tiempo de un escritor-político como lo fue André Malraux, autor de libros como ‘La condición humana’ o ‘La esperanza’.

*La foto es de Paris Match, y pertenece a la colección de Maurice Arnoux.

13/03/2009 02:39 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

'BANDA ANCHA', MICRORRELATO DE MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

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Estos días, Miguel Ángel Muñoz está a punto de sacar un nuevo libro de relatos en la editorial Páginas de Espuma de Juan Casamayor. Esta es una de las piezas más breves. Se titula ‘Banda ancha’.

 

BANDA ANCHA

 

 

Por Miguel Ángel MUÑOZ

Primero te descargas todas las películas de Truffaut y Murnau, las que te faltaban de Hitchcock, la época mexicana de Buñuel, y la discografía completa de los Rolling y hasta los Beach Boys o Simon y Garfunkel, cosas del aburrimiento y el exceso de oferta, canciones de los sesenta y setenta, películas de asiáticos noqueándose a patadas, películas independientes, de esas que las cámaras en los cines de provincias no están preparadas para proyectar, y películas porno en versión original subtitulada. Pero pronto el disco duro se agota y tienes que llenar centenares de discos para acoger tu imparable colección. Tanto tiempo ante la pantalla del ordenador hace que llegues a preocuparte incluso por eso que los periódicos y los padres llaman la realidad, el estado de las cosas. Y se escurren las horas cliqueando enlaces, de página en página, es como salvar un río saltando de tronco en tronco, como olvidar las penas de whisky en whisky, pero te das cuenta de que no puedes olvidar nada. Al contrario, cada vez te muestras más interesado e hiperactivo, y entras en páginas alternativas, y en otras siniestras, con fondos oscuros, adornados con imágenes gore. Quisieras verlo todo, acceder a todo, y la columna de favoritos se llena de mil enlaces. Sabes ahora cosas que antes desconocías y lo de menos es la seriedad de Bergman o las canciones del último disco de Nick Cave. Eso te queda muy lejano. Te sientes como el eremita de aquella genial película de Buñuel, Simón del desierto, mirando a lo lejos desde lo alto de la columna. La verdad está de tu parte, tus pasos son conscientes, no enciendes la luz de tu habitación ni de día ni de noche, el resplandor de la pantalla es más que suficiente, no respondes a las llamadas hasta que deja de haber llamadas, ya no eres capaz de hablar en primera persona, y si todavía te quedara un rastro de la lucidez con que te diste de alta en el servicio de internet de banda ancha, avisarías a cualquier autoridad responsable para suplicarle que te impidiera entrar en esa página con la que al final has dado: la que detalla todo, la que lo explica todo, la que, ahora sí, lo dice todo.

*La foto es de Miss Aniela.

 

13/03/2009 02:51 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

JOSÉ ANDRÉS ROJO: DEL AMOR Y DE KATE WINSLET

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La épica doméstica

Por José Andrés ROJO

Las hermanas Grimes (Alfaguara, traducción de Rolando Costa Picazo), de Richard Yates, empieza con la frase “Ninguna de las hermanas Grimes estaba destinada a ser feliz…”, y enseguida nos conduce a la redacción del Sun de Nueva York, donde trabaja el padre de las chicas como copista. La frase ha quedado medio enterrada por el ritmo de la narración y lo que importa ya es cómo Sarah y Emily van descubriendo el mundo y a los que tienen más próximos. Revolutionary Road, la película de Sam Mendes basada en otra novela de Yates, arranca en un bar. Una joven atractiva y solitaria, al lado de una barra, y un muchacho, que no deja de mirarla: enseguida están conversando, y ríen, y el chico fanfarronea y la chica le habla de su afición al teatro. En la siguiente secuencia estamos ya metidos de lleno en la historia de su relación. En una relación cargada de tensión. Como si fuera a explotar.

No hay la menor mano izquierda en la que cuenta Revolutionary Road. No hay el menor cuidado por salvar a nadie, ni seguramente existe ningún afán de juzgar a esas criaturas que se enamoran, se casan, tienen hijos y se van a vivir a una enorme casona. Sam Mendes maneja con pulso firme una historia que produce fuertes temblores, los habituales cuando se trata de un asunto próximo, cotidiano, previsible. Es decir, que todo puede irse en una pareja a pique, y que se va a pique. Kate Winslet y Leonardo DiCaprio hacen un trabajo prodigioso. El asunto en el que se embarcan es un asunto épico. Una gran aventura: hacer realidad los sueños, sacar lo mejor de cada uno, crecer. El barco naufraga estrepitosamente.

Richard Yates, que nació en Nueva York en 1926, murió olvidado en Birmingham, Alabama, 1992. Saul Bellow dijo que la mejor novela que había leído en 1976 fue Las hermanas Grimes. Esas son palabras mayores. Cuando sirvió en el Ejército, Yates pasó por Francia y Alemania. El protagonista de Revolutionary Road considera que los mejores momentos de su vida los vivió en París. Por eso su mujer lo anima a dejar el rutinario trabajo que lo va consumiendo, y lanzarse al vacío de una nueva vida. Mendes ha conseguido llevar a la pantalla cada minúscula puntada con la que se va tejiendo un fracaso.

Empezar de nuevo. Sentirse especiales. Romper con las ataduras de una vida convencional. Poder hacerlo. Es 1955 y el mundo entero se encuentra felizmente embarcado en el desafío de salir a flote después de una guerra que, una década antes, había dejado el panorama hecho añicos. La mujer, cada mujer, está cambiando de manera abrupta. Ya no puede tolerar su tradicional papel secundario. Los sueños de la señora Wheeler, sin embargo, tienen que seguir pasando por los del señor Wheeler. Están en sus manos, y aunque sólo sea un loco el que consiga verlo (y decirlo), puede destrozarlos en un instante con los argumentos de siempre. Los que parecen más sólidos, los de la cordura.

 

13/03/2009 02:57 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

MURAKAMI CORRIÓ BAJO LA LLUVIA EN COMPOSTELA

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El poeta y abogado Gustavo Peaguda me envía esta bella y curiosa nota de su azaroso encuentro con Haruki Murakami, que practicaba footing bajo la lluvia por las calles de Sangtiago.

 

Nestes días estivo por Compostela Haruki Murakami. Veu recoller un premio que lle deron os estudiantes galegos.Non sei se Murakami coñece o poema ‘Chove en Compostela’ que escribiu García Lorca pensando nesta cidade de pedra,pero cando esta maña de venres na que o sol penduraba do ceo, atopei o escritor xaponés cos seus pantalóns curtos e a súas zapatillas correndo pola Rua Galeras, pensei o escritor escribirá algún día un poema coma Lorca ou unha novela na que aparezan as rúas de Compostela? Todo na Literatura é posible, ata incluso ver a un escritor xaponés en pantalón curto facendo deporte polas rúas de Compostela.

 

Estos días ha estado por Compostela Haruki Murakami. Ha venido a recoger un premio que le habían dado los estudiantes gallegos. No sé si Murakami conoce el poema ‘Chove en Compostela’ [en el original es ‘Chove en Santiago’] que escribió García Lorca pensando en esta ciudad de piedra, pero cuando esta mañana de viernes, en la que colgaba el sol del cielo, he hallado al escritor japonés con sus pantalones coros y sus zapatillas corriendo por la Rúa Galeras, he pensado si el escritor escribirá algún día un poema como Lorca o una novela en la que aparezcan las calles de Compostela. Todo en la Literatura es posible, hasta incluso ver a un escritor japonés en pantalón corto haciendo deporte por las calles de Compostela.

CHOVE EN SANTIAGO

 

Chove en Santiago
meu doce amor
camelia branca do ar
brila entebrecida ao sol.

Chove en Santiago
na noite escura
herbas de prata e sono
cobren a valeira lúa.

Olla a choiva pola rúa
laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaído
soma de cinza do teu mar.

Soma e cinza do teu mar
Santiago, lonxe do sol
ágoa da mañá anterga
trema no meu corazón.

Federico GARCÍA LORCA

 

 

14/03/2009 01:05 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

BLANCA VARELA: EL ADIÓS DE JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS

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No he tenido tiempo de dedicarle una necrológica a Blanca Varela, una poeta que he leído con cierta asiduidad. Uno de mis periodistas culturales más admiradores es Javier Rodríguez Marcos –poeta, dietarista, ensayista…-. Tomo aquí su hermosa nota de defunción que publicó el diario ‘El País’, que podéis encontrar en la edición digital de inmediato.

 

La poetisa peruana Blanca Varela murió el jueves en Lima a los 82 años. Paradójicamente, su etapa de mayor reconocimiento coincidió con el mutismo en el que la fue sumiendo poco a poco una trombosis. En 2007, recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Un año antes se le había otorgado el Federico García Lorca. Y en 2001, el Octavio Paz.

Precisamente, el autor de El laberinto de la soledad fue una de las grandes referencias de la escritora peruana. Paz prologó su primer libro y, de paso, la ayudó con el título. Ella le había puesto Puerto Supe. A él no le gustaba. Cuando Varela le recordó que "ese puerto existe", él le dijo: "Ahí tienes el título".

Así, Ese puerto existe inauguró en 1959 una obra completa formada por ocho libros que, todos juntos, a duras penas sobrepasan las 200 páginas. En 2001 Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores los reunió en el volumen Donde todo termina abre las alas, que añadía el inédito El falso teclado. Lleva un prólogo de Adolfo Castañón y un epílogo de Antonio Gamoneda. "No hay nacimiento ni tumba, tú lo has dicho; no hay causa ni lugar; una locura fría es nuestro único habitante", escribía allí el poeta leonés.

La delgadez de sus libros y de sus poemas la había heredado de otro de sus maestros, su compatriota Emilio Adolfo Westphalen. Como él, Varela supo conjugar el aliento surrealista con un despojamiento formal no exento de visceralidad. "Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo", dijo de ella Octavio Paz.

Hija de una popular compositora de valses criollos y casada con el pintor Fernando de Szyszlo, Blanca Varela estudió en la Universidad de San Marcos antes de trasladarse a París en 1949. Allí conocería a escritores como Henri Michaux, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Después de vivir en Florencia y Washington, se estableció definitivamente en Lima en 1962.

Fue entonces cuando publicó los libros que siguieron a aquel primero bautizado por Paz: Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Canto villano (1978), Ejercicios materiales (1993), El libro de barro (1993) y Concierto animal (1999). Además, la labor poética de Blanca Varela no se redujo a su propia obra. En 2002, junto al uruguayo Eduardo Milán y los españoles José Ángel Valente y Andrés Sánchez Robayna, publicó Las ínsulas extrañas (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), una amplia antología de la poesía hispanoamericana.

En los versos finales de su poema Palabras para un canto puede leerse: "Yace aquí, / entre tumbas sin nombre, / escrito en el harapo deslumbrante, / roja estrella en el fondo del cántaro. // Por el mismo camino del árbol y la nube, / ambulando en el círculo roído por la luz y el tiempo. / ¿De qué perdida claridad venimos?".

 

14/03/2009 20:42 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

ÁNGEL SOBREVIELA, POETA, CREA UN BLOG

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El joven poeta y narrador, y estudioso de la obra de Tarkovski,  Ángel Sobreviela, acaba de inaugurar un blog. Envíame esta nota de recordatorio y yo copio aquí una de sus últimas entradas.

