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Antón Castro

Fotógrafos

EL ARAGÓN DE JEAN DIEUZAIDE

EL ARAGÓN DE JEAN DIEUZAIDE

Repetía Jean Dieuzaide, el gran fotógrafo francés, que la foto es la escritura de la luz. Él siempre se sintió muy atraído por lo que sucedía en los Pirineos y al otro lado. Desde muy joven se aventuró por los caminos de España y, en particular, por las tierras de Aragón: aquí –en Albarracín, en Loarre, en Sos del Rey Católico, en Santa Cruz de la Serós, en la propia Zaragoza que levantaba torres al Pilar- halló un motivo decisivo de inspiración. Dieuzaide inició su travesía, que solo concluiría con su muerte en 2003, a principios de los años 50. Se dedicó a viajar, a hablar con los paisanos y a captar los paisajes, la mole de los castillos, el interior de las iglesias, la trama de las callejas y la vida de los pastores. Si le fascinaron España, desde Galicia y Extremadura hasta todos los confines, y creadores como Dalí y Picasso, Aragón le despertó una gran curiosidad. En el palacio de Sástago puede verse una de esas muestras conmovedoras que exaltan una tierra de contrastes y la fotografía como documento y como artesanía trascendida. Diuezaide era un maestro de la composición y del encuadre, de las perspectivas, un documentalista de la piedra milenaria y un observador de los latidos del existir. Son fotos transidas de humanidad, de sutileza y de temblor, que están llenas de detalles: la fuerza de los rostros, el idioma de las estaciones sobre las cosas y las personas, la naturaleza de secano. Dieuzaide da una lección de arte, de técnica, de paciencia y, lo que es mejor aún, atrapa lo esencial y lo mítico. Captó un territorio tan desnudo, solo y rotundo que parece desmigajado en un tiempo inconcreto fuera del tiempo. Aragón no se acaba nunca: ni para nosotros, sus moradores, ni para el caminante Dieuzaide, embrujado por la sed ancestral de los Monegros, que avanzaba con su Rolleiflex al cuello.

*La exposición 'jJean Dieuzaide. Por tierras de Aragón' permanecerá en el Palacio de Sástago hasta el 19 de septiembre. El comisario de la muestra es Julio Alvárez, al que vemos en la foto de Carlos Moncín (jefe de fotografía de Heraldo de Aragón) como Michel Dieuzaide, hijo del fotógrafo.

JOSÉ VERÓN GORMAZ / 3

JOSÉ VERÓN GORMAZ / 3

El extraño

 

 

 

Algo antiguo le habla de su historia.

Algo nuevo miraba hacia el olvido.

Se buscaba en las horas

y encontraba ceniza.

Nunca envidió el retorno,

aunque amaba el abismo

que las llamas de ayer iluminaron.

Jamás quiso volver,

ni despertarse.

 

Vidas imaginarias

 

A Marcel Schwob

 

 

 

Anidó en el silencio
y de su crisálida

nació un copo de nieve.

Hoy le llaman invierno,

y algunas veces,

sin motivo,

ruge.

 

 

Transparencias

 

 

 

Soñaba con el aire de las cumbres

y con voces que se desvanecían.

 

Imaginó que hablaba con los montes

bajo la soledad de las alturas,

y el duende de la ausencia y el silencio

cerró la puerta y ocupó la casa.

 

Callaban las paredes,

y la tarde escribía en las ventanas

nostálgicas palabras amarillas.

 

 

El óxido del oro

 

 

 

Desde la ira de las madrugadas,

como un temblor dorado

que se apaga y renace,

caen lentas hojas de metal herido,

cubren de esclavitud las avenidas,

vierten miseria sobre la miseria.

 

Pero es hermoso el sol que se derrama

sobre las claras brumas ya vencidas,

y toda lejanía semeja ser testigo

de encendidas llamadas imposibles.

 

Es un grito la luz;

la voz es niebla.

 

 

*Nueva foto de Pepe Verón, con cuatro poemas de ‘El exilio y el reino’.

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 3

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 3

RAFAEL NAVARRO. FOTÓGRAFO

 

José Antonio Duce me mandó otra sorprendente foto: esta de un irreconocible y muy joven Rafael Navarro, fotógrafo, nacido en Zaragoza en 1940. Empezó haciendo fotos de ballet y de teatro, y poco a poco fue transitando hacia el mundo que ahora le conocemos: los dípticos, los desnudos, el cuerpo convertido en el paisaje y el paisaje transformado en cuerpo. Copio aquí el texto que le dediqué a su última exposición: ‘Testigos’. Una de las más hermosas, sin duda.

