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JEKYLL AND JILL: UN DIÁLOGO

[El sello Jekyll & Jill, de Jessica Aliaga y Víctor Gomollón, ha ganado por segundo año consecutivo el premio al libro Mejor Editado de Aragón de 2012 con ‘Del enebro’ de los hermanos Grimm, texto traducido por Jessica Aliaga, introducido por Ferrer Lerín e ilustrado por Alejandra Acosta. Los dos editores cuentan aquí su línea de trabajo, tanto en diseño, tipografía, concepto, como en línea estética. Parte de esta entrevista apareció en ‘Artes & Letras’ de Heraldo de Aragón. La foto primera de los editores es de Vicente Almazán.]

 

-¿Cuál fue la idea que os animó a fundar Jekyll&JIll?

 Casi parecía una evolución lógica. Víctor lleva dedicándose al diseño editorial media vida y Jessica estudió filología inglesa y se doctoró en la especialidad de literatura. Ambos amamos los libros y la literatura y creíamos que quizá podríamos intentar sacar aquello que nos interesase del modo que nos gustase. Realmente no se necesita prácticamente nada para fundar una editorial: formamos la sociedad, pagamos la cuota de autónomos religiosamente (eso ya resulta más doloroso en este país) y nos fuimos a recorrer librerías para presentarnos como editores. Sólo hace poco más de dos años de eso y ya lo recordamos con ternura.

 

-¿Qué tipo de editorial queríais hacer? ¿Teníais modelos de editoriales, modelos de editores, queríais pareceros a alguien?

En realidad Víctor se quería parecer a Jessica y Jessica a Víctor, así que ahora, tras este tiempo, el resultado es una extraña mezcla. Muchas editoriales han influido en nuestro criterio, pero somos infieles con todas ellas y también con nuestros gustos. Un día nos puede gustar una cosa y a los pocos días dejarnos de gustar. Es posible que por eso editemos libros cada vez diferentes. Nos gustan tantas cosas que sería difícil definirnos en un solo diseño, por eso no queremos encorsetarnos en una línea editorial. Así, de pronto, nos vienen a la cabeza libros que nos han influido de un modo u otro: las colecciones de Valdemar, los preciosos libros de la antigua Siruela («Del enebro» debe mucho al libro «Monstruos y prodigios» de Ambroise Paré, 1987), la colección de bolsillo de Alianza Editorial, las cuidadas ediciones de Editorial Labor, pero también la editorial Penguin, Gallimard, Nobrow, Stichill Marigold Press y los libros encontrados en librerías de viejo.

 

-A la luz de vuestro catálogo, se diría que os gusta un tipo determinado de literatura: un tanto arriesgada, experimental, con explícitos homenajes a la literatura de género, ¿no? ¿Cabría hablar de apuestas específicas, de género, de autor, de estética?

Nuestra apuesta es la diversidad, pero está claro que nuestras filias y fobias personales, y nuestra educación, forjan nuestro carácter editorial. Queremos sacar cosas de gran calidad, aunque eso reduzca el número de lectores potenciales. De hecho, a veces hacer tiradas pequeñas debe ser motivo de orgullo. No olvidemos que el libro más vendido en la actualidad es 50 sombras de Grey, con una traducción lamentable en la que parecen escenas que dan mucha risa (recuerdo en concreto una en la que una mujer hacía rodar sus ojos de placer), pero está claro que la gente no la lee con la intención de reírse, creo yo.

No nos interesa lo fácil, nos atrae lo interesante, que suele ser siempre algo que no se consume rápida y sencillamente. Y también nos interesa explorar por dónde va la literatura actual y editar a autores noveles.

 

-Vayamos con algo muy importante, que os ha caracterizado desde siempre. ¿Entendéis el libro como un objeto en sí mismo? ¿Qué labor cumplen esos pequeños obsequios o detalles que añadís a cada volumen? Pueden ser fotografías, grabados, materiales integrados de forma especial.

 Ahora resulta que ni siquiera son necesarios los libros para leer, ya que las pantallas hacen de soporte de casi toda la información que recibimos a diario. Por eso nosotros queremos marcar una diferencia con respecto a esta tendencia. Muchas noches yo acabo harta del ordenador y por no ver más pantalla no enciendo ni el televisor. Ponerme a leer entonces en un e-reader seria un castigo para mí y no un disfrute. Sin embargo no creemos que e-readers y libros sean opuestos, al contrario, son diferentes medios que se disfrutan de manera diferente. Para nosotros el aspecto material del libro resulta muy atractivo y cálido, y queremos compartir eso con los lectores. El regalo es un añadido, un algo más, que en algunos casos actúa como símbolo externo y completo del mismo libro.

