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Antón Castro

ESTANCIA DE SÁBADO EN CALACEITE

ESTANCIA  DE SÁBADO EN CALACEITE

1. CLAUDIA CARDINALE INTERPRETARÁ "EL CORAZÓN DE LA TIERRA" DE CUADRI.

2.ÁNGEL CRESPO, OBJETO DE UN TRABAJO DEL DIRECTOR JORGE MEYER

3.NATACHA SESEÑA ES UNA ENAMORADA DE MARGUERITE YOURCENAR

4.CARMEN PORTOLÉS, ENCANTADA CON EL MUSEO CABRÉ

5.CALACEITE SUEÑA CON RECUPERAR SU PASADO CULTURAL RECIENTE

He pasado algunos días maravillosos en Calaceite. Recuerdo, sobre todo, una tarde cenicienta en que fui a visitar a Teresa Jassà, aquella ceramista con alma de poeta, aquella mujer de fuego que había evocado con barro y sensibilidad los fantasmas de Goya. Llegué a su casa encantada, repleta de figuras y de vida, aquella casa tomada por el misterio de la creación. Teresa Jassà se preparó antes de nada para las fotos. Patricio Julve me acompañó durante media hora y la captó en los rincones que le parecieron más evocadores: en el viejo horno, en los jardines, en el cuarto de trabajo, ante la portalada de su casa, en los corredores de arriba, junto a la chimenea, en su poblada biblioteca. No había visto nunca semejante complicidad entre dos artistas. Julve, concluido el quehacer, que ejecutó a conciencia, se marchó a la fonda Alcalá a cumplir un viejo sueño: quería retratar de nuevo al gran maestro de la cocina, al anfitrión predilecto de Néstor Luján, Álvaro Cunqueiro y Joan Perucho.
Mientras, yo conversé con Teresa: hablamos de todo, de la soledad, de algunos amores huidizos, de José Donoso y “El obsceno pájaro de la noche”, de sus trayectoria, de aquellos días que compartió con Llorens Artigas, que le ayudó a montar su primer horno, de su exposición lejana en Zaragoza de la mano de Federico Torralba. Por allí andaba su hermana Greta, como si fuese una centinela de complicidad y de ternura. Y de repente me di cuenta de que se había hecho de noche y de que una inmensa niebla se había desplomado sobre el mundo y su espesa tiniebla. No fui capaz de encontrar a Patricio Julve (tiene la rara habilidad de volverse invisible cuando se le antoja) en medio de la confusión y volví a Urrea de Gaén. Pasé un miedo atroz: primero me salió un perro negro, gigantesco y amenazante; luego el coche se caló en Valdetormo. Las historias de miedo que había oído de labios de Teresa me daban vueltas en la cabeza. Ni “Radiogaceta de los deportes” aliviaba mi pánico. Ese viaje  nunca se me olvidará.

