Blogia
Antón Castro

JUAN VILLALBA HABLA DE SU LIBRO SOBRE ELVIRA DE HIDALGO

JUAN VILLALBA HABLA DE SU LIBRO SOBRE ELVIRA DE HIDALGO

¿Cuántos años lleva siguiendo a Elvira de Hidalgo?

Recopilando información aproximadamente unos 10 años, si bien, la escritura propiamente dicha me ha llevado unos dos años, trabajando con especial intensidad durante el encierro obligado por la pandemia.

De partida, ¿qué le atrajo de ella?

Siempre me llamó la atención que su importantísima trayectoria profesional como cantante -fue una de las más grandes de la época dorada de la ópera- pasara prácticamente desapercibida y quedara ensombrecida por ser la maestra de Maria Callas, cuando lo cierto es que para entender su forma de enseñar hay que partir precisamente de su forma de cantar, lo hacía empíricamente, desde sus propias habilidades interiorizadas desde niña cuando fue educada en la técnica del ‘bel canto’, de la que ella sería una de las últimas representantes de verdadero nivel. 

Explíquenos esas dos partes tan clara del libro: Elvira, una, y Elvira con Maria Callas, la otra. ¿Siempre lo has concebido así’ 

Siempre pensé estructurar el libro en dos partes, una primera dedicada a la trayectoria profesional de Elvira, de la que se conocían tan solo algunas de sus actuaciones principales, y una segunda que mostrara cómo esa vida le sirvió para modelar desde su experiencia personal el físico, la voz y la personalidad de la Callas, este mito no se puede entender si no se conocen las bases sobre las que se construye y estas, en gran parte, están en la vida de su maestra.

Elvira de Hidalgo ha sido, esencialmente Rosina de ‘El barbero de Sevilla’, pero ha hecho muchas cosas: desde 1908, tuvo una carrera intensa, viajera. ¿Cuál fue su lugar, cuál es su importancia en el mundo de la ópera? 

Ella fue una verdadera prima donna que triunfó en papeles de soprano ligera (Reina de la Noche, en La flauta mágica, o Filina, en Mignon) o lírico-ligera (Amina, en La Sonnambula, o Norina, en Don Pasquale, Marie, en La hija del regimiento o Lucia, en la ópera de homónimo título), pero en su papel de Rosina, a mi juicio, fue la mejor de la historia de la ópera 

La vemos con muchos grandes artistas. Quizá ninguno sea tan extravagante como Chaliapin. ¿Cómo fueron sus relaciones con los músicos, con los compañeros? ¿De quiénes se sintió cerca? 

De Chaliapin fue íntima, quizá muy íntima, pasó temporadas de vacaciones en sus propiedades de Londrés y París, lo acompañó en una agotadora gira americana que partió desde Canada y llegó hasta Cuba, logró que cantará en el Liceo de Barcelona… Fue buena amiga del egocéntrico Hipólito Lázaro, también de Fleta, Ruffo, Gigli, Volpi… como rival tuvo a la soprano Ada Sari… Fue amiga de la Paulova, la soprano Lina Cavalieri, en su momento considerada la mujer más bella del mundo, le pidió que le enseñara a tocar las castañuelas, enamoró a un Romanov, el Aga Kahn le pidió relaciones, se casó con un marqués y luego con un gran político y empresario…Pero cerca, cerca, tal vez solo lo estuviera de su hermano Luis y de Maria Callas.

Exhumas muchas críticas y notas sobre ella. Por lo regular, todo es muy positivo.