 

¿Cuál es la importancia del diseño y la tipografía en vuestros libros?

Como decía Marshall McLuhan, que nunca se pasa de moda, el medio es el mensaje. El medio construye el contenido en el sentido que lo determina. Los seres humanos no leemos con el cerebro, aunque pueda parecerlo, sino que leemos a través de nuestros sentidos. Hay algo de perverso en el trabajo de maquetación de un libro. El diseñador puede decidir que un texto se lea más rápido o más lento, según el tipo de letra que elija, el cuerpo de la misma y el espacio entre líneas. Asimismo, una mala maquetación, una caja descompensada, o el uso de una tipografía poco agraciada pueden perjudicar la lectura de un libro. Así, el trabajo del diseño editorial debería ser prudente y humilde, pues su único fin está en que el libro se lea con fluidez, que favorezca la lectura placentera. Sucede a menudo que los diseñadores gráficos toman la realización de un libro como si fuera un trabajo más, queriendo imprimir un sello que les distingue en otros formatos, y echan a perder el trabajo. El diseñador editorial, sin embargo, debería estar siempre detrás del libro, presente, sí, pero sin llamar la atención. Cuando un lector detiene su lectura porque algún elemento de la mancha le distrae, malo, es que hay un problema. Un diseñador editorial debe conocer las normas básicas de la construcción de un libro: el orden de las primeras páginas, las normas ortotipográficas, las páginas que deben ir numeradas y las que no... Son normas básicas que todos los que trabajan en este sector deberían conocer. También, claro, es bueno saber estas normas para transgredirlas cuando se considere oportuno. Fue así en el caso de Menos joven, que es un libro lleno de trampas visuales, estéticas y tipográficas. Un conjunto de guiños para un lector despierto. Trabajamos codo con codo con su autor, Rubén Martín Giráldez, para hacerlo posible, y quedamos muy satisfechos.

  

-Habéis publicado ya bastantes cosas. Con el libro de Miguel Ángel Ortiz Albero, sobre Apollinaire y su herida de guerra, ‘Un día me esperaba a mí mismo’ (2011), ganasteis por primera vez el Premio al Libro Mejor editado. ¿Qué supuso para vosotros?

Para nosotros fue muy importante este primer premio ya que fue la primera valoración institucional que recibimos. Sabíamos que a los lectores les estaba gustando lo que sacábamos, y también a los libreros, pero no sabíamos qué pensaban otros de nuestro trabajo. Comprobar que era valorado nos dio una gran alegría. Diría que este segundo premio nos hace incluso más ilusión, ya que nos sorprendió muy gratamente que nos lo concedieran dos años consecutivos, con una carrera tan corta como la que llevamos.

 

¿Qué papel juegan las ilustraciones en vuestros libros?

 Muy importante. Para cada título elegimos entre diferentes ilustradores, los que creemos que mejor pueden adaptarse al texto. Es uno de los procesos más divertidos de la edición. Así, para Doppelgänger, pensamos en Arantxa Recio, pues queríamos una cubierta alejada de la idea siniestra del doble, buscábamos más bien una revisión actual de la figura del doble, reflejo plural del contenido de los relatos del interior. Para El libro de los milagros, contamos con el trabajo de Sobelman Corta y Pega; hallamos en sus collages esa visión desacralizadora y divertida que nos parecía tan oportuna para el humor mordaz del libro de Carme Tierz. Para Menos joven contamos con el trabajo de David Cauquil y Alfonso Rodríguez Barrera, ambos profesionales reconocidos en el mundo editorial. La imagen es muy importante para nuestra editorial, es por ello que también publicáramos dos libros dedicados a la fotografía analógica con obra de Indiana Caba y Jesús Llaría o las fotografías de Alejandro Herrero y Jessica Aliaga que acompañaban a la edición de El otro McCoy de Brian McCabe.

  

¿Es fácil que una editorial como la vuestra encuentro su hueco en el mercado?

Si no encontramos hueco, lo haremos. Vamos armados con cucharillas de café y estamos dispuestos a abrir todos los túneles que hagan falta.

 

¿A quiénes les interesan vuestros libros, sabéis qué tipo de lectores tenéis?

Nunca se sabe bien el perfil de nuestros lectores, pero cuando editamos los libros los imaginamos muy guapos. Esa idea se confirma en las ferias y días del libro, que los que nos vienen a comprar son bien guapos todos. Es así.

 

Si se edita bien, con mimo, ¿puede ser una garantía de éxito, más o menos a la larga?

