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Antón Castro

Ilustradores

DAVID LAGUENS EN 'ARTES & LETRAS'

DAVID LAGUENS EN 'ARTES & LETRAS'

David Laguens Velasco (Zaragoza, 1968) estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza; allí coincidió con el escritor y cuentacuentos Roberto Malo. Finalizó su formación artística como animador 2D en Madrid, volvió a su ciudad para crear  una empresa de animación en tres dimensiones: VORTICE 3D. En 1999 obtuvo el premio IDEA 1999 de creación de empresas en Aragón. Con Roberto Malo y Francisco Javier Mateos publica ‘Tanga y el gran leopardo’ (Comanegra), un preciosista álbum de aventuras en África en el seno de la tribu de los toblongos.

 

Esta ilustración fue el pasado jueves portada de ‘Artes & Letras’. En las próximas semanas saldrán obras de Cristina Herrero, Eduardo Lozano, Antonio Fernández Alvira, Archi de Consuelo, Vicky Méndiz, María Félez, etc.

ANA LÓBEZ, CARTEL DE LA FERIA DEL LIBRO

ANA LÓBEZ, CARTEL DE LA FERIA DEL LIBRO

Ana Lóbez diseñaba hace muy poco el cartel del Día del Libro en Zaragoza, donde rendía un homenaje a Miguel Hernández.

 

Ahora también ha sido elegida para hacer el cartel de la Feria del Libro de Zaragoza. Ha ilustrado ‘Noel, el león que no sabía rugir’ (San Pablo) y ‘Un regalo de cumpleaños’ (Edebé), con textos de Daniel Nesquens. Hace preciosos marcapáginas y unas historietas en forma de desplegable o acordeón. Profesora de arte, gran trabajadora, posee un estilo muy especial, próximo al minimalismo, al esquematismo, y al uso de pocos colores, pero siempre intensos, bien elegidos, caracterizados por su profundidad, su impacto y cierta huella naïf.

'EL LIBRO DEL VOYEUR'

*Hoy sale a la venta el ‘Libro del Voyeur’ (Ediciones del Viento) de Pablo Gallo, un libro de contenido amoroso, erótico y sensual, con dibujos del pintor y dibujante y creador de vídeos, y 69 textos de autores muy diferentes, de todo el país. Este jueves, trece, se presenta a las 20 horas en la librería Arenas de A Coruña. El reportaje siguiente se publicó en el ‘Diario de Burgos’. Pablo Gallo ha sabido crear una expectación especial en torno al libro: es un trabajador entusiasta e indesmayable.

 

El pintor de origen burgalés Pablo Gallo publica en Ediciones del Viento un libro con 69 dibujos acompañados por textos de consagrados escritores

 

EL LIBRO DEL VOYEUR DE PABLO GALLO Y 69 AUTORES

 

R. PÉREZ BARREDO | Burgos / Diario de Burgos

Quizás por imitación, puesto que su padre pintaba, empezó él a garabatear papeles casi antes de aprender a andar. Ahora, 35 años después, vive de su arte. Lo cual es decir mucho en los tiempos que corren. Lleva quince años exponiendo su obra y han sido numerosos los premios que en este tiempo ha conseguido. La próxima semana dará un salto de calidad: la editorial Ediciones del Viento publicará El libro de voyeur, una obra compuesta por 69 dibujos suyos acompañados por otros tantos relatos de escritores de primera fila, tal es el caso de Andrés Neuman (reciente Premio Alfaguara) o el burgalés Óscar Esquivias. Aunque Pablo Gallo nació en La Coruña, tanto su familia materna como paterna procede del municipio burgalés de Los Altos, en cuya residencia familiar pasó todos los veranos de su infancia y juventud y adonde sigue yendo muy regularmente, sobre todo desde que hace cinco años estableciera su residencia en Bilbao. «En verano paso largas temporadas y la tranquilidad del lugar es ideal para pintar. Siento un gran vínculo con esa zona y sus gentes», afirma.
Viendo a su padre pintar en una casa llena de libros de arte y siendo visitante a edad tempranda de todo tipo de exposiciones, la vida de Pablo sólo podía tener un camino. «Recuerdo que a los trece o catorce años descubrí la obra y la vida de Paul Klee y podría decirse que aquello me marcó de una manera determinante», explica. A partir de ese hallazgo, sus influencias no se hicieron esperar: «En la adolescencia hubo una época en que me influyeron pintores matéricos como Tápies, Dubuffete o Barceló, pero decisivamente me marcaron Francis Bacon, Balthus, Paul Klee, David Hockney, Edward Hopper, Marcel Duchamp, Georg Scholz, Warhol, Beuys o Escher. Y siempre han estado ahí artistas clásicos como Manet, Goya, Velázquez, Rembrandt, Zurbarán, Sánchez Cotán, Caravaggio, Durero… También he disfrutado muchísimo con autores de cómic como Robert Crumb o Moebius y de niño era adicto a Ibáñez y sus geniales ‘Mortadelo y Filemón’.


