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TRADUCCIONES DE CARLOS VITALE

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Me escribe esta mañana el escritor y traductor Carlos Vitale:

 

Sólo dos líneas para darte a conocer mi nuevo blog de traducciones de poesía italiana. Via Sole recogerá mis traducciones de los últimos 25 años,  no incluidas en libros ni en Porta d'Italia (www.eldigoras.com/pdi). Será, pues, una antología caótica y personal de la poesía italiana de los siglos XX y XXI. Feliz lectura: http://viasole.blogspot.com

 

 

Carlos Vitale comienza con Giuseppe Conte. Copio los dos primeros poemas, en homenaje al mar, en su versión y en el original. Conozco a Carlos Vitale desde 1987, desde su libro ‘Noción de realidad’ (Olifante). Nos hemos vuelto a reencontrar recientemente con motivo de un reportaje para ‘Borradores’. Curiosamente, Carlos Vitale tiene mucho que ver con mis inicios en el mundo del periodismo, a través del periódico ‘El Día de Aragón’: con él, creo recordar, inicié unas colaboraciones para la radio de la mano de Julia López-Madrazo. Desde entonces, desde niño en realidad, me apasiona la radio. Siempre he soñado con hacer radio. (He tomado la foto de Giuseppe Conte de aquí:

http://www.valtaro.it/premio_pen2006/giuseppe_conte4.JPG)

 

 

 

GIUSEPPE CONTE

Nació en Porto Maurizio (Liguria) en 1945.
Entre otros libros, ha publicado L’ultimo aprile bianco, Le stagioni y L’oceano e il ragazzo.



EL OCÉANO Y EL MUCHACHO



QUÉ ERA EL MAR

¿Qué era el mar? Tenía
colas y patas de agua entre las
rocas, pulía los guijarros, hacía
siglas de luz sobre la arena: era
profundo pero insensible, se decía, y
célibe, individual, estéril.
En olas obstinadas o tranquilas
subía y bajaba mareas, rodeaba
las tierras, él lunar, él frío, irreductible
en su consagrarse al movimiento y la aridez.
Las naves lo surcaban con largas estelas.
Ahora se ha perdido la memoria de las tempestades
y de los faros, de los veleros y de los transatlánticos, de los
náufragos, de los cargueros de púrpura y
de carbón, de Tiro, de Londres.
Era profundo, pero insensible, se decía, morada
de las conchas, de las familias de los
peces, extintas, ahora: tenía profundidades viscosas, cráteres y
algas y corales.
Tallaba los promontorios, sostenía las islas.
Jugaba, él mudo, desdeñoso, inservible,
feliz en sus movimientos
vitales.


CHE COS’ERA IL MARE

Che cos’era il mare? Aveva
code d’acqua e zampe d’acqua tra le
rocce, levigava i ciottoli, faceva
sigle di luce sulla sabbia: era
profundo ma insensibile, si diceva, e
celibe, individuale, sterile.
In onde riottose o calme
maree saliva e discendeva, circondava
le terre, lui lunare, lui freddo, irreducible
nel suo votarsi al movimento e all’aridità.
Le navi lo solcavano in lunghe scie.
Ore si è persa la memoria delle tempeste
e dei fari, dei velieri e dei transatlantici, dei
naufraghi, dei carichi di porpora e
di carbone, di Tiro, di Londra.
Era profondo ma insensibile, si diceva, dimora
delle conchiglie, delle famiglie dei
pesci, estinte, ora: aveva fondali viscidi, crateri e
alghe, e coralli.
Tagliava i promontori, reggeva le isole.
Giocava, lui muto, sprezzante, inservibile,
felice nei suoi movimenti
vitali.


FIDELIDAD AL MAR

Tráeme la mutabilidad, mar, tus
cantos, corrientes y sirenas
la alegría izante de la ola cuando viene
sobre la playa de caparazones y raíces.

Yo te soy fiel, mar, como
persiguen las gaviotas sus propios gritos
como a lo largo de las rutas de los suicidas
a veces en manada corren los cetáceos.

Deja que te vea: ¿quién eres? ¿De dónde
has llovido, de qué pasaje en el firmamento
y qué espada de sal, destello
astral, árido te recorre?

Tráeme los cantos, mar, haz que
encuentre tus gamos, tus manzanos de plata
las matas de brezo sotavento
la cabaña de lunas de tu dios, Manannan

Mac Lir.

 

FEDELTÀ AL MARE

Portami la mutevolezza, mare, i tuoi
canti e le correnti e le sirene
la gioia issante dell’onda quando viene
sulla spiaggia di gusci e di radici.

Io ti sono fedele, mare, come
inseguono i gabbiani i propri gridi
come lungo le rotte dei suicidi
talora in branco corrono i cetacei.

Fa ch’io ti veda: chi sei? Da dove
sei piovuto, da che varco nel firmamento
e che spada di sale, scintillamento
astrale, arido ti percorre?

Portami i canti, mare, fa che io
trovi i tuoi daini, i tuoi meli d’argento
le brughiere di erica sottovento
la capanna di lune del tuo dio, Manannan

Mac Lir

 

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