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SERGIO DEL MOLINO, HOY, EN FNAC

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Sergio del Molino presenta esta tarde, a las 20.00, en la FNAC, su novela ’No habrá más enemigo’ (Tropo). Estará acompañado por el traductor, poeta y narrador Miguel Serrano. Pongo aquí la entrevista que le publiqué hace unos días en ’Heraldo’. A la misma, presento en Los Portadores de Sueños la novela ’El reencuentro’ del escritor y periodista aragonés Bosco Esteruelas. La foto es de Pedro Hernández del Colectivo Anguila, un espléndido artista y casi tan buena persona.

 

 

FICHA DEL LIBRO

No habrá más enemigo. Sergio del Molino. Tropo Editores. Zaragoza, 2012. 278 páginas.

El diseño y la portada son de Óscar Sanmartín Vargas. El libro fue finalista del premio Francisco Casavella. Martínez de Pisón dijo de él que “era poderoso, torrencial, sin más límites que los de la imaginación”. ‘No habrá más enemigo’ también tendrá una edición argentina que se presentará en la próxima feria del libro de Buenos Aires.

 

Sergio del Molino narra

la rabia y el caos de vivir

en una novela delirante

 

 

[El escritor y periodista publica en Tropo ‘No habrá más enemigo’, una narración vertiginosa de amor, sexo, locura y atmósfera de intriga, protagonizada por tres personajes  que viajan, huyen y aman desde la ambigüedad y el miedo]

 

 

[Este texto apareció hace unos días en Heraldo de Aragón]

Sergio del Molino (Madrid, 1979) es un ejemplo claro de letraherido, de escritor por vocación que siente cómodo en diversos géneros: en el artículo literario o de actualidad, como se veía en el reciente volumen ‘El restaurante favorito de Nina Hagen’ (Anorak, 2011), en el reportaje de investigación, ‘Soldados en el jardín de la paz’ (Prames, 2009), en la narrativa corta, ‘Malas influencias’ (Tropo, 2009), y en la novela, a la que acaba de dar el salto con su libro más ambicioso y complejo en voces, estructura, escenarios y secuencias: ‘No habrá más enemigo’ (Tropo, 2012), que se presentaba recientemente en Huesca y se presentará el 28 de marzo en la FNAC, de Zaragoza.

El libro, dividido en tres partes, ‘Lo de Lenín’, ‘Lo de León’ y ‘Lo de Herbert’, está vinculado a una experiencia inolvidable: el nacimiento, el crecimiento, la enfermedad, la lucha y la esperanza, y la muerte de su hijo Pablo. La redacción de la novela fue una obsesión, una válvula de escape, un homenaje y a la vez un acto vertiginoso en el interior de un hospital. Dice Sergio: “Al principio, intentaba hacer una novela policíaca, a mi manera, y puede decirse que empecé el libro por la última parte: la historia de ese personaje Herbert, vinculado a Nabokov y a su novela ‘Lolita’, y también al mago de Oz, la narración de un crimen, de una pistola y de dos personajes que andaban por ahí. Luego me di cuenta de que no iba a un sitio concreto y he ido reconstruyendo el libro”. En esa reconstrucción, Sergio del Molino ha hecho una novela que tiene mucho de relato de aprendizaje, de intriga, de novela collage de tránsito psicológico hacia la madurez.

Explica el escritor que ‘No habrá enemigo’ surgió durante una visita a la laguna Bacalar, en México: le fascinó la luz, el clima opresivo, “pensé que ese laguna era el ambiente ideal para un crimen, me imaginé un cadáver flotando en una piscina y también a un personaje turbio, como Herbert”.

En la trabajosa redacción del libro, Sergio del Molino –ese escritor joven que “nada sabía de la paternidad ni de la muerte”- tomó distintas direcciones que fueron redondeando otras ideas básicas de la novela. “Siempre tenido muy claro que yo quería escribir un libro sobre las relaciones entre padres e hijos, desde la perspectiva de los hijos, y cómo influía en ese vínculo tan determinante una forma de ser más bien gélida –señala el escritor-. Eso le sucede a dos de los personajes: Lenín y León, que tienen una relación especial con sus padres y son fríos”. El autor revela otra clave del libro: todos los personajes llevan nombres de revolucionarios rusos; los ya citados Lenín y León, por Trotski, pero también Nadejda, la mujer de Lenín, y Alejandra, inspirada en Alexandra Kollontai, que fue asistente de Lenín y probablemente su amante...

