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Antón Castro

FOTOS INOLVIDABLES.7 / PIERRE BOUCHER

FOTOS INOLVIDABLES.7 / PIERRE BOUCHER

Pierre Boucher (1908-2000) fue un pionero de la publicidad moderna inspirada en el constructivismo. Luego realizó muchos retrato y también se especializó en el deporte. Alcanzó la fama entre 1930 y 1960.

CAROL: UN RETRATO DE BLANCA BK

CAROL: UN RETRATO DE BLANCA BK

Blanca BK Gimeno es una gran trabajadora, aunque ella se declare vaga. Este año, sospecho, va a publicar un cuento de vacas. Encuentro en su blog este retrato de Carol y lo dejo aquí, cuando cae la noche, tras la música de Borradores.

MAÑANA, PREMIOS DE ARTE EN EL CASINO DE HUESCA

MAÑANA, PREMIOS DE ARTE EN EL CASINO DE HUESCA

CONVOCATORIA

   

La Asociación Aragonesa de Críticos de Arte entregará mañana día 4 viernes los PREMIOS DE LA CRÍTICA ARAGONESA en un acto que tendrá lugar en Casino de Huesca a las 18 horas.

El jurado, compuesto por todos los asociados que asistieron a la Asamblea General de AACA, celebrada el pasado día 10 de diciembre otorgó, de acuerdo con las bases, los siguiente premios:

 

GRAN PREMIO AACA, al autor del mejor trabajo de arte o el mejor conjunto presentado al público entre finales de septiembre de 2006 y primero de octubre de 2007 por un artista vivo aragonés o residente en Aragón.

Concedido al artista DANIEL SAHÚN

 

PREMIO AL MEJOR ESPACIO  de exhibición, por la calidad del conjunto de las muestras exhibidas a lo largo del periodo citado.

Concedido a la SALA SPECTRUM

 PREMIO A LA MEJOR LABOR DE DIFUSIÓN: libros de ensayo, artículos de crítica, páginas Web, etc.Concedido al espacio de la Televisión Aragonesa BORRADORES  

Agradeceremos su presencia y la difusión de dichos premios en su medio de comunicación

  

Huesca, 3 de enero de 2008

*Daniel Sahún ante uno de sus cuadros en el palacio de Sástago.

BORRADORES: LOS MÚSICOS DEL AÑO 2007

BORRADORES: LOS MÚSICOS DEL AÑO 2007

“Borradores” recopila las mejores actuaciones en directo del 2007

 El programa “Borradores” ofrece esta noche una recopilación de las actuaciones en directo a lo largo de 2007. Actuaron y fueron entrevistados más de 50 grupos y alrededor de 200 músicos. José Antonio Labordeta estrenó dos temas en el programa. Rubén Lorenzo tocó tres piezas antes de iniciar su gran gira por Europa y Estados Unidos.  

El programa se divide en varios epígrafes: cantautores (Labordeta, Gabriel Sopeña, Petisme, Chema Bello, David Angulo....); intérpretes satíricos (Violadores del Verso, Carlos Malicia, Dani Clemente, Vinos Chueca, el  Gran Bob); música para exquisitos y otras rarezas (Curro Savoy, Alejandro Montserrate, Terpsícore, Jorge Berges, Antonio Salanova y Coco Balasch, Che y Moche...); jóvenes con talento (Tuco Requena, Los Peces, Lorena, Fiona McAndrew y El Perro de la Alquería, el Muro de Berlín); música clásica (el dúo Moreno Gistaín, Rubén Lorenzo, Sira Hernández, Demetri Motatu, Miguel Ángel Santolaria y Emilio Belaval); rock y otros “rollos” pop (The Vibrants, Big City, Karhe, Deveró, Dos Lunas, Bronski, Copiloto...). Se cerrará el resumen con un apartado de actuaciones nacionales (Tam Tam Go, Susana Germade, Pecker, Inma Serrano, Christina Ronsenvinge y Nacho Vegas, Shuarma, Aurora Beltrán...). 

“Borradores” se emite hoy jueves a las 23:35 horas. [La foto pertenece a Che y Moche y a su proyecto Oua Umplute.]

FOTOS INOLVIDABLES. 6 / SOPHIE BASSOULS

FOTOS INOLVIDABLES. 6 / SOPHIE BASSOULS

Encuentro esta bella foto de Julien Gracq, de la gran fotógrafo Sophie Bassouls, y la traigo aquí a la serie “Fotos inolvidables”. Y copio la necrológica de “El País”. [El escritor francés Julien Gracq falleció el pasado22de diciembre a los 97 años en Angers, en el oeste de Francia. El autor de El mar de las Sirtes Nacido el 27 de julio de 1910, Gracq, uno de los grandes de la literatura contemporánea francesa, deja un legado de 19 obras, inspiradas en el romanticismo alemán, así como en los géneros fantástico y surrealista.