Sí, en general la crítica especializada la reconoció como una de las voces privilegiadas a nivel mundial dentro de su tesitura, de hecho la calificaron como una segunda Adelina Patti, pero por encima de su voz destacaron siempre su capacidad interpretativa, mostrándose unánimes en reconocerla como la mejor Rosina de su época. Una de las descripciones más poéticas y acertadas sobre su figura artística es la del escritor, pintor y compositor italiano Bruno Barilli, quien la dibujaba con los siguientes trazos: “Ante el inocente sonido de su voz, que tiene un timbre pálido y tierno como la plata, las manos amenazadoras del crítico caen impotentes y las caras más molestas se suavizan; notas humildes y risueñas salen volando de su garganta y flotan por la sala como palomas blancas con la rama de olivo en el pico [...]Ella arrulla y amortigua el sonido al silencio con una melancolía quejumbrosa que parece un eco de asombro o el final de una conversación infantil sostenida con la luna. El gesto de sus dedos de azúcar está lleno de sinceridad y ternura y en su canción está la indulgencia, modestia, capricho y ansiedad de la niña más casta y voluble…”

¿Cómo fue su encuentro con Miguel Fleta? 

Intuyo que debieron ser buenos amigos, sus carreras artísticas confluyen por primera vez en la gira sudamericana del año 1922, caracterizada por la rivalidad en los escenarios de Hipólito Lázaro y Fleta, que alcanzaría su máxima expresión al año siguiente en el Teatro Real de Madrid, donde Elvira debió compartir el mismo corral con dos gallos de pelea en sendos Rigolettos y navegar entre dos aguas, o mejor fuegos, pues también era buena amiga del tenor catalán. 

¿Cuál sería para ti el balance de su carrera? 

Sin duda, Elvira de Hidalgo fue una excelente soprano y una gran maestra de canto cuyo magisterio se extiende más allá de la Callas, con ella también se formaron otras muchas grandes voces de la lírica como Constantino Ego, Giorgio Kokolios-Bardy, Silvana Bocchino, Zoe Vlachopoulos, Akiko Kawano, Ana María Iriarte, María Dolores Ripollés, Luís Andreu, María Uriz… por citar algunos. 

Toda la segunda parte está centrada en Maria Callas y su relación con Maria. ¿Qué le debe de veras Callas a la turolense? 

Educó su voz y consiguió recuperar para el mundo de la ópera la voz perdida de la soprano ‘sfogato’, “ilimitada”, pero también le enseñó la importancia de la puesta en escena, el sentido artístico y dramático de los personajes… fue, como alguien la definió, su Pigmalión en lo artístico, pero también fue su amiga, consejera y, casi, o sin casi, una segunda madre en su vida personal.  

¿Qué valor tiene para la historia ese rico epistolario de la Callas a Elvira? Le dice en una carta: “Mi afecto por ti no tiene límites”. 

Muestra la evolución del trato de Maria con respecto a Elvira, que pasa del respeto de la alumna por su maestra a la complicidad y la confidencia de la amiga con problemas sentimentales o a la petición de ayuda desesperada ante situaciones difíciles de la vida. 

Elvira fue una mujer que quiso vivir bien, que le gustaba el lujo, la moda, se casó dos veces y enviudó pronto, pero parece que lo que más le dolió fue el abandono de Lakis Vassilakis. ¿Es así? 

Elvira antepuso la diva a la mujer, su carrera profesional a su vida personal, pero en su etapa de maestra en Atenas se enamoró de Vassilakis, un alumno dieciséis años más joven, que le robó dinero y el corazón. Su traslado a Ankara seguramente fue un intento de buscar en la distancia el olvido de ese amor. 

Recuperas a otro personaje clave: Luis de Hidalgo, experto en moda y hermano suyo. ¿Qué importancia tuvo en su vida y en la de Maria?

Luis Rodríguez Hidalgo, hermano pequeño de Elvira, junto con Biki Milán, fueron sus asesores de moda preferidos, la vistieron y la instruyeron en cuestiones básicas de elegancia -caminar con tacones, maquillarse correctamente, combinar prendas y accesorios…-   y convirtieron el “patito feo” que era en la diva de la ópera y del papel cuché que fue proclamada la mujer más elegante del mundo en 1957.

0 comentarios