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Antón Castro

Ilustradores

DIÁLOGOS: ANTONIO ALTARRIBA

DIÁLOGOS: ANTONIO ALTARRIBA

[Entrevista: Antonio Altarriba habla su cómic "El arte de volar" (ilustrado por Kim), en memoria de su padre, que ha publicando Ponent y ha ilustrado Kim. Por ese trabajo, recibe hoy uno de los Premios Cálamo, junto a Manuel Vilas y a Abdella Taia]

 

"A mi padre todo le salió mal.

Quiso volar y se estrelló siempre"

-"Mi padre pertenece a una generación que vivió los vaivenes del agitado siglo XX"

-"Su muerte me dejó con la sensación de que debía haber hecho algo más por él "

-"Se jugó la vida pasándose al bando republicano: luchó en la batalla del Ebro"

Quién es, en realidad, Antonio Altarriba? Un aventurero de la literatura y de la imagen, nacido en Zaragoza en 1952, capaz de realizar proyectos fotográficos con Pilar Albajar, como 'Vida salvaje' (PUZ, 2008), de firmar relatos eróticos como 'Cuerpos entretejidos' (Tusquets: La Sonrisa vertical, 1996), o de escribir 'La España del tebeo' (Espasa, 2001), e incluso de ofrecer una visión diferente de Tintín en 'Tintín y el loto rosa. Homenaje a Hergé en su centenario' (Edicions de Ponent, 2007). Ahora publica, con el ilustrador Kim, un tebeo estremecedor: 'El arte de volar' (Edicions de Ponent, 2009), que cuenta la historia de su padre, que se arrojó al vacío a los 90 años.

¿Cuál es la idea inicial de su libro? ¿Cuándo sintió la necesidad de rendir un homenaje a su padre?

El libro se cuece en la salsa de la culpabilidad y de la indignación. Culpabilidad porque una muerte tan trágica como la de mi padre me dejó con la sensación de que debía haber hecho más por él. Indignación porque la residencia de Lardero donde estaba alojado me reclama 34 euros porque mi padre se suicidó un día 4 y, por lo tanto, había que pagar los tres primeros días del mes. Inicié acciones legales contra la Comunidad de La Rioja para evitar esa última humillación a la memoria de mi padre. ¿Qué pasó luego?

En ese momento Paco Camarasa, editor de Ediciones de Ponent, me visita para pedirme que colabore con su editorial como guionista y, al ver la situación en la que me encuentro, me sugiere que escriba la historia de mi padre. Al principio no termino de verlo. Tenía idea de hacer algo con el fajo de cuartillas que, a modo de memorias, mi padre dejó escrito. Pero no un cómic. Poco a poco me convencí de que era un buen medio para contar un relato donde hay reconstrucción histórica, aventura y biogafía familiar. Al principio me parecía un proyecto descabellado.

Impresiona, de entrada, el principio del libro: el suicidio de un hombre de 90 años que llega a pedirle que le ayude a morir.

Fueron años terribles. Cualquiera que conozca lo que es una depresión severa sabe todo lo que sufren los afectados y lo difícil que es ayudarles. La depresión no es consecuencia de la enajenación sino de una lucidez trágica. Llega un momento en el que la muerte es la única solución, el único alivio. Entendía que mi padre quisiera suicidarse y me pesa enormemente no haberle ayudado.

No puede decirse que su padre haya sido un hombre feliz…

Todo le salió mal. Y de mayor lo repetía constantemente. Fracasó en su apuesta ideológica no solo por la victoria de Franco sino porque vivió para comprobar cómo el dinero, que el consideraba fuente de las desgracias e injusticias de la humanidad, se imponía como valor máximo. Fracasó en su intento de encontrar una estabilidad económica porque un socio le estafó. Y fracasó afectivamente porque con 75 años se separó de mi madre. Quiso volar pero se estrelló una y otra vez, de ahí el título del libro. Él lo intentaba porque era un idealista, un entusiasta de espíritu optimista, una persona alegre que cantaba muy bien las jotas. La vida le amargó. Pero siempre, hasta en los peores momentos, fue un hombre muy generoso.

¿Qué quería contar exactamente? Al fin y al cabo, la vida de su padre concentra parte del siglo XX.

