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EL AGUA VIAJA EN BARCOS DE PAPEL

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Cita: “Simplemente un río, oscuridad que fluye entre luciérnagas”. Matsuo Basho. Poeta japonés, 1644-1694.

  

[Expoagua participa en la publicación de cien libros sobre el desarrollo sostenible, aunque la oferta es mucho más amplia y más variada. Aquí se ofrece una pequeña selección]

  

Hace unos días, Roque Gistau decía que, entre catálogos, estudios, monografías y otros volúmenes de diversa orientación, la sociedad Expoagua 2008 que preside participará en la edición de alrededor de 100 títulos. Y a ellos se suman otras propuestas que han aparecido al calor de la Expo y de otro hecho incuestionable: 2008 es el año universal del agua. La gran escritora india Arundhati Roy define esa molécula esencial compuesta de oxígeno e hidrógeno como “el máximo bien común” en “El libro del agua” (Debate. Coordinación de Félix Romeo), en el que participan expertos como la citada Roy, Francisco García Olmedo, Pedro Arrojo, Habib Ayeb, Miguel Solanes y Andrei Jouravlev. En él se analizan la pesadilla del cambio climático, la contaminación, la desertización, las inundaciones e incluso la invisibilidad, social y real, del agua.

Paralelo a este libro, hay que recomendar otro fundamental: “H20. Una biografía del agua” (Turner) de Philip Ball, que estudia en profundidad la historia científica, social y política, el presente y las perspectivas de futuro de este elemento que se halla en los tres estados, el sólido, líquido y gaseoso, “irregularmente distribuido por el mundo”, y que tiene la facultad de resultar casi ubicuo e imprescindible porque la vida comienza en el agua. El agua, pese a resultar incolora, ha sido calificada como “el oro azul”. Vicente Pinilla es el coordinador de otra miscelánea de carácter generalista, redactada por historiadores: “Gestión y usos del agua en la cuenca del Ebro en el siglo XX” (Prensas Universitarias de Zaragoza. 768 páginas), que pone el dedo sobre unas cuantas llagas y vuelve a mirar con recelo el fantasma del trasvase. Rolde de Estudios Aragoneses, bajo la coordinación de Pilar Bernad, publica “La cultura del agua en Aragón. Usos tradicionales”, en el que quince autores analizan el agua en la cultura inmaterial (leyendas, arte, literatura…), la comunicación y el transporte, la agricultura y la ganadería, y el eco del agua en la industrialización. Es un volumen de una gran riqueza visual, lleno de erudición y de sorpresas.

En cierto modo, por la vastedad de asuntos, guarda alguna semejanza con otro excelente trabajo de autor que ya lleva algún tiempo en el mercado: “Zaragoza. Dos milenios de agua” (Acualis) de Carlos Blázquez, una edición que cuenta, entre otras muchas cosas, ese milagro inadvertido en el tiempo que consiste en poder abrir un grifo todo los días. “El agua desborda la imaginación y a la investigación –escribe Joaquín Araújo en el espectacular “Agua” (Lunwerg)-. No sabemos apenas nada de su decisiva participación en la casi totalidad de las combinaciones biológicas que dan sentido, forma y continuidad a nuestro mundo viviente”. Este libro en inglés y en español, de fotografías deslumbrantes de autores de todo el mundo, se define por la originalidad de sus capítulos (la condición líquida; las edades del agua, el lápiz del tiempo; el elixir de la eterna juventud; el agua emboscada; aguas heridas…) y, sobre todo, por la irresistible belleza de las imágenes. Es un libro reivindicativo que abriga versos como éste de Jorge Guillén: “¡Ah! Reveladora // El agua de un éxtasis // A mi sed arroja la eternidad. // ¡Bebe!”.

