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RAÚL SANMARTÍN: CARTA Y DOS TEXTOS EVOCADORES

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He recibido una preciosa carta de Raúl Sanmartín, contertulio de la Tertulia Pedro Primero de Barbastro. Es un hombre lleno de sensibilidad y gusto por la literatura; posee un amplio bagaje de libros leídos y asimilados y de hermosas sensaciones, adora el ‘jogo bonito’ y el fútbol de Brasil-70, el de aquella formación inolvidable: Félix; Carlos Alberto, Piazza, Brito; Clodoaldo, Everaldo; Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelinho. Y también venera el gran fútbol de la Holanda, doble subcampeona de los años 70, que formó con Jongbloed; Suurbier, Rijsbergen, Haan, Krol; Neeskens, Jensen, Wim Hanegem; Rep, Cruyff y Rensenbrink.

 

Raúl incorpora, en su carta, dos textos sobre la memoria del padre y de la madre. Como son dos temas que ya ha publicado en un taller de escritura y que me interesan mucho, los cuelgo aquí. En el segundo, rinde homenaje a Georges Perec.

 

EL PADRE

 

UNA NARANJA Y TURRÓN DE ALMENDRA"

Siendo niño pregunté a mi padre qué regalos recibía él de pequeño de los Reyes Magos, y me respondió: "Una naranja, y si tu abuela hacía turrón de almendra, un trocito de turrón"


Espero que alguna mañana del día de Reyes me pueda tomar un zumo de naranja y comer un trocito de turrón de almendra traídos desde Oriente por algún Mago. Ese día me sentiré más cerca de mi padre, y de mi abuela, y de... y de... con sabor a naranja y almendra...

 

 

LA MADRE

Me acuerdo...


De vez en cuando aun tatareo las canciones con las que nos acunabas cuando éramos pequeños. Te adivino cruzando la plaza de la iglesia bajo un sol cristalino. Todos los domingos te veo preparando aquellas natillas aderezadas con canela que tanto me gustaban, si bien tú preferías tu tarta de manzana. Imagino que pensabas que tu niño era tan rebelde como un cascabel sonando eternamente. Aun saboreo el roce de tus labios en mis mejillas cuando cada día me despertabas del profundo sueño de toda una noche que rompía con el amanecer. Todavía siento el latir de tu corazón cuando me abrazabas. También me acuerdo de tu silueta recortada por la luna llena. Noto como la casa quedó vacía sin ti. Te oigo coger la botella de leche cada mañana para prepararme el desayuno. Acaricio tu ausencia como lo hago con el terciopelo. Te sé libre en tu destino tras este punto y aparte. Me acurruco junto a tu recuerdo en el roble a la vuelta del camino y nos echamos a dormir.

Me acuerdo...

*Otro autorretrato de mi amado Edouard Boubat.


 

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