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Antón Castro

JULIO CORTÁZAR: CONTINUIDAD DE LOS PARQUES

JULIO CORTÁZAR: CONTINUIDAD DE LOS PARQUES

[Javier Torres es el protector invisible de estas páginas. De vez en cuando, desde Alcalá de Ebro o en cualquier rincón del mundo, mientras reparte libros, entra en el blog y hace pequeños cambios y enlaces. Hoy ha entrado y ha enlazado el maravilloso cuento de Julio Cortázar, “Continuidad en los parques”, una obra maestra del relato breve, brevísimo. Un mundo completo en un par de folios, en apenas 3.200 caracteres. Lo pongo en el escritorio con esta foto de Gisele Freund, una fotógrafa extraordinaria que se asentó en México, de la que acaba de aparecer un fragmento de sus memorias, que comenta hoy en ABDC Félix Romeo. Desde hace años, Gisele Freund es una de mis fotógrafas favoritas, como lo es Julia Margaret Cameron a la que le rindo homenaje en mi próximo libro de relatos, que aparecerá en el sello Xordica, con el título Un fantasma en la foto.]

 

 

CONTINUIDAD DE LOS PARQUES

 

JULIO CORTÁZAR

 

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.


Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

 

PISOS CORTÁZAR, UN CUENTO DE GEMMA PELLICER

PISOS CORTÁZAR, UN CUENTO DE GEMMA PELLICER

[Aún no conozco a Gemma Pellicer, la musa, la compañera y el aliento cómplice del escritor y crítico Fernando Valls, pero visito con frecuencia su blog Sueños en la memoria [http://megasoyyo.blogspot.com], en el que se ha revelado como una gran narradora en breve. He copiado aquí algunos de sus textos. Hace unos días contaba que estaba leyendo “Continuidad de los parques”, esa obra maestra de Julio Cortázar en dos páginas maravillosas que valen por toda una literatura y por algunos volúmenes de teoría del cuento. Ése ha sido mi relato favorito, la pieza que me habría gustado escribir. Borges le publicó a Cortázar el excepcional “Casa tomada”, pero siempre sintió una indecible predilección por éste, que, por otra parte, es una de las piezas que mejor han elogiado el poder de los libros. Gemma Pellicer ha creado esta deliciosa historia.]

 

 

Estaba leyendo con absoluta entrega "Continuidad de los parques" cuando sonó el teléfono en la habitación contigua:

 

-¿Dígame?

 

-Buenos días, señor Pérez López. Le habla el servicio automático Pisos Cortázar. En nuestra campaña de promoción, ha sido usted seleccionado para pasar un fin de semana con los gastos pagados en cualquiera de los pisos Cortázar, que a continuación pasamos a relacionar. Con el objetivo de que usted pueda disfrutar, a solas o con los suyos, de tan insólita oferta, disponemos de un amplio catálogo de patios, torres, villas, terrenos, naves, obra nueva, lofts, masías, estudios, áticos, locales, solares, chalets, bajos, habitaciones y lonjas. De seguir interesado, diga usted "uno" tras oír la señal.

 

-"Cero".

 

- Su selección ha sido guardada. Tenga en cuenta que la oferta no es acumulable. Así pues, el próximo fin de semana del 26 al 27 de abril le tendremos reservada una habitación con vistas a un hermoso parque. El dormitorio cuenta con baño, televisión y un saloncito de lectura. Si lo precisa, también puede hacer uso de nuestro servicio de catering a partir de media tarde. Pisos Cortázar le garantiza, asimismo, una total discreción con el empeño de ofrecerle un descanso seguro. Deseándole una feliz estancia en Pisos Cortázar, reciba usted nuestra más cordial enhorabuena.

*La foto es de Eugenio Recuenco. ¿Tendrían esos interiores los Pisos Cortázar?

 

LA FIESTA DE CINE Y SOMBRAS DE DAVID LOZANO

LA FIESTA DE CINE Y SOMBRAS DE DAVID LOZANO

David Lozano ha entrado en la literatura juvenil por la puerta grande. Ganó con “Donde surgen las sombras” el premio Gran Angular en 2006: una narración que transitaba por algunos subterráneos de Zaragoza.

