Antón Castro |
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Soy amigo de Daniel Sahún (Zaragoza, 1933) desde hace casi dos décadas. Amigo y admirador absoluto de su pintura. Y de su timidez, y de su pequeño estudio, y de esa pasión permanente por el trazo y el gesto. Como alguna mucha gente, durante algún tiempo pensé que Vera y Sahún era la misma persona, un único pintor. Son uno en dos, son dos en dos, son Juan José Vera y Daniel Sahún: son artistas múltiples y complementarios que asumen el legado de una tradición y la ensanchan. Poco a poco, quizá a través de la amistad con sus hijos, fui conectando más con la obra de Sahún, fumador, solitario, apasionado por la música y casi siempre sigiloso. Una vez me pidió un texto para un catálogo, y fue una de las experiencias más difíciles. ¿Qué palabras se le podían poner a una pintura tan abstracta, de sesgos informalistas, tenebrosa al principio, pero con ráfagas de claridad luego? ¿Qué vocablos debía usar para hablar del niño asustado que había en el hombre, para hablar de las pesadillas y de la lenta asimilación de un dolor antiguo, de las visiones casi alucinadas de la infancia y la juventud, de la huella espiritual, saturada de enigmas? “Sahún. La construcción incesante de la pintura” es el título genérico de la Antológica que se inauguró ayer en el Palacio de Sástago, consta de más de cien obras del creador, abarca todos sus periodos, y ofrece cuadros extraordinarios. Varios, bastantes. Es una exposición llena de sorpresas, de tensión, de intensidad cromática. La sala final de papeles es estupenda. El artista estaba feliz (y habló casi menos de lo justo: dio gracias y mostró su sonrisa modesta), igual que la diputada Cristina Palacín y el comisario Manuel Sánchez Oms. Y en el fondo, tratándose de un trabajador incansable y discreto, de una afabilidad sin resquicios, de un místico pagano embrujado por el jazz, casi todo el mundo estaba muy contento. Luis García Bandrés analizaba cuadro a cuadro y se deslumbraba en cada sala. Su actitud, tan sincera, refleja un estado de ánimo, una convicción y una forma de querer y admirar a Daniel Sahún bastante unánime. *La foto es del servicio de prensa de la Diputación de Zaragoza. |