Blogia
Antón Castro

Fotógrafos

SYLVIA PLACHY: PANORAMA DE NUEVA YORK

SYLVIA PLACHY: PANORAMA DE NUEVA YORK

 

Sylvia Plachy nació en Budapest, Hungría, en 1943. Su madre, judía, sufrió la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Ha publicado sus retratos y trabajos en medios como ""The New York Times Magazine", "Vogue", "Art Forum", "Fortune". Sus obras han sido expuestas en galerías y museos de Minneapolis, Chicago, Nueva York, Berlín, París, Budapest y Tokio. Sylvia Plachy ha expuesto en PHotoespaña y, además, es la madre del actor Adrien Brody, protagonista de El pianista de Roman Polanski, actor que también ha encarnado a Manolete en une película que aún no se ha estrenado.

*Me voy a Ejulve un par de días. Que paséis un muy buen fin de semana. Aquí os dejo esta bonita foto de Nueva York de 2005 de esta espléndida fotógrafa.

UN FORMIDABLE BROMISTA. RELATO BREVE

UN FORMIDABLE BROMISTA. RELATO BREVE

Martín Mormeneo oyó en el kiosco de Oliverio Melús que se había muerto alguien a las cinco de la mañana. Es la noticia ingrata del día. Una conmoción invisible se instala en la panadería, en el estanco, en las tabernas o en el parque donde los ancianos bisbisean. Uno, que todavía monta en bicicleta y recorre sus campos, dice: “Un día nos tocará a nosotros como a cualquier carnuz. Mientras, fumemos”. Y fuman con parsimonia, sobre el banco de hormigón, como lagartos que apuran el último sol del verano. Es una mañana tibia y monótona en este barrio de las afueras, sacudido una y otra vez por el ruido de los aviones. Martín Mormeneo ya ha comprado los periódicos y el pan, y enfila hacia casa. Se encuentra con otro anciano de ojos azules, con el que charla a menudo cuando pasea a su perra Eloísa, y le pregunta quién se ha muerto. “El antiguo practicante. Era de aquí y valía más que todos esos médicos de ahora”. Mormeneo quiere saber algo más de él. “No le importaba levantarse a cualquier hora, lloviese a cántaros, corriese el cierzo o nevase –agrega el anciano-. Lo mismo te pinchaba, que te curaba o te recomendaba una pastilla. Aquí todos lo conocíamos. Qué hombre: seco, alto y muy hablador. Seguro que lo ha visto. En la iglesia ya han escrito su nombre: Segundo Cayuela, quinto mío del 44. Al terminar su trabajo, pedía un vaso de vino. O dos. Era su único defecto”.

Martín Mormeneo sigue andando y piensa que aquello no era un defecto, sino una forma de relación con la alegría. Coge una de sus cámaras, una Canon convencional, y regresa a la plaza. Enfoca la portalada de la iglesia, comprueba a través del visor que se leen las letras del nombre del difunto, Segundo Cayuela Miravete, y dispara. En ésas, sale el sacerdote de la taberna Casa Indalecio y lo observa un instante. “Esa foto no le servirá de nada –le dice-. Es falsa. El muerto es otro: su hermano gemelo, Abelardo, que se dedicaba a la cría de caballos en Torremedina. Acaba de llamarme Segundo y me lo ha dicho: ‘No me mate antes de tiempo, señor cura, aunque es bonito saber que la gente me aprecia’. Jamás me había pasado algo así”. El sacerdote, José Aniés, sólo lleva dos meses en la parroquia.

El anciano de los ojos azules tampoco le había dicho a Martín Mormeneo que Segundo Cayuela es un formidable bromista, capaz de inventarse su propia muerte. O de inventarse un hermano gemelo.

*Esta foto es de Erich Salomon.

 

FRANCISCO ONTAÑÓN: MUERE UN GRAN FOTÓGRAFO

FRANCISCO ONTAÑÓN: MUERE UN GRAN FOTÓGRAFO

[Ayer fallecía uno de esos fotógrafos a los que yo, sin conocerlo, le tenía un inmenso afecto: Francisco Ontañón. Lo vi en revistas, en reportajes, en páginas de El país, en su monografía de La Fábrica, en sus libros de Lunwerg. Y por esas cosas raras del azar –sabiendo que se había iniciado en Barcelona con grandes reporteros como Masats, Maserachs, Maspons, Colom, Terré…-, hace algunos años Vicente Sánchez publicó dos libros: uno sobre Tarazona y alrededores y otro sobre Huesca y alrededores. Ambos estaban fotografiados por Francisco Ontañón. Cada vez que veía algo suyo, tan variado, tan pulcro, tan humano, lo adquiría. Manuel Vicent hizo muchos viajes con él para la serie Por la ruta de la memoria, que luego se publicó en libro en Destino. Busco el volumen y lo encuentro con la esperanza de que el libro lleve alguna de aquellas fotos. Lástima: solo lleva ilustraciones de Joaquín Pacheco. Éste es el precioso texto de Manuel Vicent, prologuista de su libro de la Fábrica, que se publica hoy mismo en El país.]

