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CALVOMOÑACO / 3. AL MODO DE KLIMT

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¿Qué ha pintado el artista?

 

¿Dónde está Klimt? ¿Cuáles de entre todos son sus ojos, dónde está su lujuria fermentada en escarcha de oro?

Dice el artista que aquí está una de sus mujeres.

Hay como colas de pez, ensimismadas en su propia espiral y en un tamiz de sombras.

Y hay, sobre todo, un poderoso ejército de ojos

y un vencejo y un ruiseñor que invaden con su canto.

 

A Klim le gustaban los jardines.

Y el olor agreste de las mujeres.

Y el crepúsculo dorado. Y la luna herida de sangre.

 

Aquí hay un enigma de suicidas.

O de flores insomnes que desordenan la líbido.

Y un charco de luz que copia el pensamiento de los monstruos.

 

*Alberto Calvo se ha detenido ahora en el mundo de Gustav Klimt, uno de los pintores que ha adquirido más pujanza en los últimos años. Se ha convertido en un referente, en un modelo. Su pintura, elaboradísima de color y de sensualidad, anda por aquí como un laberinto y acaso como un espejo.

 

 

 

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