 

 

Saludos a todos.

Acabo de crear hace unos días un blog personal. Quedáis invitados a pasaros por él cuando gustéis.

En cuanto a los contenidos, en este blog escribiré acerca de literatura, arte, cine, música, reflexiones personales y recuerdos, y también actualidad candente, en llamas y en cenizas.

Es mi deseo que la imagen tenga en él un protagonismo esencial, y que el repertorio visual sea esmerado y preciso.

 

 AMISTAD

De la crónica de un viaje que escribí hace más o menos un año, extraigo el siguiente fragmento....

 

 

"Sobre la conversación:

Es sólo en la soledad cuando los significados de cuanto se ha escuchado resplandecen. Y aún más los de cuanto se ha dicho o callado por parte propia. Hemos ido a obtener, en un ámbito privilegiado y fuertemente iluminado, un raro cristal de múltiples facetas… Luego, a solas, y junto a una suave luz, lo hacemos girar suavemente ante nuestra vista, recibiendo sus varios destellos, ponderando el peso del objeto, la diferente percepción relacionada con la distancia ante nuestros ojos, la naturaleza de su materia y configuración. Así es ordenado el caos de imágenes en el seno de la vida manifestada, y somos el demiurgo de ese caos, sus dadores de significado."

*Alfred Eisenstaed retrató así a Inge Morath y Arthur Miller.

 

15/03/2009 22:10 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

MARCELO FUENTES DESDE LA CIUDAD SIGILOSA

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 Marcelo Fuentes podría ser el paseante solitario que anda de aquí para allá con un cuaderno secreto y algunos lápices en busca de un rincón propicio. Anda y desanda las calles, se detiene en una esquina, contempla la inmensa mole de un edificio varado en el centro de la ciudad: como si fuera un faro, un estandarte o un refugio de multitudes que rara vez asoman a las ventanas. En cuanto encuentra la posición del pintor, Marcelo Fuentes extrae sus cuadernos y mira. Se fija en la atmósfera de luz y extrañamiento, en la porosa geometría de las cosas, en la impresión de soledad que lo invade todo. No sabe con certeza si sueña la ciudad o si la ciudad lo sueña a él entre el aire, la soledad y sus muros.

Ahí, plantado, con los ojos del alma y los del cuerpo bien abiertos, araña líneas, esparce manchas, alza viviendas y añoranzas. La suya es una pintura de sensaciones, hechizada y ceñida a la claridad última del crepúsculo, una pintura de paisajes de inefable añoranza, composiciones de la melancolía. Marcelo Fuentes es un poeta-pintor: esculpe el silencio y la soledad, labra línea a línea los cartílagos de una ciudad metafísica.

Marcelo Fuentes es un excepcional y parsimonioso dibujante que halla en la arquitectura la materia central de sus obsesiones. La materia central, la calma trascendida y sus arabescos. En cierto modo, podría decirse que es un heredero de Boccioni, Carrà y Hopper, que se mueve en ese campo visual de afinidades cromáticas y de desamparo, y que posee la sutileza de Morandi: otro maestro del arte de observar, de penetrar en la esencia de los objetos y de sentir, otro paciente artesano de la forma y su caligrafía espiritual. El mundo de Marcelo Fuentes es evocador y a la vez sigiloso: nadie mira desde las terrazas, no se oye un grito, los besos se esconden igual que las mujeres hermosas que van de paseo, pero siempre hay una aureola de recogimiento y de inquietud. Las suyas son ciudades otoñales, o invernales, con sus oleajes de sombra, ciudades que tienen algo de escenario de un exilio o de desarraigo al que no resulta fácil ponerle razones ni palabras. Su obra, ya sean los dibujos, los óleos o los grabados, retrata a un artista reconcentrado, a un artesano de pulso y de perplejidad, que habita volúmenes y precipicios con la doliente serenidad de la pureza.

A Marcelo le apasionan la arquitectura, la fotografía y la literatura. Ha trabajado con distintos creadores como el fotógrafo Bernard Plossu, con otro fotógrafo como Juan Peiró, con el escritor Carlos Pérez. En cada una de estas colaboraciones se percibe una extensión de su mundo más íntimo y de su cuidadosa técnica. Es otra forma de asomarse al exterior. Marcelo Fuentes es un artista coherente y apacible, de una rara intensidad, incluso cromática, que se enfrenta a la ciudad como se enfrentaría al mar: sin volverle la cara, dispuesto al cuerpo a cuerpo, seguro de arrebatarle la humanidad, la belleza, todo el silencio de un canto.

 

 

*Marcelo Fuentes expone estos días en la galería Finestra de Ana y Mamen Gil, que está en la calle Zumalacárregui. Este es el texto para ese catálogo.

15/03/2009 23:09 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas No hay comentarios. Comentar.

LABORDETA: UN BEDUINO EN LA POLÍTICA NACIONAL

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José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935) está en ese momento feliz en que le llueven los reconocimientos y los encargos. Ha hecho tantas cosas y ha estado en tantos sitios, como un nómada con la mochila a la espalda, que igual se publican monografías completas sobre su figura, como la de Javier Aguirre, o se hacen documentales como el que han rodado Joaquín Carbonell y José Miguel Iranzo, que se ha presentado en Teruel y en Zaragoza.

No resulta extraño que Labordeta haya acudido a la figura del beduino para redactar sus memorias de diputado en Madrid: “Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados” (Ediciones B). Ese beduino es un ‘alter ego’, que habla con un diputado, el Labordeta, y a la vez es él mismo: es una sombra, un interlocutor, un testigo y acaso en ocasiones nos lleve hacia un desconcertante ejercicio de esquizofrenia narrativa. Labordeta acude a la figura del hombre de los desiertos, y se apoya en su abuela Josefa, nacida en La Almolda, que asoma una y otra vez al texto con una certeza pesimista: “La política es una madrastra sin entrañas”. El político, que permanecerá dos legislaturas cerca de los leones de Ponciano Ponzano (“¡Vaya putada le hizo su padre!”, observa, imaginamos que por el nombre), dice: “Llegué allí como un beduino y regresé a mi estado natural, que es ser ciudadano del mundo”.

El poeta y cantautor metido en política baja al ruedo, y en su primer día percibe lo siguiente: “Al Beduino le encantó la Reina y la encontró guapa”. Luego, con la corbata de Agustín Ibarrola, visitará a Juan Carlos, que le pregunta: “¿Llegó a usted a probar los chocolates con nata de la cafetería Niké?”. Algo más adelante, Labordeta dirá: “Aunque soy republicano de hondura, este hombre me cae bien”. Se adscribe al grupo Mixto y percibe algo muy curioso: “El pasillo es el resumen de la España multicultural y multiforme que me decía mi paisano Gracián”, y observa que sus compañeros y él, “los del Mixto”, son “los sobrantes, los mitad vaca y mitad cordero y, en las noches de luna, ciudadanos agrestes dispuestos a defender con ahínco lo que siempre creímos que era justo. Casi nunca acertábamos”.

Labordeta, apoyado por el cibernético incansable Paco Pacheco, fue un diputado activo, con momentos de protagonismo nacional. Explica el episodio de ‘¡A la mierda!’; cuenta que no le hizo gracia a sus compañeros de CHA, que lo aplaudieron mucho en la calle y desde las filas socialistas, que lo felicitó Joaquín Sabina desde Andalucía “riéndose como un loco”, y aprecia que “nunca me sentí tranquilo con aquel gesto (…) De todos modos, y aunque espero no tener tumba ni mausoleo, ya sé cuál puede ser mi otro epitafio: ‘¡A la mierda...!’. Y todos tan contentos”.

El libro consta de dos partes. En la primera, Labordeta retrata a todos los ministros del PP, con algunas bromas y algunas pullas (Aznar le resulta un personaje antipático, sin duda), y confecciona también una lista de amigos y compañeros de viaje. Algunos retratos son deliciosos: “Leocadio Bueso. Más triste que los atardeceres de su ciudad, Teruel. Seguro que en su pueblo natal, el serrano Fortanete, le han puesto una calle. Si no lo han hecho, hay que reclamarla. Él nunca lo hará”. La ironía asoma aquí: “José Blanco. Gallego. Dicen que va para importante. No lo aparenta”. Y el mejor es éste: “Carmen Alborch. Es tan valenciana que sólo de verla te trae toda la luz mediterránea. Modelos ilustres, escándalo de los puritanos de gris. Da gusto contemplarla”. El Beduino /Labordeta se suelta aquí el poco pelo: se chancea un poco con el de Anasagasti (“Perdona poco la imbecilidad cuando habla”, apostilla) y con el suyo. El humor y la sátira empiezan por uno mismo; seguro que asume humorísticamente la segunda acepción del vocablo beduino: “Hombre bárbaro y desaforado”.  Hay mucho más en este libro, una modesta historia de España, de Aragón, y de un hombre solidario que se sigue retratándose como “depresivo, ácrata y desorganizado”. Pese a ello, ahí está su tarea gigantesca, su lucha, su madera de héroe con aspavientos, su severa ternura del desierto.

15/03/2009 23:18 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Temas aragoneses Hay 1 comentario.

SUSANA VACAS: UN PROYECTO DE ARTISTAS Y POETAS

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Escribe Susana Vacas:

 

Rolde de Estudios Aragoneses le invita a la presentación del libro “Cuadro Natural”, coordinado por Susana Vacas

 

Será en Zaragoza, en la Librería Los Portadores de Sueños, el viernes 20 de marzo de 2009 a las 20.30 horas, con la presencia del ilustrador, pintor y diseñador Isidro Ferrer.

 

Cuadro natural es un libro-objeto coordinado por Susana Vacas con la colaboración de Dani Rabanaque, David de Libros, Sagrario Manrique, David Mayor, Sergio Falces + Puritani, Daniel Nesquens, Esther Andaluz, Sergio Algora, Miriam Reyes, Cristina Jorge, Rubén Vicente, Montse Grao, Pierre d. la

 

Cuadro natural forma parte de un proyecto que pone en valor el intercambio entre creadores y entre formas de expresar lo volátil y lo duradero. Se concreta en una “conversación” entre escritores y artistas, que se proveen recíprocamente de diferentes soportes en los que plasmar sus ideas. Este libro documenta un diálogo artístico-literario lleno de matices y de sensibilidades múltiples.

*Esta obra no es de Susana Vacas, es de Mert y Marcus.

16/03/2009 10:18 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas No hay comentarios. Comentar.

"¡FEDERICO, PILLAMOSCAS!": LA VIDA SEXUAL DE LORCA

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Federico García Lorca (Granada, 1898- 1936) padeció la obsesión del amor, y buscó una y otra vez, desde niño tal vez, la plenitud de la pasión. La sublimó, quizá porque siempre se encontraba con el envés de la felicidad: con la frustración, con el rechazo. Ian Gibson (Dublín, 1939) es su biógrafo canónico, el hombre que ha seguido sus huellas en todas sus direcciones en un libro totalizador: ‘Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca’. Gibson, que prepara ahora la biografía de Buñuel, publica ‘Lorca y el mundo gay’ (Planeta), un volumen que “pretende iluminar algunos aspectos de la vida y la obra de Lorca antes silenciados, oscurecidos o tergiversados por miedo o la renuncia / renuencia a tener en cuenta su homosexualidad”, dice Gibson, y asegura que “la homosexualidad está en el epicentro de su vida y su obra”. Para él, Lorca fue “un revolucionario cristiano y gay que no creía en el Dios bíblico”.

