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RICARDO CONSTANTE. DIÁLOGO CON EL MÚSICO OSCENSE

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[CANCIÓN DE AUTOR. El cantante oscense Ricardo Constante publica su segundo álbum, con trece temas: “Año de Bienes”, arropado por Jorge Marsó a la batería, Lorenzo Montull al bajo, Jorge Ramón al clarinete y saxo, Alberto Pueyo “Tolo” a la guitarra. La dirección musical es de Manuel Franco.]

 

¿Cuál es la idea, el punto de partida de este segundo disco? 

 

El punto de partida de Año de Bienes ha sido la continuidad. Una vez acabado Constante y sonante, mi primer trabajo me parecía casi imposible realizar otro y mucho menos superarlo, porque en ese primer trabajo hubo mucha sinceridad, espontaneidad. El segundo disco siempre es mucho más duro, porque el primero tuvo una gran acogida y la gente siempre espera más. El segundo disco es el más difícil siempre. Hay que confirmar que el primero no fue un azar ni una casualidad. Este disco parte de lo mejor del primero intentando conseguir una línea de continuidad, de compromiso, de fidelidad a unos sentimientos que hoy creo sinceramente que se han perdido.

El tema general, por decirlo así, podría ser Aragón: el paisaje, sobre todo. El paisaje del hombre y el hombre en el paisaje. ¿Qué significa Aragón para ti, cómo lo ves, y en qué medida esa idea básica de Aragón es el tema esencial de tu música?

Hoy día la música es casi toda igual estés en dónde estés. Nuestra labor es diferencial, hablamos de lo nuestro, con música atractiva y arreglos actuales, como me dijo una vez Matías Uribe somos gente de gorra pero con la visera levantada. Aragón sigue presente porque su paisaje, sus gentes, sus problemas me llegan de cerca. Han desaparecido los años que luchábamos por las cosas, que pedíamos lo que era nuestro… recuerdo tantos conciertos. Es que ahora no hay nada por lo que luchar en esta tierra? El conformismo me mata, y la indiferencia más.

 

Siempre hay como una elegía, un canto a lo que se pierde, una suerte de añoranza por el Aragón idílico o por el Aragón de ayer, vinculado a tus raíces y parece que a tu infancia. ¿Lo vives así o es una impresión engañosa mía?

Yo nací en mi casa, en mi calle de jugar, aquella infancia perdida, el primer amor, tu vieja escuela, las historias que nos contaban los abuelos, los viejos juguetes que nosotros mismos construíamos, aquellas vacaciones en el pueblo con los tíos de la montaña…Me conmueve pensar como en mi infancia éramos tan felices y no teníamos nada. La gente de nuestra época hemos vivido un cambio tan radical, tan determinante que me gusta muchísimo volver a mi infancia, recordarla, revivirla en canciones porque fuimos muy felices. Yo fui un niño feliz.

 

-Hablemos de las letras: tocas dos temas candentes y casi eternos: los bienes artísticos, que se han ido a Cataluña y cuyo retorno se ha convertido en una pesadilla, y el agua, en “No llega el agua”.

Los Bienes me ha dado la oportunidad de jugar con el título del disco y darle un doble sentido. Por un lado como dices nuestra pesadilla de Años de Bienes…que no vienen y por otro el deseo de regalar un Año de Bienes, de felicidad, de buenos propósitos para todos.

El agua…es un tema especial, se ha jugado y aprovechado mucho estos últimos años y más ahora con la celebración de la Expo, pero sigue sin haber conciencia del verdadero problema que representa. Dependemos del agua más que del petróleo y no nos damos cuenta. Canto al agua como algo que nos pertenece, como patrimonio de belleza natural. Tenemos la inmensa suerte de vivir en un territorio de agua, agua para vivir, agua para jugar, agua para disfrutar.  El agua representa la belleza y forma parte de nuestros sentimientos.

 

Uno de los temas más conmovedores del disco es “Mi vieja escuela”. Un llanto por las escuelas que desaparecen. ¿Cuál es la historia de la canción y por qué te ha interesado?

Un amigo, Rafael Jiménez, alma mater del Museo Pedagógico, me habló de un poema que tenía sobre una escuela, sobre su vieja escuela de Tiermas, en la que él aprendió de niño y  que quizás podría ser interesante para hacer una canción. Me gustó y empezamos a desarrollar la idea y la verdad que es una de las canciones que más personalidad dan al disco.

Hay homenajes concretos: uno de la Ronda de Boltaña y otro a los Titiriteros de Binéfar. ¿Por qué a ellos y no a otros, por decirlo a la brava?

Nos invitaron un día de agosto Paco y Pilar a ir a su casa de los títeres en Abizanda a hacer un concierto. Con tal motivo les escribí un soneto para regalárselo en el concierto, siempre me gusta regalar detalles de estos entre canción y canción. Al acabar el concierto me ofrecieron su libro de firmas que allí tienen para sus invitados y les dejé escrito este soneto que más tarde acabaría convirtiéndose en una canción. Son gente que se lo merecen, que llevan alegría a los pueblos, que cuentan historias, que juegan con los niños…Tenía que ser una canción divertida y alegre que le vendría bien a nuestro disco y así fue. Y entonces, pensé en la Ronda que de otro modo hacen lo mismo de la manera más auténtica que conozco y también sería una canción alegre de ronda que añadiría alegría y frescura al disco.