 

Ahora acaba de iniciar la trilogía “La puerta oscura” con “El viajero”, la historia del joven Pascal, un español en París, que un día, tras el Carnaval, decide cruzar la frontera de la vida y la muerte, y se adentra en el reino del más allá, en el territorio del trasmundo, de las sombras y los difuntos. Pascal tiene amigos de todo tipo: una enamorada que parece no darse por enterada, un amigo friki, y a una peculiar fauna de amigos y colaboradores en esta aventura que le lleva por el cementerio de Pere-Lachaise y la Senda de los Condenados. Allá, conoce historias de toda índole, algunas fascinantes historias de amor del pasado. El libro, pese a esa licencia onírica, mezcla constantemente la realidad y la ficción: la vida de aquí, cotidiana, y sus personajes se interfieren en la de la gran Oscuridad.

 

Este próximo martes, David Lozano presentará su libro por todo lo alto, rodeado de amigos (entre ellos la joven escritora África Vázquez), de palomitas y de cine, “y fantásticos premios”. En los cines Augusta, este martes 22, se va a organizar una gran función para la presentación oficial del libro, que se presentaba también el pasado miércoles en la FNAC. David Lozano me decía ayer que va a ser una gran función, a oscuras, con muchos efectos, en la línea de terror, o “siniestra”, de la voluminosa novela. David Lozano va a realizar una gira por Latinoamericana y culminará en la Feria de Guadalajara de México. Desde SM dicen que es imprescindible reservar butaca en el teléfono 902121323 o en el email clientes@grupo-sm.com.

¿POR QUÉ TE GUSTA EL BOXEO?

¿POR QUÉ TE GUSTA EL BOXEO?

Ayer mi hijo Jorge, que anda estos días con muleta, me dijo: “No entiendo como a una persona como tú le gusta el boxeo”. Y se extendió en un montón de contradicciones: no soportas que le riñe o le pegue a mi hermana, no soportas ni un hilillo de sangre, te mareas ante una discusión, defiendes la poesía, la belleza del mundo una y otra vez. Le dije: “Me gustan las vidas de los boxeadores. La certeza que tienen de que un golpe les redimirá de la miseria, de la soledad. Me atrae esa vida que pasa de la gloria al ocaso y al olvido en poco tiempo. Me gusta esa pugna brutal por un sitio en el mundo”.

Me di cuenta de que nada de eso le convencía demasiado; derivamos hacia el boxeo en la literatura y, sobre todo, el boxeo en el cine. Jorge y Diego, 15 y 17 años, han visto conmigo algunas películas inolvidables con el pugilismo de trasfondo: el documental sobre Clay, “Cuando éramos reyes”, la película “Ali” con Will Smith, “El hombre tranquilo” de John Ford, una de mis películas favoritas, “Toro salvaje”, “Más dura será la caída”, y algunas otras. No lo convencí del todo. Y al final le dije la auténtica verdad: “De niño veía los combates con mi padre. De noche, de madrugada, los dos a oscuras, mientras caía la lluvia, hablando lo justo por encima de los comentarios de Horacio Quiroga y Joaquín Marco. Y temblábamos si nuestro ídolo no lograba dominar la pelea. Era un momento especial en el que me sentía muy unido a él. Vimos a todos los púgiles; mi padre tenía que ir a trabajar pero se levantaba o trasnochaba cuando había un cambate de Clay, Urtain, José Legrá, Pepe Durán, Joe Frazier o Carlos Monzón, aquel argentino que arrojó a su mujer por la ventana…” Jorge apostilló: “Como Tyson ahora”.

 

Anoche, tras asistir a la presentación de “Relatos para el número 100” (el libro coral que ha editado Joaquín Casanova en su sello Mira; ya he leído el excelente relato “Material sensible” de Miguel Mena. Había muchos amigos, pero me encantó ver a José Luis Rodríguez, recuperándose y dispuesto a volver a la Universidad las dos últimas semanas), el poeta Antonio Pérez Morte me decía que ya estaba mucho mejor, recuperado y con mejor salud y ánimo, y me envió esta escultura de dos boxeadores que estar a punto de entreverarse.