El texto es como un recorrido por la existencia y la producción del poeta a la luz de sus pulsiones sexuales. Lorca se sintió atraído por los muchachos, por los torerillos, por los rústicos y sudorosos pastores, por un joven barberillo; volvió “desatado” de su estancia en Nueva York y de Cuba, y fue calificado en su Granada, tan burguesa y derechista, como “el maricón de la pajarita”. 

Ya en el colegio era llamado ‘Federica’ y fue “un niño abandónico” (padeció el sentimiento continuo de inseguridad, según el sicoanalista Valdivieso Miguel),  tardó cuatro años en andar, nunca se le vio correr y fue dado por inútil en el servicio militar. Sin embargo, aunque su madre lo vestía con ‘floripondios’, lazos y chalinas, su primer gran amor fue la joven María Luis Hatera Ladrón de Guevara, con quien tocó el piano a cuatro manos y se fotografió en un balneario. Fue un inolvidable amor de verano, a la que llamaba “mi niña, la de los ojos azules y las trenzas rubias”. Luego, también se enamoró de María Luisa Egea, algo mayor que él, sin éxito. La única mujer con la que se acostó, según Gibson, fue con la estudiante de Bellas Artes, de 17 años, Margarita Manso (luego esposa del pintor Ponce de León), que le fue ofrecida en “sacrificio” por uno de sus amores imposibles: Salvador Dalí.

Dalí fue una obsesión para el poeta, como lo fue el escultor, “tan bello como un efebo griego”, Emilio Aladrén, que había sido novio de la pintora Maruja Mallo, y que le dejó en corazón herido de muerte hacia 1929. Su viaje a Nueva York y a Cuba nacería de esa desolación; Lorca también sembró algún dolor en corazones ajenos, como sucedió con el poeta y editor Emilio Prados, que se había hecho a la idea de que iban a vivir juntos. Distintas fuentes sugieren relaciones, y narran jugosas anécdotas, con Gustavo Durán, con Luis Cernuda (a los dos los sorprendieron desnudos realizando ejercicios gimnásticos) o con Eduardo Blanco Amor. La carta de amor más apasionada que escribió Lorca se la dirigió al joven Eduardo Rodríguez Valdivieso, de 18 años, que trabajaba en un banco e intentaba ser escritor. Le dice: “…siempre me asalta la idea de si tú no me querrás como yo a ti. Eso no lo sé. De todos modos dímelo. Mi amistad vuela con un águila y tú puedes matarla con un tiro de rifle”. Uno de sus grandes amigos, el bohemio gay granadino García Carrillo, lo llamaba “¡Federico, pillamoscas!”, por su irresistible atracción hacia los jóvenes.

Su último amor fue el silencioso Rafael Rodríguez Rapún. Tras la ejecución de su amigo, se alistó en el ejército republicano y un día decidió morir de desesperación bajo las bombas de la aviación rebelde. Se cumplía exactamente un año de la ejecución de su gran amor, Federico García Lorca.

*Federico García Lorca y su amor Emilio Aladrén. Ambos firmaron como 'Dositos', dos ositos, tal vez.

 

16/03/2009 10:22 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

III JORNADAS DE LA ESCUELA SUPERIOR DE DISEÑO

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La Escuela Superior de Diseño celebra la III edición de unas jornadas que este año incluyen una importante exposición

“La voz de los objetos 1987-2008” es el nombre de una muestra con toda la cartelería ganadora de Premios Nacionales de Diseño desde la edición del 87

Las jornadas sobre la Práctica del Diseño se celebran en Zaragoza del 17 al 19 de marzo y en ellas se reflexionará sobre el Diseño a través de ponencias, mesas redondas y debates.

Martes 17 de marzo

09:00 INAUGURACIÓN de las Jornadas

A cargo de María Victoria Broto Cosculluela, Consejera de

Educación Cultura y Deporte

09:30 Andreu Balius Diseñador de tipografía

Presenta Ana Sierra. Directora de la Escuela Superior de

Diseño de Aragón

Tipografía: ideas, procesos... y otras historias

11:30 Juli Capella Arquitecto y diseñador

Presenta Isabel González-Cerecero Marina. Profesora de

Historia del Arte

Rastro (Decálogo del joven diseñador)

13:00 INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

Premiados Nacionales de Diseño

Miércoles 18 de marzo

09:00 Mónica Rivera López-Rivera Arquitectos

Presenta Carlos Velilla. Jefe de Estudios.

Hotel Aire de las Bardenas

10:30 Javier Errea Presidente del Capítulo Español de la Society

For News Design (SNDE)

Presenta José Manuel Chávez Muñoz

Tipografía: el alma visible de un diario. 21 consejos, manías,

gustos, defectos, caprichos... muy personales a la hora de elegir

tipos

13:00 Cul de Sac

Presenta Celeste Dolz. Profesora de Diseño de Interiores

What’s cooking?

Jueves 19 de marzo

09:00 Carlos Grassa Toro Escritor

Presenta Mª Carmen Martinez Samper. Profesora de Volúmen.

Escribir en el aire De la escritura y los espacios

11:00 Vaho Works

Presenta Raúl Espeso. Profesor de Organización Industrial y Legislación

La Basura como Materia Prima

13:00 Mesa Redonda exalumnos ESDA

Cinco titulados en Diseño aportan su experiencia sobre cómo se

interrelacionana las especialidades y el campo laboral

Modera Luis García

 

El director general de Administración Educativa, Felipe Faci, ha presentado la III edición de las Jornadas sobra la Práctica de Diseño, un encuentro organizado en Zaragoza por la Escuela Superior de Diseño de Aragón.

 

Un año más se convierten en centro de debate sobre la situación de esta profesión en la que habrá ponencias y mesas redondas con la participación de prestigiosos profesionales como el diseñador tipográfico Andreu Balius que expondrá su visión sobre lo que supone la tipografía, un elemento que defiende que no sólo sirve para dibujar sino también para dar sentido y alma a las letras. Juli Capella, arquitecto y diseñador,  expondrá un decálogo del joven diseñador mientras que el profesor Javier Errea ofrecerá una ponencia aportando 21 consejos, manías, gustos, caprichos& muy personales a la hora de elegir los tipos.

 

El objetivo de este encuentro es acercar la práctica profesional del Diseño a los alumnos a través de la experiencia de diseñadores y docentes. En esta tercera edición, en la que las jornadas han adquirido ya un prestigio nacional, el tema central de debate será la tipografía, las letras, las palabras y el texto. Y de todo esto también hablará el escritor patafísico Carlos Grassa Toro.

 

Una importante novedad este año es la inauguración de una exposición en el marco de las jornadas: Bajo el título La Voz de los objetos, se abre una muestra en la que aparece toda la cartelería de los ganadores de Premios Nacionales de Diseño en sus diversas ediciones entre 1987 y 2008.

*La información es la remitida por el servicio de prensa de las Jornadas, que están coordinadas en gran parte por esa activa profesora, fotógrafa y artista que es Isabel Biscarri.

*El hotel Natura Lleida de Juli Capella. Detalle.

16/03/2009 14:56 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas Hay 1 comentario.

'TURIA' DEDICA UN MONOGRÁFICO A JOSÉ LUIS BORAU

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Miguel Ángel Delgado, uno de los  amables responsables de prensa de Círculo de Lectores, el departamento que dirige la incansable y entusiasta Lola Ferreira, remite esta noticia que afecta a ‘Turia’ y a José Luis Borau. Seguro que Borau recuerda, en un acto tan emotivo para él, a una de sus buenas amigas desde hace muchos, muchos años: Ana María Navales, que fue codirectora de la revista hasta el último número. Ahora empieza otro período con el otro codirector Raúl C. Maícas en solitario.

 

El cineasta y escritor José Luis Borau, uno de los grandes nombres propios de la cultura española de las últimas décadas, es el principal protagonista del nuevo número de la revista TURIA. Una entrega de más de 500 páginas que constituye una completa, atractiva y enriquecedora aproximación a la destacada personalidad y a la valiosa obra fílmica y literaria de Borau. Se consigue, así, ofrecer al lector una exhaustiva y sugerente radiografía de uno de nuestros intelectuales más sabios, avisados y versátiles. Un creador con mayúsculas que, sin duda, se encuentra muy lejos de ser “un error de casting” como ha llegado a autodefinirse el propio interesado.

 

Este nueva entrega de TURIA será presentada en Madrid, el próximo día 24 de marzo, a las 20 horas y en un acto que se desarrollará en el Centro Cultural de Círculo de Lectores, por la directora de cine y guionista Rosa Vergés.

 

TURIA brinda un plural y valioso conjunto de textos que convierten a este número de la revista en un ejemplar imprescindible para conocer todo lo relativo al universo Borau. Así, sobre José Luis Borau (Zaragoza, 1929) escriben, entre otros, académicos como Mario Vargas Llosa, Luis García Berlanga o Antonio Fernández Alba; directores de cine como Jaime de Armiñán, Manuel Gutiérrez Aragón,  Fernando Méndez Leite o Rosa Vergés; actrices como Icíar Bollaín, Marisa Paredes y Alicia Sánchez; estudiosos del cine o la literatura española como Agustín Sánchez Vidal, Román Gubern, Carlos F. Heredero, Miguel Marías, Esteve Riambau, Rafael Utrera, José Carlos Mainer, Pablo Pérez Rubio, Carlos Gurpegui, Luis Alegre y Francisco Javier Millán. No faltan los textos de escritores como José María Conget,  la historiadora del arte Chus Tudelilla o los directores de la Filmoteca Española, José María Prado y del Archivo de la Filmoteca de Zaragoza, Ana Marquesán.

 

Especial interés tiene la extensa entrevista exclusiva que TURIA publica en la que Borau confiesa : “Mis películas son como una caja china, esconden muchos secretos”. Y también, como cierre del dossier, se publica una pormenorizada y utilísima cronología elaborada por Bernardo Sánchez Salas sobre las casi infinitas ocupaciones vitales que jalonan el dilatado currículo del responsable, entre otras, de películas como “Furtivos”, uno de los filmes míticos de nuestro cine.  

 

La revista cultural TURIA es una publicación cuatrimestral con 25 años de trayectoria y tiene en su haber el Premio Nacional al Fomento de la Lectura. Está editada por el IET de la Diputación de Teruel, el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este número cuenta también con el apoyo de la CAI.

 

*Hace algunos meses, Hilario J. Rodríguez coordinó para un festival de cine una monografía sobre José Luis Borau, al que le dedicaron estudios, entre otros muchos, Agustín Sánchez Vidal y Carlos Heredero. En ese volumen, el compilador incorporó la extensa entrevista que le hice para el volumen ‘Vidas de cine’. Borau es el hombre total del cine. Aún no tengo la portada de ‘Turia’; recuerdo aquí la portada de aquel volumen.

