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SEIS POEMAS DE SÁNCHEZ VALLÉS

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SEIS POEMAS DE 'LOS SIGNOS EN EL AGUA': SÁNCHEZ VALLÉS
[Breve selección de poemas de Joaquín Sánchez Vallés de la antología de 99 poemas que acaba de publicar en el sello Pregunta de Reyes Guillén y David Francisco. 'Los signos en el agua', reseñada esta misma semana en 'Artes & Letras' en la red por José Antonio Conde.]
https://www.heraldo.es/…/joaquin-sanchez-valles-40-anos-en-…

Pájaros en la luz

No están sobre la luz:
la luz los atraviesa
con un rumor dorado.

Ni dentro de la luz:
solo hay luz en la luz,
como nada en la nada.

Tampoco estoy seguro de que sean
pájaros o promesas,
o piedras simplemente
que un ángel niño lanza al lago de los vientos.

A las horas más hondas del verano,
cuando la luz dibuja su clara geometría,
por un segundo cruzan
ingrávidos y ambiguos,
alas que baten entre nubes quietas,
cuerpos ligeros que el azar convoca,
donde se apiña el mundo y su estremecimiento:
pájaros en la luz,
vuela la vida.

Por un segundo cruzan en el aire,
por un segundo acaso el mundo está completo,
por un segundo escapan de nosotros,
como dioses minúsculos,
como tantas palabras que mueren a diario,
como tantas pasiones perdidas para siempre.

***

Somontano

Lomas verdes, sosiego de la encina,
yerbas de olor, caminos fatigados,
al fondo siempre un río en rocas grises,
el cielo azul. el monte azul,
los campos.

Este jardín abierto tiene nombres
de trigo y vid,
nombres para decir bajo un olivo
con la boca ocupada de pan blanco.

El río, el sol, el soto, la ladera:
cuando no quede sed para mis labios,
tal vez me recordéis, sierras de Guara,
montes de luz,
celaje que sostiene
el aire que no alcanzo.

*****

Yo lo veo

Yo lo veo:
todo el mundo te mira, te desnuda
con los ojos, se para cuando pasas,
te sigue y se te enreda como el aire
en la espuma del mar.

Tú misma me has contado
parte de tus amores primitivos:
cuando yo no existía
te acosaban incluso lesbianas y maricas.

Y no me extraña nada
que de ti se enamoren
los hombres, las mujeres, los perros y los niños…
Tengo entendido que hasta algún arcángel
empieza a lamentar su carencia de sexo.

*****

XX (de “El jardín y los páramos”)

Siempre escogí la senda del error.

Aquella que entre bojes
lleva a perderse en la montaña.

Yo sé que hay carreteras y largas pistas grises
que acaban en ciudades donde reina
el saber de los hombres.

Sin embargo,
siempre escogí la senda del error.

Así he tocado el abedul y el haya.
Así he mirado el gamo y el rebeco.
Así he sentido un mundo
en donde nada vale la vida de los hombres.

*****

XXV (de “El jardín y los páramos”)

Blanca luna,
agujero en el cielo que trasmina
la luz de un dios arcaico.
Resto
de un tiempo cuando no existía noche,
vieja luna que dejas
filtrar la transparencia
de una esperanza inalcanzable.

*****

Un lugar

Un lugar desolado, quizá España.
Un tiempo sin futuro, acaso ahora.
Una tierra infecunda y heladora,
campo propicio al cardo y la cizaña.

Una piedra que afila la guadaña.
Un hambre vieja que de nuevo implora.
Una rabia civil, sangre que aflora
al filo de la herida en que se ensaña.

Un silencio, tal vez el de tu aliento.
Un corazón vestido de fatiga.
Un espanto sombrío y violento.

Un puño que amenaza y que castiga.
En un yermo mordido por el viento,
donde jamás germinará una espiga.

*Esta foto se tomó en Huesca y pertenece a los archivos de Heraldo.

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