Mi padre nació en tiempos de Alfonso XIII, su adolescencia transcurre durante la dictadura de Primo de Rivera, su juventud es la Segunda República, la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, su madurez coincide con el franquismo y su vejez con la democracia. Pertenece a una generación que ha vivido los vaivenes de un agitado siglo XX. Se vio arrastrado por la Historia y, como otros muchos, su vida se convirtió en una aventura con decisiones muy importantes que marcaron su destino y el de los que vinimos después. Eso es lo que me parece importante y lo que he querido resaltar en el libro: que la vida de mi padre fue como la de otros muchos. Incluso, más allá de su generación y del momento histórico, fue un hombre que intentó hacer frente a las circunstancias con honestidad.

¿Qué hay de cierto en esa relación de amor-odio con Peñaflor, donde nació, en la importancia del coche Hispano Suiza y en la pasión por la mecánica?

Es totalmente cierto. Mi padre no volvió a Peñaflor después de la guerra y mantuvo la ruptura con su familia hasta el final de sus días. Para alguien como él, hacerse chófer era la forma de escapar del campo. Los coches eran tecnología de vanguardia en aquellos tiempos, sobre todo en los pueblos. Mi padre se sacó el carné de primera en cuanto tuvo edad para ello y le sirvió a sus propósitos. Y sí, repartió correo por el frente al volante de un Hispano Suiza.

Emociona la entereza de Antonio Altarriba padre, su convicción política de izquierdas, su honestidad.

No fue un hombre de militancia significada ni de acción directa. Supongo que tuvo que tragar muchos sapos y culebras durante los años del franquismo. Me consta, además, que le pesaban las contradicciones entre sus ideas y la vida que debía llevar. Pero, más allá de eso, fue coherente en su vida personal. Muchos anarquistas fueron así. Su compromiso iba más allá de lo estrictamente político. No fue su discurso político sino su ejemplo como hombre lo que influyó en mí.

La política es muy importante en el cómic. Su padre estuvo en la batalla de Belchite, en la de Teruel, en la del Ebro, y luego en los campos de concentración franceses.

Mi padre no estuvo ni en Belchite ni en Teruel. Sí se jugó la vida pasándose al bando republicano, estuvo en la batalla del Ebro y sufrió en los campos de concentración franceses. En el libro le hago participar en Belchite y Teruel para dar una visión más completa de cómo se desarrolló la guerra. No es la única licencia que me permito. Pero siempre es para reforzar la verdad de los hechos.

¿Fue tan penoso el comportamiento de Francia con los prisioneros españoles y tan evidente su colaboración con el franquismo?

No exagero nada. Quizá, incluso, me quede corto. El trato de Francia con los españoles antifascistas fue vergonzoso. Murieron por centenares de frío e inanición en los campos. Sólo desde hace unos años los franceses revisan un episodio tan indigno de su Historia. Todo el papel de las democracias occidentales con respecto a la guerra civil española tendría que ser revisado. Tanto antes y durante como después. Hasta 1948 mi padre estuvo convencido de que, tras la derrota de Hitler, Franco sería el siguiente objetivo del mundo libre.

La estancia en la granja de la familia Boyer, y el amor hacia su hija Madeleine, ¿fue su mejor paraíso en la tierra?

Hubo dos momentos de plenitud que al final de su vida recordaba con mucha nostalgia. Los meses pasados en las colectividades del bajo Aragón donde no había dinero y reinaba el compañerismo. Y el otro momento fue, efectivamente, el que pasó en la granja francesa de los Boyer. Lo trataron como uno más de la familia. Tras la guerra y los campos de concentración, estaba tan necesitado de afecto que lo apreció mucho.

El regreso es una forma de derrota y de decepción. ¿Cómo vivió su padre el franquismo?

Sí, el regreso a España supone el reconocimiento de la derrota para mi padre y el comienzo de un largo período marcado por el miedo, la miseria económica y moral que vivió en silencio. Se nos ha olvidado el entramado de favoritismos y delaciones que marcó la sociedad española durante décadas. Tampoco quería manifestar sus ideas ante mí, consciente de que así podía ponerme en apuros.

