Facebook Twitter Google +1     Admin

ANDOLZ, POR CARLOS CASTÁN

20120923130832-rafael-andolz..jpg

CARLOS CASTÁN RECUERDA A RAFAEL ANDOLZ

Carlos Castán, escritor (acaba de concluir una novela), filósofo y hombre de bien, escribe hoy con un poco de dolor, probablemente más que justificado.

[Según escribe Luis Tesa en su libro ‘Pinceladas Oscenses’ en las puertas de muralla de la ciudad de Huesca hubo un día una piedra con una leyenda para definirla: “Acoges a los extraños y a los tuyos desprecias”.

Hoy Rafael Andolz habría cumplido 86 años si no hubiese muerto en 1998 dejándonos como legado una vasta obra de incalculable valor etnológico y filológico dedicada por entero a Aragón.

En Zaragoza una biblioteca pública (la del barrio de La Almozara) lleva su nombre, en Sabiñánigo sucede lo mismo con una de las salas del museo del Serrablo, y en Jaca se llama como él un Centro Cultural. 

En Huesca, ciudad en la que él vivió y trabajó, a la que amó y defendió por encima de todo, una vez más, nada: sólo olvido y silencio. Aunque yo sé que muchos lo recuerdan (como yo lo recuerdo especialmente en este 23 de septiembre), para su queridísima ciudad, oficialmente, nunca escribió nada, nunca existió.]

Quizá Huesca –la ciudad de los Saura, de Ramón Acín, de Ramón J. Sender, de Antonio Durán Gudiol, de Pepe Escriche, de tantos y tantos hombres entrañables y decisivos...- debiera reparar de inmediato este desdén. Andolz fue un estudioso incesante, un ciudadano generoso y entregado a numerosas misiones de la cultura.

 

 

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris