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JOSÉ LUIS ANCHELERGUES: QUINCE AÑOS DE FESTIVAL DE CINE DE ZARAGOZA

El pasado domingo, en el suplemento Hoy Domingo de Heraldo, que coordina Picos Laguna, publiqué esta entrevista con José Luis Anchelergues, director del Festival de Cine de Zaragoza, que alcanza su XV Edición.

 

José Luis Anchelergues en una foto de Heraldo, creo de Víctor Lax.

 

“Querríamos que Zaragoza

 se sintiera orgullosa

de su festival de cine”

 

“El Festival de Cine

de Zaragoza es más

de todos que nunca”

 

SUMARIOS

- “Sería un error pensar que todo está conseguido. Nuestra obsesión es evolucionar, tener los pies en el suelo y aprender de los errores”.

-“Maribel Verdú es una maravillosa profesional y queremos respaldar la película ‘De tu ventana a la mía’, de Paula Ortiz, que protagoniza”.

-“El FCZ me cuesta dinero, eso es así, pero estoy aquí porque quiero, porque me gusta, porque amo a esta ciudad y al cine”

 

 

Asegura José Luis Anchelergues (Zaragoza, 1964) que no sabe exactamente de dónde le viene la pasión del cine, al que define como “pasión, ilusión, magia”. Si se pone a rebuscar en los secretos de familia descubre a un tío cinéfilo que era coleccionista de programas de mano y de fotos. Él, con ocho y diez años, se recuerda en las matinales de los sábados de los cineclubes de los colegios Virgen del Carmen o Escolapios. Y se recuerda, unos años más tarde, fundando con otros amigos de Torrero el Cineclub Bogart, que proyectaba películas de 16 mm. en el antiguo cine Venecia por 40 pesetas, poco más de 20 céntimos de euro. “Tenía una máquina de escribir y hacía mis propias historias, que nunca sacaba a adelante. Empecé, como un juego, a confeccionar programas para un festival de cine imaginario con sus presentaciones y sus premios. Articulaba el programa en torno a películas como ‘Ben-Hur’, ‘Lo que el viento se llevó’ o ‘Casablanca’, que siempre ha sido una de mis películas favoritas”, señala el director del Festival de Cine de Zaragoza, que acaba de iniciar su XV edición.

Se diría que estaba usted predestinado…

Sé que parecerá raro. Redactaba las presentaciones alrededor de cuentos y pequeñas historias con humor. Yo creo que había visto reportajes en la tele de los festivales de San Sebastián, Valladolid, sabía que existía el Festival de Huesca, y me imaginaba algo semejante en Zaragoza. ¡Se lo juro! Era muy seguidor de aquellos críticos de entonces que veíamos en TVE: Alfonso Sánchez, al que veneraba, Pascual Cebollada o Alfonso Eduardo. Veía ‘La clave’ de José Luis Balbín, me encantaban los coloquios y era un seguidor de Chicho Ibáñez Serrador. Era un teleadicto y empezaba a convertirme en cinéfilo.

¿Cómo evolucionó esa afición?

Hacia 1984, me metí en la Casa de Juventud de Torrero y allí, con otros compañeros, formamos un grupo de vídeo: Socvideo, que será el embrión de la Asociación El Gallinero, que fundará en 1996 el Festival de Jóvenes Realizadores de Zaragoza. Entonces empezaba la fiebre del vídeo, y en aquel grupo, entre otros, estaban José Miguel Bruna, Miguel Ángel Marco, Jonás Pérez, José Manuel Olleta, muchos siguen en la brecha. En ese instante estaba más volcado en la difusión de los medios audiovisuales, y trabajamos en ese campo y con los estudiantes de los institutos durante mucho tiempo.

Y en 1996, nació el Festival. ¿Qué sucedió?

Nos gustaba mucho tipo de cine. El Gallinero adquirió experiencia en la organización de pequeños eventos, y surgió la oportunidad de organizar una noche de cine fantástico y de terror, ‘Pánico en el Matadero’, que comenzó a las ocho de la tarde y terminó a las ocho de la mañana. Santiago Segura fue el conductor del certamen. Fue un éxito que nos animó a todos. Y a mí especialmente: pensé que era el momento de cumplir el antiguo sueño de que Zaragoza tuviera un festival. No teníamos muy claro qué tipo de festival exactamente, pero bosquejamos unas notas y decidimos llamar a la puerta del concejal de Cultura de entonces, Juan Bolea. Intentamos citarnos con él en tres ocasiones, pero fue imposible, y en vez de tirar la toalla nos dirigimos a la concejalía de Juventud…

Usted entonces trabajaba en TUZSA ¿no?

He trabajado ahí hasta hace dos años en mantenimiento de limpieza de autobuses en una empresa de servicios. El festival había crecido tanto que decidí arriesgarme y pasé un primer año malo, de inseguridad, sobrevivo con trabajos eventuales y colaboraciones con otros festivales y todo lo que puede salir para un autónomo.

Sigamos. Estábamos en el despacho de Juventud…

Sí, con Ricardo Mur. Nos recibió y le dijimos que teníamos un proyecto cinematográfico para Zaragoza. Teníamos claras algunas cosas: queríamos que fuese de alcance nacional y que mimase nuestro sector audiovisual, que ya estaba en pleno desarrollo. Nos decíamos: “No podemos competir con Sitges o Gijón, el festival de Huesca es internacional, tenemos que buscar un hueco, y quizá el mejor sea el de los jóvenes realizadores”. Mur nos dijo: “Tengo por ahí un dinero. Podríamos hacerlo, pero tiene que ser pronto. Para septiembre”. Estábamos en verano. Así nació el Festival de Jóvenes Realizadores en septiembre de 1996.

