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TONI ITURBE DIALOGA CON JORDI NADAL EN LOS DIEZ AÑOS PLATAFORMA

AL HABLA CON EL EDITOR
 Jordi Nadal, el hijo del mecánico
que construye plataformas

Entrevistado por Antonio Iturbe. [Entrevista que me envía Bibiana Ripol.
Jordi Nadal ofrece entrevistas con motivo del 10º aniversario 
de Plataforma Editorial

Jordi Nadal es un radical: para el trabajo, para los afectos, para los cabreos, para la obsesión por las cosas que le importan… En su despacho de Plataforma, amplio pero austero, bajo la protección de una imagen de su hija con un muñeco gigante y otra de un cartel con la portada de Tintín en el Tíbet, él lo explica a su manera: «Dicen que las prisiones están llenas de gente como yo, es decir, soy un 8 del eneagrama, como Toni Soprano, pero Bach y la lectura me han transformado y sofisticado». Creció entre llaves inglesas en el taller de casa, pero él quiso siempre atornillar libros. Estudió letras, le apasionaba
Rilke y recitaba de memoria poemas de Hölderlin. Aunque se maneja muy bien con los números y su cabeza es una calculadora. Obsesivo como es, conoce no solo sus números, sino los de toda la industria del libro, poniendo en práctica la idea de que saber es poder. Su habilidad como gestor lo llevó a distintos cargos organizativos en grandes grupos editoriales, pero lo que él siempre quiso fue ser editor de base, ejercer esa profesión que consiste en ser jardinero del talento creativo. Jordi Nadal vive en un frenesí constante para sacar adelante su editorial, pagar las nóminas y defender su lugar en el mundo con uñas y dientes. Estos diez años han sido de remar a contracorriente y de pelear cada libro, perosu maestro Hölderlin escribía que «allí donde nace lo que nos condena, también nace lo que nos salva». Nadal sigue remando, pero sonríe con esa sonrisa taimada. Ha remontado su río.

¿Por qué la editorial se llama Plataforma? Plataforma me sugiere un lugar elevado, con 360 de visión y con posibilidades de hacer cosas. Siempre digo que «hacer me hace» (fer em fa), y es esencial, para mí, estar en un lugar desde el que las ideas y los proyectos, con el mejor perfil humano posible, se conviertan en realidades. 
En el libro que acabas de publicar, LibroterapiaTM, hay una reivindicación de la lentitud («La prisa no sirve para los libros»)…, pero ¡eres una persona de una aceleración bestial…! ¿Cómo se conjuga eso?
¡Dime qué editas y te diré de qué careces! Yo busco la serenidad,
porque mi manera de ser es hiperactiva, y los libros (como, en otro orden de cosas, escuchar Bach) me serenan. Y que sea rápido no quiere decir que no conozca, disfrute, valore y, llegado el caso, añore y anhele la lentitud.

Explicas que en el arranque de Plataforma hay miedo al fracaso. Miedo es una palabra que pensaba que no formaba parte de tu diccionario: ¿cómo es turelación con el miedo? Desde que leí Astérix y los normandos, de niño, supe que hay que controlar el miedo. También Tintín es valiente, ¡y mira que le pasan cosas! Tengo miedo porque soy humano y, por tanto, vulnerable. Además, el mundo puede ser muy duro. Convivir con el miedo e intentar superarlo es una manera de forjar carácter y, en definitiva, de avanzar. Y vivir es avanzar.

Y fracaso… ¿qué es fracasar? No llegar a ser quien merecías haber sido (en el sentido de no llegar a aquello a lo que estabas llamado a ser, lo de Píndaro, etcétera).
 
Y al revés: ¿qué es el éxito? Estar donde quieres, con las personas que quieres, asumiendo el coste, sabiendo que es más duro tener principios que intereses, y superar la ambición, conseguir que nunca la codicia ni el odio manden, conseguir embridarlos a ambos y convertirlos en ambición legítima y en energía creativa. Tener salud y gente que te quiera, y añado algo que parece un lujo pero que también es esencial: tiempo, espacio y silencio.

En 10 años la editorial ha multiplicado su número de libros publicados, sus ventas, su número de empleados…, ¿cuándo considerarás que has llegado donde querías llegar? He llegado donde quería, tampoco me imaginé nada. Estamos donde debemos estar, no quiero crecer. Quiero ser artesano e innovador, y con mayor tamaño, en mi sector, es muy muy difícil, no estamos en ello ni por ello. He embridado, desde hace mucho tiempo, la codicia, que destruye a tanta tanta tanta gente.
 
Hablas con orgullo de tu origen humilde como hijo de mecánico, ¿qué aprendiste en esa infancia trabajadora que no se enseña en los másteres universitarios? El trabajo bien hecho, la voluntad de servir, el valor de la honradez, el mandar en mi vida. El haber descubierto, con los años, que la vida es simple y que la gente solo quiere que la quieran.
 
De estos 10 años… ¿cuál ha sido el mejor momento? El día que nació mi hija Clara. Mucho después, pensar que crearíamos una editorial, Patio, para que tuviese libros elegidos por su madre, María Alasia. Una buenísima editora.
 
¿Y el peor? La soledad del empresario que empieza al inicio de una crisis enorme en un entorno de diez años de crisis y sus consecuencias. La enorme dificultad de trabajar siendo honrado. Lo duro que es encontrar personas honestas. Las decepciones de gente que no tiene ni nivel ni calidad.
 
¿En qué se diferencia este Jordi Nadal de 2017 de aquel de 2007 que montóPlataforma? Me he hecho mayor, soy mejor empresario, tengo menos energía. Soy más duro, pero me emociono más. Intento vivir para servir y busco a personas buenas.
 
Visto lo visto, si volvieras a empezar, ¿volverías a ser editor? Sí, porque no soy ni médico ni maestro, las dos profesiones, con sus variantes, en sentido amplio, que más aportan a una sociedad. Ser editor, en mi concepción, es buscar belleza, verdad y bondad… ¡y compartirla!
 
Barcelona, octubre de 2017, Antonio Iturbe

 

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