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EL GARRAPINILLOS: SUDÓ Y VENCIÓ AL PICASSO

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Esta ha sido una semana importante para el Garrapinillos. El pasado domingo, bajo el aguacero de la mañana, se suspendió el partido con el Stadium Venecia, a pesar de que el campo era hierba artificial. El jueves pudimos estrenar nuestro remozado campo de San Lorenzo, que ahora exhibe una mullida hierba natural. Lo estrenamos y lo disfrutamos con una intensa sesión de controles, de rondos y de disparos. Fue precioso: tuve la sensación de que volvía a la adolescencia; además de jugador, fui masajista y entrenador de mis compañeros de Arteixo.

 

Esta ha sido una semana especial, sobre todo, porque Diego Severo, nuestro puntero derecho del Uruguay, se marcha definitivamente para su país. Ha jugado unos cinco partidos con el Garrapinillos, un par de ellos amistosos, y ha logrado cuatro goles, tres en partido oficial. Salvo el fracaso estrepitoso en Pina, de todo el conjunto, todo lo demás ha sido muy positivo. Diego Uruguayo ha colaborado con su juego y, más aún, con sus goles determinantes. El último, poco antes del inmediato adiós, fue ayer mismo en los campos de la Federación: el Garrapinillos venció 4-0 al Picasso, intentó desarrollar su trabajo en torno a tres principios: orden, combate y talento, y el último tanto, de un derechazo casi desde fuera del área, fue de Diego Uruguayo. Le dije que tenía que cambiarlo, que había compañeros que esperaban para jugar. “Esperá: tengo que marcar un gol”. Y lo marcó, como él sabe hacerlo. Antes había fallado un par de ocasiones, pero su trabajo fue sólido; resultó peligroso, pugnó por el balón, se asoció con los interiores y con el ariete Pirri y marcó. Los compañeros le aplaudieron en el campo y en el vestuario. Diego, además, ha sido modélico: vino a entrenar siempre y a cada instante quería jugar su pachanga desde la punta derecha.

 

El Picasso no andaba demasiado fino. No había ganado nada, aunque a mí no me decepcionó tanto. Jugó, peleó, buscó la verticalidad y batalló durante mucho rato en el centro del campo, pero todo fue en vano. El Garrapinillos hizo un partido muy serio, trabajó en todos los espacios, quiso el balón y buscó las alas una y otra vez. Primero por el ala izquierda penetró Adrián Serna y marcó. Luego lo haría Pirri en dos ocasiones por el centro, y finalmente completaría el resultado Diego Uruguayo. El nivel del equipo fue como a mí me gusta: exhibió concentración, presión constante, búsqueda del balón, desmarques y trabajo, trabajo de recuperación. Pirri marcó un segundo gol soberbio; el tercero nació de una jugada de Jorge, que trabajó constantemente y dio media docena de pases de gol más que claros. Todo el equipo, insisto, estuvo a buen nivel: la defensa se mostró concentrada y expeditiva; en la media, Mario no perdió su sitio y Diego Rodríguez desplegó su inmensa actividad, robó balones, jugó hacia arriba, aunque le faltó acierto en el remate. Sospecho que siempre piensa que va a fallar: le falta arrojo y confianza de cara al gol. A Pirri le aventuré más de veinte goles en el campeonato: en cinco partidos ya lleva otros tantos goles. Los números cantan por ahora.

 

Formamos de salida con: Gayoso; Alex Velilla, Alfredo, Marcos, Aitor; Diego, Mario Calvera; Diego Uruguayo, Jorge Rodríguez, Adrián Serna; y Pirri. Y también jugaron Diego Cali, Juan, Alex Navarro, Jaime y Alex Fernández, que hoy disputó casi 60 minutos por cansancio y ahogamiento de Adrián Serna, que le dedicó el gol a su madre y a su padre, que andaban por allí.

 

Y el próximo sábado, estrenamos en competición oficial el campo de San Lorenzo. Tendremos fotógrafo y operador de cámara.

*Josema Carrasco, sin saber que el Garrapinillos juega de rojo y blanco, ha imaginado así a nuestro número 9 (que es Alex Fernández, zurdo por cierto), y me envía esta preciosa ilustración.

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