Así, sus influencias son de lo más variopintas. «Diría incluso que también me han marcado mucho, a la hora de pintar, la literatura y la música, que han sido siempre para mí un mar de inspiración indudable», apostilla. Por tanto, la obra de este artista (palabra que le suena rara porque él se considera, sencillamente, una persona a la que le gusta dibujar y pintar y que intenta vivir de ello, lo que poco a poco va consiguiendo) es una suma de muchas de sus influencias, aunque podría calificarse como de cierto realismo cercano al pop. «Pero no me gusta etiquetar lo que hago, considero que es más una labor de los críticos. Ante el papel o el lienzo en blanco, uno no piensa en etiquetas».
Aunque luego las imágenes varíen, Pablo suele partir de fotografías para realizar mis pinturas o dibujos y con una especial obsesión: la luz. «La luz es lo que más me interesa cuando me pongo a trabajar. Soy daltónico, no en un grado muy alto, pero confundo ciertos colores y los científicos dicen que los daltónicos captamos una mayor intensidad de luz. A mí las luces y sombras siempre me han fascinando, me parecen un misterio que intento desentrañar en cada trabajo. Es lo que más me interesa captar», señala.


El libro. Durante el año 2007 Pablo inició una serie de dibujos eróticos circulares. «Cuando llegué al centenar los extendí por el suelo, tal y como acostumbro a hacer para contemplarlos a cierta distancia, entonces pensé que estaría bien verlos reunidos en un libro. Después se me ocurrió que no estaría nada mal acompañar los dibujos con textos de muy diferentes escritores», explica a propósito de El libro del voyeur, que estará en las librerías a partir del 10 de mayo. Con esa idea, comenzó a buscar emails de escritores por blogs y webs literarias, y sin conocerles personalmente les envió su propuesta; muchos empezaron a responder con entusiasmo y poco a poco fue consiguiendo las colaboraciones hasta conformar el libro. «También colabora gente del mundo de la música a la que admiro, como Nacho Vegas, Antonio Luque o Javier Corcobado. Con los dos primeros contacté enviando la propuesta a sus respectivos sellos discográficos, y enseguida contestaron ellos positivamente. Y al final parece que todo esté conectado, pues fue el magnífico escritor burgalés Óscar Esquivias quien me sugirió que probase a presentar el proyecto en la editorial que publica sus libros, Ediciones del Viento, una editorial situada en La Coruña, mi ciudad natal. Al editor, Eduardo Riestra, le entusiasmo la idea y enseguida me llamo diciéndome que quería publicar El libro del voyeur. Así que siempre estaré agradecido a Óscar por su mediación», subraya.