 

‘TESTIGOS’: RAFAEL NAVARRO

Rafael Navarro presenta en el MICAZ una de sus exposiciones más rotundas: ‘Testigos’, una mirada al paisaje donde logra convertirlo en un desnudo, en una toma interior, en un diálogo de luz, en un abanico de percepciones y de sensibilidad. Casi al revés de lo que había hecho en otros trabajos donde lograba que un cuerpo desnudo adquiriese la forma de un paisaje, donde dos nalgas parecían una colina o un promontorio al atardecer. ‘Testigos’ es un trabajo que se ha prolongado durante varios años y que condensa la historia del fotógrafo embrujado por los jardines, por las plantas, por la exuberante naturaleza de Italia, Estados Unidos, Londres, etc. Luego, con su técnica perfeccionista, con su sentido del contraste y con ese desarrollo casi intuitivo ya del sistema de zonas, Rafael Navarro ha creado su propio álbum de la naturaleza desde una percepción íntima, delicada, y lo dota de un especial sentido de la composición. Navarro se ha definido como un artista de las sensaciones, un creador de estados de ánimo y de atmósferas: aquí exhibe todo el dominio de la técnica, ensalza los detalles, observa casi lo invisible (como esa hoja mordida por un tenaz insecto), crea bodegones o ‘vanitas’ en medio del vergel, y homenajea a grandes maestros, sin duda: Edward Weston, Manuel Álvarez Bravo, Imogen Cunningham o algunos fotógrafos japoneses, de modo muy evidente. ‘Testigos’ son la fronda, las plantas, la misma luz, la sombra, el mismo fotógrafo que mira, la Leica que acecha, ‘Testigos’ somos nosotros que miramos la foto y, sin quererlo, entramos en un edén que nos mira y nos perturba. Y nos sojuzga porque es evidente el intento de atrapar y fijar la belleza en su más estilizada abstracción.

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 2

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 2

Hace algunos años, a principios de los años 80, asistí a clases de fotografía en la Universidad Popular. El profesor se llamaba Pepe Casas. Había publicado un libro, o quizá lo publicase luego, que se titulaba ‘Luces y sombras’ con textos de Ángel Lahoz. Hablo de memoria: no encuentro ese libro en mi biblioteca.

Ayer, José Antonio Duce me mandó una foto suya en la que parece encarnar al joven Hamlet o al enamorado Romeo. Pepe Casas falleció demasiado joven hace algunos años.

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 1

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 1

Dentro de unos días, José Antonio Duce vendrá al programa ‘Borradores’ para hablar de su libro sobre la Aljafería. Le pedí una colección de retratos de diversas épocas. Inicio aquí la publicación de una pequeña serie suya. Me ha encantado el único retrato a color que me ha enviado, el único de una mujer, creo: este de Margarita García Buñuel. Fotógrafa.

 

Margarita fue Nuevo Talento FNAC.

JOSÉ VERÓN GORMAZ / 2

JOSÉ VERÓN GORMAZ / 2

 Lugar sin voz

 

 

Cruza el día por el páramo exhausto

 

como un viento de luz desesperada.

 

Sin alma y sin latido,

 

abrasada y baldía,

 

sola queda la tierra.

 

Sin huellas ni horizonte,

 

su voz a lo indecible se abandona.

 

Duerme,

 

pero no tiene nada que soñar.

 

 

 

Capital prisionera

 

Desde el suburbio

                             la visión herida:

la ciudad se ha cerrado

                                            y se consume.

 

Imagino el rumor,

                             siento los días,

quedan, acaso,

                  lejanos resplandores,

   luz cautiva

que proclama la burla de la noche,

la oscura incertidumbre de la sombra. 

 

 

Sombras en el mar

 

Nubes viajeras sobre el infinito.

Los rumores marinos abrazan al silencio

y siembran de presagios las distancias.

 

Sola queda la mar.                                                                                                                                                        No se lamenta,

mas deja que las olas se acompasen

al latido del tiempo,

que sea el horizonte

más lejano que el día.

 

No hay salvación.

El firmamento asoma entre las llamas

de un reflejo, que a punto de morir

tiembla en las aguas.

 

*Estos tres poemas de José Verón Gormaz pertenecen a su libro ‘En las orillas del cielo’. La foto corresponde al pueblo del Maestrazgo, Villarluengo, que se abre hacia el abismo y a la vez se alarga hacia el cielo con su imponente iglesia.

 

 

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 7

LAS FOTOS DE JAVIER CRUCES / 7

Otra foto de Javier Cruces, tomada en París, al autorretrato de Vincent Van Gogh.

 

La acompaño del poema-canción de José Antonio Labordeta, incorporado al libro Mar de amor. Canciones, que acaba de publicar Olifante para el homenaje que se le rinde al poeta y cantautor estos días.

 

EL POETA

De José Antonio Labordeta

                                                   A Miguel, mi hermano.

 

Él quiso ser

palabra sobre el río al amanecer,

y caminó

por viejas esperanzas

que nadie entendió.

Dejó después

su mano entre las manos y se nos marchó

con un suave silencio

que el viento rompió.

Su gesto fue

dolido, por el caminar

entre yermos y piedras

y un extenso erial.

Su voz se ató

al yermo del paisaje y a la sangre en flor.

Se hizo pared

allí donde los muros cayeron tras él.

Su soledad

abrió por los caminos la necesidad

que levanta a los hombres

a la libertad.

Caminos son

abiertos por su fuerte voz

lanzada contra cierzo y sol

y contra tantos siglos de dolor.

 

JOSÉ VERÓN GORMAZ / 1

JOSÉ VERÓN GORMAZ / 1

José Verón Gormaz me envió ayer una colección de fotos suyas que irán apareciendo en el blog acompañadas de una selección de sus poemas. Esta es la primera. Es una mirada sobre el río Cinca y su corriente preñada de colores y de tonos.

 

PARÁBOLA DEL AGUA

(Ceremonias dispersas-1990)


El agua,
cuando es sangre de río que camina,
llena está de frescura;

mas cuando detenida
                    en quieta charca posa,

cálida se torna
                    y púdrese.

¡Agua parecen ser
                       las ilusiones!