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Antón Castro

DIÁLOGO CON GRACIELA DE TORRES

DIÁLOGO CON GRACIELA DE TORRES

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La profesoray realizadora Graciela de Torres (Zaragoza, 1977) habla del cine, de sí misma, de su tiempo y del gran momento del mundo audiovisual en Aragón.

 

 

¿Cómo está el cine dirigido por mujeres?

Todavía resulta extremadamente chocante ver que el cine dirigido por mujeres es una pequeña minoría dentro de un gran sistema. Como ejemplo más ilustrativo tenemos los premios Óscar, donde sólo han obtenido el "Óscar a la mejor película extranjera" dos mujeres, Marleen Gorris (Antonia's line, 1995) y Caroline Link (En algún lugar de África, 2002), y es ahora en 2010 cuando una directora, Kathryn Bigelow (En tierra hostil), parece tener claras posibilidades de conseguir el "Óscar al mejor director". Mejor paradas salen las estadísticas en los Goya, ya que han sido reconocidas como mejores directoras Pilar Miró, Icíar Bollaín e Isabel Coixet, pero aún así, en más de dos décadas de festival, siguen siendo resultados demasiado desproporcionados.

Kathryn Bigellow, directora de En tierra hostil.

A pesar de todo, en el panorama internacional destacan directoras de cine sumamente interesantes, que nos hacen augurar un futuro prometedor para las cineastas; valgan como ejemplo algunos nombres, entre otros muchos, como el de Lucrecia Martel (argentina, de quien estoy deseando ver su próxima producción, El eternauta), Claudia Llosa (peruana, La teta asustada, 2009, nominada también al "Óscar a la mejor película extranjera"),  Courtney Hunt, (estadounidense, Frozen River, 2008), Sophia Coppola (estadounidense, Lost in translation, 2003), Miranda July (estadounidense, Tú, yo y todos los demás, 2005),  Samira Makhmalbaf (iraní, A las cinco de la tarde, 2003), Keren Yedaya (israelí Or, mon trèsor, 2004), Annemarie Jacir (palestina, La sal de este mar, 2008) o la española Isabel Coixet, que también ha destacado en la realización de spots publicitarios.

Claudia Llosa, autora de La teta asustada, en el centro.

Por lo general estas realizadoras crean películas sobre mujeres que expresan su realidad, a veces como reflexión, a veces como denuncia. 

¿Estamos en un buen momento, es distinto a otros? ¿Qué líneas se siguen, qué estéticas son las dominantes?
Donde creo que se está viviendo un gran momento para el cine realizado por mujeres es en la actualidad aragonesa. Tenemos nombres que ya están consolidando una importante trayectoria profesional, de entre los cuales estaría a la cabeza Paula Ortiz, pero también hay otras directoras que se han hecho notar en el panorama nacional como Pilar Palomero, Pilar Gutiérrez, Marta Horno, Irene Bailo, Noemí Lana-Renault, Sonia Llera, Miriam Reyes o Laura Sipán; Vicky Calavia, programadora y activista del cine aragonés también ha dirigido, o María Rubio, que además de realizadora, es directora del O’buxo, festival ya consolidado.

No olvidemos también que las Productoras aragonesas y Aragón Televisión están llenas de grandes mujeres profesionales en la parte técnica del lenguaje audiovisual, donde destacan las realizadoras Teresa Lázaro, Yolanda Liesa, Rocío Ibarra o Irene García.
Contamos además este año con el estreno del "I Festival Aragonés Cine y Mujer", que se celebrará en Andorra (Teruel) en mayo, y la casi inmediata "Muestra Internacional de cine realizado por mujeres", que tiene sede en Zaragoza, Huesca y Teruel, y ya va por su XIII edición.


¿Cuál sería tu propio camino, tu poética de realizadora?

En mi adolescencia, el cine que me sugirió por primera vez una lectura 'activa' de su lenguaje fílmico estaba hecho por mujeres: fueron Jane Champion (neozelandesa, Un ángel en mi mesa, 1990, El piano,1993) y Sally Potter (inglesa, Orlando, 1992) las directoras que me conmocionaron.

Fotograma de Hiroshima, mon amour, de Resnais. Con guión de Duras.


En la actualidad creo que influyen mucho en mí Agnès Varda, por su lenguaje documental o Marguerite Duras, por hacer trascender la relación entre el cine y literatura. Me interesa especialmente el cine experimental, pienso mucho en una de sus precursoras, Maya Deren, así como en una de sus herederas, Peggy Ahwesh, cuya adaptación de Le mort de George Bataille (The Deadman, 1990) me ha impresionado mucho. De entre las experimentalistas españolas, destacaría también mi interés por Laida Lertxundi.


Ahora toca ir a la próxima Muestra de Cine realizado por mujeres donde seguro encontraré nuevas influencias, que empieza, entre otros nombres, con el de la estadounidense Barbara Hammer.

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