La sensualidad es la esencia del libro. «Me interesa mucho el tema; al fin y al cabo se trata del deleite de los sentidos, y siendo este un libro para mirones, el deleite de la vista debería estar garantizado. En muchos de los dibujos aparecen libros en plena escena erótica, me apetecía hacer una especie de comparación, de manera irónica, entre la fogosidad de las relaciones amorosas y el hecho de devorar un libro que nos apasiona. Procuro vivir disfrutando de los placeres de los sentidos, que son infinitos y muy variados».
Los dibujos de la obra tienen cierto aire de grabado. Están realizados con tinta china, plumilla, pilot y pincel. El formato circular de cada uno hace que parezca que uno mira a través de un agujero, «que hay algo oculto más allá, creo que eso hace que sean inquietantes», explica el artista. Sobre el número de los dibujos y los textos, 69, el pintor dice que, en un principio, no fue algo premeditado. «No fue premeditado en un primer momento, pero cuando las colaboraciones se iban acercando a ese número, lo vi clarísimo. Hasta que un día me encontré en Bilbao con el músico y poeta Javier Corcobado, le invité a participar y dijo que sí. Era el número 69 y el cierre perfecto».
Pablo reconoce que los numerosos premios que ha recibido no le han abierto puertas. «Queda muy bonito verlos en el currículo y hay algunos que a nivel monetario no están nada mal, así que son una buena ayuda cuando uno está empezando. Pero lo que se dice abrir puertas, creo que se abren a base de meter muchas horas en el estudio, de dibujar y pintar de manera compulsiva, sin descanso, y después buscando una vía para que todo eso vea la luz». En este sentido, el artista lleva quince años realizando exposiciones de manera continuada y ha visitado infinidad de lugares con su dossier bajo el brazo. «Ha sido durante mucho tiempo la manera de ir dando a conocer mi trabajo y de llegar a la gente. Pero la verdad es que durante los dos años que llevo con mi blog (elblogdepablogallo.blogspot.com) mi obra ha llegado a más gente y han surgido más proyectos que en estos quince años de exposiciones. Internet es ahora una herramienta increíble para todo aquello que tenga que ver con la imagen». Sobre una posible exposición en Burgos, Pablo Gallo afirma no tenerlo aún previsto, aunque le gustaría dada la enorme vinculación que tiene con esta tierra.  

*Todas las ilustraciones son de Pablo Gallo.  

 

PASIÓN POR LOS CUADERNOS

PASIÓN POR LOS CUADERNOS

¡Pí!, PÍ!...¡Pasajeros al tren!

ATENCIÓN¡, ATENCIÓN... Los pasajeros con destino a Canfranc el día 22 de Mayo, pasen a inscribirse por la ventanilla del blog (larevueltadeloscuadernos@hotmail.es), para poder formalizar el pasaje y el alojamiento.


Tenéis que hacerme llegar los datos de los que os animéis a vivir la aventura de concentrarnos una treintena de dibujantes en un vagón, durante casi cinco horas de ida y otras tantas de vuelta.


Recordaos de parte del Albergue, que:


Tenemos que mandar por e-mail en formato excell antes de acudir allí, un listado con los datos siguientes de todos los que vienen: (me lo tenéis que enviar a mí, Y YO SE LO REENVÍO: larevueltadeloscuadernos@hotmail.es)


nombre y 2 apellidos;
DNI,
fecha de nacimiento
pais de nacimiento
fecha de expedición del DNI, los niños menores que no tengan carnet, sólo nombre, apellidos y fecha y pais de nacimiento.
Ya sabeis que en el albergue de Canfranc se tiene que desalojar dejándolo perfectamente limpio antes de las 12.00h del dias de salida, y el de llegada se entregan las llaves entre las 12.00 y máximo las 20.00h quedando a una hora exacta antes por teléfono.
Un saludo. Clara Marta

 

PLAN DEL VIAJE:


IDA Sábado 22 de mayo:
tren salida Zaragoza 15:13 destino Canfranc 19:03 (este tren sale de Huesca 16:13) VUELTA Domingo 23 de mayo:
tren salida Canfranc 17:25, llegada Zaragoza 21:14 (llegada a Huesca 20:30).


