LAS FOTOS DE DENNIS MECHAM












Esta mañana he visitado, con el fotógrafo José Miguel Marco, al poeta Rosendo Tello. Hace ahora dos años, sufrió un ictus que le ha dejado inválida la mano derecha y una leve cojera, y sobre todo le ha dejado sin la posibilidad de hablar con nitidez. Rosendo ordena bien su pensamiento, sigue pensando en imágenes, lee como siempre, a veces araña el piano con la mano izquierda, pero no es fácil entender lo que dice. Ni siquiera para su mujer Maribel. Pese a ello, está sereno, sigue escribiendo con la mano izquierda, con lentitud y mucha aplicación, y ahora trabaja en un nuevo poemario: ‘El silencio’, un libro que aborda, en clave personal, lo que le ha ocurrido: lo que él llama “estoy encerrado en el silencio de mi habitación”. En la foto, le leo a Rosendo el poema ‘Serena plenitud’, que dedica a José-Carlos Mainer. Lo más impresionante era ver cómo Rosendo recordaba cada imagen, como intentaba enfatizar donde había una idea, una imagen recurrente, y de vez en cuando sonreía. Por cierto, Rosendo Tello acaba de publicar un nuevo poemario: ‘El regreso a la fuente’ en la editorial Prames. Esta foto es de José Miguel Marco.

El fotógrafo indomable Dennis Hopper

Taschen publica un volumen de gran formato con las fotos que realizó el actor y director de ‘Easy rider’ fechadas entre 1961 y 1967, y con las fotos de su propia vida



Dennis Hopper (1936-2010) ha sido una de las personas más fascinantes del mundo del cine de Hollywood. Lo fue casi todo: actor, guionista, productor y director de una película de culto, ‘Easy rider’ (Busca tu destino, 1969), una obra personalísima que tenía el sabor de una culminación de unos años muy intensos de creación –en la pintura, en el cine y en la fotografía-, de amistad, de sueños más o menos y de una existencia peligrosa, casi al límite.
En el cine, Hopper debutó en obras como ‘Rebelde sin causa’ o ‘Gigante’, donde coincidió con el espíritu atormentado de James Dean. Gran amigo suyo, algunos biógrafos han dicho que “la muerte de Dean salvó a Hopper”, le llevó a buscar su lugar en el mundo y reflexionar acerca de su propio sino. En aquellos días, Hopper era un joven rubio y atractivo que era retratado una y otra por un fotógrafo como William Claxton, el cronista visual del jazz. Hopper siguió con pie en firme en el cine: actuó en ‘Duelo de titanes’. Poco después, inició una aventura intensa y apasionante: una labor como fotógrafo que lo llevó a realizar varias exposiciones, a ser objeto de retrospectivas y catálogos. Esa tarea, gigantesca y variada, acaba de ser publicada en un libro de gran formato de Taschen: ‘Dennis Hopper. Photographs, 1961-1967’ (Madrid, 2011. 546 páginas), que aparece en España, paradojas de la edición, inicialmente en inglés, alemán y francés.
