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Antón Castro

OUKA LEELE Y SU 'PAN DE VERBO'

OUKA LEELE Y SU 'PAN DE VERBO'

El misticismo lírico de Ouka Leele

 

La fotógrafa y pintora, que realizaba días atrás del cartel del Festival de Cine de Calanda, publica un nuevo libro de poesía, de trasfondo religioso e íntimo: ‘Pan de verbo’ (Huerga & Fierro)

 

 

Barbara Allende Gil de Biedma (Madrid, 1957), Ouka Leele, es conocida, sobre todo, como fotógrafa, aunque ella ha dicho que no se identifica con ese término. También es pintora y dibujante, sueña con hacer cine (un largometraje, en concreto) y es poeta: entre otros títulos ha publicado ‘Poesía en carne viva’ (2005), ‘Este libro arde entre mis manos’ (2009), que Jesús Ferrero definió como una colección de nanas, y ‘Pan de verbo’ (Huerga & Fierro, 2011), un poemario que acaba de aparecer y que parece muy oportuno ahora que España recibe al Papa y se desmelena en lo que algunos han denominado ya “la Iglesia espectáculo”. Días atrás realizaba el cartel del Festival de Cine de Calanda.

‘Pan de verbo’ es un libro místico. El libro de alguien que se reconoce en Dios y en la religión, la Fe (dice Ouka Leele: “No voy a perder la Fe, yo, / que sabía mover las montañas”) y en algunos de sus símbolos: la noche oscura, la palabra y el verbo, la castidad, un nuevo concepto de amor y la búsqueda de sensaciones amables, sencillas, directas, como un beso, un abrazo, un árbol o un poema. El libro tiene algo de diario: se inicia en abril de 2009 y concluye dos años después, también en abril. En ese itinerario de sensaciones y confesiones, Ouka Leele habla de su intimidad y de su aspiración a la trascendencia.

Lo hace a través de sus impresiones, de un bosque incesante de imágenes y de estados de ánimo: la suavidad y la ternura matizan un poema como ‘Obsidiana’: “Creo que sé, / creo que entiendo / cuál es tu piel, /cuáles tus cicatrices, / cuál tu suavidad, disfrazada de rudeza”. En uno de los mejores textos del libro, ‘Entrega’, conversa claramente con San Juan de la Cruz, y casi lo refuta: “Dónde estuviste amado / que tanto has olvidado, / cómo el azador (sic) te vestiste / sin darte cuenta de que eras ciervo / y grácil corrías entre la verdura”. Algo que también sucede en ‘Andaba perdida y en los caminos’. El ‘Cántico espiritual’ de San Juan de la Cruz, así como algunos de sus poemas mayores, impregnan este libro donde la autora se acerca a otras tradiciones literarias en textos como ‘Barba Azul’ o ‘Dafnis y Cloe’, por citar dos ejemplos claros.

También canta a su propio perro –“viejo, cojo, sordo, / aúlla o llora de tristeza aguda”- y elabora un clima poético, en el que conviven el enigma, el plenilunio, el bálsamo, algunas veneraciones (como Santa Bárbara), y algunas construcciones alegóricas en torno a la “Unidad”, a la “Luz”, “el Verbo” y “el Alfabeto”, título de una de las composiciones más ambiciosas del volumen: “Qué ardiente fuera la palabra, / que descorchara el amor nuestro. / Qué fatuo puede ser un beso / qué fatuo y vano... / cuando se esparce en muchos cuerpos”.

Otro asunto reincidente es la pureza. La pureza del alma, de la noche y sus estrellas. La pureza del paisaje, la pureza del cuerpo, que deriva hacia la castidad. En ‘Triunfo de la castidad’, dice Ouka Leele, en afinidad con ‘El Cantar de los cantares’: “Bésame entonces sin pensarlo dos veces, / bésame con tu amor / más delicioso que el vino bajo las estrellas (...) / El triunfo de la castidad sobre el amor, / amor mío, nada tiene que ver con el celibato / sino con el triunfo de tus besos castos / acompasando los míos, / porque Dios está más presente cuando me miras / y por eso mismo Castidad estalla triunfante, / bella cara oculta de la lujuria”. Con todo, la poeta invita al Amado a practicar “la castidad bajo los cerezos” y añade: “Tú, que conoces todo mi cuerpo, bébeme, /que te sabré a cereza”.

No sabemos si el Papa habrá leído ya este libro. Él o la inmensidad de sus seguidores. Es un libro sobre la palabra, el nacimiento de la poesía, la senda mística, y una idea muy particular de Dios que, por lo que se ve y de forma distinta, cada vez está más presente en todas partes: en la vida, en las calles, en algunas mentes jóvenes, en la enseñanza y en el seno de los partidos políticos. Curiosamente, estos días dicen las encuestas –según RTVE o la Fundación SM, entre otros- que hay muchos jóvenes creyentes que son poco practicantes porque ven “una Iglesia demasiado rica, demasiado rígida y desfasada”, que se inmiscuye en la sexualidad ajena y rechaza el preservativo.

 

Pan de verbo. Ouka Leele. Huerga & Fierro. Madrid, 2011. 122 páginas. [Aquí vemos el cartel del Festival de cine de Calanda de la fotógrafa y dos autorretratos suyos.]

1 comentario

subliminal -

Ouka Leele corrected / Ouka Leele corregida
http://www.youtube.com/watch?v=1u0wRvpLWa0