El Ayuntamiento de Canfranc nos invita a alojamiento en el Albergue de la DGA.
El plan es dibujar en el tren: mirando por la ventana y dentro del vagón, al personal. Llegaríamos a Canfranc, y después de alojarnos, continuaríamos dibujando. Cenar (de Alforja, cada uno lo suyo, y en todo caso a compartir). Seguiremos de tertulia y dibujos. Descansar, Desayunar (lo más sencillo, acudir a uno de los 15 cafes-restaurantes que hay alrededor), y el resto del día, recorrer la estación y reflejarla en montón de dibujos: La Antigua Estación, el pueblo, los alrededores. Comeremos entre dibujos (reservo para 30+, en el Hotel Santa Cristina, Menú especial para nosotros 12€). No os puedo contar mucho más, sí deciros que el que esté interesado en acudir o en apoyar la iniciativa, se ponga en contacto conmigo: larevueltadeloscuadernos@hotmail.es

*La ilustración es de Clara Marta.

 

'BRAVA' DE JOSEMA CARRASCO

'BRAVA' DE JOSEMA CARRASCO

Así de dulce y de sencillo... Chocolate y amor.

*Josema Carrasco me manda esta ilustración con esta breve leyenda.

Sobre ‘El monstruo del lago Soledad’. José Orna. Latas de Cartón. Zaragoza, 2010.

 

Hay libros que adquieren un carácter especial de inmediato. Porque son amorosos, artesanales, inquietantes, porque proponen una historia compleja y matizada, porque están destinados a convertirse en un objeto, cálido, sugerente, como un tesoro de letras, como un laberinto de tinta china. O como una película de cine de animación en blanco y negro. Es el caso de ‘El monstruo del lago Soledad’, cuyo título ya resulta muy evocador: pensamos en el lago Ness o en los lagos aragoneses de Mediano o Barasona, pensamos en ese monstruo de varias cabezas que asoma desde el fondo para arrojar el espanto sobre el mundo. Es como si se despertase una fiera en el corazón de la tierra, en el manantial secreto de las todas las fuentes y los ríos.

Hay otra palabra que invita a la reflexión. Cargada de sentido. Sospechosa. La palabra Soledad. El lago Soledad. Todo está lleno de presagios, y en cuanto abrimos las páginas vemos  cómo alguien se cae al vacío por un agujero que invita a pensar en Alicia en el País de las Maravillas y, ya puestos, en Indiana Jones. Vemos a alguien cuyo corazón ya no está en su sitio, alguien que se siente condenado para siempre (y se sugiere con los fusilamientos de Goya), alguien que se ha vuelto insomne, obsesivo, temeroso, alguien que “esté donde esté siempre lleva a sus monstruos dentro”.

José Orna sigue desvelando secretos y nos enfrenta al miedo, a la angustia, a los demonios interiores. Que son codiciosos, que asustan. Son los monstruos de nuestro propio dolor, de una desazón antigua que nos hace a todos ser extranjeros de nosotros mismos, como extraños que penden de la nada y el alambre. Solo esa dolencia, que se agiganta y que podría tornarse insoportable, se alivia con las emociones, con la cultura, con las palabras, con las imágenes, con las letras, letras con las que se pueden construir poemas, mensajes, pócimas de curación para el tormento del alma. El protagonista anda y desanda las páginas, con el desamor a cuestas. El protagonista vive en un poema que atraviesa el libro y va de su corazón a sus asuntos. Y va de espanto en espanto hasta que un día decide mirarse al espejo. En la vida nada es definitivo, salvo la muerte: la vida, con monstruos o no, siempre concede una segunda oportunidad. Y quizá por ello debamos aprender a vivir con el monstruo, como se vive con un lumbago, un dolor de muelas o con la ansiedad.

Hace unos días, José Orna me contestó a un correo con estas palabras: “Hablo del dolor, es verdad. Es casi como una bajada a los infiernos, un tránsito por él y una salida, pero con la sensación de haber quedado cicatriz y con la certeza de que se puede volver a caer”. Creo que con esta línea de intimidad y de confidencia, se explica este texto que nace de una demolición, de una derrota, de un estado de ánimo más bien vulnerable.

