Blogia
Antón Castro

FERNANDO TRUEBA. RETRATO

FERNANDO TRUEBA. RETRATO

Cuentos de domingo / Antón Castro

 

Fernando Trueba

 

Hay creadores que son peregrinos que buscan en tu misma dirección y que parecen mostrarte el camino y sus encrucijadas con fogonazos de luz. Como tanta otra gente sigo a Fernando Trueba desde sus inicios: desde ‘Ópera Prima’, con Paula Molina y Óscar Ladoire, que siempre me hacía pensar en el actor y rapsoda Luis Felipe Alegre; desde ‘Mientras el cuerpo aguante’, sobre el cronista a contratiempo Chicho Sánchez Ferlosio. Algunos nos educamos con la revista ‘Casablanca’, que él fundó, y luego seguimos su trayectoria, una exaltación de la vida, del erotismo y de la belleza, en títulos como ‘Belle Epoque’, que aborda la felicidad, el amor y la dulce voracidad del fauno adolescente. Y por ahí están ‘La niña de tus ojos’, su homenaje a Florián Rey y a Imperio Argentina, con un reparto espléndido y bien avenido: en las películas de Fernando Trueba se percibe el cariño que les tiene a los actores, la firme suavidad de su dirección. Trueba es un enamorado de su oficio, de Zaragoza (gracias a Luis Alegre y Félix Romeo, por el cual acaba de llorar con su padre por teléfono; es asiduo de La Almunia) pero también de las bellas artes: quiso ser artista, contemplaba con arrebato a su hermano Máximo, escultor, e incluso llegó a redactar una ‘Historia del arte’, que clausuró en el siglo XIX. Es un loco de la música, a la que le ha dedicado muchas horas, un sello, películas, investigaciones obsesivas, como sucede con el pianista brasileño Tenório Jr., e incluso un cómic animado: ‘Chico y Rita’, donde colaboró con otro zaragozano: Martínez de Pisón. Lo visité en su casa, y más que su espléndida biblioteca, me fascinó su discoteca: ponía discos, te explicaba una trayectoria o un compositor y parecía entrar en trance. Hace casi 20 años ya tenía un proyecto entre ceja: la figura del escultor Arístides Maillol y su joven musa Dina Vierny, que sería luego ‘El artista y la modelo’, con Jean Rochefort y Aida Folch, una obra que define su mirada sensual y alegre, su pasión por el cuerpo de la mujer. «Me mueve el deseo de crear cosas bellas, de contar historias. Me mueve el placer de contar», suele decir el Premio Nacional de Cine.

 

*La foto es de Aloma Rodríguez.  Está tomada en el ciclo de 'La buena estrella', en el Paraninfo.

0 comentarios