El cómic tiene un conjunto de fragmentos eróticos que lo hacen muy moderno. Imagino que sus amores con Concha, la mujer de un rico, se los contaría su padre.

He querido tratar la figura de mi padre como un hombre más, con sus pasiones y sus infidelidades. Resulta difícil entrar en detalles sobre la vida sexual de tu propio padre pero he querido hacerlo aún a riesgo de atribuirle querencias y comportamientos que quizá sean más míos que suyos. El episodio de Madeleine me lo contó él en todos sus detalles, salvo los más directamente eróticos. Del de Concha tuve noticias a través de una tía mía que lo daba por seguro. No tengo constancia fidedigna pero me resulta verosímil.

Háblenos de la estructura de la obra y de las ilustraciones de Kim.

Uno de mis principales problemas para escribir la historia era cómo situarme en relación con mi padre. No me veía hablando de él en tercera persona. Por eso en la introducción del libro me convierto en él y cuento su historia en primera persona. "Aunque no estaba allí, estaba en él y, ahora que ya no vive, él está en mí". Construyo el relato como un largo 'flashback' en su caída al vacío. Cada planta que desciende hacia la muerte constituye un período de su vida. "Aunque parecieran unos pocos segundos, mi padre tardó 90 años en caer de la cuarta planta". Hay una red muy tupida de metáforas entre las cuales la del vuelo sólo es la más evidente. Nada de ello habría sido posible sin los dibujos de Kim que ha hecho un trabajo expresivo, plástico y muy documentado. Es uno de los grandes dibujantes del cómic español y aquí lo demuestra ampliamente.

¿Qué diría su padre de haber podido leer este cómic?

Me lo pregunto constantemente estos días. No era un hombre al que le gustara la notoriedad. Si me dejo de argumentos autocomplacientes, el libro está hecho más para mí que para él. Sobre todo para zanjar una deuda afectiva que creo tener con él... Hay algo que sí le gustaría. Él mismo me lo dijo cuando escribía esas cuartillas llenas de recuerdos. "Que los jóvenes sepan todo lo que pasamos y aquello por lo que luchamos". En ese sentido creo que contarlo en cómic es un acierto.

 

DESPIECE

El dedo cómplice y el duelo

Antonio Altarriba es catedrático de francés en la Universidad del País Vasco. 'El arte de volar' es su proyecto más personal; hay un gesto de entrañable complicidad entre padre e hijo: "Mi padre y yo manteníamos una complicidad callada pero profunda. Mi madre llevaba la voz cantante en casa y ella se encargaba de mi educación. Yo desde niño intuí que mi padre se hallaba alejado del catolicismo de mi madre y notaba en él un cariño muy fuerte, quizá porque silenciado. Empecé a saber cosas de él por sus amigos anarquistas refugiados en el sur de Francia a los que conocí y visité a partir de los 10 años. Cuando él comenzó a contarme cosas de su vida y de sus ideas, yo ya estaba al tanto de muchas. Me cogía del dedo, lo sacudía y luego me daba un cachete cariñoso en el cogote". Confiesa el escritor: "Aún no me he acostumbrado a ver la vida de mi padre encuadernada. Noto que el largo proceso de su duelo, para bien o para mal, todavía no se ha cerrado".

 

PREMIO Y MUESTRA EN ANÓNIMA

PREMIO Y MUESTRA EN ANÓNIMA

Entrega del Premio Librero Cultural

El próximo jueves 4 de febrero a las 20,30 horas en la librería:Entrega del Premio Librero Cultural 2009. Con la presencia del Director General del Libro,Rogelio Blanco, Y del presidente de CEGAL Fenando Valverde.

Os invitamos a todos los Amigos y Simpatizantes de la Anónima,, que dirigen Chema y Ana un sistema operativo que acerquéis a la librería en este momento tan grato para nosotros.

 

Antonio Santos, Historia de la resurrección del papagayo

A partir del jueves 4 de febrero, día en que nos acompañará el ilustrador y Coincidiendo con la entrega del Premio Librero Cultural, se podra visitar en la Librería La exposición de pinturas y materiales de Antonio Santospara el libro Historia de la resurrección del papagayo de Eduardo Galeano (editorial de Los Libros del Zorro Rojo, 2009). La exposición Permanecerá Durante todo el mes de febrero, para no perdérsela.

