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NOTAS DE UNA CHARLA EN BARBASTRO

 

La diseñadora y fotógrafa Beatriz Gimeno.

 

Por José Antonio ALBERO

 (http://tertuliapedroprimero.espacioblog.com).

Esta tarde, ofreceré una charla-coloquio, a las seis en la UNED de Barbastro, sobre cultura en España y Aragón en este momento. Intentaré vincular a Ana María Matute, Mario Vargas Llosa, Angel Guinda, Soledad Puértolas, Cristina Grande, Ana Alcolea, O’Carolan, Moreno Gistaín, Enrique Bunbury, CDAN, los ilustradores aragoneses (desde Sáez Castán a Tàssies e Isidro Ferrer), Beatriz Gimeno, Compairé y Lorenzo Almarza y Santiago Fumaz, entre otros asuntos, sin olvidar claro el centenario de Costa y la huella de la bicicleta.”

Eran las palabras con las que Antón Castro anunciaba en su blog su visita a Barbastro el pasado jueves. Lo presentó José Antonio Adell mientras Antón se movía a su alrededor desplegando por toda la mesa y el suelo, libros y discos que fueron creando una especie de altar cultural. Adell tuvo que marchar corriendo a Zaragoza donde presentaba un libro y Antón empezó a oficiar.

“Bouillon de culture” fue un programa mítico de la televisión francesa presentado por Bernard Pivot, que anteriormente había llevado a cotas de audiencia sorprendentes, a un programa sobre libros llamado “Apostrophes”. Y así, “bouillon de culture” podríamos titular la charla que Antón dio en la UNED de Barbastro.

Comenzó valorando muy positivamente el Nobel concedido a Vargas Llosa, escritor al que definió como completo, maravilloso, generoso, curioso y complejo. Un premio justo para alguien que defiende la complejidad y la dialéctica como pocos. Pasó de él a Ana Mª Matute, escritora de una educación literaria muy profunda y de la que recomienda leer “Los niños tontos” (En edición de Media Vaca). Narró anécdotas de su estancia en Albarracín hace unos años. Glosó “Olvidado Rey Gudú” como una obra en la que despliega su pasión por narrar, por contar de forma libre y mágica. A través de ella se acercó a Carmen Laforet y a Ramón J. Sender, y vino a decir que el Premio Cervantes que se le acaba de entregar reconoce a toda una serie de mujeres, hijas o nietas de ella. Entre ellas Soledad Puértolas, de la que destacó tres libros: “Compañeras de viaje”, “El bandido doblemente armado” y “La vida oculta”. Premio de las Letras Aragonesas 2003, pasó a hablar de estos premios, de la necesidad de darlos a conocer a la sociedad aragonesa, de quienes los habían recibido. Entre ellos Ángel Guinda  (próximo ponente en el curso), escritor generoso y del que señaló “Escribir como se vive” y “Espectral”, libro bello, muy bien publicado y que nos animó a leer antes de que venga la próxima semana. Publicar… comenzó glosando editoriales nuevas que han ido surgiendo en Aragón en los últimos años que lo están haciendo muy bien. Xordica, Tropo, Anorak, Contraseña, Nuevos Rumbos… De ahí pasó a la ilustración, campo en el cual Aragón se ha convertido en referencia nacional. Nombró a Francisco Meléndez, Josep Antoni Tassies, Javier Sáez Castán, por supuesto Isidro Ferrer, Elisa Arguilé… Pasó después a hablar de artistas como Pepé Cerdá y de su éxito en Francia, de José Noguero (muy bien situado en el ámbito nacional), de Broto… Habló de los periodistas de Barbastro, de su gran amistad con Mariano Gistaín y Encarna Samitier, de José Luis Pano (que estaba en la sala y del que valoró el libro escrito junto a Estela Puyuelo “La vida en un minuto. Biografía de Santiago Fumaz, retratista de Fonz”)… Le tocó el turno a la música y citó en primer lugar a los hermanos Moreno Gistaín, barbastrenses; a Mª Eugenia Boix, de Monzón, comentó el concierto “Labordeta clásico”, y habló del arreglo que José Manuel Montañés ha hecho del “Canto a la libertad”, según Antón el que debería convertirse en el himno de Aragón, aunque se sienta ajeno a himnos y nacionalismos. Labordeta y Javier Tomeo van más allá de cualquier ideología, y nadie debe querer apropiarse al cantautor, del que destacó su don para la comunicación.

Dijo que Barbastro también es tierra de diseño, y felicitó a Beatriz Gimeno, presente en la sala, por su obra y el reconocimiento que ha logrado en foros europeos. Continuó hablando de música, del gran momento que atraviesa en Aragón: habló sobre Bunbury, Carmen París y Amaral, de O’Carolan y “Nota de paso”, del documental “Los chicos de provincia somos así”, de Javier Carnicer y “Carnicería Carnicer”, de Santiago Auserón y “Río Negro”, comentó el libro “Noches del BV 80″ de Libros del Innombrable. Pasó a analizar la obra de Agustín Sánchez Vidal, especialista en Buñuel, Lorca y Dalí, y autor de “Sol y sombra” y “El mundo simbólico de Luis Buñuel”, también la de Javier Sierra, pasó a Joaquín Costa y contó la anécdota de cómo trajo a Aragón el boceto de una bicicleta que había copiado, en un papel de fumar, en la Exposición de París de 1867…

Uff.. ¡Casi nada! Habló casi dos horas sin parar, abriendo paréntesis cuando no podía resistir el contar algo que asociaba al relato aunque lo alejara de él, sabiendo volver para de nuevo marcharse, una y otra vez, dejándonos a todos con la boca abierta por su sabiduría y memoria.

Antón se excusó por si no nombraba a alguien en tan poco tiempo. Yo también me excuso por los que he olvidado en mis notas.

Terminó leyendo dos de los textos de su último libro “El paseo en bicicleta”, uno de ellos “La cantante”. Puedes leerlo en su blog:

http://lacantante-un-poema-de-el-paseo-en-bicicleta-.php

 

*Este artículo es de José Antonio Albero, que asistió a la conferencia, y la foto es de Beatriz Gimeno. José Antonio Adell, experto en carreras de pollos, en historias de amor y de brujería, novelista histórico, fue quien me invitó a la charla.

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antoncastro

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