Hombre discreto y reticente a los honores, el escritor rechazó en 1951 el premio Goncourt por su obra maestra El mar de las Sirtes, así como su nombramiento en la Academia Francesa, al calificar esta distinción como un "abuso de poder".Sin embargo, en 1989 aceptó que sus títulos fueran publicados en La Pléiade, de la editorial Gallimard, convirtiéndose en uno de los pocos autores que lograron en vida formar parte de esta prestigiosa colección. Sus libros nunca fueron editados en versión de bolsillo y contaron con tiradas limitadas, lo que no le impidió adquirir un inmenso prestigio entre el público más culto.

Desde joven, Gracq sintió una gran pasión por la literatura y devoró la obra de grandes autores como Gide, Valéry, Claudel, Cocteau. Comprometido pronto en la política, en 1936 entró a formar parte del Partido Comunista y participó en la organización del Frente Popular, aunque abandonó el partido en 1939 por su discrepancia ante el pacto de no agresión entre Hitler y Stalin. Prisionero durante la Segunda Guerra Mundial, en 1947 ganó una plaza de profesor de Historia que conservó hasta su jubilación en 1970.

Su obra narrativa empezó a publicarse en 1938 con El castillo de Argol seguido de Un beau ténébreux (1945), Los ojos del bosque (1958) y La presqu'île (1970). Tiene también obras de teatro como Le Roi Pecheur (1949) y ensayos como Preferences (1961) o En lisant, en écrivant (1980).]

Desde hace unos días, leo y releo uno libro suyo aparecido en 1992 y publicado en España en Acantilado: A lo largo del camino (Acantilado. Traducción del francés de Cecilia Yepes. 242 páginas), un libro que tiene la forma de un diario de impresiones y pensamientos, un cuaderno sin fechas, donde escribe de casi todo: de paseos, de colores, de pequeños viajes y carreteras, de música, de escritores y de libros, del acto mismo de la creación. Ahora que ando yo preparando un nuevo libro de relatos, corto, de apenas cien páginas, leo con interés este fragmento de Julien Gracq, que fue profesor de historia y de geografía y que halló en José Corti a su editor ideal:

“Escribir un libro es, en cierta manera, desembarazarse de él, dejar el terreno libre de una gestación, opresiva a la larga, para volver a esa libertad del espíritu vacante que, más de una vez, en los últimos meses de trabajo de una obra demasiado tiempo arrastrada, me ha parecido por contraste tan deseable. Pero acabarla no es solamente añadir un título a la lista de obras ya publicadas. Así como, en un interior demasiado amorosamente, demasiado caprichosamente amueblado, se termina por ver restringidas y como canalizadas las idas y venidas habituales, el espíritu segrega también su propio mobiliario. Cada libro terminado, cada libro publicado expulsa un cierto volumen de espacio interior, que al principio era disponibilidad pura pero que la ejecución ha solidificado, que era llamada a la libertad y que la escritura ha cambiado en materialidad”. 

MUJERES INOLVIDABLES / AVA GARDNER

MUJERES INOLVIDABLES / AVA GARDNER

El cine nos ha dado mujeres para guardar en una cajita de oro como un ídolo al que hay venerar cada mañana: mujeres como un pozo de sombra, mujeres de fuego, mujeres con una dolencia desesperada, mujeres listas que acomplejan en cada mueca, mujeres que peleaban a todas horas por ser y expandirse contra la condena de una sociedad pensada y gobernada por hombres. Mujeres frágiles, fogosas, mujeres terribles o embrujadoras que erizaban la piel del mundo hasta convertirla en un magma de deseo incontenible. Ava Gardner podría ser una de las pocas que resumiese tan vasta tipología: fue la diosa, el fulgor, la brasa viva, la belleza perfecta, el perfil esculpido, la sangre que se estremece y rebosa las venas. Quien mejor la intuyó en su laberinto de destrucción fue Ernest Hemingway, otro bebedor violento condenado a la tiniebla. Quien le dedicó los mejores versos fue Robert Graves: uno de sus amantes más refinados, que tuvo a “La diosa blanca” que tanto soñara entre sus brazos. Sin embargo, el hombre que la dibujó sin saberlo en sus ficciones fue William Faulkner: sus novelas están pobladas de criaturas arrastradas por la fatalidad, el erotismo y el oscuro mandato de la tierra. Y Ava Gardner también fue así: hermosa, radiante, malherida por la guadaña de la insatisfacción y la voracidad, sabe Dios de qué signo.


Nació en una familia pobre en Carolina del Norte en 1922 y llegó a la Metro Goldwyn Mayer por azar: alguien le hizo unas fotos, copió su busto palpitante, su cintura en sazón, la perla gris de su mirada. Años después, cuando empezaba a descreer en sí misma y flaqueaba en autoestima (la primer decepción seria se llamó Mickey Rooney, capaz de traicionar su armazón incomparable con el golf), Robert Siodmak se fijó en ella y le dio un papel en “Forajidos” (1946), junto a Burt Lancaster. El clima de cine negro, sazonado de boxeo, realzaba su absoluta beldad. Quizá nunca haya estado tan bonita una actriz como entonces, ni siquiera Ingrid Bergman en “Encadenados”, ni Gene Tierney en “Laura”, ni Greta Garbo en “La Reina Cristina de Suecia”. O la vulnerable Jean Seberg en “Al final de la escapada”.