Hopper nació en un ambiente artístico, creció rodeado de jardines, de pintores, artistas y escritores, y uno de sus primeros sueños fue el de ser pintor. También recordaría con mucho cariño sus estancias en la granja de sus abuelos cerca de Dogde City. Años más tarde, recuperaría su vocación plástica con la fotografía. Poco después de su boda, su mujer Brooke Hayward le regaló una cámara Nikkon de 35 mm. que ya no dejaría. Con ella lo captaba todo con tanto fervor como curiosidad. Con clara voluntad artística, dentro de un estilo que a veces podría clasificarse documental, otras veces bruto, otras veces próximo a la abstracción.
Hopper era un fotógrafo intuitivo: inicialmente captó el mundo de la pintura y del expresionismo abstracto: las texturas, las masas, los detalles abruptos, los cristales rotos, el volumen, el arabesco de las alambradas. Da la sensación de que sus fotos descubrían en la calle o en las paredes aquello que pintaban Jaspers John’s o Ruscha. Posteriormente, en una serie que el editor Tony Shafrazi titula ‘En el camino’, con claro parentesco con Keroauc y los ‘beats’ (Hopper retrató a Timothy O’Leary, uno deellos), lo vemos en una línea distinta: próximo a fotógrafos como Elliot Erwitt, Robert Frank o Walker Evans, o incluso a Helen Levitt, cuando se pone a retratar niños en las calles. En ese período le interesan las autopistas, las calles, las valles publicitarias, la gente que camina, los escaparates y sus tipografías, y a veces podría decirse que compone con un desaliño buscado, con una estética feísta, aunque casi a la par muestra fotografías rotundas, de gran belleza. Le interesan muchos los fondos, las pintadas, los reflejos.
Pero también estuvo en los toros en México, en Durango o Tijuana. Como era de esperar se zambulló en Hollywood, en diversas películas. Y captó a numerosos actores, entre ellos a Dean Martin o John Wayne. Esa serie se completa con otra, ‘El ojo subjetivo’, donde captó a David McCallun, a Jane Fonda, a su adorada Tuesday Weld (a la que había amado siempre, confiesa), a Paul Newman, con quien coincidiría años después en ‘La leyenda del indomable’.
Hopper vivió aquellos años con intensidad. Era un maravilloso anfitrión en una casa que parecía un museo. Estaba llena de cuadros de Warhol y de arte pop. También le interesó la moda y ese mundo tan psicodélico y rebelde, de excesos y muchas chicas bonitas, el mundo de Warhol y de David Hockney, los ‘beatniks’, los expresionistas abstractos; captó las masas, los desnudos o algunas de las manifestaciones que perturbaron el país e inflamaron el verbo reivindicativo de Martin Luther King, a quien retrató. Entonces, “Nueva York era realmente el centro del arte en el mundo”. El libro se completa con entrevistas a Hopper, un extenso catálogo final de todas las obras, son más de 400, y una fotobiografía que recorre cada una de sus películas, entre ellas, ‘Apocalipsis Now’, donde hacía de fotógrafo, ‘Terciopelo azul’ o ‘Elegía’ de Isabel Coixet, en 2008.

