Blogia
Antón Castro

Músicos

DOMINGO BELLED: MÚSICA Y VIDA

“LA MÚSICA ES UN IDIOMA UNIVERSAL

QUE ME SIRVIÓ PARA CONOCER MUNDO”

 

“EN LOS 50, EUROPA ERA OTRO MUNDO,

MÁS ALEGRE, MÁS LIBRE Y MÁS SENSUAL”

 

[Domingo Belled, pianista y compositor de Pina de Ebro, paseó la música latina por numerosos países con grupos como Walkiria, Los Ibéricos o Los Cinco de Sacromonte, y fijó su residencia en Holanda como profesor y director de coro y de banda]

 

 

 

SUMARIOS

-“Conocí a Carmen Sevilla y le toqué unas sevillanas al piano. ¡Qué garbo tenía esa mujer!”

 

-“Gregorio Arciniega me dijo tocase en el órgano del Pilar. Ni siquiera llegaba a todas las teclas”

 

 

 

 

 

“Nací en Pina de Ebro en 1933 y viví allí hasta que estalló la Guerra Civil. Un día a mi padre le dijeron: ‘Que vienen a por ti’. Me cogió a mí, a corderetas, y a mi madre y nos vinimos hacia Zaragoza. Mi padre se llamaba Leoncio y mi madre Eugenia. Eran muy distintos: él era sastre y ella era una auténtica Agustina de Aragón, que trabajó muy duro, fregando desde las cinco de la mañana, para sacarnos adelante”, confiesa Domingo Belled, el pianista y compositor que alterna su residencia entre Holanda y Zaragoza.

¿Qué pasaba con su padre?

Que apenas le daban trabajo. Algún remiendo que otro, pero poco más. Creo que fue Cáritas quien nos cedió un cobijo, que estaba  entre el Paseo de la Mina y ‘La Caridad’, cerca del puente del Huerva. Allí me asomaba a la corriente, y durante la guerra me guarecía de las bombas en un refugio al que se accedía tras bajar más de 50 escaleras.

¿Cuándo se dio cuenta de que tenía buen oído?

Mi padre era sacristán de la parroquia de San Braulio y el cura le dijo: “El chico tiene oído y aptitudes musicales. ¿Por qué no lo llevas a los Infanticos del Pilar? Si lo cogen, al menos él comerá”. Además, ya había nacido mi hermana María Pilar.

¿Lo admitieron?

Sí. En los Infanticos se ingresaba con siete u ocho años, y yo ya tenía diez. Me hicieron algunas pruebas y me aceptaron. Conservo un magnífico recuerdo del músico, maestro de capilla e intérprete de órgano Gregorio Arciniega.

¿Qué pasó allí dentro?

Aprendí mucho. Se comían muchas farinetas, judías y ‘ollas podridas’. No podías decir nada, ni quejarte, se vivía en un silencio absoluto. Te despertaban a las cinco de la mañana e ibas a cantar, en ayunas, la misa de infantes. Todos los días tenías que confesarte y comulgar. Allí aprendí una disciplina más férrea que en la mili, puntualidad, tenacidad, respeto... El miedo estaba a la orden del día.

Imagino que también aprendería música...

Estuve cinco años y por supuesto que aprendí solfeo. Y un día, después de la muerte del organista Pedro Goldáraz, Gregorio Arciniega me dijo que subiera a tocar al órgano del Pilar. No lo había hecho nunca, ni siquiera llegaba a todas las teclas.

¿Cómo evolucionó hacia la música popular?

A los quince años salí de allí. Entré de botones en El Coto; más tarde me contrataron en ‘El Noticiero’ y amigos periodistas me enseñaron a escribir a máquina. Luego entré a trabajar en una fábrica de betún para calzado: Lux. Iba con un carromato repartiendo las cajas por la ciudad. Tuve un golpe de suerte...

¿Cuál?

A mí me apasionaba la música. Empecé a estudiar piano y clarinete, armonía y dirección de orquesta. Y conté con un profesor como José Borobia, que era el director de la banda del Hogar Pignatelli. Nunca me cobró nada. Me quería como a un hijo, y logró que en la Diputación de Zaragoza me dieran una beca, modesta, para libros. Aún así aquello era un sinvivir. Reñía con todo el mundo.

¿Por qué?

Trabajaba y estudiaba a la vez. Un día le dije a mi padre si no sería mejor que me dedicase solo a la música, al piano. Aceptó. En dos años y medio obtuve el título y el carné del sindicato para trabajar. Al poco tiempo formé el grupo Walkiria con Celestino Lasheras (al bajo), Manuel Oriol ‘el Calero’ (al saxo), Antonio (a la batería, no recuerdo su apellido), y yo al piano. Y empezamos a tocar en el Alaska, tres sesiones de hora y pico al día. Con el primer sueldo, compré un reloj a mis padres, y otro para mí y unos zapatos nuevos.

¿Qué tocaban?

De todo: zarzuela, mambos, música latina. Compuse un pasodoble, ‘Mi amor español’, al que le puso música el letrista José Lou. A veces venía una vocalista de Madrid, que cantaba muy bien y era muy guapa: María Teresa. Morena y estilosa. Me gustaba mucho, muchísimo, pero yo era muy joven y vergonzoso. También tocamos en El Coto, en Cosmos o en Capri. Después de Walkiria fundamos Los Diplomáticos, que fue un sexteto.

No tardó en irse a Madrid...

Nos fuimos, con otro grupo, Casino de Madrid, y empezamos a tocar en Parque Moroso, en cuyo restaurante conocí a Carmen Sevilla y le toqué unas sevillanas al piano. ¡Qué garbo tenía esa mujer! Actuamos en la sala Teyma, y en TVE en 1956, y también en el palacio de Liria ante Carmen Franco. Hicimos giras por Marruecos, Portugal, Suiza, Alemania, Austria,  Dinamarca, Suecia, Finlandia y Holanda.

¿Cómo veía Europa en comparación con España?

Era otro mundo. Más alegre, más libre, más sensual. Yo llegué a hablar ocho idiomas. En algunos sitios nos renovaban los conciertos hasta los seis meses, que era lo máximo permitido. Era la época del resurgimiento, de la búsqueda de la felicidad; nada que ver con la cerrazón y la represión que se vivía en España. Tuvimos mucho éxito. En el balneario de Baden Baden estábamos nosotros y una big band. La gente quería que tocásemos sin parar. Decía el dueño: “No sé qué diablos tienen estos españoles”.

¿Cómo fue su marcha definitiva a Holanda?

Hacia 1965 nos oyó tocar en Madrid un holandés y nos invitó a La Haya. Antes, durante una gira por Basilea, una chica con muletas pidió que le tocase algo clásico. Toqué a Chopin. Acabamos casándonos. Ella, María Rosa Ros, era suiza, de Lucerna, una mujer muy brillante que trabajaba en el ferrocarril. En La Haya estuvimos con varios grupos: Los Cinco de Sacromonte, Los Ibéricos. Pero aquello se acabó porque yo tenía dieciocho úlceras y caí enfermo. En 1969 me afinqué definitivamente en Holanda. Y allí volví a empezar.

¿Cómo fue eso?

Hice una prueba ante el jurado del Conservatorio Superior de La Haya. Toqué una samba. Rapidísima. Tras deliberar, me dijeron: “Hemos visto que es usted músico, pero es un diamante en bruto. Eso sí, de tocar el piano, nada de nada”. Y tenían razón. Me enseñaron a sentarme y la posición del cuerpo, a colocar las manos, a usar el pedal, a saber escuchar. A los dos años y medio me llamaron de Alphen Aan den Rijn para dirigir el Coro y poco después la Banda Municipal. Y a eso me he dedicado, desde el año 73 hasta hace muy poco; también he dado clases de música. Nunca he abandonado la interpretación ni la composición.

¿Cuáles han sido sus gustos?

Entre los compositores Chopin, Liszt, Schumann, Schubert. Mis pianistas favoritos son Vladimir Horowitz, por su sensibilidad e inteligencia; José Iturbi, al que vi en el Teatro Principal de joven, y Nikita Magaloff. La música ha sido mi vocación y mi manera de expresar mis anhelos y mis sentimientos. La música es un idioma universal que me ha puesto en contacto con el mundo.

 

*La foto la he tomado de aquí:

http://unraticoconelmayo.blogspot.com.es/2009/03/domingo-belled-luz-infinita-1999.html

 

La entrevista se publicó ayer en Heraldo de Aragón.

 

 

QUIERO TANTO A JAUME SISA

UN ÁLBUM INOLVIDABLE DE JAUME SISA

Llevo unas semanas viajando por el año 1978, cuando llegué a Zaragoza. Recuerdo los discos que acompañaron mi estancia inicial en Zaragoza: ‘Minstrel in the Gallery’ de Jetro Tull, ‘Al final de este viaje’ de Silvio Rodríguez (al que había visto en un reportaje entre los estudiante de La Habana y me había fascinado con ‘Te doy una canción’), Bach y Albinoni, María del Mar Bonet (con mi canción fetiche ‘Mercè), y un álbum que fue completamente obsesivo para mí: ‘Qualsevol nit por sortir el sol’ (Cualquier noche puede salir el sol) de Jaume Sisa. Me fascinaba su ironía, su canto a la alegría, su sentido del humor, su atmósfera de fanfarria y a la vez de sofisticación y de glam. Había temas que aún me emocionan y me hacen llorar casi, o sin casi: ‘El sète cel’, ‘Maniquí’ o la que da título al álbum. Todo el disco es una maravilla, ahí está ‘El fill del mestre’, y no ha envejecido. Oigo de nuevo ‘Maria Lluna’. Era de una modernidad absoluta y de un lirismo nada fácil, nada blando, especial, maravilloso en su sentido de la parodia y de la lentitud. Para mí gusto uno de los mejores discos que ha dado la música de todos los pueblos de España en los últimos 40 años.

LESLIE DOWDALL EN ZARAGOZA

[Ayer me llamaron el músico Iñaki Fernández y Enrique Alda, traductor de inglés que vive en Dublín. El motivo era hablarme del trabajo de Leslie Dowdall, una cantante irlandesa que está de gira por Aragón y por España. Actuará en los próximos días en Zaragoza. Esta es una pequeña biografía de la talentosa cantante.]

 

 

LESLIE DOWDALL

Cantante/Compositora

 

Leslie Dowdall, una de las principales vocalistas y compositoras de Irlanda, comenzó su carrera en In Tua Nua (Una Nueva Tribu), grupo con el que grabó cuatro discos y, a lo largo de siete años, compartieron escenario con grupos como U2, Eurythmics, Bob Dylan, The Pretenders, The Cure, REM, Fleetwod Mac y Santana, además de ser cabeza de cartel en numerosas giras por Estados Unidos y toda Europa.

 

Su carrera en solitario, en la que publicó dos álbumes y varios singles, tuvo una extraordinaria acogida por parte de la crítica. El primero, No Guilt No Guile, incluía la canción «Wonderful Thing», que fue número uno en Irlanda. En Out There, su segundo trabajo, destacan las canciones «Freedom» y una impresionante versión de «Angel» de Jimi Hendrix.

 

En 1997 fue elegida mejor artista femenina en los premios Hot Press Rock de Heineken. Fue vocalista en los álbumes Anthem y Solas de Ronan Hardiman y en 1999 actuó en los conciertos homenaje a los Beatles, dirigidos por sir George Martin en The National Concert Hall, Dublín. También ha colaborado en discos de Van Morrison, Paul Brady y otros destacados músicos irlandeses, y en distintas áreas de televisión y radio.

 

En la actualidad, además de dirigir el taller educativo Songcraft y tras finalizar el proyecto musical con Honor Heffernan titulado «Songs from the other side», continúa actuando junto a Mike Hanranan (ex Stocktons Wings) y a finales de agosto, In Tua Nua, con los que volverá a subirse a escenarios de toda Europa, comparte cartel con The Cure y Patti Smith, entre otros, en el Electric Picnic (Stradbally, Irlanda).

 

En sus actuaciones en España está acompañada por Iñaqui Fernández (Green Apples).

