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Antón Castro

Fotógrafos

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 4

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 4

Javier Cruces, el fotógrafo de Garrapinillos, ha vivido recientemente una espléndida aventura: se fue a Nueva York y disfrutó con su hijo José y con otros familiares de las bellezas de la ciudad, de las bellezas y del jazz. Este es una amanecer en Nueva York. Nos encontramos un día y me habló de la fascinación y del impacto que habían ejercido la ciudad en él.

MICHEL COMTE EN ACCIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas de las fotos de uno de los grandes maestros de los últimos años: Michel Comte.

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 3

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 3

Javier Cruces domina todos los registros de la fotografía. Una mañana, creo que era una mañana, paseando por Madrid vio esto y así lo captó. Con humedad, con llovizna, con niebla: panorama de una ciudad acaso inquietante desde la plaza de Santa Ana.

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 2

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 2

Javier Cruces viaja mucho. Hace algún tiempo estuvo en el Louvre y allí captó esta escena.

MARINA AOIZ, PREMIO JOSÉ VERÓN

MARINA AOIZ, PREMIO JOSÉ VERÓN

El jurado del III Premio Internacional de Poesía “José Verón Gormaz” ha hecho público el resultado de esta convocatoria cuyo único premio ha sido para Marina Aoiz Monreal por “El pupitre asirio”, una obra dividida en dos partes y compuesta por unos 40 poemas de verso libre.

 

El fotógrafo y poeta bilbilitano, José Verón, destacaba que en el fallo del jurado se ha tenido especialmente en cuenta “la originalidad de la obra”. El escritor y miembro del jurado, Javier Barreiro, coincidía en este punto al asegurar que el poemario “huye de los senderos trillados” y hacía hincapié en el lenguaje utilizado, “libre, experimental, con muchos matices y una rica variedad de tonos”.

 

Para Barreiro la originalidad es “un valor primordial” pero también destacaba otros factores incluidos en la obra como la ironía y el humor. “La ironía es otro valor literario que a veces no se tiene en cuenta en la creación poética por su trascendentalismo y por exceso de retórica y, en este caso hay una mueca crítica que recorre todo el poemario”, aseguraba.

 

El jurado también ha hecho mención a otros aspectos de la obra como las referencias a otras culturas –de pueblos orientales y americanos- y a diferentes épocas de forma que el resultado es “un paseo por la historia universal de la cultura visto con un matiz irónico”, resumía Barreiro.

 

El profesor de la Universidad de Zaragoza, Alfredo Saldaña, también ha formado parte del jurado final del certamen y felicitaba a la ciudad de Calatayud por “mantener un premio de poesía y dotarlo económicamente en una época de austeridad”.

 

Por su parte, la concejal de Cultura, Julia Olivas, agradecía la implicación de la Uned y el Centro de Estudios Bilbilitanos, colaboradores en la organización, y especialmente el papel de José Verón Gormaz, “el alma de este premio de poesía”.

             Esta es la primera vez que una mujer resulta premiada en este certamen bilbilitano. Marina Aoiz (Tafalla, Navarra) es licenciada en Ciencias de la Información, poeta, narradora e investigadora y ha recibido numerosos premios de poesía y creación literaria en la última década, entre ellos dos accésit, en 2000 y 2002 en el concurso de poesía “Ciudad de Zaragoza”. El último galardón lo ha obtenido este mismo año en el certamen poético “Pilar Paz Pasamar” de Jérez de la Frontera.

            

La entrega del premio concedido por el Ayuntamiento bilbilitano se realizará en salón cultural de San Pedro de Los Francos el próximo 5 de septiembre.

             “El pupitre asirio” se publicará dentro de la Colección de Poesía del Centro de Estudios Bilbilitanos a la que desde 2007 se incorporan todos los títulos ganadores de este certamen de poesía internacional. Además de la edición el libro, la ganadora recibirá 6.000 euros y una parte de los ejemplares publicados.

 

*Información del gabinete de prensa del Ayuntamiento de Calatayud. La foto de arriba es de una bellísima Liz Taylor. Las otras son de José Verón Gormaz que presenta estos días una muestra muy cuidada en la sala A del Arte. En la última foto vemos a la poeta de Tafalla, Marina Aoiz.

 

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 1

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 1

Inicio aquí una serie, una nueva serie, sobre un fotógrafo: Javier Cruces (Zaragoza, 1955), padre de José Cruces y suegro de Tamara Hevia. Posee varios premios Goya, y es un maestro del retrato y del reportaje. Trabaja en Garrapinillos: es un ciudadano sensible, simpatiquísimo y locuaz, apasionado, al que todos quieren y respetan en el barrio. Me ha mandado una serie de fotos de Nueva York, de París, de Egipto, de Zaragoza. Las iré colgando poco a poco. Un día vino a la presentación de uno de mis libros, y a los pocos días me trajo un álbum inolvidable. Aparece en mi libro ‘Fotografías veladas’ (Xordica, 2008). Recupero aquí una entrevista que le hice tiempo atrás, después de ganar el premio Goya de fotografía.