Dentro de este apartado, no podemos olvidar otros dos libros, ampliamente comentados en estas páginas: “Hábitat” (Mira Editores) de Kike Calvo y “El manuscrito retornado a Zaragoza” (Ayto. de Zaragoza) de Félix Bernad y Daniel Marcos, con textos de J. J. Arenas, J. A. Belloch, R. J. Campo, Túa Blesa y de Paco Vallés, que sale al encuentro del célebre libro de Potocki con frases como ésta: “Allí dirijo mis pasos, hacia esa ciudad nueva y desconocida que centellea en la noche y parece esperarme, fascinante e incierta como un sueño”. Kike Calvo es el autor de las fotografías, y de los pies de fotos, de “Aragón, agua y futuro”, un completo estudio sobre este “país de agua” que va mucho más allá de un cuidadoso, brillante y colectivo catálogo del Pabellón de Aragón. “Álbum visual del agua” (Bruño), concebido y realizado por René Metller, está pensado para niños de todas las edades: permite seguir el curso de un río en la mudanza de las estaciones y conocer paisajes marinos y ribereños, y su flora y fauna, mediante unos dibujos espléndidos que explican los lagos, los estanques, los estuarios, los ríos, los manantiales y el mar.

         Las monografías sobre el Ebro no podían faltar y no faltan. “El Ebro va. Fluye derecho como un río. (…) El Ebro es un río directo. (…) A ese Ebro, al que tanto se le exige, no le sobra, pues, ni una gota de agua”, dice Ramón Folch en el pórtico de “Ebro. El río y la vida” (Lunwerg / Ibercaja), un volumen colectivo en el que escriben José Ramón Marcuello, el biógrafo por excelencia del río, Francisco Pellicer y un conjunto de autores que glosan cada uno el paso del Ebro por cada comunidad autónoma. Xurxo Lobato ha sido el cazador de luces de su cauce. José Luis Gutiérrez y Joaquín Araújo redactan las páginas de “El Ebro. Los caudales de una cuenca” (Lunwerg), que cuenta con extraordinarias fotos de Ángel Araújo. Los tres, paso a paso, realizan una peregrinación río arriba y desentrañan su historia y esa naturaleza diversa a la que hacen compañía. Araújo subraya que en Aragón el curso del río se vuelve “más relajado y lento, se llena de islas con forma de media luna, que recuerdan a meandros desmantelados”.

Pedro Cases es el autor de “Elo Ebro. Viaje por el camino del agua” (Península), un libro que es un viaje, una aventura, un reportaje y la constatación de que el Ebro atraviesa una naturaleza exuberante de bosques y valles y cortados, de páramos y huertas, y va dibujando un ecosistema incomparable y un laberinto de seres y de vidas cruzadas. Otro volumen totalizador es “Atlas de los ríos de Aragón” (Prames) de Javier del Valle, Alfredo Ollero y Miguel Sánchez. Prames ha rescatado y ampliado la edición de “Navateros”, el estupendo trabajo de Severino Pallaruelo. El proyecto “Ranillas. Una intervención escultórica” (Anento), de Miguel Ángel Arrudi y Fernando Bayo, es un libro-CD donde se cuenta la historia de un sueño y su realización. Además de distintos textos, se ha incluido un vídeo de doce minutos que analiza el proceso.

 

Singulares, ilustrados y alegóricos

 

[Bestiarios, relatos, catálogos y experiencias iniciáticas que firman García Rodero, Cortázar, Kafka o Teresa Ramón]

 