Dependerá de lo que uno entienda como éxito. Si hablamos de dinero, la respuesta sería: no. Si hablamos de disfrutar de lo que hacemos, de estar orgullosos, de encontrar gente que disfrute y comparta la belleza de nuestros libros, de tener al mejor equipo, entonces respondería también con sencillez: sin duda, sí. Creemos que este punto es muy importante: para nosotros el éxito no está en las ventas, sino en el respeto y el orgullo que uno siente por lo que hace, por sus autores y colaboradores, y éstos por nosotros. A mi me entristeció mucho leer que los premios Miguel Labordeta y Arnal Cavero-Guillem Nicolau de este año quedaran desiertos por falta de manuscritos, debido al hecho de que este año los premios eran honoríficos y no tenían una compensación económica. ¿Se imaginan que el Pulitzer quedara desierto porque el ganador no recibe una compensación económica? Sería ridículo. Pues bien, aquí en Aragón estos mecanismos no parecen sorprender a nadie. A nosotros sin embargo nos parece triste que muchos artistas sólo se muevan por una motivación económica.

 

¿En qué consiste, en realidad, en ser editor?

Un editor selecciona textos, autores e ilustradores que le interesan e intenta crear algo que merezca la pena compartir. A veces es un pálpito. Una extraña pulsión. Cuando sucede eso, nada puede pararlo. Durante el proceso de trabajo del libro Del enebro utilizamos mucho el término temblor en nuestras conversaciones. «Hagamos un libro que provoque temblor», ese temblor ante lo bello y lo terrible, el temblor ante un jardín romántico devastado justo antes de que caiga la tormenta, el temblor que provoca algo que se mueve bajo una tela y que aún no se sabe de qué se trata. Es una forma de comunicación que a veces surge entre nosotros con algunos autores, que está más cerca del concepto resplandor de Stephen King que de cualquier tecnicismo de marketing.

 

¿Qué es lo más complejo o laborioso de vuestro oficio?

Quizá lo más complejo sea tener que combinar la edición con nuestros empleos y nuestros hobbies y el contacto con el resto de los seres humanos a los que queremos. Ojo, que no nos quejamos, ni mucho menos, pero siempre andamos deseando sacar más horas de las que disponemos. Entonces hay que parar y resetear, ya que si se corre demasiado no se disfruta. Ese es un lujo que sólo nos podemos permitir las editoriales independientes, supongo.

 

Hablemos ‘Del Enebro’: ¿Cómo surgió este proyecto y adónde queríais llegar?

Comenzó como un pequeño proyecto, madurado lentamente desde hacía muchos años. Del enebro, de los hermanos Grimm, es un cuento que reúne todas las características del cuento primitivo. En él aparecen las figuras arquetípicas del cuento de hadas. Un madrastra perversa y atormentada (que correspondería a la figura de la madre, según Bruno Bettelheim), un ogro (que en este caso es el padre, pero que se comporta como los ogros de otros cuentos cuando huelen el rico aroma del niño guisado), unos hermanitos, cada uno de un color (tradición que aparece también en algunos cuentos africanos, como hijos del sol y de la luna), un árbol-madre que acoge los restos de su hijo (recordando los cultos paganos de adoración al árbol) y un niño que resucita en avatar de pajarito (que nos lleva a la resurrección de Cristo, pero que también recuerda la figura de los muertos que se reencarnan como animales-guía de los vivos, característico de algunas leyendas tradicionales precolombinas). Creímos que un cuento tan sencillo y complejo debía ser publicado como una obra única, desprovista de otros cuentos. Desnudo ante todos, así nos gustó imaginarlo.

 

Materialmente, ¿cómo se hizo? ¿Qué aportó Alejandra Acosta, qué aportaron Stella Y Paco Boisset?

Imaginamos desde el principio que «Del enebro» debía ser un libro ilustrado. Rebuscamos entre la obra de varios autores hasta que descubrimos, a través de Internet, el trabajo de la ilustradora y collagista chilena Alejandra Acosta, cuya obra está plagada de elementos vegetales y animales, toda ella creada desde un punto de vista exquisitamente delicado y femenino, pero también oscuro y brutalmente sensual. A los pocos días de afrontar el proyecto en equipo, cuando recibimos los primeros bocetos y las ideas que Alejandra aportaba, se confirmó, supimos que ella y no otra era la autora indicada para realizar este libro. Cuando el proyecto estaba más avanzado, nos pusimos en contacto con Francisco Ferrer Lerín, autor fetiche para nosotros, que conocíamos y admirábamos por sus obras Fámulo, Familias como la mía o su Bestiario. Pensamos que él, en su doble faceta de ornitólogo y de escritor de bellezas terribles, era la persona idónea para realizar el prólogo a este cuento. Jessica se encargó de la cuidada traducción del cuento. Para ello utilizó la versión original, escrita en Plattdeutsch o bajo alemán. También realizó una hermosa Nota a la traducción, como apoyo al texto.