* La ilustración es de Antonio Santos.

INSTANTÁNEA INVERNAL DE BLANCA BK

INSTANTÁNEA INVERNAL DE BLANCA BK

Se ha quedado una tarde hostil y ventosa.

El cierzo corre enloquecido y agita los árboles. Parecía uno de esos días del fin del mundo. En esas andaba yo, pensando si íbamos o no al cine, cuando recibí un correo de Blanca BK, Blanca BK Gimeno, ilustradora entusiasta, en el que me anuncia que ha iniciado un nuevo proyecto con su escritor favorito, Jesús Aznar, al que además llama “mi chico”. Y para muestra un botón: esta ilustración tan invernal. Tan navideña.

ARTE, ILUSTRACIÓN Y DISEÑO

ARTE, ILUSTRACIÓN Y DISEÑO

Hace un par de días realicé una entrada sobre la trayectoria de la ilustradora y diseñadora Paula R. Español, que trabaja en Versus, en compañía de Nieves Añaños (a la cual define, por cierto, como “una persona carismática y con muchas tablas en esto del diseño y la comunicación”), y Javier Almalé, que alterna su trabajo más profesional con su faceta creativa, en solitario o con Jesús Bondía. Ayer Paula me sorprendió con esta pieza que supone otra modalidad de su trabajo tan particular, que pronto se verá en una nueva dimensión en la revista digital que ultima la diseñadora Kristina Urresti, jefa de maquetación de ‘Heraldo de Aragón’.

USÓN & VILA, HOY EN PORTADORES

USÓN & VILA, HOY EN PORTADORES

Prensas Universitarias de Zaragoza presenta mañana martes el libro 'Dovina, dovinalla. Adivinanzas populares en aragonés'

 

La publicación, de Chusé Raúl Usón y Lina Villa, recoge adivinanzas de zonas como Sobrarbe, Ribagorza, las Altas Cinco Villas, Somontano o Monegros

 

La presentación será esta tarde a las 20,00 horas en la librería Portadores de Sueños

 

El director de Prensas Universitarias de Zaragoza, Antonio Pérez Lasheras, presentará hoy martes, 12 de enero, 'Dovina, dovinalla. Adivinanzas populares en aragonés', un libro de la colección Larumbe Chicos.

 

La presentación será a las 20 horas en la librería Portadores de Sueños (c/ Blancas, 4-6). El libro, de Chusé Raúl Usón y con ilustraciones de Lina Vila, recopila una amplia muestra de dovinallas o adivinanzas populares de los antiguos condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, así como de las Altas Cinco Villas, Somontano y Monegros. La publicación está concebida como un juego y ofrece las soluciones de estas adivinanzas en castellano, así como un completo glosario de términos al final del volumen. Una característica de las dovinallas es el ingenio, cierta ambivalencia sexual y su sentido poético.

 

*El libro, además del trabajo de introducción y de selección de Chusé Raúl Usón, editor de Xordica, sello que acaba de cumplir quince años, lleva unas bonitas ilustraciones de Lina Vila, donde ella juega con nuevos colores, con la fuerza del oscuro y del oro, con los animales, con los pájaros, con el fogaril, con el dormitorio, con los frutos, como los higos, y consigue una iconografía muy sugerente, repleta de belleza, elegancia y plasticidad. Una iconografía de carácter legendario que invita a soñar. Hace muy pocas semanas, Chusé Raúl Usón presentó este libro en ‘Borradores’ y se proyectaron las ilustraciones de la pintora zaragozana.

ET: ARTE, DISEÑO, CÓMIC E ILUSTRACIÓN

ET: ARTE, DISEÑO, CÓMIC E ILUSTRACIÓN

ET: una factoría de arte, diseño, cómic e ilustración

 

Rubén Pedro Escalona, Nacho Simal y Gonzalo Rueda dirigen la revista 'La Cruda' y publican libros, tebeos y cuadernos de viaje desde Barcelona

 

 