LA TERNURA DEL HALCÓN

Por Manuel VICENT

He recorrido medio mundo en compañía de Paco Ontañón. Con el bolsón al hombro, ligeramente escorado por el peso de las cámaras, en medio de la calle, la mirada de este artista era parecida a la del halcón, siempre atenta a cobrar la pieza, no en las alturas de la estética, sino a ras de la vida, en el caldo gordo de la gente subalterna. Con los poderosos usaba una ironía corrosiva; con los marginados, una pudorosa ternura; con esa clase media dominguera autosatisfecha, rodeada de objetos horteras que son sus exvotos, entraba a degüello: éstas eran las armas con que Ontañón se enfrentaba a sus criaturas más queridas. Ahora Paco Ontañón ha muerto.

Le he visto retratar chimpancés en una reserva de Kenia con la misma curiosidad con que disparó su leica en la deshabitada cámara de gas del campo de concentración de Mauthausen, de la que extrajo su karma mortal. Por eso creo que antes que aspirar a la felicidad personal en esta vida, el propósito fundamental de este fotógrafo consistía en dejar con sus imágenes un testimonio de la fiesta miserable del mundo con una mezcla de humor y realismo. En uno de los hornos crematorios de Mauthausen había un envase de coca-cola familiar que tal vez había abandonado algún turista. Puede que Paco Ontañón viera en este hecho el sentido que Protágoras daba a sus palabras cuando dijo que el hombre es la medida de todas las cosas. Se entiende que de todas las cosas estúpidas, que son las que más excitaban la imaginación de este artista y de las que deseaba dejar constancia.

Paco Ontañón venía del neorrealismo de posguerra; comenzó a alimentar su cámara en los barrios postergados de una Barcelona cutre, sucia y hambrienta donde el artista, pese a todo, encontraba ciertos tesoros secretos en los ojos inocentes de niños, en la soledad de algunas adolescentes, en los descampados junto a perros abandonados. Rodando por el mundo en su compañía le he visto pasivo y desactivado ante paisajes espectaculares de los Andes, en los valles más herméticos de China, en las hermosas puestas de sol sobre las verdes colinas de África, pero bastaba con que en medio de la naturaleza apareciera un indio con un carrito o un chino viejo con un grillo en una jaula para que este fotógrafo olvidara la Gran Muralla, las cumbres del Machu Picchu y se lanzara sobre esa criatura humana que palpitaba por sí misma creando un mundo alrededor de ella. A veces yo le decía que reparara en la belleza de la luz de una tarde. Ontañón me decía:

-Deja que eche primero un par de carretes en este mercado de la carne y luego te haré, si quieres, un alma serena. Al final del día Ontañón se regalaba con una puesta de sol.

Ha sido un gran amigo. Lo he admirado, sobre todo, por la profunda lección de psicología que había aprendido del rostro humano, su mejor paisaje. De tanto ver gestos, miradas, risas, lágrimas, fiestas, entierros, bodas, niños, perros, su mirada había adquirido un poder extraordinario de observación con el que descubre la soledad y la sabiduría. Un gran artista ha muerto. Atrás quedan todos nuestros caminos. Lo siento.

*Esta es una foto que Francisco Ontañón tomó en la Semana Santa de Málaga de 1959, el año en que nací yo.

GERALD BLONCOURT: FOTO DE AMOR EN PARÍS

GERALD BLONCOURT: FOTO DE AMOR EN PARÍS

Me apasiona este fotógrafo, como George Dussaud, pongamos por caso. Como Willy Ronis. Como Robert Doisneau. Como Emmanuel Soguez. A esta instantánea de amor, le coloco esta cita que recoge Enrique Vila-Matas en su Dietario voluble. Cuando más lo releo más me gusta.

 

Dice: “Nosotros, siempre nosotros… más algunos amigos” (Roland Barthes).