El artista aragonés Rafael Navarro en la exposición Botánica. After Humboldt
La muestra reúne fotografías de seis autores contemporáneos

REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO
(Sala Guitarte, 3ª planta. Alcalá, 13 – Madrid.)
Acción Cultural Española (AC/E) se complace en coorganizar con el Centro de Arte y Naturaleza (CDAN). Fundación Beulas de Huesca y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, la exposición Botánica. After Humboldt, una muestra que ofrece un conjunto de fotografías de seis autores contemporáneos con una mirada creativa y muy novedosa sobre la ciencia de la botánica. Se busca de este modo la confluencia, en un mismo plano de arte y ciencia.
Junto a las imágenes, se mostrará una selección de grabados del siglo XVIII procedentes de los archivos y colecciones de Calcografía Nacional que contrastan con la rigurosidad de la perspectiva fotográfica.
La exposición estará abierta al público del 17 de junio al 16 de septiembre.
De martes a sábado de 10 a 14 y de 17 a 20 horas.
Domingos y festivos de 10 a 14 horas.
Lunes cerrado
Los artistas presentes en la exposición son:
Manel Armengol (Badalona 1949)
De la serie “Herbarium”, (2004) un conjunto de 188 imágenes en blanco y negro, se muestran 24 fotografías que plantean la individualidad de cada planta, de cada flor. Con un metódico análisis de la realidad vegetal, el interés del artista se centra en la belleza y diferenciación de cada una de las plantas retratadas, con absoluto respeto y fidelidad a una realidad subjetivada por el ojo de la cámara.
Alberto Baraya (Bogotá, 1968)
La reconstrucción de las históricas expediciones científicas es la forma en que el artista agrupa sus trabajos, un estudio sistemático y dentro de las más exigentes leyes de la botánica clásica, del mundo artificial de la vegetación actual. “Herbario de plantas artificiales” es la serie principal que se expone, junto con algunos trabajos de sus Expedición Nova Brasiliensis y Expedición Nueva Zelandia.
Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955)
“Herbarium” (1982-1985) es un trabajo esencial en la historia de la fotografía actual y una pieza clave en la posmodernidad. La creación de un mundo vegetal ficticio en el que se analizan y se muestran, de acuerdo con la mas estricta terminología botánica cada uno de sus elementos, marca una derivación de la fotografía tradicional, un guiño a la realidad y un homenaje a los maestros históricos de la fotografía en blanco y negro.
Juan Carlos Martínez (Campanario, Badajoz, 1978)
“Expedición Spermopsida” (2007-2008) es el nombre de la serie de ocho fotografías en color y de gran tamaño, que se reúnen en esta exposición. Todas ella forman parte de una serie de expediciones a lugares en jardines y parques en los que tienen lugar encuentros sexuales furtivos. El intento de a través del estudio de la botánica de analizar los lugares y sus vinculaciones con el deseo, la naturaleza y el cuerpo, siempre jugando con la referencia a las históricas expediciones científicas y a las asociaciones de los términos latinos para nombrar a las plantas.
Rafael Navarro (Zaragoza, 1940)
La relación vital con nuestro entorno cotidiano define la serie “Testigos” (2010), en la que la representación de las plantas se aleja de cualquier intento analítico y clasificador. Simplemente están, ahí, con sus cuerpos, es su presencia la que se nos ofrece de una forma esencial, con primeros planos que nos hablan más de sensaciones y sentimientos que de análisis botánico. Ellas, las plantas, son testigos de nuestras experiencias y desasosiegos. Permanecen con sus formas, cercanas a la
abstracción, silenciosas presencias de nuestro mundo.
Juan Urrios (Barcelona, 1962)
“Verdes” (1997), sintetiza la esencia de las plantas en una sola palabra que nos remite a su frescor, a su apariencia, a su interior, al jugo que corre por sus cuerpos: verde. En esta ocasión son fotografías con luz, en la que el verde es aun más fuerte, más central, más protagonista. A la idea de verde no solo responden las plantas pero aquí se juega con la definición, con el cliché y nuevamente con la ironía de lo que es y de lo que parecer ser. Texturas en primer plano, superficies vegetales, artificiales que todas remiten al mundo vegetal.
*Nota de prensa del gabinete de comunicación de la muestra que se presentó hace no demasiado tiempo en el CDAN de Huesca.
LUIS RABANAQUE: ACTOR Y FOTÓGRAFO CUMPLE AÑOS
Hoy el actor, fotógrafo, pedagogo, y algunas cosas más, Luis Rabanaque, a quien seguimos en Oregón Televisión (y esperamos seguir viendo en sucesivas temporadas: una comunidad empieza a serlo cuando tiene capacidad para reírse de sí misma, de sus políticos, de su paisanaje, cuando empieza a usar la ironía como arma cotidiana de convivencia…), cumple años y me envía esta preciosa foto tomada en el Teatro Principal. Luis, que es uno de esos ciudadanos entrañables y cariñosos a quien complace tener por amigo, dice lo siguiente: “Esta es una imagen de una sesión correspondiente al ‘Cabaret de Caricia y Puntapié’, premio Max al mejor montaje musical. Son Jorge Usón y Carmen Barrantes, dos maravillosos seres humanos, y fantásticos actores/cantantes”.
El artista de las bellezas españolas
[Fernando Olmeda publica ‘Gyenes. El fotógrafo del optimismo’ (Península), la historia del maestro del claroscuro que captó el mundo del teatro y de la música, y al general Franco, entre otros muchos]