JUNE ALLYSON: LA SONRISA DE CONSTANZA

JUNE ALLYSON: LA SONRISA DE CONSTANZA

“Tengo los dientes grandes. Ceceo. Mis ojos desaparecen cuando sonrío. Mi voz es rara. No canto como Judy Garland. No bailo como Cyd Charise. Pero las mujeres se identifican conmigo. Y mientras los hombres desean a Cyd Charise, me llevan a mí a casa para presentarme a su madre”. Eso decía la actriz June Allyson, que encarnó a la escritora Jo en Mujercitas, que dio vida a la Constanza de Los tres mosqueteros, la novia de D’Artagnan. Están poniendo la película en televisión, con Gene Kelly en el papel de héroe y Vincent Price en el del antagonista Cardenal Riechelieu, y recuerdo la enorme ternura que me ha provocado siempre esta señora, que se casó con Dick Powell en 1945 y vivió con él hasta su muerte en 1963. Pasó luego por un período de desconcierto, desesperación y alcoholismo, hasta que la consoló su dentista retirado, que fue el amable refugio de sus días. Falleció en 2006 a los 88 años. 

 

Hallo esta foto de June Allyson, con su propia dedicatoria, y la cuelgo aquí: June Allyson, algo blandita tal vez, tenía la sonrisa más dulce y bondadosa del cine probablemente. Le brillaban con candor e inocencia sus ojos pícaros.

RETRATO VULNERABLE DE MARILYN MONROE

RETRATO VULNERABLE DE MARILYN MONROE

[Una película de quince minutos, en la una mujer parecida a ella practicaba sexo oral, ha devuelto a Marilyn a la actualidad. Esta mañana, en Hoy por hoy, la recordaban Javier Rioyo y Carlos Boyero. La recordaban conmovidos; Rioyo la dibujó como el animal más frágil del universo. Hace algún tiempo compré y leí una Enciclopedia de Marilyn de Monroe de Adam Victor (Köneman), a la que vuelvo a menudo. Me encantan este tipo de libros.]

 

Quizá si no hubiese muerto en 1962, Marilyn no hubiese sido el mayor mito sexual del cine. Una vez, convertida ya en objeto de deseo universal, en un armazón de fragilidad con curvas y magnetismo felino, dijo: "Si voy a ser símbolo de algo, prefiero serlo del sexo en lugar de otra cosa". Tal vez si no hubiese desaparecido envuelta en circunstancias macabras --para unos fue objeto de asesinato instigado por los Kennedy, Robert estaba en su casa el día fatal; para otros, un suicidio--, no se habrían escrito varios centenares de libros sobre Marilyn Monroe. Y ahora acaba de publicarse en España quizá el más completo que se conoce, y no nos olvidamos de "Marilyn Monroe. La biografía" de Donald Spoto (Anagrama, 1993) ni de "Marilyn Monroe. Investigación de un asesinato" de Donald. H. Wolfe (Emecé, 1999). Se trata de "La enciclopedia de Marilyn Monroe" de Adam Victor (Köneman), el fruto de más de tres años de intento trabajo de rastreo, búsqueda bibliográfica, conversaciones e indagación periodística.

         El resultado es un libro suculento, que ofrece una visión algo más compleja de la actriz de "Con faldas y a lo loco". No es que aporte nada radicalmente nuevo, que se desconociese o que no se sospechase de la actriz. Pero tiene el volumen tantas entradas, tantos matices, tantas declaraciones y, sobre todo, tantos personajes próximos a la mujer 10 del cine que su mundo se percibe mucho más vasto y mucho más rico. Marilyn fue una mujer frágil, sí, insegura, insatisfecha, una buscadora incesante de amistad, de cariño, de éxito, de sosiego interior, y eso --además de entregarse a muchos hombres codiciosos de sus carnes, vampirizados de súbito por su belleza cincelada con buril y una inspiración demasiado humana-- le condujo una y otra a vez a intentarse. Asistía a clases de interpretación y dicción, a clases de canto, y a leer (Rilke, Dostoievski, Tolstoi, Hemingway) con auténtica voracidad hasta el punto de convertirse en "la rubia tonta que más leyó en la historia de Hollywood". Recién casada con el gran Joe Di Maggio, el mejor jugador de béisbol de la historia de los Estados Unidos, se puso a leer a Saint--Exúpery y subrayó la frase: "Lo esencial es invisible a los ojos". Di Maggio comentó: "¿Qué demonios significa esto"?

