Antón Castro |
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Hoy, a las 20 horas, en la librería Cálamo (plaza de San Francisco) se presenta mi libro de relatos Fotografías veladas, que ha publicado Xordica. Fotografías veladas contará con la presencia de dos grandes periodistas y amigos: Roberto Miranda, redactor de El Periódico de Aragón, y Encarna Samitier, subdirectora de Heraldo de Aragón. Y también intervendrán el editor Jusep Raül Usón y el librero Paco Goyanes. Copio aquí dos textos recientes sobre el libro. Uno de Sergio del Molino, de Heraldo de Aragón, y otro de Sara Alonso, de El Periódico de Aragón. Antón Castro ahonda en sus obsesiones en los cuentos de 'Fotografías veladas' El escritor gallego publica un nuevo volumen en Xordica. SERGIO DEL MOLINO. Zaragoza "Quise titularlo 'El enamorado de Zaragoza', que es como se llama el último cuento, pero me dijeron que era demasiado cursi, así que me he contenido, pero este libro habla del profundo amor que siento hacia Aragón y hacia Zaragoza", dice el escritor y periodista de HERALDO Antón Castro (Arteixo, La Coruña, 1959), al reflexionar sobre su última obra, 'Fotografías veladas' (Xordica), que sale a la venta hoy. *Este texto se publicó el pasado 24 de noviembre en Heraldo de Aragón. UN LIBRO DE FOGONAZOS Decía Ángela López que a Antón Castro, de niño, le llamaban Planetas, porque andaba siempre inventando "mentiras más grandes que el mundo". Y este autor de Lañas (Arteixo, A Coruña. 1959) recriado como escritor en Aragón, sigue encandilando a sus lectores con esas mentiras que nos aclaran un poco a nosotros mismos, porque ya nos hemos dado cuenta, por fin, de que el ser humano sólo puede ser retratado con verdad desde el desafuero y el esperpento. Hace 20 años, en su libro Mitologías, Antón nos mostraba los fantasmas y los seres de la bruma gallega, ensoñador de mundos marinos que se resistían a ser olvidados. En Los pasajeros del estío (1990), aún retrataba Antón Castro a los vecinos del Maestrazgo en paisajes de sirenas y ninfas; Bestiario (1991) fue un viaje al corazón aragonés desde la melancolía y Los seres imposibles (1998) andaban sueltos por el pasado, el ramaje, la fronda y las brumas. Todavía en Golpes de mar aparecían las mujeres como neréidas desaforadas. Ahora, en Fotografías veladas, por fin, los aragoneses aparecemos en seco. La gente de aquí, con sus terrores y sus destinos chocando una y otra vez contra los límites de la pasión y de lo expresable: "La alameda, cómplice y oscura, agrupó sus copas de fronda y se hinchó de gemidos". Antón se muestra fascinado por los avatares de gente que no encuentra la hora de volver a casa. Escribe de fotógrafos, de futbolistas y de perros del infierno. Aragón al natural. Un desnudo inquietante de nosotros mismos. Tiene este hombre la habilidad de transformar un pequeño incidente en algo grande y maravilloso. Las fotografías de este libro están veladas a golpe de fogonazos. Antón Castrio describe muy bien cómo somos los aragoneses, a base de mentir como un bellaco. Sara ALONSO *Este texto se publicó el pasado viernes en El Periódico de Aragón. La foto es de Dominique Sanda, que protagoniza una de las evocaciones del libro. |