 

Para más información:

http://www.lesliedowdall.com/

http://www.intuanua.com/

HOY, ÓPERA EN EL PRINCIPAL

HOY, ÓPERA EN EL PRINCIPAL

RECITAL DE ÓPERA – ASOCIACIÓN ARAGONESA DE LA ÓPERA

HOY, 17 DE MAYO, 20,30 HORAS – TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA

ENTRADAS DESDE 5 A 24 €

 

Salvatore Cordella tenor

Aldo Heo barítono

Eliseo Castrignanò piano

 

PRESENTACIÓN

 

El cuarto recital organizado por la Asociación Aragonesa de la Ópera nos propone un viaje por algunas de las más destacada piezas del repertorio operístico, de Donizetti a Puccini, pasando por Verdi, Rossini, Massenet o Korngold.

 

A cargo del barítono Aldo Heo, galardonado en el Concurso de Canto de Montserrat Caballé, y el tenor Salvatore Cordella, en el mejor momento de una trayectoria ascendente.

 

Fragmentos de Werther, Don Carlo, Lucia di Lammermoor, El barbero de Sevilla, La ciudad muerta, La Traviata, La Boheme, L’elisir d’amore, I Pagliacci...

 

 

PROGRAMA

 

Aldo Heo “Prologo” 1892

I Pagliacci – Leoncavallo

 

Salvatore Cordella “Pourquoi me revellier” 1892

Werther – Massenet

 

Aldo Heo “Mein Sehnen, mein Wähnen” 1920

Die Tote Stadt – Korngold

 

Salvatore Cordella “Che gelida manina” 1896

La Bohème – Puccini

 

Salvatore Cordella/Aldo Heo “In un coupe?” 1896

La Bohème – Puccini

 

Salvatore Cordella “Lunge da lei” 1853

La Traviata – Verdi

 

Aldo Heo “Son io mio Carlo… Io morrò” 1884

Don Carlo – Verdi

 

Salvatore Cordella “Tombe degli avi miei” 1835

Lucia di Lammermoor – Donizetti

 

Aldo Heo “Largo al Factotum” 1816

Il Barbiere di Siviglia – Rossini

 

Salvatore Cordella/Aldo Heo “Venti scudi” 1832

L’Elisir d’Amore – Donizetti

 

INTÉRPRETES

Aldo Heo (barítono)

 

 

Nacido en Seoul (Corea del Sur), estudia en la Universidad Nacional de las Artes de Corea, bajo la tutoría de Hee-Joon Yang. Recibió la orden del mérito de la Universidad después de cuatro años de estudio, graduándose en Bachillerato Musical en 2005. 

 

Aldo Heo ha participado en numerosos concursos internacionales. En 2004 ganó el primer premio en cuatro competiciones diferentes en Corea, Concurso nacional de música de Sungjeon, Concurso Hanseo, Concurso Youngok Shin y Concurso para jóvenes cantantes KBS Seoul (Medalla de Oro).  En 2006 fue finalista del Concurso Internacional de Canto Manuel Ausensi en Barcelona (5º premio) y 3er. premio en el Concurso Internacional de Canto de Logroño. En 2007 ganó el 2º premio, el premio al mejor cantante Verdiano y el mejor cantante de Zarzuela en el Concurso Fundación Guerrero organizado por el Teatro de la Zarzuela de Madrid. También en el año 2007 ganó el premio del público en el Concurso Internacional de canto Francesc Viñas de Barcelona. En 2008 ganó el primer premio en el Concurso de canto Ciudad de Lleida y en 2009 el 1er premio en el Concurso Internacional de Canto de Logroño. También resultó ganador del Concurso de canto de Ercolano (Italia).

 

Ha sido invitado para formar parte de las masterclass y el concierto final organizado por Montserrat Caballé, en el marco del Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé, del que resultó premiado en la reciente edición de 2011 (3er. Premio).

 

En septiembre de 2001 realiza su debut con Le Nozze di Figaro en el rol del Conde. También ha intepretado papeles de Così fan tutte (Guilielmo), Il Barbiere di Siviglia (Figaro), L’Elisir d’amore (Belcore), Lucia di Lammermoor (Enrico), Don Pasquale (Malatesta), La Traviata (Germont), Carmen (Escamillo/Morales), La Bohème (Marcello) en el Teatro Filarmónico de Verona, I Pagliacci (Silvio/Tonio), Cavalleria Rusticana (Alfio). Ha realizado numerosos conciertos en España y en el extranjero, destacando la Cantata BWV80, de Bach, con la KBS Symphony Orchestra.