 

16/03/2009 15:16 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

MELERO & MENA, AL ALIMÓN, PRESENTAN A LABORDETA

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[Víctor Juan Borroy, el gran pedagogo, el escritor incesante, el enfermo de zaragocismo y de devoción por Aragón, ofrece un extraordinario e insólito regalo a los lectores de su blog. Esta presentación a dos voces del libro de José Antonio Labordeta, sus memorias de diputado por la CHA, que realizaron el bibliófilo José Luis Melero (que cosecha cada jueves un inmenso éxito por sus columnas en ‘Artes & Letras’; le llama hasta el alcalde) y el escritor y locutor y ciclista Miguel Mena, el autor de ‘Piedad’, un libro que buscaba hace unos días el bloggero y escritor Miguel Ángel Muñoz, autor de ‘El síndrome Chejov’. Tomo de Víctor  la pieza y apelo a su gentileza, que siempre agradezco. Víctor Juan Borroy es un maestro de los afectos, y Miguel, Pepe y José Antonio tres de sus mejores amigos, tres amgios imprescindibles. Aquí está el texto que reproduce Víctor Juan Borroy.]

 

Presentación de las memorias de

Labordeta al alimón

 

[José Luis Melero y Miguel Mena]

 

-Señoras

-Señores

-Ahora que el toreo está de nuevo de moda en los medios

-Por las medallas al mérito de las Bellas Artes, que igual se las conceden a Labordeta que al torero Francisco Rivera Ordóñez para escándalo de sus colegas

-Nosotros hemos querido recuperar una vieja suerte de toreo

-El toreo al alimón

-Y es que la responsabilidad de presentar un libro de José Antonio Labordeta es tan grande

-Tiene tanta trascendencia

-Ha de ser tan rica en matices, tan intensa, tan compleja

-Que hemos decidido unir fuerzas y juntar nuestras voces en un solo discurso

-Una sola voz para hablar de LA VOZ de Aragón

-La voz que mejor ha cantado a esta tierra y la que durante ocho años hizo valer sus intereses al más alto nivel político

-Y eso es precisamente lo que recoge este libro: la voz de un beduino monegrino en los páramos castellanos

-La voz de un hombre libre, comprometido, contradictorio, disciplinado y ácrata a la vez, que después de regalarnos poemas, viajes y canciones ha decidido dejarnos también sus memorias políticas

-Muchos aragoneses han dejado testimonio de su paso por la política en forma de memorias

-Lo han hecho conservadores como José Larraz, Mariano Navarro Rubio o Ángel Cristóbal Montes

-Socialistas como Pascual Noguera o Arsenio Jimeno

-Comunistas como Gregorio López Raimundo, Sixto Agudo, Javier Delgado o Vicente Cazcarra

-Troskistas como Joaquín Maurín

-Y anarcosindicalistas como Ramón Rufat

-Faltaba un aragonesista, porque las memorias de José Aced, que sí se publicaron, no pueden considerarse como las de un político en primera línea de batalla

-Pero ya tenemos aquí esas memorias de un aragonesista que ha ocupado durante un largo periodo un puesto de responsabilidad en la representación de nuestra comunidad en Madrid

-¿Y cómo son estas memorias? ¿Cómo son las memorias políticas de Labordeta?

-Pues son unas memorias diferentes a todas las demás porque Labordeta, desde sus convicciones a sus contradicciones, también es diferente

-Son diferentes desde el título, en el cual, en lugar de investirse de la autoridad que le confiere el cargo, prefiere calificarse como beduino

-Un beduino de La Almolda que mira los oropeles de la corte con el distanciamiento de quien ha atravesado muchas veces el desierto

-Porque Labordeta, lo sabe todo el mundo, es un cachondo y un somarda

-Un hombre que nunca se ha tomado a sí mismo demasiado en serio y que ha hecho y dicho casi siempre lo que le ha dado la real gana.

-Y son también diferentes en la forma de enjuiciarse a sí mismo. En esto les aseguramos que este libro no tiene parangón alguno, no se parece a ningún otro libro de memorias

-Sí, porque los libros de memorias suelen escribirse a mayor gloria del autor, ordenando los recuerdos para seleccionar aquellos en los que sale mejor parado

-Destacando sus virtudes, su valía, su sacrificio

-Vamos, que es imposible encontrar otro como Labordeta que diga cosas de sí mismo como estas que les vamos a leer textualmente:

-“No estoy preparado para andar entre estos barandas”

-“Soy un ingenuo, un gilipollas que se cree todo lo que supone que es bueno para las gentes”

-“La carrera política me importa muy poco”

-“Soy más cursi que un repollo”

-“No sirvo para casi nada”

-“El desánimo ácrata me ronda la sesera”

-Labordeta también es diferente a la hora de enjuiciar el trabajo parlamentario, especialmente cuando se refiere a las comisiones de las que ha formado parte

-En lugar de ensalzar las largas jornadas de trabajo y apuntárselas como parte del sacrificio que conlleva el cargo, Labordeta las analiza con su mirada de beduino y las deja trituradas

-De la Comisión de Peticiones dice que es inútil porque a ella llegan las peticiones más disparatadas, como la de un ciudadano que solicitaba la castración de su párroco o la de otro que pedía la esterilización sexual del rey Juan Carlos para evitar que pudiera transmitir alguna enfermedad a la reina Sofía

-De la Comisión del Defensor del Pueblo apunta que languidecía en manos de voluntariosos ciudadanos próximos a la democracia cristiana

-De la Comisión de Control de Radio Televisión Española dice que los directores del Ente Público se pasan la comisión por las entrepiernas

-Y añade: “Por ambas dos”, lo cual nos ha hecho pensar que quienes llegan a ese cargo tienen dos entrepiernas y por tanto cuatro piernas

-O sea que, parafraseando a Goya, podríamos decir que “el sueño de la televisión produce monstruos”

-Pero Labordeta todavía es más diferente en sus memorias a la hora de hablar de otros políticos

-Diferente y sorprendente, porque entra dentro de lo lógico que hable con mucho cariño de sus compañeros del grupo mixto, pero es totalmente inusual en unas memorias políticas que el protagonista lance piropos a sus rivales

-Y resulta que el diputado Labordeta, que algunos creen gruñón y malhumorado, empieza a repartir flores y no para

-Entre los socialistas elogia a Merche Gallizo,  Alfonso Guerra, Cristina Narbona y Carmen Alborch, de quien dice que “trae toda la luz del Mediterráneo y que da gusto contemplarla”

-Menos luz ve en el actual presidente del gobierno cuando dice: “Zapatero es un orador muy deficiente, pero acabará aprendiendo”

-De Izquierda Unida elogia a Francisco Frutos y Gaspar Llamazares, y en el colmo de la generosidad llega a decir que es una pena que en vez de 8 parlamentarios no fueran 40

-¿Se imaginan a un parlamentario de IU diciendo que ojalá la CHA tuviera 40 diputados?

-No, eso es inimaginable, como es inimaginable que un diputado que no oculta su manifiesta antipatía por José María Aznar, que en varios plenos ha sufrido las broncas de los diputados del PP, un diputado que se queja de lo mal que se lo hicieron pasar cuando gobernaban con mayoría absoluta, se prodigue luego en lanzar flores a varios de sus representantes

-De Javier Arenas dice que le cae bien y que es muy saludador

-A Santiago Lanzuela lo describe como un hombre educado

-Elogia a Jesús Posada, Elvira Rodríguez, Ana Pastor, Luis de Grandes o al diputado conservador que tiene como vecino de escaño y con quien comparte lotería

-De Rodrigo Rato dice que es “un excelente parlamentario, irónico, seguro y directo”

-Aunque a continuación añade que luce un desaliño en el vestir por el que no sabe si le falta cuello o le sobra camisa

-Incluso con Luisa Fernanda Rudi, que no se lo hizo pasar muy bien desde la presidencia del congreso, se muestra condescendiente y se limita a decir algo tan ambiguo como que es “poco entrañable”

-Labordeta, sin embargo, es muy entrañable y sigue demostrando su diferencia y su originalidad cuando medita sobre la parafernalia que envuelve la política, los mítines, el protocolo, los partidos…

-En su primera visita al rey lo primero que pregunta al llegar a Zarzuela es si se puede mear antes de ser recibido por el monarca, cosa que al serle negada le hace exclamar: “¡Pues vaya jodienda!”

-Eso nos parece motivo más que suficiente para que Labordeta no asistiera nunca a la tradicional celebración de la onomástica del rey, pero en el texto puntualiza: “Al santo del Rey no iba, pero no por razones ideológicas, sino porque mi mujer se llama Juana y ese día lo pasamos en familia”

-Así, no nos extraña que Juana diga de él que es muy leal y muy amigo de sus amigos

-Pero también podría decir que es muy iconoclasta, aunque eso no le impide evocar a personajes como Joaquín Costa, de quien rememora su epitafio con la frase “No legisló” y manifiesta que él tampoco quiere legislar

-Lo cual está muy bien que lo diga alguien que en ese momento está formando parte del poder legislativo

-También se acuerda de Costa cuando dice: “en mi despacho no colgué retratos de mártires aragonesistas, porque Eloy Fernández Clemente todavía vive y Costa es un tanto agreste y poco dado al humor”

-Otro aragonés al que evoca es el escultor que realizó los leones de las Cortes, el zaragozano Ponciano Ponzano, de quien dice: “¡vaya putada que le hizo su padre!”

-Imaginen lo que pensará del padre de un antecesor suyo en el Congreso, el rector de la universidad y diputado por Zaragoza, en 1931, don Gil Gil y Gil

-También vierte elogios a compañeros suyos de partido como Bizén Fuster y Chesús Bernal. Aunque Labordeta nunca se calla lo que piensa. Por eso, aunque es totalmente leal a su partido en todos los grandes temas, también manifiesta su poco entusiasmo por coaligarse con nacionalistas vascos y catalanes

-O comenta, refiriéndose al fervor nacionalista que le acompaña en un gran mitin, “que ve demasiadas banderas para su gusto”

-Pero la mejor demostración de cómo es este libro, y de cómo es Labordeta, está en la dedicatoria, una sencilla frase donde se lee: “A Paco Pacheco, gracias a quien el Beduino se despojó del rudo sabor de los ribazos”

-No habrá otro libro en la historia de las memorias políticas, y en ningún otro género si nos apuran, en que el autor dedique su trabajo a un ayudante, a un secretario, a un responsable de prensa, en suma, a un subordinado

-Repasen la historia de la literatura universal y verán que tradicionalmente los libros se han dedicado a príncipes, a duques, a mecenas, a personajes importantes de los se puede obtener un beneficio

-Ningún ministro ha dedicado sus memorias a un director general

-Ningún general ha dedicado sus memorias a un teniente

-Pero ya hemos dicho que Labordeta es diferente, y esa es su grandeza y la demuestra en detalles como estos

-En su generosidad con quienes están un escalón por debajo

-En su respeto por quienes están enfrente

-En no sacralizar su fama ni su cargo

-En quitarse importancia

-En reírse de sí mismo

-Todo lo cual no impidió que Labordeta se tomara muy en serio su trabajo en el Congreso, un trabajo que tanto se echa de menos ahora

-Un trabajo que realizó con la honestidad que resume muy bien este párrafo: “Es increíble el amor propio con el que uno llega al Congreso y la necesidad de demostrar a los paisanos que te han votado, y también a los que no lo han hecho, el arduo compromiso con lo desconocido”

-Ese amor propio que también le llevó un día a montar en cólera contra quienes le boicoteaban y no le dejaban defender los intereses aragoneses desde la tribuna

-Por cierto, es en el recuerdo de ese incidente donde hemos encontrado el único olvido de este libro

-Y no es un olvido de Labordeta, es un olvido del diario de sesiones de la cámara

-En efecto, al transcribir las palabras del diputado Labordeta en aquella famosa jornada, el diario de sesiones dice: “…ahora les fastidia que vengamos aquí a poder hablar las gentes que hemos estado torturados por la dictadura

-Pues bien, en esa frase falta una palabra, y para demostrarlo hemos traído la grabación original y les vamos a pedir que la escuchen atentamente

                                      GRABACIÓN 1

 

-¿Se han dado cuenta? ¿No han escuchado además de torturados la palabra “roturados”?

