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BUÑUEL: FOTÓGRAFO PARA SUS PELÍCULAS MEXICANAS

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Luis Buñuel es una continua fuente de sorpresas. Y una de las últimas ha sido conocer su condición de fotógrafo. Al menos durante casi 20 años, desde 1947 hasta 1965, realizó instantáneas para localizar sus películas. Era muy escrupuloso con los detalles, con las atmósferas y, sobre todo, con los encuadres. Buñuel tomó algunos miles de fotos que le fueron de gran utilidad para doce de las veinte películas realizadas en México. Le interesaba todo: las selvas tropicales y los manglares de Acapulco, las playas, los ríos y los desiertos, las grandes avenidas de la capital azteca, los balnearios, los hoteles, los bajos fondos, donde situó el ámbito de su película más universal y tal vez su gran obra maestra: “Los olvidados” (1950).

Luis Buñuel preparó esta película con especial minuciosidad: leyó inicialmente la historia de la aparición de un cadáver en una escombrera y partía todos los días a las afueras en un autobús. Iba vestido con sus peores ropas, y hablaba “en los arrabales improvisados” con los niños, y así fue tomando cuerpo en su cabeza y en su cámara Leica aquella película. Esas son las fotos que reciben al visitante en la sede de Filmoteca Española en Madrid, donde se expone una selección de ese material inédito: ese poema de la infancia y la juventud ultrajada, rodado en 1950, que conmovió a Paz, a Cortázar y al Festival de Cannes.

         Se ha insistido mucho en que las fotos de Buñuel –en su mayor parte, horizontales, de planos muy abiertos- carecen de valor estético. Se recuerda que son documentos de trabajo que guardó en pequeñas cajas en positivos de todos los tamaños y que suelen llevar algunas notas manuscritas. Sin embargo, hay instantáneas de gran belleza que evocan las fotos que hacían Juan Rulfo y su propio director de fotografía Gabriel Figueroa. Luis Buñuel era metódico y eficaz; en cada toma anticipaba planos y secuencias de grabación, algo que se evidencia con nitidez porque al lado de cada foto se reproduce un pequeño fotograma de cada película: “El ángel exterminador”, “Abismos de pasión”, “Simón del desierto” o, entre otras, “Él”, la película que más se parecía al paranoico que confesaba ser. Hay fotos del balneario de San Jorge de Purúa y del Hotel Las Hamacas de Acapulco donde le gustaba refugiarse: Buñuel nunca olvidaba que tras la exigencia del trabajo llega el placer de la comida y de la bebida en un bar o en un restaurante.

 

*Esta muestra, que se ha podido ver en la Filmoteca en Madrid, también se ha inaugurado hoy en el Centro Buñuel de Calanda que dirige Javier Espada, codirector, con Gaizka Urresti, del documental: “Mi último guión. Memoria de Luis Buñuel”, que se pasó ayer, en su versión reducida, por Aragón Televisión. Ayer se cumplieron 25 años de la muerte de Buñuel en México D. F.

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