 

Actualmente se encuentra realizando el “Curso Perfeccionamiento Plácido Domingo” en el Palau de les Arts”, donde ha debutado el role de Taddeo de L’Italiana in Algeri y seguidamente el de Haly, también de L’Italiana bajo la batuta del Maestro Zedda.

 

Salvatore Cordella (tenor)

 

El tenor Salvatore Cordella, nacido en Copertino, se diploma en flauta en el Conservatorio “Tito Schipa” de Leche y, paralelamente a estos estudios, realiza clases de canto en Lecce con el maestro Manolo Russo y en Venecia con la maestra Sherman Lowe, debutando en el 26º Festival della Valle D’Itria (2000), en Otello de Rossini y en Roberto Le Diable de Meyerbeer, prosiguiendo ésta colaboración en los años sucesivos con las producciones de La Reine de Saba de Gounod y Ivanoe de Rossini (2001), Le due Contesse de Paisiello,  Werther de Massenet (2002) y Le sette parole di Cristo in Croce de Mercadante (2003), Salvator RosaMessa per l’incoronazione di Napoleone I de Gomes.

En el 2002 debuta con el Don Giovanni de Mozart y en febrero de 2003 inaugura la temporada lirica en el Teatro Politeama Greco de Lecce con el Oratorio Joseph Ala Dei. Ha participado con La Traviata en la reapertura del Teatro de La Fenice de Venecia, dirigida por Lorin Maazel y en la gira por Japón y Alemania. En septiembre de 2004 actúa en Così fan tutte, en la producción de Giorgio Strehler, en el Teatro Quirino de Roma. En el verano de 2005 debuta en el Festival de Salzburgo en la nueva producción de La Traviata dirigida por Carlo Rizzi con montaje escénico de Willy Decker Ha cantado el papel de Duca di Mantova en Rigoletto en Tirana, y Rodolfo de La Bohème en Salermo.

Después de un debut brillante como Fenton en Falstaff en el Concertgebouw de Ámsterdam, vuelve a Lecce con el Don Ottavio de Don Giovanni; canta el papel de Arturo de Lucia di Lammermoor en el Teatro de la Ópera de París y el Cavaliere en Assassinio nella Cattedrale de Pizzetti, Rinuccio en Gianni Schicchi de Puccini en el Teatro San Carlo de Nápoles y Edgardo en Lucia di Lammermoor de Donizetti en el Teatro dell’Opera di Marsiglia, Pinkerton en Madama Butterfly en el Festival di Ercolano, Gennaro de Lucrezia Borgia de Donizetti en Sassari y en el Regio di Torino, de nuevo Rodolfo de La Bohème en Regio di Torino, Destaca en el papel de Corrado en Il Corsaro de Verdi (Festival Verdi 2008), en el Regio di Parma y en mayo de 2009 llega el gran debut en el Teatro alla Scala de Milán con Assassinio nella Cattedrale de Pizzetti, dirigido por Donato Renzetti. Ese mismo año, en octubre de 2009, participa en una gira con el papel de Alfredo de La Traviata, en los Teatro Pergolesi de Jesi, Teatro Verdi, Teatro dell’Aquila.

 

            Paralelamente a su actividad operística, ha desarrollado una intensa actividad concertística en Italia y en el resto del mundo (Japón, Alemania, Francia, Sudáfrica)  abarcando un rico repertorio de obras sacras (Messa dell’incoronazione de Mozart; Oratorio de Noël de Saint-Saens; Golgota de Rigacci; Cantata di Natale y Passio Christi de De Luca; Messa di Gloria de Puccini; Requiem de Mozart; Stabat Mater de Dvoràk, etc.)

En 2009 graba en primicia mundial con el Auditorio Verdi (Milán) y con la Orquestra Verdi di Milano, “Canti d’amore” de Testi y seguidamente con motivo de la fiesta de la república el 2 de Junio  de 2009 representa L’Inno dell Nazioni de Verdi en el Teatro Carlo Felice de Genova.