No nos cabrían aquí tantos proyectos singulares como germinan a diario, pero sí querríamos destacar algunos singulares. “Razón y sed” (DPZ) es el catálogo de la homónima exposición que se exhibe en el Palacio de Sástago y es el documento visual y literario de cinco fotógrafos (Castro Prieto, Díaz Burgos, Paco Gómez, Martí Llorens, Ana Müller; Chema Madoz es el creador de la foto empleada como imagen de la muestra) y un escritor (Andrés Trapiello) que se asoman a “la corriente infinita”. El resultado es una indagación en el universo del agua en España, en blanco y negro, con todos sus matices, incluso los más dramáticos. “María Lionza. La diosa de los ojos de agua” (Comunidad de Madrid) nace de una experiencia realizada en Venezuela en torno a un mito emparentado con el vudú, la magia y lo sagrado. Cristina García Rodero obtiene impactantes imágenes sobre la posesión, la alucinación y un lenguaje iniciático donde intervienen el cuerpo, la mirada, el paisaje y el paganismo. Álvaro Leiva captó en “Río” (Expoagua) cinco ríos del mundo: el Níger, el Ganges, el Mississipi, el Amazona y el Mekong; Luis Pancorbo es el autor de los textos. José Javier Gallardo es el director de la revista “Z Arquitectura”, que ha dedicado cuatro entregas a la Expo; en el último número doble, 11-12, el fotógrafo catalán Enric Duch culmina “una historia cuyo protagonista es la imagen de lo imaginado”. Aunque no es estrictamente sobre el agua, la Institución Fernando el Católico ha editado en edición facsímil, sin demasiada fortuna en la fidelidad hay que decir, el “Libro de Oro. Exposición Hispano-Francesa de Zaragoza 1908”.

Entre los libros de ficción destaca el “Leyendario. Criaturas de agua” (Tropo) de Óscar Sipán y Óscar Sanmartín Vargas, que es una creación literatura y visual en torno a la convulsa Zaragoza de los años 20, en la que se mezclan los bestiarios, la realidad y la pura imaginación. Laberinto de las artes -que ya publicó el volumen colectivo “Cuentos de agua”, un concurso nacional que ganó Leticia Martín- ha iniciado una colección de libros ilustrados que tienen el agua y sus criaturas como protagonistas. Riki Blanco ha ilustrado un clásico de Kafka, “El silencio de las sirenas”; Elena Odriozola se ha enfrentado a un poema de amor y lluvia: “Aplastamiento de las gotas” de Julio Cortázar. Y Elisa Arguilé le ha puesto imágenes a un relato dramático: “Náufragos”, la historia de dos seres a los que el mar zarandea una y otra vez.

De ficción debe catalogarse el volumen “Omardé, señor del agua”, un largo poema alegórico de Teresa Ramón con ilustraciones. Las palabras proponen un espacio y un tiempo inciertos, y el conjunto tiene algo de fábula medieval, de alucinación, de grito contra la sequía.

 

Perfume de fantasía para niños

 

En las últimas semanas se han multiplicado los libros para niños con un fondo de agua. Inti Ansa es la ilustradora de “Agua imaginada. Tratado de las criaturas sumergidas” (puerto NORTE-SUR), un conjunto de mitos, figuras, sueños y relatos que redactan Carmen Luisa Mayoral y Álvaro de Andrés. Luigi Maleaba publicaba en Gadir un delicioso libro: “El agua del mar”, un relato cotidiano que tiene un salobre perfume de fantasía. Rocío Marrtínez es la autora del texto y las ilustraciones de “La historia del Rainbow warrior” (Kalandraka), la odisea de un bardo dedicado a navegar por los mares del mundo para salvar ballenas. “Willi en Zaragoza. El gran enigma” (Apila), de Raquel Garrido, Edu Flores y Ramón Aguirre, propone un recorrido por Zaragoza y sus lugares emblemáticos en busca de un tesoro ¿líquido? Y “Fabo, el duende el canal” (Navarro & Navarro), de Pilar Herrandis, es una narración sobre una criatura de luz que observa el manso caminar de la corriente y explica cuánto sucedió en ella.

 

*Estos textos aparecían el sábado a doble página en Heraldo de Aragón. El fotógrafo de la foto es el gran Martin Munkacsi. 

 

22/07/2008 09:28 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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gravatar.comAutor: Patricia

gracias por la belleza

Fecha: 02/08/2008 22:03.


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