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UN CUENTO DE ALEX NORTUB

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A LAS DOS EN PUNTO

 

Para Antón Castro

 

 

Por Alex NORTUB

Ernesto dijo que ocurriría a las dos en punto. Aunque todavía faltaban unos diez minutos, nos levantamos los cuatro de la mesa y salimos al porche dispuestos a sentarnos en las escaleras. El cielo estaba repleto de estrellas. Nada más salir, percibimos ya el crudo aliento de la noche bufando sobre nuestros hombros. Al sentarnos la madera produjo un sonoro crujido. Mientras Ernesto y yo nos servíamos otro whisky, Marisa y Nuria se agazapaban bajo sendas mantas y observaban el firmamento sin pestañear. Poco después, Ernesto empezó a zarandear levemente su vaso. El tintineo de los hielos me hizo pensar en el silencio que nos rodeaba, en la ausencia de cualquier otro sonido; ni siquiera se escuchaba el lejano canto de algún grillo. Lo comenté pero nadie pareció darle importancia, no obtuve respuesta alguna. Decidí comenzar también yo a zarandear mi vaso. Durante cosa de un par de minutos, intenté seguir el constante ritmo que Ernesto realizaba. Por un momento me pareció que el tintineo de sus hielos sonaba mejor que el mío, mucho más agudo y mucho más nítido. Entonces dije algo más, algo que ahora no recuerdo, pensando en ahogar el rumor de aquel invariable repiqueteo de hielos. Pero Ernesto me mando callar con un sonoro y severo schhhh!!! Después, como disculpándose, dijo que tan sólo faltaba un minuto para que dieran las dos y que sería entonces cuando ocurriría, que a partir de ese momento deberíamos guardar silencio. Nuria volvió la cabeza hacia él con un sensual movimiento de flequillo y, sonriendo, le guiñó un ojo. Entonces miré a Marisa. Continuaba acurrucada bajo la manta, ausente, con la cámara de fotos asomando entre sus manos, un gesto inflexible en su rostro y la mirada anclada en la Vía Láctea. Al poco tiempo, a las dos en punto, empezó a escucharse el persistente canto de un grillo que parecía proceder del cielo, como producido por un murciélago o algún ave sonámbula.

Al minuto siguiente, la noche volvió a sumirse en su mutismo original.

 

*Alex Nortub es un espléndido escritor apasionado por el arte. Un gran lector de autores aragoneses, un viajero capaz de meterse en el AVE para ver la muestra de Pepe Cerdá en la Lonja. Le pedí un cuento hace unos días y esta es su maravillosa sorpresa. Gracias, Alex. Un gran abrazo. La foto es de Keith Carter.

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gravatar.comAutor: Álex Nortub

Gracias a tí, Antón, por tanto piropo. Es un honor estar aquí.
Un fuerte abrazo.

Fecha: 28/11/2009 12:20.


gravatar.comAutor: bambu222

Precioso cuento.Felicidades Alex.Casi me veo debajo de la manta escuchando la música de los cubitos y la sorpresa final el grillo en el silencio.

Fecha: 29/11/2009 20:58.


gravatar.comAutor: Raúl

Un cuento excelente. Sencillo, como casi todo lo que resulta excelente, ya digo.

Fecha: 29/11/2009 21:26.


gravatar.comAutor: puri

Un buen cuento, como todos los de Alex Nortub. Esperando que caiga una estrella fugaz y canta un grillo desde el cielo... No dejéis de visitar su "Hotel junto a la vía".

Fecha: 04/12/2009 21:00.


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