 

            En diciembre de 2010 participa en Trieste como Alfredo en La Traviata. A lo largo del 2011 realiza diversos proyectos entre los que se encuentran el estreno mundial de la ópera Pietro e Lucia de Dušan Rapoš, la tournée con el Regio di Torino en Japón,  La Traviata junto Mariella Devia en Corea y la tournée del MET con Lucia di Lammermoor en Japón como cover en el rol de Edgardo.

            Tiene en su haber los Premios Diapason d’or y Diamond d’or.

 

 

 

 

NOTAS AL PROGRAMA, por Hugo Cachero

 

Abre el recital la pieza que inicia la ópera Pagliacci (1892), de Ruggero Leoncavallo (1857–1919), el Prologo, con el que el personaje de Tonio, en un ejercicio metateatral, introduce la acción que va a tener lugar a continuación. Leoncavallo se encuadra dentro de la llamada Giovane Scuola italiana, cuyo integrante más destacado es Giacomo Puccini (1858-1924); del compositor de Lucca se ofrece Che gélida manina, de la ópera La Bohème (1896); el lirismo arrebatado de la partitura queda de manifiesto en esta pieza en la que el poeta Rodolfo le cuenta a Mimi “¿Quién soy?... ¿A qué me dedico?... ¿cómo vivo?”.

 

En las otras dos piezas de la primera parte abandonamos Italia. El francés Jules Massenet (1842–1912) es autor de una extensa obra que incluye dos obras maestras, Manon y Wherter (1892), esta última basada en la novela de Goethe Die Leiden des jungen Werther. De ella destaca sobre todo el aria Pourquoi me réveiller?, una de las preferidas para la cuerda de tenor, en la que el protagonista lee a su amada Charlotte una traducción de un poema del mítico bardo Ossian, premonición del trágico final que espera al joven al final de la obra. El caso de Erich Wolfgang Korngold (1897–1957) es el de un genio musical precoz, que sin embargo sería ninguneado por su rechazo a las tendencias musicales más vanguardistas y su colaboración con la industria cinematográfica de Hollywood. De su corta obra operística la más representada es la

simbolista Die Tote Stadt (La ciudad muerta, 1920) que tiene como momentos más conocidos el lied de Marietta y Mein Sehnen, mein Wähnen que canta el personaje de Fritz, actuando como el Pierrot de la Commedia dell’Arte, donde se plasma la nostalgia por el pasado que rezuma toda la obra.

 

La segunda parte está íntegramente dedicada a la ópera decimonónica italiana. Gioachino Rossini (1792–1868) fue el auténtico dominador de la escena italiana y europea en el primer tercio del siglo, a pesar de lo cual gran parte de su producción permaneció olvidada hasta su recuperación en la conocida como Rossini Renaissance. Si no dejó de representarse fue gracias a Guillaume Tell (1829) y sobre todo a su obra maestra buffa, Il Barbiere di Siviglia (Almaviva ossia L`inutile precauzione, 1816), basada en la pieza teatral de Beaumarchais; a pesar del fracaso que supuso en su estreno, su presencia dentro del repertorio no ha decaído nunca gracias a arias como Largo al Factotum, que sirve de presentación del barbero Fígaro, retratando magistralmente su personalidad vitalista y desenfadada, pero también interesada e intrigante. Entre los herederos de Rossini, tras la prematura muerte de Bellini la figura dominante fue la de Gaetano Donizetti (1797 – 1848).

 

La obra que mejor muestra las virtudes del compositor de Bergamo es Lucia di Lammermoor (1835); aunque destaca por la parte protagonista de la soprano, el papel del tenor, estrenado por el mítico Gilbert Duprez, dispone de grandes momentos de lucimiento, en particular la escena Tombe degli avi miei… Fra poco a me ricovero, en la cual Edgardo se lamenta, entre las tumbas de sus antepasados, de la pérdida de su amada Lucia. Muy lejos del romanticismo de esta obra se encuentra la comedia L’Elisir

d’amore (1832), donde se citan caracteres estereotipados como el rústico Nemorino o el fanfarrón Belcore, que pugnan por conseguir los favores de Adina; suyo es el duo Venti scudi en el que de forma improbable el primero termina alistándose en el regimiento del segundo para conseguir dinero rápido..