“A mí me fascinan los héroes de la revolución rusa. He intentado darle una vuelta de tuerca a la realidad. La relación de Lenín con su esposa Nadejda fue más bien fría, sin pasión, ella era como una monja de la revolución y él como un robot. Y en cambio, las cosas con Alexandra debieron ser muy diferentes: me intrigaba ver a un Lenín apasionado, humano. Y en ese contexto transcurre la primera parte del libro”. La narración juega con esos nombres como un correlato simbólico de la realidad, pero la acción transcurre en la primera década del siglo XXI y tiene como banda sonora, en ese tramo, la música de Bob Dylan.

Ahí se cuenta la historia de un hombre, Lenín, al que las circunstancias llevan de aquí para allá, que conoce a una joven en Madrid y vive varias aventuras con ella: aventuras de sexo, de viaje, de dominación. Ella es Lola, una ‘femme fatale’ de cine negro. “Esa parte es la más violenta, la más salvaje y a la vez la más pornográfica. Lenín no sabe muy bien quién es esa mujer que le arrastra hacia una relación de esclavitud sexual. También me quería medir como escritor en una narración casi pornográfica, aunque luego la novela explora otros caminos”.

La acción empieza en Madrid y el protagonista se traslada a Zaragoza para ver a su padre; ahí, por puro azar, ante unas casas de militares, se encuentra con Alejandra, otra joven enigmática que será determinante en la segunda parte del libro, protagonizada por León y por ella, pero también por otros personajes como el francés Bragattion, el general José Moscardó, el músico Woodie Guthrie o Rita Hayworth, sombras y fantasmas que se mueven la ciudad horizontal que es Zaragoza, a las que se suma otro personaje como Herzen. Subraya Del Molino: “A mí me gusta mucho la pintura de Pepe Cerdá, especialmente los arrabales, las afueras, y este Herzen está muy emparentado con él. Es el pintor que está en los márgenes,  es el pintor de los detritos industriales donde también fluye la vida”.

Por otra parte, Lenín y León son dos personajes complementarios, casi como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Explica el narrador: “Lenín carece de voluntad, se deja llevar, es un observador, asume lo que le viene y no toma parte. Y León es un inconformista y un buscador: su vida es más anodina e intenta modificar el rumbo de sus días”. La novela se cierra con una tercera parque donde todo confluye, donde adquiere gran importancia, de nuevo, Alejandra, “un personaje que se ha ido forjando un carácter que intimida. En un principio no era tan importante,  pero yo mismo me he ido enamorando de ella”.

‘No habrá más enemigo’ es una historia de amor y locura, de naipes y póquer, de la hija adorada de un Coronel, de ciudades y países diferentes, y es una historia de miedo y de continuos escalofríos: “Yo intento que los personajes se parezcan un poco a la vida que es un caos muy difícil de asimilar cuyo sentido te lo impones tú mismo a la fuerza”, matiza el autor. El texto posee la atmósfera de una película de David Lynch o de ‘El tercer hombre’ de Carol Reed, “el ritmo es, en muchos pasajes, de cine negro con ecos surrealistas”, pero también es una novela con muchas capas, con un poso culturalista.

Concluye el escritor y colaborador de HERALDO: “La realidad es incomprensible y dolorosa, y esta novela ha sido escrita desde la rabia, la incomprensión y desde un dolor insoportable. ‘No habrá más enemigo’ transmite una sensación de desasosiego. El nihilismo es una condición de nuestro tiempo: estamos aquí, intentamos sobrevivir con la máxima dignidad posible, no creemos en ningún paraíso y tampoco creo que seamos mancos emocionales. Pero a veces sobrevivir es ya una tarea en sí misma”. Lenín y Lola, León y Alejandra, Herzen y Herbert son supervivientes en los márgenes de la ciudad horizontal.

 

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antoncastro

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