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TRÍO SALDUIE GRABA A TAPIA-COLMAN. DIÁLOGO CON LA PIANISTA CONSUELO ROY

 

El Trío Salduie –compuesto por José Luis Gallego (violín), Nuria Gañet (violoncello) y Consuelo Roy (piano)- acaba de grabar el disco ‘Integral de obra de cámara con piano’ del compositor y violinista aragonés Simón Tapia-Colman (Aguarón, Zaragoza, 1906-México D. F. 1993), exiliado en México a los 33 años. Consuelo Roy asume la voz de sus compañeros y se acerca, en esta entrevista, a este proyecto: al músico, a su forma de trabajar, a su estética y parentesco con la música española y a la grabación del álbum.

 

 

Empecemos por la figura de Simón Tapia-Colman. ¿Cómo lo podríamos definir?

Como ser humano, un hombre de gran integridad moral y excelente sentido del humor. Siempre con la mirada puesta en el futuro, con una gran capacidad para perdonar y para vivir sin rencor. Su carácter baturro, del que nunca dejó de enorgullecerse, le hizo sobreponerse a todos los retos a los que la vida le enfrentó. Fue un hombre agradecido a la vida. Como músico, y a pesar de ser tan injustamente desconocido, uno de los compositores aragoneses más importantes de todos los tiempos.

 

Él aglutinó dos tareas o labores: fue violinista y compositor. ¿Qué valoración podemos hacer de ambas actividades?

Su vocación musical se manifestó siendo un niño. Verdadero niño prodigio del violín, a los 11 años ofreció un primer concierto en Zaragoza, en el que ya se incluían obras de Paganini y Sarasate. Se trasladó a Madrid, donde con tan sólo 16 años fue uno de los últimos concertinos del Teatro Apolo; y luego a París, donde fue discípulo de Vincent d'Indy. A mediados de los años 20 regresó a España y creó el Cuarteto Colman, con el que actuó en Europa, África, Oriente Medio e India. Y será de nuevo el violín el que le integre en la vida musical en Méjico, al ingresar como violinista en la Sinfónica Nacional de México cuando se exilia al término de la guerra civil.

Pero la vocación de compositor también se manifestó de manera temprana, ya que en sus años vividos en España había iniciado su carrera como compositor. Y utilizó sus conocimientos del violín para adquirir el oficio de componer no sólo en las clases del Conservatorio de Zaragoza sino también, de manera vivencial, en la práctica de su profesión de músico de atril.  Realmente hay que decir que en ambas tareas fue un fecundo creador.


Se marchó al exilio mexicano en el barco “Ipanema”. ¿Qué significó el exilio para él, cómo marcó su música?

Quizás al principio su música estuvo marcada por la amarga nostalgia de la patria dejada atrás. Pero en México, Simón Tapia-Colman recorre un largo camino como creador. Su lenguaje evoluciona en forma radical, ya que llega a perder su primitivo acento españolista y logra expresarse en un idioma atonal de origen centroeuropeo. La llegada a México supuso un reinicio de su vida en todos los sentidos. Los aragoneses que llegaban a este país eran magníficamente recibidos por el presidente Lázaro Cárdenas, que les prestó un marco institucional muy favorable para que pudieran organizarse y trabajar en sus profesiones. Así que allí desarrolló casi toda su fecunda carrera como compositor. Como prácticamente toda su producción anterior a la guerra quedó extraviada, la que consideramos como su carrera compositiva es principalmente la de su etapa mexicana.

¿Cómo vivió el exilio, cómo reconstruyó su vida?

Respecto al exilio, él nunca se sintió exiliado, sino “transterrado”. En México fue acogido con los brazos abiertos y rápidamente se integró en la vida musical mexicana. Fundó una amplia familia de 8 hijos e ingresó como violinista en la Sinfónica Nacional de México; mantuvo durante años un programa en la radio mexicana titulado “Música de España”; dirigió infinidad de producciones de zarzuela; fue director del Ballet Español de Ana María; director y fundador del Coro México durante muchos años; fue catedrático de Historia de la Música y Organología en el Conservatorio Nacional de Música de México, llegando a ser su director; fue nombrado investigador titular en el Instituto Nacional de Bellas Artes; fue catedrático de Estética de la Universidad Iberoamericana…

 

¿Cómo podríamos definir la música que hacía? Decía que le gustaba mucho Wagner, al principio, luego Beethoven y Bach, pero parece que él es un músico más bien contemporáneo, amigo de Halffter o Pittaluga, entre otros.

 

Creo que la mejor definición que podemos dar de su música es la que hace de ella su amigo y también compositor Rodolfo Halffter: "Es un compositor nato. Lo prueba la fluidez natural y espontánea de su inventiva melódica, así como la textura limpia y transparente de sus obras. Estudiadas éstas con cuidado, se advierte enseguida la mano de un maestro".