Los húngaros han tenido una relación muy especial con la fotografía. Hungría ha producido un sinfín de maestros: desde André Kertész y Martin Munkacsi a Felics Holczer, François Kollar y Josef Pecsi; desde Brassaï y Moholy-Nagy a Robert Capa. Y entre ellos, y entre otros muchos, debemos citar a Jonás Henry Gyenes, que llegaría a España con el éxodo provocado por el ascenso del nazismo y abriría estudio en Madrid en 1948. A este fotógrafo de la sociedad, de Franco y de las “bellezas españolas” dedica un libro el periodista Fernando Olmeda (Madrid, 1962), biógrafo de Gerda Taro, la novia de Capa arrollada por una tanqueta en Brunete en el verano de 1937: ‘Gyenes. El fotógrafo del optimismo’ (Península, Barcelona, 2011. 334 páginas).
Juan Gyenes era hijo de un violinista y profesor de música y pertenecía a la alta sociedad de Budapest. Antes de dar el paso definitivo hacia la fotografía trabajó de electricista, pero descubrió la cámara y una de sus máximas: “Ver con los oídos y oír con los ojos”. Pronto se incorporaría a la red de colaboradores de la revista ‘Színházi Élet’ y se dedicaría sobre todo a la fotografía cultural y especialmente musical. Dice Olmeda, que ha estudiado minuciosamente su trayectoria en multitud fuentes, que fue uno de los grandes testigos de la edad dorada del Festival de Salzburgo: allí captó a Casals, hacia 1932, a numerosos directores e intérpretes, entre ellos a Prokofiev. También realizó tareas de reportero gráfico, aunque su especialidad eran los estrenos teatrales y musicales, las fiestas de sociedad y los banquetes. E incluso, con bastante argucia y ayudado por dos cámaras (una de ellas la ocultó en un lugar estratégico), realizó una labor de ‘paparazzi’ antes de que existieran los cazadores de fotos: captó, en 1935 durante un viaje a Budapest, a Eduardo de Inglaterra y a Wallis Simpson en una foto que probaba su relación. También realizó foto deportiva, y en 1936, en los Juegos Olímpicos de Berlín, presididos por Hitler y dominados por Jesse Owens, realizó magníficas fotos: el libro muestra una escena en la que le enseña a Jesse Owens las páginas de la revista donde sale el campeón de velocidad y salto de longitud. Aquellos juegos también fueron los de Hungría, especialmente los de la nadadora Ferenc Csik.
Más tarde, Gyenes realizó una suerte de peregrinaje como corresponsal: estuvo en Sudán, en Egipto, y finalmente recaló en España. Poco a poco se abrió camino, y pronto se convertiría en un fotógrafo de referencia como retratista profesional y como colaborador para muchas revistas como ‘Semana’ o diarios como ‘Abc’, en cuya portada publicará sus famosos retratos de actrices y aristócratas españolas, entre ellas Sara Montiel, a quien le hizo estupendas fotos, o Cayetana de Alba; Gyenes era muy amigo de su padre.
Se consolidó de inmediato y fue uno de los grandes fotógrafos de estudio de la posguerra. Se especializó en la música, en el teatro, en la burguesía y en la moda. Era un hombre refinado, de buenos modales y muy halagador con las damas. Y además tenía una prodigiosa técnica que le permitía corregir imperfecciones en el negativo y luego en la copia en papel. Decía: “Si tienes un grano, el objetivo te saca dos. Cuando alguien me dice: ‘Tengo aquí una arruga’, yo le contesto que no la veo. El retoque es necesario. Arreglamos cosas que hay que corregir”. También dijo: “Necesito crear mi propio ambiente en el estudio, para captar el alma dentro del cuerpo. Ahí está el secreto. Encontrar el ‘duende’. Hacer visible lo invisible”.
Realizó varios retratos a Franco, algunos de ellos pasaron a la filatelia, y publicó varios libros sobre ‘Don Juan’ o sobre el Teatro Real. En este libro, Antonio Fernández-Cid dice de Gyenes: “Nadie más celoso y atento, más sensible y discreto. Hijo de músico, músico él mismo por impulsos de sangre y afición, su cámara supo registrar momentos cumbres en la historia del Teatro, con la suprema virtud del tacto, en las antípodas del profesional ruidoso y desconocedor”. La frase es todo un retrato de este maestro de la foto de estudio, cuidadosamente iluminada, y del claroscuro. El libro de Olmeda está lleno de conocimiento, de detalles y de optimismo, como reza el título. Y es un magnífico documento sobre el arte y las relaciones de poder.