         La Enciclopedia lo abarca todo. Las películas, los directores que la amaron (Elia Kazan especialmente) que la adoraron y que la hicieron grande como Wilder, Hawks, Negulesco, Hathaway o Huston; los fotógrafos que la captaron en su hipnótica hermosura o con esa desnudez que estremeció al mundo ("Nunca conocí a nadie con un don natural como el suyo ante la cámara", dijo Eve Arnold, que la retrató durante "Vidas rebeldes"); los actores que la entendieron, la detestaron, le robaron o le cedieron algún papel (se recuerda la antipatía profunda que se tenían Vivien Leigh y ella); sus numerosos amantes, y entre los posibles (al margen de los conocidos Marlon Brando, Frank Sinatra, Tony Franciosa, Yves Montand, Tony Curtis, los Kennedy o el escritor José Bolaños, para ella "el mejor amante del mundo") figuran nada menos que Orson Welles y el mismísimo Albert Einstein, que colgaba en su suite del Waldorf en dos fotografías. Marilyn llegó a configurar una lista de hombres a los que admiraba y con los que le habría gustado acostarse (figuraban Hemingway, Jean Renoir, Welles y por supuesto Einstein); un estrecho colaborador, no obstante, aseguraba que "el sexo no le interesaba demasiado". También figuran guionistas, masajistas, peluqueros, productores, y los curiosos y mitómanos podrán sorprenderse con sus tablas de gimnasia, que las tenía y las realizaba, o con sus dietas escrupulosas, que a veces rompía con Dom Perignom y aquel alivio artificial que eran los barbitóricos.

         Adam Smith no teme centrarse en algunos temas borrascosos como su muerte, su lesbianismo y su permanente desamparo. Respecto a su defunción, sugiere, igual que hacía Donald Spoto, que el perverso Hoover (el jefe de la CIA que perseguía comunistas y homosexuales y se trasvestía en la intimidad con ropas de mujer) podría haberla utilizado en un complót contra los Kennedy. Se cuenta también que Joe Di Maggio intentó sorprenderla en adulterio con su profesor de canto y se la encontró en la cama con otra mujer. Marilyn, que sostenía que su cuerpo "era su amigo mágico", dijo luego: "Cuando empecé a leer libros me encontré con palabras como ’frígida’, ’marginada’ y ’lesbiana’ y me preguntaba si sería las tres cosas. Estaba, además, el siniestro hecho que me encantaba mirar a las mujeres guapas". La soledad incrementaba su necesidad de ternura, de protección, y era capaz de pedirle al invertido Monty Clift o a Adam Cassey, cuyo lecho invadía de noche: "No hagas nada, sólo abrázame".

        

JULIO CÉSAR CHÁVEZ, VISTO POR DIEGO LUNA

JULIO CÉSAR CHÁVEZ, VISTO POR DIEGO LUNA

Sé que Julio César Chávez (Sonora, México, 1962) ha sido uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos. Se fajó bravamente durante una década, desde la conquista del título del mundo ante Mario Mariposa Martínez, en 1984, hasta su pelea con Oscar de la Hoya, el chico de Oro, en 1995. Entonces, el veterano de 33 años cedió ante el empuje de De la Hoya, que descubrió de inmediato que Chávez había sido temerario: tenía un corte en una ceja y había rehusado a retrasar la pelea. En aquel combate, terrible y sangriento, el gladiador mexicano ganó más dinero que nunca, pero descubrió que ya no era invencible. De la Hoya volvería a ganarle en 1997, ahora más ajustadamente y después de temblar en varias ocasiones, y también el ruso Koskya Tszyu. Chávez se retiró definitivamente en agosto de 2005, sangrando por la boca, con una frase parecida a ésta: “Yo soy el culpable de todo”.

 

En esos 21 años, disputó 112 combates, ganó 105, perdió cinco y cosechó dos nulos, uno de ellos antes el guisante dulce Pernell Whitaker. Peleó 37 veces por el campeonato del mundo, 10 más que Joe Louis, y venció a grandes púgiles como Franki Randall, Roger Mayweather, Héctor Macho Camacho, Edwin Rosario o Meldrick Taylor, uno de sus rivales más enconados: pelearon dos veces, en la primera dominó Taylor, pero Chávez lo derrotó cuando faltaban ocho o nueve segundos; en la segunda pelea, el mexicano venció en el octavo asalto.