Aunque al principio su lenguaje compositivo fue tonal, con un nacionalismo hermanado con Falla, evoluciona hasta adquirir una voz propia. Desde mediados de los años 60, y al igual que sucederá con sus compañeros de exilio Rodolfo Halffter y María Teresa Prieto, Simón Tapia-Colman se sumerge de lleno en la música atonal. Pero lo más característico en él es que, necesitado de una célula generadora de la forma musical, sustituye el concepto de “tema” por el de “núcleo”, a partir del cual el compositor construirá sus últimas obras. El núcleo es para él el germen que se autodesarrolla y genera el discurso y la forma musicales. “Núcleos” es una forma de organización similar a la que impera en la naturaleza, donde el núcleo es la unidad alrededor de la cual se constituyen otros núcleos para formar un organismo.

 

Defínanos el espíritu del Trío Salduie…

El Trío Salduie lo formamos Juan Luis Gallego, violinista, Nuria Gañet, violonchelista, y yo como pianista. Como intérpretes, vistos desde la óptica de solistas, creo que, aunque bastante diferentes (y esto es bueno), somos totalmente compatibles. Procuramos enriquecernos aportando ideas personales en nuestros ensayos y lo mejor es que creemos firmemente en el proyecto de investigación en el que estamos inmersos. Como grupo estamos especialmente interesados en la difusión de la música española, abarcando en nuestros programas los dos últimos siglos de su repertorio. Realizamos un intenso trabajo de búsqueda, recuperación, estudio y divulgación del patrimonio musical español. Hemos dado a conocer al público las obras para trío de compositores como Valentín de Zubiaurre, Aureliano Valle, Mariano Perelló, Pablo Sorozábal, Evaristo Fernández Blanco, o Simón Tapia-Colman, entre otros. También realizamos conciertos que fusionan la música con otros ámbitos artísticos, como la poesía o la danza.

-¿Cómo trabajan?

Aunque soy quien generalmente me encargo del trabajo de búsqueda y recuperación de las partituras de archivos y bibliotecas, una vez que los manuscritos llegan a nuestras manos,  el “equipo” actúa formando una unidad. Juntos hacemos un exhaustivo análisis de las partituras, valoramos su importancia musical y comenzamos su estudio profundo, primero de manera individual y luego conjunta, con la finalidad de presentarlo ante público con la mayor calidad posible. También tenemos una vocación común que es la enseñanza, ya que los tres ejercemos como profesores en conservatorios de nuestra comunidad.

¿Qué les atrajo de la obra de Simón Tapia-Colman?

En principio nos atrajo su persona al completo. En 2007 se presentaba en Zaragoza un libro-disco con el título “Simón Tapia-Colman. Obra Sinfónica completa. Memoria, exilio, música” grabado bajo la batuta de José Luis Temes y editado por PRAMES. Enterada por la prensa local de esa presentación, y ante la vergüenza de no saber quién era ese paisano nuestro, me puse a investigar sobre su figura. Tras una serie de gestiones a partir de datos que extraje del artículo, me enteré que una de las hijas del compositor, Claudia, se encontraba esos días en Zaragoza, ya que había venido a la presentación del disco. Y la conocí personalmente. Encantadora, jovial y emocionada porque se empezaba a hacer justicia con la figura de su padre en la tierra que le vio nacer. Fue el detonante para que nos interesáramos por la obra de su padre y tratáramos de aportar nuestro granito de arena para hacer un acto de justicia con este aragonés universal. Y luego nos sedujo su música. Fundamentalmente su originalidad y el eclecticismo de su estilo. La música de cámara de Tapia-Colman es más progresista que la sinfónica. Posee un gran lirismo, una armonía de profundo colorido y ritmo vigoroso, y está llena de vitalidad y dinamismo. Además de excelente violinista, era un gran conocedor de la técnica del piano y del violonchelo, demostrando en sus obras camerísticas un virtuosismo siempre inteligente.

¿Cómo caracterizarías las piezas del disco?

Son cuatro obras bien distintas entre sí. Tres de ellas originales para las formaciones para las que fueron escritas y la otra una transcripción realizada por el propio compositor. El Trío Prehispánico fue un encargó del Trío México, quien solicitó al compositor una obra en la que predominasen los temas más característicos de cantos y danzas prehispánicas de la música mexicana anterior a la llegada de los españoles. La Sonata para violín y piano “El afilador” es una obra autobiográfica. Utiliza la figura y el trabajo del afilador para hablar de sus sentimientos: antes del exilio, donde goza con su trabajo; cuando anda errante, habiendo perdido sus “trastos”;  y de la renovación de su ánimo cuando vuelven a darle otra oportunidad en la nueva patria de dedicarse a sus labores y recobrar el tiempo perdido. La Sonata para violoncello y piano mezcla sonoridades que ya anuncian su descubrimiento de los “núcleos”. Sin abandonar definitivamente la tonalidad, permite ya la entrada de algunos recursos que le son extraños. Y, finalmente, los Cuatro cantos sin palabras es una obra escrita originariamente para soprano y orquesta de cuerdas y que fue transcrita para violín y piano por el propio compositor. La obra original está basada en cuatro poemas de la escritora mexicana Margarita López Portillo, todos ellos de contenido místico. Simón Tapia-Colman consigue recrear magistralmente el texto a través de la música.

