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"EL PLACER" DE ÁNGEL GUINDA

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EL PLACER

   Cuando la noche enciende
las estrellas de cera de nuestra habitación,
impaciente, desnudo, recostado, te espero,
abandonado al rito del placer.


Y apareces triunfal, como el deseo:
con chaqueta, con guantes,
falda y suéter ceñidos a tu respiración;
con tacones de aguja,
medias negras de malla,
un pañuelo de seda que rodea tu cuello,
un sombrero de sombras que ilumina tu pelo. 

Embriagada de música bailas ante el espejo.
Giras, muy suavemente, gustándote, gustándome.
Miras cómo te miro tu cuerpo de guitarra:
los ojos como un agua violenta pero frágil,
la boca fuego húmedo, los brazos casi alas, la cintura,
el peligro frutal de las caderas,
los incesantes pies. 

Sin dejar de moverte,
muy lentamente vas quitándote
la ropa
hasta mostrar las dunas de los hombros, del vientre,
las rodillas, los pechos pequeños y turgentes,
las nalgas y los muslos, el pubis y la espalda,
hasta quedar vestida toda con tu belleza. 

Y todo
-las palabras obscenas,
los espasmos en cruz de la lujuria,
los flujos y jadeos, el éxtasis carnal-
nos transparenta el alma feliz como un milagro:
la muerte de la muerte.

*El poema pertence al libro Claro interior que acaba de publicar Olifante, la editorial de Trinidad Ruiz-Marcellán y Marcelo Reyes. La foto es de Frantisek Dritkol, otro fotógrafo al que puede verse en el Círculo de Bellas Artes cuya especialidad eran los desnudos.

 

28/10/2007 14:43 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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