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CARLOS LAPETRA: EL 11 DIVINO, SEGÚN JOAN F. LOSILLA*

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[Carlos Lapetra, el mejor futbolista aragonés de la historia, participó en el Mundial 66 y levantó con España la Eurocopa de 1964. Sus compañeros Canario y Reija recuerdan al primer "Magnífico". Su hijo Christian completa el fresco de este genio de zurda angelical.]


J. F. LOSILLA EIXARCH. | Cuando tocaba el balón parecía que se parara el tiempo. Su cabeza funcionaba más rápida que las del resto. Era un auténtico genio. Y lo digo yo, que he jugado contra Pelé y con Alfredo Di Stéfano". Son palabras de Darcy Silveira "Canario", compañero de Carlos Lapetra en aquellos tiempos magníficos, de té a las cinco en Leeds, de Lotus con dos puertas, de melena rebelde y guateque en La Romareda, de siete pulgadas de los Beatles y morenas con lunar; los "happy years" en una España gris en su superficie.

Evocar a Lapetra es abrazar el rincón más soleado de la historia zaragocista, un eslabón aislado y único, gozoso y en blanco y negro. Imágenes tornasoladas del "11" infinito, un zurdo soberbio y de edición limitada, explosión ye yé, esplendor en la hierba.

"Era maravilloso e impredecible. Doy gracias por haber jugado junto a él. Realmente hubiera sido un problema intentar defenderle. Era especial, un fenómeno. Contarlo con palabras resulta bastante inexacto. Fue un placer y un honor compartir tantos años", comenta Severino Reija, socio en el Real Zaragoza y en la selección española.

Compartieron experiencias excitantes, como la conquista de la Eurocopa de 1964, el único jirón de gloria de la "roja". Derrumbaron la telaraña soviética de Lev Yashin aquel 21 de junio de laurel y trono en el Santiago Bernabéu. Aquello trascendió al éxito deportivo para tornarse en algo más que una cuestión de vida o muerte. En la alineación sagrada figuraban tres zaragocistas: Reija, Lapetra y Marcelino (el autor del gol definitivo). Esta hazaña se antoja disparatada en la actualidad.

"En esa época el Real Zaragoza era uno de los clubes más respetados de Europa. Viajábamos a Inglaterra y nos miraban con admiración, lo palpábamos continuamente. Coincidimos un grupo de futbolistas excelentes y, a la vez, amigos. Amábamos nuestros colores. Lapetra fue un enorme ejemplo de zaragocismo. Veíamos como algo natural que tres de nosotros coincidiéramos en la selección. Incluso Villa y Violeta también fueron convocados. Era el reflejo del esplendor de los Magníficos", rememora Reija.

Canario, con la voz temblorosa de emoción, ahonda en este discurso: "Son tiempos que ya no volverán. Los vivimos al máximo, sin mirar atrás, conscientes de estar alcanzando metas importantes, más allá del egoísmo personal. Carlos Lapetra, que para nosotros era el "Panocha", simbolizaba todos esos valores. Era generoso y desprendido, alegre y cariñoso. Créame, no podría recordar ni una sola cosa mala. Nos queríamos mucho. Era mi humilde amigo. Sólo eso. Nada más y nada menos que eso".

Una Copa de Ferias (1964), dos Copas del Generalísimo (1964-66), 13 internacionalidades, la mencionada Eurocopa, la participación en el Mundial de Inglaterra 66 y una colección vasta de guiños técnicos conforman el palmarés del futbolista aragonés más sobresaliente. El resto, siempre varios pasos atrás.

Pero tras el intenso foco del deporte rey, ese que alimenta vanidades y funde las alas de los débiles, se halla el Carlos Lapetra anónimo, el padre de tres hijos y el protagonista de una vida, de la auténtica vida.

Apasionado de los coches, especialmente los deportivos (perviven los rumores sobre sus ultrasónicos trayectos de Huesca a Zaragoza), transitó en el ámbito familiar con los faros apagados y un halo de tranquilidad admirable: "Mi padre jamás se daba importancia por sus triunfos en el campo. De hecho, con el paso de los años nos hemos ido dando cuenta de lo grande que fue. Él era feliz con cosas muy sencillas. Le encantaba pasarse horas escuchando discos en su equipo de música. Aprovechaba los viajes para comprar vinilos. Poseía una colección importante que todavía conservamos, con Petula Clark, Frank Sinatra, los Beatles, los Bee Gees, la Creedence o la música italiana. Con eso le bastaba", relata su primogénito Christian.

Junto a los discos, sus recuerdos futbolísticos al servicio de sus niños: "De pequeño admiraba sus camisetas, los banderines, las réplicas de las copas. Recuerdo que jugué algún partidillo con la camiseta de España de mi padre. Sudaba mucho con ella por los materiales con los que estaba hecha, pero me encantaba".

Once años después de su muerte, la leyenda permanece inmarcesible. Con su melena, con el té en Leeds, con el guateque. Tararéame aquella de McCartney.

*Joan F. Losilla es un periodista catalán que trabaja en Deportes  en "Heraldo de Aragón".Esta realizando unos espléndidos reportajes de los jugadores vinculados al Real Zaragoza en los Mundiales. Ayer escribía este espléndido artículo sobre "el catedrático" Carlos Lapetra.Lo copio aquí y lo pongo para los seguidores del Mundial y de Joan F. Losilla, que también es un magnífico periodista musical. En la foto de la selección aparece Lapetra con Adelardo.

24/06/2006 00:44 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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gravatar.comAutor: David Giner

Emocionante articulo y enorme jugador.

Fecha: 29/06/2006 11:40.


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