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FARASDUÉS Y EQUIART: SÁBADO DE FIESTA Y CREACIÓN

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Estuve el pasado sábado en Farasdués, un pueblo que tuvo a principios de siglo 1.200 habitantes y hoy 50. Se alza en una loma que mira hacia un paisaje virginal de montañas y planicies que adquieren una bella estampa al alba y en la atardecida. Es un pueblo señorial, dominado por la piedra, la memoria del tiempo y la presencia de casas palaciegas, algunas verdaderamente deslumbrantes. Allí se celebraba el I Festival Equiart, organizado por un vasto equipo de personas y con dos nombres propios al frente: Susana Coloma y Alejandro Cortés. A éste, y a todo el pueblo en particular, le ocurrió algo inesperado: hacia las cinco de la tarde fallecía de un infarto un tío abuelo suyo, el padre de Maribel. Alejandro, al que se le cayeron las lágrimas, echó mano de su entereza y de su tesón, y logró –con todo el pueblo entregado, con un sinfín de voluntarios, con el apoyo institucional- que todo saliese bien. Hubo concursos de casi todo: de música, de artes plásticas (de foto, pintura, instalaciones, intervenciones en el propio Farasdués), de literatura, etc. Me ocurrió algo curioso: veía a un señor que se me hacía conocidísimo, preguntaba por él aquí y allá, pero nadie sabía quién era. Era el ilustrador y dibujante y diseñador Ángel de Pedro, un auténtico maestro de su oficio que presentaba hace muy poco una exposición realmente deslumbrante en el palacio de Montemuzo.

 

Estuve en el jurado con Pedro Andreu (el batería de Héroes, el líder del proyecto Malavida, un tipo excepcional y cercano, afectuoso e interesado por la vida de los otros, con un gran sentido del humor), Carmen Hernández, de programas musicales de la Ser, Pepe Rebollo, galerista y fotógrafo, Javier Almalé, ‘Versus’, artista y diseñador. Al final, los premios –dotados con 1.000 euros- recayeron en: Eduardo Lozano, por su colección de tres retratos expresionistas de tres paisanos, realizados del natural; un montaje en el río Arba, con peces autóctonos; el grupo Volador y la escritora Patricia Esteban, que presentó tres estupendos relatos cortos, ubicados en Farasdués, uno era un paseo a medianoche, entre fantasmas y el cementerio; otro tenía por protagonista a Virginia Woolf, que visitaba con su marido Farasdués y contemplaba el río Agonía, y el tercero era un cuento de terror, escueto y contado como si fuera un decorado espectral.

 

Había mucho nivel en todas las modalidades. Mucha imaginación, mucho trabajo, mucho talento. Por citar algunos nombres, en pintura participaban Javi Joven e Isabel Abenia, que también redactó un estupendo poema primitivo y fundacional, había maravillosa poesía visual, diseño. Fue muy complicado elegir. En música, entre otros muchos, estuvieron a gran nivel Mr. Hyde y El Zulo.

 

Fue un día intenso de tiempo magnífico; cuando cayó la noche, descendió la temperatura. Un día de creatividad, de encuentro y de desconcierto, de prisas y de afecto, de entusiasmo, de aprendizaje y de constatación. El año que viene volverá a hacerse Equiart, en el equinoccio de marzo, cerca del campo de los équidos, como recordaron Javier Lambán y Lola Campos, nativa de Farasdués. La gente estuvo amabilísima: a los miembros del jurado, antes de la entrega de premios, nos invitaron a cenar en una casa maravillosa, llena de leyenda y evocación. De cuando en cuando, se iba la luz. Seguro que había fantasmas al acecho.

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gravatar.comAutor: MaríaGuillén

Fué un día maravilloso, sin duda. Quiero dar las gracias a todos los voluntarios que hicieron posible tan diversa actividad y un gran beso a Joaquín Pardinilla

Fecha: 25/03/2009 20:37.


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