Estas dos canciones son un homenaje hacia ellos, dos grupos con un simbolismo especial y diferente al resto.

 

Quizá uno de las canciones más espectaculares es “Sueño rasante”. Un mirada, a vista de pájaro más bien surrealista, de un sinfín de temas y paisajes aragoneses. Hasta te has atrevido a separar a los amantes…

Es una balada jota que me encanta. Es una de las canciones que mejor sabor de boca me dejan, para mí una de las mejores canciones del disco. Es una canción siempre inacabada, podríamos seguir volando y volando, pero las canciones tienen un tiempo y un espacio. Es una canción imaginativa y llena de contrastes, para cerrar los ojos y dejarse llevar sobrevolando paisajes, tradiciones, leyendas y mitos de Aragón.

 

He hablado de tono elegíaco, pero hay por lo menos cuatro o cinco canciones que son claramente festivas. ¿Combinan bien la elegía y la fiesta?

La cosecha y el barbecho, el día y la noche, la lluvia y la sequía, las penas y las alegrías, la vida y la muerte. Nada es nada por sí sólo y unas dependen de las otras siempre. Es necesario que combinen como en la vida misma. Y en un Año de Bienes hay de todo optimismo, alegría, y muchos deseos por cumplir.

 

Eres el letrista de la mayoría de los temas, y todos ellos están impregnados de imágenes. ¿Cómo defines tus letras, qué pretendes?

 Sin una letra no puede nacer una canción. Mis canciones nacen de la letra siempre, siempre algo que decir y adornarlo, embellecerlo con música. Mis letras son sencillas creo, cada vez me siento mejor encontrando referencias sonoras, imágenes, contrastes. Me gusta hacerlo y lograr en tan poquito espacio expresar un sentimiento, algo que después pueda tocar la fibra sensible que todos llevamos dentro. El éxito de una letra está en llegar a emocionar a alguien cuando la escuche, pero sin duda primero tiene que emocionarme a mí.

Hablemos de la música: hay todo: música popular, habaneras, vals… ¿Qué has pretendido, cómo defina la parte musical?

Letras y música van unidas en cada una de las canciones reforzando la idea que desean plasmar. La música se ha construido para cada una de las letras de las canciones y no por eso es parte secundaria de este trabajo. La música enriquece de una manera singular cada uno de los temas y el resultado final, sobre todo en un concierto en directo es sorprendente.

¿Cuál es la importancia de Manuel Franco en este disco?

Constante y Sonante, Ricardo y Manuel. Esta frase podría resumir lo que es Manuel en este proyecto. Manolo y yo nos conocimos en Hato de Foces, donde coincidimos unos años. Yo le iba enseñando mis canciones y él enseguida me sorprendió mostrándome arreglos que iba haciendo con ellas. Poco a poco fuimos dando forma al primer trabajo y en este segundo hemos logrado mantener el espíritu del primero que tan buena repercusión tuvo. Manuel ha sido el director musical de los dos discos, se ha ocupado de todos los arreglos y ha sabido encontrar los arreglos precisos para cada una de las canciones respetando siempre la temática y mostrando una gran sensibilidad hacia la idea. Es un trabajador incansable, le gusta la perfección y con él hemos conseguido la complicidad precisa para crear la musicalidad y el estilo de “Ricardo Constante”. Es una suerte haberle conocido y estoy muy feliz de tenerlo como compañero de viaje.

¿Sigue siendo la palabra cantautor la que mejor define a Ricardo Constante? ¿Volverá a ser alguna vez el tiempo de los cantautores?

Quizás la palabra cantautor esté trasnochada, personalmente no me gusta porque clasifica demasiado y además de forma equivocada. Es cierto que llevo la iniciativa de los trabajos, la idea matriz, represento la idea de lo que hacemos, pero es cierto que sin Manuel y sin la complicidad y apoyo de todos mis amigos y compañeros del grupo, nada de esto sería posible. Yo siempre intento hablar en plural, lo cual desmitifica la idea personal de cantautor, pero es verdad que represento la idea por la fuerza que puedan tener mis canciones, sobre todo mis letras.

Compromiso. ¿Tiene esta palabra algún significado en tu música y en este disco en concreto?

Me gusta el compromiso. Me gusta que me identifiquen con ese significado. Cada canción, cada letra que escribo nace de un compromiso, primero personal y después colectivo. El compromiso es lo que hace que las canciones sean creíbles, tengan más fuerza, y pueda poner todo mi sentimiento al cantarlas. Sin ese compromiso no me gustarían tanto. No me gusta hacer nada que no tenga una justificación y además creo que la gente lo nota, y llega más al sentimiento del que escucha. Creo que necesitamos más de este tipo de música, aunque a veces se puede caer en el oportunismo, que espero que no sea este nunca mi caso.

 [La Ficha:

Año de Bienes. Ricardo Constante. Letras: Ricardo Constante, Rafael Jiménez y José Antonio Rey del Corral. Música: Ricardo Constante y Manuel Franco. Músicos: Ricardo Constante, voz; Manuel Franco (acordeón, teclados y percusiones); Alberto Pueyo “Tolo” (guitarra acústica y eléctrica), Lorenzo Montull (bajo), Jorge Marsó (batería) y Jorge Ramón (saxo y clarinete). Colaboraciones: Juan Blas (laúd),Luis Miguel Bajén (voz, chiflo y pandereta), Joge Berges (guitarra flamenca), Eduardo González y María José Moreno.]

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