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VIDA, ARTE Y MUSICALES DEL TROMPETISTA MARIANO ABADÍAS

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ENTREVISTA CON EL MÚSICO ASENTADO EN VIENA

 

[Mariano Abadías López (Pedrola, Zaragoza, 1935) es trompetista y estudioso de su instrumento. Durante más de treinta años ha desarrollado su trabajo en la Orquesta Teatral Estatal de Viena, y ha sido profesor del Conservatorio Estatal de Viena. En 1994, en uno de sus retornos a España, impartió un Curso de Trompeta con el Conservatorio Superior de Zaragoza. Ha tocado música clásica y numerosos musicales como “Cats”, 3.490 representaciones, o “El baile de los vampiros”, ante el propio Roman Polanski. Ha pasado las navidades en Zaragoza con su discípulo Carlos Roldán, profesor de música, trompetista y director de la Banda Musical de Garrapinillos y de Miralbueno.]

¿Qué le parece si viajamos un poco por su biografía?

-De acuerdo. Nací en Pedrola en 1935. Mi padre era militar del ejército republicano y mis padres vivían en Madrid, pero como mi madre era de Pedrola quiso que yo naciese aquí, en casa de mis abuelos maternos. Estuve en Madrid mis primeros años, hasta que Franco arrojó aquel pan duro…

-¿A qué se refiere?

-El ejército de Franco acabó ocupando Madrid, y uno de los anuncios de esa ocupación lo hizo bombardeando pan duro desde los aviones. Piense que hasta entonces las habíamos pasado canutas, y ése era su gesto: ya viene la abundancia. Yo descubrí que carecía de dientes, por lo mal alimentado que había estado, por la falta de leche, sobre todo, y no pude comer. Al perder Madrid, mis padres se vinieron aquí a Pedrola e iniciaron una nueva vida. Y en Pedrola empecé a tocar la trompeta.

-¿No hostigaron a su padre por su pasado republicano?

-Yo creo que jamás le reprocharon nada. Aquí se empleó de sastre, que era su verdadero oficio. Trabajaba en casa, hacía trajes a medida. Mi madre y yo lo ayudábamos a coser.

-¿Por qué eligió la trompeta?

-Empecé a tocar la trompeta con siete años. La había visto en la pequeña banda de Pedrola y me llamó la atención. Aprendí una pieza que se llamaba “María Dolores” y ensayaba una vez a la semana. El director de la banda me enseñaba solfeo y piano también; me decía que el piano era muy importante para aprender a tocar todos los instrumentos.

-¿Se atrevería a definir el sonido de la trompeta?

-La trompeta suena con el viento. El profesor me decía que oyese el sonido y que sintiese el aire que salía de mis pulmones. El resultado de ese aire es esa música tan peculiar. La trompeta era el instrumento de los Reyes, de las grandes ocasiones; cuando alguien hacía sonar una trompeta, estaba anunciando que pasaba algo importante o que iba a pasar. Cuanto más claros eran los sonidos, más atención prestaba la gente. La trompeta tiene un sonido metálico y solemne, sagrado en cierta forma. Juan Sebastián Bach escribió siempre misas y oratorios de Navidad para las trompetas altas.

-Sigamos con su evolución. De Pedrola a Zaragoza…

-Sí. Hacia 1950 entré en la Academia General Militar con la idea de aprender un oficio. Estudié música con Arturo Villar, que era trompetista en la Orquesta Sinfónica de Zaragoza que dirigía Dimitry Berberoff, un director que tenía un gran éxito en la ciudad con sus melenas al viento. Empecé a prepararme para obtener el diploma en el Conservatorio de Zaragoza, aunque lo obtuve finalmente en San Sebastián, donde estudié con Jaime Gurruchaga. Con él aprendí, además, piano y acordeón.

 -He leído que su carrera de solista se desarrolló, inicialmente, en Madrid.

-Me marché en 1953. Y allí trabajé con Vladimiro Bass, especializado en jazz, que siempre me ha interesado mucho; y con Arturo Fornier, conocido como “El Raspa”, que hacía por entonces prácticamente todos los programas de televisión. Al poco tiempo, inicié una gira con la orquesta del italiano Franco Davis por Oriente Medio.

-¿Qué tipo de orquesta era?

-Era una orquesta de baile. Franco Davis era el cantante. Realizamos una gira extensa por diversos países: Líbano, Siria, Persia, Jordania. Recuerdo que en Teherán vivíamos al lado del palacio del Sha y de repente nos llamaban por la mañana porque quería oír música en directo; le gustaba mucho la música italiana. Le encantaba una pieza que se titulaba, creo recordar, “Oh Mustafá”. Entonces vi a Soraya, pero apenas hablamos. Luego estuvimos varios meses en Beirut y también en Amán, donde tocamos para Hussein de Jordania. Más tarde, firmé un contrato con la orquesta francesa de Mario Lives, y eso me permitió trasladarme  a París.

-¿Qué ocurrió allí?

