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MARIANO ESQUILLOR PRESENTA SU PROSA POÉTICA EN ÁMBITO

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Mariano Esquillor fue albañil antes de poeta. Descubrió a Víctor Hugo y fue capaz de sentir la llamada de la poesía, la revelación y la rebelión de la palabra mientras tabicaba y aplicaba con escrupulosidad la plomada. Desde entonces, Mariano Esquillor (Zaragoza, 1919) ha escrito una cuarentena de libros; algunos están inéditos, otros los ha publicado (ahí están “Mensaje a Fenicia”, “Vida, guerrilla y muerte”, “Elegías a Fuensanta”, cómo olvidar “La colina eterna”, su primer libro, aparecido en 1973) o han sido compilados en “Arco lírico” (Olifante, 1999), pero ha publicado en torno a una veintena de títulos: en realidad son 23 poemarios en 18 libros. Además, en esa vejez tan digna que lleva en la Casa de Amparo, ya viudo de Fanny, ha descubierto su condición de pintor expresionista, pintor de monstruos; Raúl Herrero, responsable de Libros del Innombrable, le ha hecho un refugio para sus últimos años en su empresa. Raúl Herrero es un editor heroico, menos reconocido de lo que se merece tal vez, pero está haciendo una labor extraordinaria, es uno de mis héroes de la edición en Aragón. Lo escribo con toda sinceridad. Le ha publicado varios libros: “Playa de tormentas mudas” (2000), “Opio” (2002) y “Huracán de Sol” (2004). Y ahora acaba de aparecer una especie de cuaderno de apuntes, de diario y de autobiografía que se titula “Columpio autobiográfico”, donde el poeta habla de todo, y lo hace en prosa: de sus musas, de sus paseos, de sus amigos, de su búsqueda constante, de sus visiones, de la muerte que acecha, de la amada insomne y ya difunta, Fanny, Fuensanta. Mariano Esquillor es un poeta que participa de la visión, acaso de la profecía, de la adivinación poética, y alguien ha encontrado en él algunos registros semejantes a William Blake o John Donne o Lewis Carroll.

Transcribo este texto:

-“Hoy volví a encontrarme con mi musa, la de los ojos verdes y el alma blanca. Hablamos de la Paz: cuánto misterio sobre el color de la tristeza. Nos fuimos a reír al río de las alegrías. Allí las lágrimas no son eternas. No nos asusta la soledad, tenemos a Dios. Preciosa imagen. Mi musa me habló desde su bola de cristal: Tú y yo, un día, seremos vida inesperada en las cumbres de la creación”.

Y también este, tan importante para un coleccionista de sirenas como yo:

-“Camino sin más ayuda que el templo que me lleva a la muerte. Pero, a mi paso, encontré una sirena que me ayudó a vivir. Ya no se me atrofian los sentidos. Sobre mí brotan fuerzas divinas. Hoy saldré con mi bandera de paz en busca de la belleza. La que nunca sucumbe. Tal vez me acompañe la serenidad que, a veces, me envía la locura. Sobrevolaré, ante el aire, con mi bola de fuego, lejos del infierno”.

También transcribo este:

-“Llámame. No detengas tu aliento en las sombras. Dibújame sobre tu cuerpo débil, sencillo y fuerte, pero no te alejes de mis hojas malditas que tú, al tocarlas, las conviertes en amor divino”.

Mariano Esquillor, que vive en la Casa de Amparo, como ya he dicho, recorre la calle Predicadores, se acerca a la Amozara, va y viene a orillas del Ebro, acude a escribir a un Bar (lo pone así, con mayúsculas), donde hay una camarera que le inspira y que se convierte en una de sus musas. Pero, además, habla con los ángeles, con los duendes, con los peces marinos, habla con ellos y oye sus voces. En algún instante, parece que vivamos en un reino de fantasía, en una atmósfera encantada de Lewis Carroll; en otras tenemos la impresión de que vivimos en un espacio mágico, ilusorio, pero místico (por ejemplo, vemos pasar una procesión de caballos), en un arrabal del cielo, pero el autor nos recuerda de inmediato que está en Predicadores y que la joven tiene 30 años y no 20 como a él le parece. Otro detalle muy curioso es que Mariano Esquillor habla una y otra vez con la fotografía de Fuensanta, su mujer, Fanny, y eso te hace recordar al personaje de Tabucchi, Pereira, que también hablaba con la foto de su mujer. Hay muchos fragmentos interesantes de diálogo con Fanny (le anuncia que escribirán pronto nuevos versos desde la eternidad del reencuentro definitivo), pero me gusta mucho el de la página 27:

"Esta tarde me fui de casa y no volví. Ya de noche crucé puertas y puertas cerradas. Te busqué, Fanny, en la claridad del cielo. No reconocí tu estrella divina. Tal vez fuese aquella que a solas brillaba. Así son las noches de mi destierro. Sólo tú enciendes mis sombras. Quisiera salir de esta oscuridad y no morir en este océano de aguas salvajes. Espérame. Pronto escribiremos, juntos, los versos que en el cielo nos dicte Dios".

-“Columpio autobiográfico” (Libros del Innombrable; con dibujos del autor) se presenta hoy en Ámbito Cultural, con la presencia de Mariano Esquillor, Raúl Herrero y yo. Será a las 19.30. La foto de Mariano Esquillor se la hizo el fotógrafo Patricio Esquillor en la calle Cortes de Aragón. Media hora después, Pepe Melero hablará de Arana como poeta, en compañía de Javier Barreiro, sobre la “Poesía” (Rolde) del autor, en el Palacio de Sástago.

OTRAS PRESENTACIONES DE HOY:

-A las 20 horas, Pepe Melero hablará de Arana como poeta, en compañía de Javier Barreiro, con motivo de la aparición del libro "Poesía” (Rolde) de José Ramón Arana (José Ruiz Borau), en el Palacio de Sástago. El libro reproduce algunas ediciones originales, bellamente ilustradas, y lleva un extenso trabajo de Eloy Fernández Clemente sobre la estancia mexicana de Arana, además del  excelente estudio introductorio de Barreiro.

-Antes, según nos informa Antonio Peiró, a las 19 horas, tendrá lugar en la Sala  Borao del Edificio Paraninfo (plaza de Paraíso, 4)tendrá lugar la presentación del libro de María Víctoria López-Cordón (profesora de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid) "Condición femenina y razón ilustrada: Josefa Amar y Borbón". El libro ha sido publicado por la editorial Prensas Universitarias de Zaragoza, dentro de su colección Sagardiana, de estudios feministas. La autora será presentada por Eliseo Serrano y María Angeles
Ezama, profesores de Historia Moderna y Filología Española, respectivamente, de la Facultad de Filosofía y Letras. Josefa Amar y Borbón es una de las figuras más destacadas de la Ilustración aragonesa. Fue una avanzada en la defensa de la aptitud de las mujeres y de su eficacia en el desempeño de funciones políticas y sociales, publicando obras como el "Discurso en defensa del talento de las
mujeres" (Madrid, 1786) y el "Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres" (Madrid, 1790). También se ocupó de la teoría y crítica literarias, publicando un "Ensayo histórico, apologético de la Literatura Española contras las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos italianos" (Zaragoza, 1782-1784, 6 vols.).

16/12/2005 01:27 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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