Para el aspecto del libro quisimos huir de las ilustraciones a todo color y de esos papeles couché brillantes que se suelen utilizar en los álbumes ilustrados, un formato de libro que nos parece que vulgariza cualquier obra, y decidimos trabajar solo con tres tintas especiales, al estilo de algunos libros antiguos: un verde vegetal, un rojo vibrante y negro, impreso sobre papel registro de alta calidad. La elección de los demás papeles para cubiertas y sobrecubiertas surgió tras largas y provechosas reuniones con los impresores, Stella y Paco, que pusieron en la edición de este libro la misma ilusión que nosotros. Los impresores decidieron hacer pruebas de maquina de varias de las ilustraciones sobre los papeles elegidos, que enviamos a Alejandra para que les diera el visto bueno. Tras recibir la confirmación, gritamos ¡A imprimir!

 

¿Cómo se recibe este segundo galardón? ¿Os da seguridad, es una confirmación a vuestra apuesta?

Sin duda, y como ya hemos comentado antes, este segundo galardón nos demuestra que estamos haciendo las cosas bien, algunas al menos. Cuando comenzamos estábamos llenos de inseguridades, y seguimos estándolo, pero parece que si uno trabaja desde el corazón, las cosas van saliendo bien.

 

¿Cómo está el panorama de la edición en Aragón y en España?

Nosotros vemos todo el asunto con esperanza (que no es lo mismo que el optimismo). La crisis está dañando mucho el sector, sobre todo el gremio de los impresores y encuadernadores de la vieja escuela, y nos preocupa mucho que el cierre de muchos negocios acabe provocando el descenso de la calidad del libro futuro. Quizá por eso seamos tan clásico con el aspecto de nuestros libros, porque sabemos que la historia del libro es larga y que hay mucha sabiduría en su forma. Sin embargo están surgiendo también muchas editoriales pequeñas de gran calidad, lo que está diversificando la oferta, y eso siempre es bueno, que la gente pueda elegir.

 

¿Cómo os planteáis el futuro?

Queremos seguir así, al mismo ritmo lento que llevamos, con la misma alegría y la misma relación con las personas que hacen los libros con nosotros.

 

¿Qué proyectos estáis barajando?

Nuestro próximo libro será Deshielo y ascensión, de Álvaro Cortina Urdampilleta, una novela de ciencia ficción extraña y compleja, dividida en cuatro partes, con diferentes voces. Después publicaremos el que será nuestro primer ensayo: Chris Marker y la Jetée: La fotografía después del cine, de Antonia Escandell, un precioso ensayo sobre una película de la que somos admiradores. También estamos con la traducción de una novela inédita en España de la autora británica Eva Figes, que falleció el pasado verano tras haber publicado más de veinte obras de ficción y no-ficción. La novela, La versión de Nelly, narra la inquietante historia de una mujer que se encuentra en el vestíbulo de un lujoso hotel y que no recuerda quién es ni qué hace ahí. Y ya para el otoño estamos preparando también nuevo libro con Alejandra Acosta, que promete ser tremendo.

 

¿Qué tres o cuatro libros de otras editoriales os hubiera gustado publicar?

La verdad es que nunca nos planteamos que hubiéramos podido sacar un libro que ha sacado otra editorial, porque entonces ya tienen el aspecto de esa editorial y resulta imposible imaginarlos de otra manera. Nos suele ocurrir que un libro ya terminado parece haber sido así siempre. Sin embargo los que estamos dentro sabemos que cada libro fue, en algún momento, una infinidad de posibilidades.

Sí se nos ocurren con frecuencia libros imposibles, como uno que nos gustaría sacar a todo color y en gran formato con fotografías de actores porno daneses de los años sesenta y sus fotografías en la actualidad. Entonces nos recreamos en qué forma le daríamos, el papel, la tipografía, qué tipo de impresión, como si no tuviéramos ninguna constricción económica. Parecerá una tontería, pero es lo que mantiene nuestra imaginación funcionando. Además resulta tremendamente liberador imaginar estos libros. El libro que estamos preparando con Alejandra Acosta es, en sí mismo, un intento de llevar a la realidad uno de esos libros imposibles. Con el equipo idóneo, todos los libros son posibles.

 

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