 

Para escenificar esta erupción de sentimientos encontrados, José Orna ha elegido un libro cuadrado, en blanco y negro, que ha hecho con cartulina recortada y luego fotografiada. El libro prolonga la atmósfera anunciada y abre un nuevo cauce: aquí hay homenajes a la pintura, a Buñuel y sus arañas, a Isidro Ferrer, a los dibujantes japoneses, a la escultura, a fotógrafos como Brassaï, hay un estudio de la disposición de la tipografía, hay un juego con las letras y sus tamaños, con la página en blanco, con el diálogo del positivo y del negativo, y hay una iconografía muy pensada, clásica y moderna, vinculada con el cine negro y con la apariencia de las cosas. Y por haber hasta hoy un homenaje más o menos explícito a su anterior libro: ‘Me gustan los abrazos’, que firmó con Rosa Blanca Miguel. Aquí el Orna feliz de entonces ha cambiado un poco y dice: “Me acuerdo de abrazos // que ni siquiera sé si existieron”.

El monstruo del lago Soledad quiere ser un libro desnudo, exento, sin otro adorno que lo esencial: muestra el tuétano, un desgarro, el torbellino de la soledad, que es aquí el vocablo que lo abarca todo, es el término síntesis. No hay más color que el hilo rojo del lomo que se muestra: es como un hilo de sangre. Dentro, en las páginas, están el llanto y la belleza, la rotundidad y el temor, la alegría y el sueño, el caracol del tiempo y la circunferencia, la hostilidad y el desamparo, el nadador y el árbol de estrellas, el ahogado y la noche y sus espectros, la pregunta sin respuesta y el diálogo de dos que se aman. Dentro está la multitud y lo inefable, y está la manufactura: el diseño, la invención, la mancha, la silueta, la página en blanco, la página en negro…

Dice José: “Suelo pasar un tiempo largo // cada vez que caigo al lago, // así que construyo mis refugios // en los que poder estar alejado // de los monstruos”.

Este libro, diseñado con un ritmo propio, también es un refugio. Y en el fondo, una forma de consuelo. Todo gran dolor puede mitigarse si se encierra en un cuento, como dijo desde África Isak Dinesen. En un cuento como éste. El monstruo del lago Soledad.

*Texto de la presentación el pasado lunes en la FNAC. Lo presentamos el autor y yo. Y hubo un clima especial de cariño. El acto contó con una exposición de lujo: todas las piezas que José Orna ha hecho para este trabajo.

CUENTO DE '27 PALABRICAS'

CUENTO DE '27 PALABRICAS'

El sello APILA, dirigido por Raquel Garrido, Ramón Aguirre y Edu Flores, acaba de publicar el libro ‘27 palabricas. Primer abecedario aragonés para zagales y talludos’, que ha sido realizado por 27 ilustradores aragoneses: Javirroyo, Rubén Bellido, David Maynar, Miguel Ángel Arteaga, David Guirao, Ana González Lartitegui, Blanca BK, Carlos Velázquez, Silvia Bautista, Álvaro Ortiz, Edu Flores, Mario Ayguavives, María Felices, Jesús Cisneros, Luis Grañena, Fernando G. Grúas, Alberto Aragón, Calpurnio, Ernesto Navarro, Óscar Sanmartín, Ignacio Mayayo, Ana Lóbez, David Vela, Clara Marta, Chema Lera, José Luis Cano y Alberto Gamón. El libro se presentó hace unos días en la Escuela de Bellas Artes. APILA tiene puesto hoy en la Feria del Libro.

El libro lleva este cuento mío. ‘Una maleta de palabras’, que incluye todas las palabras que han utilizado e ilustrado los artistas.

 

UNA MALETA DE PALABRAS

 

Cuando llegué a Aragón, en el tiempo en que los animales hablaban y bramaba la volada de cierzo, un amigo me dio las tres primeras palabras para mi maleta de viajero: Zaragoza, Huesca y Teruel, que existe como la equis. Unos días después, tomé un autobús con dirección al Moncayo: me habían dicho que era la montaña del poeta Gustavo Adolfo Bécquer y que en el invierno la nieve adquiría la forma de una corza blanca. Desde la cúspide se contempla el monasterio de Veruela, como un paraíso de piedra y silencio allá abajo, y se oye el canto de la oliva. Siempre he sido un poco gamberro y, ya que estaba tan cerca del cielo, decidí correr una pequeña aventura: me tiré por las laderas del monte que eran como esbarizaculos: no calculé bien y casi me caigo al vacío. ¡Zas! ¡Zas! Me salvaron los arbustos y algunas rocas. Tras el vuelo inesperado: tozolón, cuquera y manchurrón de sangre. Sobre el peñasco, vi corretear una sargantana. Zigzagueaba y alzaba su cabeza menuda como si quisiera divisar el mundo entero. O como si pensase que yo le podía servir de magra merienda.