Vamos a ponerla otra vez

                                      GRABACIÓN 2

-Efectivamente, ahí está la palabra “roturados”

-¿Y por qué dijo Labordeta “roturados”?

-¿Acaso fue un desliz motivado por la tensión y el atropellamiento?

-Puede que sí, pero también puede que fuera una aportación del subconsciente, porque “roturar” es arar un campo no cultivado para poder sembrarlo

-Y si algo ha demostrado Labordeta en este libro es que está sembrado

-Lo está hoy, víspera de su 74 cumpleaños, y lo estuvo durante los ocho años en que alzó su voz en Madrid para defender los intereses de Aragón

-Por eso le queremos tanto y por eso, como diría Emilio Gastón, todos ustedes se van a comprar este libro “ipsofactamente”!!!

-Que lo disfruten!                              

-Muchas gracias.

*Esta foto de José Antonio Labordeta se publicó en el diario 'El País' y corresponde a uno de sus magníficos profesionales: Gorka Lejarcegui, un estupendo retratista, dicho sea de paso. Tengo en un caso un cuidadísimo catálogo de algunos de sus mejores daguerrotipos.

 

16/03/2009 23:27 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Temas aragoneses Hay 1 comentario.

ENRIC JULIANA: DIÁLOGO SOBRE 'LA DERIVA DE ESPAÑA'

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Ayer los alcaldes Jordi Hereu, de Barcelona, y Alberto Ruiz-Gallardón, de Madrid, presentaron el libro ‘La deriva de España’ de Enric Juliana, que ha publicado RBA. He entrevistado a Juliana para ‘Heraldo de Aragón’ (ofrezco aquí la entrevista completa) y éstas son sus respuestas. La foto, del acto de ayer, corresponde a J.J. Guillén de la agencia EFE.

 

-¿Qué hace un marinero como usted en la tierra seca de Madrid?

-Lo de marinero supongo que lo dirá usted porque nací en  Badalona, ciudad mediterránea que tuvo en 1979 un gran alcalde aragonés: Mario Díaz (Màrius, para nosotros), hijo de Barbastro. Desde la primavera de 2004, hace de ello cinco  años, dirijo la redacción de ‘La Vanguardia’ en Madrid y escribo crónica política, que es un género periodístico muy abierto. Y observo. Básicamente  observo esa gran ciudad-Estado que es Madrid. Es decir, observo la gran paradoja del estado de  las autonomías: el centro, más fuerte que nunca.

 

-¿En qué consiste ser un observador de media distancia, como le definen y se define?

Escribo para el diario de referencia de la segunda ciudad de España, Barcelona. E intento aplicar el método de la ‘media distancia’ que aprendí siendo corresponsal en Roma. ¿En que consiste este método o actitud? Consiste en sentirse extranjero sin serlo del todo.  Consiste en mirar las cosas como si no te perteneciesen. Consiste en buscar tu propio espacio -periodístico, por supuesto- si arrimarte más de la cuenta a la política politizada. Una vez, Juan José Millás, en plena agitación madrileña, me dijo: “Escribes sobre la política española como si fueses el corresponsal de guerra de un diario de Estambul”. Le respondí al buen amigo Millás: “La mirada distante también puede ser una mirada española”.

                      

-Dice usted que no es nada apocalíptico y que ‘La deriva de España’ nada tiene que ver con el naufragio de España. ¿Cómo debemos entender el título, cuál es su idea general?

No creo que España esté naufragando. No dispongo de datos que me permitan llegar a tal afirmación. No comparto el viejo tenebrismo hispánico, en el que siempre ha habido  mucho teatro y mucha exageración barroca. El país se halla en un momento económico muy delicado; posiblemente nada volverá a ser como antes y muchas cosas importantes deberán ser replanteadas.  El frenazo económico ha pillado a la sociedad española tan de improviso, que en estos momentos las notas dominantes son la perplejidad, la desorientación y unas primeras señales de irritación y profundo desasosiego. Algo de ello ya ha encontrado reflejo en las elecciones gallegas. No tanto en las elecciones vascas, dada la singularidad y el privilegio fiscal de Euskadi. “La deriva de España” significa que el país se halla en estos momentos sin un rumbo preciso en medio del más grave temporal económico vivido desde el final de la Guerra Civil. Puede recuperarlo, o puede quedar al pairo, si en el puente de mando no se toman las decisiones adecuadas. Con todo, mi libro no es un alegato, ni un llamamiento dramático a la salvación nacional. Es un intento de ir más allá de los límites que impone la crónica diaria, para dibujar una panorámica del momento español. Una panorámica que intenta ser rica en detalles e ideas; ideas en forma de paradoja, mayormente.

 

-¿Qué nos dejó el aznarato?

Un modelo de crecimiento económico que ahora amenaza colapso y el intento fallido de construir una alianza preferente con Estados Unidos en detrimento de la Unión Europea.  Aznar ha sido uno de los exponentes más beligerantes de la ideología neoconservadora, hoy derrotada en Estados Unidos. Es un hombre inteligente, con un carácter que no le ha ayudado a conseguir sus objetivos políticos.  Todavía no sé por qué puso los pies sobre la mesa en aquella reunión con Bush; por qué casó a su hija en el monasterio de El Escorial, lugar propio de la realeza, y por qué no pidió consejo fuera de la olla a presión de la Moncloa entre el 11 y el 14 de marzo de 2004.

-Habla usted del ‘misterio Zapatero’ ¿En qué consiste?

Muy poca gente conoce cómo es Zapatero.  De todos los presidentes de Gobierno que ha habido en España de 1977 es el que tiene un manejo más frío de la política.  Más que Aznar, mucho más    que a Aznar.  Le gusta el juego político, en sí mismo, disfruta sobremanera con él. No se angustia. Y esa falta de ansiedad ahora puede traicionarle.

 

-Dice: “Un núcleo rocoso se esconde bajo tanta flexibilidad y tanto deleite por la astucia”. ¿No estará exagerando?

 Zapatero vive la política como una profesión, lo cual no quiere decir que carezca de rasgos mesiánicos, que también los tiene. Su meta era llegar a presidente y lo ha conseguido. Quería instaurar una nueva manera de gobernar el país y en alguna medida lo ha conseguido. El PP puede que regrese al Gobierno en la próxima legislatura. Si ello ocurre, Mariano Rajoy –que será el candidato- asimilará algunos rasgos del ‘zapaterismo’. Puede estar seguro. Si quiere, cruzamos una apuesta.

 

 -Al presidente le aplica otra de sus frases de inspiración marina. “Zapatero se desdibuja con la furia de las olas”. ¿Es así como lo ve en medio del mar de la crisis?

En la anterior legislatura, a Zapatero siempre le costó mucho mantener la iniciativa. Ahora mismo ha vuelto a perderla. Lo cual no le impide ganar elecciones.

 

-Todo el libro se mueve en la paradoja permanente, cuando no en la esquizofrenia. Dice usted que vivimos entre dos polos: el apego a lo local y a la vez la deslocalización. ¿Podría explicarse?

No sé si esquizofrenia es la palabra. Vivimos en una época basada en la dislocación. Nada está en ‘su’ lugar por mucho tiempo. La incertidumbre excita el apego a lo ‘nuestro’ (véase la pelea diocesana entre Lleida y Barbastro) y la nueva dimensión económica y virtual del mundo nos aleja  de lo que un día creímos nuestro

 
-En esa dirección, también anuncia una caída de los nacionalismos y un auge de los regionalismos…

Mire, en España, hoy en día, regionalistas, lo son todos. Los somos todos, me atrevería a decir. El PSOE es regionalista en Aragón. Lo es también, -¡y de qué manera!-, en Andalucía. El PP es hoy el gran partido regionalista de Valencia. La señora Esperanza Aguirre actúa como regionalista madrileña. Habla que parece salida de ‘La verbena de la paloma’.  El nacionalismo es un regionalismo con más antigüedad, con más trienios, con más acreditación histórica, con más voluntad de ser, probablemente. La experiencia de estos últimos años muestra que la excitación nacionalista pierde apoyo social cuando traspasa un cierto umbral retórico y siembra incertidumbre en la sociedad que dice defender. Así acaba de ocurrir en el País Vasco. Pero los nacionalismos no van a desaparecer: son un elemento constitutivo de la moderna identidad española, entendida esa en un sentido amplio y generoso.

 
-¿Qué parece ese otro mito, fabricado por Aznar: la balcanización? ¿Existe, ha sido una cortina de humo?

Como buen neoconservador, Aznar empleó a fondo el método de la polarización. Tensar, tensar, tensar… para aglutinar a los tuyos. Y no hay mejor aglutinante que el miedo. Balcanización significa riesgo de guerra civil. España no está, ni ha estado en riesgo de romperse. Y es perfectamente legítimo que haya gente que defienda programas de independencia, respetando las reglas democráticas. A mayor capacidad de integración de la democracia, mayor unidad real del país. Los materiales más flexibles suelen ser los más resistentes.

 -Dice usted que “la estrategia de la tensión del PP ha sido efectiva”. ¿En qué o por qué?

La estrategia de la tensión del PP en la anterior legislatura no consiguió ganar las elecciones, pero si alcanzó uno de sus objetivos: impedir que Zapatero abriese un surco muy profundo en la sociedad española y se convirtiese en el Felipe González del siglo XXI. Estos días parece evidente que Zapatero tiene tener problemas de profundidad y amarre.

 

-Otra de las paradojas persistentes del libro: dice José Juan Toharia que ‘España es el país más optimista de Europa’ ¿Lo suscribe usted?

El sociólogo Toharia dice que la España democrática es una historia de éxito. Y tiene razón. Con todos sus defectos y precariedades, España ha dibujado una curva ascendente en los últimos treinta años. La creencia de que las cosas pueden mejorar, ni que sea a largo plazo, sigue siendo dominante incluso ahora, en plena crisis.  Toharia dice que un país así, no cae en el pesimismo fácilmente, y yo lo suscribo. En Galicia, la tierra del escepticismo, la desconfianza  y el desapego, según la mitología hispánica,  ¡un 70% de la gente ha ido a votar estas últimas elecciones!   Se sentían comprometidos con su futuro.

 

Anoto otras dos frases suyas: “España (…) es el país de los enfados superfluos”, y “los españoles tienen muy poca historia que celebrar en común”.

-Ya le he dicho antes que España tiende mucho a la exageración barroca. Y nuestro siglo XIX fue un desastre. La decadencia del imperio español comenzó a mediados del siglo XVII, culminó con la Guerra Civil 1936-39 y no nos empezamos a desintoxicar hasta mediados de los años ochenta, al firmarse el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea. Tenemos mucha historia en común y pocos motivos de sincera celebración. España es una gran singularidad europea.