En Barcelona desarrolla una intensa actividad el grupo Estudiosos del Tema (ET), que está formado por el oscense Rubén Pedro Escalona, el zaragozano Nacho Simal y el “riojano-catalán” Gonzalo Rueda. Los tres despliegan una intensa actividad en torno al cómic, al diseño, a la pintura y a los libros ilustrados. Han fundado la revista ‘La Cruda’, de la que ya preparan el cuarto número con la probable presencia de Moebius, y han editado varios libros. Explica Rubén Pedro: “La primera vez que utilizamos la marca Estudiosos del Tema fue en el año 2001 para dar nombre a un grupo con inquietudes artísticas: el dibujo, la pintura, animación, grafismo, música... Organizamos varios eventos, incluidas fiestas con música en directo, djs, decoración y videoproyecciones. Tras un parón, hace dos años nos reencontramos Nacho, Gonzalo y yo, y surgió la idea de dar salida a todo el material que estábamos generando en solitario”. Los tres comparten “un interés común y un gran amor” por los libros y cómics bonitos y bien editados.

Así nació ‘La Cruda’. En el primer número participaron artistas de su entorno, pero en el segundo se ensanchó el círculo de colaboradores y “se nos unieron clásicos como Martí de ‘El Víbora’ y artistas reconocidos como Heiko Müller, Anders Nilsen o Sergio Mora”, el ilustrador que acaba de firmar con el aragonés Daniel Nesquens el libro ‘Papá tatuado’. Añade: ‘La Cruda ha conseguido ser una publicación que reúna lo mejor que siempre se queda fuera de los canales típicos de distribución. De alguna manera, estamos intentando seguir con la labor que se empezó en ‘El Víbora’ y siguió en ‘Nosotros somos los muertos’. Nuestros referentes internacionales son la ya desaparecida ‘Blab!’, ‘Kramers Ergot’ o ‘Ganzfeld’. Podríamos hablar de una estética general más bien ecléctica”.

‘La Cruda’ reúne en sus páginas el arte callejero, el grafitti, la ilustración, la pintura, el cómic, el diseño gráfico, la tipografía, y así conviven propuestas próximas al arte bruto o al expresionismo de ‘Cobra’ con el cómic español y latinoamericano o ilustradores de carácter fantástico. La revista tiene una tirada de 1.500 ejemplares y no cuenta con subvenciones. Nacho, Gonzalo y Rubén Pedro trabajan en su estudio de la calle Joaquín Costa, donde cuentan con una sala de exposiciones. Dicen: “La sala es un miniespacio expositivo de 40 metros cuadrados en el que vamos a ir mostrando las obras de nuestros colaboradores. Apenas existen galerías que expongan ilustración y cómic, aunque sea algo normal en otros países europeos. La idea es cambiar cada mes la exposición para dinamizar al máximo la escena artística, y que cada inauguración se convierta en el punto de encuentro de creadores de diferentes disciplinas y ambientes. La primera exposición se basó en el concepto de Wunderkammer (gabinete de curiosidades, germen de los museos actuales), salas en las que se empezaron a exponer las curiosidades que se coleccionaban durante los viajes”. Entre los próximos proyectos, se han programado exposiciones de Martí, del colectivo Komikaze de Croacia y una retrospectiva de cómic turco,  comisariada por Mery Cuesta.

La revista ‘La Cruda’ y los proyectos de ET tienen la personalidad de sus directores. Les pedimos un perfil de cada uno. Gonzalo Rueda se ha dedicado a la pintura, y ha expuesto en galerías de Barcelona. Su otra gran pasión es el cómic, aunque en la Facultad de Bellas Artes intentaron disuadirlo: "Los tebeos no tienen categoría", le repetían. Sus compañeros ensalzan su afición a las joyas exquisitas y “su saber enciclopédico”. Nacho Simal empezó como pintor expresionista y se pasó al vídeo y a las animaciones. Siempre ha sido un dibujante compulsivo, llena libretas de notas y de dibujos, frescos y originales. Dicen que su principal rasgo es “su explosión de creatividad”. Rubén Pedro se autorretrata así mismo: “Nunca he dejado de contar historias, ha sido y es mi gran pasión, en forma de libros ilustrados, ‘story boards’ imposibles y cómics atípicos. Esto es lo que le llevó a consumir cine sin sustancia, todo tipo de publicaciones y las pinturas historiadas, sobre todo, del Renacimiento”.