Georges Dambier es un fotógrafo francés nacido en 1925, al que Robert Capa invitó a ingresar en Magnum (hecho que no produjo porque falleció el fotorreportero húngaro), que se especializó en moda, interiores, antigüedades, fotos de las estrellas: Brigitte Bardot, Suzy Parker, Capuccine, Marie-Helene Arnaud y otras. Alguien lo definió como “el retratista de las hermosas mujeres de París”. También ha realizado reportajes sobre Alain Delon y diversas compañeras, como Nathalie Delon o Mireille Darch. Me encuentro con sus fotos, bellas y glamurosas, perfectas de composición y de elegancia, de exquisita técnica, y traigo aquí algunas que tiene un aire vintage también. Ha creado revistas y ha trabajado para publicaciones como ‘Elle’ y ‘Paris Match’.

Brigitte Bardot, 1951.

Marie-Helene Arnaud.

Una de las fotos de Suzy Parker, 1953.


Mireille Darc y Alain Delon, una pareja de moda en los primeros 70.


NUEVOS PREMIOS PARA JORGE FUEMBUENA

José Sazatornil.

Asunción Balaguer, sobre la que está preparando una exposición a la vez que Javier Espada prepara un documental sobre la actriz.


Álex de la Iglesia.

Carlos Saura. Fotógrafo y director de cine.
Jorge Fuembuena (Zaragoza, 1979) ha recibido el Premio OCEMX de fotografía, por lo que su trabajo itinerará por todos los Estados de la República mexicana a lo largo de este año. Ha sido escogido por personalidades de la cultura en España y en México, un comité asesor externo con dilatada experiencia en fotografía contemporánea. Asimismo Jorge Fuembuena participará el Festival Internacional de Artes Visuales Photoespaña 2011 en el contexto del programa Descubrimientos, que se celebrará los días 2, 3, y 4 de Junio en el CA2M ( Centro de Arte Dos de Mayo) que selecciona a fotógrafos emergentes de todas las nacionalidades para presentar sus trabajos a comisarios, galeristas, críticos y editores especializados. Su proyecto Kids ya fue premiado en el Festival Internacional de Artes Visuales EMERGENT con el Premio 10 X 15. Por otro lado Jorge Fuembuena ha sido seleccionado con su serie The New Life en la publicación EFE24 de Fotografía, unos cuadernos Internacionales ( con presencia en Alemania, Francia,..) que se presentarán en la Feria Internacional de fotografía Madrid Foto los días 5 a 8 de mayo, y que en este segundo número, tiene como tema el sujeto. En ese número participan autores de la talla de Kimiko Yoshida, Pieter Hugo o Trine Sondergaard. Jorge Fuembuena está actualmente exponiendo en Francia y España, en Barcelona con el Certamen Generaciones 2011 (Espacio para el Arte Caja Madrid ), y tiene desde hace un mes una exposición individual en el Museo de Albarracín, en un programa expositivo en el que también han estado autores como Joan Fontcuberta o Bernard Plossu. En Zaragoza participa también en la exposición Visiones emocionales de una ciudad en el MICAZ ( Museo Camón Aznar).
Fuembuena ha sido recientemente seleccionado para las programaciones de publicaciones como Claves de Arte, New_papers o 10 X 15.

BIOGRAFÍA
Jorge Fuembuena Loscertales ( Zaragoza, 1979). Vive y trabaja entre Madrid y Nantes. Compagina su trabajo personal con su labor como fotógrafo cubriendo Festivales de arte, cine y música en los que cabe destacar el Festival de Cine de Nantes o ARCO. Fotógrafo de escena, ha trabajado como foto-fija en largometrajes y cortometrajes como “De tu ventana a la mía” o “Voces” para la productora Amapola Films o Fundación First Team. Su trabajo ha sido publicado en medios como New_Papers , Claves de Arte, Calle 20, 10 X 15, Cahiers du Cinema y Mondosonoro entre otras. Tambien ha impartido conferencias en Kuwait (V Expo Ciencia Internacional), en la República Eslovaca (Amavet Nova) o en la Universidad de Zaragoza. Su obra se encuentra presente en colecciones privadas y públicas como la Fundación Buñuel o el CDAN.
*Esta nota me la remite el propio Jorge Fuembuena, que encarna el fotógrafo hiperactivo e inquieto.