En los últimos meses he estado varias veces en Calaceite. Primero con el fotógrafo Juan Carlos Arcos y con Pepe Melero en una maravillosa tarde de libros y confidencias; más tarde, con Alberto Gámez, el realizador de “El Paseo”, ahora desaparecido muy a mi pesar. Las dos últimas veces nos arrastró hasta allí Ángel Crespo, su exposición, su figura, la presencia de Pilar Gómez Bedate, que es mi traductora favorita de Mallarmé. Ayer volví a Calaceite, solo; Mariano Gistaín no quiso venir, y Pepe Melero esta vez tampoco. Llevaba el vídeo de Alberto, y tenía la responsabilidad de presentar la antología poética de Ángel Crespo, “La realidad entera”, que ha preparado Alejandro Krawietz para Círculo de Lectores y Galaxia Gutenberg. Hablar de Ángel Crespo es para mí siempre un placer: lo siento como un patriarca de las palabras al que todos le debemos un fragmento de conocimiento, de pasión por la poesía, de amor a los traductores. No voy a decir aquí lo que dije, pero Crespo –con quien hice un viaje inolvidable Calaceite a Teruel y de Teruel a Calaceite por las serranías y las zigzagueantes calzadas de la laberíntica e infinita provincia- se sentía esencialmente poeta y todo en él rezumaba un humanismo integral, totalizador. Era, fue, un escritor que buscaba la otra realidad: la realidad invisible y la transformación de la materia en revelación de espiritualidad.
Había muchos amigos por allí: Carmen Portolés y Lola, que trabajan en la política cultural de la comarca del Matarraña y dirigen el Museo Joan Cabré; Rosa Domenech y Jaime Gimeno, los carteros, él es un apasionado poeta y es cartero por auténtica vocación; Natalia, que es como mi hada madrina en Calaceite, mi embajadora sigilosa en la localidad; Natacha Seseña, la autora  de “Las mujeres de Goya “ (Taurus),  que es una enamorada de uno de mis libros preferidos: “Alexis o el tratado del inútil combate” de Marguerite Yourcenar, y tía de Natalie Seseña, una suerte de Gracita Morales, moderna y desinhibida;el narrador Guillermo Galván,que ha publicado en Algaida; el escritor, dramaturgo y realizador Emilio Ruiz Barrachina, que acaba de contar la historia contemporánea de Calaceite y los escritores del boom en un delicioso libro; Ana María Moix, que posaría gustosa ante la Casa Moix de sus antepasados, que se erigió en el siglo XVIII, y que aún hoy hablaba maravillas de “Poesía en el campus”; Francho Nagore, el estudioso del aragonés, y su encantadora y cariñosa mujer. También estaba Romà Vallès, pintor y gran amigo de Crespo; y Pilar Gómez Bedate, la compañera y viuda de Ángel, que sueña con que algún día Calaceite recupere su pasado esplendor y se convierta en un festín de la palabra, de la poesía, de los encuentros, y para ello donaría gustosa  la casa y parte de la biblioteca que compartió con el autor de “Ocupación del fuego”. Más tarde, poco antes  de la hora de comer, llegó Juan Bolea; anunció que está terminando una extensa novela sobre Martina del Santo, de nuevo, que aparecerá en Ediciones B en vísperas de la Feria del Libro.

Entre otros, también estaba el escritor Juan Cobo Wilkins, al que siempre he leído con gusto, tanto en su condición de poeta, como de novelista. Su primera, lírica, fascinante y cuidadosa novela, “El corazón de la tierra” (Plaza & Janés), que posee una espléndida portada, se va llevar al cine en una producción internacional y contará con Claudia Cardinale como actriz, con José Luis Gómez en otro papel, con el gran Vittorio Storaro como maestro fotógrafo (al parecer, dijo el fotógrafo de “Novecento”, “Goya en Burdeos” o “El último emperador” que “hacía años que no le atraía tanto un guión”), y con Michael Ryan en la producción, él ya hizo, entre otras cosas, “El paciente inglés”. El director será Antonio Cuadri, autor de “La Gran Vida” y “Eres mi héroe”, y narra unos hechos que sucedieron en la cuenca minera de Río Tinto en 1880. Juan Cobo, que fue becado hace algunos años por el Instituto de Estudios Turolenses, está entusiasmado y nos avanzó que el rodaje empezará en marzo de 2006 en Río Tinto.

Juan Cobo fue el fundador y director de la Fundación Juan Ramón Jiménez; mientras él la llevó desplegó un  inmenso abanico de posibilidades, pero ahora está cerrada. Él estudió en el colegio de la Rápita, donde también estudió Juan Ramón, y allí recibió el primer y segundo premio de poesía de un concurso escolar, cuyo jurado presidía Ángel Crespo. Esta historia la acaba de redactar hace poco Juan Cobo Wilkins, y justo cuando la estaba haciendo lo llamaron de la comarca del Matarraña para que realizase una lectura y participase en un homenaje a Ángel Crespo. Juan Cobo Wilkins es un gran conocedor de Lorca, tanto que recita a la perfección los sonetos del “Amor oscuro”. Recitó varios:

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.


El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.


Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.


Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

SONETO GONGORINO EN QUE EL POETA
MANDA A SU AMOR UNA PALOMA.

Este pichón del Turia que te mando
de dulces ojos y de blanca pluma
sobre laurel de Grecia vierte y suma
llama lenta de amor do estoy parando.


Su cándida virtud, su cuello blando,
en limo doble de caliente espuma,
con un temblor de escarcha, perla y bruma
la ausencia de tu boca está marcando.


Pasa la mano sobre su blancura
y verás qué nevada melodía
esparce en copos sobre tu hermosura.


Así mi corazón de noche y día,
preso en la cárcel del amor oscura,
llora sin verte su melancolía.