 

Durante la segunda mitad de siglo la figura de Giuseppe Verdi (1813 –1901) fue hegemónica. La Traviata (1853) pertenece a la llamada Trilogía Popular que, junto con Rigoletto e Il Tovatore, han cimentado una fama indeleble para el genio de Roncole; la escena Lunge da lei… Dei miei bollenti spiriti muestra el ardor juvenil de Alfredo en un momento de felicidad. Don Carlos (1867, versión original en francés y 5 actos; Versión en italiano y 4 actos, 1884) es una obra de madurez en la que se aprecian influencias Wagnerianas y de la Grand Ópera francesa. A pesar de las licencias históricas (procedentes de la obra de Schiller) la calidad musical y dramática alcanza cotas como la Morte di Posa, en la cual un moribundo Rodrigo, Marqués de Posa, se despide de Don Carlos mientras suenan ecos del dúo anterior de ambos Dio, che nell’alma infondere.

 

*Esta información me la ha enviado Alejandro Martínez de la Asociación. La primera foto es de Aldo Heo.

 

 

 

MAYO MUSICAL EN HUESCA, 2012

Recibo esta carta de Fernando Rivera, el musicólogo y editor de Huesca, del sello Arsis, entre otros, que organiza un nuevo ciclo de Mayo musical de 2012. “Apreciado Antón: Aunque con poquísima antelación pues ya sabes que vivimos ‘a la carrera’, nos complace anunciarte que a pesar de la falta de  financiación para el ciclo ‘Mayo Musical’ hemos podido salvarlo tras doce años de celebración, gracias a la generosidad de músicos, colaboradores y del Ayuntamiento de Huesca. Hay un cambio de escenario, dejamos Bolea y realizamos el Ciclo en el Museo Provincial de Huesca, que nos apoya y permite que podamos cobrar entrada.  Entre todos y a lo largo de estos años hemos conseguido que Mayo Musical sea un referente dentro y fuera de Aragón”.
 
 
 
MAYO MUSICAL 2012
Capilla del Museo Provincial de Huesca
 
 
 
Sábado 5 de mayo      
Las dos Hesperias in voce y la tecla en Bach
 
                                               David Sagastume: Contratenor
                                               Daniel Oyarzabal: Clave
Grupo Hippocampus.
 
                       
 
Sábado 12 de mayo    
Jardines de la Europa barroca
Una travesía musical por Alemania, Francia e Italia
Sonatas y Suites de Haendel, Telemann, Couperin, Hotteterre,                                                                    Vivaldi y Sammartini
 
                                               HIPPOCAMPUS:      
                                               Xavier Blanch, oboe barroco
                                               Ruth Verona, violonchelo barroco
                                               Alberto Martínez Molina, clave
 
 
Sábado 19 de mayo
Johann Kuhnau. Sonatas Bíblicas
 
 Marju Vatsel, clavicémbalo
                                               Jordi Reguant, recitados
 
 
 
Sábado 26 de mayo
Suites de Johann Sebastian Bach (1685-1750).
Programa para Violonchelo Solo.
 
          Iagoba Fanlo, violonchelo
 

AMANCIO PRADA Y G. SOPEÑA: DIÁLOGO EN EL PABLO GARGALLO

AMANCIO PRADA Y G. SOPEÑA: DIÁLOGO EN EL PABLO GARGALLO

 

 

AMANCIO PRADA Y GABRIEL SOPEÑA,

EN EL PABLO GARGALLO

Amancio Prada y Gabriel Sopeña son dos espléndidos músicos. Los dos aman la poesía, los dos han puesto música a la poesía y la viven de una manera especial. Amancio Prada, uno de los músicos que más me ha marcado desde la adolescencia (desde que oí su ’Rosalía’), ha puesto melodía y son a poetas tan distintos como Rosalía de Castro, García Lorca (jamás olvidaré el día que estrenó en el Rincón de Goya los ’Sonetos del amor oscuro’ con Agustín Serrano), Agustín García Calvo, Manuel Vicent (en realidad, puso música a sus columnas), a Jorge Manrique, a Álvaro Cunqueiro, a San Juan de la Cruz, a los poetas galaico-portugueses. La lista es casi inagotable. Y Gabriel Sopeña ha arreglado discos como ’La vida por delante’ y ’Con elegancia’ para Loquillo, sin olvidarnos de su último trabajo con textos de Luis Alberto de Cuenca para ’el Loco’. Mañana miércoles, día dos de mayo, por la tarde, a las 19.30, en el Museo Pablo Gargallo, Amancio y Gabriel hablarán de música, de poesía, del secreto de las canciones, de amor, de las voces escritas.

