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LA COLUMNA DE FERNANDO GARCÍA MONGAY*

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El tercero en discordia

Ya se sabe que el mercado del libro está dominado por los grandes grupos editoriales (Planeta, Random House, etcétera) que operan por todo el planeta –tal vez en este caso sería más apropiado emplear “mundo” para no confundir el término con el nombre del gigante editorial- y por algunos pocos editores independientes de prestigio (Anagrama, por ejemplo).

En un mercado donde sólo los grandes éxitos de ventas permanecen más de 8 ó 10 días en las mesas de novedades de las librerías, los pequeños editores, que se disputan la atención de los lectores con mercadotecnia de guerrilla y mucho esfuerzo personal, sueñan con colocar alguno de sus títulos en la lista de los más vendidos. Son los terceros en discordia, unos personajes del teatro editorial que hasta caen bien a los grandes porque casi no molestan en la escena.

Un excelente ejemplo de un tercero en discordia es el editor Luis Solano, que estudió Derecho y un MBA en el IESE, dirigió Veintinueve, una librería digital que montó Planeta y, dos años después, cuando cerraron la librería, pasó a trabajar en marketing directo en el Grupo Planeta. Posteriormente se lanzó a la conquista de un sueño y puso en marcha Libros del Asteroide, una editorial donde al principio sólo trabajaba él y que ahora ha duplicado la plantilla.

Solano, que ha cumplido 34 años, me explicó hace unos días que no habría podido poner en marcha su editorial si no hubiera existido Internet. Libros del Asteroide publica 12 títulos al año. Para negociar los derechos de publicación, el joven editor no suele acudir a ferias. Utiliza el correo electrónico y, en lugar de emplear 6 meses como se necesitaba antes para enviar, firmar y recibir los contratos por correo convencional, en dos semanas cierra las negociaciones por correo electrónico.

Emplea poco papel para editar libros. Los textos también viajan hasta la imprenta por correo electrónico y casi todas las correcciones se realizan en pantalla. “De la imprenta sólo me mandan un CD cada seis meses con la maquetación final de los libros”, me dijo Luis Solano. Para “mantener el contacto con el entorno”, basta con disponer de una buena base de datos. En menos de un año, Solano ha logrado reunir las direcciones electrónicas de más de 1.000 lectores que se han suscrito a través de la página (www.librosdelasteroide.com) para recibir los boletines que la editorial envía gratuitamente por mail.

El editor Solano no tiene fax. No lo necesita. Sabe, por formación y experiencia, que su público objetivo emplea Internet para enviar y recibir las comunicaciones. Imprime unos pocos ejemplares de su catálogo editorial porque todavía quedan algunos libreros a quienes les gusta recibirlo en papel. Internet es el mejor catálogo para Libros del Asteroide. Por eso a Solano le sorprende que todavía queden algunas editoriales que no tienen página web.

PS. "El quinto en discordia", de Robertson Davies (en la foto), publicado por Libros del Asteroide, ha obtenido el premio Llibreter 2006. Feliz 2007 para todos.

 

*Fernando García Mongay, director del Congreso de Periodismo Digital de Huesca, asiduo colaborador del Ciberpaís y de la revista Clío y jefe de Gabinete del Departamento de Educación, Cultura y Deporte, publica un artículo mensual en Aragón Digital. Esta mañana me ha recordado que se le puede leer en www.aragondigital.es. Como aún no sé linkar en página (en la gran fiesta de  Félix Romeo, me dijo Javier Torres que me iba a enseñar), coloco aquí el artículo, dedicado a la edición y en concreto al editor gallego Luis M. Solano, elogiado hace muy poco en "El País" por Enrique Murillo.  La foto de Robertson Davies es de Jill Krementz.

13/01/2007 14:35 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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