 

 

-¿Cómo nació el fotógrafo Javier Cruces?

- Yo trabajaba en Garripinillos con mi padre y mis hermanos en un almacén de abonos. Durante el servicio militar, en Aviación vi revelar una foto y me dije: "¿Qué es esto?". A partir de ese momento cogí la cámara de mi padre, una Woitlander. Luego me compré una Mamiya reflex y disparaba a los bordillos, a los cigarrillos, a las cucarachas, a todo lo que vivía. Revelaba con pozales de agua hasta las cuatro de la mañana.

-¿Y luego?

-Le hice unas fotos de boda a mi hermano, gustaron y empezó a funcionar el boca a oído. "Mira, las fotos que ha hecho el chico de Tomás". Usaba focos de bombilla y hacía muchas instantáneas de domingo. Más tarde compré una Zenza Bronika de 6 x 6. Y cuando me casé mejoré mi estudio y combiné durante unos años el trabajo con los piensos y la fotografía. Aunque me gustan mucho las fotos de exterior, me decanté por las de estudio y en particular por el retrato con una atmósfera particular.

-¿Qué busca en un retrato?

-Captar a la persona tal como es, su carácter, su erotismo, su dulzura. Si capto a un niño, soy más chico que él con naturalidad. Quiero que me entregue su confianza. Y cuando ese nivel de camaradería y de confianza es el idóneo y percibo su mirada limpia, disparo. Soy un fotógrafo de disparo único o de muy pocos. Mi obsesión es lograr que la persona se vea y se reconozca. Que diga: "Soy yo desde dentro".

-No debe ser fácil: rara vez nos gustamos en las fotos...

-Es cierto. Cada foto es una aventura diferente en materia de gestos, de sonrisas, de personalidad. En el fondo, intento mostrar mi pasión por el ser humano.

-Acaba de ganar el premio Goya al mejor retrato. Uno de los elementos que llamó la atención en la pieza "Nerea" fue la técnica...

-Yo creo que eso es el resultado de muchos años de trabajo y de investigación. Ya hemos superado esa fase de aprendizaje del revelado, de la medición de luz, de la búsqueda del mejor encuadre. Ahora uso el autofocus que me permite captar los detalles con más rapidez y con mayor precisión que cualquier ojo humano, y puedes dejar volar la fantasía. La tecnología ha cambiado mucho: siempre he querido avanzar y mi experiencia en el laboratorio ha sido esencial. ¿Le puedo decir una cosa?

-Está obligado a hacerlo.

-Lo importante es que se sepa hacer fotos. Para el que no sabe mirar y ver no hay tecnología ni cámaras que valgan. La técnica, la cámara o la tecnología digital son elementos secundarios, auxiliares, importantes desde luego. Para mí, la palabra es tan importante como la única luz que uso: el retrato nace de la confidencia.

-¿Ha tenido maestros?

-No sigo a nadie, pero no lo digo por menosprecio u orgullo: trabajo a mi manera y con libertad. Ahora bien, veo lo que hace Sebastiao Salgado y siento auténtica envidia de no haber estado donde él estuvo.

-¿Es, entonces, el artista y el profesional que ha querido ser?

-En cierto modo. A mí me hubiera gustado ser reportero de guerra, viajar, pero no he podido o no me he atrevido. Me siento un retratista de la vida, de las cosas menudas y del paisaje. Y en todo eso pongo mis ojos, mis sentidos, el alma: ordeno y desordeno mis pequeñas fantasías. Estoy abierto a todos los caminos.

-Este es su segundo premio Goya. ¿Le va a cambiar en algo?

-En absoluto. Tengo clientes en Euskadi, en Valencia, en Barcelona, aquí. Estoy muy agradecido a la gente, y en particular a mi mujer, Isabel, y a mi hijo José, que me ayuda en el revelado. Dispongo de la mejor tecnología digital posible y de un espacioso estudio, que es casi un sueño. Me he propuesto tener las mejores herramientas para mis clientes y que la única limitación sea yo mismo. El premio me hace sentir orgulloso, pero no me alejará de mis raíces ni de mis amigos.

-Por lo que veo, encarna el usted el fotógrafo seductor.

-Especialmente con los niños. Soy payaso como ellos, les digo chorradicas y a veces me dicen sus padres que hasta sueñan conmigo. Vienen a verme al estudio. De repente entra mi mujer y me dice: “Javier, hay ahí un chico que quiere verte y si no sales dice que a va romper la puerta a patadas".

 

 

LAS FOTOS DE MANUEL ARRIBAS / 1

LAS FOTOS DE MANUEL ARRIBAS / 1

Una foto sobre la familia de Manuel Arribas.

LAS FOTOS DE YALE JOEL