 

  

LAS EDICIONES DE ET

 

El grupo ET ha irrumpido a lo grande, con tres títulos muy diferentes que van del cómic al libro ilustrado y al cuaderno de viajes.

‘Elisenda’. Rubén Pedro Escalona. ET, 2009.

Rubén Pedro dice que esta historieta de 1995, que hace pensar en ‘El orfanato’ de José Antonio Bayona, es el resultado de cuatro días de trabajo intensivo, “fruto de la inspiración repentina”.  Fue dibujado sobre papel de estraza a tinta china. Dice su autor que Elisenda “combina dibujos inocentes con frases cortantes disparadas a bocajarro, el efecto es una atmósfera de novela negra, contundente siempre, sin rehuir los aspectos morbosos de la narración”.

 

-‘Se verla al revés’. Nacho Simal. ET, 2009.

Este libro nació de las noches de insomnio durante la preparación de  ‘La Cruda/1’, en los momentos de descanso. Nacho Simal fue creando un bestiario, “que se hacía atípico, con líneas angulosas y sugestivo colorido, a la manera de la escritura automática de los surrealistas. Sumido en el trance creativo fueron surgiendo extraños seres”. Se imprimió también la transparencia de los rotuladores del revés de la página y ha quedado un libro muy personal.

 

-‘Petit tours’. Cuadernos de viaje de Gonzalo Rueda  por Italia, Croacia y Grecia. ET. 2009.  

A Gonzalo Rueda le gusta mucho viajar. En sus viajes  “lLeva consigo su cuaderno, muchos lápices y puntafinas. Nunca para de dibujar todo lo que ve y no sabe lo que es una cámara de fotos”. Para este libro seleccionó algunos de los dibujos, con textos, que realizó en sus visitas a Italia, Croacia y Grecia.

*Interior de la revista 'La Cruda'.

 

 

DOS LIBROS CON ALBERTO ARAGON

DOS LIBROS CON ALBERTO ARAGON

Todos los años son especiales. Todos los años tienen algo estupendo. Y 2009 también. He cumplido 50 años (hoy exactamente Carmen Gascón, la madre de nuestros cinco hijos, cumple 51: Daniel y Aloma le han mandado un bello ramo de rosas blancas), hemos seguido con adelante con ‘Borradores’ y con ‘Artes & Letras’, que son dos proyectos eminentemente colectivos, y todo ha ido bien. He vivido momentos maravillosos con ‘Fotografías veladas’ (Xordica, 2008; el libro aparecía a finales de año. Recuerdo por ejemplo dos citas: la de la Escuela de Artes y la de Castejón) y he publicado, en complicidad con Alberto Aragón, dos libros infantiles muy especiales para mí: ‘Jorge y las sirenas’ (Marboré, 2009), gracias a la pasión y el cariño que puso la joven editora Patricia Delso, felizmente embarazada ahora. Y ‘Grutas de Cristal y Puente de la Fonseca’ (DGA), en una colección que dirige Eduardo Viñuales. El libro también está ilustrado por Alberto Aragón.

 

Son dos libros muy especiales para mí: primero porque me gustan muchos los álbumes ilustrados; por trabajar con Alberto Aragón, una experiencia maravillosa y sin tensión alguna; porque cada proyecto ha nacido del cariño y del entusiasmo, ‘Jorge y las sirenas’ está basado en Jorge Sanmartín y a él está dedicado, y para componer ‘Las Grutas de Cristal’ hicimos un estupendo viaje por  el Maestrazgo, por la orilla del Guadalope. Son dos libros muy especiales para mí porque los presentamos en el Centro Cívico de Garrapinillos con cuatro niñas y con un concierto de la banda del barrio, que es estupenda bajo la dirección de Carlos Roldán; porque ‘Jorge y las sirenas’ lo presentamos en Huesca con Rosa Tabernero, que ya había sido madrina del texto antes de que viese la luz el libro; y lo presentamos en El Corte Inglés con Elisa Arguilé, que estuvo maravillosa, llena de humor e inteligencia…

Sé que quizá no se han vendido mucho, a pesar de la gentileza de algunas librerías: el Corte Inglés adquirió muchos ejemplares, Librería General llegó a realizar un precioso escaparate con ‘Jorge y las sirenas’, Los Portadores de Sueños lo tuvieron en su chaiselongue durante un mes. Se ha vendido algo menos que lo habíamos soñado nosotros (los derechos de autor de ‘Jorge y las sirenas’ han sido y son para la Asociación Española contra el cáncer) y menos de lo que merecen los dos editores: Patricia Delso, que ha publicado recientemente ‘Dora soñadora’ de Chema Lera, y Eduardo Viñuales, ese naturalista con cámara al hombro que nunca descansa y que tiene felices amores en Tarazona.