Al volver a casa, oí dos expresiones insólitas: “¿En qué chandrío te has metido?”, me dijo la señora de la pensión, que manejaba el badil y la escoba como si fuera una artista de circo. “¿Cuándo dejarás de dar mal, maño?”, preguntó con indiferencia Nicasio Buñuel, el jubilado calandino que solía decir que solo hay tres cosas verdaderamente importantes: las nabatas del Cinca, el guiñote a cualquier hora y la rompida de su pueblo, a los doce en punto del sol de mediodía. Cuando se ponía sentimental añadía una cuarta: la jota cantada al atardecer. La jota de ronda. “Así empecé a festejar con mi única novia –añadía-. Tan pesado me puse, tanto bailé con ella, que desde una ventana nos arrojaron una cubo de agua. Nos capuzaron. A ella no le supo bueno, no. Y ya no se quiso casar conmigo”. La dueña de la pensión me dice que a don Nicasio se le va la cabeza muchas veces, pero no el apetito. En el desayuno es el rey del unto: untaba la mantequilla, la margarina, la mermelada, el queso, el paté de olivas. “Si existiera ese cargo: él sería el rey de los lamineros. Sería capaz de tragarse hasta un kilo de borrajas. ¡Qué malos son los amores estorbados!”.

En cuanto me recuperé, volví a mis viajes. Ya era hora de ir a los Pirineos. ¡Qué grandiosidad! Nunca había visto una cosa igual. Ni siquiera el mar es así. Estuve en un montón de pueblos, de cordilleras, de picos y colinas. Algunos nombres son muy bonitos: Ordesa, Añisclo, las Tres Sorores, Monte Perdido, Peña Oroel, Puyarruego. Y al fin encontré lo que quería: uno de esos ibones que reflejan el cielo. Paseo, busco frambuesas, me zambullo en el agua. Cuando me canso, abro mi maleta de palabras (Aragón, badil, volada de cierzo, Zaragoza…) y empiezo a contarme cuentos como este hasta que me duermo y empiezo a soñar de nuevo con un sinfín de imágenes. A veces preferiría no despertar.

He podido coger en la red dos ilustraciones: una de Blanca  Bk y otra de David Vela, que ha hecho una crónica en su blog y cita la magnífica presentación de Alberto Gamón.

CON JOSÉ ORNA, HOY, EN LA FNAC

CON JOSÉ ORNA, HOY, EN LA FNAC

EN ZARAGOZA / PRESENTACIÓN DEL LIBRO:


'EL MONSTRUO DEL LAGO SOLEDAD' DE JOSÉ ORNA

LUNES 19 DE ABRIL A LAS 20.00 H EN LA FNAC PLAZA ESPAÑA

Hoy lunes 19, Antón Castro (escritor y periodista) presentará a las 20 horas en la Fnac Plaza España de Zaragoza, el segundo libro de José Orna (Zaragoza, 1971), 'El monstruo del lago Soledad', un relato de un viaje por estos parajes y su escapatoria. La obra está compuesta por una serie de imágenes realizadas en recortes de papel y un precioso texto que roza la poesía. Un libro muy singular, que merece la pena acercarse a conocer...

José Orna es conocido por el éxito de su primera obra publicada, 'Me gustan los abrazos', que firma con Rosa Blanca Miguel, obra que les ha permitido constituir la editorial 'Latas de Cartón' y editar este nuevo título.

Más información sobre 'El monstruo del lago Soledad':

http://www.mariaobelleiro.com/orna/lagosoledad.html

Más información sobre 'Me gustan los abrazos':

http://www.mariaobelleiro.com/orna/losabrazos.html

 

*Esta nota pertenece a prensa de la editorial Latas de Cartón.