 

Anoche, en Canal Plus, proyectaran la película documental del actor Diego Luna: Julio César Chávez, el último héroe mexicano. El actor de Y tu mamá también reconstruye la vida del púgil: su infancia en el seno de una familia pobre con once hijos, con el padre ferrocarrilero, sus iniciales escarceos en el boxeo, con sus hermanos Rodolfo y Rafael, y luego su carrera meteórica. La película, que da la sensación de ser algo errática, analiza la personalidad del púgil: quería ser alguien para redimir a los suyos. Le regaló una casa a sus padres, ante la vía del tren, para que ambos recordasen o evocasen sus mejores recuerdos de novios. Le regaló una casa a su primera mujer: va a verla y la encuentra destrozada, en ruinas. Le asoman las lágrimas: cuántos recuerdos, de golpe. Visitan los gimnasios, Diego Luna conversa con Don King y José Sulaimán, con periodistas, etc. Uno de los capítulos más curiosos es la connivencia de Chávez con el poder, o la atracción que sintió Carlos Salinas de Gortari hacia él. Asistió en helicóptero a una de sus peleas. Más tarde, Chávez sería acusado de corrupción y de estar vinculado al narcotráfico. Y aquí se sugiere que esa persecución, que parece el inicio del fin, estaría sugerida por Ernesto Zedillo.

 

Julio César Chávez era un pegador incansable. Creo que es su hijo Julio César Chávez Jr. (al que entrena ahora) quien dice que se faja y pega y recibe desde el gong del inicio hasta el gong final de la campana. Es muy importante, en el tramo final del documental, la relación entre padre e hijo. Diego Luna conversa con el joven aspirante  a campeón entre dos vagones. Julio César pelea todos los segundos de cada asalto. Es un boxeador rápido, con pegada y una increíble (por no decir, suicida) capacidad de encaje. Siempre va hacia delante, siempre quiere dominar y persigue a su rival hasta el último rincón. Y allí inicia la tarea de demolición. En eso recuerda a Carlos Monzón. Chávez es uno de esos boxeadores, acaso desprovistos de odio curiosamente (no era Joe Frazier, ni Tommy L. Hearns, ni Max Baer, ni Tyson, cargados de ira), que evidencian con sus golpes la dureza del pugilismo. No da tregua, ni se amilana; si recibe mamporros, los engulle, alivia el aguijón, y se afirma sobre el tapiz: el hurón inicia, de nuevo, su asedio sin intención de retroceder.

*Julio César Chávez y su hijo Julio César Chávez Jr.

ISIDRO FERRER EXPONE EN SAN JUAN DE LA PEÑA*

ISIDRO FERRER EXPONE EN SAN JUAN DE LA PEÑA*

CARTELES DE ISIDRO FERRER EN EL MONASTERIO

NUEVO DE SAN JUAN DE LA PEÑA

 

El claustro del Monasterio nuevo de San Juan de la Peña (Huesca) alberga desde mañana viernes, 18 de abril, hasta el próximo 15 de junio, la exposición de carteles de Isidro Ferrer “No es esto. Carteles de Isidro Ferrer”.

 

La muestra recoge las 19 obras que el artista gráfico ha realizado para las dos últimas temporadas del Centro Dramático Nacional, en las que se pone de relieve la sólida trayectoria artística del autor. La exposición de estas obras permite descubrir sus múltiples recursos creativos.

 

Por otra parte, la exposición reúne 60 carteles de los últimos años. De temática variada, estas obras reflejan los mundos propios y los lenguajes universales que Ferrer crea, y en los que la imaginación, la fuerza de los símbolos y la sutileza son los elementos principales.

 

 

19 carteles, 19 obras

 

Las temporadas 2006/2007 y 2007/2008 del Centro Dramático Nacional (CDN) han tenido como soporte promocional los carteles realizados por Isidro Ferrer en colaboración con Nicolás Sánchez. Los 19 carteles se sirven de la metáfora, la paradoja, la ironía y la traslación de significados; y juega con el valor simbólico de los iconos a partir de un lenguaje sintético de gran impacto visual.

