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UN TEXTO SOBRE HÉCTOR ABAD, PREMIO CÁLAMO DE 2016

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Cuentos de domingo / Antón Castro

 

 

Aquí, hoy Héctor Abad

Hay escritores que tienen aura de verdad. Uno de ellos es Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958). Visitó Zaragoza para presentar, en Cálamo, ‘La Oculta’ (Alfaguara, 2015), una novela sobre la tierra. Es autor de una docena de libros, pero uno le ha hecho famoso en todo el mundo: ‘El olvido que seremos’ (Seix Barral, 2006), donde cuenta una compleja historia familiar que acaba con el asesinato de su padre, en plena calle de Medellín, el 25 de agosto de 1987. Era médico y amaba los libros y la poesía. Héctor Abad llegó al lugar del crimen, acarició su cuerpo aún caliente y halló en su bolsillo un soneto que empezaba por “El olvido que seremos”. Dijo que era de Borges, por su estilo, por la frase feliz del inicio y porque, manuscrito, llevaba abajo las iniciales J. L. B. Esa atribución daría mucho que hablar: algunos colegas y expertos le dijeron que el texto no era de Borges y que quería impulsar su novela con la fama del autor de ‘El hacedor’; hasta la propia María Kodama le dijo que era apócrifo. Becado en Berlín, Héctor Abad inició una fascinante aventura detectivesca y literaria para probar que su corazonada era cierta. Lo cuenta en un libro espléndido, como un cuento fantástico, ‘Traiciones de la memoria’ (Alfaguara, 2010): escribió a los grandes expertos, localizó a un escritor que decía que ese poema lo había escrito él, contrató a colaboradoras con alma de espía como Bea Pina, buscó en librerías de viejo –Héctor Abad tiene una librería de viejo, Palinuro; sus dos grandes pasiones son las librerías de viejo y el vino-, y al final probó que ese poema se lo había dado el viejo Borges, poco antes de morir, a algunos amigos: al escritor francés Jean-Dominique Rey, al pintor Guillermo Roux y a su esposa Franca Beer... Localizó el folleto donde se había publicado ‘Aquí, hoy’, con otros cuatros textos en Ediciones Anónimos, y le dieron una grabación donde su padre recitaba el texto en la radio. Héctor Abad concluye así el cuento borgeano de su pesquisa: “Es hermoso que unas letras manchadas de sangre por los últimos hilos de su vida hayan rescatado, sin pretenderlo, para el mundo, un olvidado soneto de Borges sobre el olvido”.  

 

*Este texto apareció en mi sección dominical tras la visita de Héctor Abad a Cálamo, donde conversó con Ignacio Martínez de Pisón. Fue un día memorable. Aquí, Héctor, entrañable, con sus padres. Los otros dos ganadores de los Cálamo son la chilena Lina Meruane y Martín Caparrós, que presentará este jueves 'LaCrónica' (Círculo de tiza).

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