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UN DIÁLOGO CON CHUSÉ RAÚL USÓN

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Chusé Raúl Usón (Zaragoza, 1966) es editor y escritor en aragonés. Publica en Olifante el libro 'Candalieto (Piedra angular)', en edición bilingüe: un libro sobre la vida, el amor, el viaje, la memoria y el aragonés.

  

El aragonés es como una nieve

que aún no ha sido pisada”

  

El diario es un manera de enfrentarte

al inexorable paso del tiempo”

 

Me reescribo: la traducción literal no existe”

 

 

 

-¿Que dificultades o qué satisfacciones entraña escribir en aragonés?

Satisfacciones, todas. Cuando escribo en aragonés siento que por primera vez pueden ser escritas palabras, frases, sentimientos que nunca lo han sido hasta ese momento. Es como un campo que todavía no ha sido labrado, una nieve que aún no ha sido pisada. Me siento un doble creador. Y la sensación es muy placentera. Dificultades, todas. La lengua no está fijada, no hay un diccionario normativo, los campos semánticos no están muy fijados. Por no haber no hay ni una grafía consensuada…

-¿Cómo es su lengua, cómo se construye un imaginario lingüístico y literario, cómo lo has hecho usted?

El aragonés, al que conocí siendo niño y al que hice mío en mi adolescencia, se construye tomando como base Sobrarbe y el aragonés de esta comarca, que es el territorio en el que aprendí la lengua y al que regreso a menudo para reencontrarme con la lengua y conmigo mismo. Es un territorio mítico en el que se entremezclan mis sueños y mis vivencias. En aragonés no hay una tradición literaria en la que insertarse, así que creo que cada uno de los escritores en esta lengua intenta forjar su propio imaginario. Y en todos ellos hay mucho material autobiográfico.

-'Candalieto (Piedra angular)' parece un libro muy abierto… ¿Cómo se ha ido gestando?

Dede hace quince año trabajo en un libro, 'Libro d'as desilusions', una especie de novela total en la que tienen cabida el relato, el diario, los aforismos, los poemas, los fragmentos narrativos. Y de ese 'Libro d'as desilusions', hace diez años, preparé una selección de lo que consideraba más representativo de mi obra. Lo titulé 'Candalieto (Piedra angular)', puesto que ahí estaba la piedra angular de mi vida y de mi literatura. Lo publicó la editorial Cuatro de agosto en una plaquette.

-¿Cómo convive cada una de las tres partes con las demás?

Por un lado hay una serie de retratos, de semblanzas poéticas de gente que en algún momento de mi vida me ha servido de inspiración. Por otro lado están los autorretratos que, desde hace años, siento el impulso de realizar. Es una manera de hacer balance de mí mismo, de enfrentarme al espejo, de saber en lo que me he convertido. Leyendo esos autorretratos se puede entender mi biografía tanto personal como literaria. Y luego están los fragmentos narrativos, que son como pequeñas relatos o mininovelas.

-Este es quizá, de los suyos, el libro que tiene más retratos y autorretratos explícitos. ¿En qué medida es uste o es una creación literaria?

Podríamos decir que soy yo bajo el artificio de la creación literaria.

-Le cito. ¿Qué tiene Chusé Raúl Usón de embaucador?

Todo y nada. En la comedia de la vida todos representamos el papel que nos imponen e intentamos, sin suerte, representar el que a nosotros nos gustaría.

-En el libro, con cierta sutileza, también se acerca al tema de los bestiarios: 'El búho nival', el 'Autorretrato IV'. Sobre todo hay una pieza especialmente conmovedora: 'Tasmania'. ¿Cómo nace, tiene algo que ver esa peripecia con la propia historia del aragonés?

Queda explicado en el propio poema. Me interesan los últimos especímenes, los últimos representantes. En ellos se condensa la existencia de todos sus predecesores, pero también de todos nosotros. 'Tasmania' surgió de un programa de televisión. Y está emparentado con el poema 'El erizo', de Bernardo Atxaga, aunque me di cuenta a posteriori.

-¿Qué quiere ser el poema 'Le petit Trianon': un diálogo con los padres, una autobiografía con Labordeta al fondo, un poema impresionista…?

'Le petit Trianon' es el retrato de una época, de los años setenta. Mis padres eran jóvenes, yo era un niño. Se estaba produciendo un cambio brutal en Aragón y en España y, como digo en el poema, “nadie sabía nada”. Pero también es otro autorretrato.

-Crea un personaje y una amante o compañera como Dominica o Domi. El libro tiene diversos hilos de continuidad, narrativos… ¿Por qué?

En 'Libro d'as desilusions', a pesar de su aspecto fragmentario, en el que se entremezclan los géneros, se cuenta una historia, a través de unos personajes (Domi es uno de ellos), y tiene un comienzo y un final. Me atrevería a decir que es una novela.

-Otro tema: he tenido la sensación como lector de que me enfrentaba a un diario… ¿Sería esa una lectura posible?

Sí, el formato literario del diario está muy presente en 'Libro d'as desilusions,' y por tanto también aparece aquí, en 'Candalieto'. El diario es un manera de enfrentarte, gracias a la literatura, al inexorable paso del tiempo.

-Uno de los textos mas hermosos del libro es 'Hermanas', que parece nacido del azar. ¿Han sido importantes la intuición y la casualidad en la escrituta de 'Candalieto'?

'Hermanas' surge de la observación y de una frase que oí a mi querido Felix Romeo. “Vivir, escribir sin elipsis”. En la literatura, como en la vida, la intuición es muy importante, pero yo no la tengo. Y la casualidad es una manera de explicar aquello que no logramos explicar con la razón.

-¿Qué supone la autotraducción?

Me interesa más bien verter al castellano mi experiencia literaria en aragonés, aunque algunas veces es necesaria la reescritura. La traducción literal no existe. 

-¿Quiénes son los poetas que lo acompañan más a menudo?

Últimamente no leo mucha poesía, la verdad. Mis referentes son los mismos de hace treinta años: Rimbaud, Pessoa, Cavafis, Carver.

 

 

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