 

Juan Cobo recitó algunos poemas de Lorca, recordó que había preparado un álbum fotográfico para Alianza Editorial y que era muy amigo de Amancio Prada y de Martirio, y que los había puesto a ambos en contacto, de ahí la participación de la cantante,  “Maribel”, en el disco que grabó de Rosalía con la Orquesta Sinfónica de Galicia. Y recordó que “Diván del Tamarit” es uno de sus libros favoritos de Lorca. Recitó una pieza. A mí es el que más me emociona.

En Calaceite, también estaba el realizador Jorge Meyer, un “free lance” que acaba de volver de Perú, donde ha rodado 70 horas sobre Sendero Luminoso. Trabaja con el operador de cámara Carlos Serrano y es un enamorado de los traductores y de algunos libros como “La Divina Comedia”. Vino a Calaceite atraído por la figura del traductor Ángel Crespo y por su titánica hazaña con la versión, en tercetos endecasílabos rimados, del libro de Dante.  Ahora busca una edición muy curiosa del siglo XIX, para sumar a su formidable colección de ediciones de Dante Alighieri. Me dijo que le había gustado mucho la edición de Círculo, con ilustraciones de Miquel Barceló en tres tomos de lujo. Me invitó a subir a una terraza, bajo un sol de primera hora de la tarde, con el objeto de hablar sobre el traductor, sobre el poeta, sobre Dante y Crespo, sobre Crespo y Ungaretti.

No es nada frecuente que un realizador de cine pida eso, que esté interesado por eso, y que lo grabe con auténtica delectación. Fue una cosa espontánea, que surgió a raíz de mi intervención. También era el fotógrafo del paseo por Calaceite (ante la Casa Moix, hizo varios retratos de grupo y otro de Pilar Gómez Bedate conmigo), igual que la hermosa compañera de Emilio Ruiz Barrachina. Regresé a Zaragoza a toda pastilla, en compañía de Franco Battiato, con la impresión de que había vivido una bonita e inesperada jornada y que, de alguna manera, seguía viajando mentalmente con Ángel Crespo, por un lugar donde lo hice antes, especialmente en 1993, cuando el autor de “La vida plural de Fernando Pessoa” dio una conferencia en el Museo de Teruel sobre Miguel Labordeta expresionista.

Me gusta viajar por Teruel. Soy un coleccionista infatigable de sus paisajes. Tengo muchos grabados en la retina con distintas paletas de luz y sueño.

P.D. Aún vi jugar un rato a Diego, con el San Gregorio C. Ganó por 8-2, había marcado un gol, había dado varias asistencias, y uno de los entrenadores me dijo: “Diego siempre marca las diferencias”. Jorge había jugado por la mañana, había empatado a uno con el Valdefierro y había jugado muy bien. Otro padre me dijo: “Qué gran partido se ha cascado ese pequeñín”. Si esto no es la felicidad,  hermano Orson Welles…


 

3 comentarios

A MAY -

Gracias May.Uno nunca se queda solo en esta ciudad.Y veo que tú, a pesar de lo que dices, tampoco. ¿Es posible sentirse solo cuando te canta, no sé si al oído, una mujer impresionante con una voz negra que te come el alma?

Además, si andas por los subterráneos de La Campana de los Perdidos, tendrás al menos una soledad compartida. Y si pone rasgueo de guitarra en tu noche Ernesto Cossío, ese gran tipo, maestro del decir y de la música, seguro que estás más feliz que con un colibrí entre los dientes, como escribió Lorca.

Un gran abrazo. Espero tu foto y sé que tu perfil será tranquilo mientras avanzan ante tus ojos las bonitas mujeres. A.C.

A. C. Para los lectores -

Pido disculpas si hubiese algún lector del blog. Pero no sé que le pasa a este editor, no sé porque le salen las letras tan raras, porque no conserva los formatos, porque hace distintas las letras, en tamaño o interlineado, porque unas están justificadas y otras no.

Soy un completo inútil en esto y no me atrevo a molestar al gran Roberto Abizanda.

Mil disculpas.

Anónimo -

Ciertamente tu "blog" se ha encabritado últimamente, pero ante la calidad de su contenido casi ni nos damos cuenta...Ando tomando copas por la "Campana" con los "brassensianos", gente deliciosa entre la que hay una mujer impresionante, con una voz negra que te come el alma.También hay por allí un guitarrista genial (Cossio) que me dice que te guarda cierta foto en S.Sebastián, para cuando vayas... Decían que iba a llover y me he quedado prisionero y solo en esta ciudad. En fin, te mando una foto de Godoy, un tipo que me interesa mucho, al que fotografié en su tumba parisina.Es por las fechas, ya sabes...MAY