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RÍO ABAJO / FANTASMAS Y NINFAS. 3

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 Martín Mormeneo siente una especial debilidad por sus compañeros fotógrafos. Antes que la envidia o los celos, cultiva la admiración hacia sus colegas. Ha pasado varios días en la Expo con el empeño de aumentar su álbum particular: un día acompañó al catalán Enric Duch, el autor de las fotos de la revista “Z arquitectura”; otro día siguió el cambio de luces de la jornada y los ritmos de Salif Keita y Enrique Morente con Oliver Duch, con José A. Duce y con José Miguel Marco. Se olvida de su cámara para fijarse en la de su compañero: qué le interesa, qué posición elige, cómo se mueve entre la multitud, cómo encuadra… Decidió llamar a José Antonio Melendo, uno de los grandes reporteros de la Expo, como puede verse en su blog joseanmelendo.blogia.com. Melendo es un estudioso constante, un reportero insaciable: jamás se cansa de mirar. Parece un investigador del color, de la piel de los materiales, de la composición. Camina con sus más de cien kilos de humanidad y sus dos cámaras sin prisa, con la codicia de aquel a quien todo le parece importante y único. Dieron vueltas y más vueltas por dentro y fuera de los pabellones, por las escaleras mecánicas, por los altillos, por esos edificios que siempre ofrecen una toma insólita, un retrato robado de alguien que mira, casi inadvertidamente, el río, el mástil de la “paserola” o el fulgor de oro y tiniebla que envuelve el Pilar. En ésas andaban, cuando Martín Mormeneo dijo: “La Expo es muy bella de noche. Parece el sueño de un pintor que malgasta todos los colores”. Melendo, que no es precisamente un charlatán, seguía afanándose en esculpir en su objetivo la Torre del Agua, se acercaba y se alejaba. Al final, descargó sus tomas en un portátil que revela la abundancia y la calidad de su trabajo. Melendo, con esa timidez abrupta que le caracteriza, confesó: “He descubierto que en cada edificio hay fantasma o un habitante secreto. El bosque de Mangado tiene su propia ninfa y la Torre del Agua una sombra blanca que va y viene como quien se siente segura e invisible. Las fotos no mienten”. Martín Mormeneo anotó la frase y pensó: “Si fuera escritor, empezaría así una novela: ‘Las fotos no mienten. Los esencial es invisible a los ojos, pero no a la cámara”.

*Este texto apareció ayer en Heraldo de Aragón, en mi sección de la Expo Río abajo, y es un homenaje a los fotógrafos y especialmente a José Antonio Melendo. Manuel Martín Mormeneo, a la luz de esta foto, no se equivocaba muchísimo: aquí estás las fotos de Torre del Agua de Melendo tras la gran tormenta del viernes.

 

 

15/07/2008 18:28 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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