Parece un compositor difícil tocar…

Las cuatro son obras de muy difícil ejecución, ya que somete a los tres instrumentos a exigencias técnicas y sonoras muy complicadas.

 

CORTE TAPIA-COLMAN

 

 

La huella aragonesa. Dice Consuelo Roy: “Esa huella está presente en gran parte de su obra. Los que le trataron en vida no recordaban en él ni un solo gesto de amargura cuando recordaba su peripecia. Ni una palabra contra la España del Movimiento ni contra su infortunio personal. Por eso,  en su música siempre estuvo presente Aragón y España. No hay más que echar un vistazo a los títulos de algunas de sus obras: Leyenda gitana (compuesta inicialmente para un largometraje sobre La gitanilla, novela de Cervantes), Suite Española (cuya última parte se titula precisamente Jota Aragonesa), Momento andaluz, Rapsodia aragonesa, Rapsodia Asturiana, Estampas de Iberia (compuesta muy poco después de llegar a México y en las que volcó, según su propio testimonio, su amarga nostalgia de la patria dejada atrás)…”

 

Vanguardia y experimentación. “Al igual que ellos, él también experimentó hasta encontrar un estilo propio que marcara la evolución de su propia música. Y Tapia-Colman lo consiguió a través de los “núcleos”. El Cantar del Yaqui es una obra que pertenece al Trío Prehispánico. La tonalidad en la que está escrita y los intervalos que utiliza a lo largo de toda la obra, le dan ese carácter emotivo y dramático. En este Trío supo captar la esencia de las escenas de tipo litúrgico, los rituales y las ceremonias de los indios mayas, yaquis y seris. Y el resultado musical es sorprendente”.

 

Así fue la grabación. “Contábamos con la autorización y el beneplácito total de los hijos del compositor –declara Consuelo Roy-. El primer paso fue la localización y recuperación de todas las partituras objeto de ser grabadas. Después de más de un año de búsqueda y gracias a la propia familia y a la ayuda inestimable de José Luis Temes, en noviembre de 2008 ya estaban en nuestras manos todas las partituras antes mencionadas. Conseguido este primer y necesario objetivo, pasamos al trabajo de revisión, análisis, comparación de las partituras con los manuscritos originales obtenidos y estudio de cada una de las obras de manera individual. Posteriormente llevamos a cabo los ensayos de los tres instrumentistas de acuerdo a la formación instrumental de cada una de las obras que iban a ser grabadas. La grabación tuvo lugar los días 7, 8 y 9 de octubre de 2009 en el Auditorio “Eduardo del Pueyo”. La fase de edición y mezclas se realizó inmediatamente después. Simultáneamente, se iniciaron los trabajos de recopilación de textos y fotografías para la confección del  folleto del CD, trabajos que se prolongaron durante varios meses, ya que muchos documentos provenían de México y se estaban escribiendo expresamente para la ocasión. A pesar del enorme trabajo que nos ha supuesto, en todo momento nos ha resultado gratificante por la ayuda inestimable que hemos tenido de todas las personas a quienes hemos solicitado su colaboración. Y hemos aprendido muchísimo.

 

Cómo debemos oír el disco. “Desde la visión de una música enmarcada dentro de la modernidad, plagada de originalidad y plenamente sugerente. Hay que dejarse seducir y cautivar por cada una de las piezas. Y no tener ningún estereotipo prefijado de una a otra, ya que nada tienen que ver entre ellas. Son cuatro piezas bien distintas entre sí. Y hay que disfrutarlas una a una”.

 

Detalles. “El disco está prologado por José Luis Temes, director de orquesta y Premio Nacional de música cuya ayuda, además, ha sido inestimable para poder reunir todas las obras grabadas en el disco. También cuenta con un interesantísimo artículo de Eva Alcázar, sobrina carnal del compositor, eminente pianista y conocedora en primera persona de la persona y la obra de Simón Tapia-Colman. Y, como “guinda del pastel”, las cartas escritas expresamente para el folleto de este disco, de cuatro de sus hijos. Maravillosos relatos llenos de cariño y admiración que engrandecen, si cabe todavía más, la serena figura de un hombre que hizo de la honestidad una forma de vida. Todos estos textos dan un valor inmenso al disco, ya que glosan desde la admiración y el cariño vivido junto a él la figura, tanto humana como musical, del gran compositor aragonés. El disco ha sido grabado por Francisco Aguarod (Coda Estudios) y el diseño del folleto lo han realizado Fernando Lasheras y Jesús Cisneros”.

 

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