 

SOPHIE CALLE: AUTORRETRATO DE 2003

SOPHIE CALLE: AUTORRETRATO DE 2003

La fotógrafa francesa Sophie Calle, igual que en Exploradores del abismo (Anagrama, 2007), ocupa varios fragmentos de Dietario voluble de Enrique Vila-Matas. Encuentro esta foto de ella, que tanto me gusta, y la pongo aquí antes de irme a la piscina. Sophie Calle, una narradora en imágenes, está en la torre Eiffel.

 

Por cierto, en ABCD Cultural Juancho Armas Marcelo le dedica un artículo a Daniel Mordzinski y dice que no se es nadie en las letras ni en la literatura hasta que él lo fotografía. El post anterior tiene mucho que ver con el artículo del autor de Calima y biógrafo de Mario Vargas Llosa. Felizmente, ya son varios los aragoneses que ha retratado Mordzinski.

EXPOSICIONES DE PHOTOESPAÑA PARA EL VERANO

EXPOSICIONES DE PHOTOESPAÑA PARA EL VERANO

PHotoEspaña 2008 llega a su fin. 660.000 personas han visitado una edición que termina el próximo 27 de julio. Pero pese al cierre oficial, algunas de las muestras más destacadas del programa permanecerán abiertas, permitiendo a los visitantes disfrutar de PHotoEspaña durante todo el verano. Ésta es una nota del servicio de prensa de PHotoEspaña.

Estas son las exposiciones que permanecen abiertas durante los meses de agosto y septiembre:

Hasta el 24 de agosto:

Mírate. Fundación Canal

Una oportunidad para ver el resultado de Retrátate, una actividad en la que los fotógrafos Luis de las Alas, Amy Chang, Ricardo Cases, Sofía Moro, Miguel Trillo y Marta Soul, retrataron a más de 300 personas en la Fundación Canal.

Cámara, de Thomas Demand. Fundación Telefónica

La exposición individual del fotógrafo alemán Thomas Demand reúne fotografías y películas de reciente producción en las que puede descubrirse su particular método de trabajo: la construcción de maquetas a tamaño real para después fotografiarlas y posteriormente, destruirlas.

Lugares comprometidos: topografía y actualidad. Museo Colecciones ICO

Una exposición colectiva que reflexiona acerca de los cambios que ha experimentado la representación documental del lugar de la mano de Augusto Alves da Silva, Pedro Barateiro, Geert Goiris, Beate Gutschow, Joachim Koester, An My-Lê, Walter Niedermayr, Peter Piller, Taryn Simon y Simon Starling.

Hasta el 28 de agosto

João Maria Gusmão / Pedro Paiva. Matadero Madrid

La exposición presenta los últimos trabajos del dúo portugués, en los que queda patente su particular universo, que bebe de la especulación filosófica, la literatura científica y la metafísica. En la muestra se reúnen esculturas, proyecciones en 16 mm., fotografías e instalaciones.

Hasta el 31 de agosto

María Lionza, la diosa de los ojos de agua, de Cristina García Rodero. Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid / Sala Alcalá 3

El último proyecto de Cristina García Rodero es un potente documento gráfico sobre el culto a María Lionza. 100 imágenes en torno a una figura mítica venezolana cuyo culto se remonta al siglo XV.

Acaso, de Javier Vallhonrat. Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid / Sala Canal de Isabel II

Por primera vez se exhibe de forma completa la serie Acaso, desarrollada por Javier Vallhonrat durante más de cuatro años. En ella, el artista expresa la dimensión dramática de la naturaleza y cómo el hombre intenta hacer suyo un espacio abstracto.

Hasta el 21 de septiembre

De viaje. Instituto Cervantes

Seis artistas muestran cinco proyectos diferentes entre sí pero unidos por la imagen y el concepto de viaje. Pablo López, Mateo López, Fernando y Ana, Odires Mashzlo y Juan Valbuena presentan su particular visión de la fotografía de viaje.

Hasta el 28 de septiembre

Detalles invisibles, de Pablo Pérez-Mínguez. Museo de América

Una retrospectiva de las imágenes más íntimas y desconocidas del cronista de la movida madrileña. Detalles invisibles es una exposición organizada con motivo de la concesión del Premio Nacional de Fotografía a este fotógrafo madrileño. 

*El fotógrafo Nelson Garrido captó así un detalle de la muestra María Lionza, la diosa de los ojos de agua de Cristina García Rodero.