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JOAQUÍN BERGES, HOY EN LA FNAC

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Esta tarde, a las 20.00, en la FNAC de Plaza de España, el novelista Joaquín Berges (Zaragoza, 1965) presenta su segunda novela: ‘Vive como puedas’, una comedia con acentos de melodrama que cuenta la historia de un ingeniero, con inclinación a los chistes, que se encuentra en crisis: con sus hijos, con su segunda mujer, consigo mismo: se separó de Carmen y sigue pensando en ella. Suceden muchas cosas, desternillantes, satíricas, con jocosos diálogos, en este libro que parece seguir los ecos de Frank Capra, Pedro Almodóvar y David Trueba. Joaquín Berges había publicado en 2009, también en Tusquets, la novela ‘El club de los estrellados’.

Joaquín Berges, nombrado Nuevo Talento FNAC, estará acompañado por Daniel Gascón, que fue el Nuevo Talento FNAC anterior por su libro de relatos ‘La vida cotidiana’ (Alfabia). [La foto de Joaquín Berges es de Laia Navarra.]

 

'VIVE COMO PUEDAS'

Inicio de la novela, publicada por Tusquets. Por Joaquín BERGES

 

Una vez leí que el cerebro humano sólo es capaz de memorizar el diez por ciento de lo que lee, aunque no estoy muy seguro de lo que digo porque sólo recuerdo el diez por ciento de esa lectura. Tal vez por eso necesito escribir un diario. Porque si el cerebro humano sólo recuerda el diez por ciento de lo que lee, no quiero pensar cuál es el porcentaje que recuerda de lo que vive, considerando que leer requiere mucha más concentración que vivir y es un ejercicio bastante más intelectual.

            Hace años escribí un diario como éste. En realidad era un semanario porque sólo escribía los domingos (un dominical, entonces). Lo hacía por la noche, refugiado en el silencio de mi habitación, ante un cuaderno abierto en el que anotaba las vivencias más significativas de la semana para no olvidarlas en el futuro. Era una intención coherente, tras la que se escondía el propósito de no tropezar dos veces con la misma piedra, pero no tardé en perder el cuaderno y olvidar las vivencias, aunque no sé si fue exactamente en ese orden.

            Valle dice que el futuro de ayer es el pasado de hoy, una esperanza condenada a convertirse en nostalgia. Y es posible que tenga razón, pero yo prefiero pensar que la verdadera nostalgia, como dijo el poeta, es la que proporcionan los años que aún no se han vivido, los que se conjugan en futuro. Así que, aunque pueda resultar paradójico, cada día que pasa me siento menos nostálgico, porque cada día acumulo más pasado que futuro, menos tiempo por vivir que ya vivido (más que paradójico resulta paranoico).

            Escribo sobre la mesa que hay en mi dormitorio. Sandra está dormida. Los niños casi. Acabo de escuchar el lamento de Everest pidiendo agua o pis. No he llegado a entender lo que ha dicho, ni falta que hace. El ciclo de los fluidos orgánicos es reversible: si le doy agua no tardará en tener ganas de hacer pis y, si hace pis, dentro de un rato pedirá agua. Los mayores están en la buhardilla chateando por internet con sus amigos virtuales, que básicamente son sus amigos reales sólo que enmascarados mediante un nick y un avatar. Su comportamiento también es cíclico aunque no reversible. Más bien incomprensible, inadmisible y otros adjetivos terminados en -sible. Sin embargo me gusta que pasen los fines de semana en casa, entre otras razones porque me recuerdan a su madre, a quien cada vez tengo menos oportunidades de ver.

            Siento la obligatoria y tal vez ridícula tentación de comenzar este diario anotando mi nombre y algunos datos personales a modo de presentación. Quizá pretendo coger carrerilla para lanzarme a averiguar quién demonios soy, como un avión cargado de queroseno ante una pista de despegue en perspectiva. O un bonzo igualmente cargado de queroseno con una cerilla encendida en la mano. Me llamo Luis, tengo cuarenta y tres años, odio los espejos y trabajo en una fundación dedicada al desarrollo de las energías alternativas. Tengo cuatro hijos. Dos de mi primera mujer, uno de mi segunda y una hijastra que venía con ella (¿como en un pack de oferta del supermercado?). Estudié ingeniería industrial aunque desarrollo mi labor profesional en el departamento financiero de la fundación (la formación imprescindible para escribir comedias). Lo hago con responsabilidad y dedicación, pero habría preferido formar parte de la junta rectora que se encarga de gestionar los proyectos de investigación.

            Hace tiempo estuve a punto de lograrlo. Los miembros de la junta se habían citado para aprobar mi nombramiento. Era una reunión con el orden del día cerrado y no se esperaba ningún contratiempo, pero justo entonces apareció mi primo Óscar con su curriculum de ciencia ficción, su impecable bronceado, su nariz respingona y su cabello cortado a capas y me quitó el puesto. Por extraño que parezca no me sorprendí. Mi primo siempre ha codiciado lo que yo tengo y ha hecho lo imposible por arrebatármelo, sirva como ejemplo que hacía tan sólo unos días lo había pillado en la cama con mi primera mujer. Y supongo que entra dentro de lo posible que un sujeto que persigue a tu esposa esté igualmente interesado en tu puesto de trabajo. Y quizá también en tu casa, tu coche, tu segunda residencia y quién sabe si en tus cuentas bancarias, hipotecas y deudas excluidas.

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antoncastro

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