-Estudié y toqué prácticamente desde 1960 a 1968 con el profesor Pisctiereu. Fue una época especial para mí, que me llevó a reflexionar y teorizar sobre mi propio instrumento. Pisctiereu me enseñó una nueva forma de tocar, me enseñó psicología y pedagogía del instrumento. Me enseñó a no ser esclavo de la trompeta. Y me orientó para que no apretase la trompeta, de hecho la colocaba sobre una madera. Me enseñó a tocar sin apretar el cuerpo, y me enseñó a soplar: a concentrar en un punto la fuerza de los músculos que produce una aerodinámica especial: el aire suena ya.

-¿Qué pasó luego?

-Trabajé en distintas ciudades con importantes profesores: en Copenhague con Kund Hovaldt, trompetista de la Orquesta Sinfónica de Escandinavia, y en Ginebra con Michel Cuvit, solista de la Orquesta de la Suisse Romande. Pero yo no estaba satisfecho de mí mismo, quería tocar siempre mejor e inicié un libro teórico que arranca de esta premisa: “En el subsconciente está el principio de todo lo que se aprende”. Y por entonces, a finales de los años 60, en el festival de jazz de Montreux me oyó tocar el vibráfono y músico de jazz Bill Graht, y se entusiasmó conmigo. Aquella noche hablamos, comimos sin parar, bebimos, y al final me dijo: “Tiene que venir usted a Viena tocar en mi orquesta”.

-Así que aquí está la clave de su residencia en Viena.

-Desde luego. Al cabo de un tiempo recibí una carta oficial de la Orquesta Estatal Teatral de Viena, gané la oposición y allí he permanecido desde septiembre de 1970 hasta septiembre de 2002.

-¿En qué ha consistido su trabajo?

-He sido integrante de la orquesta y solista, y profesor de conservatorio desde 1975 a 1988. He tocado la trompeta, la trompeta picolo y el flisscorno en algunos miles de conciertos y en musicales como “El baile de los vampiros”, en una ocasión asistió el propio Roman Polanski a la función, “Cats” de Andrew Weber (hemos contabilizado 3.490 funciones), “Chicago”, “La bella y la bestia”, “Jesucristo Superstar”. Solíamos hacer alrededor de 320 conciertos al año, a veces ocho o nueve a la semana. Con el paso del tiempo, actué como solista en la orquesta. Ahora, felizmente, soy un músico jubilado que no se aburre en absoluto: me interesa la parapsicología, el esoterismo, los fenómenos misteriosos. Soy una persona muy curiosa.

-¿Quién es su compositor favorito?

-Juan Sebastián Bach. Es el dios de la música. Mejor, rectifico: cuando uno oye su música, tiene la sensación de que acude al lado de Dios o de lo divino. Cuando se oye su música se empieza a creer que existe un más allá. Luego estarían Beethoven, Schubert, Brahms, Mahler. Y Wolfgang Amadeus Mozart, del cual ya estamos un poco atragantados en Viena antes de que empiece el año del 250 aniversario de su nacimiento.

-¿Cómo definiría Viena?

-Es una ciudad maravillosa. Es el jardín de la cultura en Europa y en el mundo. Es tranquila, relativamente segura. Soy feliz allí. Me encanta volver, pasear por Zaragoza, encontrarme con mi amigo Carlos Roldán, pero mi mentalidad ha cambiado y yo ahora tendría problemas de adaptación a la vida  española.

-¿Quiénes son sus trompetistas preferidos?

En mi juventud lo fueron Clifford Brown, Chet Baker y Maurice André, que ha revolucionado la trompeta en la música clásica.

 

09/01/2006 02:10 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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antoncastro

Autor: Cide

Fantástica entrevista. Qué personajes más curiosos da esta tierra.

Fecha: 09/01/2006 08:36.


Autor: A.C.

Gracias, Cide, viajero constante por la red. Aragón es la tierra de las paradojas: Martín Cortés escribe un manual de navegación;
Pedro Porter delimita las Cortes de California; Miguel de Molinos es el apóstol del quietismo y alcanza en Roma la fuerza de un Papa; José Nicolás de Azara, de Barbuñales, se codeó con el mismísimo Napoleón...
Mariano Lagasca, el gran botánico, hubo de exiliarse...

Fecha: 09/01/2006 09:07.


gravatar.comAutor: Nicolás Avaro

me gustaria que tu pagina sea un poco mas interactiva es que de lo unico que hablas es de vos y vos y vos y no hablas de las trompetas, no das consejos para tocar las trompetas ni tocas el tema trompeta...chau

Fecha: 23/01/2006 16:10.


gravatar.comAutor: david

espero llegar aser como unos de ustedes , algun dia ser un musico de jazz

Fecha: 03/10/2006 21:57.


gravatar.comAutor: Abel García

soy trompetista y de pedrola espero llegar tan lejos como él.

Fecha: 14/10/2008 18:09.


gravatar.comAutor: Antonio Monroy

me ha sido de grandisima ayuda, ahora que como trompetista la necesito....Gracias por éste espacio. Saludos desde México

Fecha: 14/01/2011 03:15.


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