Cuelgo aquí el cartel.

LOREENA McKENNITT EN ZARAGOZA


UNA VOZ PARA SAN JORGE

Hay voces que despliegan todo un mundo, acaso un reino perdido en las nieblas del tiempo: sílaba a sílaba, con los meandros de la melodía, con la compañía del arpa, del piano, de la cuerda. Un ejemplo es Loreena McKennitt: ha dicho que su experiencia inicial de la música está ligada a los villancicos y a los días de nieve. Fue descubierta a principios de los años 80 en las calles de Toronto (Canadá) y a partir de entonces, con Alan Stivell como guía, ha realizado la búsqueda del sustrato más intenso de la música céltica, desde Asia hasta Dublín, con sus propios textos y con poemas de William Blake, W. B. Yeats o Alfred Tennysson. Su primer álbum, ‘Elemental’ (1985), lo grabó en un granero de Ontario, en medio de un campo de girasoles. Ha publicado una docena de álbumes. El último se titula ‘Troubadours on the Rhine’ (2012) y también es algo especial: lo grabó ante veinte personas en una radio de Mainz, y tiene ese aire intenso e íntimo, cálido y acústico, de los discos hechos con todo el corazón y con una voz más exuberante y matizada que nunca. Recupera algunos temas de sus inicios, como el desgarrador ‘Bonny Portmore’ o ‘Lady of Shalott’, ese texto de Tennyson que narra el viaje de una bella joven moribunda en barca hacia Camelot, asunto que inspiró también al pintor Waterhouse. Y también está ‘The Wind that Shakes the Barley’ (El viento que agita la cebada) de Robert Dwyer Joyce, título de una película de Ken Loach. Es uno de esos álbumes que resumen la felicidad creativa: la emoción mística, la belleza, la sencillez, la evocación, la inefable plasticidad, el dolor de vivir y amar. Loreena McKennitt, tan auténtica y tan etérea a la vez, pondrá música mañana al Día de San Jorge.

 

*Este texto aparecìa ayer en mi sección de 'Cuentos de domingo' de Heraldo de Aragón. Loreena ofrece un concierto en el Palacio de Congresos.

'NOCTURNOS' DE SIRA HERNÁNDEZ

'NOCTURNOS' DE SIRA HERNÁNDEZ

 

Nocturnos – Himnos a la Noche

Recibo esta bella carta de la pianista Sira Hernández: “Te envío, como me pediste, la portada del Cd de los 'Nocturnos' con un pequeño dossier que se hizo para el espectáculo que estamos montando el bailarín de Pina Bausch, Pablo Aran, y servidora. Como te dije lo presentamos en el Centre D'Art Santa Mònica de Barcelona el 17 de abril a las 19:30”.

 SOBRE ‘NOCTURNOS’

[Este espectáculo es un recorrido por la forma pianística del Nocturno a través de trece compositores, desde sus orígenes, a partir de John Field  hasta nuestros días (el compositor Llorenç Balsach ha escrito expresamente un Nocturno que forma parte de un Cd que se ha grabado durante esta temporada, para el sello “La mà de Guido” y con este mismo programa), coreografiados y danzados por el primer bailarín de la Compañía de Danza de Pina Bausch, Pablo Aran.

 

  El hilo conductor conceptual de este espectáculo es el  poema  “Los himnos a la noche” de Novalis.

 

  La idea de la noche como momento de transición, de mirada hacia el interior de uno mismo, de muerte de la vida diurna que, en contraposición, es entendida como proyección hacia el exterior. La noche que se manifiesta como lugar donde el alma se expresa libremente y sin máscaras, profunda y desnuda de todo cuanto no es, pletórica de lo más inefable e íntimo.]

 ‘Himnos a la noche’: “Tras este velo que envuelve a la noche desaparece todo conocimiento objetivo y se producen  revelaciones inefables que despiertan en nosotros capacidades insólitas”. Novalis