 

Por otra parte, los 60 carteles que completan la exposición pueden considerarse una retrospectiva de la obra realizada por Ferrer en los últimos años. En estas obras puede contemplarse, a través de temas muy diferentes, el valor que concede Ferrer al juego; los mundos imaginarios que consigue crear mediante la descontextualización de los objetos, a los que carga de un doble significado; el valor que aportan las diferentes tipografías que utiliza, obteniendo un resultado aparentemente sencillo pero plagado de simbolismo.

 

Isidro Ferrer, una vida dedicada a la creación

 

Isidro Ferrer (Madrid 1963) combina su actividad de diseñador gráfico con una intensa labor en otros campos de la imagen como la ilustración, el cartelismo, la realización de cómics, la dirección artística de exposiciones, animaciones para televisión o la edición. Afincado en Huesca desde 1996, proviene del mundo del teatro y realizó su primera incursión en el mundo de la imagen en 1988, como diagramador e ilustrador de Heraldo de Aragón.

 

En 1990 funda el Estudio Camaleón en Zaragoza con el que comienza a despuntar públicamente, y en el 92 realiza el montaje de la planta dedicada a Goya en el Pabellón de Aragón en la Exposición Universal de Sevilla. Su producción se afianza en prestigio y difusión; comienza a colaborar con El País y realiza trabajos para las editoriales Alfaguara y Santillana, así como las conocidas cortinillas de continuidad de Canal Plus.

 

En el 2002 se integra en la Alianza Gráfica Internacional (AGI) y realiza distintos trabajos fuera de España. Ha publicado más de 20 libros entre Francia, Portugal y España, y ha participado en numerosas exposiciones, tanto colectivas como individuales en ciudades de todo el mundo. En el 2002 recibió el Premio Nacional de Diseño, máximo galardón que se concede en el campo del diseño y en el 2006 el Premio Nacional de Ilustración. Actualmente, trabaja en el recinto de la Expo Zaragoza 2008 con las piezas de la instalación del Banco Ecogeográfico, junto con Batlle i Roig.

 

* La muestra permanecerá abierta entre el viernes 18 de abril y el 15 de junio

**Recoge los carteles de las dos últimas temporadas del Centro Dramático Nacional, así como una retrospectiva de su obra

 

***Está organizada por la dirección general de Turismo del Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón, y comisariada por Dolores Durán

 

 

 

 

ISIDRO FERRER, imágenes de teatro

 

 

Desde que fui nombrado Director del CDN, hace ya cuatro temporadas, he ido creando un equipo y una manera de concebir nuestro trabajo desde la perspectiva de una institución pública, con la responsabilidad que ello conlleva.  Hasta ahora este grupo de personas afines se había reducido a los departamentos básicos de una gestión teatral: dirección adjunta, dramaturgia, dirección de producción, comunicación, dirección técnica etc. Nunca pensé que un diseñador podría incorporarse a esta tarea apasionante siendo, no un mero colaborador puntual, sino una parte fundamental de toda una estrategia de comunicación, hasta que, por azares de la vida, Rafael Mejías, un estupendo diseñador que trabajó con nosotros las primeras temporadas, me habló de Isidro.

 

Aquí empieza nuestro viaje común.

 

Buscar lo esencial. Proponer lo que diferencia una propuesta artística de otra. Crear un mundo visual que apunte sutilmente, más que defina. Diseñar  imágenes que nos sumerjan de una manera compleja en la propuesta escénica que nos ocupa. Traducir en una imagen precisa todas y cada una de las diferentes lecturas que cada espectáculo sugiere. Plasmar de una manera rotunda y sintética el impacto visual de un cartel que diferencie una temporada teatral y que, al mismo tiempo, unificando criterios, la desarrolle, creando una imagen asociada indefectiblemente a nuestra institución. Y, por encima de todo, aun cuando la imagen sea precisa, dejar que sea el espectador el que la complete con su propia visión del espectáculo.

 

 

Los carteles de Ferrer se van haciendo poco a poco. Van creciendo de una manera casi imperceptible. Primero en su imaginación, luego en su estudio, después en el contraste obligado de opiniones con nosotros, para llegar al final a la mente y la sensibilidad del espectador, que es su destinatario primordial dándole su forma definitiva. Es una historia de comunicación artística, para mí sin precedentes, en un campo tan complejo, competitivo e importante como es la propia imagen de un teatro público.

