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PEPE MELERO O EL RECUERDO DE UN TRÍO DE AQUÍ: PACO, PEPE Y JUAN

Pepe Melero, o también José Luis Melero Rivas, visto por Vicente Almazán.

El trío norteamericano que ocupó el primer lugar de las listas con su tercer álbum a principios de los 60. Regresarían en los 80 y se fueron en 2009.

LA VOZ DEL TRÍO PACO, PEPE Y JUAN

-Evocación de una banda de versiones en los primeros 70-

 

El pasado miércoles no fue un buen día para Pepe Melero ni para ningún zaragocista. Pepe no quería que encendiera la radio mientras volvíamos de Andorra (eso sí, entramos en un bar, vio el gol de falta de Gabi y se puso muy feliz: empezaba a soñar), pero a las diez, cuando creía que el partido de San Sebastián ya habría finalizado, me pidió que la pusiera. En ese instante recibió un mensaje en el móvil: “Somos muy desgraciados”. Le cambió la cara y el ánimo. Se había consumado la derrota por 2-1, y los blanquillos –el equipo de su corazón, de su memoria, de su respiración- se situaban en el umbral del abismo.

Antes, al pasar por El Ventorrillo, Pepe me contó una bonita historia personal: él era el cantante de un trío, Paco, Pepe y Juan, que era un remedo del famoso grupo Peter, Paul and Mary. Ese trío zaragozano dio bastantes conciertos en distintos lugares, todos de versiones de otros cantantes y compositores como Atahualpa Yupanqui, Daniel Viglietti, Jorge Cafrune, pero también Donovan, Pete Seeger, Los Beatles, Joan Báez, Bob Dylan y otros. “Cerrábamos todos los conciertos con ‘Let it be’ de Los Beatles”, dijo y cantó la canción casi por completo, con su voz fina y bien templada. Y me recordó que también cantaban al primer Labordeta, incluso algunas canciones que él solía entonar en sus recitales, pero que no pasaron luego a disco, como ‘Mientras yo canto’, que estaba en el poemario ‘Cantar y callar’. Tema que Pepe entonó casi por completo y cuyo estribillo era:

Para qué sirve mi canto

para qué vuestro escuchar

si se mata y se persigue

sin que nadie haga nada

para poderlo evitar.

 

Pepe me dijo algo muy bonito: iban a los conciertos con un aparato reproductor, grababan la canción y luego la sacaban con sus guitarras y su voz. Y eso exactamente ocurrió con este tema. Fernando Trueba y Carlos Boyero hacían lo mismo en los cines del extrarradio de Madrid.

Paco y Juan tocaban las guitarras, y Pepe era la voz. Solían ensayar en un chalé de la calle Luis Ram de Viu que les dejaban: “Era como una especie de club social donde nos reuníamos amigos del colegio”, me decía Pepe. Llegaron a tener un amplio repertorio de versiones, y el trío Paco, Pepe y Juan duró entre dos y tres años, cuando aquellos adolescentes inquietos y un poco contestatarios tenían entre 15 y 17 o 18 años. No existen grabaciones de sus temas, pero Pepe, que es un coleccionista de recuerdos, conserva algunos de los programas de mano.

Pepe recordó muchas de esas cosas porque en ‘El paseo en bicicleta’ hay un poema, ‘Romanticismo’, dedicado a él y a Yolanda Polo, que recuerda algunas de estas anécdotas y que leí en la presentación del volumen en la Biblioteca de Andorra, acompañado de José Ángel Aznar y Víctor Villanueva. Siempre me preguntaba yo por qué Pepe cantaba tan bien. La jota, cualquier canción, un romance de Joaquín Díaz, que también entonó camino de Lécera, o la versión de ‘Let it be’: aquí están algunas de esas razones. También cantan con gusto Luis Alegre, sabido por todos, e Ignacio Martínez de Pisón, un experto en copla. Pepe era la voz (“yo era la chica”, decía con humor y risas, pensando en Mary) de aquel trío que se llevó el cierzo. Eso sí, algunas de sus melodías, aún seguían sonando al pasar por Belchite.

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antoncastro

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