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MARIO MERLINO EN 'ESF': MEMORIA

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LIBAcCIONES

 

Sin prisas, fui haciéndome con un poco de estilo propio, no deslumbrante pero suficiente, algo inconfundiblemente mío, gracias al  vampirismo y a la colaboración involuntaria de los demás, de aquellos escritores de los que me valía para encontrar mi literatura personal.

 El mal de Montano, Enrique Vila-Matas

 

Por Puerto GÓMEZ y Emilia OLIVA

Mario Merlino era plenamente consciente de que el vampirismo libresco es fundamental para construir al escritor. Como el Borges parásito y falsificador, según Doll, Mario piensa que toda obra es una tela sinuosamente tejida de otras obras... Esta estética de intertextualidad guía todas sus actividades: traductor, profesor, performer, lector, locutor, actor, articulista, poeta y escritor de géneros híbridos donde se mezclan los textos en polifonía. Todos estos oficios muestran cómo Mario afrontaba cada obra de manera concienciezuda, desmenuzándola y fundiéndose en ella hasta que lo escrito formaba parte del escritor. Son todas sus lecturas las que hacen funcionar su poética y dan sentido a sus obras. Carne y palabra están así profundamente ligados como lo ha entendido tan bien Yolanda Pérez en la acción que le dedica como homenaje póstumo titulada Cuerpo poético y donde escribe un poema de Mario en una tira grande de tirita para luego ir cortándola y pegándola en el cuerpo de distintas personas del público que una vez colocadas en orden formarán con sus cuerpos de nuevo el poema.

 

Es precisamente esta línea la que le lleva a Mario a mezclar todas sus facetas y por eso el performer incluye su faceta de lector. Muchas de sus acciones y montajes están realizados a partir de textos de Quincey, Alejandra Pizarnik, Max Aub, Monique Wittig o Calvert Casey. De hecho su paso por el Grupo Ache no es más que la confirmación de ello. Sus actividades incluían un gran número de lecturas públicas en cafés, universidades, parques u otros sitios públicos. Mario sólo buscaba liberar la literatura y la imaginación haciéndola evolucionar y adaptarla a una nueva época donde la información es cada vez más viva y directa y en la que los soportes clásicos están cambiando, reinventándose. Mario iba a buscar al público en sus acciones y en sus lecturas, consciente de poseer una voz que daba cuerpo al texto.

 

Lecturas acompañadas de música y también lecturas ligadas a hechos reales como eran los « Miércoles de crimen » en el Centro de Arte Moderno donde un asesinato iba seguido de lecturas literarias complementarias. Él entendía el arte como una investigación multidireccional. Por ello, le gustaba realizar performances en constante movimiento, cambiando de una vez a otra y convirtiendo por tanto al público en parte de ella. Como Shakespeare escribía sus textos en función de las reacciones del público, Mario se adaptaba a los diferentes lugares en los que actuaba y a los espectadores buscando suscitar la curiosidad.

 

Entre estas actividades para acercar la literatura al público, se encuentra su faceta como tallerista. Tuvo el coraje de montar una academia de escritura en un país donde aún no había ninguna tradición. Se trataba de explicar los mecanismos interiores del texto, de acercarlo a los alumnos y de hacerlo vivo. El quería crear nuevos estímulos que destruyesen las barreras y los prejuicios que encierran a la literatura en una jaula de oro y bajarla del pedestal al que la han subido alejándola de su fuente de vida: el lector, devolviéndola así la oralidad y la cercanía del público.

 

Cuerpo y palabra, ese era el sueño de Mario que concebía el ser humano como literatura. Mario derrochaba generosidad en los textos, riqueza en las traducciones, imaginación en las acciones y un gran humanismo que le valió tantos y tantos amigos.

 

En su honor, y porque nuestro texto –la revista de ESF- empezó a hacerse por detrás, buscando las huellas, los trazos de Mario para alcanzar a aprehender la figura desvanecida, la estructura que aquí empleamos está invertida, como en su Arte Cisoria hiciera el propio Mario. La revista comienza en el capítulo trece que constituye la evocación cercana, íntima de Mario y concluye con la voz de Mario en la entrevista de Araceli Otamendi, el punto de partida de la búsqueda. Entre medias, la madeja se fue devanando con las aportaciones de unos y de otros.

 

Nuestro agradecimiento a todos los que hicieron posible este entretejerse de textos y recuerdos, bien por su colaboración directa, bien por su contribución a la difusión del proyecto. Cumplido el hechizo, recompuesta, fragmentada la figura, convocados los textos, hagamos el gesto ameno del bebedor de páginas, libemos.

 

Puerto Gómez. Francia, 2009  y  Emilia Oliva. España, 2009.

 
Puerto Gómez Corredera es licenciada en Filología Anglogermánica por la Universidad de Extremadura y se ha doctorado en Filología Hispánica por la Universidad de Pau (Francia). Desde entonces se dedica a la investigación teatral y ha publicado varios artículos, en particular sobre el teatro de Unamuno. Es cofundadora del grupo teatral de estudiantes Théâtraltitude y ha trabajado como profesora de instituto y en la Universidad de Pau. En la actualidad coordina la sección de poesía de la revista digital En Sentido Figurado.

 

**(Este artículo es uno de los que componen el monográfico que la revista digital En sentido figurado ha dedicado al traductor Mario Merlino). Esta foto de Bruce Weber se titula 'Sueño'.

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