 

 

La línea gráfica que propone Isidro, siempre es  poderosa, rabiosamente contemporánea, arriesgada, lúcida… remitiéndonos siempre a una visión profunda del texto, de la idea del espectáculo y del concepto del director de escena. Sus propuestas nos hacen comprender el espíritu del montaje como si fuesen lentes de aumento que iluminan los aspectos más esenciales y recónditos de la expresión teatral.

 

 Pocas veces se ha dicho tanto con tan poco. Isidro. Gracias

 

 

 

GERARDO VERA  Marzo 2008

BIEN FÁCIL ES

 

Bien fácil es juntar un pedazo de una imagen con un pedazo de otra y que salga algo.

Bien fácil es siluetear una imagen y que parezca que es una sombra.

         Bien fácil es que el animal se confunda con el animal y el animal con el objeto y el objeto con el objeto y el objeto con el ser humano.

         Bien fácil es que, entre los millones de animales, sea esta gallina a la que hoy le crezca cabeza de caballo.

         Bien fácil es que, entre los millones de animales y objetos, vengan hoy a encontrarse las patas del caballo descabezado y la percha sin abrigo.

Bien fácil es que, entre los millones de objetos que se cierran y se abren, sea el candado el que hoy clausure a la muñeca rusa y sea hoy el puñal el que no se deje coger por el mango de la leve pluma.

Bien fácil es que, entre los millones de objetos y los millones de seres humanos, soporte hoy la nuca encendida cafetera italiana.

Y es igual de fácil que el proyectil se arrastre hoy y que hoy el viento arda entre las aspas inmóviles de un ventilador. Sí, en los carteles, las aspas de los ventiladores nunca se mueven.

Es muy fácil, es tan fácil como decir alguna verdad.

Otra cosa es atreverse.

En el teatro, de vez en cuando, aparecen algunas verdades, aparecen: metonimia, paradoja, sinécdoque, elipsis, cita, silencio, hipérbole, ironía, laconismo, metáfora, prosopopeya, símil y otras. Son verdades como la copa de un pino.

Estas verdades, y otras, también aparecen en la presente colección de carteles pensada y hecha para el Centro Dramático Nacional; es lógico, el cartel de una obra de teatro está obligado a presentar alguna de las verdades que luego aparecerán en escena, y digo luego porque lo primero que vemos de una obra es el cartel, y mientras lo miramos, ya hemos empezado a ver la obra con los ojos de la imaginación, que son los que nos nacen en el cogote y miran para detrás que parece que miran para delante. Y es que sólo somos capaces de imaginar el desorden de lo que recordamos.

Gracias a estas verdades llegamos a creer; sí, a creer que el amor existe, que la traición siempre paga, que se puede cambiar la realidad, que el tiempo de la espera es insoportable, que la ambición no tiene límites, que la locura es el final, que el humor es la salvación.

Sin embargo, es posible que ninguna de las proposiciones precedentes sea verdad, ni mentira. Las que seguro son verdades son las otras, las que he enumerado antes, las que permiten crear a quienes están en un lado y creer a quienes están en el otro, la metonimia y todas esas.

Claro que este creer exige una condición al crear, que no se note ni artificio ni artífice, que todo parezca fácil, bien fácil. Conviene aceptar la condición.

Cuando una verdad aparece, es muy difícil quitársela de encima y empezamos a reconocerla en sitios, ocasiones y avatares donde antes no veíamos nada, o muy poco. Con estos carteles va a suceder algo parecido: saldremos de cualquier obra de teatro en cualquier teatro del mundo y sobre el cartel anunciador de turno colocaremos la memoria de alguno de estos porque seguro que cuadra más.

Y es que es bien fácil: unas cuantas verdades de las antiguas, un foco que ilumine una sombra y algo de valor; con esto y con tiempo: hoy función.

 

Grassa Toro

P.D. El texto inicial corresponde al equipo de Producciones Capitel, formado por tres laboriosas mujeres (Lola, Paloma y Miriam); los dos restantes, de Gerardo Vera y Grassa Toro, corresponden al catálogo que se ha editado para la ocasión, diseñado por Isidro Ferrer y Nicolás Sánchez, e impreso en Gráficas Alós de Huesca.