-¿Por qué es Andalucía la novia de España?

A lo largo de los años sesenta y setenta, en ambientes católicos y de izquierdas comenzó a forjarse la idea de Andalucía como tierra de redención. La idea de que Andalucía sería la prueba del nueve del restablecimiento de la justicia social en España en el momento en que el franquismo fuese sustituido por un régimen democrático.  Ello generó un extraordinario consenso –que aún perdura- sobre la atención y la protección de Andalucía y, por extensión, de toda la España meridional. Los italianos no han conseguido resolver la cuestión del ‘Mezzogiorno’; los españoles, en buena parte, sí. Creo que debe ser motivo de orgullo. Lo que ahora es lícito preguntarse, aun a riesgo de herir alguna susceptibilidad, es si Andalucía no se habrá instalado excesivamente en la esfera de la autosatisfacción.

  

-Vayamos con asuntos de Aragón. ¿Quién ha aportado más al debate nacional: Marcelino Iglesias, Jiménez Losantos o Labordeta?

Marcelino Iglesias siempre me ha parecido un buen presidente, me gusta su reserva y contención. Labordeta es un hombre que cae simpático, aunque no le conozco personalmente (Sé que era muy amigo del alcalde Díaz de Badalona). Y Jiménez Losantos es un auténtico fenómeno de la naturaleza: ¡ha conseguido monopolizar el púlpito más potente de la Iglesia española, sin ser católico! En Roma, lo ven y no se lo creen.

 
-Hace un elogio de la Expo de Zaragoza, un elogio contenido, y dice que “han fallado los lobbies”. ¿Qué lobbies?

Tengo entendido que la promoción de la Expo en el exterior se quedó corta. Hubo menos visitantes extranjeros de los previstos inicialmente. Y en Madrid algunas palancas no se movieron con la intensidad adecuada.

-Estuvo un día en la Expo. ¿Qué le pareció?

Me gustó. Se respiraba un cierto ambiente de contención difícil de encontrar en este tipo de eventos. Los aragoneses tienen sentido de la medida y eso estaba presente en la Expo. Me gustó especialmente el pabellón del Vaticano.

-Por cierto, ¿cuál su visión del conflicto por el patrimonio eclesiástico que existe entre Aragón y Cataluña?

¡Uf! En Italia, cuando un conflicto se enquista y no halla salida, exclaman: beghe di frati! (¡pelea de frailes!). Los conflictos eclesiásticos pueden durar siglos. ¿Cómo solucionarlo? No sé qué decirle. Quizá Lleida debería acatar y dar cumplimiento a la sentencia del tribunal eclesiástico, y Barbastro, con generosidad, compartir ese patrimonio con Lleida; organizar exposiciones itinerantes, por ejemplo. Si no lo tengo mal entendido, el compartir es un concepto cristiano. Lo que no puede ser es que esta bega di frati tapone y mediatice las relaciones entre la sociedad aragonesa y la catalana. Cerremos los ojos, intentemos relajarnos y contemos hasta cinco: estamos en el siglo XXI, Zaragoza y Barcelona se hallan a una hora de distancia con el AVE, Zaragoza y Lleida, a media hora; estamos metidos en una crisis económica de mil demonios…Yo diría que se impone un cierto espíritu de colaboración. Y añadiría que es obligación de la Iglesia católica promoverlo y bendecirlo. 

-Recuerda que el gobierno socialista ha mejorado el estatus financiero de la iglesia católica. ¿Por qué se queja tanto, por qué se manifiestan los curas en las calles?

La Iglesia, acostumbrada durante siglos a mandar en España, cree que la presencia del catolicismo en el espacio público está en peligro y lo defiende. En parte, lo entiendo. Pero no sé si lo defiende de la mejor manera.

 -¿Dejará de ser España un proyecto inacabado alguna vez?

Todo organismo vivo es siempre un proyecto inacabado.

-Volviendo a los periodistas. Lo comparan con Gonzalo de Reparaz y Kondratiev. Me ha sorprendido que no haya reivindicado usted a Larra en el año de su bicentenario…

Esas comparaciones (Gonzalo de Reparaz era geógrafo y Kontratiez, un economista ruso) son unas amables  licencias que se permite el autor del prólogo, el geógrafo valenciano Josep Vicent Boira, puesto que el libro se articula mediante una serie de mapas. ¿Larra? Me gusta más Valle-Inclán.

 

17/03/2009 10:17 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Entrevistas No hay comentarios. Comentar.

MACARENA BERLÍN Y SU DISC JOCKEY JUANMA FRASQUET

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A lo largo de muchos años he sido oyente de ‘Hablar por hablar’. He oído a casi todas sus presentadoras: Gemma Nierga, Fina Rodríguez, Mara Torres, Paqui Ramos, Cristina Lasvignes y ahora también a Macarena Berlín, que acaba de estrenarse. Casi todas ellas han tenido un disc jockey fenomenal, lo han tenido y lo tiene aún la bella Macarena Berlín: se llama Juanma Frasquet, que posee una maravillosa imaginación sonora. Es todo un artista, un creador de atmósferas: él traza en la noche la banda sonora de los sueños, de las confidencias, de los desgarros y de las alegrías. La primera historia de esta madrugada no me ha gustado –la peripecia de un joven que tiene un padre deprimido y que siente nostalgia de los buenos momentos que ha pasado con su primo, que ha sufrido un terrible accidente de automóvil…-, pero sí había algo que funcionaba espléndidamente en medio de los hipidos, el llanto y el silencio dulce de Macarena Berlín: la música que seleccionaba Juanma Frasquet.

 

*Esta foto de Macarena Berlín corresponde a los archivos de ‘El País’ y se puede acceder a ella en los dominios habituales de internet.

18/03/2009 03:38 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas No hay comentarios. Comentar.

LA POESÍA DE '23 PANDORAS', EN ZARAGOZA

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Mañana jueves, día 19, se presentará en Zaragoza la antología de Vicente Muñoz, 23 pandoras. Poesía alternativa española (Baile del Sol, 2009), en la librería El Pequeño Teatro de los Libros (C/ Silvestre Pérez, 21, 976481285), a las 20:00 h.

La lectura-presentación contará con la participación de cuatro de las veintitrés poetas que integran la antología: Almudena Vidorreta, Carmen Beltrán, Brenda Ascoz y Carmen Ruiz que serán presentadas por Nacho Escuín (Editorial Eclipsados).
Durante la firma de ejemplares, se servirá un vino para brindar con las autoras.


Próximas presentaciones de la antología durante el mes de marzo:

- Día 21: Logroño
- Día 25: Vitoria-Gasteiz
- Día 27: León

Más información: Blog de 23 pandoras

Ediciones Baile del Sol
prensa.bailedelsol@gmail.com
606146810

CARMEN RUIZ FLETA

 

También está sola la noche

y a nadie reprocha nada.

Tanta quietud asusta a los cuerpos dormidos

que se asfixian abrazados

robándose mutuamente el aliento.

Sola extiende sus manos hacia la nada,

o hacia los hombres, es lo mismo,

hacia el espejo ciego

que devuelve noche a la noche.

Que la hace más noche y más negra y más sola.

Y a nadie reprocha nada mientras,

sola,

acaricia con sus dedos de muerte.

 

POEMA DE BRENDA ASCOZ

Algunos se acercarán a mí,

tratarán de ayudarme. No pueden.

Soy impermeable

                            al tacto de otras manos.

Soy arena.

Desértica.

 

Pasaron ya

el tiempo de la absorción

y el tiempo del cambio.

 

CARMEN BELTRÁN

 

Un día nos sentimos la sangre.

No nos gustó del todo

pero nos hirió lo suficiente

y conocimos al monstruo que nos habita.

El niño que fuimos aún vive

pero el anciano que hemos de ser

ya comienza a reclamar su espacio.

 

ALMUDENA VIDORRETA

 

Se despertó una mañana

no sabía dónde estaba ni por qué

el mundo le dolía demasiado

 

sus muñecas,

un cuchillo

una cama como la suya

 

en el tercero un escayolista

arregla goteras de sangre

 

no quiso volver a despertar

*Una de las grandes 'Pandoras' del cine: Ava Gardner.

18/03/2009 11:06 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas No hay comentarios. Comentar.

CARLOS CASTÁN EDITARÁ EN TROPO 'PAPELES DISPERSOS'

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Me escribe Óscar Sipán:

 

El día 23 de abril sacaremos a la venta PAPELES DISPERSOS, de Carlos Castán, un recorrido literario y vital de 164 páginas en libro de bolsillo. Te dejo un extracto:

 

"Vuelvo a repasar el índice de este libro y caigo en la cuenta, una vez más, de que es mi vida hasta llegar aquí la verdadera protagonista de estas páginas. Está todo: la euforia y la lágrima ante la hoja en blanco, la pregunta por el miedo y por el deseo, las noches desatadas, el temblor ante la estatura de Cervantes, mis pasos de juventud tras la generación poética de los cincuenta, Leonard Cohen, el amor amargo, los paisajes de la infancia y la pulsión de huida. A la gente un poco desordenada y torpe, a la que se le caen las cosas y le tiemblan los pensamientos y se le amontonan dudas, delirios y recuerdos, nos es imposible escribir sin derramarnos".

(La foto es de Alfred Eisenstaedt y está fechada en 1941)

 

18/03/2009 12:49 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 8 comentarios.

J. R. R. TOLKIEN: HOMENAJE EN ZARAGOZA

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 La Sociedad Tolkien Española(STE) es una sociedad sin ánimo de lucro cuyo fin principal es difundir y divulgar la figura de J.R.R. Tolkien.  La STE se organiza en delegaciones locales en las diferentes ciudades españolas.  En Zaragoza la delegación local renació en el año 2000 tras unos años de desaparición desde su fundación en 1992 al igual que la STE.  Nuestra delegación se llama Khâzad-Dùm e intentamos hacer llegar la obra de Tolkien a los residentes en nuestra ciudad con diferentes actos. 

 

Quizá los que más relevancia tengan son los llamados VIII Encuentros con Tolkien.  Son ciclos de conferencias organizados por nuestra delegación y con la ayuda de la Universidad de Zaragoza, concretamente de la Facultad de Filosofía y Letras.  En ellos intentamos profundizar en la obra del genial profesor y hacerla llegar a un público más amplio. 

   Este ya es el octavo año consecutivo, y hemos querido hacerlo coincidir con el Día mundial de Tolkien, el 25 de marzo.  En esa jornada las diferentes sociedades Tolkien a nivel mundial organizan actos culturales. En Zaragoza se organizan estos:

   21 de marzo: Tolkien y compañía: los Inklings.

   22 de marzo: el arte en la Tierra Media.

   23 de marzo: taller de escritura élfica.

 

       Todas las conferencias tendrán lugar en el Aula Magna de Filosofía y Letras a las 19 horas.

*Retrato con pipa de Tolkien, autor de libros inolvidables como El señor de los anillos o El Hobbit, entre otros. Esta información la remite Maya Zapatero, responsable de la Delegación Tolkien en Zaragoza.