A partir de entonces, se convirtió en “el animal más bello del mundo”. Artie Shaw, su segundo marido, le ayudó lo suyo: la educó en la música, la literatura y en la ambición. El gran amor de su vida, lo confesó en sus memorias editadas aquí por Grijalbo, fue Frank Sinatra, aunque su relación resultó un auténtico polvorín de repulsión y de afecto, de atracción y celos, incluidos los profesionales. Se casaron en 1951 y se separaron en 1957. Ava había forjado su mito en cintas como “Pandora y el holandés errante”, “Mogambo” (donde encarnó a una pícara y alegre vividora que desarmaba a Grace Kelly) o “La condesa descalza”, la cinta que, oblicuamente, por intuición del director Joseph Mankiewicz, resumió su vida, su trayectoria, su pasión por España y por los muchachos jóvenes con los que amanecía en las habitaciones del Ritz o en su casa de Madrid sin acordarse muy bien qué había pasado antes de la ceremonia del desorden. Amó a Luis Miguel Dominguín con insistencia; otra vez a Mario Cabré, aquel torero poeta que se vistió tras la hazaña indecible para contarlo a quien quisiera oír que había tocado el cielo, la carne y toda la sed de mal de Ava o el ardor. Entre los 60 títulos en que trabajó merece recordarse “La noche de la iguana”, junto a Richard Burton, otro borracho audaz y rapsoda; algo más gruesa, con el alma golpeada por el vicio y un infame llamado George C. Scott, bordó un papel cargado de ironía.

Hay seres que no mueren nunca: se perpetúan en los ojos y en las meninges de los que algún día los vieron, y se vuelven memoria, mito, verdad inalterable del tiempo.

VARIACIÓN SOBRE HOTEL CHELSEA*

VARIACIÓN SOBRE HOTEL CHELSEA*

LEONARD COHEN ESTARÍA ORGULLOSO DE TI

Eres valiente cuando me miras a los ojos
y haces una traducción de lo que no puedes ver. 

Me encanta esa manera tuya de contar mentiras,
de dibujar heroínas sin importarte que debas hacerlo de memoria
o que tengas que recurrir a calcar sus maneras, casi podridas,
sobre los cristales de todos los hoteles que fueron célebres
por haber sobrevivido a la tragedia de los años ochenta. 

Leonard Cohen estaría orgulloso de ti
e incluso mantendría correspondencia contigo
si al territorio de los valientes
ya le hubieran asignado un código postal,
pero todos sabemos que los burócratas nunca se ocupan
de la conservación de las miradas audaces
y que Cohen ya no cultiva su antigua afición
de amar a cantantes de rock
en las habitaciones aparentemente calientes del Chelsea Hotel.

Así que estás a tiempo de cerrar los ojos,
de levantarte de la mesa y de marcharte sin pagar.
Contaré hasta diez mientras lo haces,
pero no te demores,

recuerda que sólo puedo ser lo inofensiva que me dejan ser.

*Sonia Fides, que prepara nuevo libro, me envía este poema. La ilustración es, de nuevo, de Janis Joplin.   

ALELUYA: OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN

ALELUYA: OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN

[El poeta y músico (con Experimentos in da notte) y activista cultural inagotable Octavio Gómez Milián me envía este poema vinculado a Leonard Cohen. Es lo  primero que  cuelgo aquí, en el 2008. Felicidad para todos. Me dice Octavio: “Es de un nuevo poemario llamado Ciudad de Mármol. Un pequeño homenaje al Hallelujah de Leonard Cohen pasado por Enrique Morente&Lagartija Nick y los amores perdidos en la capital de la Rioja”.]
Aleluya

             Conozco las banderasque había en las puertas
de tu ciudad de mármol
Enrique Morente 

Me hablaron de tu cuerpo,
me hablaron del alivio
que otros encontraron en tus cabellos;
conocía las canciones que adornan
los cantos desesperados del bando que pierde,
conocía el temblor que atraviesa
el espinazo de aquel a quien pisan su tumba,
que nunca habría dientes ni lengua
más presta para sollozar el aleluya.  

Pero quise buscar la fragancia
que tu ausencia dejaba entre las filas adelantadas
de aquel ejército que se despedía.
Quise las horas
que se pudrían como besos mustios en los labios.  


No tuve miedo a la mujer que traía solución
para los alcoholes que porta el invierno.  

Sabía que siempre había un dios burlón
entonando su aleluya.

*Ella es la gran Janis Joplin, que vivió una aventura de amor en el hotel Chelsea con Leonard Cohen.