Pero eso no importa. Dice Sánchez Vidal que la literatura no es unipersonal, que pide otra voz, otros lejos, un interlocutor. A veces se produce el milagro: el encuentro gozoso con el lector, con el niño, con el adulto. El destino de los libros es inextricable, y más en una planeta de muchísimos, de muchísimos libros. Y también de éstos. Pero lo importante es que están ahí. Y que hemos sido muy felices haciéndolos, y además han tenido buen final: Jorge Sanmartín pasó por un leve trance y hoy es un excelente futbolista de cierre y socio del Real Zaragoza. (No digo ahora nada del club: le tengo un inmenso cariño a mucha gente del consejo, a Eduardo Bandrés, y ahora deseo lo mejor para el club y para Agapito Iglesias. El Real Zaragoza no puede ni debe bajar: tiene que rearmarse con la ayuda de todos y con la generosidad y la entrega de los aficionados. Creo que no hay otra salida.)

 

Porque han sido especiales para nosotros –para Alberto y para mí, para Patricia y Eduardo, para Fernando, Mar y Jorge Sanmartín, para José Luis, el guarda forestal que aparece en ‘Las Grutas’, para Emilio, el morador de ese espacio…- he querido recordar aquí estos libros. Me apetecía hacerlo, o me ha ido apeteciendo a lo largo de la mañana: mi madre Carme de Castro regresa el sábado a Galicia y me ha pedido algún libro mío para regalar a dos niñas: Carla y Lucía, sus únicas bisnietas.

 

Y también quiero recordar una de las primeras notas sobre el texto, sobre ‘Jorge y las sirenas’, de un lector tan atento y generoso como José Antonio Albero de Barbastro:

 

 

“‘Jorge y las sirenas’… es un álbum precioso, con una portada muy atractiva, el título con letras plateadas como las escamas de las sirenas, y una imagen de Jorge bajo el agua mirando asombrado a una bella sirena que le tiende los brazos. La textura es suave, invita a la caricia. Las ilustraciones, de Alberto Aragón, son bellísimas, con espectaculares puntos de vista de las escenas y un dibujo que invita a soñar. Hay siluetas, sombras, luces y transparencias; perspectivas originales y escorzos atrevidos, hay sencillez y efectividad; y un uso adecuado de la paleta de colores con tonos que varían según lo requieren las escenas...

El texto de Antón Castro parte de la realidad, del hecho de que a un niño, Jorge, le gustan las sirenas. Se acompasa a las ilustraciones en un tono pausado, con frases breves que se convierten en las preguntas que todos los niños deberían hacerse. Jorge inventa, sueña y lee porque quiere saber. Es un poeta de seis años aunque él no lo sepa. Sueños infantiles que se hacen realidad para asombro de los adultos, y otra vez los libros para terminar, pues si en el baño está la sirena que se quedó tras un sueño, en los libros está la que le canta mientras duerme. Una maravilla.” José Antonio Albero.

 

*Una ilustración de 'Jorge y las sirenas'.

 

 

SCHEREZADE, VISTA POR JOSEMA CARRASCO

SCHEREZADE, VISTA POR JOSEMA CARRASCO

Josema Carrasco es un ilustrador incansable. Acabo de recibir un dibujo de uno de Scherezade, la esposa del rey Schariar. Ella es una formidable narradora de historias: aguanta mil noches y una noche, y deja desvelado a un monarca que había decidido vengarse de todas las mujeres tras haber sido traicionado por una de sus esposas.

 

Me encanta la ilustración y me encanta esta mujer, que simboliza la pasión de contar, la estrategia de la seducción a través de los relatos.