19/03/2009 10:58 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

INSTANTÁNEA EN VESPA DE VADOBUCH

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Siguiendo los pasos de dos visitantes del blog, Xunetu y Francisco Ortiz, excelentes fotógrafos que se hallan en Flickr, encuentro esta foto de Vadobuch, que me ha gustado mucho. La instantánea está datada en 1962 y los niños son, de izquierda a derecha: Miquel, Dolors y Vadó. Siempre me han encantado las motos, aunque me dan miedo, mucho miedo. Tengo dos bellas experiencias: hace años, con mi amigo Antonio Martín Martín, de Urrea de Gaén, fui con él por los montes del pueblo. Fue una experiencia inolvidable: desde arriba, casi a vista de pájaro en movimiento, veía todo el pueblo, la colmena de tejados, la aguzada torre de la iglesia de Agustín Sánz y la víbora perlada del río Martín camino de Híjar.

 

Y hace algunos años, casi recién llegado a Garrapinillos, José Ramón Marcuello me dejó su Vespino para que subiese y bajase la cuesta del Zorro en dirección a su casa y a la mía. Pasé algún que otro susto, pero se vive una sensación absolutamente placentera. Cada vez que paso por la tienda de motos de Ramiro Ramírez Ramírez, en Garrapinillos, siempre me quedó mirando un rato y me imagino que entro y compro una moto.

19/03/2009 11:41 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

ESPERANDO A ABRIL EN LA CAMPANA DE LOS PERDIDOS

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Os mando, resumida, toda la programación del mes de Abril en La Campana de los Perdidos con el ruego de su máxima difusión.

Reseño las actuaciones de uno de los mejores cantautores españoles que es Javier Ruibal, pero también la suerte de que Raúl Carnota, uno de los máximos exponentes de la canción argentina en la actualidad, que aprovechando su gira europea ha querido recalar en Zaragoza, camino de Barcelona, para saludar a sus amigos de Amankay-Almagato y ya que está aquí obsequiarnos con un par de conciertos, uno de ellos en un día inusual como es el lunes ya que La Campana de los Perdidos no abre los lunes pero ante una oportunidad así se abre y lo que haga falta. Tened cuidado pues ambos ponen aforo limitado y si no os queréis quedar sin verlos os recomiendo reservar la entrada

 

 

ESCENARIO ABIERTO: JAM-SESION CELTA

             Todos los Miércoles (excepto día 22) a partir de las 22,00 horas

 

·       FELPEYU-Folk (Asturias)                                                                                                                                   

Jueves, 2 de Abril; 22,00 horas

 

·        JAVIER RUIBAL- Cantautor (Cádiz)

         ¡Ojo! Aforo limitado: Reserva de entradas: 606.69.28.58

Viernes, 3 de Abril; 22,30 horas y Sábado, 4 de Abril; 22,30 horas

 

·        LOS MANCUSOS- Humor: “Tres contra cientos”

Domingo, 5 de Abril. 21,30 horas

 

·        ALBERTO PÉREZ- Bolerazos de siempre y más allá de La Mandrágora

Jueves, 9 de Abril; 22,00 horas y Viernes, 10 de Abril; 22,30 horas

 

·        O´CAROLAN- Algo más que ritmos celtas

Jueves, 16 de Abril; 22,00 horas y Viernes, 17 de Abril; 22,30 horas

 

·        CICLO POESÍA PARA PERDIDOS-

Poetas invitados: Miguel Ángel Yusta Y Joaquín Sánchez Vallés                              

Organiza: AAE(Asociación aragonesa de escritores) Patrocina: Dto.Cultura D.G.A.   

Sábado, 18 de Abril; 22,00 horas

 

·        RAÚL CARNOTA- Canción argentina

        ¡Ojo! Aforo limitado: Reserva de entradas: 606.69.28.58                                                                                                                                   

Domingo, 19 de Abril; 21,30 horas  y Lunes, 20 de Abril; 21,30 horas   

                            

·        CICLO POESÍA PARA PERDIDOS- Noche blanca poética                                 

Organiza: AAE(Asociación aragonesa de escritores) Patrocina: Dto.Cultura D.G.A.   

 Miércoles, 22 de Abril; 22,00 horas. 

                                             

·        TUCO REQUENA GRUPO- Rumba de autor                                                                                                                                  

Jueves, 23 de Abril; 22,00 horas y Viernes, 24 de Abril; 22,30 horas

 

·        CICLO POESÍA PARA PERDIDOS-

 Poetas invitados: Eva Vaz Y José Luis Piquero                                           

Organiza: AAE(Asociación aragonesa de escritores) Patrocina: Dto.Cultura D.G.A.                                        

            Sábado, 25 de Abril; 22,00 horas

 

·        CICLO DE JAZZ                                                                                                       

Domingo, 26 de Abril; 21,30 horas  

                                               

·        ESPECIAL NOCHE DE WALPURGIS- Magia mentalista                                                                                             

Jueves, 30 de Abril; 22,00 horas  

 

·        HOMENAJE A GEORGES BRASSENS- Varios intérpretes

Viernes, 1 de Mayo; 22,30 horas.

*La foto de Javier Ruibal la he tomado de flickr.

 

19/03/2009 11:54 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas No hay comentarios. Comentar.

FLAVIA COMPANY: 'LAS VÍCTIMAS', UN CUENTO

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LAS VÍCTIMAS

Flavia COMPANY

Cuento incluido en el libro “Con la soga al cuello”, editado en 2009 por la editorial Páginas de Espuma.

 

 

Me quedé en paro de sopetón. Cerró la empresa y a la calle.

En general tengo mala suerte, pero intento buscarle a todo un lado bueno. Pensé que aprovecharía el desempleo para hacer alguna cosa que no hubiese hecho nunca. Algo tenía que haber que un parado sin un céntimo pudiera hacer en Barcelona.

Recordé que siempre me había gustado perder el tiempo mirando, especialmente a personas desconocidas. Por eso me habría encantado ser psicólogo o escritor, en lugar de dependiente. Aunque seguro que estaría igualmente en paro.

Decidí que iba a dedicar el día a perseguir a alguien. ¿A quién? Buscaría en una estación de tren. ¿En cuál? En la de Sants, que quedaba lejos de casa. Y allí elegiría a mi víctima (no sé por qué empleé la palabra “víctima”; habría que preguntárselo a un psicólogo

o a un escritor). Alguien que estuviera de viaje. Prefería que fuese mujer.

Llegué a la estación a media mañana. Había desayunado un café con

leche y un cruasán, aunque eso no tiene nada que ver con la persecución en sí. Recuerdo que algunas migas se me habían quedado pegadas al jersey, a la altura del pecho, y había tenido que sacudirlas con energía. Me sentía raro. Tenía la convicción de que a los cincuenta y nueve años casi todo lo que debía ocurrirme en la vida me había ocurrido ya. Pero nunca había perseguido a nadie.

Vi a mi víctima enseguida. Recién bajada de un tren que venía de París. Me gustó la idea de seguir los pasos a una francesa. Los extranjeros siempre me habían gustado.

Se trataba de una mujer menuda, de edad mediana, vestida con un traje chaqueta beige, el cabello corto teñido de rubio y gafas de miope. Miraba hacia los lados, en busca de la salida, supuse. Esperé a que empezara a moverse. La seguí con la vista hasta que hubo alcanzado el final de las escaleras mecánicas. A pesar de ir bastante cargada, recorrió con ligereza el vestíbulo. Se detuvo ante una cabina

y llamó varias veces a algún lugar desde el que no le contestaron.

Luego fue hasta la salida y allí, para mi sorpresa, se puso en la cola de los taxis. Me pareció de cobarde renunciar a mis planes ante el primer obstáculo. Subí al taxi siguiente al suyo y dije lo que jamás pensé que fuera a decir: “Siga a ese coche”. El taxista me miró divertido y obedeció.

La condenada perseguida no iba cerca. El taxímetro daba más vueltas que una noria en domingo. Aquella ocurrencia me iba a costar una fortuna. Me entretenía imaginándole a la francesa una vida intensa, exótica, incluso peligrosa.

Al fin el maldito taxi se detuvo. La cosa tenía gracia, porque no sólo

habíamos ido a parar a mi barrio sino también a mi calle.

La mujer miraba un papelito y lo cotejaba con la numeración de los portales. Quiso el azar que entrara en el 85. La seguí con naturalidad.

A fin de cuentas, no había nada extraño en que me metiera en el edificio donde estaba mi casa. Claro que también podía esperar en la

calle hasta que volviera a salir, pero prefería conocer el apartamento al que iba. Subí con ella al ascensor. Me sentí valiente, como si para aquella memez hiciera falta algún tipo de valor. El corazón me latía como un energúmeno. La señora me preguntó en perfecto castellano a qué piso iba –tal vez, después de todo, no era francesa, pensé-. Mentí y dije que al último. Ella iba al cuarto. Bajó. Oí desde el ascensor que tocaba un timbre. Por el sonido me pareció el de mi casa. Ante la insistencia, salió una vecina. La francesa que no era francesa le preguntó por Manolo, o sea por mí. Que era muy amiga de una prima mía que vivía en París, en su mismo bloque. Que había telefoneado varias veces antes de presentarse así, sin más, pero no le había contestado nadie. La vecina se ofreció a guardarle la maleta. Le dijo que ahora que estaba en paro, llevaba unos horarios muy poco ordenados y que a saber cuándo volvía.

Y ahora qué, pensé. Y los pasos me llevaron hasta la estación de Sants.

Y el tren que iba a París estaba a punto de salir. Y oye, qué más da ocho que ochenta. Subí. Acabo de llegar a la ciudad donde vive mi víctima.

*Esta foto de Alfred Eisenstaedt está fecha, a orillas del Sena, en 1963. Si no me equivoco ahora, es el año del nacimiento de Flavia Company que presentó su libro ’Con la saga al cuello’ en Los Portadores de Sueños.

 

19/03/2009 15:35 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

JANE BIRKIN, NAVALES, FOTO Y CIUDADES: BORRADORES

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El programa ‘Borradores’ ofrece esta noche una extensa entrevista con Jane Birkin, donde la actriz y cantante y directora de cine relata la relación con sus padres, su historia de amor y complicidad con Serge Gainsbourg, las claves de su último disco, ‘Enfants d’hiver’ cuyas letras ha escrito ella misma, y el estado anímico con el que afronta una actuación. Dice: “Me siento desnuda”.

También se rinde homenaje a la escritora Ana María Navales (1939-2009), fallecida hace unos días en Maleján, que constituye un caso de firme e incuestionable vocación literaria. Navales escribió poesía, narrativa y ensayo, estudió la escritura de mujer y reivindicó a figuras aragonesas como María Pilar Sinués y Rosa María Cajal, o la pintora de Barbastro Julieta Always, entre otras muchas. Además, se ofrece una extensa entrevista con el escritor y periodista Sergio del Molino, que acaba de publicar su primer libro: ‘Malas influencias’ (Tropo), en el que narra historias de seres marginales que viven en el filo de la navaja y en un marcado ambiente de ‘realismo sucio’. Uno de los textos más impresionantes cuenta el brutal suicidio de la poeta Sylvia Plath. Sergio del Molino conversa con la redactora de ‘Borradores’, Ana Catalá Roca.

