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FERNANDO SANMARTÍN O MARLOW

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Fernando Sanmartín acaba de publicar un nuevo y breve libro: ‘Noticias sobre Zaragoza del capitán Marlow’ (Xordica). Es uno de esos libros personales y transparentes que pueden leerse como  las confidencias de un paseante y de un observador que acude al teatro, a dar un recital, a una presentación, al que le gusta subir a los taxis, oler ciertos perfumes de mujer, recordar a la joven Esperanza (casi un primer amor), ver exposiciones o citarse con una amiga del pasado. Es un libro de amor a la ciudad (Zaragoza, y otras ciudades), a la cultura, a las pequeñas cosas (desde abrir el buzón hasta mandar una postal o escuchar un disco) y de afecto hacia creadores, pintores, viajeros, plazas, hoteles. También hay detalles sutilísimos de humor y de amor a las sombras y a los mitos. Dice en la página 20:

“En el parque he sido peripatético, transparente, joven e impulsivo. Y he vivido momentos inolvidables. El último ha sido hablar por teléfono con Baudelaire, un poeta que está enterrado en el cementerio parisino de Montparnasse. Me reprochó que haya dejado de leerlo. Y tiene razón”.

 

Por ejemplo, cuenta esta historia de piscinas:

“Y también le gusta [nadar] a Agustín Sánchez Vidal, que iba a la piscina de las Palmeras y una alumna suya lo miraba escondida en sus gafas de sol, una alumna con vocación de revés, una alumna hermosa, posmoderna, llena de suspenses, que se enamoró del profesor Sánchez Vidal y compartía con él las caricias del cloro, solo eso, una alumna que me contaba sus deseos, su erotismo, y me hacía confesiones a mí, que nunca fui su profesor, confesiones que no debo confesar".

 

*Dos grandes amigos: José Luis Melero y Fernando Sanmartín, retratados por Lara Albuixech.

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