Contaron con Paul Naschy, Jacinto Molina, nada menos…

Y no solo con él: estuvieron con nosotros, en el jurado, actores como Silvia Marsó, Gabriel Latorre, o el propio Paul Naschy, que estuvo encantador, participativo, entrañable. Fue muy feliz. Era de los primeros homenajes que se le hacían. Celebramos el Festival de viernes a domingo en el colegio de los jesuitas.

¿Cómo los han aceptado los demás festivales?

Muy bien. Los grandes festivales nos echan una mano: nos dejan películas, colaboran en algunos aspectos de la programación. Nosotros tampoco somos fanáticos de la exclusividad.

¿Cuál es el balance de estos quince años?

Para mí bueno. Hemos llegado hasta aquí y he decidido que no voy a quejarme de nada. Que no vamos a quejarnos. Pero también sería un error pensar que todo está conseguido. Nuestra obsesión es evolucionar, evolucionar, evolucionar, tener los pies en el suelo y aprender de los errores. El FCZ ha sido apoyado a lo largo de estos años, en Juventud, por Ricardo Mur, Jorge Azcón, Mar Herrero y Carmen Gallego. Quizá integrado en esa consejería no podía crecer como habíamos soñado. Ibercaja empezó con nosotros y se retiró, y ahora está la CAI, volcada, financiando los premios. Aquí tenemos esa especie de contrariedad de que si está una de las dos cajas no puede estar la otra, si está una institución a otra le cuesta estar, pero este año tenemos a muchas empresas implicadas en muy diferentes grados. El festival es más de todos que nunca. Y eso es una noticia emocionante. Como lo es también que ahora contemos con el apoyo de Zaragoza 2016.

¿Con qué presupuesto cuentan en 2010?

Tenemos 200.000 euros para 83 horas de cine, 30 homenajes y premios, muchos invitados, la proyección de 123 cortos y numerosas actividades complementarias, entre ellas la exposición ‘La serie B en el cine español’, que permanecerá en el Centro de Historia hasta febrero de 2011. Gestionamos 120.000 euros en metálico y los otros 80.000 corresponden a préstamos de infraestructuras, salas de cine y otros conceptos más o menos inmateriales

Tampoco parece demasiado para la quinta ciudad de España, una ciudad esencialmente de cine, y para un festival que lleva ya quince años.

Festivales como San Sebastián, Valladolid o Sitges lógicamente están muy por delante. Málaga tiene en torno a dos millones y medio de euros; Gijón rebasa el millón de euros; Huesca tiene alrededor de 600.000 euros; Cinema Jove de Valencia cuenta con un millón; Burgos organizó la primera edición de un festival con medio millón de euros. Puede imaginarse que no nos sobra nada. Tenemos que hacer encaje de bolillos. A mí personalmente, el FCZ me cuesta dinero, eso es así, pero estoy aquí porque quiero, porque me gusta, porque amo a esta ciudad y al cine. Nadie me pone ni me ha puesto una pistola, nadie nos obliga, lo llevamos en la sangre, pero puestos a soñar todos querríamos que hubiera un nivel mayor de profesionalización. Puestos a soñar, querríamos que Zaragoza sepa que tiene el FCZ, que se sienta orgullosa de él y que participe.

¿Ese es el gran reto?

El gran reto es popularizar el festival, contagiar la pasión por el cine a la gente. Queremos que el FCZ llegue a los ciudadanos y eso se ve en algunas de los programas que hemos preparado: las proyecciones en los barrios, la incorporación de los enfermos con síndrome de Down, los ‘Días de cine y tapas con vino Corona de Aragón el Tubo’, que consiste en que 18 establecimientos de esa zona de Zaragoza preparen auténticas tapas de cine, cada una está inspirada en una película española. La más fácil de imaginar es ‘Jamón, jamón’, ja, ja, ja… Tenemos una cosa muy clara.  No estamos aquí por vanidad, el FCZ no es nuestro: es de la gente. Y nosotros, todo nuestro equipo, lo que les queremos decir a los zaragozanos es esto: “El Festival de Cine de Zaragoza es vuestro”.

¿También le dicen eso a los realizadores aragoneses?

Por supuesto. Han sido y son muy importantes para nosotros. El FCZ tiene una muy buena relación con los otros festivales de Aragón. En 2010, hemos cumplido quince años la Semana de Cine de Fuentes y las Jornadas de la Almunia. En cada certamen hemos homenajeado a 10 realizadores distintos que han crecido y que han evolucionado con nosotros. Treinta cineastas, nada menos.

Sigamos con las novedades. ¿Qué más hay este año?

Además de la programación oficial, tenemos un apartado que se llama ‘Supervivencia fílmica 36 horas’. Se van realizar 24 cortometrajes en el que van a participar 300 personas de toda España. Cada equipo hará un proyecto a lo largo de veinticuatro horas de rodaje en Zaragoza, dispondrá de doce horas de montaje y edición, y la pieza no podrá exceder de cinco minutos. Se pasarán el día de la clausura por la mañana. Uno de los cortometrajes, coordinado por Javier Mesa, se realizará en la cárcel de Daroca por los presos. Este es un programa que patrocina Ámbar, siempre muy volcada con nosotros.

¿Por qué rinden homenaje a Maribel Verdú y a Emilio Gutiérrez Caba?

Maribel Verdú es una maravillosa profesional, incuestionable, vinculada a Zaragoza por diversos motivos, pero además es la protagonista de ‘De tu ventana a la mía’, el primer largometraje de Paula Ortiz -será ella quien le entregue la distinción-  y es un modo de respaldar esa producción. Y Emilio Gutiérrez Caba es un monstruo de actor que tampoco ha recibido tantos homenajes y está muy feliz con el galardón.

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antoncastro

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