 

Además, visita el plató el escritor y experto en fotografía Antonio Ansón, director de la colección ‘Cuarto oscuro’ de Prensas Universitarias de Zaragoza, que acaba de publicar el proyecto fotográfico ‘Testamento’ del escritor, actor y fotógrafo Alain Moïse Arbib, que reside actualmente en París. ‘Borradores’ emite un reportaje de las fotos del volumen que exploran los sueños, las fantasías y los delirios sensuales y sexuales de un artista que alterna el blanco y negro y el color y se aproxima al mundo de Jan Sudek, Witkin o el propio Emmanuel Soguez. ‘Borradores’ ofrece tres libros a los seguidores del programa que acierten una sencilla pregunta. El escritor, fotógrafo y cinéfilo Hilario J. Rodríguez explica las claves del libro colectivo ‘En las ciudades’ (Notorious), en el que participan algo más de veinte escritores, entre ellos los aragoneses Fernando Sanmartín, Cristina Grande, Julio José Ordovás, José María Latorre y José María Conget, que visitan Lisboa, Buenos Aires, Berlín, Roma y Londres, respectivamente. El invitado narra un viaje a Los Angeles en 1996 y la adquisión de un Chevrolet Spring, a pesar de no tener carné de conducir.

 

La actuación en directo corre a cargo del grupo de rock castizo e ibérico Insulina Morgan, que ganaron el concurso Muévete en 2007 y acaba de grabar su primer álbum: ‘La caja de los recuerdos’. Los cinco componentes de Insulina Morgan tocan dos temas: ‘Caperucita feroz’ y ‘Caras de felicidad’.

Borradores. Aragón Televisión. Noche del jueves al viernes, 0.15 horas. Redacción: Ana Catalá Roca. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Realización: Teresa Lázaro. Ayudante de producción: Julia Fernández. Producción: Carmen Delpón. Producción Delegada de CHIP: Patricia Bertol. Dirección y presentación: Antón Castro. Canal Satélite Digital 96. Se redifunde el viernes de madrugada. (En la foto, Jane Birkin & Serge Gainsbourg.)

19/03/2009 16:21 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas No hay comentarios. Comentar.

MARIANO ANÓS VUELVE AL PRINCIPAL CON SUS ALUMNOS

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ESCUELA MUNICIPAL DE TEATRO

TALLER DE TERCER CURSO

Teatro Principal. 23 y 24 de marzo (21 h.)

 

ÚLTIMOS REMORDIMIENTOS ANTES DEL OLVIDO

de Jean-Luc Lagarce

 

EL AUTOR

 

Como muchos otros grandes autores contemporáneos, Jean-Luc Lagarce (1957-1995) ha sido muy poco representado en España. En Francia desde luego, pero también en otros países europeos y americanos, es asiduo de las carteleras. Autor de una escritura muy particular, de aspecto transparente y sin embargo llena de enigmas, se puede situar en la tradición de un Chejov pasado por Beckett y Pinter, entre otros. Llevar a escena uno de sus textos nos sitúa ante múltiples problemas, siempre radicales, del arte de la interpretación. Finalmente de eso se trata en esta etapa de formación (y en realidad en cualquier etapa): de aprender a plantearse las preguntas que de verdad importan, fuera de recetas preestablecidas. Una inmersión en Lagarce deja muchas cuestiones abiertas para seguir tratando de entender algo de lo que pueda ser el teatro y lo que pueda ser la vida. En palabras de Lagarce: “Tenemos que conservar en el centro de nuestro mundo el lugar para nuestras incertidumbres, el lugar de nuestra flexibilidad, de nuestras dificultades para decir o escuchar.”

 

SINOPSIS

 

Hélène, Paul y Pierre compartieron casa con jardín y vida en común durante los años sesenta. Veinte años más tarde, Pierre sigue viviendo en la casa, mientras que los otros dos han llevado otra vida y otras relaciones. Vuelven con sus nuevas parejas (Paul con Anne y Hélène con Antoine y su hija Lise) para discutir sobre la venta de la casa. La situación deriva en un complejo tejido de relaciones entre los personajes.

 

 

REPARTO

 

PIERRE: Federico Basigalup / Javier Casado

PAUL: Miguel Cerdán / David Costas

HÉLÈNE: Minerva Arbués / Belén Lázaro

ANTOINE: David Diestre / Óscar Castro

ANNE: Silvia Sánchez / Lucía Aguerri

LISE: Leyre Gracia

 

Traducción: Fernando Gómez Grande

Escenografía: Pepe Melero

Iluminación: Javier Anós

Vestuario: Ainhoa Polo

Maquillaje: Ana Bruned

Diseño gráfico: Batidora de ideas

Dirección: Mariano Anós

(Esta foto de Mariano Anós está tomada del blog de su gran amigo Javier Delgado).

 

19/03/2009 20:51 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Artistas No hay comentarios. Comentar.

LOS CUENTOS DE FLAVIA COMPANY

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Flavia Company reivindica el sexo,

la vida cotidiana y la libertad

 

La escritora, traductora y patrona de yate presentó en Zaragoza su último libro de relatos: ‘Con la saga al cuello’

 

 

Flavia Company (Buenos Aires, 1963) tiene un curioso parentesco con Zaragoza: la segunda esposa de su padre es de aquí, y ahora su progenitor, que fue fotógrafo profesional, se ha trasladado a vivir a la ciudad. Flavia es una escritora un tanto pintoresca: alterna la literatura con la interpretación al piano, posee el título de patrona de yate –confiesa: “Tengo un pequeño velero”-, da clases de escritura creativa y también se dedica a la traducción. “Eso sí, me tomo todo el tiempo del mundo. Lo hago con placer y sin prisas”. Ha traducido, entre otras, a sus admiradas Fleur Jaegy o Natalia Ginzburg, de la que saldrá en breve una voluminosa selección de sus ensayos en dos tomos. Y no solo eso: Flavia Company también es escritora bilingüe en catalán y castellano.

“¿Que en qué lengua me siento más cómoda? A los escritores bilingües siempre nos piden que elijamos. Y yo no voy a hacerlo: me siento muy cómoda así. Si en vez de vivir en Cataluña, lo hiciera en Inglaterra o en Italia acabaría escribiendo en inglés o italiano, estoy segura, porque me enamoro de las lenguas”. De paso, revela otro rasgo de su carácter: se enamoró tanto de la obra de la escritora brasileña, de origen ucraniano, Clarice Lispector, que aprendió portugués para leerla.

Flavia Company ha publicado más de una docena de libros: novelas, relatos, microcuentos. El pasado viernes presentaba en Los Portadores de Sueños su último título: ‘Con la saga al cuello’ (Páginas de Espuma), una colección de 19 relatos que ha ido puliendo a lo largo de casi diez años, con voluntad de perfección, de condensación. Flavia Company se define como algo más que una escritora de entretenimiento: una autora con sentido artístico, compromiso y una relación especial con el lenguaje.

Los libros de relatos de Flavia Company nacen con voluntad orgánica, aspiran a la redondez y a la armonía. Responden a una idea, cada pieza es como una rama de un gran tronco, que concentra un sentido unitario. “Mis libros no nacen de la acumulación, de la suma de relatos, sino de una estructura, de un concepto. Y aquí el tema fundamental es el de la vulnerabilidad, el de la fragilidad. Mis personajes, por lo regular, son gente que se pregunta quién es y qué hace en un momento de crisis, son gente a la que la vida y sus circunstancias le empujan a decidir y le ponen la soga al cuello”. Flavia Company explora las relaciones humanas entre padres e hijos, entre amantes, algunas situaciones límites. En uno de los cuentos, aparece un tal Julio Equis, con el que homenajea a Julio Cortázar y a la vez plantea un personaje errático, que viaja y se extravía, que recorre el mundo y se pierde, “y que podríamos ser cualquier de nosotros”. Asegura: “En ‘Con la soga al cuello’ he intentado darle voz a algunos personajes que rara vez la tienen en la literatura: una mujer crápula y lesbiana, dos ancianas que han vivido juntos toda la vida y que bien podrían recordar a Alice B. Toklas y Gertrude Stein, sobre todo a Alice, padres e hijos que viven circunstancias extremadas, etc.”.

Como en todos los libros de Flavia Company, hay un especial tratamiento de lo cotidiano y un interés por el sexo, que se cuenta con naturalidad, con descaro. “Al fin y al cabo, buscamos en la vida y en la literatura la libertad”, dice. Entre ese tipo de relatos, hay uno inolvidable: ‘El pelo’, sorprendente, inesperado, atrevido, acaso fetichista. Como casi toda la obra de Flavia Company, que tituló una de sus novelas ‘Dame placer’. Manuel Vilas, presentador de ‘Con la soga al cuello’, empleó cuatro sustantivos para definir el libro –“posee violencia, pasión, energía y miedo”, dijo- y subrayó que Company “trabaja maravillosamente el filo de la ambigüedad”.

*Esta foto de Flavia Company con un pequeño león la he tomado de su blog: fcompany.blogspot.com.

20/03/2009 02:25 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

EQUIART: GRAN FIESTA DEL EQUINOCCIO EN FARASDUÉS

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Escribe Alejandro Cortés sobre el proyecto de Equiart, que se celebra este próximo sábado en Farasdués. Alejandro me ha pedido que me incorpore a un jurado en el que participan, entre otros, Pepe Rebollo, Jesús Bondía, Javier Almalé y más gente que ahora no consigo recordar. Dice Alejandro Cortés, fotógrafo, pintor e ilustrador:

 

 

Soy Alejandro Cortés, Director Creativo y Codirector de Equiart. Equinoccios de Creación, que tendrá en Farasdués, pueblo de 50 habitantes del Prepirineo (a poco más 10 km de Ejea), este sábado día 21 de marzo durante 12 horas de día y 12 horas de noche, coincidiendo con el comienzo de la Primavera.

 

Como artista y creativo, cuando ideé y presenté este proyecto siempre tuve claro que debía ser un elemento cultural estratégico para el desarrollo rural (no en vano es el pueblo de mi padre, abuelos, etc.), con vistas al futuro, que diera su fruto a través de las obras realizadas, grabaciones, documentales, etc., y conformar así una Colección de Arte y Creación Contemporánea de Farasdués. Una alternativa de cultura y ocio para colaborar en el renacer de Farasdués.

 

Además claro está, de una intensísima jornada para crear y disfrutar del arte, la literatura y la música con todo el pueblo como escenario excepcional. Todos los públicos y todas las edades tendrán su espacio y actividades programadas para ellos. Concurso Infantil y Juvenil con premios (el plazo de los concursos para niños de 3 a 11 años y de 12 a 17 años aún está abierto) magia, taller de instrumentos de caña con Eugenio Arnao, una obra de La Val Teatro, rancho especial degustar lo mejor de la tierra, tapas tradicionales e innovadoras, calles y edificios decorados por los vecinos, concursos paralelos, acampada con una espectaculares vistas, etc.)

 

Y aquí estamos hoy, con la Fundación Farasdués promoviendo el proyecto, con la colaboración del Ayuntamiento de Ejea, el 50 aniversario de la Creación de los pueblos de Colonización y las principales Instituciones Públicas y privadas de la Comarca, la provincia de Zaragoza y Aragón. 

 

17 actos culturales que parten del concepto de cultura tradicional hasta fundirse con la cultura más contemporánea y alternativa.

 

80 destacados artistas y creadores de todas las disciplinas que comenzarán con sus obras la Colección de Arte Contemporáneo de Farasdués y hasta 10 conciertos que van desde la música más tradicional a los sonidos más contemporáneos!!!

 

La Ronda de Boltaña

Joaquín Pardinilla, Eugenio Arnao, J